Fuente: Aspas Rojas. Castilla por el Rey Legítimo, Número 2, Julio de 1955.
18 DE JULIO 1936
EL MOVIMIENTO
El 18 de Julio de 1936 estalló en España un movimiento contra el gobierno del Frente Popular. La feroz persecución llevada a cabo desde el Poder, culminó con el asesinato del diputado monárquico Calvo Sotelo. La sublevación que venía preparándose hacía algún tiempo, comenzó en África y se propagó al día siguiente a toda la Península.
La conspiración se inició cuando la República convenció al país de su incapacidad para mantener el orden, realizar una política nacional, y abandonar el carácter sectario con que nació.
A la sublevación de Julio se unieron grupos y personas que no estaban comprometidos en el Movimiento. La Comunión Tradicionalista constituía la principal fuerza política dispuesta desde un principio a levantarse. Iniciada la guerra, Falange Española tomó rápidamente incremento, quedando reducidas a estas dos –Falange y el Tradicionalismo– las organizaciones políticas importantes que tomaron parte en la contienda.
SIGNIFICADO
Se ha convertido en un desgraciado tópico el Movimiento de 1936. La propaganda oficial ha exagerado su significado al presentarle como una nueva iniciación de la Historia de España.
El Movimiento fue necesario. A él nos empujó la política de la República. Se inició con un sentido de Cruzada. Las previsiones de una lucha corta fallaron. España sufrió las desgracias de una guerra civil.
Por ello, debemos mantener el significado del 18 de Julio –derrocamiento de la República, y afirmación del sentido nacional–, pero caeremos en una ridícula exageración al creer que «allí comenzó una nueva era». La misión del Movimiento era restaurar los valores nacionales, los mismos de nuestros padres y nuestros abuelos. No era una España nueva, sino la España eterna.
Un siglo de liberalismo acababa. La patria volvía a sus cauces.
DESPUÉS
No se luchó entonces por un «Partido Único», una «Prensa orientada», unos Sindicatos estatales.
El Tradicionalismo, conservador ejemplar de las esencias patrias, ha sido ignominiosamente perseguido por no plegarse a los designios de los nuevos amos.
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