Re: La invención de la conciencia regionalista santanderina: "Cantabria"
En efecto, el tema es prolijo y complejo:
El R.P.M.
Fr. Henrique Florez,
vindicado
Del Vindicador de la Cantabria,
Don Hypolito de Ozaeta y Gallaiztegui
Por el P.M. Fr. Manuel Risco,
del Orden de S. Agustín.
En Madrid.
En la Imprenta de Don Pedro Marin
Año de 1779
Con las Licencias necesarias
Con tan extraño título para nosotros, dispongo de este antiguo libro en un estado inmejorable. Pero su lectura nos lleva a cuestiones que se remontan a dos mil años atrás. Y así dice el autor:
"En ella se convence hasta la evidencia el error vulgar, que en el nombre de Cantabria comprehendia solo las tres Provincias de Alaba, Vizcaya, y Guipúzcoa, excluyendo enteramente las montañas de Burgos, que segun todos los Geografos, é Historiadores, debian reputarse si no por toda la Cantabria, á lo menos por parte suya cierta, é indubitable. En ella se demuestra la falsedad de los que escribieron, que las guerras de Augusto tan celebradas en las Historias, se movieron con el fin de conquistar las tres Provincias referidas; y se comprueba con multitud de testimonio expresos, que la unica parte de España, que entonces no estaba sujeta á los Romanos, era la confinante con las Asturias, y que efectivamente fue ésta, contra quien se dirigieron siempre los egercitos de aquel Emperador. En ella se hace patente, que toda la region tuvo el nombre de Cantabria despues de Augusto, fue penetrada por los Romanos, y quedó sujeta, sin excepcion de alguna parte suya al Imperio."
Prólogo, págs., 3 y 4.
La reproducción del texto es literal, y se ve el estilo de entonces y se comprueba que las reglas de ortografía eran otras, luego, no son faltas.
Se trata de una disertación de 179 páginas en las que el autor realiza numerosas citas a otros textos. Parece ser que se trató de una polémica en día entre dos estudiosos de la Historia y éste texto es la réplica de uno de ellos, el cual afirma claramente que el topónimo Cantabria queda recogido después de Augusto. Otra cuestión será la extensión que pudo haber tenido y que, por lo que se ve, no se limitaría a La Montaña.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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