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La clara conspiración masónica en beneficio de Inglaterra que hay detrás de las independencias Hispanoamericanas es sin duda el hecho por el que hoy los antiguos virreinatos españoles son países decadentes y corruptos.
Sin ir más lejos, Simón Bolivar vendió todas las minas de los países en que el era Dictador a los ingleses por 20.000.000 de pesos y presionó al Perú para que también se las vendiera, sin contar que nada mas independizarse, todos estas nuevas repúblicas, (incluyendo la monarquía mexicana), vaciaron sus arcas y mandaron todas sus riquezas a Inglaterra, he ahí porqué Reino Unido progresó tan rápido los siguientes cien años.
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Fuente:
https://www.facebook.com/pages/Espa%...14330105498796
Recomendamos imperiosamente la lectura del artículo completo; aclara numerosos puntos sobre la "independencia" hispanoamericana:
Fernando Álvarez Balbuena, Factores políticos y sociológicos en la independencia de la América Española, El Catoblepas 152:10, 2014
https://www.facebook.com/77125717629...type=1&theater
Pues en ese caso, es mejor postear el artículo siempre que sea posible. Aquí lo tenemos.
Factores políticos y sociológicos en la independencia de la América Española
Fernando Álvarez Balbuena
Se analizan los motivos de la independencia de las naciones hispanoamericanas con especial atencion a los factores politicos y sociologicos.
Entre los años 1808 y 1825 tiene lugar la emancipación de los territorios españoles de América y ahora, doscientos años después, estamos padeciendo (y digo padeciendo en el genuino sentido de la palabra) una avalancha de alabanzas a situaciones y a personas que distan mucho de merecer la admiración y, menos aún, la gratitud de los españoles.
A este sufrido pueblo español se le ha venido engañando desde antiguo y se le sigue engañando, dándole, ya en la escuela primaria, una especie de gato por liebre histórico que perdura gracias a las diversas ideologías políticas. Son muchas las cuestiones históricas que, a pesar de ser intrínsecamente mentiras, se han consagrado como verdades oficiales incuestionables, creándose de éste modo una serie de prejuicios históricos muy difíciles de desarraigar, aunque a éstas alturas la investigación y la crítica, afortunadamente, han llegado ya a conclusiones que difieren diametralmente de los estereotipos que se nos vienen transmitiendo desde hace doscientos años. Sin embargo, cada vez que alguien se sale de los cauces de las mentiras tradicionales, es tenido por un provocador o por un extravagante.
En esta ocasión quiero referirme a las guerras por la independencia de los territorios del Imperio Español en América que se inician tímidamente en 1808, y aprovechando la debilidad militar de España invadida por Napoleón, en el año 1812 tienen ya revuelto todo aquel continente.
Este es un episodio desconocido prácticamente en España y valorado «a contrario sensu» de la auténtica realidad (R. de la Cierva). Porque la pérdida de la América Española tiene para España carácter de cataclismo. Pero, por una extraña y oscura razón o por una aún más extraña retracción íntima, los españoles parecen haberse negado a analizar y a llamar las cosas por su verdadero nombre: Llamamos independencia lo que deberíamos llamar secesión.
Y una de las falacias más repetidas durante los doscientos años a que me refiero, ha sido la de afirmar que todos los hispanoamericanos deseaban ardientemente conseguir la independencia de España. Sin embargo, lo cierto es que nunca existió esa unanimidad y si llegó a producirse y a consumarse el proceso independentista, no se debió a un impulso espontáneo de los propios hispanoamericanos. La realidad es que el movimiento por la independencia hispanoamericana fue impulsado desde el extranjero, se apoyó fundamentalmente en las minorías criollas ricas y se prolongó en una sucesión de guerras civiles en las provincias americanas, precisamente por la lealtad que miles de súbditos hispanoamericanos sentían por el rey y por la patria común.
Por ello afirmo que no me parece digno festejar, como quieren algunos, la independencia de las mal llamadas colonias americanas.
Lo primero que hay que dejar muy claro es que aquellos países de América nunca fueron colonias sino que fueron otros reinos que constituyeron parte integrante de España, Sus habitantes eran tan españoles y tan libres como los de la península, tal como lo reconocían los reyes españoles, desde Isabel y Fernando hasta la Constitución de Cádiz de 1812, tan glorificada por los liberales, la cual, en su artículo primero, definía a la Nación Española como «la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios».
Abundando en la igualdad de España con América, hemos de hacer notar que no es ningún tópico decir que trasladamos allí nuestra cultura, además de lengua y religión, pues se fundaron 50 Universidades. Al contrario que Inglaterra, Francia y Holanda, nuestras enemigas seculares, que en sus territorios sometidos, no fundaron ninguna.
En aquellas tierras gobernaba el rey por medio de las mismas instituciones que en España: virreinatos, capitanías generales, reales audiencias y reales chancillerías, igual que lo hacía en Valladolid, en Cataluña o en Sevilla, por lo tanto su separación de España fue una dolorosa y traumática ruptura de la gran unidad nacional que componía aquel imperio, hoy triste e injustamente denostado aún por los propios españoles y el cual, como dejó escrito Salvador de Madariaga:
El imperio más rico y majestuoso que el mundo vio en trescientos años, fue cantera de donde Francia, Inglaterra y Holanda sacaron los materiales para los suyos. Estas tres naciones tenían que justificarse (…) España tenía que ser culpable para que Francia, Holanda e Inglaterra, y luego los Estados Unidos, salvaran su conciencia. Y como, desde luego, España cometió todos los errores y faltas que eran de esperar en una nación humana, las otras tres no tuvieron otra cosa que hacer que generalizar y multiplicar los errores que España daba de sí, mientras dejaban caer bajo la mesa los que ellos cometían de suyo. Y así se ha venido escribiendo la Historia de España.{1}
Por lo tanto nada de celebraciones ni de conmemoraciones: Dolor, dolor inmenso, dolor como de miembro amputado, como de muerte de padre, madre o hermano. Dolor incompatible con España, porque España amó a América no solamente con la fe y la civilización que allí llevó, con la religión, con el idioma y con el derecho de gentes, sino también y muy especialmente con la sangre.
Porque el español, al revés que el inglés, el francés, el holandés y las demás naciones que formaron y sometieron colonias, se mezcló con el indígena. Los conquistadores, serían todo lo crueles que los calificó la Leyenda Negra, pero lo cierto es que tomaron por esposas a las indias y allí fundaron nuevas familias mestizas, crearon cincuenta universidades, y extendieron por todas las Américas la civilización europea, la religión y, en el contexto de la época, la libertad individual. Y quienes dicen lo contrario, o no saben lo que dicen, o mienten a sabiendas, o están influidos por doctrinas espurias.
Solo tienen que pensar por un momento en la miserable existencia que llevaban los indios precolombinos esclavizados por caciques crueles y sanguinarios. Tal es el caso de los mexicas o aztecas, cuyas inmensas pirámides escalonadas servían para sacar el corazón en su cumbre a los prisioneros de guerra y luego despeñarlos para que se rompieran sus huesos y llegaran así hasta las gradas de abajo, fáciles de trocear, para ser devorados por un pueblo encanallado que ya tenía preparadas las hogueras para asarlos como si fueran cerdos.
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Cuando Napoleón designó a su hermano José «rey de España y de las Indias», envió emisarios a América, donde ante el vacío del poder real en España, se habían formado juntas de defensa a imitación de las españolas. Napoleón les pidió a dichas juntas la fidelidad de aquellos territorios. En todas partes recibió una repulsa total y la victoria de Bailén{2} se celebró en toda la América Española como propia, lo que era así muy natural. Además, como prueba de españolidad, los virreinatos enviaron a España muy generosas ayudas para que pudiera continuar la lucha contra Napoleón, no solo por parte de los gobiernos territoriales, sino también por donaciones y aportaciones voluntarias de particulares.
Pero la quiebra del sistema ocurrió en 1910, al caer Sevilla en poder de los franceses, porque los buenos españoles de América, ante la ausencia de Fernando VII, de quien se decían fieles súbditos, terminaron por creer que todo estaba perdido frente al poder arrollador de Napoleón, con lo que los criollos ricos, más preocupados por sus propios negocios que por los de España, comenzaron por todas partes a levantar interesados movimientos de emancipación.
Pero los dos grandes virreinatos, Lima y Méjico se mantuvieron enteramente fieles a España y derrotaron a los insurgentes y en 1815, antes de terminada la Guarra de Independencia en España, toda Hispanoamérica había vuelto a la obediencia española, excepción hecha del Río de la Plata, donde a pesar de todo aún se mantenía la soberanía de Fernando VII y en Venezuela Boves, al frente de la caballería llanera, había expulsado del territorio nada menos que a Simón Bolívar, y cuando llegó la expedición española del general Morillo (1815-1820), ya acabada la Guerra de la Independencia, la unidad española del imperio americano estaba completamente recuperada.
Esta era le verdadera situación socio-política de nuestro país:
La catástrofe, primero, de la guerra con Francia y de la alianza con la propia Francia después, que nos impulsó a una serie de descalabros militares y políticos, como la Paz de Basilea, la Guerra de las Naranjas, etc. de los que no sacamos ningún provecho económico ni político, sino solo pérdidas, con toda aquella política errática de Godoy. Ésta serie de despropósitos acabó por llevarnos a una guerra con Inglaterra, la cual dominó todo el Atlántico y nos impidió el libre acceso a nuestras provincias americanas. Consecuencia de ésta guerra absurda fue La destrucción de la flota española en Trafalgar. He aquí la causa principal de nuestra impotencia para mantener el poder de España en sus provincias y territorios americanos. Igualmente el arriendo a barcos independientes del tráfico de mercancías, por carecer de una marina mercante propia, fueron causa de nuestra imposibilidad de defender aquellas provincias ultramarinas.
España quedó destruida por la Guerra de la Independencia que causó como dice Nombela{3} un millón de muertos, la pérdida de un siglo entero y la ruina económica y social de nuestro país, cuando ya «florecían» en Europa los altos hornos, las manufacturas con tecnología avanzada y diversos inventos que abarataban los costes, mejoraban los medios de producción y multiplicaban los beneficios comerciales.
Entre tanto, ingleses y franceses lucharon en suelo español arrasando materialmente a España, en sus campos, en su incipiente industria, en su comercio y en sus ciudades, siguiendo las tácticas de «tierra quemada».
Por añadidura, entre las mentiras que se han hecho creer al pueblo está el decir que la Guerra de la Independencia la ganamos los españoles. Esto es falso. Tras la victoria de Bailén, el Ejército español acumuló derrota tras derrota y quedó materialmente deshecho. Solo con la llegada de los Ejércitos de Wellington se pudo derrotar a Napoleón en una guerra que para los ingleses era la «Peninsular Ward», sin que España les importara un bledo, porque para ellos España era solamente una casilla en el inmenso tablero de ajedrez de Europa, y no vinieron aquí por salvar a España, sino para acabar con su enemigo encarnizado, Napoleón. Los españoles se limitaron a inquietar a los franceses con las guerrillas, que si bien les hicieron mucho daño y ayudaron a ganar la guerra, no fueron ni las causantes ni las protagonistas de la victoria final.
Para mayor desdicha, las guerrillas primero (algunas acabaron en bandas de forajidos rurales) y las continuas sublevaciones, pronunciamientos y motines que se produjeron después de la guerra, acabaron con el espíritu nacional. Liberales exaltados, absolutistas, liberales moderados, bandoleros y la nefasta hipertrofia militar, terminaron por completo con la unidad de España. El siglo XIX no solamente destruyó a España y la convirtió en un país de tercer orden, sino que además nos costó la pérdida de América, cuando más la necesitábamos para podernos recuperar del desastre de la Guerra de la Independencia.
Igualmente fue nefasta para España la alianza del liberalismo con la masonería y la actitud de Fernando VII que exacerbó los ánimos liberales. Además y también contra lo que se nos ha hecho creer, estos tenían muy poco, o nada, de demócrata, pues como dice Ortega: Se puede ser muy demócrata y nada liberal, de igual manera que se puede ser muy liberal y nada demócrata.{4}
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La gesta española en la independencia de América, es muy poco conocida por haber sido incomprensiblemente ocultada a los españoles, y fue tan admirable como lo fue la propia conquista. España defendía todos los territorios americanos, desde Alaska a Tierra del Fuego con solo veinticinco mil hombres, lo que dice mucho del sentimiento de cariño, de la españolidad y de la lealtad de los indios, mestizos y blancos que componían la población americana.
Tan esto es así que, en realidad, no hubo una guerra de independencia en América, como veremos a lo largo de éstas páginas, sino un cúmulo de guerras civiles entre los propios americanos, ya que España no pudo enviar allá ejércitos que combatieran a los criollos para conservar la unidad de imperio. Una prueba evidente es que el proceso de independencia americano duró desde 1808 hasta 1824, nada menos que 16 años e incluso, en rigor, algo más porque el último paso de dicha independencia no fue la batalla de Ayacucho en Perú, sino el intento de recuperar el virreinato de la Nueva España en el año 1829, con la derrota española de Tampico. Así pues si la propia población americana no hubiera estado dividida entre partidarios de la unidad con España y los partidarios de la secesión, difícilmente la guerra hubiera podido durar tanto tiempo, hubieran bastado unos meses para consumar la independencia.
Téngase en cuenta, para apoyar éste tesis, que la independencia de las Trece Colonias de América del Norte duró mucho menos tiempo (1775-1783) y allí sí que combatieron fuertes ejércitos enviados por Inglaterra contra los colonos americanos.
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En el sur del Caribe, los criollos –hijos y descendientes de españoles– aleccionados por la ilustración francesa y, sobre todo, aleccionados por Inglaterra, y con ayudas de armamento militar, inglés, francés y también de los Estados Unidos, fueron los rebeldes contra España, en tanto que indios, mestizos y las clases populares defendieron a muerte la soberanía española.
En Méjico sucedió justo al revés. La aristocracia era muy conservadora y fiel a Fernando VII y reprimió con mano dura los alzamientos de los curas mestizos y masones Hidalgo y Morelos. Pero la propia aristocracia mejicana, junto con los buenos españoles de aquel virreinato, ya lo hemos dicho antes, al ver la impotencia española y cómo se imponían en la Madre Patria las corrientes liberales y radicales, que ellos odiaban, y ante el vacío de poder español, se sumó al levantamiento general y, aunque por motivos distintos a los de Bolívar, San Martín, O´Higgins, etc., acabaron por declarar igualmente su independencia.
España, para consolidar el imperio, preparó una expedición importante, de unos treinta mil hombres, pero el pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan y la posterior defección de los generales masones del Ejército, echó por tierra la operación y consumó la pérdida de América.
La expedición se dirigía a la parte más secesionista, el Rio de la Plata, donde se habían sublevado Bolívar y San Martín (tan masones como Riego y miembros de las logias Lautaro, con ramificaciones importantes en Cádiz (Mendizábal, Puyrredón, Alcalá Galiano, Istúriz, etc.). Aquellos temían la llegada de las tropas españolas y estaban literalmente aterrorizados, sabedores de que gozarían del apoyo popular y que formarían, junto con los leales realistas, un ejército muy superior en eficacia al suyo. Pero la larga mano de las logias, en las que militaban muchos oficiales liberales del Ejército, como está perfectamente demostrado y documentado, trabajaron intensamente comprometiendo a cuantos militares masones pudieron para propiciar el infame pronunciamiento que evitó la salida del Ejército y así se consumó la independencia de aquellas provincias. Insisto una vez más: PROVINCIAS, que no COLONIAS
Así pues, queda claro que a finales de 1819 la masonería preparó aquel nuevo golpe a cargo de oficiales encuadrados en el Cuerpo de Ejército acantonado en Cádiz para ir a combatir a América, pero su comandante en jefe, el general Enrique José O´Donnell, conde de La Bisbal, que participó en los preparativos de golpe, acabó por detener a varios oficiales conjurados. Pese a ello, el 1 de enero de 1820, el comandante Rafael del Riego se sublevó en Cabezas de San Juan con la excusa de proclamar la Constitución de 1812. Riego no consiguió ningún éxito militar importante ni adhesiones andaluzas para proclamar la constitución, pero sí consiguió abortar la expedición a América. Sin embargo, cuando la columna de Riego estaba prácticamente desecha, la masonería consiguió sublevar las guarniciones de La Coruña, El Ferrol, Vigo, Oviedo, Zaragoza, Pamplona, Tarragona y Cádiz, y el Conde de La Bisbal (un sinuoso traidor y falsario) se unió finalmente a los sublevados, con lo que se consumó también el caos en España, porque, contrariamente a lo que nos ha transmitido la historiografía liberal, al obligar los sublevados a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz, no se produjo la paz en España. Todo lo contrario, empezaron otra vez las algaradas, los motines, las revoluciones, las guerras intestinas (recuérdese la Regencia de Urgell que controlaba en Cataluña todo un ejército fiel a Fernando VII) y los pronunciamientos y ello tuvo, como ya dejamos dicho, su reflejo en América.
Volviendo al tema central de este ensayo, diremos que la independencia de los reinos americanos, aunque las guerras civiles continuaron en ellos hasta 1828, tuvo con éste pronunciamiento su definitiva consagración, pero, ninguna legitimidad, porque eran parte integrante de España y, curiosamente, quienes promovieron la separación de la madre patria, no eran, como cabría esperar, indios autóctonos americanos, ni mestizos, ni las clases populares que eran una inmensa mayoría. Estos se sentían muy unidos a España y tenían a gala llamarse españoles No así los criollos; es decir, los hijos de los españoles que fueron a poblar y a civilizar aquellos territorios y que los incorporaron a la corona de España en pie de igualdad con los demás reinos peninsulares. Pruebas de su españolidad son los nombres de los territorios, por ejemplo, la isla de Santo Domingo que fue bautizada como «La Española» o México como «Virreinato de La Nueva España», o el «Virreinato de Nueva Granada», nombres todos que dicen mucho de la españolidad de aquellas lejanas tierras.
Los reyes de España, empezando por Fernando e Isabel, prohibieron a Colón y a los que le siguieron hacer esclavos a los indios. Cuando se consumó la conquista y se estableció una nueva raza india y mestiza, tanto indios como mestizos estaban profundamente orgullosos de su origen español. Contra todo lo dicho por la leyenda negra, elaborada por interesados historiadores anglosajones y franceses y débilmente basada en las obras de Las Casas y de Bernal Díaz del Castillo, el indio fue liberado por los conquistadores de la esclavitud y del trato mucho más inhumano y cruel que le proporcionaban sus propios caciques.
Entre las mentiras históricas que se nos han transmitido, está la de que las raíces de la rebelión eran antiguas en América y que comenzaron en el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III.
Igualmente algunos autores aseguran que, dado que los Estados Unidos lograron separarse de Inglaterra (1775-1783), la independencia de la América Española era inevitable. Esta afirmación constituye una de las mayores falacias históricas que conozco y, aunque no podemos rebatirla aquí y ahora in extenso, si quiero decir dos cosas:
a) Las Trece Colonias norteamericanas SÍ ERAN COLONIAS y no parte integrante de Inglaterra. (nunca hubo mestizaje anglo indio en las colonias. Y a mayor abundamiento, ya independientes los EE. UU. masacraron literalmente a los indios en una guerra en la que los yankees iban con carabinas automáticas y con cañones contra arcos y flechas).
b) La situación de los habitantes de las Trece Colonias era muy distinta de la de los españoles americanos. Sus antecedentes también distintos. Recuérdese que los ingleses que emigraron a América, huían de la persecución religiosa en Inglaterra.
c) El episodio del Mayflower y el éxodo de los perseguidos puritanos, constituye por si solo una prueba irrefutable de la situación inglesa y de los motivos que tuvieron aquellas gentes para huir de la metrópoli e ir a establecerse en América.
También se han buscado por otros autores antecedentes ilustrados. Así se dice que Aranda propugnó una reforma del Imperio, estableciendo en los distintos virreinatos y territorios nuevas monarquías federadas con España y al frente de las cuales estarían Príncipes españoles pero al parecer, según A. R. Wright, el famoso memorial de Aranda es, más que discutible, apócrifo.
De cualquier forma y dado el poco rigor histórico del que muchos autores hacen gala para justificar la pérdida del imperio español, puede rearguírseles la famosa sentencia de Theodor Momsem: «Quien quiere buscar raíces antiguas, en cualquier caso histórico, las encuentra siempre con poco esfuerzo. Por ejemplo: el que pretenda buscar antecedentes remotos a la caída del Imperio Romano en el siglo V d.C, puede buscarlas (inventándolas) en los asesinatos de Julio César y Cicerón en el siglo I a.C.{5}
Existía, latente en América, como también en diversas provincias de la propia España, un cierto descontento, más que antiespañol, antidependiente, pero no por razones políticas sino puramente económicas y mercantiles, contrarias al monopolio comercial que tenía la Península en América. Sobre todo eran los criollos ricos quienes ansiaban comerciar libremente con Inglaterra, Francia, Holanda, etc. etc. sin pasar por la Hacienda Española, pero nunca durante todo el siglo XVIII se formó un partido que odiara tanto a España, como el criollista del siglo XIX, partido a quien podemos tachar con razón de contrabandista, pues el comercio ilegal con Gran Bretaña y con otras potencias, se hacía con frecuencia y, a veces, con la inhibición y el desinterés o corrupción de los gobiernos locales del Imperio.
Existe al respecto una carta (24 de Febrero de 1782) de los miembros de la sociedad criolla, dirigida al prócer criollo Francisco de Miranda para que les ayudara a sacudirse el yugo español. Dicha carta es igualmente falsa, fue escrita por el propio Miranda (masón), según asegura el hispanista Alfredo Boultan, para exhibirla en Londres, donde acudió como paladín de los criollos minoritarios en demanda de ayuda para independizarse y con nulo apoyo del resto de la población venezolana.
La infiltración masónica en el Ejército fue la última causa de la pérdida del imperio. Como ya hemos dicho, eran numerosos los oficiales que, al igual que Riego, pertenecían a las logias de obediencias inglesa y francesa, y la manida y escasamente rigurosa afirmación de que los barcos comprados a Rusia para embarcar al Ejército eran inservibles, es difícilmente sostenible. Cobardía, traición y masonismo. Ésa es la verdad que hoy se nos oculta. A quién o a quienes interesa mantener esta mentira histórica, es cosa que no corresponde aclarar hoy aquí, pero habida cuenta de cómo se desarrollaron los acontecimientos en la España de fines del XIX y, sobre todo, del primer tercio de XX, dejo a la audiencia que saque las deducciones oportunas.
Pero para quienes insisten en ignorar la definitiva influencia masónica en la independencia americana , tanto al comienzo (1808), como en el decisivo 1820, sepan que desde la Guerra de la Independencia se fueron estableciendo logias en cada unidad militar y se había creado un ambiente claramente opuesto a la intervención en América, para lo que sirvieron como pretexto a sus fines ocultos, estos tres argumentos: uno el mal estado de los barcos, otro, las crueldades de los nativos y criollos para con los combatientes realistas y, el mejor manipulado de los tres, que era la vuelta al régimen constitucional instaurado por las Cortes de Cádiz, con el que se enmascaraban los verdaderos motivos de la rebelión de Cabezas de San Juan.
Riego, dirigió a estas tropas su proclama en tal sentido, pues literalmente, les decía el 1 de enero de 1820 que:
«Mirando por el bien de la Patria y de las tropas he decidido tomar las armas para impedir que se verifique el embarque proyectado y establecer en nuestra España un gobierno justo y benéfico que asegure la felicidad de los pueblos y de los soldados.»
Presentaba así, torticeramente, los objetivos del golpe en este curioso y parcial orden, azuzando el descontento de la tropa, ya de por si renuente a la aventura americana, haciendo otras manifestaciones como la siguiente:
«Los militares del ejército expedicionario deben estar convencidos de los peligros que corren si se embarcan en buques medio podridos, aún no desapestados, con víveres corrompidos, sin más esperanzas para los pocos que lleguen a América que morir víctimas del clima, aún cuando resultaran vencedores en la guerra.»
Abundaba además, en éste aspecto negativo, la creencia de que las condiciones insalubres de América acabarían con los que se libraran de la matanza india.
Riego ni por un momento pensó en partir hacia América y, para justificar su cobardía y su traición, a la vez que obedecía órdenes de las logias, fundamentó su rebelión invocando la nueva puesta en vigencia de la Constitución de 1812, y diciendo que gracias a su reposición España sería nuevamente un país libre y que, en consecuencia, nada teníamos que hacer en América, ya que al recibirse allí la noticia de la nueva puesta en vigor de la Constitución de Cádiz, los americanos volverían de su propia voluntad a la obediencia de España.
Los soldados del Ejército expedicionario destinados a América, enardecidos por la arenga de Riego, anunciándoles que se abortaba la expedición, pasaron la noche bailando la «muñeira» por no tener que partir hacia América, influidos por la masonería que había hecho correr la mentira de que los indios, exasperados con el dominio español, los iban a asesinar sin piedad, de manera cruel y bárbara, lo que era una burda mentira, ya que los indios y los mestizos era todos pro-españoles.
En cuanto al los barcos rusos de los que se dijo que estaban podridos y no podían navegar, vinieron hasta Lisboa y Cádiz desde el norte de Rusia, navegando por mares mucho más revueltos y peligrosos que el Atlántico, por tanto, aunque viejos y poco resistentes, podrían haber sido carenados y restaurados mínimamente y navegar hasta América. Colón, con sus tres carabelas, fue allá con barcos de mucha menor seguridad y le sirvieron para descubrir un continente.
Por lo que atañe a la moderna teoría de que la masonería no influyó para nada en la Independencia Americana, como sostiene Ferrer Benimelli, nos remitimos la obra de José María García León quien en una interesante monografía, titulada La Masonería Gaditana, confirma el hecho de que numerosos agentes americanos, en connivencia con los masones y por obvios intereses económicos, prestaron gran ayuda y colaboraron con el movimiento subversivo. De dicha obra entresacamos los siguientes párrafos:
«Lo cierto es que por dichos años residía en Cádiz un potentado comerciante bonaerense, Andrés Argibel, quien partidario de la independencia de la provincia del Río de la Plata, logró establecer contactos con el conde de La Bisbal. En relación con la fingida sorpresa que se llevó el conde cuando los sucesos del Palmar del Puerto, fueron detenidos y desterrados de Cádiz, dos americanos, acusados de actividades conspiratorias relacionadas con el movimiento independentista. Posteriormente por medio de una orden judicial fue registrada la casa de un rico comerciante peruano, Nicolás Achaval, a fin de aclararse una importante suma de dinero que este había recibido procedente de Gibraltar […] Después se supo que con ocasión del pronunciamiento de Riego, tanto Argibel como Lezica, contribuyeron al mismo con mil pares de zapatos y doce mil duros, hecho que puso muy al descubierto la protección de los americanos al alzamiento de las tropas […] En una línea muy parecida se expresan otros historiadores hispanoamericanos. Así Santiago Arcos apunta que un verdadero pánico se apoderó de la ciudad de Buenos Aires cuando se supo que una fuerza expedicionaria se estaba preparando para salir de España. Si bien este temor quedó apaciguado al saberse que Puyrredón había enviado una considerable cantidad de dinero a los masones españoles. También Léon Suárez viene a confirmar la vital actuación de Puyrredón resaltando su audacia e inteligencia al realizar una activa propaganda para evitar un embarque que les podía resultar funesto. Añade que tanto Argibel como Lezica, desde Cádiz, se movieron clandestinamente con mucha eficacia, dando sin límite alguno cuánto dinero estimaron conveniente.» (Op. cit. pp. 6 y 7).
Los intereses de Inglaterra, de Francia y de Holanda y los intereses de los criollos, que no de los mestizos ni de los indios, fueron el detonante y la causa final de la secesión, que aunque solo en cierta medida, como hemos visto, procedían ya de los tiempos de la ilustración, pero no tuvieron nunca hasta 1808 fuerza suficiente, ni en la opinión pública americana, ni en su propia robustez, hasta que la Guerra de la Independencia nos acabó por sumir en la miseria y en la impotencia, porque nuestro Imperio en América fue como el romano, integrador y asimilador de razas y culturas y fue precisamente la debilidad española (como la de nuestra madre Roma) la que consumó la ascensión al poder en América de los mal llamados «libertadores», vuyo verdadero calificativo sería el de traidores, sin paliativos ni eufemismos.
Es curioso examinar el contraste de las reacciones generales contra la secesión de los estados españoles y las de la guerra del norte contra el sur de los Estados Unidos, cuyas consecuencias duran también hasta la actualidad. Sin embargo la secesión de los estados sudistas se considera ilegítima, en tanto que se considera legítima la de los virreinatos españoles en América.
HIPOCRESIA INTERNACIONAL, muy bien vendida por Hollywood. En dicha Guerra de Secesión americana, los héroes son Lincoln, Grant, Sheridan, Custer y todos los generales del Norte, en tanto que los villanos son Jefferson Davies y Robert E. Lee. A los primeros se les glorifica y a los segundos se les denigra, se les llamó rebeldes y aún a día de hoy la opinión general está con el Norte.
Más aún: cuando Texas se separó de México, todos los participantes en la super glorificada gesta de El Álamo, (Houston, D. Crockett, etc.) fueron unos héroes, (1836). Sin embargo, cuando Texas se unió a los sureños en la Guerra Norte-Sur, (1861) Texas fue un estado rebelde y traidor. El negocio de Hollywood así nos lo ha dicho también cientos de veces, hasta hacérnoslo creer.
Hoy, incomprensiblemente para la dignidad nacional de España, ensalzamos y llamamos patriotas a los traidores como Bolívar, Riego, San Martín (militares españoles todos) O´Higgins, et& y nadie se acuerda de los verdaderos héroes de la lucha contra la secesión, como fueron los virreyes José de Abascal y José de la Serna que lucharon solamente con hombres, valientes, pero sin armamento suficiente ni recursos militares modernos para su tiempo, como cañones de retrocarga, fusiles, etc.
Mientras tanto, aquí nos aprestamos a elevar a los pedestales de las plazas públicas a los traidores y a festejar con grandes aspavientos la independencia de las que nunca fueron colonias, sino partes integrantes de España, contra la que se rebelaron con la ayuda de Inglaterra, Francia, Holanda y de los Estados Unidos. Y se separaron, quede claro, por meros intereses económicos y no por ningún motivo político ni, menos aún, patriótico.
Pero así se escribe la historia. Ahora, en los libros españoles, desde la escuela primaria hasta la universidad, se glorifica a Riego, que con su cobarde traición en Cabezas de San Juan ayudó decisivamente a San Martín y a Bolívar, repito machaconamente todos militares españoles, y los tres masones, como otros muchos más, y con ellos a cuantos se rebelaron contra España. Así consiguieron sus propósitos secesionistas; sin embargo, ahora, todos ellos son considerados entre nosotros unos héroes, cuando en realidad fueron simple y llanamente reos de alta traición.
Contrariamente, en América, desde los sectarios murales de Rivera, Orozco o Xiqueiros, hasta los libros de texto para los actuales escolares, Hernán Cortés, Alvarado, Pizarro, Valdivia y cuantos prosiguieron su aventura, hasta los últimos heroicos virreyes del Perú, Abascal y De la Serna, son etiquetados de usurpadores, de ladrones o, lo que es peor, de asesinos. Tampoco gozan allí, sobre todo en México, de mucha mejor fama los españoles que fueron como emigrantes a aquellas tierras y que contribuyeron con su trabajo al desarrollo y a la prosperidad de los ya estados independientes.
Esta prosperidad americana duró mientras los españoles fueron allí a «hacer las Américas», es decir, a trabajar. Y al enriquecerse ellos, crearon riqueza también para aquellos países. Esto duró hasta que las situaciones políticas de los Estados de la América Española fueron asumidas por tiranos de verdad y por dictadores corruptos, por oligarquías militaristas, por asesinos de incalificable crueldad, todos ellos, precisamente, hijos de aquellos países, que volvieron a sumirles en la miseria precolombina, miseria de la que aún disfrutan a día de hoy. Por eso ahora, en vez de emigrar los españoles a América, son los americanos los que emigran a España, donde encuentran el pedazo de pan que llevarse a la boca y que sus gobernantes les niegan. Y vienen aquí porque, a pesar del tiempo transcurrido, se sienten espiritual, lingüística, cultural y moralmente españoles, tal y como se sentían hace doscientos años.
CONCLUSIONES:
1º) La independencia de la América Española no fue espontánea, se tardó en consumar 20 años, porque se gestó en unas enormes guerras civiles dentro de aquellos inmensos territorios, donde las minorías criollas impusieron por las armas su criterio secesionista.
2º) Hubiera sido fácil desmontar las revoluciones criollas, enviando allá tropas y pertrechos, si España hubiera estado fuerte y en paz, y con una marina potente, como la que tenía antes de Trafalgar, y no con una guerra contra Napoleón primero, y traiciones como la de Riego, disputas y guerras intestinas después, que la arruinaron, la hicieron perder un millón de hombres y dejaron arrasada su industria incipiente, su agricultura y su economía.
3º) Cabe echar muchas culpas a los liberales españoles, los cuales tenían muy poco de demócratas, como lo prueban tanto sus continuas sublevaciones como la propia tan alabada Constitución gaditana, cuyos diputados fueron elegidos «a dedo», sobre todo los representantes americanos que se nombraron por sustitutos que vivían en Cádiz, sin que viniera un solo diputado de ultramar. Para mayor falta de legitimidad democrática, la Constitución de 1812 nunca fue sometida al referéndum de la Nación.
4º) La independencia de América no fue una cuestión política (mienten quienes así lo aseguran, historiadores incluidos) Fue una rebelión militar, nada democrática, regida por criterios económicos de minorías burguesas blancas y criollas, ricas y, por tanto, bien abastecidas de armas y materiales bélicos por Inglaterra, Francia, Holanda y, en último término, por los propios Estados Unidos, que así pagaron la ayuda que les prestó Gálvez, en tiempos de Carlos III. Poco podían hacer los virreyes leales con las tropas realistas (que eran una enorme mayoría) sin medios materiales para reprimir la sublevación. Quede claro, pues, que no fue con arreglos políticos como se consumó la secesión americana, sino con la fuerza militar, con el sometimiento y con la crueldad anti india. Los virreinatos, durante toda la época 1808-1825, estuvieron en una verdadera guerra civil. Hubiera sido necesario ayudar a las mayorías realistas, porque carecían de dinero, los ricos eran los criollos que negociaron la compra de material bélico a las potencias enemigas de España, en tanto que los realistas ni podían recibir ayuda de una España arrasada por la Guerra de la Independencia, ni tenían dinero para buscarla en otro lado.
5º) Los verdaderos ganadores de éstas guerras americanas, fueron los criollos ricos, con los ingleses, holandeses, franceses y los Estados Unidos, que aprovecharon las inmensas riquezas de aquel imperio para hacer fabulosos negocios (cosa que no hizo nunca España), al margen de la soberanía de la que ahora llaman hipócritamente Madre Patria, a la que traicionaron, prefiriendo a su grandeza sus mezquinos intereses.
Y cuando la Santa Alianza, al reponer a Fernando VII en el trono de España, quiso enviar tropas a América para reconquistar el Imperio Español, Los Estados Unidos, invocando la llamada «Doctrina de Monroe» (América para los americanos) amenazó a Europa con el reconocimiento de todos los sediciosos y con represalias políticas y comerciales.
6º) Inglaterra tiene bien ganado el título de «La Pérfida Albión», pues durante toda la Guerra americana jugó con dos barajas. En España luchando contra la Francia napoleónica y en el Atlántico alentando y ayudando bajo mano las aspiraciones de los criollos, para favorecer su comercio, al margen de la legalidad de su tratado de alianza con España.
7º) En definitiva: El imperio se rompió traumática y dolorosamente, solo quedaron en pié hasta 1898 Cuba, Puerto Rico y las Islas Filipinas. La secesión de estos últimos territorios tiene otros condicionamientos, no en vano pasaron casi ochenta años desde los primeros pruritos independentistas. Pero también en el 98, como en el 08 la intervención de los Estados Unidos, igualmente por intereses comerciales, fue el apoyo necesario para despojarnos de los restos del Imperio.
Pero sí hemos de decir que el desgajamiento del Imperio partió de América hacia España. Fue algo así como la deslealtad de un hermano que se niega a auxiliar a otro hermano cuando éste más lo necesita. Y España necesitaba de América, tanto durante la Guerra de la Independencia, como, y sobre todo, después de ella pues no había medios suficientes para la recuperación económica tras el desastre bélico.
En cuanto a la legitimidad de la secesión de la América Continental primero, como de la Insular después, podemos decir sin empacho que fue la misma que ahora podría tener la independencia de Cataluña o del País Vasco, porque, al igual que estas provincias peninsulares, América era parte integrante de España. Su emancipación, mejor dicho su ruptura de vínculos con la Madre Patria, se produjo, quede claro, por meros y fuertes intereses económicos enmascarados por el patriotismo del que blasonaron los separatistas y que las mentiras interesadas de la Historia nos han hecho creer, porque ese tipo de patriotismo –precisamente ese– como dice el doctor Johnson, «es el último refugio de los canallas».
APÉNDICE:
Masones dirigentes de la revolución americana:
Baquijano, Rivadavia, O´Higgins, Belgrano, Miranda, Nariño, Bolívar, San Martín, Montufar, Rocafuerte, etc. (cit. Pedro Barroso González-Peral en Historia Contemporánea de España Coordinada por Javier Paredes pp.114-115)
Notas
{1} Madariaga, S. de (1980) Auge y Ocaso del Imperio Español en América.
{2} Aunque mucho se ha escrito por parte española sobre la genialidad estratégica del General Castaños, hoy parece que la victoria española se debió más a la escasa capacidad del General Dupont para enfrentar una situación que, en principio, le era favorable. Napoleón le destituyó con deshonor, afeándole su fracaso de Bailén y considerándole «un incapaz»
{3} Nombela, J. Impresiones y Recuerdos (1976 –reimpresión)
{4} Ortega y Gasset, J. (1977 ) El Espectador (meditaciones sobre los castillos)
{5} Momsem, T. (1930) «Historia del Imperio Romano»
Yo tengo entendido que eran criollos.En Méjico sucedió justo al revés. La aristocracia era muy conservadora y fiel a Fernando VII y reprimió con mano dura los alzamientos de los curas mestizos y masones Hidalgo y Morelos.
LAS CLASES POPULARES TRAS LA INDEPENDENCIA, PARTE I
Para el llanero y el gaucho, los años que siguieron a la independencia fueron aún más duros. Durante la época virreinal la existencia de usos comunes en los llanos y las pampas les facilitaba el acceso al ganado llanero del monte. Las leyes republicanas atacaron la vagancia y organizaron la población rural. En ellas se obligaba a la gente a llevar tarjetas de identidad y certificados de empleo; un peón encontrado fuera de su hacienda sin permiso, sería reclutado o asignado a obras públicas; el libre acceso al ganado se llamó robo y se castigaba con severidad. En esta forma convirtieron a llaneros y gauchos nómades libres en peones de hacienda.
Fuente: Las revoluciones hispanoamericanas (1808-1824), John Lynch.
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LAS CLASES POPULARES TRAS LA INDEPENDENCIA, PARTE II
Los patriotas proclamaban: "Nobles hijos del sol... vosotros, indios; sois el primer objeto de nuestros cuidados. Nos acordamos de lo que habéis padecido, y trabajamos por haceros felices en el día. Vais a ser nobles, instruidos y propietarios" (Congreso Constituyente de Lima, 10 de octubre de 1822).
La promesa final era la más siniestra. La legislación en Perú, Nueva Granada y México intentó destruir las entidades comunales y corporativas para movilizar las tierras y fondos de los indios y forzarlos a abandonar el estatuto especial que tenían. Esto suponía la división de las tierras comunales indias entre los propietarios individuales, teóricamente entre los propios indios, en la práctica entre sus poderosos vecinos blancos. La política liberal no integró a los indios en la nación; los aisló todavía más en su desesperada pobreza, que tomó como única salida la rebelión ciega a inútil.
Fuente: Las revoluciones hispanoamericanas (1808-1824), John Lynch.
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Antonio Moreno Ruiz
https://www.facebook.com/pages/El-ot...20078674699744
En el mismo sitio de la batalla de Ayacucho; batalla ya pactada entre liberales criollos y peninsulares; batalla de traición y engaño. Valgan algunas reflexiones y datos:
-En el ejército realista, de cada 5 soldados, 2 eran ibéricos y 3 peruanos (incluyendo altoperuanos).Hay quien calcula que el 90% de los ejércitos realistas estaba compuesto por hispanoamericanos. Y bueno, que su memoria no se pierda a pesar de 200 años de mentiras, tanto en España como en Hispanoamérica; siendo "curioso" que a ambos lados del charco se cuente la misma versión oficial.
-En el ejército realista aquel día participaron personajes que serían muy importantes para la historia de España y el Perú, respectivamente: Del lado realista peruano estaban los hermanos Castilla. Luego de la batalla, Ramón cambió de bando e ingresó al ejército patriota y con el tiempo llegaría a presidente de la república; en cambio Leandro no reconoció la república y pasó a España (lo mismo haría buena parte de la familia arequipeña de los Goyeneche), donde a los años lucharía en el ejército carlista, siendo el último gobernador de la resistencia de Morella bajo las órdenes del general Cabrera en 1840. Valga reseñar que el general Cabrera usó una bandera negra muy parecida a la que años antes habían usado los realistas quiteños y venezolanos; y esa fue la bandera que Leandro Castilla custodió como gobernador; viva muestra de que los criollos no estaban discriminados. Del lado realista ibérico estuvieron Espartero y Maroto, los cuales, a los años en la Península estarían teóricamente enfrentados: Espartero en el bando liberal, Maroto en el carlista; pero a la sazón ambos firmantes del vergonzoso Convenio de Vergara en 1839, donde Maroto ordenó el fusilamiento de muchos buenos militares carlistas y entregó la flor y nata de los voluntarios vascos y castellanos al desastre. Maroto, que era casado con chilena, sabiendo que Roma no paga traidores, pasó a Sudamérica, y estando en Perú, Ramón Castilla, ya presidente de la república, conocedor de su traición a través de su hermano Leandro (el cual murió exiliado en Francia), le prohibió la estadía en el país y tuvo que pasar a Chile.
Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)
Referente a este posteo:
¿Quiénes endeudaron a Hispanoamérica?
En una de las fuentes citadas por el autor de ese artículo, encontré información relevante:
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Juan Friede es autor de la obra 'La otra verdad: la independencia vista por los españoles'.
Más información del autor en: Juan Friede (1901-1990) : investigador de los indígenas y de la historia de Colombia | banrepcultural.org
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Las otras vale, pero no creo que en el Sáhara estén para masones. Más bien parece ser una copia de la enseña de la rebelión árabe de 1916 (que da origen a la bandera palestina, jordana y otras): https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_%C3%A1rabe
Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)
El historiador ecuatoriano Francisco Núñez del Arco Proaño nos ha permitido tomar esta magnífica frase de su muro para compartirla en nuestra página. La Asociación Cultural Felipe II ha tenido el gran honor de conocer a este joven intelectual para poder intercambiar ideas y apreciaciones. Sin dudas hemos aprendido mucho de él y aún nos queda aprender un tanto más.
Francisco ha realizado profundas investigaciones y trabajos sobre la historia de Ecuador, destacándose una obra sobre los poco difundidos vínculos entre su país y la Alemania de los años 30 y 40. También se encuentra ultimando los detalles de su próxima obra intitulada 'Quito fue España', en donde seguramente aportará datos inéditos y novedosos para contribuir a la revisión de las llamadas guerras de independencia.
La frase en sí representa un llamado a la reflexión a los nacionalistas independentistas, que ponen el grito en el cielo denunciando la secesión de Cataluña, pero a su vez idolatran como dioses a los secesionistas San Martín y Bolívar.
Rogamos compartir masivamente para contribuir a la difusión del auténtico pensamiento hispánico.
Enlace al blog de Francisco: https://coterraneus.wordpress.com/
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Fuente:
https://www.facebook.com/77125717629...type=3&theater
LAS BAJAS PASIONES DE LA “INDEPENDENCIA”
Publicado: 16 Diciembre 2015
Escribe: Antonio Moreno Ruiz.-
Nos recuerda el historiador colombiano Pablo Victoria Wilches (1) que la familia de Simón Bolívar vivió obsesionada con obtener un título de nobleza de la Corona española pero que no pudo porque se negaba a desvelar el origen de un antepasado: En concreto, la bisabuela de Simón, que era negra; y esta familia Bolívar, que debían sus pingües riquezas al nefasto tráfico de esclavos, no quería que eso se supiera.
Simón Bolívar, que era llamado “el zambo” por los notables limeños, estuvo toda su vida acomplejado por su aspecto físico; siendo que algunos hermanos suyos habían heredado más físicamente a algún antepasado alemán. Esto de no querer desvelar el antepasado afro generó un resentimiento que marcó para siempre el carácter de Simón Bolívar, el dictador de la Gran Colombia.
Y una de las muchas pruebas del innato resentimiento de este gran dictador fue el recadito que dejó en carta al general Santander el 9 de enero 1824: “Yo creo que he dicho a usted antes de ahora que los quiteños son los peores colombianos… El hecho es que siempre lo he pensado, y que se necesita un vigor triple allí que el que se emplearía en otra parte. Los venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados… Los quiteños y los peruanos son la misma cosa; viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe. Los Guayaquileños son mil veces mejores”
Asimismo, el historiador argentino Nicolás Duré (2) nos recuerda cómo el “prócer” argentino Manuel Belgrano, en carta a José de San Martín (en 1813), le comentaba que "los negros y mulatos son una canalla que tienen tanto de cobarde como sanguinaria" y que sólo le consuela "que vienen oficiales blancos". Profundizando en la figura de Manuel Belgrano, nos sigue diciendo Nicolás Duré: “Además, sus traicioneras conspiraciones contra la Corona venían de vieja data, estando implicado en el llamado carlotismo, o como cuando, junto con Pueyrredón, quiso convencer a Liniers de que no entregara el mando cuando Cisneros llegó al Río de la Plata como nuevo virrey.” “Asimismo, durante su estadía en Inglaterra junto con Rivadavia, esbozó una constitución basada en principios ingleses. La anglofilia afectaba como una enfermedad a nuestros próceres, y no por nada Manuel Belgrano recibió un reloj como regalo del rey Jorge III.”
Huelga decir que tanto Bolívar como Belgrano, al igual que San Martín y O´Higgins, eran masones. Al igual que era masón Pablo Morillo y muchos otros liberales ibéricos (que ocuparon la jefatura de los ejércitos realistas), camaradas ideológicos de José de San Martín; aquel español nacido en Yapeyú que dejó dicho: “Los liberales del mundo somos hermanos en todas partes y queremos preparar en este hemisferio un asilo seguro para nuestros compañeros de creencias.” No en vano dice Alan García en su libro “Pizarro, el rey de la baraja” (3) que el auténtico héroe de la independencia hispanoamericana fue Riego, militar liberal y anticlerical que dio un golpe de estado en 1820, evitando que embarcasen para las Indias más de veinte mil soldados ibéricos que, conjuntamente con la formidable resistencia realista criolla, hubieran terminado de aplastar a unos independentistas que hasta entonces tenían la guerra casi perdida. Pero ese golpe liberal, que dirigió los destinos españoles desde 1820 a 1823, supuso asimismo el ascenso al poder de muchos militares adictos a su causa; y fue el caso de Pablo Morillo, quien no le hizo caso a Tomás Morales (4), sobre sus consejos acerca de cómo llevar la guerra en Sudamérica. Morillo se abrazó con Bolívar; indultó al sanguinario Arismendi (camarada del dictador de la Gran Colombia) y prohibió homenajes a Boves, vencedor de Bolívar y máximo héroe de los realistas llaneros, por una supuesta política “de pacificación de espíritus”. En poco tiempo, desbarató buena parte de la lucha realista venezolana. Asimismo, recordemos que José de San Martín pactó con la camarilla del virrey La Serna, donde la masonería y el liberalismo predominaban. La batalla de Ayacucho fue la última pantomima: Ya estaban todas las cartas marcadas.
Asimismo, ese Trienio Liberal (1820-1823) confundió a muchos realistas americanos, quienes luchaban por el rey y contra los revolucionarios, y ahora resultaba que los revolucionarios eran los propios peninsulares…
Así las cosas, que la independencia de la América Hispana fuera a llegar era algo prácticamente inevitable. El conde de Aranda así se lo había expresado en pleno siglo XVIII a Carlos III, proponiéndole trasladar príncipes españoles a los virreinatos para que desarrollaran una independencia pacífica y mantener así vínculos económicos, diplomáticos y militares frente a la rapiña anglosajona. Por desgracia este proyecto de Commonwealth hispánica no se consumó; y pocos años después, lo que los británicos no pudieron conseguir con la vía invasora/pirática (luego de estrepitosas derrotas como las que infringió el vascongado Blas de Lezo en Cartagena de Indias o el andaluz Bernardo de Gálvez en Norteamérica), lo consiguieron por la intriga a través de la masonería y el liberalismo, con las respectivas ayudas de personajes de muy pocos escrúpulos y desmedidas ambiciones; ayudados siempre por alocados revolucionarios ibéricos (Aldao, Jalón, Picornell, Campo Elías…) que fueron los primeros en propagar el odio a su propia tierra.
En fin: Doscientos años de mentiras -sobre los “libertadores”- esparcidas a ambos lados del océano por obra y gracia del liberalismo (algo muy bien recogido por el marxismo) ha desfigurado bastante nuestra percepción histórica; pero la realidad fue mucho más prosaica y estuvo copada por una suerte de bajas pasiones que los enemigos de la Hispanidad supieron aprovechar para tenernos hasta el día de hoy dominados y divididos. Y bueno sería desechar ya la leyenda rosa (que nada tiene que ver con la realidad histórica) y saber y reconocer la historia en su contundente complejidad para no repetir errores, reconciliarnos con nuestro auténtico pasado y avanzar así mucho mejor hacia el futuro.
(1)Sobre los trabajos de Pablo Victoria:
https://www.youtube.com/watch?v=UuY7p0UmeCE
https://www.youtube.com/watch?v=ROMeqNS5XKM
https://www.youtube.com/watch?v=oPX05aP7cy8
https://www.youtube.com/watch?v=-xAtDxnWwyM
(2)Véase la página: https://www.facebook.com/Asociaci%C3...95315/?fref=ts
(3)Sobre el libro de Alan García:
ANTONIO MORENO RUIZ: MIS LECTURAS: "PIZARRO, EL REY DE LA BARAJA", DE ALAN GARCÍA.
(4) Tomás Morales fue un caudillo realista canario radicado en Venezuela y camarada de José Tomás Boves.
Sobre Boves:
http://www.dignidaddigital.com/notic...ves-14386.html
http://www.dignidaddigital.com/noticia/paralelismos-entre-jose-tomas-boves-y-ramon-cabrera-21920.html
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Fuente:
LAS BAJAS PASIONES DE LA INDEPENDENCIA - La Abeja
Otro gran artículo.
Dr. Julio Carlos González: “Para unir a Hispanoamérica, necesitamos organizar a las fuerzas del pensamiento “
11 respuestas
Hispanoamérica Unida tiene el gusto de publicar en exclusiva el contenido íntegro de una larga entrevista, hasta ahora inédita, con el Dr. Julio C. González, realizada por conferencia telefónica (Londres/Buenos Aires) el 30 de agosto de 2013.
El Dr. Julio C. González junto a Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia de Salta (República Argentina), con ocasión de la presentación de su libro “La involución hispanoamericana”, en junio de 2011.
El Doctor Julio C. González lleva 50 años como profesor de Estructura Económica en las universidades de Buenos Aires y Lomas de Zamora (República Argentina). Fue Secretario de Estado de la Presidencia de la Nación de la República Argentina desde el 4 de septiembre de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976 (período constitucional de 1973 a 1976). Es autor, entre otros, de un voluminoso y bien documentado libro titulado “La Involución Hispanoamericana – De Provincias de las Españas en América a Territorios Tributarios – El caso argentino 1711/2010” (Editorial Docencia, Buenos Aires, 2010, rector@hernandarias.edu.ar).
I. (Hispanoamérica Unida): Profesor, usted emplea la Historia como un método para analizar la economía. ¿Por qué?
(Julio C. González): La Historia es a la economía lo que la historia clínica a la medicina. Es imposible tratar a un enfermo por los síntomas circunstanciales u ocasionales en la alteración de su cuerpo. Para un buen diagnóstico médico es imprescindible tener a la vista todo el transcurso de la vida del cuerpo humano que es necesario tratar.
II. [H.U.]: Ante su afirmación nos vemos obligados a preguntarle a usted ¿qué es la Historia?
(J.C.G.): La Historia es la prognosis del futuro. En consecuencia son los hechos y los actos jurídicos que nos explican la situación económica actual y los ubican en la trayectoria que nos aguarda en el devenir.
III. [H.U.]: Su concepto es completamente distinto a la historia tradicional.
(J.C.G.): Efectivamente. La Historia es la comprensión de lo que ocurre y la determinación de lo que va a suceder en tiempos futuros. Algo muy distinto a concebir la historia como luchas y guerras que realizan las fuerzas militares, o bien los tumultos también llamados revoluciones que ocurren en los pueblos. Guerra y revoluciones son anécdotas pretéritas de un pasado que no vuelve. El devenir y el futuro reclaman otro método.
IV. [H.U.]: ¿Cuál es para usted ese método?
(J.C.G.): Los elementos históricos para la prognosis del futuro están determinados por estos cuatro elementos básicos:
a) Cartografía
b) Tratados internacionales que ejercen poder sobre esa geografía y la modifican
c) Normas jurídicas y económicas internas que originan esos Tratados Internacionales
d) Estadísticas de resultado
V. [H.U.]: ¿Y los sujetos de la historia, entre ellos los próceres y los patriotas, como juegan dentro de este esquema?
(J.C.G.): “Próceres o patriotas”, “hijos o entenados”, “réprobos y escogidos”, son todos preconceptos que impiden valorar la realidad. Lisa y llanamente. Sin adjetivaciones ni axiomas preconcebidos sobre la persona de los gobernantes y de los hombres que tuvieron gravitación pública como intelectuales, pensadores y escritores.
VI. [H.U.]: ¿Cuáles serían los actos jurídicos internacionales o los tratados por los cuales deberíamos empezar para analizar la situación de Hispanoamérica?
(J.C.G.): Un gran pensador argentino, Raúl R. Scalabrini Ortiz, escribió esto en la década de los años ’30 del siglo XX: “La ignorancia argentina es la obra de un genial pensador que la preparó para dominarnos”. Scalabrini Ortiz determinaba que ese gran pensador era el imperio británico a través de sus universidades. Como lo documento en mi libro “La Involución…” en la Universidad de Londres existe una asignatura denominada “Argentina”. Para evaluar las gravísimas consecuencias de esto solo cabe una pregunta de lógica elemental, ¿en qué otra universidad del mundo hay una asignatura semejante?
Los parámetros de la influencia británica sobre la Argentina están dados por estos 4 principios:
1. “Trade, not countries” (comercio afirmado por tratados internacionales y no conquista por las armas)
2. “Divide et impera” (divide y reinarás). Un viejo principio romano, aplicado a instituciones, hombres, ideas, conceptos.
3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse (es decir en “silencio”). Un ejemplo actual es la tremenda guerra abierta entre el Gobierno Argentino y el diario Clarín, propietario este último de 274 medios, y que a su vez es propiedad de capitales británicos, y domina todos los medios de Argentina (prensa, televisión, revistas, editoriales, radiodifusión). Un ejemplo contundente de esto es la siguiente información proporcionada por el diario La Nación de Buenos Aires. +++.
4. “Hacerles hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan, para que se destruyan solos.” Un caso típico es la guerra de las Malvinas. La guerra le convenía a Gran Bretaña, porque si no había guerra, no había tratado de paz (los tratados de paz de Londres y de Madrid). Al respecto es de lectura inexcusable la obra del comodoro (R) Rubén Óscar Moro titulada “La Guerra Inaudita. Historia del conflicto del Atlántico Sur”. El autor a sus bien ganados grados de la Fuerza Aérea y en el estudio de la Guerra de Malvinas adiciona el haberse desempeñado como jefe de redacción de la Comisión Rattenbach. Esta comisión presidida por el teniente General Benjamín Rattenbach, decano de los generales argentinos, tuvo a su cargo la confección de un sumario incubado por la derrota de la Guerra de las Malvinas. Esta comisión reunió toda documentación internacional y los documentos oficiales argentinos con relación a esta cruenta guerra. El informe es pues una vivencia que tuvo el comodoro Rubén Óscar Moro como protagonista y testigo de esa guerra en los lugares de batalla. Esos tratados establecen en su articulo 5º que todas las fuerzas armadas argentinas quedan bajo el control de Gran Bretaña. Como ejemplo de ello en el Anexo 1º, punto V de los Acuerdos de Madrid, leemos o siguiente: “Visitas Recíprocas. Por la vía diplomática y caso por caso podrán acordarse visitas recíprocas a bases militares y unidades navales.”
A su vez en el Anexo I – III de los mencionados acuerdos de Madrid leemos:
“La República Argentina y Gran Bretaña se han de proporcionar por escrito y con veinticinco (25) días de anticipación la información correspondiente al movimiento de sus Fuerzas Navales y sus Fuerzas Aéreas y de los ejercicios que verifiquen unas y otras dentro de las siguientes áreas: Para las fuerzas argentinas dentro de las siguientes coordenadas:
–46ª S – 63ª W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 46ª S que cruza Comodoro Rivadavia con el meridiano 63º W (aproximadamente a 350 kilómetros al Este de Comodoro Rivadavia)
– 50º S – 63º W y 50º S – 64º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 50ºS que cruza Puerto Santa Cruz hasta su intersección con el meridiano 63º W y el meridiano 64º W (aproximadamente 350 y 300 kilómetros al Este de Puerto Santa Cruz)
– 55º S – 64º W y 53º S – 63º W; que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 53º S que cruza la Bahía de San Sebastián a Norte de Tierra del Fuego hasta su intersección con los meridianos 64º W y 63º W (aproximadamente a 300 y 350 kilómetros al Este de la Bahía de San Sebastián al Norte de Tierra del Fuego).
– 60º S – 63º W y 60º S – 20º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 60º S que pasa cerca de las Islas Orcadas en la Antártida hasta su intersección con el segmento que va desde el meridiano 20º W (esto hace una extensión de aproximadamente 3.500 kilómetros al Este del meridiano 63º W que pasa cerca de las Islas Shetland del Sur).
Y el artículo 12 del tratado de Madrid [establece que] se promoverá la privatización de las empresas del Estado (puertos, aeropuertos, rutas de peaje, cuenca petrolera, tierras forestales) fueron entregadas por ese precio a Gran Bretaña. El artículo 16 establece que las relaciones de la República Argentina para la integración de América Latina (Mercosur) y para con la Unión Europea serán siempre conversadas previamente con Gran Bretaña. Todo esto se completó con el tratado de Londres del 11 de diciembre de 1990 (ratificado por Ley 24.184). Este tratado otorgó a todos los bienes adquiridos por Gran Bretaña un tratado de protección de inversiones. Es decir, el objetivo era el tratado de paz y los bienes argentinos que a través de este serían adquiridos por Gran Bretaña o por empresas inglesas.
VII. [H.U.]: ¿Desde cuándo comienzan a firmarse los planes y tratados que sojuzgan a Hispanoamérica hasta el día de hoy?
(J.C.G.): El primer plan para apoderarse de Hispanoamérica aparece en Londres en 1711 con la publicación de un libro titulado “Una propuesta para humillar a España. Escrita en Londres en 1711 por una persona de distinción”.
El curioso pseudónimo del autor obedece al hecho de que se trata de un plan estratégico para separar a Hispanoamérica de España (que en el siglo XIX siguen en rigurosa aplicación en España con los atisbos de secesión de Cataluña y provincias Vascongadas). Si se hubiese colocado el nombre del autor que indudablemente debe ser una persona de primer nivel en el Gobierno Británico o un príncipe o un general o un almirante, hubiese llevado a una indudable e inmediata guerra con España.
Este plan estratégico para separar de Hispanoamérica de España consistía en lo siguiente:
– La riqueza de Hispanoamérica está dada por la minería.
– La cuenca minera de Hispanoamérica se encuentra primordialmente en el Perú y el Alto Perú (hoy Bolivia).
– Para poder efectuar la producción minera y alimentar a los que realizan esos penosos trabajos en los yacimientos minerales es imprescindible: la carne vacuna para reponer energías que de desgastan en el arduo trabajo minero y yerba mate para depurar al organismo de los gases y toxinas que existen bajo tierra.
– Gran Bretaña debe actuar separando a la zona minera de la zona ganadera (Buenos Aires y Montevideo) y de la zona yerbatera (Asunción del Paraguay). De esta manera, sin carne vacuna y sin yerba mate, el trabajo de la minería se paralizará y para mantener esa inactividad minera debe separarse para siempre la región productora de carne vacuno de la región productora de yerba mate.
Así habremos producido la humillación de España.
Portada del libro “La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Tributarios. El Caso Argentino 1711-2010″.
VIII. [H.U.]: ¿Qué actitud asumió España frente a semejante plan?
(J.C.G.): La respuesta de España a este plan se realizó en 1776. En ese año se dio una ocasión para humillar a Inglaterra e impedirle el plan de humillar a España.
En ese año España actúa de la siguiente manera:
1. José de Gálvez, Ministro de Indias de Carlos III, elabora y ejecuta la diagramación del hemisferio americano. Esto se llevo a cabo de la siguiente manera: -El 4 de julio de 1776 España independiza de Inglaterra a América del Norte y funda con un aporte decisivo de su parte los Estados Unidos de América. En “La Involución Hispanoamericana” se publica por primera vez una documentación detallada de cómo España creó a los Estados Unidos de Norteamérica (hoy primera potencia del mundo). Para ello, José de Galvez designó a su propio sobrino, el General Bernardo del Gálvez, que libró todas las batallas por tierra desde la península Florida hasta Nueva York. Los ingleses no pudieron enviar refuerzos para combatir a los españoles porque todos los puertos del Atlántico estaban bloqueados por la Marina de Francia en virtud del Pacto de Familia del año 1700 que unió los Ejércitos de tierra y de mar de Francia y España en acciones conjuntas.
2. La independencia de Estados Unidos lograda merced a la acción de los ejércitos españoles fue reconocida públicamente de manera universal en el año 1976 con motivo del Bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos. En esa oportunidad, los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, hicieron una visita oficial a Estados Unidos y descubrieron en el Capitolio una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez por cuya acción se logró la independencia de Estados Unidos. Este homenaje trascendental fue minimizado y en el caso de la Argentina, silenciado por todos los medios de comunicación.
3. José de Gálvez, gran desconocido para los historiadores de los Estados Unidos hizo el siguiente razonamiento: el país que hoy fundamos dentro de un siglo puede entrar en colisión con el Virreinato de Nueva España (México) y puede también proyectarse sobre el Océano Pacífico. El Pacífico, así llamado porque no existían los terroristas de mar que eran los piratas, era el mar de dominio exclusivo de España:
-España tenía tres grandes bases navales en el Pacífico que aseguraban su dominio total. Eran las mismas Monterrey en México, Callao en el Perú, y Valdivia en Chile.
-La vinculación económica con el Asia se realizaba por el Océano Pacífico de la siguiente manera: a) Viaje de ida: Callao-Filipinas-Japón-India y China. Viaje de regreso: Filipinas-Acapulco (México). Esta extraordinaria navegación era posible a veloz velocidad porque España había estudiado y colocado en las cartas marítimas las corrientes oceánicas del Pacífico que impulsaban gran velocidad a los viajes de ida y regreso porque los galeones de la época no eran impulsados a vela solamente sino que su tracción era ocasionada por las corrientes marítimas de América a Filipinas a la ida y de Filipinas a América en el regreso.
-La navegación por el Pacífico era cuantiosa. El comercio muy intensivo. La razón se daba en que la moneda de Latinoamérica era la plata y la moneda del Asia también la plata. Esto agilizaba las transacciones por el pago de compensaciones en metal.
-La gerencia de los viajes por el Pacífico se hacía en Buenos Aires donde estaba radicada la Compañía de Filipinas.
4. Para equilibrar desde el inicio de su existencia en el año 1776 la geopolítica de Estados Unidos con la de Hispanoamérica, José de Gálvez el día 1 de agosto de 1776, es decir, 26 días después de la creación de los Estados Unidos, crea el Virreinato del Río de la Plata con una extensión de 7.200.000 kilómetros cuadrados en el extremo sur del hemisferio americano.
Por primera vez, en mi libro “La Involución Hispanoamericana (1711 – 2010)”, se transcribe en su integridad el acta de creación del Virreinato del Río de la Plata que le fue remitida al autor por el archivo de Indias en el año 2000.
Todo lo expuesto le otorga a Hispanoamérica una nueva dimensión y realza la misma en virtud del testimonio de Alexander Von Humboldt quien relata su visita a Hispanoamérica diciendo que no se vio en ningún lugar del mundo una felicidad y alegría de vivir como la que él con asombro constató en las posesiones españolas en Hispanoamérica sobre el Pacífico.
– Es importantísimo señalar que al tiempo de fundación, el Virreinato del Río de la Plata tenía 2 universidades: Córdoba y Charcas Chuquisaca. En esta última se enseñaban ciencias aplicadas a la técnica minera y astronomía referida a la navegación de ultramar por el pacífico. Nota: Por ese entonces los Estados Unidos de Norteamérica todavía no tenían ninguna universidad.
Balance geopolítico británico 1763-1783. Veinte años decisivos para el devenir del Planeta Tierra. En este período Gran Bretaña procedió a la conquista de los siguientes territorios del globo:
1. Canadá. Fue adjudicada por Francia a Gran Bretaña en virtud del tratado de París de 1763. Extensión: 9.000.000 kilómetros cuadrados.
2. Australia. Su conquista fue consumada en 1770. Los autóctonos sufrieron un genocidio en virtud del cual no quedó ninguno. Gran Bretaña le dio la categoría de colonia penitenciaria, es decir, que sería poblada por criminales y presos por otros delitos extraídos de las cárceles de Inglaterra. Superficie: 7.600.000 kilómetros cuadrados.
3. India. Conquistada con la batalla de Baksar en 1764, ganada por Lord Clive quien derrotó la última resistencia hindú a la conquista británica.
4. Brasil. Quedó unido económicamente y en cuanto a la política a Gran Bretaña por el Tratado de Methuen de 1703 celebrado con Portugal. En 1777 por el Tratado San Ildefonso, España cede a Brasil , Virreinato de Portugal, 6.000.000 kilómetros cuadrados. A raíz de esto, la superficie total de Brasil supera los 8.500.000 kilómetros cuadrados.
5. Estados Unidos. Renueva la vinculación con Gran Bretaña en 1783. En ese año se celebra en París la paz entre Gran Bretaña y Estados Unidos de Norteamérica, que son reconocidos como Estado independiente. Jay, asesorado por Adam Smith, firma el Tratado de Paz, desplazando a Lee y a Franklin, los otros representantes designados por el Congreso de los Estados Unidos. El Congreso de los Estados Unidos quería firmar la paz con Gran Bretaña simultáneamente con los representantes de España y de Francia, países cuya acción militar fue decisiva para la creación de los Estados Unidos.
La firma del Tratado de Paz únicamente entre Inglaterra y Estados Unidos, injertaron en el sistema americano original de economía político-productiva de Alexander Hamilton, Jorge Washington y Benjamin Franklin al sistema angloamericano de comercio internacional de Adam Smith. Los Estados Unidos pasaron así a constituir económicamente un sistema angloamericano quedando desplazados los cinco presidentes que representaban el genuino pensamiento americano de Alexander Hamilton. Estos fueron: George Washington (1789- 1797), Abraham Lincoln (1861-1865), William McKinley (1897-1901), Franklin Roosevelt (1933-1945) y John Kennedy (1961-1963).
IX. [H.U.]: ¿Por qué se separa, fragmenta y disgrega Hispanoamérica?
(J.C.G.): Para contestar a esta pregunta fundamental y determinar su importancia hay que remitirse a la tesis doctoral de Henry Kissinger publicada en 1968 con el título “Un mundo restaurado”. En ella el autor explica que para conocer en todos sus detalles la situación internacional actual es imprescindible conocer perfectamente las guerras napoleónicas. Henry Kissinger explica algo elemental, las guerras napoleónicas no eran por la posesión de los países europeos sino por sus posesiones de ultramar. Esto hace que en esas guerras se luchase por el futuro del Planeta Tierra.
En 1804, Napoleón Bonaparte, emperador vitalicio de Francia, domina toda Europa y cierra por consiguiente todos los puertos del continente europeo al tráfico comercial con Gran Bretaña. A raíz de esto la industria británica y el comercio exterior de Inglaterra cae en una paralización que lo lleva inexorablemente a una quiebra que se extenderá sobre toda Inglaterra.
Entonces William Pitt, Primer Ministro de Gran Bretaña, le encomienda al General Thomas Maitland la elaboración de un plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. El plan consistía en lo siguiente:
Asalta Buenos Aires. Formar un ejército con hijos de españoles, mestizos, autóctonos o indios y negros esclavos. Que ese ejército formado en Buenos Aires acampe en Mendoza y se refuerce con personas de la misma etnia que las nombradas. Con este ejército asaltar Chile. Dominado Chile, con la flota británica, transportar ese ejército para la toma de Perú, y de Guayaquil (Audiencia de Quito) hoy Ecuador.
El Plan Maitland es el plan operativo de 1804 para desarrollar el plan estratégico de 1811. Para su efectividad dispone que toda Hispanoamérica se quede previamente sin moneda. Esto se lleva a cabo en las siguiente fechas:
1806: Beresford,§ gobernador inglés de Buenos Aires, saquea el Tesoro de la Real Hacienda (organismo similar al Banco Central actual) y lo remite a Londres, donde es paseado por las calles en 8 carros que transportan cada uno cinco toneladas de oro amonedado. Total: 40 toneladas de oro. Esta cifra, según cálculo que hicimos en nuestra cátedra en la Universidad de Lomas de Zamora, ascendía en el año 2008 aproximadamente a 88 mil millones de dólares.
1811: Pueyrredón, al mando§ del ejército del Norte que dirige Belgrano, saquea la Casa de Moneda de Potosí y destruye las prensas de acuñar moneda para toda Hispanoamérica. 500 mil barras de plata son enviadas de Buenos Aires y de ahí a Londres.
1822: San Martín toma Lima§ y embarca el tesoro de la Real Hacienda en la Flota del Vicealmirante inglés Lord Thomas Alexander Cochrane, que se hace inmediatamente a la vela a Londres. Ese tesoro era el más grande de todo el continente de América del Sur.
1822: Simultáneamente los§ británicos se apoderan del Tesoro de Real Hacienda de Santa Fe de Bogotá (Virreinato de Nueva Granada, hoy Colombia) y se llevan 10 toneladas de oro.
Por esos años, ocurre§ exactamente lo mismo en México.
Hispanoamérica entonces declara una independencia en 1816 sin moneda. Por lo tanto estamos no frente a una independencia efectiva, sino una independencia simbólica, lógico formal.
Este es el origen de todas las crisis monetarias de Hispanoamérica.
Mapa extraído de la obra ‘La involución hispanoamericana…” en el que pueden verse las dos grandes estructuras económico-jurídicas y diplomáticas mundiales hasta 1810. Gran Bretaña destruyó la estructura hispánica.
X. [H.U.]: Ante la declaración de independencia de Hispanoamérica, ¿qué actitud asumió Gran Bretaña?
(J.C.G.): Partimos de una afirmación documental. En marzo de 1816 se convoca a un congreso de la Provincias Unidas del Río de la Plata que se hayan desmembradas y anarquizadas en la ciudad de San Miguel de Tucumán (Norte de la Argentina) para dictar una Constitución. No para una secesión o independencia de España, sino que se trata de una Constitución dentro de la unidad Hispanoamericana-Ibérica que se admite. Intempestivamente, ese Congreso varía su objetivo y el 9 de julio de 1816 previa discusión de 4 días se declara la independencia del rey de España y su metrópoli.
Es importante acotar que las provincias reunidas en ese Congreso no incluían a las provincias del Litoral (Banda Oriental del Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y las Misiones Orientales). Es decir que el país no se haya íntegramente representado ni el Congreso se reúne con el fin de dictar ninguna independencia. ¿Por qué? Porque la independencia intempestivamente se declara y dice que abarca a todo el continente por iniciativa de Francisco José de Alvear y Gaurú, conocido por el nombre de sus padres adoptivos como José Francisco de San Martín., quien ante la alianza de España con Rusia para reunificar las Españas de América con España Ibérica se apresta a hacer declarar la independencia para que esa alianza no pudiera concretarse en territorio americano por ser estos independientes.
Coadyuvando a ello, James Monroe, Presidente de los Estados Unidos, dirá “América para los americanos”. Esto significa que ante cualquier injerencia europea en América, Estados Unidos hará causa común para rechazarla. La concepción anglo norteamericana queda así afirmada, en contra de lo que había propuesto Alexander Hamilton, uno de los fundadores de Estados Unidos en 1776.
XI. [H.U.]: Para mantener la economía hispanoamericana bajo su control absoluto, Gran Bretaña impuso algún tratado a Hispanoamérica?
(J.C.G.): Sí, categóricamente sí. Fue el tratado “de amistad, comercio y navegación” impuesto por Gran Bretaña a las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) el 2 de febrero de 1825.
En 4 meses ese tratado que de inmediato analizaremos se impuso a Chile, Perú, Gran Colombia (Ecuador, Colombia y Venezuela unidos), Guatemala (América Central Unida) y a México. Este tratado fue redactado por San Martín en Escocia en el castillo de Lord Duff con quien había estado a las órdenes de Beresford en la batalla de Bailén. Lord Duff era consejero del rey el tratado de 1825 que se impuso a toda Hispanoamérica debía mantener inalterable el dominio económico sobre las Españas de América.
Hispanoamérica continúa dividida por esa política. Desde 1825 Venezuela ha tenido 41 guerras civiles en el siglo XIX, se produjo una guerra entre la Confederación Peruano-Boliviana y Chile, así como entre Argentina y Brasil (el inglés Ponsonby le entrega al Brasil la banda oriental). En virtud de toda esa geopolítica, Estados Unidos tendrá un control sobre el mar Caribe y sobre algunos países del Pacífico. Respecto a Argentina, es Gran Bretaña quien comienza la base de operaciones para dominar Hispanoamérica desde Buenos Aires. En 1820 España tiene preparada la reunificación de Hispanoamérica con la toma de Buenos Aires en alianza con Rusia. El general designado es Rafael de Riego y Núñez. Este General en vez de cumplir su cometido intercontinental promueve una revolución contra el Rey Fernando VII. Por causa de ello la flota rusa regresa a su país y la posibilidad de reunificar las Españas americanas con la España Ibérica desaparece y España se desangra en una guerra civil de ocho años.
Hay siempre un interés de Gran Bretaña en que Hispanoamérica no se una. La América Central era un solo país (Guatemala), pero en 1840 es dividida en cinco pequeñas repúblicas; ahí fueron concurrentes los Estados Unidos y Gran Bretaña. En las islas del Caribe se formaron países absurdos, se hicieron de esas islas países soberanos que hoy son sólo paraísos fiscales (siglo XX).
¿Por qué se impidió que Hispanoamérica se uniera y en cambio se permitió la unidad del Brasil? En 1704 Gran Bretaña le impuso a Portugal/Brasil el tratado de Methuen, por el que tendrá el comercio exclusivo y excluyente con Portugal y con Brasil. El objeto es penetrar por Portugal a España y por Brasil a Hispanoamérica; ejercer el control económico sobre el comercio interno y externo de España.
XII. (H.U.): Usted, al igual que otros pensadores e historiadores, ha cuestionado que los llamados “próceres” (como Bolívar o San Martín) sean tales, ya que la evidencia histórica parece demostrar que podrían haber sido más bien agentes al servicio de Gran Bretaña y sus planes imperialistas sobre Hispanoamérica. ¿Por qué, entonces, Bolívar o Miranda defendieron en sus escritos la unidad hispanoamericana con tanta insistencia? ¿Qué hay de sincero en esa supuesta defensa de nuestra unidad?
(J.G.): La cuestión es que Gran Bretaña utilizó las utopías de Miranda y de Bolívar, a quienes incluso proveyó de los elementos de guerra para sus empresas de secesión o de ‘independencia’, aprovechándose de la ingenuidad (aunque esto último no lo sabemos) de ambas personas. Pudo haber sido una utopía, pero jamás se realizó. Bolívar y Miranda fueron alojados en Londres y ahí realizaron la propaganda para la independencia. A Miranda, los ingleses lo envían a Jamaica, en 1759 y en 1769, para que desde allí actúe contra España. Hay que tener en cuenta que la presencia de Gran Bretaña en el Caribe es importantísima. Esto ocurrió durante la república de Oliver Cromwell que se extiende en Inglaterra desde 1649 hasta 1659.
Miranda y Bolívar fueron utilizados. Bolívar entregó al final a Miranda a los españoles y Miranda muere en Cádiz en 1815. Bolívar murió mientras deambulaba por los valles de Venezuela/Colombia, y antes de morir expresa: “¿para qué habremos hecho la guerra a España? llega a un arrepentimiento: “he arado en el mar”. Posteriormente el general Páez separa a Venezuela de Colombia. En principio Miranda y Bolívar actuaron por buena fe o ingenuidad.
San Martín, en cambio, no estuvo en Londres sino que se alojó en la residencia de asesor del rey Jorge IV en política exterior. El objeto era redactar el estatuto por el que se tendría controlada a Hispanoamérica: el tratado de amistad, comercio y navegación de 1825 impuesto a toda Hispanoamérica en el término de cuatro meses. Bolívar muere en los llanos y Miranda en la cárcel, pero San Martín muere en una gran opulencia.
En Guayaquil se hace evidente que Bolívar creía en la utopía de su juventud, lo que le llevará a convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 para unir a todas las ex posesiones de España en América. Pero San Martín, antes de su regreso a Perú, coloca el tesoro de la Real Hacienda de Lima (en términos modernos, era el “banco central” más grande de todo el continente) en la flota de Lord Cochrane, quien lo había trasladado de Valparaíso a Callao. Cochrane inmediatamente puso vela a Londres y así el tesoro de la Real Hacienda de Lima fue a las arcas de Gran Bretaña. San Martín concerta el primer empréstito de cuatro millones de libras con la orden expresa de que los fondos no se remitan al Perú sino que queden en un banco de Londres a disposición de la delegación peruana ante el gobierno de Gran Bretaña.
XIII. (H.U.): Los mecanismos regionales de integración no han avanzado en la unión política. ¿Cree Ud. que organismos como el Mercosur (dominado por el Brasil) o la Alianza del Pacífico (según algunos, una estratagema geopolítica de Estados Unidos) entorpecen e imposibilitan la unidad hispanoamericana o por el contrario pueden acabar operando en su favor?
(J.G.): De ninguna manera [operan a favor]. Son organismos ocasionales y circunstanciales. Hay un hecho importantísimo: en 1777, por el tratado de San Ildefonso, Portugal (siempre aliado de Gran Bretaña por el tratado de Methuen de 1704) entrega a España la colonia de Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata y España cede sus dominios en el Paraná hasta el Orinoco. A cambio de esto, Inglaterra/Brasil piden que se les conceda 6 millones de km2 al oeste de la línea del tratado de Tordesillas de 1494, y [de este modo] Brasil pasa de 3 a 9 millones de km2.
Brasil tiene una política hegemónica impuesta por Oliveira Salazar: el dictador que gobernó Portugal. Fue el más inteligente de todos los dictadores, porque creó el imperio de la lengua lusitana. Para conseguirlo, el nervio [fue] la expansión de la lengua portuguesa sin contención de fronteras y sin condicionamiento de ideologías. Por ejemplo, en la provincia [argentina] de Corrientes, que linda con Brasil, la opinión pública está manipulada a favor del Mercosur: [los brasileños] tienen delegaciones. Hay déficit en la balanza comercial con Brasil, que impone los artículos de vestimenta, calzado, [utensilios] de uso doméstico… brasileños.
Brasil tiene una diplomacia propia: la escuela de Itamaraty. El origen está en 1808: la Corte de Lisboa se traslada en buques británicos al Brasil ante el avance del general Murat, encargado por Napoleón de conquistar Portugal. Juan de Portugal viene [a Brasil] con toda la Corte, pero quedan los sabios y funcionarios de jerarquía en el manejo del crecimiento y desarrollo del país (de todas las ideologías). Cuando en 1820 Brasil le compra a Portugal su independencia, el precio es que [aquél] se haga cargo de la deuda externa que contrajo Portugal en las guerras napoleónicas. La mitad de la Corte se queda en Brasil (más o menos 500 personas), y forman la escuela de Itamaraty, para dirigir la economía y la política exterior de Brasil hasta nuestros días. Por ejemplo, Lula o Dilma provienen de la izquierda, pero su política exterior es inalterable.
No hay ningún Estado hispanoamericano que tenga diplomacia propia porque nunca tuvieron una política exterior propia; nunca tuvieron soberanía. [El ministro inglés] Canning dice en 1825: “Hispanoamérica es libre, y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros negocios, ella será inglesa”.
XIV. (H.U.): Ud. ha afirmado que para empezar a ser sujetos de nuestra propia política, no queda otro camino que fundar el Estado nacional argentino e hispanoamericano, definitivo e irreversible. Teniendo en cuenta que la mayoría de las grandes creaciones políticas estatales han sido fruto de la fuerza y de las guerras, ¿cree Ud. que en un futuro hipotético nuestra unidad sólo podría darse por la fuerza, a través de enfrentamiento bélico, o es factible un proceso pacífico de re-constitución?
(J.G.): Jamás [se conseguirá] por guerras o enfrentamientos bélicos, porque ahí perderemos todo.
[Debe ser] un proceso pacífico de reconquista y [realizado] todos los días, a través de las universidades, de los claustros de profesores que apliquen rigurosamente el concepto de “universalidad” de las Leyes de las Partidas de Alfonso X el Sabio (1055). La universidad será el estamento de maestros y estudiantes donde se enseñe y se aprenda enseñando. Que en todas las clases se explique el porqué y el para qué. Las fuerzas armadas deben ser la otra fuerza constitutiva. La esencia de este método está tomada de los mismos británicos.
[Recomiendo los libros]: “Malvinas, la trama secreta”, de Kirschbaum y Van der Kooy, “Argentina, gesta británica”, de Emilio Fernández Gómez, y “La colonia olvidada”, de Andrew Graham-Yooll. En el Martín Fierro se puede leer: “No son todos los que están ni están todos los que son”; [en Argentina] hay que diferenciar a los existentes de los publicitados: los primeros están [más allá de] un círculo de 200 kilómetros en torno a Buenos Aires, están en el interior del país.
Mapa político actual de Hispanoamérica: tras más de 300 años de unidad, la fragmentación en 18 débiles repúblicas; unas fronteras que responden a los intereses anglosajones.
XV. (H.U.): ¿De dónde puede surgir la fuerza económica, tecnológica y militar necesaria para fundar un gran Estado soberano?
(J.G.): La fuerza económico-militar tiene que surgir de las fuerzas de pensamiento.
Primero, hay que sembrar una idea robusta de la necesidad de la unidad hispanoamericana, o de lo contrario nos aguarda la desaparición.
Recuerdo que en 1968 Perón me envió un ejemplar [de un libro] con toda su política exterior y me pidió un título para el mismo, [que fue]: “Latinoamérica: ahora o nunca”. [Esa unidad] no se dio por un montón de fracasos, pero estos tienen que enriquecernos, [servirnos] para trazar un camino nuevo, una finalidad nueva. La historia es el pasado, explica y enseña lo que ocurrió; no es una anécdota, es prognosis del futuro.
En consecuencia, lo fundamental es crear grupos en España e Hispanoamérica que breguen por la unidad hispano-americana; una Confederación hispano-americana como salvación para todo el mundo hispano, en base al conocimiento de unos pocos. Hace falta crear una voluntad de hierro colectiva, y se logrará.
XVI. (H.U.): ¿Usted incorporaría a España (europea) a Hispanoamérica? ¿O cree Ud. que esta última podría o debería formar por sí sola una Nación? ¿Qué forma de Estado cree que debería adoptarse: la República federal, la Monarquía…?
(J.G.): Hispanoamérica unida en el pensamiento unitivo con España, confederada con ésta, tendría más fuerza, una fuerza milenaria de una España que también fue triturada… y [además] España nos abriría las puertas del mundo europeo, etc. Como madre, nos da su experiencia, su consejo, y [la tradición] de los prohombres que crearon el mundo hispanoamericano. Es sobre todo un aporte intelectual.
Tenemos que organizar las fuerzas del pensamiento. [Hoy] con internet es muy fácil: en menos de un año [pueden crearse] grupos de españoles e hispanoamericanos que breguen por la unidad y [cumplan el destino] punto por punto.
[En cuanto a la] forma de Estado, tendría que ser una república federal, pero no una confederación, porque esta tiene el peligro de que, aunque agrupe a unidades geográficas, estas conservan su derecho de secesión. El Estado federal tendría que ser al estilo norteamericano y no sus copias ridículas que se hicieron. En la obra “El federalista”, Alexander Hamilton plantea: ¿qué forma de Estado vamos a buscar? Un Estado federal con un Gobierno federal [que dirija] coherentemente la política monetaria y exterior: el imán que permite mantener la federación.
XVII. (H.U.): ¿Cómo deberían actuar los Ministerios de Relaciones Exteriores de ahora?
(J.G.): Hispanoamérica, en política exterior, debería comenzar por la idea de Julio César Gurien (pensador argentino del siglo XX) de que todos los países de la América española y España deben mantener al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores, un Ministerio de Asuntos Hispanoamericanos e Ibéricos, con objetivos distintos.
XVIII. (H.U.): ¿Y en política monetaria?
En política monetaria, debido a la crisis monetaria en que está el mundo habría que volver a la economía física. Para calibrar las dimensiones de la crisis, [se puede acudir] a la triple curva de LaRouche, que [utiliza] un sistema de coordenadas. Cuando se creó el FMI en 1945 el dólar como medio multinacional de pagos tuvo una existencia aceptable, porque era una moneda [de valor de cambio] fijo y constante. Pero en 1970 Nixon establece que la onza troy no debe tener valor fijo sino un valor cambiante, y regirse diariamente según la cotización de las bolsas de valores. Con lo que pasó a ser una moneda contingente y eso originó el descalabro internacional: ¿qué ocurrió? Los derivados financieros determinaron la necesidad de emitir dólares para amortizar el frenesí de las ventas de futuros, el sobreprecio de las acciones, cosechas a futuro… Es decir, estamos en una economía especulativa, no física. Es imprescindible volver a la economía física, porque está en juego la Humanidad, ya que todos se han volcado a la economía especulativa. La economía física (privada o estatal) se enerva permanentemente frente a la economía especulativa.
Lo más grave de todo esto es que se mire el ingreso per cápita con los guarismos de la economía especulativa y no con las cifras reales de la economía física. Aquí, se impone recordar el pensamiento de Mariano Fragueiro, el primer Ministro de Hacienda de la Confederación constitucionalmente organizada. Fragueiro expresó: “Es un sarcasmo llamar riqueza nacional a la fortuna de los ricos”.
XIX. (H.U.): ¿Está llamada la Argentina a ser el país que unifique a Hispanoamérica? ¿O debería esta misión corresponder hoy a México, por su mayor peso demográfico y económico? ¿Cuál podría llegar a ser, según Ud., la “Prusia” de Hispanoamérica?
(J.G.): Debería ser México. ¿Por qué? Porque México tiene una coherencia demográfica, económica, étnico-racial… En cambio, Argentina es resultado de una constitución liberal de 1853 que establecía [como poder constituyente] a ‘Nos(otros), los representantes del pueblo…” (en vez de “nos, el pueblo” como establece la constitución norteamericana). Esto no es un juego de palabras sino que la Constitución Norteamericana una vez redactada se sometió a la ratificación de cada uno de los estados. En cambio en la República Argentina los que se autonombraron “representantes del pueblo” impusieron su voluntad e ideas excéntricas a todos los pueblos. Por eso en la Argentina no hay una conciencia jurídica nacional como la tienen los Estados Unidos. Argentina es una mezcla de razas (nacionalidades) que hizo imposible el tener una coherencia [nacional]. En México, lo primero es la mexicanidad.
XX. (H.U.): ¿Cuál fue el sistema monetario que creó o adoptó Hispanoamérica cuando se separó de España?
(J.G.): Ninguno. Se manejó con empréstitos, empréstitos y más empréstitos. Eso determinó una Hispanoamérica siempre deudora, siempre tributaria a la usura extranjera. Un ejemplo cabal de lo predicho ocurrió en la República Argentina. José A. Terry, que en su obra “Economía Argentina” de fines del siglo XIX, sienta este apotegma:
“La historia financiera argentina es la historia de los grandes escándalos provocados por los empréstitos únicamente concertados para el despilfarro”.
San Martín contrata la primera deuda externa de Hispanoamérica. En consecuencia, Hispanoamérica nace sin moneda. El tratado de 1825, de amistad, comercio y navegación [con Gran Bretaña] establece la perpetua amistad con el Reino Unido y sus “súbditos” [de las repúblicas]. [Habla de] “los territorios del Río de la Plata y sus habitantes” (no sus ciudadanos). El reconocimiento fue el de un pedazo de tierra con un montón de gente arriba. En materia de buques se estableció la ‘reciprocidad’, pero como en toda Hispanoamérica no se conocía la técnica de la navegación de ultramar, al final [esos tratados convirtieron a Hispanoamérica] en exportadora de materias primas, únicamente en buques ingleses, y tributaria de empréstitos. La situación se mantiene hasta 1943 en que se consigue la industrialización argentina y se rompe esa ecuación. George Marshall (1910), premio Nobel de economía, dijo que no había dos economías tan perfectamente complementarias como Gran Bretaña y Argentina. Por eso acuñó el vocablo “ecuación anglo-argentina”.
XXI. (H.U.): Ud. ha afirmado en su libro que, demográficamente, Argentina es el “menos hispanoamericano” de nuestros países. ¿Considera que el alto volumen de población de origen no hispano-indiano puede ser un obstáculo para la reunificación?
(J.G.): No, no es un obstáculo. La Argentina no tiene una conciencia opuesta a Hispanoamérica sino anodina. En Argentina nadie habla de las vinculaciones reales con Hispanoamérica. Al pueblo argentino le da lo mismo, pero si observa un beneficio lo asume inmediatamente. Sería muy importante empezar a [difundir] las obras de Manuel Ugarte. El norte de Argentina, [cercano a] Paraguay… se siente más hermanado con Hispanoamérica que Buenos Aires. En Buenos Aires hay una mezcla inmigratoria que los hace menos hispánicos. El único que pudo unificar esa mescolanza fue Perón; hizo sentirse unidos a todos a través del trabajo.
En México hay muchísima más unidad (salvando las diferencias culturales, económicas, etc.). Los mexicanos son producto de una cultura hispano mexicana. En Argentina, los 10 millones [de habitantes] del interior sí son hispanoamericanos genuinos, hispano-indianos con todo fervor. Se ve en la música, los cantos y bailes, y en las obras en prosa y en las poesías. El hombre se siente hispanoamericano y desprecia al porteño. [En Argentina] todo está en manos de extranjeros; la Argentina se crea como reservorio para atraer a los europeos que sobran y molestan. Y ese reservorio es la ciudad de Buenos Aires. En un semicírculo con centro en Buenos Aires y 200 kilómetros de radio, el último censo señala la cifra de 30 millones de habitantes, la mayoría de ellos descendientes de las corrientes inmigratorias más diversas que se asentaron en el país a fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.
Actualmente tenemos un ingreso masivo de asiáticos. Se calcula que son 100 por día los que ingresan al país. Este factor vital para la demografía genera una heterogeneidad racial y étnica.
XXII. (H.U.): ¿Podría volver Puerto Rico, alguna vez, a Hispanoamérica?
(J.G.): Debe volver: los puertorriqueños se sienten ante todo puertorriqueños; son hispanoamericanos, y la descendencia hispanoamericana perdura a través de generaciones con su genética hispanoamericana o hispanoindiana. Veamos por ejemplo el sur de los Estados Unidos: California, Arizona, Texas, Nueva México y Florida. A pesar de haber sido arrebatadas a México en guerras iniciadas en 1830, su población sigue siendo hispanoamericana. Es hispano parlante: el 40% de los habitantes [del sur] de los Estados Unidos es bilingüe. El verbo pudo más que las armas y el dinero juntos.
XXIII. (H.U.): En un eventual proceso de reunificación hispanoamericana, ¿dónde queda Filipinas? ¿Se ha perdido para siempre a ese país de 100 millones de habitantes a las puertas de Asia oriental donde ya casi nadie habla español?
(J.G.): [Se puede recuperar Filipinas] reconquistando el lenguaje del mundo hispánico, que aún subsiste; esto es muy importante.
[Por cierto] en las memorias de Cochrane se señala que San Martín le imploraba ir a atacar Filipinas y que entre ambos se dividirían el tesoro. Pero Cochrane se niega. La tragedia es que se llama ‘próceres’ a los grandes traidores de la Hispanidad.
XXIV. (H.U.): Con un Brasil que pretende dominar toda América del Sur y con unos Estados Unidos que, de hecho, controlan a México y toda América Central, ¿no corre Hispanoamérica el riesgo de ser “partida en dos” y acabar devorada por esos dos gigantes, incluso desapareciendo en un futuro nuestro idioma común?
(J.G.): Sí, desde luego, existe ese peligro, por ello es necesario un Ministerio de Asuntos Hispano-Americanos. Porque el Brasil avanza, pero los hispanoamericanos no lo quieren. Eso requiere una acción de gobierno inmediata. [El concepto de] ‘Latinoamérica’ comprende la adhesión a Brasil. Un ejemplo: hace cuatro años, acudí a una iglesia y me encontré con un coro brasileño que venía a festejar el Mercosur. [Les dije]: “Aquí no hay que festejar nada, esto es un canto de propaganda del Brasil; es una promoción de un negocio y adhesión al Brasil’. Brasil siempre ha intervenido en Argentina, incluso militarmente.
Yo comenzaría con un factor muy importante, que es internet. Creando grupos en todos los países que sean la ‘levadura’ que empezará [más tarde] a fermentar. Y promover lo siguiente: 1º) Pedir una acción mancomunada de los gobiernos para atender la salud pública, creando una red de salud hispanoamericana; 2º) La unidad hispanoamericana para salvar nuestra vejez: un sistema jubilatorio para toda Hispanoamérica, 3º) La unidad de las leyes de trabajo; 4º) Establecer un código civil y comercial de obligaciones comunes a toda Hispanoamérica, y 5º) Muy importante y emotivo: crear la liga hispanoamericana de fútbol. Después, habría que avanzar con los libros y con un pequeño folleto que salga todos los meses por internet. Y, sobre todo [finalmente llegar a], una moneda hispanoamericana. Una moneda hemisférica que comprendía a los Estados Unidos y al Brasil fue propuesta en el temario de la Primera Conferencia Panamericana con sede en Washington en 1889. Allí los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña se opusieron terminantemente a esta vinculación que incluso estaba afirmada por un ferrocarril hemisférico que pasando por todas la capitales del hemisferio uniera Washington con Buenos Aires. Los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña obedecían planes británicos. Una moneda común y un ferrocarril que uniera todo el hemisferio americano rompía estos 4 puntos capitales de la política exterior de Inglaterra:
1. Divide et impera. Es decir dividir para reinar.
2. Trade not countries. Comercio por tratados y no conquista abierta y pública de territorios a los cuales se les reemplaza la bandera.
3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse. En la República Argentina todas las intervenciones británicas se presentaron siempre como agresiones norteamericanas. Un ejemplo fue el golpe de estado que derribó el gobierno de Perón en 1955.
4. Hacerle hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan para que se destruyan solos. Al respecto, un gran pensador argentino, Juan José Hernández Arregui en su obra La formación de la conciencia nacional (1930-1960) dice:
“La caída de Perón fue provocada por Inglaterra, no por EE.UU., que luego de años de ofensiva debió ceder ante un gobierno de contenido nacional…”
“Inglaterra, después de la II Guerra Mundial, recuperó su antigua condición de potencia exportadora de capitales de inversión…”Tal hecho corrobora una afirmación de Perón, expresada a la Revista Tempo, de México, en 1955: <<El consejero comercial inglés en Buenos Aires declaró un día con extrema franqueza que cualquier esfuerzo cumplido por quienquiera que fuese para asegurar la producción petrolera argentina sería considerado en Londres como un atentado a los intereses británicos…>>”.
“Los hechos posteriores a 1955, con la entrega de nuestra riqueza a Inglaterra y EE.UU. en condiciones financieras… lo demuestran”.
(véase al respecto el libro de Julio C. González, “Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos.”)
Estos cuatro apotegmas surgen de una obra basal para comprender la secesión de Hispanoamérica de España: “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX” de Harry S. Ferns. Editorial Solar/Hachette, Buenos Aires, 1966.
Al respecto me es imperioso remitirme a la obra de Julio C. González titulada “La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Triburtarios”. Editorial Docencia (Calle Agüero 2260, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono 4805-8434. Editorial Docencia Hernanadarias)
El Dr. Julio C. González, leyendo un discurso en un acto público en favor de la recuperación de las Islas Malvinas.
XXV. (H.U.): Ud. defiende la necesidad de un sistema basado en la economía real (o productiva) frente a un sistema especulativo. Pero, ¿qué sistema económico defendería para una Hispanoamérica unificada: una economía planificada o de libre competencia?
(J.G.): [Debería ser] una economía planificada. La “libre competencia” no ha existido ni existe. [Las economías] siempre son dirigidas o por el Estado o por multinacionales. El gobierno del general Perón [estableció] la obligación para las empresas multinacionales de reinvertir sus utilidades en el país. El gobierno de Menem [firmó] casi cien tratados de promoción de inversiones, otorgando créditos… y en cualquier litigio con una empresa nacional [argentina] se [estableció que] se aplicaría una jurisdicción extranjera: la del Banco Mundial. En cambio, Brasil acepta empresas extranjeras pero las condiciona. Un principio constitucional establecido en el artículo 38 de la Enmienda Constitucional 1949, inspirada por Juan Domingo Perón establecía que “el capital ha de estar al servicio de la economía nacional”.
Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida podría haber establecido una ley condicionando al capital extranjero dentro de la ley hispanoamericana. Todo [lo que ocurre] es producto de la globalización, que hace que la empresa extranjera cambie de lugar en busca de mano de obra cada vez más barata.
Las empresas norteamericanas fueron el primer sistema [estatal] proteccionista. Hamilton buscó el proteccionismo y que el producto fuera terminado y consumido en Estados Unidos. [Era un sistema] planificado: una industria no podía hacer lo que quisiera sino lo que estaba asignado. En Estados Unidos hay una economía libre pero planificada: por ejemplo, la línea ferroviaria que [necesariamente] debía ir del Atlántico al Pacífico.
Las necesidades de la soberanía de un país son las que establecen las reglas con que se debe tratar el capital extranjero. La actividad empresarial, industrial, técnica y científica intenta abrirse paso en algún país. [En Hispanoamérica] México tiene la ventaja de que son mexicanos, defienden sus propiedades, lo que es suyo. Chile también defiende su producción… pero en Argentina hay una extranjerización del capital. El problema del país es el mismo problema de Hispanoamérica: se necesita un programa [nacional], y tienen que realizarlo los profesores de las universidades.
XXVI. (H.U.): Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida y hoy fuera un gran país: ¿habría alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico avanzado? ¿Una gran potencia de religión católica podría ser la que marcara la pauta de la (nueva) Modernidad?
(J.G.): Sí, hubiera marcado la pauta. [Los principios de Modernidad] se habrían tomado de la preparación filosófica, jurídica, política, económica que le darían sus hombres, que son de ‘acero’. La religión tiene dos niveles; uno es el intelectual y el otro es el moral. El desarrollo tecnológico se conseguiría con una continuidad. Le daré un ejemplo: en 1972 [el gobierno de] Libia pidió a tres catedráticos de economía de Buenos Aires que los ayudaran a desarrollar un sistema bancario. En Argentina, el ingeniero Mosconi y el general Baldrich levantaron todas las torres de perforación de YPF a lo largo de 3 millones de Km2, pero su obra no continuó. [Alguien dijo que] “para gobernar hacen falta cerebro, testículos y corazón”. Hay que estar [prestando] atención las 24 horas del día [para impedir el] sabotaje.
XXVII. (H.U.): ¿A qué países, gobiernos o poderes podría beneficiar una Hispanoamérica unificada?
(J.G.): A los [propios] hispanoamericanos, por eso lo primero es convencerlos a ellos, no a otras latitudes.
La fuerza del mundo son las grandes masas terrestres: China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica. La marina rusa, como la alemana… no son universales como la británica, no están vinculadas por logias internacionales, son totalmente autónomas para [asegurar] la independencia de su país. En cuanto a China… es un enigma, pero puede ser [una futura fuerza rectora]. India tiene un espíritu que viene de fines del 1700: místico de recuperación, de volver a ser. No es [lo mismo que] Gandhi, que quiso ser independiente dentro de la Commonwealth. El ‘Commonwealth’ tiene 60 países, 30 millones de km2 y más de 1.600 millones de habitantes. Pero esas cifras no nos tienen que asustar. Porque la curva de LaRouche [mencionada más arriba muestra que] la economía mundial termina en recesión y desocupación (el movimiento de los indignados en España y en otros países europeos demuestra rotundamente la tesis de LaRouche); por eso Obama busca la guerra, porque eso tapa a todos los culpables de la situación creada por la economía especulativa.
XXVIII. (H.U.): ¿Cree Ud. que Europa es hoy, de facto, una “colonia” de Estados Unidos? ¿Cómo ve Ud. el futuro de Europa?
(J.G.): Estados Unidos es la fuerza policíaca de Inglaterra y de Europa. No es Estados Unidos el que dirige la política mundial, sino el que ejecuta las decisiones que se toman en Gran Bretaña. Hay que ser consecuentes: Hispanoamérica es católica, pero el catolicismo tiene que ser más religioso y menos protocolar y comercial. Una persona o un país que ‘quiere ser’ tienen que actuar en silencio, sin esperar favoritismos o caridad de las grandes potencias, aunque se dé un acercamiento. Todo esto es materia de una estrategia constante que en Gran Bretaña realiza la Universidad de Oxford. En la Universidad de Oxford existe una cátedra denominada “Argentina” dedicada exclusivamente a la situación de nuestro país. Esto es algo sin precedentes en todas las universidades del mundo.
El pensamiento está ahí; hay que nuclearlo y convencer de que se puede [construir] un futuro (“movimiento Podemos”). [Vemos] cómo evoluciona el conocimiento desde el año 1950. Hasta esa fecha, se tardaba 100 años en inventar o descubrir. Pero después de 1950 un descubrimiento o una invención se realiza en un año. El factor tiempo requiere que las disciplinas científicas y técnicas se desarrollen en función de un tiempo. El tiempo es una variable independiente.
Hispanoamérica tiene que realizarse a sí misma, tiene que revivirse. Es necesario sufrir, y que ‘sienta’ en su alma lo que es pasar de [ser ] sujeto a objeto de la política de otros. Solamente el conocimiento cabal de la grandeza perdida dará a España e Hispanoamérica la fuerza para recuperar esa grandeza con que se dirige el mundo.
XIX. (H.U.): ¿Está de acuerdo con Ortega y Gasset cuando dijo que lo que nos falta es una minoría selecta, que forme el gobierno de los mejores?
(J.G.): Efectivamente, la democracia que es el gobierno para el pueblo, debe ser la obra de los científicos y técnicos que sean intelectualmente los ‘mejores’, pero aquellos que están en una situación secundaria o debilitada es extremadamente [importante que se les dé oportunidades] porque no tienen recursos.
Juan Álvarez [también representa] un pensamiento extraordinario: publicó sus estudios sobre las guerra civiles de la Argentina en 1912. [Señaló que] a los períodos de superávit les seguían períodos de paz, y a los de déficit, períodos de guerra.
Es importantísimo que [hoy esa minoría] actúe por internet, que publique periódicamente (cada dos meses, etc.).
[En el caso de la Argentina] el único tema de política exterior del que habla la República Argentina es el de las Malvinas, no habla de otros temas, jamás. Hace unos cinco años, me visitó el coronel Eduardo de Casas y me mostró un expediente de 1833 que acreditaba cómo fueron tomadas las Malvinas. [Y me dijo:] “La única persona que puede evitar que se pierdan es usted”. Mi conmoción fue enorme. Como anexo, incorporé ese expediente a mi libro “Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos” (Editorial Del Copista, Córdoba, Argentina. Año 2004). [En Argentina] hay una doble política. Por un lado, se habla en contra del ‘imperialismo’, pero por otro se omite todo lo que tiene que ver con propiedades privadas de ingleses [en Argentina]. La política de Malvinas dura ya dos siglos: ¿qué se hace [realmente] para echar al enemigo?
La Unión Europea no es una Europa unida por la voluntad de avanzar, sino por la necesidad de defenderse. Por el tratado de Maastricht, Gran Bretaña impuso el euro a Europa, pero ellos se quedaron con la libra. El Imperio Británico es la inteligencia de Estados Unidos. [Recordemos que] en 1294 se fundó la bolsa de valores de Londres en Lombard Street: [desde entonces] tienen el poder financiero y la fuerza de la experiencia.
[Recomiendo consultar:] “Historia de Inglaterra y de los pueblos de habla inglesa” [de Winston Churchill], hay que leerla, porque ellos, de la historia, sacan lo que debe continuarse y lo que no debe repetirse.
¿Merece la pena luchar? Sí, porque el objetivo [se logrará] con voluntad y perseverancia. Aunque el mal rige el mundo, la fuerza del bien tiene el tesón que no tiene la fuerza del mal.
XXX. (H.U.):¿Cómo es posible luchar en pro de la unidad hispanoamericana en medio de un ambiente de profunda hispanofobia?
(J.G.): Sembrando la verdad, por internet o por otros medios.
XXXI. (H.U.): ¿Cómo cree que sería un mundo donde existiese una potencia hispanoamericana soberana?
(J.G.): Una Hispanoamérica soberana tendría un perfil que [destacaría] el triunfo del espíritu, de la cultura [propia], la fe en una misión que va más allá de la [propia] vida y la alegría y felicidad [del hombre] por encima de las empresas.
XXXII. (H.U.):¿Qué acción práctica recomendaría Ud. a todos los hispanos que lean esta entrevista y que sueñan con una Hispanoamérica unida?
(J.G.): Que profundicen estos conceptos que hemos bosquejado [en esta entrevista] y que [luchen] todos los días. Que no tengan miedo, porque es terrible tenerle miedo al miedo. La cuestión es luchar todos los días, para conseguir lo que se desea, para que al final el deseo se cumpla. La lucha es intelectual, con el arma del pensamiento. Nunca con la fuerza. El pensamiento que se expande como solución de los angustiosos problemas que sufrimos desde hace 200 años cuando Gran Bretaña nos separo de España, producen una cibernética de consentimiento.
Al respecto, es de recordar que cuando Gran Bretaña perdió los Estados Unidos, el ex Primer Ministro William Pitt , “el Viejo” (1708 – 1778), que era parlamentario fue interpelado por todos sus pares a raíz del desastre que era para Gran Bretaña la pérdida de sus dominios en América del Norte. Con su flemática inglesa, con toda serenidad expresó: “Cálmense señores. Los quebrantos de los hombres y de los reinos quedan recuperados, inmediatamente, en un cincuenta por ciento por lo menos cuando las cosas se analizan con realidad y decidida verdad.”
El apotegma predicho es el que nunca tuvo Hispanoamérica donde todos sus problemas que desencadenaron en sangrientas guerras y postración económica, fueron analizadas por los políticos de turno por palabras frondosas y adjetivos calificativos.
En definitiva, un programa integral, económico y jurídico para toda Hispanoamérica nunca fue elaborado por ninguno de los presuntos próceres (con excepción de Bolívar). Terminada la absurda lucha contra España a que los pueblos hispanoamericanos fueron inducidos por los ingleses, Simón Bolívar en 1826 convocó al Congreso Anfictiónico en Panamá, donde habrían de reunirse los representantes de virreinatos y capitanías generales para determinar el futuro de Hispanoamérica.
Los británicos se hicieron presentes como veedores y disgregaron la única posibilidad que hubo entonces de unir a Hispanoamérica y buscar un destino común. Nacieron así los estados desunidos de Hispanoamérica opuestos a los Estados Unidos de Norteamérica.
Las consecuencias de esta desunión las expresó muy bien Bartolomé Hidalgo (de Montevideo) en 1820, en un brillante poema que sintetizó la situación actual de Hispanoamérica a partir del momento en que fue desvinculada de España. El poema se llama “Diálogo entre Chano y Contreras” (1920). Dice así:
En diez años que llevamos
De nuestra revolución
Por sacudir las cadenas
De Fernando el baladrón
¿Qué ventaja hemos sacado?
Le diré con su perdón,
Robarnos unos a otros,
Aumentar la desunión,
Querer todos gobernar,
Y de facción en facción
Andar sin saber que andamos;
Resultando en conclusión
Que hasta el nombre de paisanos,
Parece de mal sabor,
Y en su lugar yo no veo
Sino un eterno rencor
Y una tropilla de pobres,
Que metida en un rincón
Canta al son de la miseria:
¡No es la miseria mal son!
En síntesis, respondiendo a la pregunta, la acción práctica consiste en conversar y conocernos, porque en Hispanoamérica hay que diferenciar a los publicitados de los existentes. Los existentes que no tienen la publicidad de conceptos vacíos son muchísimos más y más talentosos.
Necesitamos conocerlos. Y empezar a conversar. Este será el inicio de una Hispanoamérica unida. El poema argentino “Martín Fierro” lo señala categóricamente: “no son todos los que están. Ni están todos los que son”.
Con todo esto, se podrá triunfar, pero al menos haciéndolo justificaremos ante Dios, fuerza de todas las fuerzas y causa de todas las causas, la vida y la existencia que nos ha dado.
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Fuente:
Dr. Julio Carlos González: “Para unir a Hispanoamérica, necesitamos organizar a las fuerzas del pensamiento “ | Hispanoamérica Unida
Última edición por Mexispano; 28/01/2016 a las 03:38
Se nos señala habitualmente a los Borbones como sinónimo de decadencia, pero no es así. De hecho, el siglo XVIII fue un siglo de recuperación frente a la decadencia que ya había empezado en los últimos años del augusto Felipe II. La recuperación empieza con Felipe V y se confirma especialmente bajo Fernando VI y Carlos III. No fueron perfectos, por supuesto que tuvieron fallos. Pero al menos, y probablemente eso fue lo más importante, nos libramos del avispero de guerras euro...peas en las que nos metieron los Austrias.
Las políticas erróneas de los Borbones del XVIII, asimismo, no son muy diferentes del resto de políticas de la Europa de la época, desde Portugal a Rusia. Incluso para con los virreinatos americanos, con las torpezas que cometieron los Borbones, sin embargo, se suele omitir que convirtieron al Río de la Plata en uno de los puntos de referencia de la política y la economía hispanoamericana. Y es que el Río de la Plata, Vascongadas y Cataluña fueron posiblemente las zonas más beneficiadas por la política borbónica.
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https://es-la.facebook.com/pages/Ant...13868212144988
Y si la Verdad existe no me cansaré de buscarla y no, no me cansaré de que me busque. Ya estuvo bien de “apología del nazismo”, ahora se viene “apología del colonialismo”, incorreción política revisada, corregida y aumentada. Si me odian y persiguen, que lo hagan de una buena vez y con todas sus fuerzas, aun cuando yo los ame a todos y a cada uno de ustedes. Y aunque ni todo lo escrito ni por escribir jamás se podría equiparar en ninguna forma a una sola de nuestras vidas sagradas, ésta no va por mí, ésta va por usted, señor Diego, va por lo que somos, va por mi palabra dada a usted de concluir esta obra. Si con el anterior se estremecieron dos Estados, que con QUITO FUE ESPAÑA: HISTORIA DEL REALISMO CRIOLLO se estremezca todo el continente hasta sus cimientos. Sólo me detendrá la muerte.
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Expuesto por el historiador Ecuatoriano Francisco Núñez del Arco
«"SLOGANS" DE LA INDEPENDENCIA. Toda generalización tiene riesgos. Como puede tener mi íntima convicción sobre las revisiones que requiere la historia nacional (ecuatoriana), urgentes y fundamentales, si queremos el verdadero retrato del país para conocerlo y proyectarlo hacia el futuro. Veamos sólo el siguiente punto y no es el mayor; la manipulación de términos con diversas finalidades como la política es antigua y universal. Pero fue extraordinaria la habilidad que tuvieron los políticos que forjaron la Independencia de Iberoamérica, tan hábiles que aun hoy usamos las mismas palabras y los mismos conceptos que a principios del siglo XIX acuñaron la literatura libertaria y las inflamadas proclamas que necesitaba la revolución. Con una agencia publicitaria digna de encomio por los resultados positivos que lograba, ellos alinearon a los americanos contra los españoles; ellos no reconocieron sino a los antepasados indígenas y rechazaron de plano a los abuelos españoles como usurpadores. Españoles de pura cepa o mestizos distinguidos, muchos de los próceres se atuvieron exclusivamente a las raíces americanas. Pasada la necesidad política de distorsión, sus inteligentes pero acríticos y parcializados "slogans" ajustados a su tarea, se leen en nuestros textos escolares cerca de 180 años después. En contrapartida a los estudiosos de hoy causa enorme sorpresa que manifestaciones tan "aborígenes" como la música, las fiestas, los bailes, el vestido y las comidas tengan tantos ingredientes total y absolutamente españoles. Y todavía no nos hemos referido al idioma y la religión.»
- Gerardo Martínez Espinosa, 20 de octubre de 1992.
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Otra prueba documental de que los anglosajones (británicos y estadounidenses) anhelaban la separación de los Reinos de Indias, y para eso destinaron recursos económicos así como apoyo militar a los llamados libertadores (por ejemplo, una parte de la tripulación de la flota de Cochrane en el Pacífico eran de los Estados Unidos). Todo esto en contra de los anti-hispanistas que nos llaman "conspiranoicos" cuando les hablamos de los planes de las potencias enemigas de España para su destrucción.
La fuente es el libro 'América latina, de la independencia a la segunda guerra mundial' de Gustavo y Helene Beyhaut (dos historiadores franceses especializados en la América hispana), de la colección Historia universal, Editorial Siglo XXI.
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Fuente:
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