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Tema: Rusia

  1. #101
    DOBLE AGUILA está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Rusia

    Estoy de acuerdo; pero también hay que decir que gran parte de la culpa de todo lo que le ha pasado a Rusia (con la URSS), y a Europa con el liberalismo anglosajón dominante, la tuvieron los políticos rusos de finales del siglo XIX, que se echaron en manos del las teorías "paneslavas", por cierto salidas del entorno nacionalista liberal-balcánico (léase "Irredentismo serbio" el "Ilirismo" etc), que la empujaron sin tener porqué, a aliarse con potencias que no tenían absolutamente nada que ver con Rusia, a saber: la Tercera República Francesa y el Imperio Británico; llevándola después de la manita al suicidio de la Primera Guerra Mundial y la Revolución por un lado, y por otro asegurando el predominio incontestable del liberalismo en toda Europa, a partir de 1918.

    Jamás debió el zar, dejarse llevar con tales "amistades", y mejor seguir siendo aliada de Austria como en tiempos del gran Metternich. Pero los delirios de grandeza es lo que tienen.
    Última edición por DOBLE AGUILA; 02/09/2014 a las 02:14
    Cienfuegos y Tropo dieron el Víctor.

  2. #102
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    Re: Rusia

    El interés de España es Rusia, no los golpistas de Kiev

    por Roberto Centeno – El pasado 5 de agosto, por primera vez en 44 años, EEUU consiguió lo que todos los expertos petroleros, incluido un servidor, considerábamos imposible: pasar de ser el mayor importador de petróleo mundial a ser de nuevo exportador. Un barco cargado con 50.000 toneladas de crudo ultraligero abandonó la terminal petrolera en Texas con destino a Corea del Sur, y esto no es una anécdota, es un cambio geoestratégico de primera magnitud. El año que viene EEUU podría exportar 700.000 barriles al día, y esta cantidad es sólo el comienzo. Cuando en los años 30 EEUU era el primer exportador de petróleo mundial, Europa era su principal mercado, y si ahora vuelve a convertirse en un gran exportador mundial de petróleo y gas, Europa, a la tercera parte de distancia que los mercados asiáticos, es de nuevo su mercado natural. Es por tanto una prioridad estratégica de los EEUU el abrirse un hueco lo más grande posible en el mercado energético europeo para así colocar su gas y su petróleo en detrimento de la materia prima rusa. Eso explica la primera razón del interés de los EEUU en apoyar a los golpistas de Kiev, cuyos pistoleros y fuerzas más leales han sido reclutados entre las organizaciones nazis del país. De profundo arraigo en determinadas regiones ucranianas, fueron los más valiosos colaboradores de Hitler en las Waffen SS como guardianes de los campos de exterminio e incluso un regimiento ucraniano participaría en la defensa final de Berlín. Los más fanáticos entre los fanáticos. Un regimiento que fue aniquilado hasta el último hombre por las unidades de choque de Zukov y Koniev. Obviamente, EEUU tiene intereses militares y, aunque ha perdido la estratégica Crimea para siempre, el tener a unos aliados que dependen de su generosidad en la frontera sur de Rusia es una baza que no van a ceder con facilidad. En cuanto a Alemania y Francia, todas las industrias que valen algo y las tierras negras –las más fértiles del mundo, con un valor altísimo– son de su propiedad, y los golpistas de Kiev garantizan el expolio sin límite de las mismas. Tanto que hay empresas alemanas que llevan meses arrancando hasta un metro de profundidad de tierras negras con bulldozers para llevársela en grandes camiones hasta Alemania. Más aún, como la actual Ley de la época soviética impide vender tierra a nadie ya que estas pertenecen al pueblo, el Gobierno golpista se ha comprometido a cambiarla para permitir que sean adquiridas por empresas alemanas u francesas, de forma que la colonización económica de Ucrania será total. A Putin no le tiembla el pulso para defender a los suyos En vísperas de la reunión de la OTAN esta semana, seriamente agobiada por problemas económicos, Putin decidió el viernes evitar la limpieza étnica que, con la ayuda de Europa y los EEUU, los golpistas de Kiev estaban iniciando en las regiones de mayoría rusa. No ha invadido la zona, sólo ha enviado un pequeño grupo (menos de mil hombres) de voluntarios profesionales, pero, eso sí, con artillería autopropulsada, misiles tierra-aire y anticarro, junto a equipos de combate altamente sofisticados. Suficiente para parar los pies a los pistoleros de Kiev, entrenados y armados por Occidente. En 48 horas han penetrado 50 kilómetros sin disparar un solo tiro. Ha sido tan fácil que Putin se ha permitido hasta ser generoso y ha pedido a los rebeldes prorrusos que abran un pasillo humanitario para permitir que un importante contingente de tropas ucranianas cercadas hace unos días por los secesionistas puedan abandonar el cerco con el fin de evitar víctimas inútiles. El sábado, los rebeldes habían conseguido ya importantes avances sobre el terreno. Uno no deja de sorprenderse leyendo los comentarios de nuestra prensa, sorprendidos por la “agresión” del ejército ruso. Llamar agresión a lo que está haciendo Putin es muestra de un desconocimiento total de la realidad o un absoluto despropósito, ya que ha empleado menos de mil profesionales para defender a los suyos, porque los mal llamados prorrusos son rusos. Realmente habría que estar ciego y sordo para pensar que Putin iba a permitir a los golpistas de Kiev, armados y entrenados por profesionales occidentales, aplastar a la etnia rusa mayoritaria en el sureste del país. Unos golpistas que se han apresurado a destruir los monumentos a los muertos del Ejército Rojo que liberaron Ucrania de los nazis al increíble precio de más de un millón de muertos, además de profanar sus cementerios y execrar su memoria. Esto habría funcionado con cobardes y traidores como Zapatero o Rajoy, a quien un mindundi como Mas se les sube a las barbas y le permiten incumplir la Ley, perseguir y discriminar a todo lo español, algo que no pasaría con un líder que se vista por los pies. ¿Y qué va a hacer la OTAN ahora? Pues nada que sirva para otra cosa que detener en seco la tímida recuperación europea, para crear más paro y para elevar más aún el ya insoportable costo del embargo: incrementar las sanciones a Rusia. De momento, han dado una semana de plazo a Putin para evitar más sanciones, y dado que los rebeldes están ganado terreno, podría perfectamente retirar a sus hombres a cambio de que los golpistas de Kiev cesen sus acciones contra las zonas rusas rebeldes. De todas maneras, una vez más, Putin está jugando magistralmente con las divisiones en Europa. Merkel ha rechazado de plano que Ucrania se integre en la OTAN; François Hollande, con fuertes contratos de material estratégico con Rusia, se ha negado a que les sean facilitadas más armas a los golpistas de Kiev. “¿Qué disparate es ese (la entrega de armas) cuando lo que estamos buscando es acabar con el conflicto y no ayudar a sostenerlo?”. Obama, por su parte, ha descartado de plano cualquier acción militar. Y de hecho, las sanciones financieras no están afectando en absoluto a Moscú, excepto a cinco bancos estatales, o sea, nada. En resumen, Putin está ganando y los golpistas de Kiev perdiendo. Putin, que acaba de pedir la creación de un estado independiente en el sureste de Ucrania, tiene claro que no va a permitir ni de lejos que sigan “disparando a su pueblo a quemarropa”. O sea, que Kiev ya no volverá a controlar esa zona. Por su parte, la UE está pagando muy caro en cuestiones de crecimiento y empleo el embargo a Rusia. Pero hay algo en lo que todos están (estamos) perdiendo: la idea de integrar a Rusia en la UE, lo que crearía la mayor potencia mundial en lo económico y en lo político. Una Europa en que los pensadores rusos del siglo XIX ya habían soñado, una Europa desde Lisboa hasta Alaska, con 600 millones de habitantes, 22 millones de kilómetros cuadrados y las mayores reservas de recursos naturales del planeta. ¿En qué narices están pensando los líderes europeos? Rusia es un país europeo, heredero de la cultura grecorromana desde que Bizancio pasara a Rusia y profundamente cristiano. Tanto que sería precisamente Rusia la salvadora de la Compañía de Jesús. En 1773, cuando la masonería de obediencia –siempre británica– consiguió del Papa Clemente XIV la disolución de la Compañía de Jesús, esta encontró refugio y protección en la Rusia de Catalina la Grande, la conquistadora de Crimea a los turcos, hasta su reautorización en la Iglesia católica por Pío VII en 1814. Pérdida para España y un desagradecimiento histórico ¿Y qué pinta España en todo esto? ¿Por qué el inútil de Rajoy actúa contra nuestros más elementales intereses y los no menos importantes agradecimientos históricos que España debe a Rusia? En lo económico, el embargo a Rusia cuesta a EEUU 2.000 millones de euros, pero a Europa le cuesta 40.000 millones. Los burócratas de Bruselas han estimado en 12.000 millones las pérdidas por la exportaciones de productos alimenticios, y de ellas, según el Gobierno español, corresponden 337 millones a nuestro país. Un engaño tan colosal que causa vergüenza estar gobernados por tamaña panda, porque no estamos gobernados por políticos, sino por una cuadrilla cuyo único interés es el poder y el beneficio personal. Para empezar, si fueran 12.000 millones la parte española en las exportaciones de ese tipo de productos, supondrían el 20 % del total, por lo que estaríamos hablando de 2.500 millones de euros. Pero es que, además, la pérdida de las exportaciones produce una caída generalizada de precios a los productores, que se suma obviamente al perjuicio para nuestra economía de apoyar a los golpistas de Kiev. Un cálculo más exacto facilitado por un experto en el tema es este: las exportaciones del sector citrofrutícola a Rusia son del 10% del total, un 2% en forma directa y otro 8% exportado a Holanda, Francia y Alemania, que estos reexportan después a Rusia. Este 10% representa 300 millones de euros, a los que hay que sumar pérdidas por las bajadas de precios inducidas por este recorte de 500 millones adicionales. En total, 800 millones de pérdidas directas e indirectas. ¿Y qué va a hacer la OTAN ahora? Pues nada que sirva para otra cosa que detener en seco la tímida recuperación europea, para crear más paro y para elevar más aún el ya insoportable costo del embargo: incrementar las sanciones a Rusia. De momento, han dado una semana de plazo a Putin para evitar más sanciones, y dado que los rebeldes están ganado terreno, podría perfectamente retirar a sus hombres a cambio de que los golpistas de Kiev cesen sus acciones contra las zonas rusas rebeldes. De todas maneras, una vez más, Putin está jugando magistralmente con las divisiones en Europa. Merkel ha rechazado de plano que Ucrania se integre en la OTAN; François Hollande, con fuertes contratos de material estratégico con Rusia, se ha negado a que les sean facilitadas más armas a los golpistas de Kiev. “¿Qué disparate es ese (la entrega de armas) cuando lo que estamos buscando es acabar con el conflicto y no ayudar a sostenerlo?”. Obama, por su parte, ha descartado de plano cualquier acción militar. Y de hecho, las sanciones financieras no están afectando en absoluto a Moscú, excepto a cinco bancos estatales, o sea, nada. En resumen, Putin está ganando y los golpistas de Kiev perdiendo. Putin, que acaba de pedir la creación de un estado independiente en el sureste de Ucrania, tiene claro que no va a permitir ni de lejos que sigan “disparando a su pueblo a quemarropa”. O sea, que Kiev ya no volverá a controlar esa zona. Por su parte, la UE está pagando muy caro en cuestiones de crecimiento y empleo el embargo a Rusia. Pero hay algo en lo que todos están (estamos) perdiendo: la idea de integrar a Rusia en la UE, lo que crearía la mayor potencia mundial en lo económico y en lo político. Una Europa en que los pensadores rusos del siglo XIX ya habían soñado, una Europa desde Lisboa hasta Alaska, con 600 millones de habitantes, 22 millones de kilómetros cuadrados y las mayores reservas de recursos naturales del planeta. ¿En qué narices están pensando los líderes europeos? Rusia es un país europeo, heredero de la cultura grecorromana desde que Bizancio pasara a Rusia y profundamente cristiano. Tanto que sería precisamente Rusia la salvadora de la Compañía de Jesús. En 1773, cuando la masonería de obediencia –siempre británica– consiguió del Papa Clemente XIV la disolución de la Compañía de Jesús, esta encontró refugio y protección en la Rusia de Catalina la Grande, la conquistadora de Crimea a los turcos, hasta su reautorización en la Iglesia católica por Pío VII en 1814. Pérdida para España y un desagradecimiento histórico ¿Y qué pinta España en todo esto? ¿Por qué el inútil de Rajoy actúa contra nuestros más elementales intereses y los no menos importantes agradecimientos históricos que España debe a Rusia? En lo económico, el embargo a Rusia cuesta a EEUU 2.000 millones de euros, pero a Europa le cuesta 40.000 millones. Los burócratas de Bruselas han estimado en 12.000 millones las pérdidas por la exportaciones de productos alimenticios, y de ellas, según el Gobierno español, corresponden 337 millones a nuestro país. Un engaño tan colosal que causa vergüenza estar gobernados por tamaña panda, porque no estamos gobernados por políticos, sino por una cuadrilla cuyo único interés es el poder y el beneficio personal. Para empezar, si fueran 12.000 millones la parte española en las exportaciones de ese tipo de productos, supondrían el 20 % del total, por lo que estaríamos hablando de 2.500 millones de euros. Pero es que, además, la pérdida de las exportaciones produce una caída generalizada de precios a los productores, que se suma obviamente al perjuicio para nuestra economía de apoyar a los golpistas de Kiev. Un cálculo más exacto facilitado por un experto en el tema es este: las exportaciones del sector citrofrutícola a Rusia son del 10% del total, un 2% en forma directa y otro 8% exportado a Holanda, Francia y Alemania, que estos reexportan después a Rusia. Este 10% representa 300 millones de euros, a los que hay que sumar pérdidas por las bajadas de precios inducidas por este recorte de 500 millones adicionales. En total, 800 millones de pérdidas directas e indirectas. La masonería difundiría el bulo hoy ampliamente aceptado de que la flota rusa era inservible, algo absolutamente contrario a la verdad, ya que eran buques de línea y fragatas perfectamente listos para el combate. De hecho, habían llegado sin problemas desde San Petersburgo a Cádiz. Desgraciadamente, cuando esta flota iba a transportar de Cádiz a América a 23.000 hombres, sucedió el levantamiento del masón Riego, realizado específicamente con ese fin. Impidió que fueran embarcados para completar la pacificación que había realizado el general Pablo Morillo. Los rebeldes, numéricamente irrisorios, fueron comandados por militares españoles que habían servido a las órdenes de Wellington, unos rebeldes que, después de pedir su licencia del ejército español, pasaron a Londres y, tras una estancia de 4 a 6 meses, desembarcaron en Buenos Aires y otras capitales virreinales para hacerse con el poder para mayor gloria de Gran Bretaña y de la masonería. Que la flota rusa no pudiera conseguir finalmente el fin para el que fue adquirida no desmerece un ápice la amistad de Rusia, que fue el único país europeo capaz de ignorar el bloqueo inglés y darnos una oportunidad de mantener un siglo más nuestro maltrecho imperio. Algo que Rajoy no es que lo haya olvidado, es que probablemente nunca lo ha sabido, y su versión será en todo caso la del masón Riego (1) a las órdenes de las logias británicas.
    NOTAS
    (1) Estas fueron la palabras exactas de este traidor: “Soldados, yo no podía consentir, como jefe vuestro, que se os aleje de vuestra Patria en unos buques podridos, para llevaros a hacer una guerra injusta al Nuevo Mundo”. El contenido de esta arenga no tiene desperdicio. Lo Virreinatos eran la Patria de esos soldados, tan Patria como podían ser Andalucía o Valencia. Dicho aserto no sólo era falso, era alta traición porque estaba ejecutando las órdenes de la masonería británica. Los barcos estaban “podridos”, pero daba por hecho que llegarían a América para hacer una guerra injusta. Es decir, que defender a los españoles del Nuevo Mundo era una guerra injusta.

    *Economista

    Fuente: El Confidencial



    El interés de España es Rusia, no los golpistas de Kiev |
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  3. #103
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    Re: Rusia

    Sanciones rusas

    Manuel Chacón Rodríguez


    Frente a las sanciones occidentales contra Rusia, es lógica la reacción de la nación eslava prohibiendo la importación de nuestros productos. ¿Alguien pensaba que sancionarles mes tras mes, una y otra vez, no iba a tener consecuencias...?


    El veto a productos europeos y españoles (carne de vacuno, porcino, aves, lácteos, pescado, frutas y hortalizas) nos va a hacer mucho daño, particularmente a España y concretamente a las provincias de Almería, Murcia y Valencia; pero en general también a otros territorios, como nuestra provincia, donde el sector primario sigue siendo básico.

    No se trata solamente de perder entre 400 y 600 millones de euros en venta directa de productos agrícolas y ganaderos españoles, entre lo que queda de 2014 y la primera mitad de 2015, sino de muchos más millones que vendemos a Holanda y otras naciones europeas, y que desde allí se revenden a Rusia... Y aún peor que este daño económico es, ¡qué duda cabe!, el hecho de que durante el año que van a durar las sanciones, los rusos evidentemente encontrarán nuevos proveedores alimentarios (posiblemente en la muy próxima Turquía y seguramente en América del sur, por donde Vladímir Putin ha estado de viaje el mes pasado; o también en Marruecos, cuyo monarca tiene previsto un viaje de negocios a Rusia para otoño). Y luego, pasado ese año, a ver quien es "el listo" que recupera los clientes...

    Concretamente y según informaba Diario CORDOBA en su edición de ayer, los cordobeses perderemos algo más de 500.000 euros, fundamentalmente productos cárnicos y agrícolas, en especial jamones y cítricos.

    De persistir el conflicto en el tiempo y ampliarse el veto a productos como el frío industrial o el aceite y la aceituna de mesa, Córdoba empezaría a verse gravemente perjudicada. Por no hablar de las posibles repercusiones indirectas en el creciente turismo ruso.

    Y todo esto, por hacer una política seguidista de Estados Unidos y la Unión Europea, entidades puestas al servicio de intereses muy ajenos a los del campo español, de la pequeña y mediana empresa o de la población en general. Ni a EEUU ni a los burócratas puestos a dedo de la Comisión Europea parecen preocuparles ni mucho ni poco el campesino europeo y español, el pequeño empresario, la gente de a pie... Pero es que a quien más perjudica, es a la parte europea, no ya tanto a EEUU, que parece estar utilizando a Europa como "fuerza de choque" en su pulso con Rusia...

    ¿A qué lleva esta escalada política, económica e incluso militar con la Federación Rusa? ¿A quién o a quiénes interesa y para qué? Desde luego, no a nosotros, ni mucho menos a la propia Ucrania (a quien se dice defender), país que ahora mismo es el principal abastecedor de Rusia en productos primarios... Y que va a ver afectada su economía gravemente.

    De fondo, un problema permanente: Europa en general y España en particular, hace tiempo que perdimos, respectivamente, nuestra independencia y soberanía nacional, ocupados militarmente como estamos por bases del ejército de EEUU y del Reino Unido, con una casta política corrupta a casi todas las escalas (los escándalos son diarios) y cuyas cúpulas oligárquicas (de los partidos) están "compradas" por bancos y corporaciones multinacionales (antinacionales).

    Cuando tomemos conciencia de que esto es así, comenzaremos a vislumbrar dónde está el origen de una gran parte de nuestros problemas... Y sólo entonces podremos buscar soluciones.


    DESDE MI CAMPANARIO: MANUEL CHACÓN RODRÍGUEZ: Sanciones rusas

  4. #104
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    Re: Rusia

    RUSIA: EX ORIENTE LUX

    Imagen de articulo.mercadolibre.com.uy

    "Solamente Rusia reúne condiciones para infundir nuevamente alma a una generación estragada por el afán de poderío y anquilosada en el positivismo. Y lo dicho está en vigor aun cuando Rusia se retuerce actualmente en medio de las convulsiones del bolchevismo. También el horror de los Consejos pasará como la noche del yugo tártaro, y se verificará la frase antigua: 'Ex Oriente Lux'. Con ello no afirmo que las naciones occidentales hayan de perder su significado. Perderán tan sólo la dirección espiritual (...) Parece una afirmación atrevida, pero hay que hacerla con toda decisión: Rusia es el único país que puede redimir y que redimirá a Europa, porque, respecto del conjunto de problema de la vida, adopta una postura opuesta a la de todos los pueblos europeos. Precisamente del fondo de su sufrimiento sin ejemplo sacará un conocimiento más profundo del hombre y del sentido de la vida, y lo anunciará a los pueblos de la tierra. El ruso tiene para ello condiciones psíquicas que hoy día faltan a todos los pueblos occidentales."


    Walter Schubart - Europa y el alma del Oriente (1938)


    ANTONIO MORENO RUIZ

  5. #105
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    Re: Rusia

    Apoyo a Rusia.

    Antonio Moreno Ruiz.

    Historiador y escritor (España).


    La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas cayó, dizque sin apenas estruendo. Yo personalmente me alegro bastante de que desapareciera de la faz de la tierra aquella tiranía que sojuzgó a medio mundo gracias a la ayuda liberal-capitalista, como nos recordó el eminente polígrafo Alexander Solzhenitsyn QEPD, el gran anticomunista que, asimismo, fue un bravo denunciante de los errores de Occidente. No se hubiera mantenido la URSS si Trotsky no hubiera sido financiado desde Estados Unidos por los Rockefeller, si Lenin no hubiera recogido dinero en Zurich (procedente principalmente de Prusia) y si Roosevelt no hubiera proveído de constante ayuda logístico-económica a Stalin. Con todo, ¿qué es lo que venía después? No nos engañemos: Si bien fue el mundo liberal occidental el que pactó con el comunismo desde mucho antes de la II Guerra Mundial (1), todo ello era por algo. Amén de intereses comunes, ahora los buitres esperaban su carroña. Lo que ellos ni sabían ni intuían era lo que decía el ínclito jurista Álvaro D´Ors ya en 1987:
    “No quisiera ocultar mis reservas frente a aquellos que, ante el conflicto Este-Oeste, toman decidido partido por el Oeste: Prefieren el Capitalismo al Comunismo. Esta opción, corriente en España como en todo Occidente, es explicable, pero no sé si es del todo acertada; en todo caso, estamos de nuevo en el error de la política del 'mal menor'.
    Es evidente que en el hemisferio del Capitalismo la vida es más llevadera, y no deja de haber aquí un cierto aire de libertad, aunque las elecciones suelen estar muy condicionadas por la seducción de las masas, que ha alcanzado una perfección técnica irresistible, y que esta apariencia de libertad falta en el hemisferio comunista. Pero no es menos cierto que el deterioro humano del Capitalismo, al ser más placentero e insensible, resulta por ello mismo mucho más letal que la brutal disciplina del Comunismo. Este, por lo menos, puede hacer mártires, en tanto que el Capitalismo no hace más que herejes y pervertidos".
    A ello, añadamos la constancia en la fe de muchas mujeres rusas que, como recordó el profesor letón Walter Schubart en Europa y el alma del Oriente (2), bautizaban a sus hijos aun a escondidas (Putin fue uno de ellos), manteniendo en el hogar la lumbre de la fe contra viento y marea. Es por ello que a pesar de que aún hay bastante ateísmo, la tradición cristiana vuelve a resurgir en Rusia en particular en y la Europa del Este en general.
    Con todo, en nuestros días se masca la tragedia en Kiev, y la jugada angloamericana en Ucrania viene precedida por toda una geopolítica agresiva que consiste en anular a Rusia. Desde los sangrientos conflictos provocados en el mundo árabe (¡y lo llaman “primavera”!), se ha envalentonado la carrera mundialista. El pseudo-imperio anglosionista, coaligado con los déspotas petroleros de la Península Arábiga y con los delirios de imperialismo otomano de Erdogan, actuó a saco en Túnez, Libia y Egipto, pareciendo facilonas sus prefabricadas revoluciones. Pero he ahí que en Egipto el gobierno de los Hermanos Musulmanes, apoyado por esta caterva (¡los que dicen luchar contra Al Qaeda!), ha durado poco porque el ejército, fuente de poder en el país de las pirámides, ha reaccionado con contundencia. Eso sí: A las puertas de un conflicto civil que puede empezar y acabar como el rosario de la aurora, para mayor gloria de los traficantes de armas y los colaterales intereses. Empero, donde no les ha salido nada es en Siria. Por un lado, las críticas que había hacia Bashar Al Assad en la propia República Árabe fueron disipándose con las reformas emprendidas desde el mismo Baaz (3), y lo único que han conseguido es que el pueblo sirio (uno de los pueblos más preparados, conscientes y orgullosos del mundo arábigo), en abrumadora mayoría, se repliegue a favor de su presidente y combata contra la injerencia extranjera. A eso, sumémosle la finta diplomática de Rusia, quien hizo caer al bobalicón John Kerry en sus propias palabras, haciendo las barras y las estrellas un ridículo como no se había visto en la contemporaneidad de las relaciones internacionales. Desde todo punto de vista, tuvieron que asumir la ilegalidad de una intervención armada como las de Irak y Afganistán. Obama (¡premio nobel de la paz!) y McCain, quienes estuvieron teóricamente disputándose unas elecciones, sin embargo, concuerdan en armar a los mercenarios wahabitas que, venidos del Magreb, Chechenia, el África Negra o sacados de las cárceles saudíes, siembran el caos y exterminan cristianos. Sin embargo, no contentos con la matanza de cristianos árabes (no lo olvidemos: los descendientes directos de los primeros cristianos. No es casualidad esta saña) y con este estrepitoso y sanguinolento fracaso, ahora van por Ucrania. Pero esto no es nada nuevo: Tenemos que remontarnos en el tiempo, porque a muchos les sonará la Guerra del Cáucaso, pero es que antes que la Georgia de Saakasvhili estuvo Kosovo, donde hay monumentos a Clinton y Bush. ¿Qué interés tenían los Estados Unidos en los Balcanes? ¿Hay petróleo o gas por allí? En principio parece que no, aunque hay rumores de que entre Albania y Kosovo hay reservas de petróleo y gas natural. Y la cercanía de zonas estratégicas es evidente, empezando por la presencia del Mediterráneo. ¿Pero por qué ese apoyo a Albania, y en concreto, al nacionalismo albanés que sigue ansioso de una Gran Albania que nunca existió, y más a costa de aquella tierra tan significativamente serbia (su Covadonga, por así decirlo)?
    Vayamos escudriñando los tiempos:
    KOSOVO:
    La Guerra de los Balcanes saltó a la palestra informativa por mor de su crueldad. En español tenemos el concepto “balcanización” y no es casualidad. Yugoslavia, esto es, “Paneslavia del Sur”, fue un engendro apoyado en su día por el imperialismo anglosajón que eclosionó tras la Gran Guerra para socavar los Imperios Centrales, y de paso, finiquitar el Imperio Ruso aun estando como aliado, que no se olvide. A posteriori, las plausibles fracturas balcánicas fueron mitigadas por una dictadura comunista encabezada por Tito, quien siendo teóricamente croata, era de sangre eslovena y judía. Por desgracia, aquí no se cumplió eso de que muerto el perro, se acabó la rabia: Aquí parecía que muerto el perro, la rabia era todavía peor, y se desencadenó una guerra de todos contra todos y sálvese quien pueda donde una Europa inservible apenas acertaba a mirar y unos Estados Unidos siempre ávidos aprovecharon para meter sus narices de lleno, apoyándose principalmente en los albaneses. Albania, un país de apenas cinco millones de habitantes, donde la religión mayoritaria es la islámica y que está enfrentado a todos sus vecinos, y que en la Segunda Guerra Mundial cooperó abiertamente con el nacionalsocialismo alemán para formar la “Gran Albania”, y luego estuvo en la órbita de los regímenes marxistas…. ¿Qué se les había perdido a los gringos por Tirana y alrededores? En verdad no mucho a priori, pero desmenuzando el percal, podemos ver que mientras Alemania se disputaba Eslovenia y otros países occidentales se disputaban las fincas turísticas de Croacia, Rusia miraba sus ojos a Serbia y viceversa. Los norteamericanos estaban pendientes de que Yeltsin dejara Moscú como un solar para extender la mano y disponer con facilidad, primero, de cuantiosas reservas de cereales, petróleo y gas, y segundo, de llegar a Asia por Europa a placer. Aparte del negocio que se podía hacer con los depósitos de armas, negocio que podría abrirse a todas las ex repúblicas soviéticas. Pero la cosa está en que no se consagró el “yeltsinismo”, y Rusia, con todos sus defectos y problemas, no sucumbió a los occidentales cantos de sirena. Apareció un tal Putin, que había sido miembro del KGB y había pululado por ahí con Yeltsin, y poco a poco se fue haciendo con las riendas.
    Con todo, entonces nadie pensaba ni en Rusia ni en Serbia. De Clinton a Bush se aupaba a una mafia islámica cuyos vínculos con el tráfico turco de heroína y con la venta de órganos es más que descarado. No pocos paisanos de ellos, cuando van a España (y a otros muchos países), se hacen famosos por sus asaltantes maneras, que consisten en que amén de robar todo lo habido y por haber, apalean y violan a las víctimas. Nadie entendía a qué venía esto. Pero era el primer trazo geopolítico que adelantaba el siglo XXI. Luego de la caída del muro de Berlín, el escenario mudaba. De los Balcanes se fue a los terribles atentados del 11 de septiembre, y nos vendieron que la destrucción de las Torres Gemelas fue perpetrada por cuatro islamistas locos. De Mohamed Atta no quedó ni rastro, sin embargo, apareció su pasaporte. Ya ni se molestan en hacer bien los montajes... Después de esta brutalidad que sacudió al mundo, matando a tantos inocentes, la ingeniería social se creyó con el campo libre. La implementación de políticas antifamiliares, ya fuera por abortismo u homosexualismo, experimentó un brutal auge. España conoció en los 80 la llamada “movida madrileña” con un Tierno Galván, socialista alcalde de Madrid, que decía que “el que no esté colocado que se coloque”, para alucinógeno aliño de la Transición; y en los 90, gracias a figuras como el venezolano Boris Izaguirre, cuyo cometido era saltar, gritar y enseñar el culo, la telebasura aumentó hasta llegar a sus más asquerosas cuotas, permaneciendo hasta hoy en este plan. El ser una loca desatada se convirtió en un reclamo profesional. Si en los años 80 las leyes abortistas se habían generalizado, todo iba ir a todavía peor, enseñando el infanticidio como un “derecho inherente a las oprimidas, explotadas e históricamente menospreciadas y vejadas mujeres” y exigiendo que el Estado lo financiase.
    Por entonces Vladimir Putin veía los nefastos resultados que esto estaba trayendo en Occidente y pensaba que si Rusia seguía esa estela, no levantaría cabeza nunca y se convertiría en un país débil. Con todo, la ofensiva yanqui por convertirse en una contestable potencia unipolar seguía con sus acelerones, y fue en caucásica dirección.

    CÁUCASO:
    Por Georgia apareció un tal Mijail Saakashvili. Su única ideología definida era que Georgia entrase en la Unión Europea y en la OTAN. Casado con una norteamericana e introductor de la CIA y el Mossad en su país, eliminó con malas artes a sus opositores y pronto se mostró como dueño y señor de Georgia, un país tradicionalmente aliado de Rusia y luego parte del imperio de los zares, que tras la caída de la URSS quedaba en la más absoluta indefinición, al igual que sus vecinos. Putin advirtió que Rusia no iba a tolerar más casos como el del Kosovo, auténtica tragedia para el pueblo serbio y para toda Europa. Sin embargo, a Estados Unidos le había salido muy fácil la jugada, y pensó que todo el monte era orégano. Ante la indefinición rampante, pretendió seguir un discurso de Guerra Fría y fomentar la división entre (teóricamente…) rusófilos y rusófobos. Saakashvili era lo segundo, y claro, resulta que en Abjasia y Osetia del Sur, buena parte de la población no quería saber nada ni de estar contra Rusia ni de la república georgiana propiamente dicha. Saakashvili no entendió eso y obligó manu militari a esa población no ya sólo a estar bajo su mando, sino a estar en la órbita de la Unión Europea y la OTAN, ante lo cual Rusia hizo valer su influencia e interés, protegiendo así a una población que se consideraba parte de su contexto patrio. En cinco días, Saakashvili hizo el ridículo más absoluto. Sus asesores norteamericanos e israelíes, así como la Unión Europea a la que tanto aclamaba, lo dejaron más tirado que una colilla. La huella que dejó en el castigado pueblo georgiano fue grave, y de ahí muchos sacaron la conclusión que ni él, ni la Europa occidental ni la OTAN eran de fiar.
    Putin lo advirtió: No iba a haber otro Kosovo.
    Con todo, desde Hollywood se ayudaba ya a la guerra mediática, por ejemplo con la peliculita “Cinco días de guerra”, de Renny Harlin (4). No nos llega a Occidente ni una película rusa, pero desde este lado del mundo muy pronto se utilizan la televisión y el cine para crear monstruos a conveniencia.

    ¿PRIMAVERA ÁRABE?
    Prosigamos: Estados Unidos pensó que esto no sería más que un tropiezo, porque como decía el hoy entalegado José María Del Nido, lo mejor está por llegar. Ya no hay Pacto de Varsovia, por tanto, hay que pensar en otra cosa, y desde las Torres Gemelas del 11 de septiembre y los trenes de Madrid del 11 de marzo (cuya vergonzosa versión oficial nadie se cree), el islamismo loco era el eje del mal según la administración Bush. Luego vino Obama, y se llevó por banda el premio Nobel de la paz. ¡Toma ya! Mas Obama seguía metido en Afganistán y dejaba Irak como un solar. Sin embargo, la estrategia parecía un poco diferente: Las dictaduras laicas de Túnez a Egipto debían ser arrasadas, dizque en nombre de la democracia y la libertad.
    Si bien la ministra Condoleeza Rice parecía hacer las paces con Gadafi, la venganza que se estaba preparando era terrible. Ciertamente, Gadafi no era un santo, y le gustaba más el poder absoluto que a un tonto un lápiz, pero hay una cosa que hay que reconocerle: Su enorme habilidad política. Aunque Libia es un país con gas y petróleo, no llega a siete millones de almas, divididas en tribus mal avenidas en la mayoría de las veces. Gadafi, desde muy jovencito, aprovechó su experiencia militar y política para anteponerse como equilibrio ante los diferentes intereses y divisiones de un país de idiosincrasia beduina. Como estaba en contra de la política de Occidente, apoyó todo lo que intuía que podía fastidiarlo por dentro, ya fuera a la derecha o a la izquierda, y por eso, lo mismo hacía buenas migas con neofascistas europeos que financiaba a la Nación del Islam de los negros norteamericanos. Fue una especie de Maquiavelo moro. Con todo, lo cortés no quita lo valiente, y justo es decir que en Libia no se pasaba hambre, y era el único país del Magreb cuyos hijos no se veían forzados a emigrar, todo lo contrario de lo que acontece en Marruecos, Argelia y Túnez. Y es que tenemos que tener en cuenta lo siguiente: No hay estados-nación en buena parte del mundo. El estado-nación es un invento artificial de la criminosa Revolución Francesa, que vio su consecución con las desordenadas revoluciones del siglo XIX bajo los auspicios del romanticismo, ante un mundo que perdía acaso definitivamente el orden de las monarquías tradicionales. Querer aplicar este concepto revolucionario y partidista a otros entornos socioculturales, y más concretamente en un ambiente como el Magreb, con tanta influencia tribal, es no entender absolutamente nada. Y Gadafi sí que lo entendió bien, conociendo Europa por dentro en su juventud. Pero al final, cayó en la trampa de los gringos y los europeos, y sus buenas relaciones traducidas en negocios vieron su contrapunto en una guerra asquerosa teledirigida por Obama y capitaneada por la Francia de Sarkozy. En Túnez, Ben Alí salió corriendo a la primera de cambio. Gadafi quiso resistir, incluso tras el montaje montado por el sionista Bernard-Henri Levy en una supuesta Plaza Verde que en verdad era un plató televisivo de Qatar, tiranía petrolera aliada de los angloamericanos y muy interesada en extender su visión wahabita del islam, y en primar económicamente sobre los vecinos que puedan ser más o menos díscolos. Y hay que contarlo todo: En la cuestión libia, el papel de Medvedev, quien entonces era el político más destacado de Rusia, fue el de comparsa.
    Con todo, Gadafi siempre fue una garantía de respeto para los cristianos. El único país del Magreb que recibía emigración por mor de oportunidades laborales, donde la pobreza había sido eliminada, ofrecía tolerancia tanto para los negros como para los trabajadores europeos y asiáticos. Sin embargo, pronto en la Libia postgadafista comenzaron las terribles persecuciones a los cristianos, siendo muchos negros masacrados bien por cristianos bien por gadafistas, mientras que la prensa políticamente correcta calla este odio racial, político y religioso. En Irak, el 3% de la población cristiana no había tenido problemas bajo el baazismo de Saddam Hussein; en cambio, cuando llegaron las barras y las estrellas se dispararon los asesinatos, siendo que la gran mayoría ha emigrado del país. Este patrón es el que se va a intentar reproducir en Egipto, mas allí la cosa no es tan fácil, ya que el 15% de la población es cristiana, de cóptica tradición para más señas. Sin embargo, los Hermanos Musulmanes y adláteres implantaron una política de terror, apoyados por los jeques sauditas. Pero la reacción no se ha hecho esperar, a y a la par que muchos musulmanes de buena voluntad que han protegido a sus paisanos cristianos, el ejército ha reaccionado y el corrupto Morsi ha sido depuesto. Con todo, la situación en Egipto tras el derrocamiento de Mubarak (quien estaba admitido en la Internacional Socialista) es muy confusa, como ya apuntamos.
    Y claro, como lo de Túnez fue pan comido y en Egipto se creó lo que se creó, Siria debería caer como una pieza más del dominó mundial. Pero he ahí que pasó lo que ellos quizá no se esperaban: Que la República Árabe de Siria resiste y se mantiene, puesto que, como dice el periodista Vicente Talón Ortiz, tiene un sistema creado, y eso no se derrumba tan fácil.
    Realmente, en los pueblos árabes, como en tantos otros pueblos del mundo, el sistema de partidos políticos surgidos del mundo anglosajón y la Revolución Francesa y Francia no ha calado. Siria no es un país tribal, pero su historia está regida por caudillos y emperadores. Y si en España, que ya los romanos hablaban de la Devotio Iberica y Alfonso X el Sabio trató el caudillaje en sus Partidas, nunca calará, no esperemos que en otras latitudes lo haga. La “democracia absoluta”, cada vez más corrompida y menos disfrazada, es en verdad el poder absoluto para las oligarquías financieras que no tienen más patria que el parné. En Europa, ya ni se molestan en disimular. Para eso sirve la burocracia europeísta: Véanse, si no, los puestos a dedo en Grecia e Italia, o como a España desde hace años se le veta su potencial de producción agropecuaria, sobre todo en productos como el aceite y la leche. Y eso es lo que la administración Obama está intentando imponer en los países árabes. En Libia y Túnez, esto se antoja tragicómico. Pero en Siria, la resistencia se ha hecho efectiva. El pueblo sirio es bien avispado y no se enfrenta a “rebeldes compatriotas”, sino a mercenarios pagados por Estados Unidos e Israel y venidos de muy distintos puntos del planeta. Asimismo, Bashar Al Assad sigue siendo muy popular en Siria, y si él quisiera ser reelegido, podría serlo con relativa facilidad. A Estados Unidos le ha salido el tiro totalmente por la culata. Lejos de aprender de sus grandes errores históricos, se creían que el cuento del Maine, con el que invadieron las últimas Españas Ultramarinas, les iba a salir de rositas siempre. En el Vietnam no fue así. Franco le advirtió por carta a Johnson que la guerra estaba perdida, que se fuera de allí; y también le dijo que Ho Chi Min era un patriota. No sabemos qué brillantes conclusiones sacarán de estos hechos aquellos que piensan en Rusia y se les viene la URSS al momento. Nosotros le podremos oponer aquello que dijo el mentado y añorado Solzhenitsyn (5): "Tienes que entender. Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos. Ellos odiaban a los rusos. Ellos odiaban a los cristianos. Impulsado por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin una pizca de remordimiento humano... Con sus manos manchadas de sangre, muchos de mis compatriotas sufrieron más horrendos crímenes que cualquier pueblo o nación alguna vez haya sufrido en la totalidad de la historia humana. No estoy exagerando. El bolchevismo ha llevado a cabo la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo sea ignorante e indiferente sobre este enorme crimen es prueba de que la media mundial está en manos de sus autores." Y es que Solzhenitsyn no se cansó de denunciar que en verdad en Occidente no existía propaganda anticomunista sino antirrusa. Desde los Estados Unidos, se enfocaba el problema soviético como el problema del "malvado ruso", obviando que muchos soviéticos eran judíos, georgianos, bálticos, o incluso "ucranianos"... Y obviando que el pueblo ruso fue el pueblo que más vidas y sacrificios entregó en esta trágica parte de su historia, siendo que la diáspora de rusos es superior a veinte millones de personas esparcidas por Europa y Asia. Y encima, seguimos con la propaganda del "ruso malo", volviendo ahora a reverberar el facilón discurso, convergiendo en Occidente lo mismo a través de liberales que de progres, feministas y neonazis, quienes en Ucrania se unen con el mayor de los desenfados, bajo el mando del mentado Bernard-Henri Levy. La ofensiva estadounidense utiliza a estos diversos grupos juntos y revueltos intentando sacar de quicio el sentimiento antisoviético (¡a buenas horas, mangas verdes!) y los choques interétnicos, y mientras que en Europa se armó la escandalera del siglo cuando el partido griego Amanecer Dorado obtuvo representación parlamentaria, sin embargo, nadie ha hablado del racismo de Svoboda, Pravdy Sektor y compañía, cuyo odio a rutenos y polacos es público y notorio. Y claro, tampoco se quiere caer en la cuenta que buena parte de Ucrania, al ser uno de los territorios tradicionalmente rusos, es rusófona, y que en verdad Crimea jamás ha sido ucraniana como tal.
    Con todo, a ciertos pretenciosos historicismos utilizados por románticos tardíos, se les podrían oponer muchos otros y desde un punto de vista español, en especial sobre cómo la monarquía rusa apoyó la causa de Carlos V de España, o cómo a posteriori Jaime III, rey legítimo y gran patriota español, que fue vetado en la armada austrohúngara y sin embargo, sirvió a las órdenes del zar Nicolás II.
    Y es que de todas formas, aquí no se trata de Putin o no Putin, se trata del papel geopolítico y espiritual que juega Rusia en nuestro tiempo, en el tiempo de un Kerry cuya pérdida electoral es recompensada en la más alta burocracia. Lo mismo le sucedió a Hillary Clinton. Estos son los méritos del autoproclamado “país de las oportunidades”…
    Amén de la gran jugada diplomática de la Federación Rusa, que ha impedido una intervención directa –imitando los modelos de Afganistán e Irak-, estamos ante el único país europeo que le ha ofrecido un protectorado a los cristianos árabes (ofreciéndose a colaborar con el Vaticano, si se diera el caso), esto es, los descendientes directos de los primeros discípulos de Nuestro Señor Jesucristo, mientras que la cómplice Unión Europea calla ante este genocidio perpetrado por las armas y los dineros anglosionistas.
    Pero en Siria no acaba la cosa. Estamos inmersos en una nueva fase.

    UCRANIA:
    En Ucrania se ha intentado algo muy parecido a lo que se coció en Georgia. Desde hace años se patrocinó desde Occidente la llamada “Revolución Naranja”, que consistía en desplazar a los sectores políticos que pudieran ser rusófilos e instalar en el poder a los rusófobos, resucitando la dialéctica de la Guerra Fría y tocando determinadas fibras sensibles. Cierto es que en Ucrania está muy presente la masacre de Holodomor, todas las terribles hambrunas y persecuciones. Pero es que los rusos también fueron víctimas de esa tiranía. Además, ¿no era Stalin georgiano? ¿No era Jruschev ucraniano? El nacionalismo no casa con la objetividad histórica. Intentar explotar el drama de los crímenes del comunismo (que no hay que olvidar ni soslayar nunca) con una geopolítica actual es una desfachatez. Ucrania es una de las cunas de Rusia, la Rus de Kiev, la Rusia Pequeña (al igual que Bielorrusia es la Rusia Blanca) y por lógica, la integración geopolítica se impone en un mundo global. Ya que hablamos de Solzhenitsyn, no está de más referir que él era hijo de un cosaco ucraniano. Ucrania no es un país independiente de toda la vida: Fue desgajada de Rusia por el comunismo. El nacionalismo ucraniano, como todo nacionalismo, no deja de ser un artificio que tiene que recurrir a manipulaciones cuando no a directas mentiras. Y para subsistir, se echa en brazos de “Occidente”, el cual está consiguiendo lo que la URSS no pudo.
    No hace mucho que los intereses eslavo-orientales y angloamericanos están colisionando en el Ártico, todo un mundo de materias primas por explorar ante la dificultad del hielo. Sin embargo, lejos de limar asperezas, los Estados Unidos, a través de Europa, quieren cortarle a Rusia la salida al Mar Negro, lo que significa también el Mediterráneo, esto es, un mar cálido que le conecta con más de medio mundo. Y Rusia siempre ha adolecido de mares cálidos, básicamente porque otros países europeos la han querido cercar todavía más que los turcos. Así fue el lamentable papel del imperio británico y la Francia bonapartista en el siglo XIX.
    En fin, el caso es que, intentando reproducir los desórdenes de Egipto, de la mano de sionistas europeos y demócratas y republicanos yanquis, los mismos que aúpan a los terroristas sirios (aún están frescas las imágenes de McCain con el wahabismo internacional), han intentado deponer al presidente Yanukovich para poner en su lugar a todos sus amigos, empezando por Yulia Timoshenko, procesada por corrupción.
    Por desgracia, el fin de la URSS no supuso el fin de la corrupción, y más en los países que quisieron girar hacia la Unión Europea y Estados Unidos. Yanukovich, aun no estando en esa órbita, no escapa tampoco al tal caso. El desconcierto ha sido aprovechado por las oligarquías de más diverso pelaje. Con todo, Putin no dejó de ofrecer acuerdos económicos muy ventajosos para la administración de Kiev, mientras que Estados Unidos lleva años extendiendo su escudo antimisiles y forzando a las naciones más “díscolas”, como pueden ser Irlanda, Hungría o Polonia, a entrar en la dinámica homosexualista y abortista supervisada desde los despachos de Bruselas. Estados Unidos interviene política y directamente, y sin embargo, se pone de los nervios cuando Rusia ofrece meros acuerdos económicos.
    En esta confusión, aparte de que a la oligarquía ucraniana no le ha salido la jugada, y a pesar de su euro-yanquismo, ya Bruselas le está imponiendo los célebres recortes y subidas. No les afectará a Timoshenko y compañía, por supuesto, que como el resto de las oligarquías del Viejo Continente, se seguirán enriqueciendo; así que no les va a temblar el pulso en aplicar tijeretazos.
    Con todo, resulta que los crimeos han dicho que nanay de la China, que ellos quieren formar parte de Rusia. Y ya Estados Unidos se echa las manos a la cabeza. Como en Siria, Putin les juega en su propio terreno y los hace esclavos de sus palabras. Otra vez Kerry muestra impotencia y McCain queda como lo que es… Y claro, lo de Kosovo es válido pero lo de Crimea no. En el primer caso se pasó por encima de sus serbios pobladores, en el segundo, son sus pobladores los que han reivindicado su ligazón rusa. Y reiteramos, ya lo advirtió Putin: No iba a haber más Kosovos.
    Por supuesto que esto de Ucrania no acaba aquí y todavía dará muchísimo más que hablar. Y es por ello que ahora nos compete ir remachando nuestra temática.

    HABLANDO EN GENERAL:
    Cuando se habla de Rusia, en seguida salen los términos “URSS” y “Putin”, como si fueran una especie de simbiosis indivisible per secula seculorum. Por esa lógica, colegiremos que la Alemania de la Merkel es nazi (o comunista, ya que la susodicha fue más roja que diablo en salsa), y que España es franquista. Menudos lumbreras los anacrónicos interesados… Que no es eso, que no es eso… Pero bueno, ya en serio, y dejando de lado las anteojeras, podemos decir lo siguiente, centrándonos en lo que sucede en tierras eslavas:
    -Se está formando el lío del Monte Pío. Por un lado, tenemos en Kiev a hooligans/skins, Femen, liberales y progres, y por el lado moscovita vemos a zaristas, "eurasiáticos" y nostálgicos soviéticos. Los primeros acusan de sovietismo, los segundos de fascismo, y Occidente compara a Putin con Hitler... Definitivamente: Los esquemas ideológicos forjados en los desastres del XIX y el XX ya no sirven. Con todo, ¿será que en verdad Perón fue un adelantado a su tiempo y que lo que se va a imponer son formas peronistas en distintas partes del mundo? ¿O estamos ante un nuevo proceso hegeliano de tesis/antítesis/síntesis? Sea como fuere, si en Argentina hay quien le coloca gorros frigios a la Virgen de Luján, si en Francia hay quien le coloca el Sagrado Corazón de Jesús a la bandera tricolor, o si en Albania, país que se enorgullece del islam como religión nacional y sin embargo, el héroe patrio es Skanderberg, quien en el siglo XV luchó denodadamente contra el mahometismo, ¿por qué no iba a haber en Rusia una parcela de desquiciamientos provocados por el siempre irracional nacionalismo? Que conste que ni me gusta ni justifico, pero no hay otra cosa en esa confusión de banderas, no pretendamos ver “más allá”, o al menos, no más allá de lo que tenemos ante nuestras cercanas narices. Y, desde luego, no pretendamos ver los derroteros de la política rusa en particular ni de otras muchas políticas del mundo en general con ojos de telediario occidental.
    -La idea de "Eurasia" es, en todo caso, buena o plausible para los pueblos eslavo-orientales y sus aliados más próximos. Si se pretende un sistema de alianzas fundamentales, puede ser interesante. Ahora bien: Si se pretende hacer de eso una consecuencia europeísta post-Thiriart, es un fracaso anunciado. Europa per se no es nada, más allá que un conjunto de diferencias y debilidades; y menos todavía si aderezamos el asunto con un vago espiritualismo que en el fondo no es más que relativismo religioso. El "paneuropeísmo", y más sin un espíritu claro y definido, está claro que no va a ninguna parte. Caso similar, salvando las distancias, ha sido el del panafricanismo. Con todo, no siendo duguiniano (Duguin me parece un "Toltsoi de derecha" y en todo caso me parecen inmensamente mejores Dostoyevski y Solzhenitsyn), le doy un mérito a Duguin, y es que por lo menos, aun equivocado si está hablando de "bloque", busca algo autóctono para su pueblo. Muchos que critican a Duguin no hacen sino querer copiar modelos extranjeros y nada aportan a lo que debería ser la Hispanidad (6).
    -Y que quede claro de una vez por todas: Aquí no se trata de Putin sí o Putin no. Por encima de Putin, nos interesa la fuerza geopolítica y espiritual de Rusia. Con Putin se podrá estar de acuerdo o no, pero hay que auscultar algo más importante, puesto que los gobernantes pasan mas las patrias permanecen: Por encima de las convicciones personales de Putin, hay que ver si está actuando conforme a las convicciones, la espiritualidad y la tradición de su pueblo, o si al menos, se adecua a ello aun por conveniencia; o si, por el contrario, algún día elige ponerse en contra de él, como Bush y Obama. Si la primera opción va calando, y de hecho si siguen cercando a Rusia para anularla, creo que se puede provocar una reacción, o por lo menos un principio de eso. Putin en efecto está haciendo una síntesis de la tesis historicista y la antítesis soviética, lo mismo glorifica la "Gran Guerra Patria" que manda que los niños estudien Archipiélago Gulag en las escuelas. No sé muy bien qué puede salir de Rusia Unida y compañía, pero también sé que Rusia, con la situación actual, necesita de un liderazgo sólido y fuerte. Y por supuesto, de una monarquía, y de tantas otras cosas como erradicar los terribles problemas económicos y morales que la acucian. Ahora bien, mucho me temo que no hay mucho margen para “alternativas grandiosas” a corto plazo.
    Como ejemplo de praxis, podemos decir lo siguiente: El Partido Social Nacionalista Sirio no es el Baas de Al Assad, pero gracias a su influencia popular y a sus milicias organizadas, logra influir en el gobierno de Siria.Valga el siguiente ejemplo: El Partido Social Nacionalista Sirio no defiende en absoluto el régimen, pero sabe de su fuerza y popularidad, y que si Al Assad cae derrocado, lo que venga será mucho peor, sobre todo para el 10% de la población que es cristiana; y por ello entra en coalición con el Baaz y hasta puede influir en el gobierno. No sé si algo parecido puede pasar en Rusia a través del asociacionismo (modelo suprapolítico y superior en resultados); con todo, lo que sí sé es que Occidente no vale para nada, y que si algún país tendría razones buenas para ser rusófobo por la pseudo-lógica anacrónica de la Guerra Fría, ése sería Hungría, y sin embargo, su política se orienta cada vez más a la amistad con Rusia.
    Reitero que a mí Putin ni me va ni me viene, y que por supuesto, no digo que no tenga cosas criticables. Ahora bien: Todos esos grandes teóricos conspiranoicos de lapidaria y anacrónica retórica (que se esparcen por diversos sectores), ¿se han preocupado de intentar llevar a la práctica sus respectivas infalibilidades, o siquiera de informarse un poco y de intentar ser medianamente ecuánimes ante la realidad por encima de sus romanticismos? Por desgracia, la respuesta es obvia, y así les (y nos) luce el pelo.
    Por otra parte, en estos enlaces pueden ver un par de vídeos cortos:
    https://www.youtube.com/watch?v=amh22Mw56_I
    https://www.facebook.com/photo.php?v...type=2&theater
    Bien, ¿alguien me puede mostrar dónde ocurre algo parecido en Occidente? Como decía el peruano general Odría: “Hechos, no palabras”. Y a hechos como estos me refiero cuando hablo de Rusia.
    Frente a la degeneración en todos sus ámbitos (que del homosexualismo cabalga hacia la legalización de la pederastia) (7), frente a un Nuevo Orden Mundial que sólo escuche las voces de Washington y Tel Aviv, en la práctica no tenemos otras muchas herramientas. Estamos ante un enésimo paso revolucionario, que esta vez viene más descaradamente desde un extraño anarquismo financiero: Los señores del dinero. Y algunos siguen queriendo tapar el sol con un dedo...
    Se entiende que en un mundo falto de fe, ni lo que “profetizó” el mentado Walter Schubart (8), así como el mensaje de Nuestra Señora en Fátima, no tendrá “consecuencias”. Otros en cambio intentamos analizar los tiempos desde el pasado y sí creemos, sin ser milenaristas ni necesitar de falsos paganismos redivivos, que el reencuentro con el cristianismo oriental puede ser un clave plausible. ¿Que eso no tiene nada que ver con Putin? Ni lo sé ni me importa, pero tiene que ver con Rusia. Que es lo que me importa. Por eso apoyo a este pueblo que tantos años de padecimiento parece anhelar la vuelta por sus fueros, aun con todos los defectos del mundo. ¿Pero quién no los tiene?
    En fin, y para terminar de verdad, puedo decir que no sé si con este extenso artículo habrá quedado clara mi postura. No soy ningún “rusófilo nuevo”, la cultura rusa me ha fascinado desde hace mucho tiempo. Yo diría que desde que vi la película “Doctor Zhivago”, con el papelón de Omar Sharif por bandera. Luego vinieron las lecturas de Dostoyevski, algún picoteo de Gogol, Chejov, Soloiev y Berdiaev, algo de Tolstoi (que ha ido de más a menos), y por supuesto, Alexander Solzhenitsyn, el gran culpable definitivo de mi interés para con todo lo que significa Rusia. Entre lecturas solzhenitsyanas leí, asimismo, el Strannik, el libro del peregrino ruso, que, salvando las distancias, es algo así como un camino de Santiago eslavo-oriental. Y al final siempre vuelvo a D. Alexander, cuyas lecturas comencé a compartir con mi señor padre en una época entrañable de mi vida, y su influencia es visible en aquellos medios que me han permitido colaborar, en forma de artículos y apologías, y teniendo un poema a su memoria en mi libro En voz alta (9). Esta “rusofilia cultural” no me lleva a una ceguera política, sino que al escudriñar lo que hay dentro de Rusia, y al ir conociendo progresivamente sus paralelismos con España, creo que hay un potencial a destacar, y que sabiendo moverse, en este mundo moderno, se pueden hacer cosas. Existe el libre albedrío: En el mundo, aunque haya poderosos con más malas ideas que un gato pisado por el rabo, no tenemos por qué ser marionetas y sí que podemos trabajar por mejorar las cosas, aunque por supuesto, siendo conscientes de que el paraíso no es de este mundo y la victoria siempre pertenece a Dios; por lo cual, me reafirmo: Apoyo a Rusia desde una mentalidad fuertemente hispanista.

    He dicho.

    Notas
    (1) Recordemos que Trotsky fue financiado por los Rockefeller y recomendamos el excelente libro Lenin en Zurich, de Alexander Solzhenitsyn.
    (2) Un breve comentario sobre el particular: ANTONIO MORENO RUIZ: MIS LECTURAS: "EUROPA Y EL ALMA DEL ORIENTE", DE WALTER SCHUBART
    (3)Ya hablamos en su día:
    RAIGAMBRE: A FAVOR DE SIRIA
    (4) Véase: ANTONIO MORENO RUIZ: DE CINE: "CINCO DÍAS DE GUERRA", DE RENNY HARLIN
    (5) En su día expusimos: RAIGAMBRE: EL BOLCHEVISMO NO FUE RUSO
    (6) Algo intentamos aportar al respecto: 24.1 - Revista La razón histórica
    (7) Véase el trabajo del ensayista francés Alain Soral: https://www.youtube.com/watch?v=STuJ5Q75ExQ
    (8)Recuérdese (2)
    (9) Sobre “En voz alta”, véase: EN VOZ ALTA - Antonio MORENO RUIZ - Editorial Poesía eres túEditorial Poesía eres tú


    27.9 - Revista La razón histórica

  6. #106
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    Re: Rusia

    Patéticas sanciones

    JUAN MANUEL DE PRADA

    HACE unos días, publicaba ABC un interesante artículo de David Lidington, secretario de Estado del Gobierno británico, en el que detallaban (no sin cierto regodeo) los efectos que las sanciones impuestas desde el pudridero europeo producirán en la economía rusa. El artículo me interesó no tanto por sus bondades literarias ni por sus delicadezas de pensamiento, sino por la característica miopía que lo lastraba, que es la propia del occidental cuando se refiere a Rusia empleando los mismos parámetros con los que se referiría a cualquier nación europea, aferrada lastimosamente al disfrute de los bienes terrenales y temerosa de padecer privaciones. Esta miopía se cura leyendo a los clásicos rusos, pero en el pudridero europeo ya sólo leemos informes refritados por asesores sin más bagaje cultural que el algoritmo de Google.

    Quien piense que Rusia se va a achantar porque le aprieten las clavijas con sanciones económicas probablemente piensa en una Rusia desnaturalizada y sin dignidad, la Rusia del dimisionario Gorbachov o del beodo Yeltsin, la Rusia desguazada y genuflexa que permitió a los carroñeros el despojo de parte de su territorio histórico (así, por ejemplo, la Novorossiya conquistada al turco). Pero aquella Rusia ya no existe; o, dicho con mayor exactitud, sólo existió efímeramente, en aquella coyuntura trágica de colapso del comunismo que la dejó rendida ante la rapacidad de sus enemigos. La Rusia renacida de aquellos escombros, con las convalecencias propias de una nación que a punto estuvo de sucumbir, vuelve a ser la Rusia sufriente que se contempla en el rostro de Nastasya Filipovna, la heroína de El idiota de Dostoievsky, que arroja al fuego con gesto desdeñoso los cien mil rublos que la habrían sacado de la pobreza. En Guerra y paz, Tolstoi observa que la riqueza y el poder y todo cuanto los hombres se afanan por conseguir sólo tienen para el ruso el valor de poder desprenderse de ello. Y no hay sino que recordar, para entender este desasimiento de las cosas materiales que caracteriza al alma rusa, el recibimiento que los moscovitas dispensaron a Napoleón, entregando a las llamas su ciudad santa, desencadenando sobre sí y sobre su enemigo todos los horrores imaginables. Entonces Napoleón exclamó: «¡Estos hombres son escitas!». Y muchos años después, en su retiro de Santa Helena, todavía espeluznado por la capacidad infinita de sufrimiento de aquel pueblo que acabaría infligiéndole una derrota aniquiladora, profetizaría que Rusia llegaría a dominar el mundo. Algunos piensan que esa profecía se hizo realidad proterva con Stalin; otros anhelamos que se haga realidad luminosa en la Tercera Roma que avistó Filoteo y que Solovief definió como una «tercera fuerza» superadora de las dos fuerzas sombrías que la han precedido: la unidad sin libertad del Islam y la libertad sin unidad de la Europa neopagana.
    Lo que Napoleón no logró entonces, lo que Hitler no consiguió sometiendo a Leningrado al cerco más cruel que vieron los siglos, no lo alcanzará el pudridero europeo con sus patéticas sanciones económicas. El europeo neopagano anhela el bienestar y tiene horror al dolor; el ruso desdeña el bienestar y soporta el dolor, se acostumbra a él, llega incluso a amarlo ascéticamente, llega incluso a gozarlo místicamente. El ruso sabe que no hay resurrección sin muerte y sin dolor; y cuando resucita derriba a su enemigo con la alegre ferocidad del león que lanza un zarpazo a un niño. Mejor harían los gobiernos del pudridero europeo aprendiendo un poco de filosofía de la Historia en los clásicos rusos, en lugar de imponer patéticas sanciones que acabarán trayéndonos a todos un dolor que sólo los rusos saben soportar.








    Histrico Opinin - ABC.es - lunes 22 de septiembre de 2014
    Tropo dio el Víctor.

  7. #107
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    Re: Rusia

    EX ORIENTE LUX

    JUAN MANUEL DE PRADA

    UNA primera y fugaz visita a Rusia me permite vislumbrar algo que otros muchos viajeros que pasaron largas temporadas en estas tierras han repetido: las similitudes de carácter y mentalidad que existen entre rusos y españoles, salvadas las naturales distinciones derivadas de su muy diversa procedencia. En efecto, rusos y españoles (cada uno a nuestra manera) somos desmesurados y caóticos, vehementes e indisciplinados, poco amigos de normas, efusivos hasta la sangre o las lágrimas, santos y bárbaros a un tiempo. La careta soviética ha podido esconder estos rasgos de la personalidad rusa, ensuciándola de un automatismo huraño, del mismo modo que la careta europeísta a pique está de convertir al español en una suerte de congrio hervido. Pero mi corazón espera, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

    Analizando su papel en la Historia, las similitudes entre españoles y rusos se confirman. Ambos pueblos se configuran en la lucha contra los infieles que ponen a prueba su fe (los españoles contra los moros, los rusos contra los tártaros), de cuyo yugo se liberan casi al mismo tiempo. Inmediatamente, españoles y rusos acatan su designio antieuropeísta, resistiendo como dos bastiones formidables los embates del pudridero europeo y repeliendo sucesivamente cada una de sus rupturas, que se inician con la ruptura religiosa de Lutero y alcanzan su apogeo en la era de las revoluciones. Lo mismo Rusia que España repelerán la lepra protestante que se adueña del resto de Europa; y lo mismo España que Rusia combatirán (y derrotarán) al ejército napoleónico. Entre medias, ni Rusia ni España se conformarán con convertirse en «naciones»: enseguida dirigirán la mirada hacia fuera de sus fronteras, en un anhelo cuyo impulso primordial es difundir la fe. Este anhelo ecuménico será poco a poco, a lo largo del siglo XIX, envenenado por el virus revolucionario, que a la vez que carcome la religiosidad de españoles y rusos y desmigaja su imperio, los empuja a la guerra civil.

    Y aquí es donde nos tropezamos con la más estremecedora similitud. Españoles y rusos somos por naturaleza enemigos de Europa, cuyo veneno hemos tratado de repeler durante siglos; y cuando por fin nos rendimos a ese veneno, no lo hacemos al modo pacífico de las naciones de chichinabo que integran el pudridero europeo, sino –como señala Dostoievsky– vengándonos, en un vendaval de furia, porque esa rendición nos obliga a contrariar nuestra naturaleza. Es lo que ocurrió en la revolución bolchevique en Rusia, y lo que ocurrió en nuestra guerra del 36. Cuando a los pueblos religiosos se les obliga a renegar de su fe, no se hacen tibios descreídos o modernistas delicuescentes, sino ateos rabiosos y nihilistas que se revuelven contra Dios, locos satanizados que prenden fuego a las iglesias, hienas que no se conforman con abolir lo antiguo para entronizar lo nuevo (como haría el liberal morigeradito), sino que lo inmolan todo en los altares del desorden, del caos… de la nada. Y es que, en efecto, lo que sigue a esta rebeldía contra Dios es la nada, la inanidad de las almas calcinadas y condenadas a la irrelevancia. Rusia ha logrado salir de esta inanidad en los últimos años, recuperando su dignidad; España, por desgracia, sigue inmersa en ella.
    En Los demonios, Dostoievsky llegó a escribir: «Creo que el retorno de Cristo tendrá lugar en Rusia». Y los signos de devoción que he visto en estos días me hacen pensar que esta profecía podría estar empezando a cumplirse. Hoy, que por primera vez asistiré a una liturgia ortodoxa, rezaré para que ese retorno se produzca también en mi patria, antaño brava y hoy extenuada, convertida en lacaya de intereses extranjeros.








    Histrico Opinin - ABC.es - lunes 29 de septiembre de 2014
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  8. #108
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    Re: Rusia

    NACE LA "REVISTA ESLAVIA"



    PRESENTACIÓN DE LA
    REVISTA ESLAVIA
    Manuel Fernández Espinosa,
    Director.

    Entre Rusia y España está todo eso que, durante siglos, se jacta de llamarse Europa. La europeidad de Rusia y España siempre fueron cuestionadas por lo que se entendía a sí misma como Europa: Rusia estaba por civilizar y España no estaba más civilizada. África empezaba en los Pirineos y Europa confinaba en Rusia con Asia. Las concomitancias espirituales entre Rusia y España son más grandes de lo que pudiera hacernos pensar el hecho de la distancia que las separa en el espacio; y el hecho de ser culturas fronterizas, como ha puesto de manifiesto el hispanista Vsévolod Bagno, marca la diferencia con el resto de países que se titulan sin disputa como europeos.
    Cuando una revista como la nuestra emprende su andadura es conveniente recordar esta verdad histórica que es algo más que una percepción, puesto que es la razón por la cual ni rusos ni españoles hemos sido aceptados plenamente en el concierto de las naciones europeas: nuestra guitarra y nuestra balalaika parecían desentonar entre violines y clarinetes. Y más que recordar esto a los rusos (que a día de hoy lo tienen claro), conviene recordarlo a los españoles que, desde hace décadas, vienen sufriendo una sistemática destrucción de la identidad como pocos países han experimentado, hasta instalarnos en la ficción europeísta que se fomenta desde los grupos de poder político y cultural.
    La REVISTA ESLAVIA es hechura de un proyecto de mayor envergadura: el encarnado por la revista internacional “LA RAZÓN HISTÓRICA”. En un momento determinado un grupo de colaboradores asiduos de LA RAZÓN HISTÓRICA hemos coincidido (cada uno siguiendo su propio itinerario intelectual) en una común admiración por el modelo ruso y hemos decidido conocer a fondo la realidad actual de Rusia, su historia, su cultura y las más diversas facetas de una nación que resurge, tras truncar el plan que le trazaban poderes ajenos a ella misma. La multiplicidad de sus dimensiones, la vastedad de su territorio, la exuberancia de sus expresiones culturales, la pluralidad étnica y religiosa de Rusia, nos exonera de ser exhaustivos: creo, sinceramente, que ni una Enciclopedia, reuniendo a los mejores expertos, podría agotar nunca una realidad como la rusa, tan poliédrica e inabarcable en sus colosales magnitudes. Pero si no podemos ser exhaustivos, lo que sí nos proponemos es ser una voz al margen y contra la corriente, todo lo disonante e incómoda que se quiera, pero a redropelo de los simplistas y sectarios enfoques que desde occidente prevalecen cuando se trata el fenómeno de la Rusia de hoy. Y el lector sabe a lo que me refiero.
    ¿Qué sabemos de la Rusia de ayer? Poco. ¿Qué sabemos de la Rusia de hoy? Menos todavía. La actualidad nos viene tamizada por unos poderes mediáticos que, lejos de corresponder a la objetividad que proclaman, maniobran interesadamente para distorsionar todo lo que viene de Rusia.
    Desde las anteojeras de lo que el filósofo Gustavo Bueno ha llamado el “fundamentalismo democrático”, en occidente (en USA y Europa, se entiende) se viene cuestionando que Rusia sea una democracia, se deplora el caudillismo que ejerce Vladimir Putin, se entonan las consabidas letanías de condena contra las leyes que imponen límites a los grupos homosexuales en Rusia, se da cobertura a la supuesta “oposición rusa”, se eleva a las delincuentes de “Pussy Riot” a la condición de heroínas y se le otorga el título de “mártir” a un sujeto (de dudoso equilibrio psiquiátrico) como es Piotr Pavlensky que escenifica la auto-mutilación a modo de “acción protesta” contra el gobierno ruso. Tampoco faltan apoyos exteriores a esta artificial “oposición rusa”: Madonna y muchos otros personajes públicos (cantantes, deportistas, actores) occidentales se han hecho notar como agentes que contribuyen a enturbiar la percepción que se tiene en occidente de Rusia. Tampoco es de poca monta que se agiten los fantasmas de la “guerra fría”, del peligro del comunismo y otras pamplinas cuyo objeto es crear una “leyenda negra” de la Rusia actual, muy similar -por cierto- a la que se orquestó y todavía se agita contra España.
    Para comprender un poco lo que es hoy Rusia, valga la síntesis que hace nuestro amigo el profesor Sergio Fernández Riquelme en su libro “El nuevo imperio ruso. Historia y Civilización”. En palabras de Fernández Riquelme, Rusia:
    “Es un Estado fuerte con un líder claro y decidido, una democracia controlada y un gran movimiento político-social de apoyo comunitario y mediático, y cierto culto a la personalidad. Unidad y autoridad interna garantizada, a inicios del siglo XXI, por una oposición limitada o cooptada, por una doctrina conservadora-nacional ampliamente compartida por la ciudadanía, y por una estabilidad económica derivada del uso intensivo de recursos energéticos”.
    Tras la implosión del régimen soviético, las potencias rapaces de occidente creyeron que Rusia estaba madura para ser podrida y casi lo consiguen. Pero sus halagüeñas expectativas de saqueo y corrupción moral se estrellaron contra el recio patriotismo ruso, la capacidad de regeneración del pueblo ruso y el factor humano que es la verdadera riqueza de una nación. Ante la resistencia que ha mostrado Rusia a ser pasto de las aves carroñeras, las potencias occidentales (controladas por las oligarquías capitalistas) acometieron la campaña doble en la que a día de hoy están embarcadas: crear discordias internas (Ucrania es uno de los capítulos más sangrientos y luctuosos) financiando quintacolumnistas que, después de ser neutralizados por las autoridades rusas, se convierten en iconos y motivos para suscitar la represalia política y económica de los países títeres (entre los que figura España), todos manipulados por esas mafias transnacionales que, a la vez que realizan esta perversa obra, intoxican a la opinión pública mundial redibujando los fantasmas de la guerra fría.
    Estamos abreviando hechos muy complejos, bien lo sabemos, pero se muestra necesario plantear todo esto para comprender la razón por la cual nos lanzamos, con entusiasmo, a publicar la REVISTA ESLAVIA. En España (y en todo el mundo hispanohablante) es menester una revista que presente a sus lectores muchas de las cosas que se les puede escapar de lo que le cuentan de Rusia. Atender a los múltiples aspectos que presenta el fenómeno emergente de esta potencia es necesario para formarse una idea de lo que es Rusia, una idea más exacta, libre de la manipulación y la intoxicación que perpetran los grupos interesados en despertar la desconfianza y la aversión mundiales contra los rusos. Una potencia que resurge y se afianza suscita grandes aversiones, pero también grandes amores. Sin embargo, no es ésta la única razón que nos impele a enfocar el fenómeno ruso.
    Resulta admirable que la nación rusa, después de sufrir el infierno del comunismo durante casi cien años, haya resistido. El secreto de su perennidad podría considerarse un misterio, un milagro, un designio. Y no falta aquí una literatura oracular que compone una suerte de “libros sibilinos”.
    Nietzsche, viendo decaer Europa por la licuefacción de sus instituciones (el matrimonio, el Estado, la Iglesia) tenía grandes esperanzas depositadas en Rusia y el presente las está refrendando: “Rusia, la única potencia que tiene hoy esperanzas de alguna duración, que puede esperar, que puede prometer algo” (escribió en el “Crepúsculo de los ídolos”); cuando en todo el mundo las instituciones más sagradas (como el matrimonio) están pulverizándose, ahí está Rusia defendiendo a la familia sin titubeos.
    Nuestro Juan Valera, a mitad del siglo XIX, pudo escribir desde Rusia: “Yo creo que si hay alguna filosofía de la historia, y no es la historia una cosa irracional y de mero acaso, esta gente [los rusos] está llamada a remover el Asia hasta en sus cimientos. Ellos fueron durante siglos el antemural de la Europa por esta parte, y a ellos toca llevar ahora la bandera triunfante de la civilización europea a esas regiones. Según estas filosofías (y acaso esta nueva consecuencia probará que estas filosofías son falsas), a nosotros los españoles y los portugueses nos toca (y ¡cuán lejos estamos de ello!) hacer en África la misma operación” (“Cartas desde Rusia”); se nota en Valera cierto escepticismo para lo que concierne a las dos naciones ibéricas, en aquel entonces ya en declive, pero no deja de ser significativo que se hiciera sus cábalas.
    El ruso Konstantin Leontiev predijo en el siglo XIX el triunfo del Anticristo en Rusia bajo la forma de un poder totalitario con sello socialista y así fue. Nikolai Berdiáyev era consciente de que el secreto de la perennidad rusa era el “mesianismo” que si antaño cristalizó en “Tercera Roma” pudo invertirse de la mano de los soviéticos con la “Tercera Internacional” leninista. Walter Schubart (“Europa y el alma de oriente”) también subrayó el mesianismo ruso como motor de la fuerza nacional. Y el francés Raymond Abellio pudo escribir: “Sólo Rusia es profunda porque sólo en Rusia puede nacer y vivir sordamente, en su infierno comunista, la última, la suprema exigencia metafísica” (“Los ojos de Ezequiel están abiertos”). A esta literatura oracular, más o menos profana, podríamos añadir el papel que Rusia desempeña en las revelaciones de la Virgen María en Fátima, pero eso sería empezar y no acabar.
    En la REVISTA ESLAVIA nos congregamos españoles e hispanoamericanos, con la puerta abierta a cualquier hombre de buena fe, y lo hacemos por algo más que por un aséptico interés científico que nos permita comprender la realidad rusa. Lo hacemos también con el legítimo propósito de aprender del fenómeno ruso para superar una de las más grandes crisis espirituales que ha atravesado y atraviesa España.
    Han bastado unas décadas para que España, la antigua “reserva de occidente”, se haya desfigurado tanto como para no ser conocida “ni por la madre que la parió” –parafraseando a un famoso socialista sevillano. La labor destructiva de nuestros más sólidos fundamentos no ha tenido parangón en nuestra historia: se hostiga a la familia, se vilipendia y acosa a la fe religiosa tradicional, organismos supranacionales suspenden “de facto” la soberanía nacional, se cuestiona la unidad nacional por exasperados nacionalismos centrífugos, se aprovecha la articulación de nuestra propia e insoslayable pluralidad regional para saquear el dinero público, se degrada la educación convirtiendo en peleles manipulables a los futuros ciudadanos, se deteriora la convivencia y, por ende, nuestra propia “vivienda” (esto es: nuestro propio modo de vida), ha sido transformada tan gravemente que lo que está en juego es nuestra propia supervivencia. No podemos extrañarnos si encabezamos las listas en todo lo peor: drogas, abortos… Y somos los últimos de la lista en lo principal: empleo, nivel de instrucción, nivel de industrialización, etcétera. Nos enfrentamos a un problema de identidad de tales dimensiones que hasta resulta comprensible que algunas partes de España pugnen por su secesión, a falta de una razón de pertenencia y un proyecto en común. Todo ello ha sido el resultado de una pautada introducción de vicios que han maleado profundamente al pueblo español, el mismo que todavía parece quedarle arrestos para contemplar la corrupción de sus clases dirigentes (políticas y económicas).
    ¿Por qué estamos viviendo todo esto? La crisis del principio de autoridad, el desprestigio de las instituciones, nuestra misma crisis de identidad encuentran su razón de ser en la ignorancia de lo que somos (no en vano, uno de los problemas más acuciantes es el rigor en la educación; rigor científico y rigor en la exigencia que son ineficaces si no existe la autoridad que las haga valer), pero si la ignorancia podría disculpar a las víctimas del sistema educativo español, la infidelidad de nuestras clases dirigentes no tiene excusa ninguna. Por las razones que fueren, nuestros gobernantes presentes (y no nos hagamos muchas ilusiones en lo que concierne a los venideros) han renunciado a tener y mantener una idea de España. Han preferido cualquier cosa antes que entroncar con la tradición hispánica. Se han arrojado (arrojándonos a nosotros) a las telarañas del Nuevo Orden Mundial (occidental): ONU, OTAN, Unión Europea. No han contemplado otro sistema de alianzas que el impuesto por los poderes que hostigan a Rusia. Quejarnos de lo que nos ocurre solo puede entenderse por esta imperdonable ignorancia y esa no menor traición a lo que somos: como Rusia, España también tiene que cumplir sus designios mundiales y mientras esté servida en bandeja a poderes extraños, esos designios permanecen suspendidos.
    El fenómeno ruso ofrece como pocos el modelo de una reanudación de la tradición propia frente a trampantojos que debilitan y avasallan a las naciones que caen bajo su nefasta fascinación. La tradición, lejos de ser una antigualla, es la fuerza de los pueblos cuando se reanuda bajo formas actualizadas, su auténtica libertad y el camino de su prosperidad y grandeza. Por eso miramos a Rusia, no para copiarla servilmente, sino para encontrar en ella el modelo de una futura sociedad para España que, siendo muy de hoy, no sea traición a lo mejor que fuimos ayer. Rusia lo ha hecho, después de décadas de totalitarismo marxista. ¿Por qué no intentarlo nosotros, después de décadas de extravío?

    Enlace a la REVISTA ESLAVIA

    Queda abierto el plazo para la recepción de artículos.
    La dirección con la que contactar con el Consejo de Redacción es, provisionalmente, ésta: movimientoraigambre@gmail.com


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  9. #109
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    Re: Rusia

    La secta rusa de los adoradores de San Francisco Franco



    Alegoría de Franco y la Cruzada, mural de Reque Meruvia en el Archivo Histórico Militar de Madrid.


    El pasado 20 de noviembre, como cada año desde hace 13, varios centenares de rusos se reunieron en Moscú para rezar a San Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España y martillo de las hordas rojas, “Salvador de España“, “Espejo de Pacificadores“, “Fruto de la Humildad” o “Cordero de Dios“, según las plegarias al dictador que salen, en ruso, de la boca de los feligreses congregados en el Museo Maiakovski.

    El grupo está liderado por Grigorievich Lavrinienko, un licenciado en Derecho ruso, que “escribe cuentos infantiles y sueña con poder visitar el Valle de los Caídos”, según el perfil del periodista y escritor Daniel Utrilla en su crónica al diario El Mundo, un capítulo que recupera ahora en su libro ‘A Moscú sin Kaláshnikov’, publicado por Libros del KO.

    Tal y como recordó Utrilla durante la presentación del libro –un repaso a sus diez años como corresponsal en Rusia-, “me enteré de la existencia del grupúsculo por un folleto que me repartieron en el metro de Moscú. Fui a entrevistar a su líder a su despacho, donde tenía un retrato de Franco, que yo creo que lo había copiado de una peseta porque estaba como de perfil”.

    Lavrinienko es (o al menos, era) el líder de la Falange Rusa un movimiento nacionalista de católicos ortodoxos integrado por un centenar de hispanófilos y que cuenta con simpatizantes en San Petersburgo, Kaluga, Krasnodar y Siberia.

    “Aunque aún no lo han canonizado, consideramos a Franco un santo”, explicaba Lavrinienko a Utrilla en una entrevista publicada en El Mundo. En aquel entonces, Putin acaba de ser nombrado primer ministro por el presidente Boris Yeltsin, caído en desgracia, pero los falangistas rusos “no veían aún a Putin como el líder que necesitaba Rusia. Ellos deseaban un Caudillo como Franco”, recordó Daniel Utrilla durante la presentación del libro en Madrid.

    Las oraciones a Franco habían sido bendecidas supuestamente por un cura católico, pero la curia rusa es renuente a dar validez a la canonización, al igual que la Iglesia Ortodoxa Rusa. A pesar de la parafernalia, el reportero Utrilla intuye una vocación más política que religiosa en el movimiento falangista ruso: “Yo creo que más que religioso, la adoración a Franco tenía un sentido más intelectual, pero es verdad que su puesta en escena, todos vestidos de negro y rezando, tenía todos los ingredientes de una religión. Era más una idolatría que una religión”, explica, una década después de aquel encuentro con Lavrinienko.

    “¿Adoran los falangistas rusos también a José Antonio?”, pregunto a Utrilla. “A José Antonio también le respetaban, aunque no le adoraban, y también a Santa Teresa de Jesús… Tenían una visión bastante romántica de la historia de España”, responde.

    Con sus oraciones, los falangistas rusos imploran la venida de un Caudillo “ dispuesto a derramar su sangre “ que devuelva a Rusia las raíces espirituales que Lenin arrancó de cuajo en 1917.

    ______________________________________________
    Todo esto y mucho más en ‘A Moscú sin Kaláshnikov’, en su librería más cercana.
    Última edición por Tropo; 26/11/2014 a las 11:13

  10. #110
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    Re: Rusia

    Qué curioso. Yo sabía que los chalados del Palmar de Troya también lo tenían canonizado, pero no me imaginaba algo así en Rusia.

  11. #111
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    Re: Rusia

    RUSOFOBIA

    JUAN MANUEL DE PRADA





    SE glosan en estos días con gran regocijo las dificultades que atraviesa la economía rusa, tras las sanciones económicas planificadas desde Estados Unidos y secundadas por sus colonias europeas. En este regocijo trágico y desdentado se resume el camino de perdición que tantas veces Europa ha adoptado ante Rusia, pensando ridículamente que, haciéndola sufrir, acabará poniéndola de rodillas. Cuando lo cierto es (y la Historia lo ha probado repetidamente) que el alma rusa siempre saca del fondo de su sufrimiento un vigor espiritual que la hace más resistente. Ese vigor que, a lo largo de la Historia, Rusia ha extraído de sus padecimientos tiene, además, una vocación «evangelizadora»: a veces, el evangelio luminoso de la Santa Alianza; a veces, el evangelio negro del comunismo. Sólo una época que ha alcanzado la mayor atrofia espiritual de la historia humana puede ignorar esta evidencia; y así se explica que las democracias coloniales europeas, lacayas del Nuevo Orden Mundial, estén cometiendo el error vertiginoso de arrojar a Rusia en brazos de China. Rusia es nuestro único dique de contención contra la barbarie musulmana y el fatalismo asiático; esto es una enseñanza teológica perenne que sólo los espíritus religiosos sabrán entender, pero es también una evidencia geoestratégica que hasta las mentes más gangrenadas por el nihilismo pueden alcanzar, mientras chapotean en su vómito. En la coyuntura presente (como ya ocurrió en otras coyunturas anteriores) el fallo definitivo sobre una Europa podrida corresponde inevitablemente a Rusia; y si Rusia resolviera fallar a favor de Asia (como se le está obligando a hacer) seremos reducidos a una esclavitud aún más oprobiosa que la que ya padecemos.


    El regocijo europeo ante el «aislamiento» que obliga a Rusia a volverse hacia Asia es suicida. También lo es la «putinofobia» que los corifeos del neopaganismo de izquierdas y derechas tratan de extender entre las gentes sencillas, presentando a Putin como un sátrapa sediento de poder, cuando en realidad lo odian por su propósito de rehabilitar las maltrechas tradiciones cristianas. Odian al hombre que ha osado afirmar: «En la actualidad, muchos países están revisando sus normas morales, borrando sus tradiciones nacionales y las fronteras entre las diversas etnias y culturas. No sólo se pide a la sociedad respeto al derecho de cada uno a la libertad de pensamiento, a las opiniones de índole política y a la vida privada, sino que también se le exige que haga una equivalencia entre el bien y el mal, lo cual es en verdad extraño, pues son conceptos opuestos. Y tal destrucción de los valores tradicionales no sólo tiene efectos demoledores sobre las sociedades, sino que es también radicalmente antidemocrática, pues es contraria a lo que una mayoría de gentes piensan. Sabemos que cada vez más personas en el mundo apoyan nuestra visión, que tiene como objetivo proteger los valores tradicionales que han constituido a lo largo de milenios el cimiento espiritual y moral de nuestra civilización: los valores de la familia tradicional y de la vida humana genuina, que comprende la vida espiritual de los individuos, no solamente los valores materiales».


    Este es el meollo del odio que, a izquierda y derecha, la Europa neopagana profesa a Putin, que no es sino odio (por persona interpuesta) a una Rusia capaz de abrazarse otra vez a su vocación histórica. Y estos odiadores prefieren dejar a Europa desvalida frente al infierno asiático antes que permitir una resurrección de los valores tradicionales que Rusia enarbola, los únicos que pueden salvar a Europa de la esclavitud de hoy y de mañana.







    Histrico Opinin - ABC.es - sbado 6 de diciembre de 2014
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  12. #112
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    Re: Rusia

    Aunque sigo la misma línea que Kontrapoder en mi visión crítica de Putin y el putinismo, dejo la traducción del siguiente apoyo que los creditistas sociales han puesto en favor de Putin, por boca de Wallace Klinck.



    Wallace Klinck, Comentarios desde Canadá



    Ni Vladimir Putin ni ningún otro “ciego guiador de ciegos” va a “salvar al mundo” siempre que este alienante y defectivo sistema financiero continúe en funcionamiento. Putin parece tener un genuino deseo de resolver los problemas internacionales y probablemente merezca igual o incluso más credibilidad que la mayoría de los otros “líderes” mundiales. Desafortunadamente “el camino hacia el infierno está pavimentado con buenas intenciones”, y no hay sustituto ninguno para la acción correcta, en vez de acciones defectuosas basadas en concepciones sinceramente sostenidas pero erróneas. Putin sostiene algunas sanas ideas, pero no percibe el núcleo del problema ni posee, por tanto, la clave para su efectiva y perdurable solución.

    Mientras que el mundo siga ateniéndose a las convenciones de contabilidad financiera, que abren una raja creciente entre los ingresos efectivos del consumidor y los precios finales, necesitando incurrir en una escalada de deuda y de producción superflua, todo el planeta se verá conducido inexorablemente a priorizar de manera creciente el comercio exterior, en donde todas las naciones son forzadas a intentar exportar más de lo que importan con el fin de compensar las crecientes insuficiencias domésticas de poder adquisitivo del consumidor. Este proceso lleva a prácticas de negocios viciadas y poco éticas, y a políticas gubernamentales hipócritas y agresivas en medio de una competencia antinatural e incivilizada por los mercados extranjeros, en donde las naciones se obligan a buscar costes de producción menores, pirateando y expoliando los recursos humanos y físicos de otras naciones.

    Todas las naciones, entidades económicas, sociales y culturales, e individuos se vuelven enemigas las unas de las otras en el contexto de una situación en donde los gobiernos intentan proporcionar estabilidad económica y social mediante la redistribución de un crecientemente insuficiente ingreso financiero. A causa del enteramente deseado proceso físico de eliminar la necesidad del elemento humano dentro de la producción, consecuencia del uso creciente de la inteligencia artificial y la automoción, un cuerpo de perceptores de sueldos cada vez más decreciente se verá requisado con el fin de apoyar al creciente número de aquéllos que ya no van a trabajar más a cambio de una remuneración financiera. El caos económico y social es el único resultado que se puede derivar de una insensatez como ésa.

    El Presidente Putin parece ser un individuo reflexivo. Pienso que quizás la acción más constructiva de parte de los creditistas sociales hoy en día podría ser la de poner el nuevo libro de Oliver Heydorn Social Credit Economics en sus manos y en la de algunos de sus consejeros. Me quedé sorprendido y jubiloso cuando la Televisión Rusa ofreció recientemente una presentación que afirmaba que los americanos estaban trabajando ellos mismos hasta la muerte y estaban dañando su salud en ese proceso. Puede haber más potencial en Rusia para hacer avanzar las ideas del Crédito Social que lo que podríamos suponer. ¡Recuérdese a Peter Propotkin, quien se oponía al socialismo autoritario y denunciaba la escasez artificial! Hemos establecido ahora nuevos contactos en Japón y en España, ¡hagamos llegar nuestro mensaje directamente a lo más alto de Rusia! Puedes escribir al Presidente ruso. Su dirección está anunciada en Internet. Los esfuerzos de América para desacreditar al Presidente Putin y aislar a Rusia son un despreciable y patente acto de hipocresía, y demuestra la medida en que los Estados Unidos constituyen una nación “ocupada”: ocupada por aquellos elementos omnipresentes que buscan realizar sus propios objetivos egoístas mediante el uso de los recursos de la nación cuyas instituciones sus miembros han socavado y sojuzgado.

    Paul Craig Roberts escribe artículos perspicaces y centrados. Desafortunadamente, sus prescripciones económicas parecen ser muy ortodoxas y revelan una ignorancia acerca del rol esencial de la finanza en los asuntos nacionales y mundiales, así como de los conceptos básicos filosóficos que deberían fundamentar nuestras actividades económicas modernas. También deberíamos poner un libro de Oliver en sus manos. Podría convertirse en un gran aliado si fuera convencido de la firmeza del Crédito Social. ¿Por qué debería el mundo arrodillarse a perpetuidad ante las políticas fallidas y defectuosas de John Maynard Keynes en lugar de reconocer la sensatez de las de Douglas? ¿Por qué realmente?


    Dirección de email del Presidente de Rusia:

    Existe un protocolo, por lo que, por favor, léase aquí. Por favor léase el protocolo para cartas antes de enviar alguna carta dirigida al Presidente de Rusia.

    Dirección Postal para el envío de mensajes vía correo ordinario: Calle Ilyanka 23, Moscú, 103132, Rusia.



    Fuente: ALOR.ORG

  13. #113
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    Re: Rusia

    Una dosis de sentido común




    En Rusia vivid como rusos! Cualquier minoría, de cualquier parte, que quiera vivir en Rusia, trabajar y comer en Rusia, debe hablar ruso y debe respetar las leyes rusas.
    Si ellos prefiere la Ley Sharia y vivir una vida de musulmanes les aconsejamos que se vayan a aquellos lugares donde esa sea la ley del Estado.
    Rusia no necesita minorías musulmanas, esas minorías necesitan a Rusia y no les garantizamos privilegios especiales ni tratamos de cambiar nuestras leyes adaptándolas a sus deseos.
    No importa lo alto que exclamen “discriminación”, no toleraremos faltas de respeto hacia nuestra cultura rusa.
    Debemos aprender mucho de los suicidios de América, Inglaterra, Holanda y Francia si queremos sobrevivir como nación.
    Los musulmanes están venciendo en esos países y no lo lograrán en Rusia.
    Las tradiciones y costumbres rusas no son compatibles con la falta de cultura y formas primitivas de la Ley Sharia y los musulmanes.
    Cuando este honorable cuerpo legislativo piense crear nuevas leyes, deberá tener en mente primero el interés nacional ruso, observando que las minorías musulmanas no son rusas.”

    InfoCaótica

  14. #114
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    Re: Rusia

    Rusia prohíbe conducir a travestis, sadomasoquistas y cleptómanos

    La nueva ley, que entró en vigencia esta semana, ha sido criticada por defensores de los derechos humanos.





    09 de Enero del 2015 - 09:30 | Moscú - Rusia adoptó una ley que prohíbe entre otros a los travestis, los sadomasoquistas y los cleptómanos conducir un automóvil, lo que suscita críticas de los defensores de los derechos de los homosexuales.
    La ley, que entró en vigor esta semana, prohíbe conducir a cualquier persona afectada por "problemas mentales y de comportamiento", entre los cuales figuran aquellos que tienen que ver con "la identidad de género y las preferencias sexuales".
    La lista mencionada en la ley incluye de esa forma los travestis y los transexuales al igual que los fetichistas, los pedófilos, los exhibicionistas, los voyeurs y los sadomasoquitas.
    REACCIONES
    La ley, que quiere disminuir la cifra de muertos por accidentes de tráfico, ha sido severamente criticada por los defensores de los derechos humanos.
    "No entiendo porque los fetichistas, pero también los cleptómanos y los transexuales no pueden conducir un automóvil", opinó en su blog Elena Masiouk, integrante del Consejo de Derechos Humanos ante el Kremlin. "Es una violación de los derechos de los ciudadanos rusos", denunció.
    La asociación de abogados de Rusia por los derechos humanos consideró que la ley "muestra la invasión progresiva de las autoridades en la vida privada".
    La ley "contradice de forma flagrante las leyes internacionales y rusas", indicó la asociación.
    En Rusia la homosexualidad fue considerada un crimen hasta 1993 y una enfermedad mental hasta 1999.
    En 2013, el parlamento adoptó una ley que castiga con multas y años de cárcel cualquier tipo de "propaganda" homosexual ante menores.

    Rusia prohíbe conducir a travestis, sadomasoquistas y cleptómanos | Diario Correo

    La referencia a la homosexualidad está de más, porque la ley está pensada para ser aplicada a las personas que sufren los desórdenes de conducta que estipula (como parámetro internacional ) la Organización Mundial de la Salud (una organización que, por lo demás, no tiene nada de objetiva y si algo la destaca es su promoción de la ideología de género). Y en la lista de la OMS NO se incluye a la homosexualidad como desorden: http://www.who.int/classifications/i...ebook.pdf?ua=1 Así que los maricones van a poder seguir conduciendo sus coches en Rusia sin ningún problema.
    Última edición por Montealegre; 12/01/2015 a las 00:42

  15. #115
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    Re: Rusia

    EUROPA Y EL ALMA DE ORIENTE

    JUAN MANUEL DE PRADA




    Ochenta años después, defender a Rusia vuelve a provocar tantas incomprensiones como en la época en que lo hizo Schubart


    LEO en estos días Europa y el alma de Oriente, un libro de un autor por completo olvidado, Walter Schubart (1897-1942) que recomiendo encarecidamente a mis lectores (en Iberlibro se hallan a la venta varios ejemplares), pues les ayudará a comprender mejor el alma rusa, así como sus tensiones con Occidente. La biografía de Walter Schubart es, en verdad, de una ejemplaridad trágica: alemán y rusófilo convencido, emigra de la Alemania nazi, para instalarse como profesor en Riga, desde donde alcanzó cierta celebridad en la década de los treinta como filósofo de la cultura y de las religiones. Cuando los soviéticos se anexionan Letonia, en 1940, Schubart trata de abandonar el país en compañía de su esposa Vera, letona y judía, pero son detenidos y deportados a un campo de prisioneros de Kazajistán, donde ambos fallecerán.


    Europa y el alma de Oriente
    puede leerse como un libro en la órbita del célebre La decadencia de Occidente de Max Spengler. Participa de su visión de las culturas como realidades biológicas que, tras alcanzar su esplendor, decaen hasta perecer. Como Spengler –y como tantos otros intelectuales de la época, empezando por nuestro Unamuno–, Schubart piensa que la civilización occidental está agonizando; y que su producto emblemático, el «hombre prometeico» (el tipo humano predominante desde la reforma protestante, que a lomos de los avances científicos se empeña orgullosamente en corregir y destruir la Creación) habrá de ser sustituido por un tipo de «hombre mesiánico», llamado a restaurar un orden divino superior; y juzga que ese «hombre mesiánico» será eslavo, y más concretamente ruso. Aunque lastrado por conceptos étnicos y visiones panteístas muy discutibles (y propias de la época), el libro de Schubart contiene pasajes de una clarividencia que asusta (extraordinario es el capítulo que dedica a comparar a los españoles y a los rusos, a los que juzga «hermanos en espíritu»; pero se refiere, claro está, a españoles todavía no desnaturalizados). Sobre todo si reparamos en que fue escrito cuando Rusia estaba dominada por el comunismo, que Schubart considera una perversión del espíritu religioso ruso, que aspira a la hermandad espiritual. Schubart (que tiene la visión de águila del profeta) trata de entender Europa desde el punto de vista ruso, y la relación entreverada de amor y odio que rusos y europeos han mantenido a lo largo de la Historia.


    «El Occidente --escribe Schubart–-- brindó a la humanidad las formas más estudiadas de la técnica, de la organización estatal y de las comunicaciones; pero le robó el alma. Misión de Rusia es devolvérsela. Rusia posee precisamente las fuerzas espirituales que Europa perdió o destruyó. Rusia es un trozo de Asia y a la par un miembro de la comunidad cristiana de los pueblos; en ello estriba lo peculiar y único de su misión histórica. Solamente Rusia reúne condiciones para infundir nuevamente alma a una generación estragada por el afán de poderío y anquilosada en el positivismo. (…) Parece una afirmación atrevida, pero hay que hacerla con toda decisión: Rusia es el único país que puede redimir y redimirá a Europa». Ochenta años después, defender a Rusia vuelve a provocar tantas incomprensiones como en la época en que lo hizo Schubart. El «hombre prometeico» (Nuevo Orden Mundial) odia a Rusia con todas sus fuerzas, aunque lo disfrace de odio a Putin; y trata de asfixiarla económicamente, de orquestar burdas campañas de intoxicación mediática y operaciones de falsa bandera con el inconfundible tufillo de los guisos de Langley. Pero le dará igual: Rusia, tarde o temprano, vendrá a redimir a Europa; sólo deseo que cuando lo haga no esté enfadada.







    Histórico Opinión - ABC.es - lunes 9 de marzo de 2015

  16. #116
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    Re: Rusia


    Lo malo aquí es que el autor de las imágenes, que supongo anglófono, ha escrito "America".
    Última edición por Montealegre; 06/05/2015 a las 04:12

  17. #117
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    Re: Rusia

    Madre Rusia

    Hace casi 100 años, la Virgen de Fátima se le apareció a tres pastorcillos portugueses anunciando la conversión de Rusia, que por entonces (1917) se encontraba sumida en la bárbara subversión marxista. Casi un siglo después, la Rusia de Putin, como muchas veces ha dicho Juan Manuel de Prada en sus artículos, es la esperanza de la Europa cristiana, aun tratándose de un país ortodoxo.


    El Occidente de hoy (los restos de la Cristiandad carcomidos por el marxismo cultural y el neoliberalismo) es una caricatura simiesca de la Europa de las Cruzadas, un absurdo ente arancelario cuya mayor seña de identidad es la blasfemia salvaje, como aquellos que decían ser Charlie Hebdo. Pues no señor, aquí los únicos "Charlies" que queremos ser son Carlos Martel y Carlomagno.

    Cada vez que le doy mas vueltas al tema, entiendo porqué los amos del mundo prefieren el liberalismo relativista al marxismo dogmático. Todos los países que antaño estuvieron bajo el yugo comunista y se zafaron de él, han visto resurgir su fe. La prohibición de la religión y su persecución no hicieron sino avivar la llama del Paráclito sobre su lucha. Allá tenemos a Rusia, Polonia, Hungría, Croacia, Serbia... En cambio, aquí en Occidente, la irreverencia constante hacia lo sagrado se ha convertido en algo tristemente habitual. Incluso la catoliquísima Irlanda, acaso el país más cristiano de Occidente, ha aprobado recientemente el matrimonio sodomita. El liberalismo pues, ha demostrado ser más eficaz y sinuoso a la hora de derrumbar la religión, pues lo hace sigilosamente, infiltrándose en ella (Concilio Vaticano II, donde estuvieron presentes teólogos protestantes para elaborar la nueva "misa") y no combatiéndola desde fuera, como hace el marxismo. Incluso en países bajo régimen marxista como la Nicaragua sandinista, se encuentra prohibido el aborto, mientras las pataletas de las ONGs como Planned Parentood claman al cielo por la "salud reproductiva" (¿y la salud del niño?). Así pues, tanto el liberalismo como el marxismo tienen un mismo amo, como decía el padre Castellani: el Diablo. Putin ha dicho que "quien añora a la Unión Soviética no tiene corazón, quien la desea de vuelta no tiene cabeza". Putin, un hombre de sincera fe, bautizado por su madre a escondidas de su padre, miembro del Partido Comunista.

    Así pues, con Rusia compartimos muchísimas semejanzas. España es celtíbera, goda y católica romana. Rusia es eslava, varega y ortodoxa bizantina. Ambas abrieron el mundo conocido: nosotros en las Indias, ellos en Siberia, llegándonos a encontrar incluso en Alaska. Ellos han soportado el marxismo, nosotros todavía agonizamos bajo el liberalismo. Y, realmente, no es una Rusia, sino que son varias Rusias (al igual que hay varias Españas): la Grande, la Blanca, y la Pequeña (Ucrania, que viene a ser algo así como el Portugal moscovita).

    Ya en la Rusia zarista, numerosos intelectuales abogaban por una Europa bajo el liderazgo de Rusia
    (todo envuelto en paneslavismo y la profecía de la Tercera Roma). Solzhenitsyn en su día, y ahora el
    profesor Alexander Dugin, no hacen sino confirmar la palingenesia de la antigua Rus, el sepulcro de la vieja Fe. Sólo el filioque separa la ortodoxia fociana de la Fe Católica. Su Alteza Don Sixto ha comentado acerca del tema que la voluntad antiimperialista de Rusia de recuperar Crimea despertará la nuestra. Y solo si llegase a haber una gran confederación eurasiática, de Iberia a Siberia, de Dublín a Vladivostok, de naciones cristianas, combatiremos el capitalismo usurero y la globalización. Y, yendo más lejos, si Rusia incluye a Siberia, ¿por qué no incluir nosotros a Hispanoamérica?

    España ha de parar de mirar al gigante con pies de barro que está al otro lado del gran charco que un día cruzamos para descubrir un Nuevo Mundo; y dejar de darle la espalda a su hermana Rusia, pues
    un día no muy lejano, ellas retornarán la Cruz como signo del Imperio de Roma.





    Reino de Granada

  18. #118
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    Re: Rusia

    Putin, o Restaurador

    Diante dos movimentos de Putin, fica cada vez mais difícil manter a propaganda neo-con. A promoção do patriotismo, que passa pelo resgate da história pátria, sem que isso leve à negação do passado soviético, facto que indica a confiança maturidade dos russos, mais não é do que a preparação para a restauração das Rússias. Porém, não me parece que a sucessão passará pelos candidatos conhecidos publicamente, especialmente pelo Príncipe Miguel de Kent e pelo Grão Duque Jorge Mikhailovich, figuras sob influência, respectivamente, dos Saxe-Coburgo-Gotha e dos Bourbon actualmente em posse do trono "espanhol".


    Ainda não posso fazer mais do que especular, porém, me parece que há um Romanov ainda não conhecido do público, ao menos como tal, sendo preparado para a sucessão, e a vinda dos Romanov, especialmente do Príncipe Dimitri Romanovich, servirá apenas para confirmar a sucessão. Caros, algo em grande está para acontecer e a única coisa que posso garantir é que o grupo de São Petersburgo voltará a nos surpreender, como tem sido habitual desde que conseguiram chegar ao poder. Aos neo-cons, resta apenas o recurso ao silêncio. Quanto a nós, legitimistas portugueses, acho que não resta dúvida a respeito de quem devemos procurar para garantir apoio externo quando chegar a hora da restauração, e a Putin interessará ganhar aliados responsáveis e que sabem onde querem chegar, e como lá chegar...
    Vladimir Putin 'wants' to reinstate Russia's royal family and bring back the Tsars

    Prometheo Liberto

  19. #119
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    Re: Rusia

    Arte sacro en Nizhni Nóvgorod

    Visitamos el taller de Iconos de Nizhni Nóvgorod,en la Catedral de Alejandro Nevski, donde desde hace más de 20 años un grupo de artistas retomaron el arte sacro, prácticamente abandonado durante los años de la Unión Soviética





    https://www.youtube.com/watch?v=qCht-Mj3pjE

  20. #120
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    Re: Rusia

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    PUTIN EN LA ENCRUCIJADA

    JUAN MANUEL DE PRADA





    SOLZHENITSYN definió así a Putin: «Tiene un espíritu penetrante y comprende todas las enormes dificultades que ha heredado. Hay que destacar su extraordinaria prudencia y su juicio equilibrado». No nos atreveremos a afirmar que Solzhenitsyn fuera infalible como Dios, pero desde luego su juicio profético nunca falló; y, tras padecer el infierno del gulag en sus propias carnes, nos descubrió que Occidente sólo podría salvarse del nihilismo materialista que la conducía al barranco mediante una restauración moral y religiosa. No diremos que Putin encarne tal restauración; pero es el único gobernante capaz de promoverla o auspiciarla, pues –como él mismo ha afirmado, en un célebre discurso– «las naciones euroatlánticas están rechazando actualmente sus raíces, incluyendo los valores cristianos que constituyen el fundamento de la civilización occidental. Están negando los principios morales y toda identidad tradicional: nacional, cultural, religiosa e incluso sexual. Están desarrollando políticas que equiparan las familias numerosas con las parejas del mismo sexo, la fe en Dios con la fe en Satanás».
    El odio azufroso que el Nuevo Orden Mundial profesa a Putin nos revela, en fin, que, aunque tal vez no sea ningún santo, es al menos el katejon (y quienes entiendan este término paulino saben a lo que me refiero) que impide su hegemonía. Que el NOM y sus órganos de propaganda, siempre afanados en promover la demogresca con su guirigay de voces encontradas, se hagan voz unánime para execrar a Putin es la garantía más evidente de que el presidente ruso merece nuestro crédito. El NOM odia a Putin porque ha devuelto la dignidad a Rusia, entendiendo –citamos de nuevo sus palabras– que «sin los valores enraizados en el cristianismo, sin las normas de moralidad que han tomado forma a lo largo de dos milenios, los pueblos perderán su dignidad humana». Y, mediante la intoxicación, el NOM trata de inculcar ese odio en un Occidente apóstata y nauseabundo, convertido en lamedero de ojetes oferentes y en pasarela de úteros raspados.
    Sólo así se entiende que las masas cretinizadas se traguen las burdas intoxicaciones que se están lanzando estos días. Rusia no está bombardeado a la «oposición democrática» de Al Assad, por la sencilla razón de que en Siria jamás existió tal cosa; semejante fantasía es un trampantojo urdido por el NOM, que no tuvo empacho en armar, financiar y entrenar orcos mahometanos. Y, no contento con haber provocado en Siria una innumerable mortandad de inocentes (siempre con la coartada grotesca de «expandir la democracia»), el NOM trata ahora de desprestigiar con intoxicaciones burdas (lanzadas, ¡oh sorpresa!, lo mismo desde Sión que desde Riad, lo mismo desde Langley que desde las colonias de la Unión Europea) la campaña rusa en Siria, que al fin planta batalla a las alimañas terroristas que están decapitando cristianos y vaciando el país, para fomentar la expansión del islam en el pudridero europeo.
    Lanzando un ataque contra esos orcos mahometanos Putin nos vuelve a probar que Rusia es la única alternativa posible al Nuevo Orden Mundial; y el único dique contra la invasión mahometana que le resta a una Europa inane y apóstata, ahogada en su propio vómito terminal. Si Putin sale victorioso del envite, esa alternativa restauradora cobrará una envergadura esperanzadora y temible; por eso el NOM procurará con todas sus fuerzas el fracaso de la ofensiva rusa en Siria (hoy mediante burdas intoxicaciones, mañana quién sabe si dotando a las alimañas mahometanas de misiles antiaéreos). Es verdad que Putin se halla en una encrucijada; pero todas las encrucijadas tienen forma de cruz. Quiera Dios que algún día recordemos Siria como un nuevo Lepanto.

    Histórico Opinión - ABC.es - sábado 3 de octubre de 2015


    raolbo dio el Víctor.

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