Pienso que los Pontífices Romanos, de hoy y de siempre, se han visto obligados a elegir de los males el menor. Esto es política, evidentemente, porque un Papa debe tener en cuenta las circunstancias políticas de cada país y sopesar los efectos que en ese país e incluso en la Cristiandad toda, pudieran causar estas o aquellas decisiones, estas o aquellas declaraciones y hasta estas o aquellas excomuniones. No se si me explico porque la cuestión es muy compleja.
Por ejemplo: Una excomunión pública y ritual del Canciller del Reich ¿hubiera favorecido o perjudicado a los católicos alemanes? Y una excomunión pública del Jefe del Estado Español ¿qué consecuencias políticas, sociales y religiosas traería para los católicos españoles y para la estabilidad social de este Reino? Estas son las preguntas que los Papas de cada momento se hicieron y el Papa actual se hace. Sin embargo hubo Papas que tuvieron la valentía de oponerse a la infamia, fueran cuales fueran las consecuencias para sus súbditos cristianos y para sí mismos. No hay más que darse un paseo por la historia (por poner un solo ejemplo entre muchos, la firme actitud de Clemente VII ante Enrique VIII de Inglaterra, que provocó un cisma y grandes sufrimientos a los súbditos católicos de su majestad). Y sin embargo ese Pontífice, sabiendo las consecuencias, se atrevió a excomulgarle. A mi me parece muy bien y si no lo hubiera hecho me habría parecido muy mal, pero seguiría siendo un fiel católico.
Por lo tanto las decisiones o falta de decisiones de un Papa en asuntos muy graves, no son cosa nuestra sino de él ante Dios. Y Dios le pedirá cuentas y le juzgará. Pero nosotros no estamos ni en posición ni en derecho de juzgarle, ni a este ni a cualquier otro Papa. Tenemos todo el derecho, eso sí, de mostrar nuestro profundo disgusto y exponerlo sin tapujos ante la jerarquía de la Iglesia y ante la sociedad en general y tomar nuestras propias decisiones (en este caso contra el aborto) adoptando todas las medidas éticas a nuestro alcance para evitar la monstruosidad. Pero si un Papa no hace lo que nosotros esperáramos o quisiéramos que hiciera, no somos quienes para juzgarle. Solo Dios tiene autoridad para hacerlo. Allá él con su conciencia, porque nosotros, fieles a la nuestra ya hemos hecho todo lo que se puede hacer.
Yo soy de los que considera que, después de Pio XII, los Papas no han obrado con la energía,firmeza y fidelidad evangélica que, en mi opinión deberían haber mostrado. Pero es mi opinión en conciencia y no un juicio. El juicio, como dije, solo corresponde al que está por encima de Papas y Reyes.
Permitidme por último un "divertimento": Si yo fuera Papa ya se habría armado la gorda en España y en otros lugares, os lo aseguro... pero como no estoy en la Sede de San Pedro, pues a aguantar protestando o a protestar aguantando.
Mis mejores saludos y perdón por el latazo.
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