Complicidades (pasivas...) eclesiásticas en la introducción del aborto en España.
Resumimos, a nuestro aire, el imprescindible libro España anestesiada, publicado en 1988 por la Sociedad TFP-Covadonga, en su apartado relativo al aborto.
PRIMERA FASE
Elecciones de octubre de 1982, programa electoral del PSOE, pag. 35: “Por el cambio”: contemplaba el aborto en tres supuestos: “peligro para la vida de la mujer; graves patologías físicas o psíquicas; y violaciones.
Tras su victoria electoral, el socialismo, aprovechaba el fenómeno de apatía y “psicocirugía” de los españoles de entonces, pasando a desafiar a los católicos españoles; muchos de ellso esperaban una reacción, pero... todo fue en vano. La convivencia “ecuménica” de las dos España se mantendría toda costa, ya se encargaría de ello el episcopado...
1) -Año 1983, 4de enero:
Declaraciones del ministro de sanidad, Ernesto Lluch, afirmando que
“en el mes de junio se reformaría el Código Penal, para despenalizar el aborto”.
Agregaba que
“no temía la reacción antiabortista y dejó entrever su esperanza de que el público se habituase a la legalización del aborto: “”Como con el divorcio, ocurrirá que a los pocos meses se olvide... eso es lo positivo de este cambio”
2) - En el mismo día “Ya”, diario episcopal, daba una sorprendente declaración del obispo auxiliar de Madrid, monseñor Alberto Iniesta, afirmando que
(¿¿??)“los socialistas no son como tales, partidarios del aborto... lo que ocurre es que el Gobierno socialista se encuentra entre la espada y la pared, presionado por los ambientes y sectores abortistas”
3) - Mes de Enero; fuerte ofensiva de los portavoces del PSOE, por todos los medios de comunicación, sobre que “era necesario aprobar esa ley del aborto sin dilaciones y por el procedimiento de urgencia”.
El ministro de Justicia, el socialista Fernando Ledesma, presentó los fundamentos de la despenalización; el llamado “Decálogo del Gobierno”, basados en el “el derecho a disponer del propio cuerpo” (el mismo que sirve para justificar la cirugía transexual, la homosexualidad y la prostitución).
4)- Estas operaciones socialistas trataban de sondear la sensibilidad pública, y sirvieron para ver “indicios
claros de que no iban a encontrar unidos a los católicos como un bloque monolítico contra el aborto”.
Así, mientras los socialistas avanzaban, la mayoría católica somnolienta y sin cohesión adoptaba una postura minimalista, que causaría su derrota.
5)- Condenas taxativas contra el proyecto por parte de los obispos de Teruel, Orihuela y Sigüenza y sobre todo de monseñor José Guerra Campos, obispo de Cuenca, quien señala como
“responsables específicos de ese homicidio legalizado: al presidente del Gobierno y su Consejo de Ministros; los parlamentarios que la voten, y el Jefe del Estado que la sancione”....
“los católicos que en cargo público, promuevan o faciliten el aborto... calificados de pecadores públicos... y como tales habrán de ser tratados mientras no reparen el gravísimo escándalo..."
Y ponía monseñor Guerra Campos el dedo en la llaga:
“Estos males NO eran imprevisibles, porque sus promotores ya los patrocinaban y anunciaban abiertamente desde hace años. Dicho queda que personas responsables en la Iglesia, entre ellas pastores y prelados, han contribuido a plantar el árbol que da tales frutos”...
("El Alcázar", 26-2-1983)
“...a plantarlo y, lamentablemente, como veremos, a mantener las condiciones para su crecimiento”
Continúa...
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