Amigo Ordóñez: Tal vez, los que no sean andaluces y nos lean puedan pensar que exageras en lo de "ikastola" andaluza. Pero, yo quisiera partir una lanza por ti (¡por ti todas las que sean menester!), y explicarles a nuestros lectores que en Andalucía también podemos hablar de "ikastolas".
Ikastolas en las que se les inculca a los niños andaluces una falsa historia de su tierra. Las semanas previas al "aberri eguna andalú" (28 de Febrero) los niños no hacen otra cosa que manualidades para colocar en el aula, en el porche y hasta en los retretes... carteles alusivos a ese traidor fementido que fue Blas Infante. ¡En esas chorradas hacen perder el tiempo a nuestros niños! Y luego nos quejamos de que no saben dividir ni multiplicar... Y de esa forma, si no lo paramos, dentro de unos años, esos niños entenderán que Andalucía no fue la de San Fernando Rey y todos los infanzones y caballeros reconquistadores ("invasores mesetarios" les llamaba el miserable del Notario de Cantillana), la Bética del Gran Capitán, la Andalucía que se echó a los mares con Colón, la que llevó a Cristo -España Crucífera, España Cristófora- a un Mundo, la Andalucía del Barroco Tridentino, la de la Grandeza hasta en sus pordioseros, la Grande, la nuestra... Y los niños aprenderán que Andalucía era Al Andalus y lamentarán que los moriscos fuesen expulsados, y se congratularán cuando los moriscos adquieran -como es la idea de la Junta Islámica- la nacionalidad española por arte de birlibirloque.
Esas ikastolas serán la cantera de una Andalucía que en su estulticia se sentirá orgullosa del veneno que inyectan en sus venas. Esos centros "deseducativos" andaluces son tan nefastos como las ikastolas. Y esos libros -¿los has visto, Ordóñez?-, esos libros en los que los niños desaprenden toda la Grandeza de su pasado, de nuestro pasado... Esos libros no merecerían otra cosa que un "donoso escrutinio" y un auto de fe.
Ordóñez, claro que te explicas... Como un libro de los buenos abierto: el sistema es el problema, por eso ¡cuánto nos queda por hacer, demoliendo los mitos que los traidores alzaron en la transición...!
¡Blas Infante... Húndete en el abismo! ¡Que tu nombre sea oprobio y ludibrio de las generaciones que estén por venir!
Si tú, Blas Infante, fueses padre de alguna Patria, esa Patria no sería la mía... Ponte la chilava y las babuchas y piérdete en el infierno.
Blas Infante. ¡Maldito seas por los siglos de los siglos!
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