DON COSME, a este paso, con la política que se sigue en los centros docentes que implicará la anulación de toda evaluación y calificación de resultados conocimentales y -¡quién lo duda!- actitudinales (¡qué nombrajos se inventan los ingenieros insociales!)... Los profesores de la Enseñanza -sobre todo pública- podrán ser sustituidos por ordenadores en los que los niños podrán perder el tiempo a su antojo, mientras que un gorila -como un armario empotrado de grande- los vigila... Para que no se lleven el equipo informático y lo vendan para comprar preservativos o drogas.
El funcionariado docente supone toda una casta -casi un mandarinato- en Andalucía, dócil a los dictados de D. Manuel Chaves que es el que paga, mientras que sus inspectores son los que supervisan quién vale y quién no, a quién se le aproxima al destino que solicite y a quién se le manda más allá de donde Kung Fú perdió el mechero. Ese mandarinato asegura -junto a todo el resto de funcionarios- que en Andalucía no prospere otra cosa que el PSOE.
En cuanto a lo que usted apunta sobre el carisma del profesor, estoy absolutamente de acuerdo. La autoridad del profesor emana de su preparación profesional. Hasta un niño es capaz de percibir si el profesor que le da clase de Francés -v. gr.- no tiene ni idea de lo que enseña. Y, perdida la autoridad profesional (fácil de perder por existir muy pocos profesionales cualificados), el niño le pierde hasta el respeto personal.
Gens Domitorum:
"Qué pasará cuando estos niños de ahora sean a su vez padres? No quiero ni pensarlo. Aunque quizá con el descenso de la natalidad no tendremos ni que planteárnoslo. De buena se librarán sus hipotéticos hijos. Qué desgracia de sociedad."
Muy oportuno el planteamiento. Estos niños, llegados a adultos, se verán incapaces de ejercer la paternidad... Estamos ante una nueva raza de bárbaros que desconocen las mínimas reglas de urbanidad. La educación en valores es una de las mentiras más ruinosas de nuestro sistema educativo; yo la comparo al "intelectualismo moral" de Sócrates, ese que decía que, si conoces teoréticamente la definición conceptual del bien... Obrarás el bien. ¡Es una falacia! Por eso, la educación que debieran exigir los ciudadanos más avisados no es la "educación en valores", sino la "educación en virtudes"... Que implica la voluntad del educando, ejercitándola en los buenos hábitos hasta adquirir la virtud, con ayuda de la inteligencia, pero no con la inteligencia divorciada de la voluntad.
Claro está que volvemos a lo mismo: si los padres no educan en virtudes, empezando por la de la obediencia (empleando la recompensa para la conducta oportuna y el castigo para la desviada), seguiremos estancados en el mismo problema. "Niño... ¡tienes que hacer tu cama!"... Se le educa en la laboriosidad. "Niño... ¡tienes que compartir con tus hermanos ese juguete!"... Se le educa en la generosidad... Es así de sencillo -decirlo-, es tan complicado como podemos ver... A la luz de tanto despropósito.
Jerarquía natural y obediencia... Eso es. Y todo lo demás no es sino el pandemonium en que estamos todos.
Un saludo.
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