Búsqueda avanzada de temas en el foro

Resultados 1 al 20 de 27

Tema: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

Vista híbrida

  1. #1
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Las andanzas descristianizadoras, por Barcelona (con visto bueno episcopal), de un cura progresista extranjero, que colgaría los hábitos al poco tiempo



    Revista
    FUERZA NUEVA, nº 98, 23-Nov-1968

    Barcelona, desde hace varios años, sufre una estratégica y maliciosa campaña contra la fe, el orden social, el magisterio eclesiástico y la unión de los católicos. Desde diversas asociaciones católicas se computa una especie de sindicato clandestino que levanta ídolos, desprestigia a los que no concuerdan con ellos, enaltece ciertos autores y, por lo visto, tiene tentáculos y grupos de presión que “climatizan” en dirección única ciertas determinaciones jerárquicas.

    Por la resonancia del hecho, es oportuno recordar la presencia, en octubre de 1965, de Louis Evely (sacerdote “progresista” belga). El anuncio de su llegada provocó en aquellas fechas que muchos católicos se personaron en el Arzobispado para hacer patente su desagradable sorpresa. Muchos padres de familia presentaron a las superioras de colegios religiosos su más dolida protesta porque, sin permiso de la autoridad paterna, obligaron a sus hijas asistir a las conferencias de Louis Evely.


    El 26 de octubre (1965) pronunció su primera conferencia Louis Evely. Entre otras afirmaciones dijo textualmente: “Lo que separa al ateo del cristiano no es, como hasta ahora hemos creído, una línea vertical, que en tal caso no existe: sino una línea horizontal convergente y concordante en promover la dignidad de la persona humana… Un ateo tiene mayor conocimiento de Dios que muchos cristianos…Los cristianos viven una religión pagana que gira alrededor de Dios”. Preferimos no continuar con tan despampanantes blasfemias.

    Terminada la conferencia, el padre Evely invitó a coloquio. El reverendo padre Juan Roig Gironella le preguntó “si existe o no el don de la fe y la existencia de la gracia”. Las admitió en forma muy precaria. Seguidamente le preguntó el padre Roig Gironella “si creía o no en la existencia del infierno”. Evely no contestó.

    Destaquemos que las intervenciones del Padre Roig Gironella fueron correctísimas de forma y fondo. No obstante, varias veces fue abucheado el padre Roig por jovencitas y grupos universitarios de adscripción marxista, junto también con algunos padres jesuitas. En cambio, Evely era frenéticamente aplaudido por estos mismos grupos. Se comprende.

    Al día siguiente, se distribuyeron profusamente unas hojas en las que se puntualizaban los motivos de escándalo que representaba Evely, en Barcelona, invitado por las entidades:
    C.I.C.F.,
    Cofradía de la Virgen de Montserrat,
    de Virtella,
    Congregaciones Marianas,
    Franciscalía,
    Instituto Católico de Estudios Sociales,
    Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat,

    y Pax Christi.
    Todas estas entidades, que cuentan con sus respectivos consiliarios, cometieron el grave desliz de invitar a Louis Evely a dar conferencias en Barcelona, en los mismos días en que se le negaba la licencia eclesiástica para la versión catalana de una obra suya.

    Además, Louis Evely carecía del debido permiso para hablar, como sacerdote, en Barcelona. A raíz de la protesta que originó la actitud provocativa de Evely y sus patrocinadores, el entonces arzobispo de Barcelona, monseñor Modrego, escribió: “Hay quienes presentan lo opinable como doctrina cierta, y, de otra parte, hay quienes se atreven a poner en crisis lo que es patrimonio tradicional de la Iglesia”.


    Podemos afirmar que las teorías de Evely hacen tambalear la fe de muchas personas, a pesar de lo cual todavía en la revista “Serra d’Or” del pasado mes de octubre (1968), además de anunciarse los libros de Garaudy ( el comunista), y de Robinson (el cristiano ateo), en la página 60 de dicho número, con gran lujo, se dedica media página a la publicidad de algunos de los libros de Evely.

    Una vez más resulta que los padres de familia que protestaban por la violencia de que se perturbara la fe de sus hijas, que las objeciones del Padre Roig Gironella a los malabarismos de Evely, que la disconformidad ostensible de muchos jóvenes católicos al escándalo que suponía, que el “Forum Vergés” de las Congregaciones Marianas de la Compañía de Jesús en Barcelona se utilizara para sembrar escepticismos y públicamente desobedecer al prelado que había negado la necesaria autorización para que Evely hablara en Barcelona, tenían la más completa razón.

    ***


    En el diario francés “Le Figaro”, del 15 del pasado octubre (1968) se lee lo siguiente: “El reverendo Louis Evely, sacerdote de la diócesis de Bruselas, tan conocido por sus numerosos libros y conferencias, acaba de ser reducido al estado laical, a petición suya. Hace ya diez años que había sido relevado de sus funciones eclesiásticas por las autoridades diocesanas y no le estaba autorizado el ejercer actividad pastoral alguna en Bélgica”.

    El hecho desnudo estaba aquí. Pero preguntamos: ¿quién restituirá la fe robada a tantas personas en Barcelona por culpa de los libros de Evely y otros como él? ¿Qué concepto merecen y quién pedirá responsabilidades a los consiliarios y superior de aquella época en la Casa de las Congregaciones Marianas, que, resistiendo al prelado, se empeñaron en que Evely sembrara sus confusiones y sofismas en Barcelona, mientras se denigraba al padre Roig Gironella y tres religiosos jesuitas se presentaban a denunciar a unos jóvenes que, si en algo fueron imprudentes, su indignación era más que justificada y su ímpetu quedaba muy por debajo de la enorme gravedad moral que suponía la injustificable actitud de invitar a personas de antecedentes y propagandas tan sospechosas como las de Evely, cuyo lamentable final somos los primeros que nos duele y quisiéramos que nunca hubiera llegado, aunque ya era previsible? (...)

    Jaime TARRAGÓ




    Última edición por ALACRAN; 14/12/2023 a las 13:10
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  2. #2
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    “Las extrañas ideas del nuevo rector del seminario de Barcelona”



    Revista
    FUERZA NUEVA, nº 102, 21-Dic-1968

    LAS EXTRAÑAS IDEAS DEL NUEVO RECTOR DEL SEMINARIO DE BARCELONA

    Ha sido nombrado el reverendo doctor don Juan Antonio Ventosa Aguilar nuevo rector del Seminario Conciliar de Barcelona. A las pocas horas de su nombramiento ha concedido una entrevista a “El Correo Catalán”, publicada en 26 del pasado noviembre (1968). No se puede negar que el nuevo rector se ha desenvuelto con franqueza, aunque no con la ponderación ni en la línea en que el magisterio eclesiástico normalmente se expresa de cara al pueblo cristiano. Marginalmente notemos solamente que el doctor Ventosa afirma con rotundidad, sin matices, que él es “partidario siempre del equipo”.

    Casi simultáneamente, el cardenal Garrone, prefecto de la Sagrada Congregación para la Educación Católica, valoraba críticamente el fetichismo del “equipo”. “No hay que dejarse engañar del mito del equipo -dice el cardenal Garrone-. El equipo no puede ser nunca un centro de donde nace la verdad. La verdad no se crea ni se da como una limosna al pobre. La verdad es fruto de una lucha entre quien la da y quien la recibe, y para ser transmitida presume siempre la aceptación responsable de parte de alguno. Nace siempre de un espíritu de renuncia como un don auténtico. A los jóvenes de nuestro tiempo hay que ofrecerles maestros de nuestro tiempo”. Luego el doctor Ventosa, el flamante rector del Seminario de Barcelona, comienza su actuación ya de espaldas con las orientaciones del cardenal Garrone.

    Dejando aparte muchos aspectos vulnerables de tal entrevista, centraremos nuestro comentario en algunas afirmaciones cuyo juicio contrasta con las enseñanzas de la Iglesia, de las que el doctor Ventosa tan ligeramente prescinde.

    Iglesia y Estado en España

    El periodista pregunta al doctor Ventosa si “resulta beneficiosa la ligazón de la Iglesia al Estado”. Ya a primera vista se demuestra la poca propiedad en el lenguaje eclesiástico que utiliza el periodista de “El Correo Catalán”. Se habla de la unión de la Iglesia y el Estado y no de la “ligazón”, como en sentido peyorativo y anticlerical parece darse a entender. El doctor Ventosa, en vez de recordar a su poco ilustrado entrevistador que la doctrina católica quiere la armonía de las dos sociedades, responde con la mayor espontaneidad y léxico de desafío: “No lo creo; la Iglesia no debería estar enfeudada en una situación política concreta. Todo “compromiso temporal” no es beneficioso. Tengo esperanza de que la revisión del Concordato llevará a una clarificación en este sentido”.

    Por tanto, nos encontraríamos, según el doctor Ventosa, en una situación en que la Iglesia estaría condicionada por el Estado. El Concordato sería causa de confusionismos y la Iglesia debería vivir totalmente aislada o separada de una situación política concreta… Si esta respuesta fuera dada por Miret Magdalena (seglar progresista), sería perfectamente inteligible. Pero que proceda de un rector de Seminario, la cosa ya es más grave. Acusar al Concordato, tan elogiado por nuncios, cardenales, obispos y teólogos, de someter a la Iglesia a una tutela o intromisión intolerable, resulta verdaderamente escandaloso. Preconizar que la Iglesia no debe tener tratos con una situación política concreta significa lo mismo que propugnar la separación de la Iglesia y el Estado, doctrina claramente anatematizada en todo el magisterio eclesiástico.

    Monseñor Guerra Campos, secretario del Episcopado español (1968), cuya solvencia, preparación y altura nada tienen que aprender del recién nombrado rector del Seminario de Barcelona, resumía así las proposiciones que se desprenden de la declaración episcopal “La Iglesia y el orden temporal” (1966), carta magna de las orientaciones que ante las realidades políticas deben guiar a los católicos españoles. Decía así monseñor Guerra Campos:
    “1. Proclamación del respeto a la legítima autonomía de la sociedad civil.
    -2. Aprecio de la tradicional concordia y cooperación entre la sociedad civil y la Iglesia, con las condiciones debidas para que sea sanamente evangélica.
    -3. Confianza en el buen juicio práctico del pueblo español para el ejercicio de su ciudadanía bajo la inspiración superior del Evangelio.
    –4. Invitación a perfeccionar las instituciones políticas y sociales de España, conforme a ciertas direcciones subrayadas por el Concilio, las cuales, sin embargo, no prefabrican ni prejuzgan las fórmulas diversas que pueden nacer de la raíz histórica, de la diferencia de las estimaciones o de la variación de las circunstancias.
    –5. Ninguna objeción de principio a que dicho perfeccionamiento se haga, si así lo quieren los ciudadanos, manteniendo la trayectoria y la estructura fundamental de las instituciones vigentes contra ciertos radicalismos doctrinales que pretenden imponer una interpretación excluyente en nombre del Concilio.
    -6. Compete a la prudencia y a la experiencia de gobernantes y gobernados recibir qué fórmula consideran mejor, en definitiva, teniendo en cuenta, con amoroso respeto, los anhelos y las indicaciones de todos los conciudadanos.
    -7. Ante el hecho evidente de que la tarea de conservar la paz y de ordenar la comunidad temporal en España estaba principalmente en manos del Jefe del Estado, se pedía al Señor que lo iluminase y asistiese, juntamente con sus colaboradores, para que pudiesen realizar su obra según Dios y “según los legítimos deseos de todos los españoles”.

    ¿Qué garantía tiene y ofrece el nuevo rector del Seminario de Barcelona para la educación de los seminaristas en materia tan delicada como la doctrina política, cuyas concreciones pastorales y doctrinales contradice el doctor Ventosa, con doctrinarismos tan ajenos a la realidad y al juicio del Episcopado? El Seminario de Barcelona, ¿puede tener un rector enfrentado con el Episcopado español?

    Sobre los sacerdotes encerrados en Derio (Bilbao)

    Para que sea explícita y sin tapujos la mentalidad del rector del Seminario de Barcelona, el periodista se permite preguntarle “qué haría el nuevo rector si, por motivos similares a los de Bilbao, se encerraran cuarenta sacerdotes en su Seminario”. El doctor Ventosa, jacarandoso, sin morderse la lengua, contesta: “¡Ah!, pues nada; dejaría que estuvieran dentro. No haría de policía. Si son sacerdotes, pueden estar dentro, ¿no le parece?” Si algún día los grupos de presión y de provocación del clero progresista de Barcelona necesitan un golpe teatral y espectacular para amenizar un ataque a su obispo, como los de Derio han amargado la vida y agonía del ejemplar doctor Gúrpide, ya saben que tendrán las puertas abiertas en el Seminario de Barcelona. No importa que hayan recibido censuras canónicas, la pública desaprobación del Episcopado español, del nuncio monseñor Dadaglio y de la Santa Sede (…)

    El nombramiento de los obispos

    Para ahorrarse ninguna idea genial, ya por parte del periodista como del nuevo rector, la cosa se redondea con este notición: “Para el nombramiento de los obispos auxiliares no se hicieron (consultas) y 300 sacerdotes han hecho constar colectivamente su disconformidad mediante una carta al nuncio. ¿Deberían haberse hecho las consultas?” A esta pregunta tan “inocente”, el doctor Ventosa contesta: “De aquí en adelante las consultas deberían hacerse incluso para el nombramiento de obispos… Hay una conciencia, un ambiente, un clima con ganas de llegar a una democratización de los procedimientos, pero lo difícil resulta hallar la concreta manera de realizarlos”.

    En realidad, esta respuesta descalifica a un sacerdote. Demuestra una ignorancia tal o un “enfeudamiento” con ideologías no compatibles con la actual disciplina de la Iglesia, que le hacen incompetente, ya que carece de las mínimas garantías de vinculación con las enseñanzas de la Iglesia. La maniobra de protestar de los nombramientos de los obispos responde a los procedimientos coactivos que la infiltración marxista introduce dentro de la Iglesia para manejarla y destruirla.

    Por esto, Pío XII, en su encíclica “Ad apostolorum principis” (1958), condenaba lo que ciertos sacerdotes de Barcelona y el doctor Ventosa, con tanto desenfado, proclaman se debe hacer. Pío XII hablaba así:

    Sabemos bien que, por desgracia, para legitimar sus usurpaciones, los rebeldes se amparan en la práctica seguida en otros siglos; pero a todos es patente a dónde llegaría la disciplina eclesiástica si, en una o en otra cuestión, fuese lícito a cada uno acogerse a disposiciones que ya no están en vigor, puesto que la suprema autoridad según los tiempos, ha dispuesto cosas diferentes. Por el contrario, precisamente por el hecho de apoyarse en una disciplina diversa, lejos de estar excusados de sus acciones quienes la aducen, demuestran su intención de sustraerse deliberadamente a la disciplina que rige y deben seguir; disciplina que vale no sólo para la China y los territorios de reciente evangelización, sino para toda la Iglesia; disciplina que ha sido sancionada en virtud de aquella universal y suprema potestad de apacentar, dirigir y gobernar que fue conferida por Nuestro Señor a los sucesores del Apóstol Pedro… de cuanto hemos expuesto se sigue que ninguna otra autoridad que no sea la del Supremo Pastor puede revocar la institución canónica dada a un obispo; ninguna persona o asamblea, sea de sacerdotes o de laicos puede arrogarse el derecho de nombrar obispos”.

    Esta doctrina, tan elemental, es olvidada por el doctor Ventosa. ¿Sería por esto que su nombre aparecía en los panfletos de la campaña “Volem bisbes catalans”, cuando el nombramiento del arzobispo, doctor Marcelo, para Barcelona?

    Lo que quiere saber el doctor Ventosa

    Al preguntarle el divertido periodista de “El Correo Catalán” sobre la disminución de las vocaciones sacerdotales y su causa, el doctor Ventosa atajó: “¡Eso querría saber!... Yo creo que antes los sacerdotes, sobre todo en pueblos, tomaban más iniciativa en la pastoral de vocaciones. Otra causa quizá sea la poca vida que tienen actualmente las obras apostólicas de juventud, así como la cantidad de problemas pastorales que tiene el clero más joven”.

    Da la casualidad que el doctor Ventosa, ni por carambola acierta una… Estas razones que señala se podrían fácilmente volver contra él y los de su “equipo”… Pero resulta que su eminencia el cardenal Garrone, con una visión mucho más amplia y certera que el doctor Ventosa, ha hablado de la razón disminuidora de las vocaciones, fijándose en que su causa está “en una orientación de servicio al mundo” que toma un carácter netamente antropológico, inmanente, puramente humano, en el cual el elemento religioso y sobrenatural es casi imperceptible. Esto es afirmar que el problema ha propuesto no puede ser más importante”. El cardenal Garrone se fija en esta miseria espiritual con que el progresismo está desmedulando la vida cristiana y dañando gravemente a los propios sacerdotes, lanzándolos a aventuras y experiencias fatalmente secularizadoras y descristianizadoras. Parece extraño que algo tan notorio escape a la perspicacia que debe tener un rector posconciliar de Seminario.

    Si ahora (1968) los sacerdotes tienen poco interés en reclutar vocaciones, si los movimientos juveniles de apostolado andan anémicos y los sacerdotes jóvenes problematizados hasta el delirio, ¿no podría ser, doctor Ventosa, que algo tuvieran que ver con estas concausas los profesores y superiores que han tenido las promociones sacerdotales de los doce o quince últimos cursos? En este sentido, nos parece mucho más clarividente -y profético, ¿por qué no?- el escrito que un numeroso grupo de sacerdotes de Barcelona, en 1966, presentara al arzobispo sobre la situación y soluciones para un funcionamiento adecuado del Seminario de Barcelona. Exactamente en las antípodas de las afirmaciones con que actualmente, en declaraciones a la prensa se estrena el nuevo rector.

    ¿Crisis de crecimiento? ¿Democracia dinámica?

    Es moda, cuando se presenta un problema, una rebelión, responder con una frase hecha y quedarse risueño y satisfecho: es una “crisis de crecimiento” se dice. Esto me recuerda cuando en 1959 me encontraba en Buenos Aires, en mi corresponsalía de prensa. Gobernaba entonces el doctor Arturo Frondizi. Era ministro del Interior el doctor Vitolo. Tuvieron lugar unos sensacionales disturbios y desmanes que tuvieron por escenario la Facultad de Medicina y la Plaza Miserere, allá en Buenos Aires. El doctor Vitolo nos declaró a los periodistas: “De todos modos es evidente que entramos en una vigorosa democracia dinámica que se expresa por todas partes”. Tan “dinámica” que de aquella Universidad salió el “Che” Guevara…

    Ahora, al rememorar aquellos acontecimientos un poco lejanos, hacemos un paralelismo mental con las afirmaciones del doctor Ventosa: un rector de Seminario, amigo de los encerrados de Derio, alérgico al Concordato, ignorante de los motivos del descenso vocacional e identificado con postulados demagógicos en la elección de los obispos, según ciertas formas al uso, debe ser un exponente de la “crisis de crecimiento” y de la “democracia dinámica”…

    Pero nosotros, cuando escuchábamos al doctor Vitolo, nos reíamos y bromeábamos ante tanta insensatez. Pero situado este planteamiento en un Seminario como el de Barcelona, no podemos menos que decirnos: ¿qué ocurriera en nuestra diócesis, si al frente de su Seminario figura un rector que habla con ese lenguaje?

    Jaime TARRAGÓ


    Última edición por ALACRAN; 18/01/2024 a las 13:03
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  3. #3
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Sobre el caso del polémico abad Escarré (de Montserrat)


    Revista FUERZA NUEVA, nº 102, 21-Dic-1968

    Cartas al director

    ¿Qué ocurrió en Montserrat?

    En 1961 el abad Aurelio Escarré cesó en el gobierno abacial de la comunidad de Montserrat. Este cese fue promovido por presiones de la misma comunidad; presiones muy generales y fuertes de índole puramente interna o comunitaria, como lo evidencia el hecho de integrar esta oposición individuos de ideologías políticas completamente dispares, incluso catalanistas.

    Muy pronto el cese del abad Escarré fue interpretado por un sector del público como efecto de presiones gubernamentales; interpretación que resultaba fácil, dada la postura política del abad y la ignorancia de los verdaderos motivos. La permanencia del abad Escarré en el monasterio, después de su cese en el gobierno de la comunidad, ocasionó en poco tiempo dentro de ésta, por causas bien comprensibles de carácter general, una situación tensa y espinosa, sobre todo teniendo en cuenta la existencia en dicha comunidad de elementos avanzados y actuantes.

    Esta situación motivó, en breve, la intervención de la Santa Sede por medio de una visita extraordinaria. La visita fue encomendada a dos monjes extranjeros. Los visitadores no tenían poderes ejecutivos, sino simplemente consultivos, y atendiendo al informe enviado a la Santa Sede, el abad Escarré fue alejado de Montserrat por tiempo indefinido. Fue ahora cuando la interpretación de los hechos en sentido político alcanzó una divulgación verdaderamente internacional, robustecida, sobre todo, por la petición de renuncia que le vino al abad por parte de la representación de la Santa Sede en España, y que el abad Escarré exigió se le intimase por escrito.

    Últimamente -diciembre de 1966- el abad Escarré renunció a su dignidad abacial; de este hecho, a diferencia de los anteriormente referidos, se ha guardado el mayor sigilo. En este estado de cosas -alejado en el extranjero y sin dignidad abacial- ha sorprendido la muerte (1968) al padre Aurelio Escarré. Estos son los hechos.

    No obstante la opinión de que el abad Escarré ha sido una víctima de la persecución estatal -un desterrado- ha alcanzado la difusión que tiene, no sólo por la lógica de las apariencias, sino también por efecto de una propaganda consciente y sistemática.

    No referimos todo esto por espíritu de polémica ni cotilleo, sino porque el hecho entraña una gravedad de profundidad y dimensión que no debe silenciarse. Los que han propagado consciente y sistemáticamente la opinión de un abad Escarré desterrado por el Régimen saben con toda claridad que eso no es verdad. Saben perfectamente que los motivos del cese y alejamiento no sólo no han sido de salud (en eso ha dicho verdad el elogio fúnebre) sino que tampoco han sido persecuciones políticas (lo cual dicho elogio fúnebre da lugar a entender con una reticencia injustificada). Esto también es un hecho.

    Es este hecho el que consideramos grave. Porque, aunque ya es grave de suyo inculpar de delito al que no lo ha cometido (aunque el inculpado pudiera ser culpado por otras causas) aunque es grave el que esta inculpación vaya dirigida contra una autoridad suprema, no obstante, es mucho más grave el simple hecho de mentir, sobre todo cuando esta mentira procede de personas que, por su oficio y vocación, deben estar consagradas a la verdad. A la verdad y a la paz. Pero no hay paz sin justicia. ¿Y qué mayor injusticia que una mentira?

    Comprendemos que hubiera motivos para disimular y no propalar la verdad del cese y ausencia del padre Escarré, pero para falsear esta verdad, para falsearla en la forma que se ha hecho, no lo comprendemos. En un caso paralelo y de curiosa coincidencia con éste, ha habido un gesto noble, que echamos de menos aquí: la declaración pública de inconformidad con lo dicho por parte de persona interesada.

    Aquí se ha dado más bien todo lo contrario: complicidad. Y véase que no es fenómeno exclusivo de tal o cual postura política; recuérdese el caso del Cardenal Segura. Diálogo, sí; pero ¿es posible cuando en el dialoguista falta la más elemental honradez -frialdad y cálculo- con respecto a la verdad?

    A. G.
    Barcelona


    Última edición por ALACRAN; 26/01/2024 a las 13:11
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  4. #4
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    "Confusión doctrinal en Barcelona"



    Revista FUERZA NUEVA, nº 104, 4-1-1969

    CONFUSIÓN DOCTRINAL EN BARCELONA

    (…) Contra el celibato

    Terminada nuestra Cruzada, las logias prepararon un plan siniestro para inutilizar la victoria militar. Entre sus consignas entraba la introducción en los seminarios y noviciados de elementos que llegarían al sacerdocio con el fin de desprestigiar la Iglesia por dentro, el desmoronamiento de la moral en la vida familiar, principalmente en la mujer, y el apoderarse de los cargos directivos de los movimientos de apostolado seglar. En la forma que se van presentando los acontecimientos, cualquiera diría que ya llevan buen trecho en su avance.

    Cuando la legislación eclesiástica es tan concluyente, ya desde el Concilio de Elvira hasta la reciente encíclica sobre el celibato eclesiástico, parecería que este tema, por propia estimación y dignidad, debería ser respetado, a lo menos por los mismos sacerdotes. Pero no es así. En la revista “Correspondencia”, número 63, del 15 de noviembre de 1968, se dedican siete páginas y media para denigrar, desprestigiar y ridiculizar el celibato eclesiástico. Téngase presente que dicho artículo viene firmado por un sacerdote: José Luis Martínez. Que dicha publicación goza de ostensible licencia eclesiástica del arzobispado de Barcelona, bajo la responsabilidad del padre Serafín Alemany Esteve, prepósito del oratorio de San Felipe Neri de Barcelona.

    En dicho escrito se declara que el celibato carece de “razones escatológicas”, de “razones pastorales”.
    Se pregunta:
    “¿Para llevar esta vida sencilla y luego a la tarde o noche tener los contactos, reuniones…, como los demás cristianos responsables, aunque con una función específica en ciertos momentos, para eso era necesario tanto tinglado?”

    Avanza más en sus cínicas afirmaciones:
    De un pueblo en que lo sexual es absorbente y de lo que nadie, NADIE, se escapa. No hace falta decir si el pueblo se cree que los sacerdotes no tienen relaciones sexuales con ninguna mujer. Muchos sacerdotes jóvenes están completamente convencidos de que su celibato no es un signo del Reino. No es signo de nada para el pueblo. Para el pueblo es signo de otras cosas”. Termina dicho ataque al celibato con estas palabras elocuentes: “Si queremos evitar para siempre que existan -en la proporción desorbitada de hoy día- deformaciones humanas y clericales debido en gran parte a que unos hombres se preguntan un día: ¿por qué? ¿por qué?, y no hallan ninguna respuesta. Y tienen que recorrer un camino que nunca imaginaron: el vacío de razones”.

    Cuando se puede escribir así, aun para los cristianos no especializados en teología, pero que hemos leído los Evangelios y las Cartas de San Pablo, se nos denuncia que tales sacerdotes han sufrido en su formación intoxicaciones doctrinales de gravedad inaudita. La primitiva Iglesia honró especialísimamente la virginidad, recogiendo las palabras de Cristo en que pondera a aquellos que por amor a Él se hicieron “eunucos por el Reino de los cielos”. La Sagrada Escritura, la tradición eclesiástica, han amado y enaltecido tanto el celibato que el propio Concilio de Trento categóricamente definió: “Si alguno dijere que el estado de matrimonio debe preferirse al estado de virginidad o celibato y que no es mejor ni más feliz mantenerse en la virginidad o celibato que casarse, sea excomulgado”. De esto la revista “Correspondencia”, el censor eclesiástico y el sacerdote firmante no se han enterado. (…)

    Todo esto nos indica que nos encontramos ante un ambiente climatizado, tolerado, de sacerdotes que, a lo menos teóricamente, atacan el celibato. Lo que supone la realidad, o a lo menos la posibilidad de que nuestro pueblo carezca de sacerdotes tales como deben ser. Es un problema ante el que los seglares nos sentimos impotentes de ninguna actitud resolutoria. Pablo VI, en la encíclica sobre celibato eclesiástico, puntualiza que los “sacerdotes tienen el derecho de encontrar en los obispos una ayuda insustituible y valiosísima para la observancia más fácil y feliz de los deberes contraídos”. Si deber sacerdotal es el celibato y en Barcelona se tolera que sea públicamente vilipendiado, ¿a dónde acudir?, ¿quién es el responsable?, ¿quién carga con la responsabilidad de sacerdotes que en materia tan grave como el celibato se presentan como enemigos y detractores del mismo, con las graves repercusiones que en todos los órdenes esto tiene que llevar?

    Contra el matrimonio

    Ya no es solo el ataque cruzado y pérfido contra la “Humanae vitae”, contra cuya doctrina, ataques, desprestigio y desvalorización se han declarado ajenos quienes podían y debían defenderla. Desde “Diario Femenino”, cultivador de sensacionalismos, se publica una encuesta pública sobre “Divorcio, sí o no”. (…) Nos fijaremos únicamente en lo que ha publicado -y van…- el padre Jorge Llimona. Por lo visto, después de las declaraciones del padre Llimona, de manifiesta irreverencia contra la persona divina de Jesucristo, contra el sexto mandamiento, contra la Santa Sede, contra muchas prácticas de la Iglesia, el osado capuchino continúa gozando de todas las licencias para que desde la plataforma de cualquier publicación pueda difundir impunemente sus doctrinas,

    Recogemos una breve antología de lo dicho por el padre Llimona sobre el divorcio:
    El matrimonio civil es en sí, y debe ser legalmente, perfectamente digno y válido. Cualquier ciudadano debe poder contraerlo sin ninguna traba”.

    Puede acaecer que un determinado proyecto de vida entre un hombre y una mujer sea un fracaso. Entonces se tiene que actuar en consecuencia: para eso somos racionales. Debe existir la libertad de poder deshacer externa y jurídicamente lo que internamente ya se ha roto…”
    La Iglesia española, generalmente unida a la iglesia anticonciliar, no ha dado muestras de ser excesivamente inteligente”.

    Aunque parezca imposible, esto lo dice un religioso de la orden capuchina, con todas las licencias sacerdotales, con autorización de hacer declaraciones en la prensa, de dar conferencias, después que reiteradamente se ha distinguido por escándalos que, incluso, han merecido alguna tímida rectificación episcopal.

    Cuanto dice el padre Llimona es contrario a las enseñanzas de Cristo. Se lee en el Evangelio: “Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio respecto a la primera. Y si una mujer repudia a su marido y se casa con otro, se hace adúltera” (…)

    El padre Llimona destruye esencialmente la naturaleza del matrimonio cristiano. El afirma que “deben existir distintas formas de convivencia entre una mujer y un hombre, según los distintos modos de ser de cada cual”. Lo que no dice el padre Llimona, y esto es lo fundamental, es que el matrimonio de dos bautizados o es sacramental o es nulo. No depende de “los distintos modos de ser de cada cual”, frase asaz ambigua y equívoca.

    Ya no es solo el celibato, ya es también la moral del matrimonio que con teorías que pueden llegar a justificar el matrimonio de camaradería, que anacrónicamente han propugnado los Russell o los Lindsey, los marxistas en ciertas etapas de su proceso o los Herbert Marcuse, con toda tranquilidad y con el aval de un religioso, se propugna en la prensa barcelonesa. Si esto está permitido en la actual coyuntura de la Iglesia, como seglares no nos compete discernirlo, aunque en nuestro fuero interno señalamos y responsabilizamos ante Dios a los que toleran esta impúdica corrupción de nuestra juventud y matrimonios. Pero, incluso desde la esfera de la moral nacional, creemos con toda firmeza que campañas y propagandas como las del Padre Llimona atentan a lo más sagrado de la sociedad española: la familia. ¿Puede esto tolerarse? (…)

    Contra Pablo VI

    El 21 de octubre pasado (1968) falleció en Barcelona el abad dimisionario de Montserrat dom Aurelio María Escarré. No vamos ahora a analizar su conducta pública y sus actitudes políticas, que culminaron en las tristemente célebres declaraciones a “Le Monde” y la entrevista con el comisario soviético, hombre de confianza de Moscú, Julio Álvarez Del Vayo ¡Paz a los muertos!

    Un mínimo sentido del pudor exigiría que la revista “Serra d’Or” no exhumara pasajes que forzosamente, al observador imparcial, presentan al padre Escarré como sacerdote auténticamente desorientado y nocivo en su manera de pensar y actuar. Efectivamente, en el número de noviembre de “Serra d’Or” se transcribe una carta del difunto abad bajo el epígrafe “El hombre de Iglesia”, que dice así:
    Me habéis acertado el pensamiento que principalmente me sostiene. Cataluña sufre y yo sufro. Ahora puedo añadir: la Iglesia padece y yo padezco. En este preciso momento no es la política lo que más siento, sino la situación real de la Iglesia posconciliar, con este viraje tan fuerte a la derecha del Papa actual. La historia se repite y parece que nos retrotrae aquel tiempo de Pío IX, el hombre de izquierdas de la Iglesia de entonces que se convirtió en tan derechista. Ahora mi misión es hacer que los cristianos no pierdan la confianza en el Papa, en la Iglesia, en el decurso de esta crisis tan dura que atravesamos. Hemos de hacer revolución, pero desde dentro de la Iglesia, y hemos de luchar contra la indiferencia y el menosprecio que nos nacen tan naturalmente en estas situaciones. Mientras tanto, tenemos una cosa nueva: el coraje y la posibilidad de discutir abiertamente las decisiones de la Iglesia, manteniendo todo respeto y acatamiento debidos”.

    El lector se dará cuenta de la mentalidad caótica que revelan estas frases. Un sacerdote politizado, que quiere compaginar el respeto debido a la Iglesia con la discusión de sus decisiones, y que no encuentra otro ejemplo más válido que el intentar manchar la memoria de Pío IX. Habla del Papa que definió el dogma de la Inmaculada Concepción y la infalibilidad pontificia en materia de costumbres como un “partisano” de Garibaldi, Cavour, Mazzini… Pío IX tuvo que sufrir los embates de la revolución, que le arrebató los dominios temporales. Su virtud ha traspasado el tiempo, y Juan XXIII anunció su propósito de beatificarlo. Pero al abad Escarré, por lo visto, esto no le impresionaba, y las decisiones pontificias las valora al estilo político de los propios bandazos en que él evidentemente varió durante su vida. Entre otras, por lo visto, que la propia “Serra d’Or” -la que se dedica en homenaje al padre Escarré- destine toda una página de propaganda al ateo y materialista Engels…

    Pero lo grave es que insultos tan graves al pontificado y propagandas tan anticristiano se publiquen con todos los honores desde una revista que edita el monasterio de Montserrat. En el Concilio Vaticano I se dice: “La doctrina de la fe, entregada como divino depósito a la Esposa de Cristo, se ha de custodiar con toda diligencia”. ¿Quiénes? ¿Qué podemos hacer los seglares si las revistas sacerdotales, los religiosos, las publicaciones monásticas, atacan y pulverizan puntos esenciales de la moral católica, cuando tan fácil sería si simplemente se aplicara el Derecho canónico por aquellos que tienen obligación de mantenerlo en plena vigencia?

    La triste realidad

    San Pío X confesó que “durante algún tiempo creí que era exagerado lo que se decía de la masonería. Pero, posteriormente, gracias a la experiencia de mi ministerio, tuve ocasión de tocar directamente las llagas que ha abierto. Desde entonces estoy convencido de que todo lo que está publicado acerca de esta sociedad infernal no ha desvelado aún toda la verdad”.

    Estamos en pleno delirio de consignas masónicas previamente fijadas que alcanzan su realidad entre nosotros. El abate Roca, sacerdote apóstata extraordinariamente comprometido con los más altos y negros poderes de las sociedades ocultas y de la masonería escribía en el siglo pasado hablando del celibato:

    Soy un proscrito, un sacerdote romano, un paria, un eunuco. No hay lugar para mí en el hogar de la familia. No tengo lugar al sol de la civilización; soy juguete de la fatalidad… Solitarios, despreciados, desterrados de todas partes, aislados sobre la tierra, confinados en nuestros presbiterios como en una especie de lazareto, nos concentramos de día y noche en el yo que es aborrecible y que nos deforma en el egoísmo” (“Cristo, el Papa y la democracia” página 103). ¿Hay mucha diferencia entre estos conceptos y lo que publica la revista “Correspondencia”?

    El mismo apóstata abate Roca anunciaba:
    Los sacerdotes se convertirán en directores de las uniones sindicales, de las mutualidades y de las agencias cooperativas de producción y de consumo, de retiro obrero y de asistencia social” (“Glorioso Centenario”, pág. 452). Añade: “Sucederá algo que dejará estupefacto al mundo y que le hará caer de rodillas ante su Redentor. Y ese algo será la demostración del acuerdo perfecto entre los ideales de la civilización moderna y los ideales de Cristo y de su Evangelio. Ello significará la consagración del nuevo orden social y el solemne bautismo de la civilización moderna” (“El final del mundo antiguo”, pág. 282). Anuncia también el sacrílego Roca: “El papado sucumbirá, morirá bajo el cuchillo sagrado que forjarán los padres del último Concilio. El César papal es una hostia coronada para el sacrificio” (“Glorioso Centenario”, pág. 13)

    Todos los síntomas -contra el celibato, contra la moral, contra la misión sagrada de los sacerdotes, contra el pontificado- son que los proyectos masónicos están en plena erupción entre nosotros. Lo más grave no son ya dichas gangrenas en creciente y difusiva corrupción. Ante lo que nos sentimos impotentes es que quienes deben velar y desenmascarar tanto mal callan, callan, callan… En esta ocasión mi pensamiento se traslada a Buenos Aires para recordar aquella figura incorruptible, orfebre de nuestro idioma, mi querido amigo Hugo Wast, que en su celda silenciosa de trabajo me decía: “Oh, soledad, mi sola compañía”.

    Jaime TARRAGÓ


    Última edición por ALACRAN; 07/02/2024 a las 13:01
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  5. #5
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Soviet” eclesiástico en Barcelona


    Revista
    FUERZA NUEVA, nº 114, 15-3-1969

    El Soviet eclesiástico

    Recientemente la revista “Ecclesia” ha publicado, en su edición del 11 del pasado enero (1969), un estudio sobre “Los pequeños grupos y la corriente profética”. Algunos se preguntan, con razón, por qué en el mismo no se han especificado las corrientes, publicaciones, asociaciones y hombres de dichos “grupos” en España. El motivo puede ser doble: que se suponga que al buen entendedor pocas palabras bastan y que ya sabrá detectar los “partisanos” de dichas sectas o que, en virtud de la bendita prudencia, normalmente tan mal entendida, se rehúya “comprometerse” ante el enemigo.

    Por ahí corría el libro de José Dalmau, “Agonía de l’autoritarisme católic”, que todavía no había merecido los honores de la versión al castellano por “Cuadernos para el diálogo” como el otro panfleto “Distensions cristiano- marxistes” lo ha sido por la revista y publicaciones, en las que tan vinculado está Joaquín Ruiz-Giménez. A estas horas (1969), gracias a la autoridad civil, dichos manuales blasfemos y antisociales no están a la venta. Pero han pasado años y meses con un silencio más que deprimente por parte de los prelados a quienes correspondía jurisdicción sobre dicho sacerdote.

    En el libro “Agonía de l’autoritarisme católic”, mosén José Dalmau especifica cómo se debe actuar para enfrentarse con la autoridad del Papa y de los obispos. Dice textualmente que “dentro la Iglesia, históricamente, la autoridad ha constituido un robo”. Por esto propugna tres procedimientos contra la autoridad pontificia y episcopal: “el hecho consumado, el grupo de presión, la “resistencia”.

    Que esto se escriba, se divulgue, se reparta como caramelos a jóvenes imberbes y muchachas “ye-yés”, que otros curas lo comenten, lo hinchen y lo vociferen, con plena impunidad, o solamente se pretenda contrarrestar con lamentaciones que, por inoperantes en quienes tienen los resortes del gobierno eclesiástico, resultan algo más que incomprensibles y que el propio mosén Dalmau sea ascendido por vía democrática al Consejo Presbiteral del Obispado de Vich, forzosamente ha de tener consecuencias que no pueden quedarse en los comentarios. ¿No podría decir la revista “Ecclesia” -y su redactor del informe- si con lo que insinuamos y lo que inmediatamente vamos a exponer, no circulan algunos de los “grupos proféticos” que demoníacamente descristianizan Cataluña y trabajan por un nihilismo total y nunca visto?

    ¡Pobre obispado de Vich!

    El hundimiento de las vocaciones eclesiásticas, la indisciplina de los seminaristas mayores en los últimos años que residían allí, la deflación de sus movimientos seglares, el descenso de vocaciones religiosas femeninas y, sobre todo, el ambiente de desesperanza que se masca, porque se tiene la convicción de que no es posible hacer nada positivo…

    Actualmente (1969) ha circulado por todo Vich el escrito de unos seglares de Centellas, con una carta dirigida al propio obispo, doctor don Ramón Masnou, sobre la remoción del coadjutor de la parroquia, mosén J. Rodri. Estos seglares “promocionales” y “adultos”, a pesar de calificarse de “jóvenes militantes”, le dicen, al superior de mosén Dalmau, concretamente estas palabras: “Quisiéramos que nos dijera las causas concretas que le han llevado a tomar tal determinación, pues no estamos de acuerdo con ella”.

    Monseñor Sigaud, arzobispo de Diamantina, en el Brasil, recientemente dijo: “La infiltración comunista en la Iglesia católica es tan visible que solamente el deseo de preservar las apariencias de la vida católica o el deseo de no alarmar a los fieles puede explicar el hecho de que sacerdotes y obispo lo nieguen”. Esto en el Brasil. Ignoramos lo que diría monseñor Sigaud si contemplara este simple detalle de los mozalbetes de Centellas contra su obispo, mientras los altos organismos laicales, con sus curitas correspondientes, deliberan contra la fachada de la iglesia que levantan los padres del Inmaculado Corazón de María, en Vich. No sabemos lo que diría monseñor Sigaud; pero nosotros nos unimos a los que, con la pena en el alma, están diciendo al contemplar el desastre moral de la diócesis de Vich: “¡Pobre Vich! ¡Pobre obispado de Vich! ¡Quién te ha visto y te ve!”.

    Cuando la oración se convierte en barricada

    Declarado el estado de excepción, de efectos puramente civiles y de orden público, y cuyas medidas únicamente pueden temer los delincuentes profesionales y los conspiradores de sueldo, provocó una insólita reacción por parte del vicario episcopal de la vida y ministerio de los sacerdotes, de Barcelona, que con extraordinaria celeridad, hizo llegar a las parroquias para ser rezada en las misas, una “oración de los fieles”, que creemos no tendría inconveniente el corear la propia Pasionaria. En dicha “oración” se suplica “para los que ven perturbada su vida a causa de suspicacias, temores, encarcelamientos o de otras penas… Para que los gobernantes orienten su acción de servicio al bien común por los caminos de la normalidad… Para que se termine en seguida toda situación anormal…”

    Esto, ilustrado con las homilías-protesta que en varias parroquias, como en la de San Francisco de Sales, el pasado 16 de febrero (1969), terminó con escenas violentas en el propio recinto de la Iglesia, sin hablar de los depósitos de propaganda comunista hallados en alguna casa rectoral, como públicamente se comenta en toda Barcelona, demuestra que el vicario episcopal, reverendo don Juan Batlles, es persona significativamente caracterizada. Conociendo su firma en el documento contra la Jerarquía eclesiástica de España y el Estado español, del 28 de octubre de 1965, que sirvió para difamar a los prelados de España, mereciendo dicho escrito la máxima divulgación por parte de Radio España Independiente y toda la prensa izquierdista y comunista, el sentido de dicha “oración” toma un cariz muy pronunciado.

    Quizá alguien pregunte que cuando le fue otorgado tal nombramiento, algún mérito tendría. En esto, en Barcelona, andamos bastante desorientados. Nombramientos como el del reverendo Juan Batlles, como el del rector del Seminario, Juan Ventosa, decidido admirador de los curas rebeldes de Derio (Bilbao); como el del obispo auxiliar doctor Ramón Torrella, con su antecedente de retirarle las licencias en Madrid, siendo consiliario nacional de la JOC, por el patriarca doctor Eijo Garay, a primera vista ofrece más de un punto de inquietud. Porque quienes en sus actuaciones pasadas han favorecido y se han distinguido por actitudes públicamente indisciplinadas, no se comprende cómo en un cargo de autoridad podrán usar rectamente de la misma y tratar debidamente los casos de rebelión. (…)

    “Mundo Obrero” con los provinciales, prepósitos y -no faltaba más- con el padre abad de Montserrat

    En el orfeón del coro de la rabia revolucionaria, la sola “oración de los fieles” es un clarinete de simple adorno. Da gusto cuando los que acostumbran a estar entre bastidores dan la cara y merecen que sus admiradores, en este caso “Mundo Obrero” del 24 de enero de 1969, a pesar del “sindiosismo” comunista conocido (…) se felicitan ante el “signo de los tiempos” de que los superiores de las órdenes y congregaciones religiosas de Cataluña dirijan una carta al ministro de la Gobernación porque les “han asegurado que las fuerzas de orden público practican la tortura con los detenidos”. No sabemos quiénes se lo han asegurado ni presentan las pruebas con que puedan aseverar tan grave acusación.

    Los superiores que firman tal carta, como consta en la página 3 de dicha ejemplar de “Mundo Obrero”, textualmente son los siguientes: P. Salvador de les Borges (Provincial de los Capuchinos), P. Serafí Alemany (Prepósito del Oratorio San Felipe Neri), P. Ferrán María Carrera (Provincial de los Hijos del Corazón de María), P. Salvador Salitjes (Provincial de los Escolapios), Dom Cassiá Just, Abad de Montserrat (Benedictinos) Dom Robert Saladrigues, Prior de Poblet (Cistercienses) y P. Enric Rifá S.J. (Provincial de los Jesuitas).

    Cuando uno recuerda que, durante la dominación marxista y de la Generalidad de Cataluña, fueron asesinados 94 capuchinos, 259 claretianos, 204 escolapios, 44 benedictinos, 16 cistercienses y 114 jesuitas, siendo el total de religiosos de diversas órdenes asesinados de 2.365, aparte los 4.184 sacerdotes y seculares y las 283 religiosas que, en las cunetas de las carreteras y en las formas más salvajes, fueron violados, despedazados, quemados y muertos con mil martirios del más sádico refinamiento, se figura que unos superiores y provinciales que se permiten increpar al ministro de la Gobernación por supuestas torturas deberán conocer y haber comprobado unos casos que dejarán pequeñas a las crueldades rojas… Pero no. No se trata de esto. Simplemente dicha carta es una cortina de humo más para entenebrecer la visión de España desde el extranjero.

    Cuando los padres capuchinos de Cataluña sufren la humillación pública de contar a un Jorge Llimona, cuyas inverecundas, ácratas y blasfemas declaraciones deshonran a cualquier cristiano y mucho más a un religioso, cuando el oratorio de San Felipe Neri ha sufrido la “tolosana” actuación que ha manchado de barro al antiguo y prestigioso oratorio barcelonés, cuando el nombre del padre Fullat enrojece de vergüenza con sus teorías y formas deslenguadas sobre moral ante públicos juveniles, cuando los padres del Corazón de María ven menguar sus noviciados y vocaciones, cuando el prestigio monástico de Montserrat está en entredicho, “glorificado” por los agnósticos y las secularizaciones; cuando la Compañía de Jesús tiene en liquidación algunas de sus casas, en grave crisis de casi desaparición sus antiguas florecientes congregaciones marianas y el chispazo de gravísimos escándalos morales se difunde por toda la ciudad, no se sabe cómo compaginar tanto fracaso en la propia casa, dedicándose a querer entremeterse en lo que ni les pertenece ni pueden probar. Cuando se tiene el tejado de cristal es suicida agredir injustamente instituciones que merecen el mayor respeto y en caso de hechos concretos -que no los hay- el camino sería la gestión directa con aquellos que los pueden zanjar. Pero buscar la publicidad de “Mundo Obrero”, ¿les parece “litúrgico”, ético y normal, señor abad de Montserrat, superiores y padres provinciales? (…)

    Sentada “clergy”-seglar

    El pasado 21 de febrero (1969), el patio del palacio arzobispal de Barcelona se inundó de unos 150 a 200 “individuos”, ninguno con sotana, pocos con “clergyman”, la mayoría de paisano, con sus buenas patillas y barbitas para todos los gustos existencialistas, que por lo visto eran sacerdotes y religiosos. Las escaleras que suben a la residencia arzobispal se fueron llenando. Una “comisión” ha publicado una carta pretendiendo justificar su actitud.

    Esta antología de calumnias, de frases escritas para hacer impacto en mentalidades incapaces de juzgar normalmente, de maliciosa rebeldía y de una politización que explica el principio, los medios y la finalidad de tal actitud, se agrava cuando se consideran los cargos que ostentan algunos de los firmantes. A vuela pluma haremos algunas indicaciones a este respecto:

    José María Rovira Belloso, profesor de Teología Dogmática de la Facultad de Teología y del Seminario Conciliar, consultor de la Facultad;
    José Serrano, prefecto de alumnos de Teología del Seminario;
    Francisco Vergés Vives, responsable de la formación de los diáconos y profesor de la Facultad;
    Francisco Vergés Tuset, prefecto de alumnos de Teología;
    José Bigordá, profesor del Derecho Canónico y redactor religioso de “El Correo Catalán”;
    Casimiro Martí, profesor de Filosofía del Marxismo, de la Facultad de Teología y consiliario de la Comisión de Diocesana de la JEC;
    Luis María Vidal y Bosch, antiguo párroco de San Sadurní de Noya, desde cuya “Hoja Diocesana” atacó soezmente al Ejército, siendo “premiado” posteriormente con la parroquia de Nuestra Señora de la Bonanova, que es uno de los más importantes de Barcelona;
    Juan Llopis, redactor de la “Hoja Dominical”, profesor de innumerables Universidades y centros eclesiásticos, autor de opiniones heterodoxas contra la Eucaristía y censor público y avinagrado contra el cardenal Pietro Parente, legado pontificio en el Congreso Eucarístico Nacional de Sevilla.

    ¿Para qué continuar? ¿Puede alguien explicarse que quienes tienen cargos de responsabilidad y confianza puedan actuar públicamente, irrespetuosamente, contra todo el Episcopado, contra su propio arzobispo, contra la sociedad y contra el Estado?

    Los “grupos proféticos”, en Barcelona, no han terminado su actuación. Anuncian una asamblea a la que invitan a todos los obispos, sacerdotes y clérigos de Barcelona, seculares y religiosos, indicando que comunicarán día y lugar pronto y oportunamente. Que tomarán “actitudes colectivas”. Es muy probable que cuando se publique la presente información, el embrollo haya crecido. El “soviet” eclesiástico tiene la iniciativa. (…)

    Preguntamos: Si estos sacerdotes, profesores de Derecho Canónico, catedráticos de Facultad teológica, redactores de “El Correo Catalán”, párrocos en funciones, religiosos, están enfrentados con la Jerarquía eclesiástica, ¿cómo ésta no les desautoriza y destituye de sus cargos? ¿Qué misterio envuelve algo tan escandaloso que amenaza con liquidar totalmente la fe católica en Barcelona y que supone un proceso de iniquidad intolerable? ¿Puede el Estado permanecer pasivo ante el visible complot de agitadores calificados que, abusando de su condición eclesiástica, docente y de representación social, se salen de sus funciones y son causantes de las más graves desviaciones ideológicas y alentadoras de las más explosivas subversiones? ¿Son válidas unas cláusulas concordatarias, estipuladas cuando gobernaba la iglesia Su Santidad Pío XII, sin darse el fenómeno actual (1969) de la “contestación” contra la autoridad pontificia, como actualmente ocurre, cuando la Santa Sede apreciaba la sinceridad y la filial generosidad del Estado español y cuando se ejercía la potestad judicial dentro de la disciplina canónica?

    ¿No hay aquí también un problema típicamente político que debe resolverse prudente, pero enérgicamente, tanto por parte del Estado como de la propia Iglesia, que no quiera ser juguete y víctima de aquellos que dedican toda su actividad para prostituirla y ponerla al servicio del ateísmo? (…)

    Jaime TARRAGÓ


    Última edición por ALACRAN; 11/04/2024 a las 13:15
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  6. #6
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Sobre registros policiales en dependencias parroquiales de Barcelona

    Revista FUERZA NUEVA, nº 116, 29-3-1969

    Diario de un ingenuo

    He leído con detenimiento la nota de la Oficina de Prensa de la Archidiócesis de Barcelona, en la que se puntualiza la nota oficial del Gobierno Civil de la misma sobre registros en algunas dependencias parroquiales de la ciudad. Una duda surge a la lectura de esta nota: si va dirigida a tranquilizar al pueblo cristiano, inquieto por unas posibles actividades subversivas en recintos eclesiásticos, o a calmar una minoría activista implicada en tales hechos. Quizá se haya pretendido lograr ambos objetivos, difícilmente conciliables, y de ahí se deriven notorias imprecisiones.

    No es cosa de desmenuzar la nota. Pero sorprende que, en la tercera puntualización, se reconozca, por ejemplo, que “en la parroquia de San Pablo del Campo, en el momento de iniciarse el registro (por la Policía), se sorprendió en el local conocido por Torre del Abad a dos personas ajenas a la parroquia, que estaban tirando en una multicopista una hoja de propaganda comunista” y que “además de esta hoja, en el material allí encontrado, figuraban algunos ejemplares multicopiados de una página del boletín “Lucha Obrera”, dirigida al Ejército”, sin que se aclare si dichas personas se encontraban allí autorizadas por alguien con responsabilidad en la parroquia o si, por el contrario, se habían introducido en el local con allanamiento de morada. Es un extremo de la mayor importancia, que no debería haber sido silenciado, pues es el único que permitiría a los cristianos formar un juicio moral sobre el hecho.

    Extraña asimismo que, en la puntualización cuarta, se diga que Monseñor Guix, obispo auxiliar, hiciera constar en acta que no había sido solicitada ninguna autorización del Arzobispado para llevar a cabo el registro, y no se condene, en cambio, el uso abusivo de la dependencia para fines subversivos.

    Tampoco aclara mucho la puntualización séptima, cuando, tras citar la acusación de haberse celebrado reuniones del partido comunista de Cataluña en las dependencias de otras parroquias, se puntualiza que “aun suponiendo que en algún caso se hubiera celebrado alguna reunión de este tipo en los lugares denunciados, ello no implicaría NECESARIAMENTE la complicidad del sacerdote responsable de la parroquia y mucho menos la del conjunto de sacerdotes adscritos a su servicio”.

    Hemos subrayado nosotros el adverbio “necesariamente”, ya que por su sentido condicional priva a la puntualización del carácter de negativa rotunda que el pueblo cristiano desearía. El beneficio de la duda resulta poco satisfactorio.

    Por último, en la puntualización décima, se proclama que el Arzobispado de Barcelona “jamás ha autorizado y desautoriza para el futuro, cualquier tipo de reunión o maniobra política perseguida por la ley en aquellos lugares cuya inviolabilidad está garantizada por el artículo XXII, 1, del vigente Concordato”. Sorprende que esta desautorización no vaya acompañada de la condena correspondiente, ni del anuncio de las medidas disciplinarias a que hubiera lugar para sancionar e impedir las actividades subversivas en dependencias eclesiásticas, estén o no protegidas por el Concordato. Es igual que si en el caso de que la Jerarquía eclesiástica denunciara extralimitaciones de funcionarios del Estado, el gobernador civil las reconociera y se limitará a decir que las “desautorizaba”. En los casos probados de actividad ilegal, la desautorización, sin sanción, no basta.

    No ignoramos la crisis de indisciplina y rebelión que ciertos clérigos y seglares han provocado en la Iglesia y que han motivado repetidas llamadas de atención del Pontífice. Pero si cuando estas actitudes anticristianas se producen en un ámbito estrictamente eclesial, sin la debida corrección de la Jerarquía, a los católicos no nos queda otra solución que lamentarla, cuando inciden en el ámbito civil tenemos, como ciudadanos, el derecho a pedir que se corten de raíz, pues no puede tolerarse que existan bulas para atacar a la Patria y a la unidad y paz de los españoles. (…)

    Juan Nuevo
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  7. #7
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Carta de un sacerdote catalán (... y de los de toda la vida) al nuncio de S. S.


    Revista FUERZA NUEVA, nº 119, 19-4-1969

    CARTA DE UN SACERDOTE AL NUNCIO DE S. S.

    Excmo. y Rmo. Sr. Nuncio de Su Santidad
    Madrid

    Excmo. y Rvmo. Sr.: Con toda sumisión y respeto, paso manifestar a V. E. lo siguiente. Soy sacerdote y religioso desde el año 1907. Nacido en San Baudilio de Llobregat, por consiguiente, catalán. Pero me apresuro a decir que soy ESPAÑOL de alma y corazón y, naturalmente seguidor del Generalísimo Franco, cien por cien. Pasé muchos años como misionero y profesor de Teología Moral y otras disciplinas. Precisamente eran los años de nuestra gloriosa CRUZADA (como así la han llamado los Soberanos Pontífices).

    Puestos estos preliminares, digo a V. E. que, aquí en Barcelona, uno que quiere ser Sacerdote de Jesucristo casi ha de vivir abochornado (yo todos los días salgo con la “teja” (1) por las calles: aún me queda otra nuevecita). Me consta positivamente que ya son 150 los sacerdotes rebeldes que están fichados en la Policía como antifranquistas; yo podría indicar docenas más. Porque es una tristísima realidad: ser sacerdote catalán es lo mismo que decir ANTI-RÉGIMEN. ¿Por qué será esto Monseñor? Podría escribir infolios sobre estos menesteres: aún recuerdo de los sacerdotes catalanes de antes de nuestra Cruzada. ¡Triste, muy triste! Pero hoy (1969) muchísimo peor. ¿Qué línea del Concilio Vaticano II da esta resultancia? Tengo el texto en latín, en italiano, en francés, en alemán. He leído mucho, incluso he escrito en la prensa “independiente” sobre los escándalos de los sacerdotes barceloneses en particular.

    Pregunto yo ahora, Excmo. Señor: ¿quién ha defendido a nuestro Excmo. Sr. Arzobispo (2) de los ataques, injurias, vejaciones, bestialidades, que le han propinado los sacerdotes catalanes? Hoy (1969), los obispos sólo se preocupan de la sociología de la Iglesia; de ellos, más de uno ha desbarrado, y no retiraré, no, la palabra. Pero ya tanto “sociologismo” de la Iglesia es necesario, Monseñor, que se retoque. (…) Creo yo que el Nuncio, Representante del Papa, si ha de estar de acuerdo con los obispos, más lo ha de estar con el GOBIERNO. El Gobierno está más alto, no diré que el Nuncio, pero sí que el Episcopado, que hoy padece un desquiciamiento.

    Los obispos ya están esperando que cese el “estado de excepción”. Allá ellos; yo pido a Dios que dure eternamente. Que sacerdotes y obispos recomienden y enseñen, Monseñor, el Santo Catecismo y la moral cristiana, como siempre lo hicieron nuestros gloriosos antepasados; y estos obispos y sacerdotes cuando lucharon en las Cortes, como nos enseña la Historia, eran auténticos leones para defender a la Santa Iglesia. Hoy, los altares son epidemias de herejía y de ANTI-RÉGIMEN. Tal vez estemos ya en vísperas del final del mundo.

    Insisto, Monseñor, en mi idea predominante: es hora de que se defienda a nuestro Excmo. sr. Obispo de estos sacerdotes antifranquistas. Fíjese bien, contra su Obispo y contra el Jefe de Estado: autoridades, ambas de Dios. ¿No resulta esto un mal augurio? Entérese bien de las “sentadas” de los sacerdotes y de las de sus simios, los seminaristas. De tal palo… Yo, se lo aseguro, prefiero a D. Marcelo enfrente de todos los escribidores de “cartas y firmas” juntos… ¿Que se quieren ir de la Iglesia? Pues aceptado. Decía un gran santo moderno: “Es preferible que una parroquia esté sin párroco a que tenga uno malo”. Yo he conocido muchas extensiones, muchas, sin un sacerdote. Y enamoraban aquellas almas primitivas de los indios y de los negros. ¿Qué hacen hoy los sacerdotes? Por ahí en Madrid, me dicen que hay un taxista que incluso tuvo votos para OBISPO AUXILIAR-INDEPENDIENTE.

    Estos curas y estos obispos de hoy habrían de estudiar un poco para saber lo que ha hecho el Caudillo por la Iglesia. Sus primeras preocupaciones fueron para la Iglesia ¿Y cómo le está pagando ahora la Iglesia? No digamos… (…) Para arreglar esto, los obispos no tienen tiempo: necesitan ser “sociólogos”. Y les han nacido estos angelitos de curas antifranquistas, de los cuales se dice que “no tienen cura”…

    Dispense, Monseñor, si he sido un poco desconsiderado. Pero tenga muy presente que la paciencia a todos se acaba y es hora de que los que deben poner, pongan orden a las cosas de la Iglesia; si no, todos habremos de quitarnos los hábitos para convertirnos en paletos obreros del marxismo. ¿Y no podría ahora quejarse el Gobierno de que ya no se sabe quién es cura, sino cuando se le encuentra en una fechoría? Claro, después se exigen los privilegios del Concordato…

    De V. Excelencia s. s.
    (1) “Teja”: antiguo sombrero clerical, negro y de ala plana
    (2) Mons. Marcelo González, a quien se apartaría de Barcelona, poco después (por "charnego") aunque encumbrado al arzobispado de Toledo (primado de España).

    Última edición por ALACRAN; 22/05/2024 a las 13:22
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  8. #8
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    La “graciosa” ironía del abad de Montserrat (Casiano M. Just) en unas declaraciones antifranquistas a la televisión alemana…


    Revista FUERZA NUEVA, nº 125, 31-May-1969

    En FUERZA NUEVA se han citado las declaraciones hechas por el nuevo abad de Montserrat (Casiano M. Just), quien parece dispuesto a no quedarse por detrás de su antecesor (Escarré). Como han sido en la televisión alemana, no disponemos de textos fidedignos, y debemos aceptar por buenos los que han publicado ciertos periódicos, sin que sepamos que hayan sido rectificados. Uno de ellos ha sido “El Socialista”, de Toulouse (Francia).

    Según los mismos periódicos, el señor abad dijo, con muy apostólica ironía, que el ministro de la Gobernación “se ha enfadado mucho y ha dicho que era una ofensa contra las fuerzas del orden” el documento firmado por el señor abad con otros mil quinientos individuos, en el que se hablaba de supuestas torturas a los presos políticos. “Sin embargo, aclara el señor abad, nosotros no hemos denunciado a nadie, hemos pedido únicamente una investigación”.

    Se figura uno la sonrisa del abad al decir esto. Pero nos gustaría saber si sonreiría igual si un documento con mil quinientas firmas hablara de que los monjes de él dependientes abusaban de menores y se pidiera una investigación para aclararlo. Lo más fácil es que, velando por el honor de sus monjes y de su monasterio, se querellara por calumnia ante los tribunales.

    Lo que no comprendemos es por qué puede pensar que el honor de los policías merece menor respeto que el honor de los frailes.

    Juan NUEVO


    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  9. #9
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Progresismo en Gerona...

    Revista FUERZA NUEVA, nº 134, 2-Ago-1969

    PROGRESISMO EN GERONA

    En todas partes prospera y hace estragos al progresismo. También en Gerona prospera y hace estragos. Son muchos los datos que se acumulan en nuestra mesa de trabajo después de unos días de contactos y entrevistas en Gerona, Bañolas, Figueras y Olot. También allí multitud de católicos sufren la vergüenza de los excesos progresistas y del visible decaimiento de la fe que el mismo produce en nuestras ciudades y pueblos. Para ser plenamente objetivos, comentaremos tres aspectos que documentalmente no se pueden discutir y que demuestran hasta la saciedad cómo el progresismo está carcomiendo sistemáticamente las mismas raíces de la fe, de la moralidad, de la convivencia política.

    ***
    Sofismas contra la “Humanae Vitae”

    En la revista “Presencia” del 24 de agosto de 1968, se publicó un artículo del Rvdo. Modesto Prats, profesor de Teología en el Seminario de Gerona y encargado de la parroquia piloto de Santa María de Vista Alegre, que es todo un conjunto de absurdos.

    Empieza el Rvdo. Prats problematizando que Pablo VI, con pleno derecho, reservara para el magisterio pontificio la palabra final sobre los anovulatorios. No sabemos con qué razones válidas esto puede sorprender a un profesor de teología. Continúa criticando el tono de la encíclica, que califica escrita con “tono de autoridad un tanto crispada, que impone con dureza, que exclama: Se ha terminado. Aquí mando yo y basta”. Como si no fuera nada, el osado teólogo gerundense se permite afirmar que “el raciocinio central del documento pontificio es para mí otro punto oscuro”. Siguiendo por el mismo atolladero de frenética ilógica, concluye que le “desconcierta” que Pablo VI prescindiera de las conclusiones de la mayoría de la Comisión que estaba nombrada para estudiar dicho problema y que “se haya quedado con las conclusiones de las minorías”.

    Para terminar, el Rvdo. Modesto Prats quiere arreglar algo la cosa y dice que procura “asimilar la enseñanza” de Pablo VI, y con pedante inmodestia señala que “a veces -como ahora- no será fácil integrar los elementos que me proporciona (la enseñanza pontificia). Dicen que esta dificultad es la inherente a todo el Evangelio, a la cruz de Cristo. Quizás sí. Yo creo, de todas maneras, que es de otra forma”. En 7 de septiembre, el Rvdo. Modesto Prats, ante la avalancha de escándalo y crítica que produjo su infortunado comentario quiso hacer unas “modestas puntualizaciones”, pero cuidándose muy bien de dejar sentado esto: “Estas líneas no son ninguna retractación -ni la más pequeña- del artículo al que me refiero”.

    El auténtico escándalo

    A la publicación de la “Humanae Vitae”, el señor obispo de Gerona, Dr. Narciso Jubany, publicó unas reflexiones que centraban estupendamente toda la cuestión, con fecha de 10 de agosto de 1968 (…) El Dr. Jubany especificaba como deben portarse los sacerdotes al tratar de las cuestiones implicadas en la “Humanae Vitae” con estas palabras: (…) “el Papa se dirige a los sacerdotes… La primera incumbencia de los sacerdotes es exponer sin ambigüedades la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio… La urgencia de la debida unidad en los criterios y en las orientaciones que hay que dar a los fieles aparece en la encíclica como un ruego apremiante del Papa”.

    En Gerona, comentando este caso, todos se preguntan: ¿Cómo es posible que si el obispo públicamente enseña con su autoridad sobre una materia, un profesor de Teología del Seminario, desde una publicación, reiteradamente, se exprese con reticencias irrespetuosas e inconvenientes contra Pablo VI y contra lo que inmediatamente, y como desafiándole, ha escrito su propio Prelado? ¿No hay que buscar aquí la causa del entibiamiento en la práctica religiosa de nuestro pueblo, y no en ciertas declaraciones periodísticas poniendo en tela de juicio cláusulas concordatarias que, en todo caso, el lugar más conveniente para discernirlas no parece que sea el sensacionalismo periodístico, aunque sea quizás plataforma excepcional para dar carnaza a la galería y a los comentarios contra el Estado español en las publicaciones del IDO-C?

    Puntos que en esta época en que se reclama la información quisiéramos se nos aclararan.

    ***
    Insultos contra la Iglesia

    En la revista “Correspondencia” de enero de 1969, se inserta un escrito del Rvdo. Raimón Bonal, del obispado de Gerona.

    Recojamos un florilegio de los “pensamientos” de este clérigo. Fíjense bien los lectores:

    “Estamos condicionados por una Iglesia estructural, que quizás no está bien decirlo, pero ahoga el espíritu. Es un andamiaje jurídico-moral, un auténtico tinglado, donde la Iglesia ha empezado a edificarse por el techo, aprovechándose de los constantinismos que la historia le ha ido presentando. En definitiva, una estructura toda hecha, en que las funcionalidades vienen dadas por cargos que fatalmente están ligados a situaciones de privilegio, de ghetto cerrado, como si la Iglesia se hubiera erigido en finalidad de sí misma…” “Esta Iglesia, desde su torre de marfil, ha olvidado su misión, se ha olvidado de ir a los bárbaros"

    “En estas crisis siempre hay víctimas. Y no siempre estas víctimas son elementos que hayan vivido con más superficialidad su fe. A veces son puestos a prueba elementos de un valor difícilmente expresable en palabras”.

    “Solo digo una cosa: no es el mundo obrero el que se ha separado de la Iglesia (afirmación tradicional y fácil refiriéndose al siglo XIX), sino que es la Iglesia la que se ha separado del mundo obrero viviendo a su margen”.

    “En la forma y en toda nuestra vida, nuestra fe en Dios está condicionada a nuestra fe en el hombre”.

    “Opino que, llevado hasta el extremo, el mismo raciocinio sería válido para la convicción de la necesidad de un sacerdocio casado. Pero este no es un asunto ni de mi competencia ni de mi escala”.

    No queremos comentar, en serio, estas atrocidades. Gerona tiene un prelado (Dr. Jubany) que sabe mucha Teología. (…) Por esto en Gerona, se espera que públicamente desautorizará lo que ha escrito el Rvdo. Bonal en la revista “Correspondencia” con licencia eclesiástica del Arzobispado de Barcelona. (…IRONÍA)

    ***

    Pinturas blasfemas en un templo


    Se hablaba por doquier en Gerona y en Barcelona de las pinturas que profanaban la parroquia de Palau Sator, en el Bajo Ampurdán, en cuyos murales brillaban Fidel Castro, “Che” Guevara, John Kennedy, Juan XXIII, Gandhi, Galileo, Teilhard de Chardin, Lutero King, Camilo Torres, Adolfo Hitler.



    Estas pinturas estaban ejecutadas por Luis Bosch Martí. Dejemos que el propio artista nos explique la “teoría” de sus murales: “La obra se puede dividir en tres partes… El centro del mural está ocupado por un gran Cristo que, según mi concepción, es enorme… Un Cristo actual: por eso lo he pintado con pantalones… Para mí, la parte más importante -eso no quiere decir la que más me guste-, corresponde a los laterales. A derecha e izquierda están las partes explicativas.

    A la izquierda, el P. Teilhard de Chardin presenta una síntesis de la historia de la Humanidad, desde el hombre clásico, con un fondo de columnas verticales; a Galileo; la omnipresente Iglesia del medioevo; la declaración de los derechos del hombre propuesta por los hombres de la Revolución Francesa; el gran avance de la ciencia y la expansión de la cultura y, sintetizando todo ello, a través de la Iglesia que lo acepta, la figura de Juan XXIII.

    A la derecha, en marco, con lo que significa opresión, a los pacifistas y al tercer mundo en su lucha contra esta misma opresión, representada por la figura de Hitler y unas alegorías de los reyes absolutistas, y simbolizando el signo de opresión, águilas y cuervos. Los pacifistas se componen de cinco muertos: Gandhi, Lutero King, John Kennedy, Camilo Torres, el cura guerrillero, y “Che” Guevara.

    Sobre ellos, la lucha del tercer mundo contra la opresión; Fidel Castro, que simboliza su lucha con el lanzamiento de una gran piedra. Y, por fin, las mujeres de este tercer mundo, con sus hijos, se lanzan hacia el Cristo, al que arrancan a jirones su escasa ropa”.

    Todo esto para justificar la imagen auténticamente deprimente de un Cristo con pantalones de pana, ante cuya representación nadie rezaba. No digamos lo explosivo que significa justificar la presencia de Cristo con perseguidores de la Iglesia como Fidel Castro, guerrilleros como “Che” Guevara, apóstatas como Camilo Torres, y devastadores de todo el dogma y la moral cristiana como Teilhard de Chardin.

    Nosotros afirmamos que tales pinturas, religiosamente, eran incompatibles con todas las instrucciones eclesiásticas sobre arte sacro. Que políticamente glorificaban a dirigentes marxistas, considerando que también a través de la representación plástica se quebranta y se insulta a nuestra Ley Orgánica y demás Leyes Fundamentales. Parece de sentido común que en un templo católico donde se va a adorar a Dios no se caiga en la vileza de situar a los fieles en la coyuntura de simpatizar con los grandes culpables del ateísmo mundial, mientras se eliminan imágenes venerandas, ante las cuales nosotros, los fieles, rezábamos.

    Por otra parte, que en Palau Sator se realizaran estas pinturas, cuyo proyecto normalmente debe estudiar y aprobar la Comisión Diocesana de Arte Sacro parece inconcebible, máxime después del Concilio, cuya Constitución sobre la Liturgia dice así: “Procuren cuidadosamente los obispos que sean excluidas de los templos y demás lugares sagrados aquellas obras artísticas que repugnen a la fe, a las costumbres y a la piedad cristiana y ofendan el sentido auténticamente religioso, ya sea por la depravación de las formas, ya sea por la insuficiencia, la mediocridad o la falsedad del arte”.

    Todo esto viene demostrar que la sola presencia de un obispo catalán no basta para que ni la ortodoxia ni la disciplina quede asegurada. Hoy (1969), en Gerona, en todos los ambientes se recuerda con simpatía la figura del obispo Cartañá, con dotes de gobierno muy superiores a la forma en que actualmente se tipifican algunos obispos que quieren presentarse como europeos, comensales del Episcopado Holandés y aspirantes a púrpuras cardenalicias y sedes metropolitanas primadas. Afortunadamente, no sabemos por quiénes ni de qué manera, los guiñapos blasfemos de Palau Sator desaparecieron. En donde no llegaba la disciplina eclesiástica, por lo visto encrespó la indignación de los que les parece insoportable que las paredes de un templo católico se conviertan en una cátedra de marxismo militante.

    ***
    Siempre es mucho más fácil descargar las iras y los improperios sobre unas pobres monjas de clausura que gobernar adecuadamente. No está todavía muy lejos la festividad del Corpus, en que un gesto viril de unos patriotas tuvo que dar un alerta visible a toda la población ante el que ha permitido que en la “Hoja Dominical” se injuriara gravísimamente al Ejército. En fin, la campaña “Volem bisbes catalans”, en la carne viva de Gerona, tiene sus quiebras. La calidad de los obispos no se mide por la pureza de la sangre ni por las dimensiones craneanas. Es problema de celo, de caridad y de verdadera santidad. También, en primer lugar, de oración, como un Jefe de Estado dijo recientemente a unos prelados. Y esto, por lo visto, no se aprende fácilmente.

    Jaime TARRAGÓ



    "Simbolismos" aparte, tal ridícula mamarrachada haría partirse de risa a la mayoría de visitantes

    .
    Última edición por ALACRAN; 23/10/2024 a las 13:29
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  10. #10
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Casiano Just llegó a abad de Montserrat en 1966, dispuesto a superar las “hazañas” del nefasto Escarré


    Revista ¿QUÉ PASA? núm. 158, 7-Ene-1967

    Evidente contradicción entre Pablo VI y unas palabras del nuevo Abad Coadjutor de Montserrat Rvdmo. P. Dom Casiano María Just

    El día 21 de diciembre (1966) recibió la bendición abacial el nuevo Abad Coadjutor de Montserrat, Rdmo. P. Dom Casiano María Just, O. S. B. Según “El Correo Catalán”, el nuevo Abad dirigió unas palabras en las que prometía dedicar «una especial mención a la urgente tarea colectiva de encauzar la vida social, cultural y política de la juventud de nuestro pueblo».

    En verdad nos han sorprendido estas palabras. Hemos leído y releído la Regla de San Benito, y en ninguna de sus prescripciones ordena ni señala estos objetivos como propios de un Abad. Que sepamos, el Abad Coadjutor de Montserrat no es el Primado de Cataluña, ni siquiera tiene la más mínima jurisdicción pastoral sobre las diócesis catalanas. Repetidamente le ha sido denegada por la Santa Sede al Monasterio de Montserrat la pretensión de constituirse en “Abadía nullius”. Eclesiásticamente depende de Barcelona. Por tanto, ¿de dónde sale esta pretendida misión de orientar la vida social, cultural y política de la juventud?

    Pablo VI envió al nuevo Abad un expresivo telegrama, que, por cierto, no publicó “El Correo Catalán”. En este telegrama el Papa le dice textualmente: «Hace votos el Augusto Pontífice para que ese Monasterio-Santuario resplandezca más y más en virtudes de vida religiosa y de frutos espirituales.» El más lerdo se da cuenta de que lo que dice Pablo VI responde al ideal de San Benito, de lo propio de un cenobio benedictino, y de lo que más necesita Cataluña.

    Nosotros, los católicos catalanes, deseamos que el Monasterio de Montserrat no tenga que recibir tantas amonestaciones de la Santa Sede como ha recibido en los últimos años en materia litúrgica y otros aspectos que nos callamos, hasta llegar a los escándalos del Abad Escarré, que está separado de Montserrat no precisamente por el Estado y Gobierno español, sino por decisiones eclesiásticas que no desconocerá el nuevo Abad Coadjutor.

    Repetimos que las palabras del P. Casiano Just no encajan ni con la Regla de San Benito ni con el telegrama del Papa. Para orientar la vida cultural, social y política, hará muy bien el nuevo Abad si pone coto a los excesos de toda clase de la revista “Serra d’Or”, a lo que se dice en pláticas de ejercicios espirituales y otras actividades que él no desconocerá.

    Desde «¿QUE PASA?» reiteramos nuestro saludo al nuevo Abad, deseando que responda al ideal benedictino y a los deseos de Paulo VI, y que no se parezca al Abad Escarré, cuya actuación política y amistades con capitalistas no responden al ideal de la Iglesia de los pobres, a la que nos convocó Juan XXIII. De nuevo besamos el anillo abacial y nos encomendamos a sus oraciones y las de su Reverenda Comunidad. (…)

    A. RECASENS SALVAT


    Última edición por ALACRAN; 01/12/2024 a las 11:09
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  11. #11
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    "Show cismático en Barcelona"

    Revista FUERZA NUEVA, nº 137, 23-Ago-1969

    Frente al “show” cismático

    En Barcelona está incubada, y realmente consumada, a nuestro entender, una auténtica hendidura cismática. Ya nadie lo duda. Una pluma tan poco sospechosa como la de Manuel de Unciti, en “Vida Nueva”, no puede menos que confesarlo con estas palabras:

    “¿Habrá que hablar de algunos “gérmenes de cisma” por utilizar aún recientes palabras de Pablo VI con referencia a la Iglesia universal? Tal vez no sea aún el caso y ojalá que nunca haya que quitar ese “aún”. Las noticias, no del todo controladas, que día a día van llegando, no son tranquilizadoras. Se habla de un pequeño grupo de sacerdotes y seglares católicos que rechaza al prelado (el “charnego” mons. Marcelo Glez.) porque su designación para la sede de Barcelona se hizo de acuerdo con el privilegio tradicional de intervención del poder civil en el nombramiento de los obispos. Ese grupo, que quiere decididamente seguir en comunión con la Iglesia universal, apela a una directa sumisión al Papa hasta que sea posible contar con un pastor propio, nombrado sin intervención de poderes extraños a la Iglesia.

    Se dice que este mismo grupo desaprueba el nombramiento de los cuatro obispos auxiliares de la Iglesia de Barcelona, porque en su designación no fue democráticamente consultada la base de la comunidad eclesial diocesana. Se dice, por fin, que el llamado “Forum Sacerdotal” no ha visto con buenos ojos la reclusión voluntaria de seis sacerdotes para realizar la huelga de hambre, ya conocida; huelga que terminó el viernes día 13. La razón invocada para esta desaprobación es espectacular. Se dice que dicen que HAY QUE IMPEDIR QUE EL MOVIMIENTO DE RESISTENCIA A LA JERARQUÍA POR ELLOS ORGANIZADA PUEDA DIVIDIRSE Y FRACCIONARSE… Todo esto es mucho más que perturbador, sin duda. Si no en sus motivaciones, difíciles de enjuiciar, sí como postura de cara al futuro”.

    Lo espectacular, en realidad, no es solamente todo ese berenjenal del “Fórum”, de la huelga de hambre, de los obispos auxiliares y del “aún”, que tanto puntualiza Manuel de Unciti. También es espectacular que a ese pseudo-teólogo, en un semanario que se dice católico, no le parezcan perturbadoras los motivaciones y actuación de esta secta y sus cipayos.

    De hecho, nosotros creemos que el “cisma” hace tiempo que funciona con toda impunidad y conocimiento superior. Cuando el nombramiento de los obispos auxiliares se difundieron millares y millares de octavillas denunciando que tales nombramientos habían sido efectuados “sin consulta ni aquiescencia de las comunidades de fieles”. No puedo olvidarse que el antedicho “Fórum Sacerdotal” se celebró en el Seminario Conciliar, cuyos dominios deben pertenecer a su Rector, Dr. Ventosa Aguilar, al obispo Torrella -el que fue suspendido por su indisciplina en el ejercicio del ministerio sacerdotal por el Patriarca-Obispo de Madrid-, y en definitiva al Arzobispo Dr. Marcelo González Martín.

    Repetimos que el “cisma” funciona, con todas las implicaciones que solamente un canonista podría deducir a efectos incluso de validez de los Sacramentos que administran y de la Misa que celebran. No serán tan ingenuos que públicamente rompan con la jerarquía diocesana y nacional. De hecho, prescinden de las mismas y actúan contra ellas. Lo más grave es que eso se conoce y se tolera sin más. Ahí está, por ejemplo, la homilía que se pronunció el 11 de junio en la parroquia de San José Oriol, con un estilo grisáceo y típicamente nebuloso pero en que se difumina la figura de la Iglesia, convirtiéndola en una comunidad sin “superestructuras cada vez más alejadas de la gente”, que para el que no es tonto se entiende bien lo que significa.

    De ahí el desmayo, la desmoralización, el decaimiento de la fe en Barcelona, que ha sido entregada fríamente en el último trienio a aquéllos que, eclesiásticamente desde muy lejos, preparaban este desastre imprevisible con una autoridad eclesiástica que simplemente no hubiera sido conscientemente cómplice o inverosímilmente ciega para llegar hasta donde se han llegado. (…)

    Jaime Tarragó



    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  12. #12
    Avatar de ALACRAN
    ALACRAN está desconectado "inasequibles al desaliento"
    Fecha de ingreso
    11 nov, 06
    Mensajes
    5,287
    Post Thanks / Like

    Re: Subversión antirreligiosa y antifranquista de curas catalanes en el postconcilio

    Sobre cescandalosos ambios en moralidad; disparates de periodistas, del escritor Gironella, etc.



    Revista FUERZA NUEVA, nº 141, 20-Sep-1969

    La Iglesia, el Estado y la moralidad

    Un grupo de matrimonios amigos, con nuestras mujeres e hijos, hemos aprovechado unos días del mes de septiembre para recorrer con nuestros modestos “600” gran parte de la Costa Brava para terminar la excursión en Manresa y Montserrat. También, de paso, hemos estado en Horta de Avinyó. Nuestras hijas tenían interés de que visitáramos la tumba de Josefina Villaseca, actualmente inhumada en la sencilla iglesia parroquial, la joven víctima de su integridad y pureza, por cuya causa fue asesinada allá por el año 1952.

    La ejemplaridad de esta niña nos ha recordado que el actual obispo de Vich, en 23 de agosto de 1954, publicaba una exhortación sobre la conducta cristiana en las costumbres públicas. Hablaba allí de que para él “existen las espinas de aquellos que hacen caso omiso de la moral cristiana y se lanzan frenéticamente a las locas costumbres introducidas por el diablo y sus cómplices. Tales espinas son muy dolorosas y no nos dejan vivir en paz. Y tampoco nos dejarían morir en paz si no habláramos con toda la energía de nuestra alma, a fin de que nadie pueda justificar sus errores, ni con nuestro silencio ni con nuestra suavidad… La moral es la misma. Y Nos proclamamos con energía que tampoco cedemos y que no admitimos como buena ninguna de las claudicaciones que se han introducido. La moral no la han hecho los fieles ni Nos mismo: es cosa de Dios. Él juzgará a todos y dará cada uno su merecido”.

    Por aquellos tiempos, en Vich había una eclesiástico, que bajo el sinónimo de “Darío” publicaba libros como “¿Bailamos o no bailamos?” y “Cine”, que hoy (1969), enrojecerían de indignación a cualquier “moralista” a lo Jorge Llimona, que impunemente desconoce y niega que “la moral es la misma”, como decía el Dr. Masnou en 1954. Hoy, en la diócesis de Vich, en vez de aquellos libros candorosos e impolutos, sin que claven espinas en la conciencia de ningún responsable, se publican los libros de Mosén José Dalmau, contra toda norma de Derecho Canónico, en flagrante contradicción con la doctrina de la Iglesia y continuando su ministerio al frente de una parroquia de la diócesis vicense.

    Pero nosotros continuamos creyendo en lo que afirmaba el Obispo de Vich en 1954. Además, estamos seguros de que el hundimiento de la moralidad pública tiene una trascendencia no sólo religiosa, sino familiar social y política. El P. Semard, en “L’Humanité”, del 8 de noviembre de 1924, afirmaba: “Los comunistas desean que la mujer se libere lo más pronto posible de su hogar, que no se produzca en ella la maternidad más que de una forma consciente y razonada”. Esta frase tiene un extraño parecido con lo de la “paternidad responsable”, ¿no les parece?

    En el Congreso Masónico Feminista de 1900 se dijo: “Nos hace falta la coeducación de los sexos. Queremos la unión libre en el amor joven y sano. El matrimonio podrá ser suprimido sin inconveniente. Libertad absoluta de aborto…” Algunos de estos conceptos coinciden con frases del Padre Jorge Llimona, sólo con el desfase de que en aquellos tiempos no se conocían las píldoras anticonceptivas…

    Sea como sea, entendemos que la corrupción moral de la niñez, de la juventud masculina y femenina, de los matrimonios, de los conceptos básicos de la vida moral, representa uno de los peligros más característicos para deshonrar una Nación y encenegarla definitivamente. Como que entendemos que en esta materia ante el silencio de unos que tienen obligación grave de hablar, y la tolerancia de otros, el desbordamiento ya sobrepasa los límites permisibles, lógicamente hay que apuntar como máximos responsables del desbarajuste moral y del confusionismo doctrinal que estamos padeciendo a los pseudointelectuales, que muy elegantemente propinan la más viscosa inmoralidad en el terreno ideológico y en la desorientación de la opinión pública. Ni la Iglesia ni el Estado pueden cruzarse de brazos ante estos problemas que afectan a la misma vida moral de las familias y de la sociedad entera.

    Por ejemplo, José María Gironella

    A la labor disolvente de muchas páginas de su novelística, ha sobrevenido la escalada de ataques descarados a la misma esencia de la Iglesia y a la vida moral. Así, por ejemplo, en “La Vanguardia” del 9 de febrero de este año, Gironella se permitía discutir lo indiscutible del depósito sagrado de la fe, acusando a la Iglesia como obstáculo para el ecumenismo. Estas son sus palabras: “Existe un obstáculo insuperable: los dogmas. ¿Qué hacer? La Iglesia católica no parece dispuesta a renunciar a ninguno de ellos, ni siquiera al de la infalibilidad pontificia, que, por cierto, no fue definido ¡hasta 1870!; partiendo de esta base, cualquier especulación es vana y los esfuerzos de los teólogos se estrellaran contra un muro. Y se estrellará contra un muro el deseo latente de los pueblos de sentirse todos, en la mente y en la práctica, hijos de un mismo Padre”.

    Después de un sarcasmo tan intolerable como este, la Oficina de Prensa del Arzobispado de Barcelona no ha dicho esta boca es mía. Claro, no se trataba de prohibir con procedimientos totalitarios una misa en desagravio por la defenestración sacrílega de un crucifijo, ni siquiera de prohibir una conferencia religiosa de Blas Piñar. Por lo visto, atacar los dogmas de la Iglesia por parte de la autoridad eclesiástica de Barcelona se puede hacer impunemente sin que se produzca el más mínimo resuello de desautorización eclesiástica.

    Gironella ha continuado su magisterio. Ahora su cátedra es el “pódium” de una “boite”, entre minifalderas y música “pop”. Un resumen del contenido de las lecciones de Gironella lo resumía “Tele-Exprés”, del 24 de marzo. He ahí la suculenta ensalada, mezcla de las mayores aberraciones que Gironella ofreció a su público: “No debemos engañarnos. Los jóvenes, sin darse cuenta, también han celebrado su concilio, con la diferencia de que ellos no sólo revisan la liturgia, el índice de libros prohibidos, el catecismo, la necesidad de acercamiento de las Iglesias y demás, sino que analizan, incluso, los dogmas; es decir, lo que para nosotros era dogmático”.

    Y añade este ejemplo: “La camaradería creciente entre los dos sexos, su indiscriminación -en la indumentaria, en las cabelleras, en el léxico, en la gesticulación, etc., no es más que el signo externo de algo que la juventud presiente: que en un futuro más o menos lejano, se va a romper por la base el concepto de “pareja humana”. En efecto, cuando los hijos no nazcan en el vientre de la madre se trastocará radicalmente el milenario concepto de maternidad, de paternidad y, en consecuencia, el del amor y el de célula familiar”. (…)

    Sí, naturalmente, todo esto repugna a nuestra conciencia, que es fruto de una cultura atávica. Pero es un hecho irreversible. Nadie podrá impedir que los Severo Ochoa de turno prosigan en sus laboratorios y que, con sus descubrimientos, cambien no sólo el rumbo de la historia, sino el concepto de humanismo y que influyan sobre la intimidad del cerebro del hombre. Ahí están, por ejemplo, los microelectrodos… Influirán casi a placer sobre la conducta, sobre los centros de agresividad. ¿Puede alguien aquilatar la revolución que ha significado la televisión? Pues no es nada, comparado con lo que se acerca, y que revolucionará nuestra psique, nuestros reflejos. Ha nacido ya la reflexología. El mundo psicodélico forma parte de ella. ¿Para bien? ¿Para mal? Que juzguen los moralistas; pero también a ellos les aplicarán microelectrodos o, según qué enfermedad contraigan, los hibernarán”.

    El avisador lector deducirá lo que estas doctrinas siembran entre nuestra juventud. Y no es el menor de los bienes de una nación su fe y su moral. La Iglesia tiene sus pastores con obligación de vigilar y custodiar tesoros tan sagrados. Pero también un Estado católico, cuya inspiración arranca y se asienta sobre la Ley de Principios Fundamentales tiene obligaciones en este sentido. Más grave que el gamberrismo y la pornografía grosera es la propaganda de principios disolventes que lógicamente conducen a los mismos.

    El actual señor obispo de Gerona, en su exhortación pastoral del 10 de agosto de 1968, glosando la “Humanae vitae”, consigna: “El camino a seguir, en la moralización de las relaciones entre el hombre y la mujer, aparece abierto a un trabajo largo y difícil; pero no imposible. En su realización deben colaborar todos los hombres de buena voluntad; pero una parte importante corresponde a las autoridades públicas. A ellas tocas salvaguardar la honestidad de las costumbres y crear un clima favorable a la castidad. Cualquier forma de pornografía y cualesquiera espectáculos licenciosos deben encontrar una repulsa decidida de todas las personas conscientes; pero, sobre todo, de aquellas autoridades civiles que, por sus convicciones católicas, tienen el grave deber de velar por la verdadera consecución de un auténtico bien común”.

    Nos han confortado enormemente las palabras de la ilustre Dr. Jubany. Cuando tantos sacerdotes, con sus teorías y declaraciones públicas, desmontan los principios y la práctica de la castidad, resulta un reconocimiento muy honroso para el Estado encargarle de la honestidad de las costumbres y de un clima favorable a tan fundamental virtud. No menos ensancha el pecho a la esperanza la práctica aceptación de que existen autoridades civiles con convicciones católicas.

    Cuando el propio obispo de Gerona, en la revista “Vida Católica” y en “El Correo Catalán” ha reivindicado el nombramiento de los obispos unilateralmente, y sin que se comprenda la utilidad de evidenciar posibles fallos de artículos concordatarios, que en todo caso exigen un replanteamiento global de las relaciones entre Iglesia y Estado en sus supremos niveles y no a través de la vía estrecha de sensacionalismos periodísticos locales, y los fieles católicos sufren el doloroso experimento de que se les mutilan ancestrales y venerables tradiciones religiosas, como procesiones, desatenciones a las autoridades civiles, e insultos gravemente injuriosos al Ejército desde la “Hoja Parroquial” (9-I-1966), del Obispado de Gerona, alegra que ahora se confíe en la eficacia de la gestión pública en orden a la moralidad.

    Máxime, cuando antiguos dirigentes de Acción Católica de Barcelona, como Juan Francisco López Castro, en “La Vanguardia”, del 13 de septiembre de 1968, opinando sobre la encíclica “Humanae vitae”, manifiesta con una lamentable amnesia de lo que obliga el sexto mandamiento del Decálogo: “Diez laboratorios españoles han presupuestado una producción de 40 millones de unidades (píldoras anovulatorias) para 1968”. Claro, además, que no son todas para regular la natalidad, sino en buena parte para facilitar lo que ahora se llama “relaciones interpersonales” de los jóvenes y que antes de los viejos catecismos se definía con palabras tan atroces como fornicación.

    A la sombra y en la presencia de la tumba de Josefina Vilaseca nos propusimos levantar este clamor por nuestra dignidad personal y nacional. Repetimos lo que decía el obispo de Vich, Dr. Masnou, en 1954: “Nos hemos convencido de que va en auge el número de los que establecen la vivisección de su vida moral, creando compartimentos en su conciencia, uno para Dios y los actos religiosos y otros para las supuestas exigencias humanas, en las que Dios, gracias a las enseñanzas del liberalismo teórico o práctico, nada tiene que hacer… Los pecados se cometerán; pero el pecado de silenciar, tomar postura cómoda, ceder en principios ante el descaro y agobio de los demás, no lo cometerá la Iglesia”.

    Así nos lo decían en 1954. Y como “la moral es la misma” y “la Iglesia no cambia ni cede”, como afirmaba entonces el mismo prelado, nos ha parecido oportuno recordarlo, huérfanos de otras voces más autorizadas, en esta hora.

    Porque España, ni religiosamente ni políticamente, puede ni debe vivir en el estercolero de la “dolce vita”.

    Jaime TARRAGÓ

    Última edición por ALACRAN; 31/01/2025 a las 13:36
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 2 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 2 visitantes)

Temas similares

  1. Infiltración comunista en la Iglesia, en el Postconcilio
    Por ALACRAN en el foro Crisis de la Iglesia
    Respuestas: 9
    Último mensaje: Hace 2 semanas, 14:35
  2. Viggo Mortensen, el antifranquista
    Por Valmadian en el foro Literatura
    Respuestas: 3
    Último mensaje: 15/05/2019, 16:38
  3. Subversión
    Por Hyeronimus en el foro Política y Sociedad
    Respuestas: 0
    Último mensaje: 03/01/2014, 13:02
  4. Muertos por la subversión
    Por Defensor_fidei en el foro Política y Sociedad
    Respuestas: 0
    Último mensaje: 08/11/2010, 18:41
  5. Vandalismo de los párrocos en el postconcilio
    Por Gothico en el foro Religión
    Respuestas: 4
    Último mensaje: 18/06/2009, 11:55

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •