Re: ¿Por qué pierden la fe los jóvenes?
En efecto, todo es discutible menos los axiomas. Pero las interpretaciones se pueden hacer de muchas maneras, tal como dije. Resumiendo mucho estos son los aspectos que destaco de tu reflexión:
1.- Desde un punto de vista tanto histórico como geográfico, limitas el análisis a Europa o, como mucho a Occidente. Lo real es que hoy en día la situación empieza a ser insostenible para muchos católicos en diversas partes de Asia y África. Es cierto que, por el momento, no han empezado una persecución física en Europa o en América, pero al paso que vamos acabará ocurriendo.
A la vez, esa situación se dio en el pasado en los países de nuestro entorno, si, especialmente en España, pero a la persecución se respondió con la debida dureza, algo que hoy no se hace, ni se fomenta, ni desde la Iglesia, ni desde la sociedad. Y si alguien reacciona inmediatamente saltan los medios de comunicación para condenarlo por ultraderechista y sentenciarlo al descrédito social. En cualquier caso, las persecuciones contra El Evangelio están anunciadas en los mismos. Igualmente las persecuciones que se irán generalizando hasta hacerse insufribles. Luego, no estamos mejor que antes.
2.- ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?, ¿de qué le sirve a la gente esta sociedad segura y blandita, pero limitada a unos años si pierde la eternidad? La sociedad occidental actual es una sociedad sexualista en la que el placer es el ídolo alrededor del cual gira todo y eso representa una condena segura...¿menos peligrosa, pues, para un católico o para cualquier persona con dos dedos de frente? El otro BAAL se llama dinero fácil y consumo de tecnología sin medida alguna. ¿Es menos peligrosa una sociedad cuyos jóvenes -y muchos no tan jóvenes-, afirman que sin su teléfono móvil se moririan? ¿es menos peligrosa una sociedad permisiva y excesivamente protectora y totalitarista con sus "ciudadanos" los cuales ante cualquier catástrofe serían incapaces de sobrevivir muriendo por millones? ¿Es menos peligrosa una sociedad que hace ingeniería social permanentemente reduciendo los individuos a meros comparsas con un número de identificación? ¿No va a haber problema alguno cuando se marque a cada persona con un número, el de La Bestia, sin el que no se podrá vivir en parte alguna?
La sociedad actual es la más peligrosa de toda la Historia de la humanidad, entre otras razones, porque es la única con capacidad hasta de destruir el planeta desintegrándolo. Sólo la recuperación de la fe en Dios puede impedir el avance de semejante panorama. Lo que nos dicen Los Evangelios es que no se podrá contener nada y ello será lo que provoque la Segunda Venida y el fin de esta civilización, no el fin del mundo, no el fin del ser humano, sino el fin de la sociedad actual.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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