Cita Iniciado por naparra Ver mensaje
Azken baleari buruzko bertso bat badago. Etzakit zeiñena dan, baiña Benito Lertxundi oriyotarrak kantatzeu.

Milla bederatzireun da
lenengo urtian .
Maiatzaren amalau
garren egunian.
Orioko erriko
barraren aurrian,
balia agertu zan
beatzik aldian.

Gertatua jarri det
egiyaren alde.
Au horrela ez bada
jendiari galde,
biyotzez pozturikan
atsegintsu gaude,
gora oriyotarrak
esan bildur gabe.
Aunque algo viejo ya, 2006, he encontrado esto en la red:

Orio revive la captura de la última ballena del Cantábrico degustando sardinas y txakoli

cientos de visitantes se acercaron al municipio animados por elbuen tiempo

Los vecinos de la localidad se volcaron en la representación teatral que revive la caza de la última Euskal Balea

Multitud de público asistió a la representación en la que varios arrantzales simulan la captura de una ballena desde una trainera.reportaje gráfico: RUBEN PLAZA

Ibai Briega

orio. "¡¡Balea, Balea!!". El grito de los antiguos vigías de la costa se volvió a escuchar ayer en Orio. Repicaban las campanas y las traineras se echaron a la mar. Los oriotarras volvieron a recordar la proeza que hace ya 105 años llevó a los arran-tzales del municipio a hacer historia.
Más de un siglo ha pasado desde que el 14 de mayo de 1901, a las nueve de la mañana, se avistara y fuera arponeada en Orio la última ballena del Cantábrico, dando fin con esta captura a una tradición y un modo de vida muy arraigado en todas las localidades costeras vascas.
Ya no quedan ballenas en el Cantábrico, la pesca desmedida alejó de la costa a la Euskal Balea, que ya sólo habita en los libros y los viejos bertsos. Pero eso no resta un ápice de emoción al evento con el que los oriotarras recuerdan cada año cómo sus antepasados bregaban con estos gigantescos cetáceos.
Cientos de personas se acercaron hasta ayer hasta la localidad guipuzcoana, en cuyos balcones colgaban las típicas redes de los arran-tzales. Los trikitilaris y las bandas locales mantuvieron vivo el ambiente festivo a lo largo de toda la jornada. El viento sur subió la temperatura festiva, lo que dio a la sidra y el txakoli un protagonismo desmedido.
Para caldear el ambiente, durante toda la semana previa a la jornada de ayer se habían celebrado diversos actos en la localidad, como recitales de cuentos sobre ballenas, conferencias y proyecciones documentales sobre este cetáceo. El sábado, quienes se acercaron a Orio pudieron comprar y degustar diferentes productos vascos en la feria artesanal. Las trainerillas acapararon la atención a la tarde y, por la noche, Benito Lertxundi deleito a los vecinos del pueblo que le vio nacer.
Pero el gran día, sin duda, fue ayer. Nadie se quiso quedar en casa. A media mañana, la degustación de sardinas reunió a numerosas personas en torno a la feria artesanal, mientras en la plaza del pueblo varias mujeres reparaban redes y los niños disfrutaban viendo el teatro.
A las 18.15 horas arrancó el acto central: las traineras salieron a capturar la gran ballena, que se encontraba junto al puente de la autovía, ante la atenta mirada de centenares de personas. Tras remolcarla hasta el pueblo, los vecinos ovacionaron a los valientes marinos. Un magnífico aurresku emocionó a todos los presentes y, posteriormente, se escenificó la subasta y el despiece de la ballena. El teatro, en clave de humor, recordó los comentarios e impresiones de la época.
Participación Los vecinos subrayaron la participación ciudadana en la elaboración del programa y el desarrollo del mismo. Garikoitz Arroyo comentó que "éstas son las mejores fiestas, las populares, en las que todo el mundo toma parte". Iulene Martínez, una chica que se acercó desde Donostia, confesó haberse emocionado ante el recuerdo de las tradiciones. "Es una lástima que ya no haya ballenas", comentó, y prometió volver en la próxima edición de la fiesta.
Con todo, la conmemoración ha sido un éxito, y un año más la participación de todo el pueblo ha permitido acercar a vecinos y visitantes a la historia y las tradiciones de esta localidad.




Orio revive la captura de la última ballena del Cantábrico degustando sardinas y txakoli