Vamos a ver señores, a mí lo que me gustaría que aportaran si es posible, es alguna prueba documental de esa supuesta "identidad cántabra", separada de Castilla, más allá de las reclamaciones decimonónicas de estas personas, muy respetables por otra parte, pero claramente influenciadas de romanticismos literarios y políticos, por muy católicos, tradicionales y bienintencionados que fueran.


Dónde están los documentos del medievo, o del renacimiento, o de la época de los Austrias que nos prueben esta supuesta tendencia "milenaria" ininterrumpida de cántabros contrarios a Castilla; y esa demonización de la Provincia de Santander que yo particularmente me temo que no comprenderé jamás. Que yo sepa, los Cántabros prerromanos quedaron casi extinguidos después de la conquista por parte de Augusto llevada al efecto por el general Agripa; y los que quedaron se fundieron con el resto de hispanos que tenían a su alrededor hasta más o menos la época de Leovigildo, varios siglos después. A partir de ahí no nos quedó nada de ellos ni de su cultura que por otra parte era muy arcaica. Además, habría que decir que jamás formaron una unidad política, que siempre andaban practicando el pillaje entre ellos y los demás, o haciéndose la guerra entre vadinienses y orgenomescos; más allá de que geográficamente vivieran más o menos en lo que es la provincia de Santander.

Sentirse descendiente directo de ellos, no deja de ser una frivolidad (aunque puede que algunos puedan tener algún ancestro milenario en alguna parte), cuando esas tierras han estado unidas a Castilla durante tantos siglos. Por otra parte, que la Montaña tiene personalidad propia ya LO SABEMOS por supuesto, y nos alegramos; pero eso no les hace alejarse de Castilla más que Soria o Burgos, que también tienen su personalidad propia y son castellanos. Mejor le iría a la Cantabria moderna estar unida a sus hermanos castellanos (y con mucha diferencia), en una estructura más grande y sostenible económicamente, beneficiándose de volver a ser la salida al mar de sus productos, sin perder sus particularidades culturales.