Texto del borrador de carta del Rey Javier al Padre Juncosa
París, el 14 de Diciembre de 1966
Muy querido Padre A. Juncosa de Carbonell
No he podido contestar a su carta y agradecerle por sus votos y especialmente para la Misa en el día de mi Santo! Oleadas de telegramas y cartas han llegado, no sólo para San Francisco Javier, que por razones políticas.
Su carta me ha sido un verdadero aliento y agradezco sus consejos muchísimo. Esos son precios para lo que mira la parte política. Tú me escribes, que limar ó eliminar lo que ha envejecido y en la política, como en la propaganda. Fuera de los principios fundamentales nuestros, que deben triunfar un día para el servicio de España católica, que con la ayuda de Dios, será un día la columna de la civilización cristiana del Mundo latín europeo y americano. Un adaptamento al mundo político es indispensable para influir en una masa de gentes, que no es carlista, pero que necesitamos para llegar al poder. Veo que has entendido perfectamente mi actuación reciente!
Pero no soy de acuerdo contigo con esta expresión de “envejecimiento” en el Religioso!
No ha nunca habido envejecimiento en la Iglesia en todo su largo camino.
El fenómeno que se ha producido el concilio [tachado] y “Posconcilio” en España fue como la irrupción del torrente, que ha comvuelto toda Europa. Grave en Alemania; gravísimo en Olanda, y que ha arrestado completamente las conversiones católicas en Inglaterra. Lo que ha pasado en Francia fue una locura en los jóvenes del Clero. Los Obispos arrastrados de la Masa, inquietos, débiles, seguían favoreciendo los exaltados por miedo, ó falta de caracteres, y condenando los verdaderos católicos que defendían la fe y la disciplina. He pasado aquí un año muy penosos y doloroso, defendiendo la verdad, y haciendo el posible para calmar los nuestros y los enemigos.
Pero ahora tengo la esperanza que estos aliados se calmarán y que volvemos hacia tiempos más normales.
No puedo oir la palabra “agiornamento” que ha provocado el principio de estos movimientos por equivocación.
Me encontré en Roma en estos días y cuando Juan XXIII pronunció esta palabra. En italiano eso significa. Enviar a otros días o retrasar una discusión o decisión. Pero los Obispos franceses la traducieron inmediatamente en el francés “ajournement” (…)
Fuente: ARCHIVO FAMILIA BORBÓN PARMA
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