La Iglesia postconciliar tiene un perfil moral rastrero y miserable, más bajo que el Estado ateo; por lo menos éste absuelve a los yonquis y sanciona y castiga duramente a los narcotraficantes;
en la Iglesia sucede a la inversa en el tema del aborto: a los "traficantes" poderosos se les reverencia y solo se persigue y excomulga a los "consumidores"...
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