"Muerto Don Alfonso Carlos (1936), surgieron hondas desavenencias dentro del carlismo. Francamente adscritos a la Regencia, solo se mostraron los que procedían del sector integrista; los antiguos jaimistas, o bien se mantuvieron apartados, o aceptaron las tesis de Carlos de Habsburgo-Lorena y Borbón (Carlos VIII); mientras los tradicionalistas eran partidarios de volver a la tesis puramente legitimista, sustentada por Don Alfonso Carlos al heredar los derechos de su sobrino Don Jaime.
Esta tesis consistía en llegar a un entendimiento con la rama alfonsina, como heredera directa de la rama carlista, a través del tercer hermano de Fernando VII, Don Francisco de Paula, padre de Don Francisco de Asís y abuelo, por tanto, de Don Alfonso XII.
La muerte del Archiduque Carlos (1953) dio pie a los integristas para considerar como máximo representante del carlismo al regente Don Francisco Javier de Borbón Parma (Javier I), pasando por encima de todos los príncipes que le precedían en derecho sucesorio.
El hecho provocó una asamblea de fuerzas carlistas discrepantes de la Regencia, asamblea que se celebró en Madrid el 1 de diciembre de 1957 y en la que se acordó reconocer a Don Juan de Borbón y Battenberg, conde de Barcelona, siempre que éste, a su vez, subscribiera los principios fundamentales del tradicionalismo, según estableció Don Alfonso Carlos en el documento precitado.
Don Juan aceptó y, en solemne ceremonia celebrada en Estoril (Portugal), el 20 de diciembre del mismo año, fue reconocido como heredero de los derechos de la rama carlista.
Los integristas, por su parte, siguen apoyando el derecho de Don Javier I, descendiente directo por línea masculina de Felipe, duque de Parma, hijo del rey de España Felipe V."
(Artículo "Carlismo". "Diccionario Enciclopédico Abreviado Espasa" , Apéndice I, 1965). Las cursivas son mías.
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