Por supuesto que teneis buenas razones para decir lo que decís. Si hay "niños-nerones", es porque hay muchas causan que los fomentan y, entre ellas, está un sistema educativo deplorable. Sistema educativo que forma parte de la primera línea de batalla entre los partidos políticos: "quien controle el sistema educativo, controla el sistema político durante la siguiente generación", eso, desde mi punto de vista está muy claro. Véase esta repugnante asignatura que pretenden estos bárbaros socialistoides implantar: "Educación para la ciudadanía". En la que se pretende "normalizar" el mal llamado matrimonio entre maricones y lesbianas, lo bueno que es usar el preservativo, o cualquiera sabe cuántos disparates más. Y, si hubiese voluntad verdadera de acabar con ese forúnculo llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), el primer paso sería la eliminación total de las ikastolas y su "modelito X" de formación. Es el mayor reservorio de odio hacia España y criadero de la kale borroka y... Y sus maestritos, en vez de parecer, y ser, esos profesores que cualquier niño o niña espera, parecen "sans-coullotte" de horca y cuchillo. Y si algo de esto tienes en tu familia, DON COSME, te doy mi pésame.

Los griegos ya calificaron esto como "demagogia", el gobierno desordenado del pueblo, y que en román paladino se traduce por el "a río revuelto, ganancia de pescadores". Y, en efecto, en este campo de la mal llamada "educación", abundan los cenízaros de turno, es decir, legión de maestritos marxistoides acomplejados. Son "maestros de nada y aprendices de todo", porque no profundizan nunca en ninguna materia concreta y cómo se les nota cierto complejillo ante los licenciados. Naturalmente, hay excepciones, y algunas rozan lo excelso.

Aprovecho el momento para recordar un profesor de Lengua y Literatura que tuve cuando yo era todavía un "mozalbete gamberro e irresponsable". Se llamaba D. Fernando POYATOS, y digo llamaba, porque hablo de hace... ¡je! me callo, y se jubilaba en el curso en el que me tocó como profesor. Qué gran persona, qué gran hombre, qué gran señor y qué gran maestro.

Después, en la Facultad tuve otro maestro, que todavía vive y espero que por muchos años, y qué gran intelectual: D. Dalmacio NEGRO PAVÓN. Enseñaba Historia de las Ideas y de las Formas Políticas, un hueso pero con toda la razón, y hoy sus materiales: apuntes, manuales que exigía, etc., siguen estando en primera fila de mis preferencias.

Y es que, en efecto, como bien decís TAUTALO, GENS D. DON COSME, el carisma es fundamental, pero el mejor árbol no arraigará y, por supuesto, no dará frutos, si no se planta en terreno fértil. Un sector demasiado grande de nuestra población estudiantil no merece ni un minuto de gasto público en educación, y con ello me refiero desde la primaria a la universitaria, y de ésta última cuántos hay que pasando por la Universidad, la Universidad no pasa por ellos. Pero la demagogia de los politicoides determina que estadísticamente España tiene que tener un 35 ó un 40 por ciento de bachilleres y así será. No importa si sus conocimientos reales son de parvulario.

DON COSME, no me sentí ofendido, así que no tengo nada que perdonarte o reprocharte, lo que pasa es que todos caemos en la generalización fácil que supone el sentido anumérico de los conceptos y las cosas. Es un tipo de sofisma en el que incurrimos casi a diario, sin darnos cuenta y por cualquier razón, y me incluyo.

Ese sofisma es el que lleva a que muchos españolitos adopten posturas tan radicalmente obtusas: en política, en cuestiones religiosas, en fútbol, en temas taurinos (¡je!, ¡je! aquí estoy hurgando en la herida), en el trabajo..., hasta en simples aficiones. Basta con dar un vistazo por foros "extra-foro", de toda índole, y leer las cosas que dice la gente. Es para echarse las manos a la cabeza y se quedan tan satisfechos. Son el "individuo-masa" orteguiano, el plebeyo, ruin, ignorante, chulesco, zafio, tosco, feo. Es la ausencia total de lo excelso de la persona. Y no importa cuál sea la cuna, ésta puede ser humilde y contener un gigante, o ser de noble origen y porte y servir a un miserable. Pero es la autosatisfacción de lo vulgar, lo mediocre y lo inútil.

Los que no queremos ser así somos fachas, nostálgicos, ultras, raros, intolerantes... y cualesquiera otras lindezas que se os ocurran. "C'est la vie"