Creíamos que los castigos divinos eran de la época de Yaveh y que eran incompatibles con la ley de gracia, porque el cristianismo sería la levadura del mundo... Pero los castigados por Yavé eran unos santos en comparación con la actual canalla que nos circunda, y que para mayor escándalo, se va de rositas sin castigo de ningún tipo (en esta vida).

Nos encontramos que en esta época los cristianos son ya tan poca “sal del mundo” que no solo han impedido sino hasta colaborado en que nos hallemos en la época más degenerada de la Historia en abominaciones y crímenes contra natura. “La sal de la tierra” se volvió sosa y su destino, por tanto, es “ser arrojada y pisada de la gente” como dice la Escritura. Nadie contaba con esto. Solo sabemos que No puede haber Ley evangélica si se ignora o desobedece la Ley Natural. Desobedecer la Ley Natural (mediante crímenes abortivos y sodomía legalizada) implica la extinción sobre la tierra de la civilización desobediente, y en un plazo de tiempo no muy largo.