Respuesta: Muerte digna

Iniciado por
Toronjo
Valmadian,
Como bien dices la Iglesia es sutil en algunos temas y creo que lo deja en conciencia para que actuemos dependiendo de nuestra fe.
No se si he sabido expresarme.
Un abrazo
Si lo has dejado claro, y esas eran las dudas que tenía Muñoz y yo mismo. Pero ahora viene el punto más controvertido: ¿y si sólo se quiere paliar el sufrimiento, no habiendo intención de ninguna otra cosa, pero dicha sedación acorta el tiempo de vida del enfermo? ¿Un caso así podría ser llamado eutanasia? Y lo planteo imaginando un escenario familiar católico, para quienes la eutanasia no existe, pero..., si se le aplica este tratamiento con estos sedantes sentirá mucho menos los dolores, "aunque las probabilidades de fallecer antes se incrementan considerablemente porque..."
Por otra parte, ¿hay verdadera conciencia entre nosotros los católicos de lo que significa todo esto? 
Te pido disculpas si consideras que soy un pelmazo.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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