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Tema: Hay “otro” bicentenario

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  1. #1
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Antonio Moreno Ruiz

    https://www.facebook.com/pages/El-ot...20078674699744


    En el mismo sitio de la batalla de Ayacucho; batalla ya pactada entre liberales criollos y peninsulares; batalla de traición y engaño. Valgan algunas reflexiones y datos:
    -En el ejército realista, de cada 5 soldados, 2 eran ibéricos y 3 peruanos (incluyendo altoperuanos).Hay quien calcula que el 90% de los ejércitos realistas estaba compuesto por hispanoamericanos. Y bueno, que su memoria no se pierda a pesar de 200 años de mentiras, tanto en España como en Hispanoamérica; siendo "curioso" que a ambos lados del charco se cuente la misma versión oficial.
    -En el ejército realista aquel día participaron personajes que serían muy importantes para la historia de España y el Perú, respectivamente: Del lado realista peruano estaban los hermanos Castilla. Luego de la batalla, Ramón cambió de bando e ingresó al ejército patriota y con el tiempo llegaría a presidente de la república; en cambio Leandro no reconoció la república y pasó a España (lo mismo haría buena parte de la familia arequipeña de los Goyeneche), donde a los años lucharía en el ejército carlista, siendo el último gobernador de la resistencia de Morella bajo las órdenes del general Cabrera en 1840. Valga reseñar que el general Cabrera usó una bandera negra muy parecida a la que años antes habían usado los realistas quiteños y venezolanos; y esa fue la bandera que Leandro Castilla custodió como gobernador; viva muestra de que los criollos no estaban discriminados. Del lado realista ibérico estuvieron Espartero y Maroto, los cuales, a los años en la Península estarían teóricamente enfrentados: Espartero en el bando liberal, Maroto en el carlista; pero a la sazón ambos firmantes del vergonzoso Convenio de Vergara en 1839, donde Maroto ordenó el fusilamiento de muchos buenos militares carlistas y entregó la flor y nata de los voluntarios vascos y castellanos al desastre. Maroto, que era casado con chilena, sabiendo que Roma no paga traidores, pasó a Sudamérica, y estando en Perú, Ramón Castilla, ya presidente de la república, conocedor de su traición a través de su hermano Leandro (el cual murió exiliado en Francia), le prohibió la estadía en el país y tuvo que pasar a Chile.


    Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)

  2. #2
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Referente a este posteo:

    ¿Quiénes endeudaron a Hispanoamérica?




    En una de las fuentes citadas por el autor de ese artículo, encontré información relevante:



  3. #3
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Juan Friede es autor de la obra 'La otra verdad: la independencia vista por los españoles'.

    Más información del autor en: Juan Friede (1901-1990) : investigador de los indígenas y de la historia de Colombia | banrepcultural.org




    __________________________


    Fuente:

    https://www.facebook.com/77125717629...type=1&theater

  4. #4
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  5. #5
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Las otras vale, pero no creo que en el Sáhara estén para masones. Más bien parece ser una copia de la enseña de la rebelión árabe de 1916 (que da origen a la bandera palestina, jordana y otras): https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_%C3%A1rabe
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  6. #6
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Gracias por la aclaración.

  7. #7
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Recomendamos ampliamente la lectura de este artículo del hispanista colombiano Pablo Victoria: http://www.vive.in/…/ARTICULO-PRINTE...TER_FRI…




    _______________________________________


    Fuente:

    https://www.facebook.com/77125717629...type=1&theater

  8. #8
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    El artículo de donde se extrajo la frasea anterior ya se había puesto en este mismo hilo:


    Mitos de la independencia





    Y aquí hay más información referente de este autor colombiano:

    Pablo Victoria habla del verdadero Simón Bolívar (video)


    "Al oído del Rey", de Pablo Victoria


    Pablo Victoria y los grandes mitos de la historia de Colombia (video)

  9. #9
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    “Ganaron ellos”, el nuevo post del jurista y escritor español José Ramón Bravo

    Publicado el 22 de agosto del 2013 | 5:41 pm



    Archivado en:

    Nuestra historia es como una película que acaba mal, porque en ella, al final, ganan los malos.

    Si la historia de las sociedades humanas es la historia de una sucesión de imperios, entonces el nuestro –que fusionó a dos razas y a dos mundos para crear una civilización única en la Humanidad- fue un imperio al que no le dejaron tener su propia sucesión natural, que habría sido el nacimiento de esta super-nación: Hispanoamérica.


    ¿Por qué, teniéndolo casi todo para ser dueños de nuestro destino, nos dejamos arrebatar lo más sagrado: nuestra unidad? ¿Por qué, este mundo hispano-indiano que perduró durante tres siglos de paz y progreso, permitió que en pocos años nos sumiéramos en las tinieblas de la guerra civil y el doloroso, interminable separatismo? ¿Por qué si hace tres siglos nuestro nivel de vida era comparable al de Europa hemos acabado en este páramo de atraso, miseria e indignidad? ¿Por qué habiendo tenido una marina que dominaba los mayores océanos, hoy día no contamos con un ejército capaz de defender nuestra soberanía y garantizar nuestra paz? ¿Por qué habiendo sido los primeros en tener universidades en América, tenemos hoy que importar conocimientos del extranjero, casi siempre enemigo nuestro? ¿Por qué hemos permitido que nuestros hijos crean la Leyenda negra que nuestros enemigos inventaron para destruirnos? ¿Por qué permitimos que nos arrancaran a parte de nuestra tierra patria: los yanquis en el norte y los luso-británicos en el sur? ¿Por qué seguimos empeñados en ver como superior a esa bestia depredadora que solo creó miseria, racismo y división por donde pasó: la India, África, Palestina…? ¿Es que nadie puede ver que allá donde prosperaron (Estados Unidos, Canadá, Australia…) fue porque no se mezclaron con ningún pueblo o bien directamente los exterminaron?

    Estas y muchas otras preguntas han rondado las cabezas de los pensadores que durante los últimos 200 años han tratado de comprender el porqué de nuestra interminable desdicha. Las respuestas, sin embargo, apuntan siempre a un mismo culpable: el imperialismo británico y la forma en que este ha dividido el mundo para provecho exclusivo de las naciones anglosajonas. ¿Acaso es casualidad que varias de las más extensas naciones del mundo, que a su vez son potencias dominantes en lo económico, en lo militar y en lo político, sean hijas de Gran Bretaña? ¿Es que hemos de creer a Joseph Chamberlain, cuando afirmó en 1895 que “la raza británica es la más grande de las razas imperiales que el mundo ha conocido”? ¿El resto de los pueblos de la tierra es necesariamente inferior a los anglosajones? ¿Qué hay de los grandes imperios mediterráneos, o de China, o de Rusia, o de la propia España, por no hablar de las creaciones culturales de otros muchos y diversos pueblos, dentro y fuera de Europa, durante siglos?

    No nos engañemos. Es cierto que el mundo en que nos ha tocado vivir es un mundo anglosajón, sí. Pero esto no es fruto de una innata superioridad, sino de una serie de circunstancias que favorecieron a Inglaterra frente a otras naciones y que los ingleses, con su legendaria perfidia, supieron aprovechar. Las relaciones internacionales durante los siglos XVI a XVIII estuvieron dominadas por tres grandes potencias: Gran Bretaña, Francia y España. Esta última fue la que inició su expansión ultramarina primero, cruzando el ancho océano para incorporar nuevas provincias en tierras americanas a sus dominios, que pasaron a formar parte de un mismo cuerpo político, la Monarquía universal o católica (a la que la historiografía frecuentemente ha llamado “Imperio Español”, aunque este término no fuera el oficial ni el que utilizaron los que en él vivieron). España buscaba una nueva ruta hacia las Indias (Asia oriental) y en su camino se topó con todo un continente cuya existencia se desconocía: lo que con el tiempo se acabaría llamando América. Y España se “desdobló” en una nueva nación hispanoamericana —como dijera el argentino Jorge Abelardo Ramos-: trasplantó al Nuevo Mundo su fe, su idioma, sus instituciones, su arte, sus conocimientos, su cultura, su concepción del mundo y de la vida, que hoy viven en cientos de millones de personas en este continente, también en aquellos a los que han enseñado a odiar su propia cultura hispánica, la que los define y une; pues, antes de España nunca hubo unidad (sólo muchos pueblos indígenas que o no se conocían o directamente se enfrentaban unos a otros), y después de España, tampoco hubo unidad (sólo divisionismo, guerras civiles, una continua intranquilidad que llega hasta nuestros días). La Hispanidad es, pues, el verdadero factor de unidad de los pueblos de nuestra América: por idioma, por religión, por cultura, por tradición jurídico-política, por historia en común. Y sobre todo, por otro factor que aún une más a Hispanoamérica y la define y singulariza frente a las demás civilizaciones del mundo: el mestizaje, esa fusión de cuerpo y alma que la propia Reina Isabel I de Castilla promovió, como cuando aconsejó que los castellanos hablaran y se relacionaran con los indios, y como cuando ordenó, en su propio testamento, que nadie permitiera que los indios sufrieran “agravio alguno en sus personas ni bienes” y que fueran “bien y justamente tratados”. Los abusos y excesos de muchos funcionarios y conquistadores que entonces tuvieron el poder fueron, pues, obra de personas concretas, y de la propia naturaleza humana, uno de cuyos lados oscuros es, precisamente, abusar del débil. Pero esto nunca fue un programa ni un proyecto de gobierno de la Monarquía española: todo lo contrario. La obsesión de esta, como demuestran una y otra vez las evidencias históricas, fue extender su dominio y su poder para asegurar el predominio de la fe católica.

    Es cierto que las sociedades evolucionan, y que hoy en día muchísimos hispanos ya no sienten esa fe con el mismo ardor, y muchos de ellos no la sienten en absoluto. Sin embargo, más allá del contenido estrictamente religioso o espiritual, el catolicismo ha impregnado por completo el alma hispana modelando su cultura y su forma de ser. Es decir, hoy el catolicismo es más cultual que religioso, si se prefiere. Esa desconfianza ante la excesiva riqueza material, ese convencimiento profundo de que todos los hombres son iguales, esa extraña veneración por el sacrificio, el llanto y el dolor, que conviven con la esperanza de un mañana salvador que nos devuelva la alegría… tienen mucho que ver con las entrañas del catolicismo, aunque hoy no nos lo planteemos en clave religiosa. Incluso el radicalismo ideológico de los hispanos que, tanto en la derecha como en la izquierda, niegan al contrario y quieren imponer su particular “credo” porque en lo más profundo de su alma están convencidos de que la suya es la Verdad indiscutible.

    Y, frente a esta visión de la vida y el hombre, se alza el protestantismo anglosajón. Utilitarista, práctico, materialista. Los ingleses, cuya Reina nombraba caballeros a piratas en el siglo XVI, sembraron de terror el Atlántico para apoderarse mediante el robo de lo que otros había obtenido por el derecho de conquista. Los ingleses no necesitaron adentrarse en selvas, cruzar desiertos, exponerse a mil peligros y sojuzgar a dos imperios continentales. Tampoco perdieron el tiempo mezclándose con indígenas para crear una nueva estirpe mestiza, ni creyeron necesario levantar catedrales, fundar universidades y colegios, aprender las lenguas indígenas para evangelizar a infieles. Nada de eso. A los ingleses les bastaba asaltar a los galeones de Indias y llevarse lo único que les interesaba: el oro y la plata, que fue con lo que construyeron, poco a poco, la prosperidad de su nación. No por casualidad Inglaterra es, todavía hoy, el centro financiero del mundo. El filósofo Gustavo Bueno, sin negar los abusos y errores que se cometieron durante la época virreinal española, distingue entre dos tipos de imperios: el imperio generador y el imperio depredador. El imperio español pertenece a la primera categoría porque, en ese crecer y expandirse de Castilla y luego España, se incorporaron territorios a un mismo cuerpo político y se creó una nueva estirpe, un nuevo tipo de hombre y de sociedad. Inglaterra pertenece a la otra clase. Por donde han pasado, los anglosajones han exterminado o arrinconado siempre al nativo, como lo demuestra el hecho de que ninguna gran nación anglosajona es genética ni culturalmente mestiza. El propio historiador John Elliott reconoce que los anglosajones establecieron “fronteras de exclusión”, a diferencia de las de los españoles, que eran “fronteras de inclusión”. Lo que hoy se denomina “sociedad abierta” o “sociedad multicultural” no es más que la negación del mestizaje: es necesario preservar a las razas, mantenerlas separadas, de ahí el apoyo entusiasta de los académicos anglosajones al “indigenismo”, porque ello, claro es, divide y debilita aún más a nuestras sociedades. De ahí, también, la obsesión de los países anglosajones por preguntar a sus habitantes, en los censos de población, a qué raza pertenecen: una pregunta que resultaría escandalosa e inmoral en nuestras sociedades.

    A los poco versados en historia y con demasiado odio anti-hispánico metido en la cabeza, habría que recordarles lo siguiente: lo peculiar, específico de la hispanidad, no fueron los abusos de varios conquistadores, ni el trato desigual de la población, ni la imposición de una cultura sobre las otras. Porque todos esos elementos, es decir, esas sombras que obsesionan a los hispanófobos, son algo que han existido y existirán en toda sociedad que en determinado momento histórico disponga de un gran poder y se haya constituido como un gran Estado-imperio: Indo-España no fue excepción en tal sentido. La esencia de la hispanidad, sin embargo, hay que buscarla en lo que de verdad la diferencia del resto de las civilizaciones. Y aquí es donde observamos dos fuerzas que la impulsan y la hacen única frente a otros cuerpos de dimensiones imperiales: la obsesión por extender una fe que se consideraba la única y verdadera, por encima de cualquier consideración material, y el “predicar con el ejemplo”; mezclándose con el otro, con el extraño, y dando lugar a una nueva raza, lo que el mexicano José Vasconcelos llamaría la “raza cósmica” (los mestizos, tanto si lo son genética como culturalmente). En la medida en que la hispanidad tiende a fusionar a todos los seres humanos, representaría la verdadera universalidad (o sea, nuevamente el catolicismo, pues eso mismo es lo que significa la palabra “católico” = universal).

    Pues, bien. Tras tres largos siglos de civilización hispana, de unidad política hispano-americana, de paz y gobernabilidad, de arte, ciencias, pensamiento, cultura, política y economía (obviamente todo ello en el contexto de la época: siglos XVI a XVIII), nuestro mundo cayó en las tinieblas, de las que aún no hemos escapado. Porque, como todo el mundo sabe, ganaron los otros, los que no tenían ninguna visión trascendental de la vida ni del hombre, sino que sólo rendían culto a un único dios: el Comercio. Ellos fueron los verdaderos destinatarios de las riquezas hispanoamericanas, que no se pudieron reinvertir en nuestro propio Estado indo-hispano (sólo parcialmente; mientras perduró la unidad monárquica), sino que sirvió para enriquecer a Gran Bretaña y a sus banqueros, a sus industriales, a sus comerciantes. Sirvió para que, a costa nuestra, de nuestro esfuerzo en construir esa gran unidad política a la que hicieron fracasar partiéndola en pedazos, pudieran ellos crear su industria y arruinar la nuestra, crear sus bancos que arruinaron nuestras arcas públicas mediante empréstitos abusivos, financiar guerras contra nosotros para intentar destruirnos (como la guerra del Paraguay, que exterminó a la mayor parte de la población masculina de aquel Estado). Si hubiéramos resistido, si hubiéramos sabido comprender que en nuestra unidad estaba nuestra fuerza, nada de esto habría pasado, y el mundo sería hoy, de seguro, muy distinto. Prácticamente no hay rincón del mundo donde los anglosajones no ejerzan su poder y su dominio; donde su economía, cultura, lengua, política y ejército no estén presentes. Pero, a diferencia de la hispanidad, en este caso no hay concepción “universalista” que trate de igualar a los hombres, hermanándolos. No. Se trata de tejer todo un entramado político, jurídico, económico y militar en el que, esencialmente, sólo haya dos tipos de hombres: los anglosajones, dueños del mundo: y todos los demás, sus colonias. Pues, si la Monarquía hispánica creó provincias, gobernaciones, virreinatos y capitanías en las Indias (erróneamente llamadas “colonias”, pues no lo fueron nunca), en este caso las potencias anglosajonas sí han convertido al resto del mundo en una inmensa colonia. Esto explica nuestro eterno sometimiento, nuestra división, nuestra pobreza, nuestra confusión, nuestra intranquilidad y desasosiego. Ganaron ellos, como todos sabemos, y por ello están las cosas como están.

    Sólo renacerá la esperanza el día en que los hispanos empecemos, de nuevo, a unirnos.





    Así era el mundo a finales del siglo XVIII, hace poco más de 200 años. Obsérvese cómo las Indias (Hispanoamérica), junto con la península ibérica y Filipinas, era el Estado más extenso. Gran Bretaña consiguió destruir aquella inmensa unidad política fomentando el separatismo, que nos dividió en varios países.




    José Ramón Bravo

    Jurista y escritor español

    Hispanoamérica Unida | Por la creación de un Estado hispanoamericano
    hispanoamerica@terra.com


    __________________________


    Fuente:

    “Ganaron ellos”, el nuevo post del jurista y escritor español José Ramón Bravo - UCV Satelital TV

  10. #10
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    El artículo me deja sin palabras: simplemente, excelente.

  11. #11
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Aserción del argentino Enrique de Gandía sobre el rol de los indígenas en las guerras de independencia, donde se mantuvieron leales a la Hispanidad y enemigos de las oligarquías criollas ilustradas y masónicas que se sublevaban contra su propia Patria. Tengamos en cuenta que Gandía es favorable al proceso independentista; por lo tanto, nadie podrá acusarlo de carlista o españolista.

    La cita pertenece a su libro 'La independencia americana', publicado por la editorial Mirasol en Buenos Aires, año 1961 (página 13).




    _______________________________________


    Fuente:

    https://www.facebook.com/77125717629...type=3&theater

  12. #12
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Habría que preguntarle al Papa Francisco qué piensa de esto... aquel que utiliza el término "Latinoamerica" y que cuando visitó Bolivia y Paraguay, pidió perdón por los supuestos crímenes cometidos por parte de la España Católica contra los indios. Al respecto de lo último, el gran artículo de De Prada, disponible en este blog. Quiero pensar que el Sumo Pontífice lo hace simplemente por ignorancia, y que no difama nuestra religión y cultura adrede...

  13. #13
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  14. #14
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    El historiador ecuatoriano Francisco Núñez del Arco Proaño nos ha permitido tomar esta magnífica frase de su muro para compartirla en nuestra página. La Asociación Cultural Felipe II ha tenido el gran honor de conocer a este joven intelectual para poder intercambiar ideas y apreciaciones. Sin dudas hemos aprendido mucho de él y aún nos queda aprender un tanto más.

    Francisco ha realizado profundas investigaciones y trabajos sobre la historia de Ecuador, destacándose una obra sobre los poco difundidos vínculos entre su país y la Alemania de los años 30 y 40. También se encuentra ultimando los detalles de su próxima obra intitulada 'Quito fue España', en donde seguramente aportará datos inéditos y novedosos para contribuir a la revisión de las llamadas guerras de independencia.

    La frase en sí representa un llamado a la reflexión a los nacionalistas independentistas, que ponen el grito en el cielo denunciando la secesión de Cataluña, pero a su vez idolatran como dioses a los secesionistas San Martín y Bolívar.

    Rogamos compartir masivamente para contribuir a la difusión del auténtico pensamiento hispánico.

    Enlace al blog de Francisco: https://coterraneus.wordpress.com/





    _______________________________________


    Fuente:

    https://www.facebook.com/77125717629...type=3&theater

  15. #15
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    LAS BAJAS PASIONES DE LA “INDEPENDENCIA”


    Publicado: 16 Diciembre 2015







    Escribe: Antonio Moreno Ruiz.-


    Nos recuerda el historiador colombiano Pablo Victoria Wilches (1) que la familia de Simón Bolívar vivió obsesionada con obtener un título de nobleza de la Corona española pero que no pudo porque se negaba a desvelar el origen de un antepasado: En concreto, la bisabuela de Simón, que era negra; y esta familia Bolívar, que debían sus pingües riquezas al nefasto tráfico de esclavos, no quería que eso se supiera.

    Simón Bolívar, que era llamado “el zambo” por los notables limeños, estuvo toda su vida acomplejado por su aspecto físico; siendo que algunos hermanos suyos habían heredado más físicamente a algún antepasado alemán. Esto de no querer desvelar el antepasado afro generó un resentimiento que marcó para siempre el carácter de Simón Bolívar, el dictador de la Gran Colombia.

    Y una de las muchas pruebas del innato resentimiento de este gran dictador fue el recadito que dejó en carta al general Santander el 9 de enero 1824: “Yo creo que he dicho a usted antes de ahora que los quiteños son los peores colombianos… El hecho es que siempre lo he pensado, y que se necesita un vigor triple allí que el que se emplearía en otra parte. Los venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados… Los quiteños y los peruanos son la misma cosa; viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe. Los Guayaquileños son mil veces mejores”

    Asimismo, el historiador argentino Nicolás Duré (2) nos recuerda cómo el “prócer” argentino Manuel Belgrano, en carta a José de San Martín (en 1813), le comentaba que "los negros y mulatos son una canalla que tienen tanto de cobarde como sanguinaria" y que sólo le consuela "que vienen oficiales blancos". Profundizando en la figura de Manuel Belgrano, nos sigue diciendo Nicolás Duré: “Además, sus traicioneras conspiraciones contra la Corona venían de vieja data, estando implicado en el llamado carlotismo, o como cuando, junto con Pueyrredón, quiso convencer a Liniers de que no entregara el mando cuando Cisneros llegó al Río de la Plata como nuevo virrey.” “Asimismo, durante su estadía en Inglaterra junto con Rivadavia, esbozó una constitución basada en principios ingleses. La anglofilia afectaba como una enfermedad a nuestros próceres, y no por nada Manuel Belgrano recibió un reloj como regalo del rey Jorge III.”

    Huelga decir que tanto Bolívar como Belgrano, al igual que San Martín y O´Higgins, eran masones. Al igual que era masón Pablo Morillo y muchos otros liberales ibéricos (que ocuparon la jefatura de los ejércitos realistas), camaradas ideológicos de José de San Martín; aquel español nacido en Yapeyú que dejó dicho: “Los liberales del mundo somos hermanos en todas partes y queremos preparar en este hemisferio un asilo seguro para nuestros compañeros de creencias.” No en vano dice Alan García en su libro “Pizarro, el rey de la baraja” (3) que el auténtico héroe de la independencia hispanoamericana fue Riego, militar liberal y anticlerical que dio un golpe de estado en 1820, evitando que embarcasen para las Indias más de veinte mil soldados ibéricos que, conjuntamente con la formidable resistencia realista criolla, hubieran terminado de aplastar a unos independentistas que hasta entonces tenían la guerra casi perdida. Pero ese golpe liberal, que dirigió los destinos españoles desde 1820 a 1823, supuso asimismo el ascenso al poder de muchos militares adictos a su causa; y fue el caso de Pablo Morillo, quien no le hizo caso a Tomás Morales (4), sobre sus consejos acerca de cómo llevar la guerra en Sudamérica. Morillo se abrazó con Bolívar; indultó al sanguinario Arismendi (camarada del dictador de la Gran Colombia) y prohibió homenajes a Boves, vencedor de Bolívar y máximo héroe de los realistas llaneros, por una supuesta política “de pacificación de espíritus”. En poco tiempo, desbarató buena parte de la lucha realista venezolana. Asimismo, recordemos que José de San Martín pactó con la camarilla del virrey La Serna, donde la masonería y el liberalismo predominaban. La batalla de Ayacucho fue la última pantomima: Ya estaban todas las cartas marcadas.

    Asimismo, ese Trienio Liberal (1820-1823) confundió a muchos realistas americanos, quienes luchaban por el rey y contra los revolucionarios, y ahora resultaba que los revolucionarios eran los propios peninsulares…

    Así las cosas, que la independencia de la América Hispana fuera a llegar era algo prácticamente inevitable. El conde de Aranda así se lo había expresado en pleno siglo XVIII a Carlos III, proponiéndole trasladar príncipes españoles a los virreinatos para que desarrollaran una independencia pacífica y mantener así vínculos económicos, diplomáticos y militares frente a la rapiña anglosajona. Por desgracia este proyecto de Commonwealth hispánica no se consumó; y pocos años después, lo que los británicos no pudieron conseguir con la vía invasora/pirática (luego de estrepitosas derrotas como las que infringió el vascongado Blas de Lezo en Cartagena de Indias o el andaluz Bernardo de Gálvez en Norteamérica), lo consiguieron por la intriga a través de la masonería y el liberalismo, con las respectivas ayudas de personajes de muy pocos escrúpulos y desmedidas ambiciones; ayudados siempre por alocados revolucionarios ibéricos (Aldao, Jalón, Picornell, Campo Elías…) que fueron los primeros en propagar el odio a su propia tierra.

    En fin: Doscientos años de mentiras -sobre los “libertadores”- esparcidas a ambos lados del océano por obra y gracia del liberalismo (algo muy bien recogido por el marxismo) ha desfigurado bastante nuestra percepción histórica; pero la realidad fue mucho más prosaica y estuvo copada por una suerte de bajas pasiones que los enemigos de la Hispanidad supieron aprovechar para tenernos hasta el día de hoy dominados y divididos. Y bueno sería desechar ya la leyenda rosa (que nada tiene que ver con la realidad histórica) y saber y reconocer la historia en su contundente complejidad para no repetir errores, reconciliarnos con nuestro auténtico pasado y avanzar así mucho mejor hacia el futuro.





    (1)Sobre los trabajos de Pablo Victoria:

    https://www.youtube.com/watch?v=UuY7p0UmeCE

    https://www.youtube.com/watch?v=ROMeqNS5XKM

    https://www.youtube.com/watch?v=oPX05aP7cy8

    https://www.youtube.com/watch?v=-xAtDxnWwyM



    (2)Véase la página: https://www.facebook.com/Asociaci%C3...95315/?fref=ts



    (3)Sobre el libro de Alan García:

    ANTONIO MORENO RUIZ: MIS LECTURAS: "PIZARRO, EL REY DE LA BARAJA", DE ALAN GARCÍA.



    (4) Tomás Morales fue un caudillo realista canario radicado en Venezuela y camarada de José Tomás Boves.
    Sobre Boves:

    http://www.dignidaddigital.com/notic...ves-14386.html

    http://www.dignidaddigital.com/noticia/paralelismos-entre-jose-tomas-boves-y-ramon-cabrera-21920.html




    ____________________________________

    Fuente:

    LAS BAJAS PASIONES DE LA INDEPENDENCIA - La Abeja

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    Re: Hay “otro” bicentenario

    LA LIBERTAD SANMARTINIANA



    Y esta fue la "libertad" que trajeron los "libertadores", contada por ellos mismos:

    "Ya es tiempo de dejarnos de teorías, que 24 años de experiencia no han producido más que calamidades. Los hombres no viven de ilusiones, sino de hechos: ¿qué me importa que se me repita hasta la saciedad que vivo en un país de libertad si por el contrario se me oprime?... ¡Libertad! désela usted a un niño de tres años para que se entretenga por vía de diversión con un estuche de navajas de afeitar, y usted me contará los resultados. ¡Libertad! Para que un hombre de honor se vea atacado por una prensa silenciosa, sin que haya leyes que lo protejan y si existen se hagan ilusorias. ¡Libertad! Para que si me dedico a cualquier género de la industria, venga una revolución que me destruya el trabajo de muchos años y la esperanza de dejar un par de bocados a mis hijos.

    ¡Libertad! Para que se me cargue de contribuciones a fin de pagar los inmensos gastos originados porque a cuatro ambiciosos se les antoja por vía de la especulación, hacer una revolución y quedar impunes. ¡Libertad! ¡Libertad!...Maldita sea la libertad, ni será el hijo de mi madre el que vaya a gozar de los beneficios que ella proporciona, hasta que no vea establecido un gobierno que los demagogos llamen tirano y me proteja contra los bienes que me brinda la actual libertad".

    Carta del general José de San Martin a Tomás Guido. 1º de noviembre de 1831.


    ANTONIO MORENO RUIZ

  17. #17
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Una reflexión sobre las independencias


    Publicado: 28 Diciembre 2015






    Escribe: Nicolás Duré.-
    En Argentina, el próximo 9 de julio se celebrará el bicentenario desde la declaración de la independencia en aquel año de 1816. Las encomiásticas celebraciones estarán repletas de loas a los próceres que rompieron el yugo de la opresora y colonialista España, liberando a los pobres indígenas de tres siglos de explotación, y demás lugares comunes profundamente arraigados en el imaginario popular.

    No obstante, nosotros consideramos que se trata de una ocasión más que oportuna para brindar un espacio a la reflexión y a la crítica, proponiendo la revisión de los hechos comúnmente aceptados como válidos y presentando perspectivas históricas alternativas. Es por eso que en estas breves líneas tenemos el objetivo de poner en tela de juicio algunos de los tópicos más recurrentes de aquel fenómeno conocido como guerras de emancipación.

    En primer lugar, cabe señalar que lo que normalmente concebimos como guerras de descolonización, como enfrentamientos entre criollos y peninsulares, no fueron tales. Los conflictos bélicos que convulsionaron el continente americano a partir de 1810 más bien revisten el carácter de una guerra civil en la que es posible encontrar blancos, indígenas, mestizos y negros en ambos bandos. Así lo confirma el norteamericano Clarence Haring (1): “Las guerras de independencia fueron esencialmente guerras civiles. Uno de los rasgos más llamativos de todo el movimiento fue la prueba de lealtad a España, que dio gran parte de la población. En muchas regiones, el núcleo de las fuerzas realistas estaba constituido por hispanoamericanos, y, en algunas provincias, resultaba imposible crear una oposición seria o sostenida contra la Corona”. Efectivamente, el sentimiento de lealtad a España entre los habitantes de las Indias era tal, que en realidad era un escaso número de criollos ilustrados el que albergaba deseos de secesión, permaneciendo una gran mayoría de pobladores fieles a la Madre Patria.

    Un testimonio de un realista del Perú (se desconoce el nombre del autor; solo firma bajo el pseudónimo El Peruano), que data de noviembre de 1823 y que es recogido por Enrique de Gandía en su obra La independencia americana (2), nos ayudará a comprender la magnitud de la fidelidad de las Indias al Rey de España: “Si nuestros ilusos paisanos, con la malicia que se caracteriza desde que se rebelaron, pretenden sorprender a las naciones extranjeras con hacerles ver que la guerra de estos países es de todos los habitantes contra los españoles europeos, sepa el mundo entero que los que llevamos en el Perú las armas somos la mayor parte hijos de la América, que peleamos y pelearemos por conservar nuestra tranquilidad y el rango de ciudadanos españoles hasta derramar la última gota de nuestra sangre…”. Este documento nos acredita que la maliciosa propaganda de los separatistas pretendía presentar el conflicto como una guerra entre americanos y europeos, falacia ampliamente desmentida por la realidad de los acontecimientos, a la vez que expresa el sentimiento de lealtad y amor hacia España que prevalecía en todas las capas de la población, en este caso, del virreinato del Perú.

    Esta resistencia popular a la separación fue la razón por la que el conjunto de guerras civiles se prolongó por tanto tiempo, desde la conformación de las famosas juntas en 1810 (19 de abril en Caracas, 25 de mayo en Buenos Aires, etc.) hasta la batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Y eso sin contar los últimos bastiones realistas que fueron sangrientamente reducidos años más tarde, como el que representaron los habitantes de Chiloé o los hermanos Pincheira en Chile y Argentina.

    Como indicamos anteriormente, fue una minoría de criollos afrancesados la que manifestaba intenciones secesionistas, y que oportunamente aprovechó la trágica circunstancia de la caída de la Junta de Sevilla y de la práctica total ocupación de España por parte de las fuerzas napoleónicas en aquel fatídico 1810. Nuevamente nos remitimos a Haring para acreditar cuanto aquí afirmamos: “Las revoluciones americanas fueron obra de unos pocos dirigentes ilustrados y perspicaces, quienes en muchas regiones, representaban la ambición, abrigada por los criollos más cultos, de sustituir en el gobierno y en el comercio a los españoles peninsulares…”. Simple y claro.

    En efecto, fue la ambición de grupúsculos de comerciantes, contrabandistas y terratenientes, nucleados en las omnipresentes logias de cuño masónico, quienes aprovecharon la ocasión para romper con la Madre Patria, con el infaltable apoyo británico, sin el cual muy difícilmente hubiera tenido lugar la secesión. El objetivo último del movimiento consiste en vincularse económicamente con el ascendente imperio británico, convirtiendo a los viejos reinos de Indias en colonias informales de Gran Bretaña. Dejemos que sea el propio Bolívar, el más conspicuo de entre los “libertadores”, quien nos diga cuál sería el rol económico a desempeñar por las flamantes repúblicas: “Nosotros por mucho tiempo no podemos ser otra cosa que un pueblo agricultor capaz de suministrar las materias más preciosas a los mercados de Europa, el más calculado para fomentar conexiones amigables con el negociante y el manufacturero” (3). Así, se cumpliría el tristemente célebre apotegma del economista británico Richard Cobden, según el cual Sudamérica sería la granja, y Gran Bretaña, el taller del mundo.

    Pero no se trata tan solo de una subordinación económica a cambio del apoyo logístico, militar y diplomático de Gran Bretaña. También asistimos a un fenómeno de colonización mental y cultural, pues la nueva clase dirigente criolla adopta para sí las formas culturales anglo-francesas, con el consiguiente desprecio por la Hispanidad, cuyas razas pasan a ser consideradas como inferiores e incapaces del progreso y la ilustración. Un personaje arquetípico de la anglofilia que prendió de forma tan arraigada entre los nuevos jefes americanos es el argentino Bernardino Rivadavia, gran amigo de Jeremy Bentham, padre del utilitarismo, a quien le dirigía las siguientes palabras en carta de agosto de 1818, recogida por el historiador John Street (4): “¡Qué grande y gloriosa es vuestra Patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo en la naturaleza que parece haberla destacado del resto del Mundo a propósito”. Resulta sumamente ilustrativo que el primer presidente argentino, en 1826, haya sido un anglófilo del calibre de Rivadavia, en cuyos tiempos —añade Street— “hasta los reglamentos para los debates de la nueva Cámara de Diputados eran los del Parlamento inglés”.

    De esta manera, la sumisión económica y mental hacia el mundo anglosajón determinó el triste destino de las repúblicas desgajadas del tronco común, proceso en el que los españoles de uno y otro lado del Atlántico fueron derrotados, y en el que las potencias ascendentes, con Gran Bretaña a la cabeza, fueron las únicas victoriosas. Muy pronto se dedicaron a rapiñar sin piedad los indefensos trozos que otrora habían conformado el poderoso imperio español.

    (1) Haring, Clarence, El imperio hispánico en América, Ediciones Solar / Hachette, Buenos Aires, 1966, página 352.

    (2) De Gandía, Enrique, La independencia americana, Ed. Mirasol, Buenos Aires, 1961, página 87.

    (3) Bolívar, Simón, Obras completas, Tomo I, Ediciones Fundación para la investigación y la cultura, Bogotá, 1979, página 488.

    (4) Street, John, Gran Bretaña y la independencia del Río de la Plata, Ed. Paidos, Buenos Aires, 1967, pp. 263-264.



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    Una reflexión sobre las independencias - La Abeja

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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Esto es lo que venimos afirmando desde siempre. Las llamadas independencias fueron realizadas por la élite ilustrada criolla y no por el pueblo harto de una presunta opresión española. Por "criollos más cultos" deberían entenderse ante todo a aquellas personas que habían abrevado en la ilustración anglo-francesa, a pesar de que algunos nacionalistas independentistas nieguen la influencia iluminista. En el futuro haremos publicaciones demostrando de manera irrefutable tal influencia en independentistas de la talla de Bolívar o San Martín.

    Fuente: Una reflexión sobre las independencias - La Abeja




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  19. #19
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Otro gran artículo.






    Dr. Julio Carlos González: “Para unir a Hispanoamérica, necesitamos organizar a las fuerzas del pensamiento “



    11 respuestas


    Hispanoamérica Unida tiene el gusto de publicar en exclusiva el contenido íntegro de una larga entrevista, hasta ahora inédita, con el Dr. Julio C. González, realizada por conferencia telefónica (Londres/Buenos Aires) el 30 de agosto de 2013.






    El Dr. Julio C. González junto a Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia de Salta (República Argentina), con ocasión de la presentación de su libro “La involución hispanoamericana”, en junio de 2011.




    El Doctor Julio C. González lleva 50 años como profesor de Estructura Económica en las universidades de Buenos Aires y Lomas de Zamora (República Argentina). Fue Secretario de Estado de la Presidencia de la Nación de la República Argentina desde el 4 de septiembre de 1973 hasta el 24 de marzo de 1976 (período constitucional de 1973 a 1976). Es autor, entre otros, de un voluminoso y bien documentado libro titulado “La Involución Hispanoamericana – De Provincias de las Españas en América a Territorios Tributarios – El caso argentino 1711/2010” (Editorial Docencia, Buenos Aires, 2010, rector@hernandarias.edu.ar).




    I. (Hispanoamérica Unida): Profesor, usted emplea la Historia como un método para analizar la economía. ¿Por qué?

    (Julio C. González): La Historia es a la economía lo que la historia clínica a la medicina. Es imposible tratar a un enfermo por los síntomas circunstanciales u ocasionales en la alteración de su cuerpo. Para un buen diagnóstico médico es imprescindible tener a la vista todo el transcurso de la vida del cuerpo humano que es necesario tratar.


    II. [H.U.]: Ante su afirmación nos vemos obligados a preguntarle a usted ¿qué es la Historia?

    (J.C.G.): La Historia es la prognosis del futuro. En consecuencia son los hechos y los actos jurídicos que nos explican la situación económica actual y los ubican en la trayectoria que nos aguarda en el devenir.


    III. [H.U.]: Su concepto es completamente distinto a la historia tradicional.

    (J.C.G.): Efectivamente. La Historia es la comprensión de lo que ocurre y la determinación de lo que va a suceder en tiempos futuros. Algo muy distinto a concebir la historia como luchas y guerras que realizan las fuerzas militares, o bien los tumultos también llamados revoluciones que ocurren en los pueblos. Guerra y revoluciones son anécdotas pretéritas de un pasado que no vuelve. El devenir y el futuro reclaman otro método.


    IV. [H.U.]: ¿Cuál es para usted ese método?

    (J.C.G.): Los elementos históricos para la prognosis del futuro están determinados por estos cuatro elementos básicos:

    a) Cartografía

    b) Tratados internacionales que ejercen poder sobre esa geografía y la modifican

    c) Normas jurídicas y económicas internas que originan esos Tratados Internacionales

    d) Estadísticas de resultado


    V. [H.U.]: ¿Y los sujetos de la historia, entre ellos los próceres y los patriotas, como juegan dentro de este esquema?

    (J.C.G.): “Próceres o patriotas”, “hijos o entenados”, “réprobos y escogidos”, son todos preconceptos que impiden valorar la realidad. Lisa y llanamente. Sin adjetivaciones ni axiomas preconcebidos sobre la persona de los gobernantes y de los hombres que tuvieron gravitación pública como intelectuales, pensadores y escritores.


    VI. [H.U.]: ¿Cuáles serían los actos jurídicos internacionales o los tratados por los cuales deberíamos empezar para analizar la situación de Hispanoamérica?

    (J.C.G.): Un gran pensador argentino, Raúl R. Scalabrini Ortiz, escribió esto en la década de los años ’30 del siglo XX: “La ignorancia argentina es la obra de un genial pensador que la preparó para dominarnos”. Scalabrini Ortiz determinaba que ese gran pensador era el imperio británico a través de sus universidades. Como lo documento en mi libro “La Involución…” en la Universidad de Londres existe una asignatura denominada “Argentina”. Para evaluar las gravísimas consecuencias de esto solo cabe una pregunta de lógica elemental, ¿en qué otra universidad del mundo hay una asignatura semejante?

    Los parámetros de la influencia británica sobre la Argentina están dados por estos 4 principios:

    1. “Trade, not countries” (comercio afirmado por tratados internacionales y no conquista por las armas)

    2. “Divide et impera” (divide y reinarás). Un viejo principio romano, aplicado a instituciones, hombres, ideas, conceptos.

    3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse (es decir en “silencio”). Un ejemplo actual es la tremenda guerra abierta entre el Gobierno Argentino y el diario Clarín, propietario este último de 274 medios, y que a su vez es propiedad de capitales británicos, y domina todos los medios de Argentina (prensa, televisión, revistas, editoriales, radiodifusión). Un ejemplo contundente de esto es la siguiente información proporcionada por el diario La Nación de Buenos Aires. +++.

    4. “Hacerles hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan, para que se destruyan solos.” Un caso típico es la guerra de las Malvinas. La guerra le convenía a Gran Bretaña, porque si no había guerra, no había tratado de paz (los tratados de paz de Londres y de Madrid). Al respecto es de lectura inexcusable la obra del comodoro (R) Rubén Óscar Moro titulada “La Guerra Inaudita. Historia del conflicto del Atlántico Sur”. El autor a sus bien ganados grados de la Fuerza Aérea y en el estudio de la Guerra de Malvinas adiciona el haberse desempeñado como jefe de redacción de la Comisión Rattenbach. Esta comisión presidida por el teniente General Benjamín Rattenbach, decano de los generales argentinos, tuvo a su cargo la confección de un sumario incubado por la derrota de la Guerra de las Malvinas. Esta comisión reunió toda documentación internacional y los documentos oficiales argentinos con relación a esta cruenta guerra. El informe es pues una vivencia que tuvo el comodoro Rubén Óscar Moro como protagonista y testigo de esa guerra en los lugares de batalla. Esos tratados establecen en su articulo 5º que todas las fuerzas armadas argentinas quedan bajo el control de Gran Bretaña. Como ejemplo de ello en el Anexo 1º, punto V de los Acuerdos de Madrid, leemos o siguiente: “Visitas Recíprocas. Por la vía diplomática y caso por caso podrán acordarse visitas recíprocas a bases militares y unidades navales.”

    A su vez en el Anexo I – III de los mencionados acuerdos de Madrid leemos:

    “La República Argentina y Gran Bretaña se han de proporcionar por escrito y con veinticinco (25) días de anticipación la información correspondiente al movimiento de sus Fuerzas Navales y sus Fuerzas Aéreas y de los ejercicios que verifiquen unas y otras dentro de las siguientes áreas: Para las fuerzas argentinas dentro de las siguientes coordenadas:

    46ª S – 63ª W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 46ª S que cruza Comodoro Rivadavia con el meridiano 63º W (aproximadamente a 350 kilómetros al Este de Comodoro Rivadavia)

    – 50º S – 63º W y 50º S – 64º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 50ºS que cruza Puerto Santa Cruz hasta su intersección con el meridiano 63º W y el meridiano 64º W (aproximadamente 350 y 300 kilómetros al Este de Puerto Santa Cruz)

    – 55º S – 64º W y 53º S – 63º W; que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 53º S que cruza la Bahía de San Sebastián a Norte de Tierra del Fuego hasta su intersección con los meridianos 64º W y 63º W (aproximadamente a 300 y 350 kilómetros al Este de la Bahía de San Sebastián al Norte de Tierra del Fuego).

    – 60º S – 63º W y 60º S – 20º W: que es el espacio marítimo que se extiende siguiendo el paralelo 60º S que pasa cerca de las Islas Orcadas en la Antártida hasta su intersección con el segmento que va desde el meridiano 20º W (esto hace una extensión de aproximadamente 3.500 kilómetros al Este del meridiano 63º W que pasa cerca de las Islas Shetland del Sur).

    Y el artículo 12 del tratado de Madrid [establece que] se promoverá la privatización de las empresas del Estado (puertos, aeropuertos, rutas de peaje, cuenca petrolera, tierras forestales) fueron entregadas por ese precio a Gran Bretaña. El artículo 16 establece que las relaciones de la República Argentina para la integración de América Latina (Mercosur) y para con la Unión Europea serán siempre conversadas previamente con Gran Bretaña. Todo esto se completó con el tratado de Londres del 11 de diciembre de 1990 (ratificado por Ley 24.184). Este tratado otorgó a todos los bienes adquiridos por Gran Bretaña un tratado de protección de inversiones. Es decir, el objetivo era el tratado de paz y los bienes argentinos que a través de este serían adquiridos por Gran Bretaña o por empresas inglesas.


    VII. [H.U.]: ¿Desde cuándo comienzan a firmarse los planes y tratados que sojuzgan a Hispanoamérica hasta el día de hoy?

    (J.C.G.): El primer plan para apoderarse de Hispanoamérica aparece en Londres en 1711 con la publicación de un libro titulado “Una propuesta para humillar a España. Escrita en Londres en 1711 por una persona de distinción”.

    El curioso pseudónimo del autor obedece al hecho de que se trata de un plan estratégico para separar a Hispanoamérica de España (que en el siglo XIX siguen en rigurosa aplicación en España con los atisbos de secesión de Cataluña y provincias Vascongadas). Si se hubiese colocado el nombre del autor que indudablemente debe ser una persona de primer nivel en el Gobierno Británico o un príncipe o un general o un almirante, hubiese llevado a una indudable e inmediata guerra con España.

    Este plan estratégico para separar de Hispanoamérica de España consistía en lo siguiente:

    – La riqueza de Hispanoamérica está dada por la minería.

    – La cuenca minera de Hispanoamérica se encuentra primordialmente en el Perú y el Alto Perú (hoy Bolivia).

    – Para poder efectuar la producción minera y alimentar a los que realizan esos penosos trabajos en los yacimientos minerales es imprescindible: la carne vacuna para reponer energías que de desgastan en el arduo trabajo minero y yerba mate para depurar al organismo de los gases y toxinas que existen bajo tierra.

    – Gran Bretaña debe actuar separando a la zona minera de la zona ganadera (Buenos Aires y Montevideo) y de la zona yerbatera (Asunción del Paraguay). De esta manera, sin carne vacuna y sin yerba mate, el trabajo de la minería se paralizará y para mantener esa inactividad minera debe separarse para siempre la región productora de carne vacuno de la región productora de yerba mate.

    Así habremos producido la humillación de España.




    Portada del libro “La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Tributarios. El Caso Argentino 1711-2010″.



    VIII. [H.U.]: ¿Qué actitud asumió España frente a semejante plan?

    (J.C.G.): La respuesta de España a este plan se realizó en 1776. En ese año se dio una ocasión para humillar a Inglaterra e impedirle el plan de humillar a España.

    En ese año España actúa de la siguiente manera:

    1. José de Gálvez, Ministro de Indias de Carlos III, elabora y ejecuta la diagramación del hemisferio americano. Esto se llevo a cabo de la siguiente manera: -El 4 de julio de 1776 España independiza de Inglaterra a América del Norte y funda con un aporte decisivo de su parte los Estados Unidos de América. En “La Involución Hispanoamericana” se publica por primera vez una documentación detallada de cómo España creó a los Estados Unidos de Norteamérica (hoy primera potencia del mundo). Para ello, José de Galvez designó a su propio sobrino, el General Bernardo del Gálvez, que libró todas las batallas por tierra desde la península Florida hasta Nueva York. Los ingleses no pudieron enviar refuerzos para combatir a los españoles porque todos los puertos del Atlántico estaban bloqueados por la Marina de Francia en virtud del Pacto de Familia del año 1700 que unió los Ejércitos de tierra y de mar de Francia y España en acciones conjuntas.

    2. La independencia de Estados Unidos lograda merced a la acción de los ejércitos españoles fue reconocida públicamente de manera universal en el año 1976 con motivo del Bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos. En esa oportunidad, los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, hicieron una visita oficial a Estados Unidos y descubrieron en el Capitolio una estatua ecuestre de Bernardo de Gálvez por cuya acción se logró la independencia de Estados Unidos. Este homenaje trascendental fue minimizado y en el caso de la Argentina, silenciado por todos los medios de comunicación.

    3. José de Gálvez, gran desconocido para los historiadores de los Estados Unidos hizo el siguiente razonamiento: el país que hoy fundamos dentro de un siglo puede entrar en colisión con el Virreinato de Nueva España (México) y puede también proyectarse sobre el Océano Pacífico. El Pacífico, así llamado porque no existían los terroristas de mar que eran los piratas, era el mar de dominio exclusivo de España:

    -España tenía tres grandes bases navales en el Pacífico que aseguraban su dominio total. Eran las mismas Monterrey en México, Callao en el Perú, y Valdivia en Chile.

    -La vinculación económica con el Asia se realizaba por el Océano Pacífico de la siguiente manera: a) Viaje de ida: Callao-Filipinas-Japón-India y China. Viaje de regreso: Filipinas-Acapulco (México). Esta extraordinaria navegación era posible a veloz velocidad porque España había estudiado y colocado en las cartas marítimas las corrientes oceánicas del Pacífico que impulsaban gran velocidad a los viajes de ida y regreso porque los galeones de la época no eran impulsados a vela solamente sino que su tracción era ocasionada por las corrientes marítimas de América a Filipinas a la ida y de Filipinas a América en el regreso.

    -La navegación por el Pacífico era cuantiosa. El comercio muy intensivo. La razón se daba en que la moneda de Latinoamérica era la plata y la moneda del Asia también la plata. Esto agilizaba las transacciones por el pago de compensaciones en metal.

    -La gerencia de los viajes por el Pacífico se hacía en Buenos Aires donde estaba radicada la Compañía de Filipinas.

    4. Para equilibrar desde el inicio de su existencia en el año 1776 la geopolítica de Estados Unidos con la de Hispanoamérica, José de Gálvez el día 1 de agosto de 1776, es decir, 26 días después de la creación de los Estados Unidos, crea el Virreinato del Río de la Plata con una extensión de 7.200.000 kilómetros cuadrados en el extremo sur del hemisferio americano.

    Por primera vez, en mi libro “La Involución Hispanoamericana (1711 – 2010)”, se transcribe en su integridad el acta de creación del Virreinato del Río de la Plata que le fue remitida al autor por el archivo de Indias en el año 2000.

    Todo lo expuesto le otorga a Hispanoamérica una nueva dimensión y realza la misma en virtud del testimonio de Alexander Von Humboldt quien relata su visita a Hispanoamérica diciendo que no se vio en ningún lugar del mundo una felicidad y alegría de vivir como la que él con asombro constató en las posesiones españolas en Hispanoamérica sobre el Pacífico.

    – Es importantísimo señalar que al tiempo de fundación, el Virreinato del Río de la Plata tenía 2 universidades: Córdoba y Charcas Chuquisaca. En esta última se enseñaban ciencias aplicadas a la técnica minera y astronomía referida a la navegación de ultramar por el pacífico. Nota: Por ese entonces los Estados Unidos de Norteamérica todavía no tenían ninguna universidad.


    Balance geopolítico británico 1763-1783. Veinte años decisivos para el devenir del Planeta Tierra. En este período Gran Bretaña procedió a la conquista de los siguientes territorios del globo:

    1. Canadá. Fue adjudicada por Francia a Gran Bretaña en virtud del tratado de París de 1763. Extensión: 9.000.000 kilómetros cuadrados.

    2. Australia. Su conquista fue consumada en 1770. Los autóctonos sufrieron un genocidio en virtud del cual no quedó ninguno. Gran Bretaña le dio la categoría de colonia penitenciaria, es decir, que sería poblada por criminales y presos por otros delitos extraídos de las cárceles de Inglaterra. Superficie: 7.600.000 kilómetros cuadrados.

    3. India. Conquistada con la batalla de Baksar en 1764, ganada por Lord Clive quien derrotó la última resistencia hindú a la conquista británica.

    4. Brasil. Quedó unido económicamente y en cuanto a la política a Gran Bretaña por el Tratado de Methuen de 1703 celebrado con Portugal. En 1777 por el Tratado San Ildefonso, España cede a Brasil , Virreinato de Portugal, 6.000.000 kilómetros cuadrados. A raíz de esto, la superficie total de Brasil supera los 8.500.000 kilómetros cuadrados.

    5. Estados Unidos. Renueva la vinculación con Gran Bretaña en 1783. En ese año se celebra en París la paz entre Gran Bretaña y Estados Unidos de Norteamérica, que son reconocidos como Estado independiente. Jay, asesorado por Adam Smith, firma el Tratado de Paz, desplazando a Lee y a Franklin, los otros representantes designados por el Congreso de los Estados Unidos. El Congreso de los Estados Unidos quería firmar la paz con Gran Bretaña simultáneamente con los representantes de España y de Francia, países cuya acción militar fue decisiva para la creación de los Estados Unidos.

    La firma del Tratado de Paz únicamente entre Inglaterra y Estados Unidos, injertaron en el sistema americano original de economía político-productiva de Alexander Hamilton, Jorge Washington y Benjamin Franklin al sistema angloamericano de comercio internacional de Adam Smith. Los Estados Unidos pasaron así a constituir económicamente un sistema angloamericano quedando desplazados los cinco presidentes que representaban el genuino pensamiento americano de Alexander Hamilton. Estos fueron: George Washington (1789- 1797), Abraham Lincoln (1861-1865), William McKinley (1897-1901), Franklin Roosevelt (1933-1945) y John Kennedy (1961-1963).


    IX. [H.U.]: ¿Por qué se separa, fragmenta y disgrega Hispanoamérica?

    (J.C.G.): Para contestar a esta pregunta fundamental y determinar su importancia hay que remitirse a la tesis doctoral de Henry Kissinger publicada en 1968 con el título “Un mundo restaurado”. En ella el autor explica que para conocer en todos sus detalles la situación internacional actual es imprescindible conocer perfectamente las guerras napoleónicas. Henry Kissinger explica algo elemental, las guerras napoleónicas no eran por la posesión de los países europeos sino por sus posesiones de ultramar. Esto hace que en esas guerras se luchase por el futuro del Planeta Tierra.

    En 1804, Napoleón Bonaparte, emperador vitalicio de Francia, domina toda Europa y cierra por consiguiente todos los puertos del continente europeo al tráfico comercial con Gran Bretaña. A raíz de esto la industria británica y el comercio exterior de Inglaterra cae en una paralización que lo lleva inexorablemente a una quiebra que se extenderá sobre toda Inglaterra.

    Entonces William Pitt, Primer Ministro de Gran Bretaña, le encomienda al General Thomas Maitland la elaboración de un plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. El plan consistía en lo siguiente:


    Asalta Buenos Aires. Formar un ejército con hijos de españoles, mestizos, autóctonos o indios y negros esclavos. Que ese ejército formado en Buenos Aires acampe en Mendoza y se refuerce con personas de la misma etnia que las nombradas. Con este ejército asaltar Chile. Dominado Chile, con la flota británica, transportar ese ejército para la toma de Perú, y de Guayaquil (Audiencia de Quito) hoy Ecuador.


    El Plan Maitland es el plan operativo de 1804 para desarrollar el plan estratégico de 1811. Para su efectividad dispone que toda Hispanoamérica se quede previamente sin moneda. Esto se lleva a cabo en las siguiente fechas:


    1806: Beresford,§ gobernador inglés de Buenos Aires, saquea el Tesoro de la Real Hacienda (organismo similar al Banco Central actual) y lo remite a Londres, donde es paseado por las calles en 8 carros que transportan cada uno cinco toneladas de oro amonedado. Total: 40 toneladas de oro. Esta cifra, según cálculo que hicimos en nuestra cátedra en la Universidad de Lomas de Zamora, ascendía en el año 2008 aproximadamente a 88 mil millones de dólares.

    1811: Pueyrredón, al mando§ del ejército del Norte que dirige Belgrano, saquea la Casa de Moneda de Potosí y destruye las prensas de acuñar moneda para toda Hispanoamérica. 500 mil barras de plata son enviadas de Buenos Aires y de ahí a Londres.

    1822: San Martín toma Lima§ y embarca el tesoro de la Real Hacienda en la Flota del Vicealmirante inglés Lord Thomas Alexander Cochrane, que se hace inmediatamente a la vela a Londres. Ese tesoro era el más grande de todo el continente de América del Sur.

    1822: Simultáneamente los§ británicos se apoderan del Tesoro de Real Hacienda de Santa Fe de Bogotá (Virreinato de Nueva Granada, hoy Colombia) y se llevan 10 toneladas de oro.

    Por esos años, ocurre§ exactamente lo mismo en México.


    Hispanoamérica entonces declara una independencia en 1816 sin moneda. Por lo tanto estamos no frente a una independencia efectiva, sino una independencia simbólica, lógico formal.

    Este es el origen de todas las crisis monetarias de Hispanoamérica.





    Mapa extraído de la obra ‘La involución hispanoamericana…” en el que pueden verse las dos grandes estructuras económico-jurídicas y diplomáticas mundiales hasta 1810. Gran Bretaña destruyó la estructura hispánica.



    X. [H.U.]: Ante la declaración de independencia de Hispanoamérica, ¿qué actitud asumió Gran Bretaña?

    (J.C.G.): Partimos de una afirmación documental. En marzo de 1816 se convoca a un congreso de la Provincias Unidas del Río de la Plata que se hayan desmembradas y anarquizadas en la ciudad de San Miguel de Tucumán (Norte de la Argentina) para dictar una Constitución. No para una secesión o independencia de España, sino que se trata de una Constitución dentro de la unidad Hispanoamericana-Ibérica que se admite. Intempestivamente, ese Congreso varía su objetivo y el 9 de julio de 1816 previa discusión de 4 días se declara la independencia del rey de España y su metrópoli.

    Es importante acotar que las provincias reunidas en ese Congreso no incluían a las provincias del Litoral (Banda Oriental del Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y las Misiones Orientales). Es decir que el país no se haya íntegramente representado ni el Congreso se reúne con el fin de dictar ninguna independencia. ¿Por qué? Porque la independencia intempestivamente se declara y dice que abarca a todo el continente por iniciativa de Francisco José de Alvear y Gaurú, conocido por el nombre de sus padres adoptivos como José Francisco de San Martín., quien ante la alianza de España con Rusia para reunificar las Españas de América con España Ibérica se apresta a hacer declarar la independencia para que esa alianza no pudiera concretarse en territorio americano por ser estos independientes.

    Coadyuvando a ello, James Monroe, Presidente de los Estados Unidos, dirá “América para los americanos”. Esto significa que ante cualquier injerencia europea en América, Estados Unidos hará causa común para rechazarla. La concepción anglo norteamericana queda así afirmada, en contra de lo que había propuesto Alexander Hamilton, uno de los fundadores de Estados Unidos en 1776.


    XI. [H.U.]: Para mantener la economía hispanoamericana bajo su control absoluto, Gran Bretaña impuso algún tratado a Hispanoamérica?

    (J.C.G.): Sí, categóricamente sí. Fue el tratado “de amistad, comercio y navegación” impuesto por Gran Bretaña a las Provincias Unidas del Río de la Plata (Argentina) el 2 de febrero de 1825.

    En 4 meses ese tratado que de inmediato analizaremos se impuso a Chile, Perú, Gran Colombia (Ecuador, Colombia y Venezuela unidos), Guatemala (América Central Unida) y a México. Este tratado fue redactado por San Martín en Escocia en el castillo de Lord Duff con quien había estado a las órdenes de Beresford en la batalla de Bailén. Lord Duff era consejero del rey el tratado de 1825 que se impuso a toda Hispanoamérica debía mantener inalterable el dominio económico sobre las Españas de América.

    Hispanoamérica continúa dividida por esa política. Desde 1825 Venezuela ha tenido 41 guerras civiles en el siglo XIX, se produjo una guerra entre la Confederación Peruano-Boliviana y Chile, así como entre Argentina y Brasil (el inglés Ponsonby le entrega al Brasil la banda oriental). En virtud de toda esa geopolítica, Estados Unidos tendrá un control sobre el mar Caribe y sobre algunos países del Pacífico. Respecto a Argentina, es Gran Bretaña quien comienza la base de operaciones para dominar Hispanoamérica desde Buenos Aires. En 1820 España tiene preparada la reunificación de Hispanoamérica con la toma de Buenos Aires en alianza con Rusia. El general designado es Rafael de Riego y Núñez. Este General en vez de cumplir su cometido intercontinental promueve una revolución contra el Rey Fernando VII. Por causa de ello la flota rusa regresa a su país y la posibilidad de reunificar las Españas americanas con la España Ibérica desaparece y España se desangra en una guerra civil de ocho años.

    Hay siempre un interés de Gran Bretaña en que Hispanoamérica no se una. La América Central era un solo país (Guatemala), pero en 1840 es dividida en cinco pequeñas repúblicas; ahí fueron concurrentes los Estados Unidos y Gran Bretaña. En las islas del Caribe se formaron países absurdos, se hicieron de esas islas países soberanos que hoy son sólo paraísos fiscales (siglo XX).

    ¿Por qué se impidió que Hispanoamérica se uniera y en cambio se permitió la unidad del Brasil? En 1704 Gran Bretaña le impuso a Portugal/Brasil el tratado de Methuen, por el que tendrá el comercio exclusivo y excluyente con Portugal y con Brasil. El objeto es penetrar por Portugal a España y por Brasil a Hispanoamérica; ejercer el control económico sobre el comercio interno y externo de España.


    XII. (H.U.): Usted, al igual que otros pensadores e historiadores, ha cuestionado que los llamados “próceres” (como Bolívar o San Martín) sean tales, ya que la evidencia histórica parece demostrar que podrían haber sido más bien agentes al servicio de Gran Bretaña y sus planes imperialistas sobre Hispanoamérica. ¿Por qué, entonces, Bolívar o Miranda defendieron en sus escritos la unidad hispanoamericana con tanta insistencia? ¿Qué hay de sincero en esa supuesta defensa de nuestra unidad?

    (J.G.): La cuestión es que Gran Bretaña utilizó las utopías de Miranda y de Bolívar, a quienes incluso proveyó de los elementos de guerra para sus empresas de secesión o de ‘independencia’, aprovechándose de la ingenuidad (aunque esto último no lo sabemos) de ambas personas. Pudo haber sido una utopía, pero jamás se realizó. Bolívar y Miranda fueron alojados en Londres y ahí realizaron la propaganda para la independencia. A Miranda, los ingleses lo envían a Jamaica, en 1759 y en 1769, para que desde allí actúe contra España. Hay que tener en cuenta que la presencia de Gran Bretaña en el Caribe es importantísima. Esto ocurrió durante la república de Oliver Cromwell que se extiende en Inglaterra desde 1649 hasta 1659.

    Miranda y Bolívar fueron utilizados. Bolívar entregó al final a Miranda a los españoles y Miranda muere en Cádiz en 1815. Bolívar murió mientras deambulaba por los valles de Venezuela/Colombia, y antes de morir expresa: “¿para qué habremos hecho la guerra a España? llega a un arrepentimiento: “he arado en el mar”. Posteriormente el general Páez separa a Venezuela de Colombia. En principio Miranda y Bolívar actuaron por buena fe o ingenuidad.

    San Martín, en cambio, no estuvo en Londres sino que se alojó en la residencia de asesor del rey Jorge IV en política exterior. El objeto era redactar el estatuto por el que se tendría controlada a Hispanoamérica: el tratado de amistad, comercio y navegación de 1825 impuesto a toda Hispanoamérica en el término de cuatro meses. Bolívar muere en los llanos y Miranda en la cárcel, pero San Martín muere en una gran opulencia.

    En Guayaquil se hace evidente que Bolívar creía en la utopía de su juventud, lo que le llevará a convocar el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 para unir a todas las ex posesiones de España en América. Pero San Martín, antes de su regreso a Perú, coloca el tesoro de la Real Hacienda de Lima (en términos modernos, era el “banco central” más grande de todo el continente) en la flota de Lord Cochrane, quien lo había trasladado de Valparaíso a Callao. Cochrane inmediatamente puso vela a Londres y así el tesoro de la Real Hacienda de Lima fue a las arcas de Gran Bretaña. San Martín concerta el primer empréstito de cuatro millones de libras con la orden expresa de que los fondos no se remitan al Perú sino que queden en un banco de Londres a disposición de la delegación peruana ante el gobierno de Gran Bretaña.


    XIII. (H.U.): Los mecanismos regionales de integración no han avanzado en la unión política. ¿Cree Ud. que organismos como el Mercosur (dominado por el Brasil) o la Alianza del Pacífico (según algunos, una estratagema geopolítica de Estados Unidos) entorpecen e imposibilitan la unidad hispanoamericana o por el contrario pueden acabar operando en su favor?

    (J.G.): De ninguna manera [operan a favor]. Son organismos ocasionales y circunstanciales. Hay un hecho importantísimo: en 1777, por el tratado de San Ildefonso, Portugal (siempre aliado de Gran Bretaña por el tratado de Methuen de 1704) entrega a España la colonia de Sacramento en la banda oriental del Río de la Plata y España cede sus dominios en el Paraná hasta el Orinoco. A cambio de esto, Inglaterra/Brasil piden que se les conceda 6 millones de km2 al oeste de la línea del tratado de Tordesillas de 1494, y [de este modo] Brasil pasa de 3 a 9 millones de km2.

    Brasil tiene una política hegemónica impuesta por Oliveira Salazar: el dictador que gobernó Portugal. Fue el más inteligente de todos los dictadores, porque creó el imperio de la lengua lusitana. Para conseguirlo, el nervio [fue] la expansión de la lengua portuguesa sin contención de fronteras y sin condicionamiento de ideologías. Por ejemplo, en la provincia [argentina] de Corrientes, que linda con Brasil, la opinión pública está manipulada a favor del Mercosur: [los brasileños] tienen delegaciones. Hay déficit en la balanza comercial con Brasil, que impone los artículos de vestimenta, calzado, [utensilios] de uso doméstico… brasileños.

    Brasil tiene una diplomacia propia: la escuela de Itamaraty. El origen está en 1808: la Corte de Lisboa se traslada en buques británicos al Brasil ante el avance del general Murat, encargado por Napoleón de conquistar Portugal. Juan de Portugal viene [a Brasil] con toda la Corte, pero quedan los sabios y funcionarios de jerarquía en el manejo del crecimiento y desarrollo del país (de todas las ideologías). Cuando en 1820 Brasil le compra a Portugal su independencia, el precio es que [aquél] se haga cargo de la deuda externa que contrajo Portugal en las guerras napoleónicas. La mitad de la Corte se queda en Brasil (más o menos 500 personas), y forman la escuela de Itamaraty, para dirigir la economía y la política exterior de Brasil hasta nuestros días. Por ejemplo, Lula o Dilma provienen de la izquierda, pero su política exterior es inalterable.

    No hay ningún Estado hispanoamericano que tenga diplomacia propia porque nunca tuvieron una política exterior propia; nunca tuvieron soberanía. [El ministro inglés] Canning dice en 1825: “Hispanoamérica es libre, y si nosotros no desgobernamos tristemente nuestros negocios, ella será inglesa”.


    XIV. (H.U.): Ud. ha afirmado que para empezar a ser sujetos de nuestra propia política, no queda otro camino que fundar el Estado nacional argentino e hispanoamericano, definitivo e irreversible. Teniendo en cuenta que la mayoría de las grandes creaciones políticas estatales han sido fruto de la fuerza y de las guerras, ¿cree Ud. que en un futuro hipotético nuestra unidad sólo podría darse por la fuerza, a través de enfrentamiento bélico, o es factible un proceso pacífico de re-constitución?

    (J.G.): Jamás [se conseguirá] por guerras o enfrentamientos bélicos, porque ahí perderemos todo.

    [Debe ser] un proceso pacífico de reconquista y [realizado] todos los días, a través de las universidades, de los claustros de profesores que apliquen rigurosamente el concepto de “universalidad” de las Leyes de las Partidas de Alfonso X el Sabio (1055). La universidad será el estamento de maestros y estudiantes donde se enseñe y se aprenda enseñando. Que en todas las clases se explique el porqué y el para qué. Las fuerzas armadas deben ser la otra fuerza constitutiva. La esencia de este método está tomada de los mismos británicos.

    [Recomiendo los libros]: “Malvinas, la trama secreta”, de Kirschbaum y Van der Kooy, “Argentina, gesta británica”, de Emilio Fernández Gómez, y “La colonia olvidada”, de Andrew Graham-Yooll. En el Martín Fierro se puede leer: “No son todos los que están ni están todos los que son”; [en Argentina] hay que diferenciar a los existentes de los publicitados: los primeros están [más allá de] un círculo de 200 kilómetros en torno a Buenos Aires, están en el interior del país.






    Mapa político actual de Hispanoamérica: tras más de 300 años de unidad, la fragmentación en 18 débiles repúblicas; unas fronteras que responden a los intereses anglosajones.




    XV. (H.U.): ¿De dónde puede surgir la fuerza económica, tecnológica y militar necesaria para fundar un gran Estado soberano?

    (J.G.): La fuerza económico-militar tiene que surgir de las fuerzas de pensamiento.

    Primero, hay que sembrar una idea robusta de la necesidad de la unidad hispanoamericana, o de lo contrario nos aguarda la desaparición.

    Recuerdo que en 1968 Perón me envió un ejemplar [de un libro] con toda su política exterior y me pidió un título para el mismo, [que fue]: “Latinoamérica: ahora o nunca”. [Esa unidad] no se dio por un montón de fracasos, pero estos tienen que enriquecernos, [servirnos] para trazar un camino nuevo, una finalidad nueva. La historia es el pasado, explica y enseña lo que ocurrió; no es una anécdota, es prognosis del futuro.

    En consecuencia, lo fundamental es crear grupos en España e Hispanoamérica que breguen por la unidad hispano-americana; una Confederación hispano-americana como salvación para todo el mundo hispano, en base al conocimiento de unos pocos. Hace falta crear una voluntad de hierro colectiva, y se logrará.


    XVI. (H.U.): ¿Usted incorporaría a España (europea) a Hispanoamérica? ¿O cree Ud. que esta última podría o debería formar por sí sola una Nación? ¿Qué forma de Estado cree que debería adoptarse: la República federal, la Monarquía…?

    (J.G.): Hispanoamérica unida en el pensamiento unitivo con España, confederada con ésta, tendría más fuerza, una fuerza milenaria de una España que también fue triturada… y [además] España nos abriría las puertas del mundo europeo, etc. Como madre, nos da su experiencia, su consejo, y [la tradición] de los prohombres que crearon el mundo hispanoamericano. Es sobre todo un aporte intelectual.

    Tenemos que organizar las fuerzas del pensamiento. [Hoy] con internet es muy fácil: en menos de un año [pueden crearse] grupos de españoles e hispanoamericanos que breguen por la unidad y [cumplan el destino] punto por punto.

    [En cuanto a la] forma de Estado, tendría que ser una república federal, pero no una confederación, porque esta tiene el peligro de que, aunque agrupe a unidades geográficas, estas conservan su derecho de secesión. El Estado federal tendría que ser al estilo norteamericano y no sus copias ridículas que se hicieron. En la obra “El federalista”, Alexander Hamilton plantea: ¿qué forma de Estado vamos a buscar? Un Estado federal con un Gobierno federal [que dirija] coherentemente la política monetaria y exterior: el imán que permite mantener la federación.


    XVII. (H.U.): ¿Cómo deberían actuar los Ministerios de Relaciones Exteriores de ahora?

    (J.G.): Hispanoamérica, en política exterior, debería comenzar por la idea de Julio César Gurien (pensador argentino del siglo XX) de que todos los países de la América española y España deben mantener al margen del Ministerio de Asuntos Exteriores, un Ministerio de Asuntos Hispanoamericanos e Ibéricos, con objetivos distintos.


    XVIII. (H.U.): ¿Y en política monetaria?

    En política monetaria, debido a la crisis monetaria en que está el mundo habría que volver a la economía física. Para calibrar las dimensiones de la crisis, [se puede acudir] a la triple curva de LaRouche, que [utiliza] un sistema de coordenadas. Cuando se creó el FMI en 1945 el dólar como medio multinacional de pagos tuvo una existencia aceptable, porque era una moneda [de valor de cambio] fijo y constante. Pero en 1970 Nixon establece que la onza troy no debe tener valor fijo sino un valor cambiante, y regirse diariamente según la cotización de las bolsas de valores. Con lo que pasó a ser una moneda contingente y eso originó el descalabro internacional: ¿qué ocurrió? Los derivados financieros determinaron la necesidad de emitir dólares para amortizar el frenesí de las ventas de futuros, el sobreprecio de las acciones, cosechas a futuro… Es decir, estamos en una economía especulativa, no física. Es imprescindible volver a la economía física, porque está en juego la Humanidad, ya que todos se han volcado a la economía especulativa. La economía física (privada o estatal) se enerva permanentemente frente a la economía especulativa.

    Lo más grave de todo esto es que se mire el ingreso per cápita con los guarismos de la economía especulativa y no con las cifras reales de la economía física. Aquí, se impone recordar el pensamiento de Mariano Fragueiro, el primer Ministro de Hacienda de la Confederación constitucionalmente organizada. Fragueiro expresó: “Es un sarcasmo llamar riqueza nacional a la fortuna de los ricos”.


    XIX. (H.U.): ¿Está llamada la Argentina a ser el país que unifique a Hispanoamérica? ¿O debería esta misión corresponder hoy a México, por su mayor peso demográfico y económico? ¿Cuál podría llegar a ser, según Ud., la “Prusia” de Hispanoamérica?

    (J.G.): Debería ser México. ¿Por qué? Porque México tiene una coherencia demográfica, económica, étnico-racialEn cambio, Argentina es resultado de una constitución liberal de 1853 que establecía [como poder constituyente] a ‘Nos(otros), los representantes del pueblo…” (en vez de “nos, el pueblo” como establece la constitución norteamericana). Esto no es un juego de palabras sino que la Constitución Norteamericana una vez redactada se sometió a la ratificación de cada uno de los estados. En cambio en la República Argentina los que se autonombraron “representantes del pueblo” impusieron su voluntad e ideas excéntricas a todos los pueblos. Por eso en la Argentina no hay una conciencia jurídica nacional como la tienen los Estados Unidos. Argentina es una mezcla de razas (nacionalidades) que hizo imposible el tener una coherencia [nacional]. En México, lo primero es la mexicanidad.


    XX. (H.U.): ¿Cuál fue el sistema monetario que creó o adoptó Hispanoamérica cuando se separó de España?

    (J.G.): Ninguno. Se manejó con empréstitos, empréstitos y más empréstitos. Eso determinó una Hispanoamérica siempre deudora, siempre tributaria a la usura extranjera. Un ejemplo cabal de lo predicho ocurrió en la República Argentina. José A. Terry, que en su obra “Economía Argentina” de fines del siglo XIX, sienta este apotegma:


    “La historia financiera argentina es la historia de los grandes escándalos provocados por los empréstitos únicamente concertados para el despilfarro”.


    San Martín contrata la primera deuda externa de Hispanoamérica. En consecuencia, Hispanoamérica nace sin moneda.
    El tratado de 1825, de amistad, comercio y navegación [con Gran Bretaña] establece la perpetua amistad con el Reino Unido y sus “súbditos” [de las repúblicas]. [Habla de] “los territorios del Río de la Plata y sus habitantes” (no sus ciudadanos). El reconocimiento fue el de un pedazo de tierra con un montón de gente arriba. En materia de buques se estableció la ‘reciprocidad’, pero como en toda Hispanoamérica no se conocía la técnica de la navegación de ultramar, al final [esos tratados convirtieron a Hispanoamérica] en exportadora de materias primas, únicamente en buques ingleses, y tributaria de empréstitos. La situación se mantiene hasta 1943 en que se consigue la industrialización argentina y se rompe esa ecuación. George Marshall (1910), premio Nobel de economía, dijo que no había dos economías tan perfectamente complementarias como Gran Bretaña y Argentina. Por eso acuñó el vocablo “ecuación anglo-argentina”.


    XXI. (H.U.): Ud. ha afirmado en su libro que, demográficamente, Argentina es el “menos hispanoamericano” de nuestros países. ¿Considera que el alto volumen de población de origen no hispano-indiano puede ser un obstáculo para la reunificación?

    (J.G.): No, no es un obstáculo. La Argentina no tiene una conciencia opuesta a Hispanoamérica sino anodina. En Argentina nadie habla de las vinculaciones reales con Hispanoamérica. Al pueblo argentino le da lo mismo, pero si observa un beneficio lo asume inmediatamente. Sería muy importante empezar a [difundir] las obras de Manuel Ugarte. El norte de Argentina, [cercano a] Paraguay… se siente más hermanado con Hispanoamérica que Buenos Aires. En Buenos Aires hay una mezcla inmigratoria que los hace menos hispánicos. El único que pudo unificar esa mescolanza fue Perón; hizo sentirse unidos a todos a través del trabajo.

    En México hay muchísima más unidad (salvando las diferencias culturales, económicas, etc.). Los mexicanos son producto de una cultura hispano mexicana. En Argentina, los 10 millones [de habitantes] del interior sí son hispanoamericanos genuinos, hispano-indianos con todo fervor. Se ve en la música, los cantos y bailes, y en las obras en prosa y en las poesías. El hombre se siente hispanoamericano y desprecia al porteño.
    [En Argentina] todo está en manos de extranjeros; la Argentina se crea como reservorio para atraer a los europeos que sobran y molestan. Y ese reservorio es la ciudad de Buenos Aires. En un semicírculo con centro en Buenos Aires y 200 kilómetros de radio, el último censo señala la cifra de 30 millones de habitantes, la mayoría de ellos descendientes de las corrientes inmigratorias más diversas que se asentaron en el país a fines del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX.

    Actualmente tenemos un ingreso masivo de asiáticos. Se calcula que son 100 por día los que ingresan al país. Este factor vital para la demografía genera una heterogeneidad racial y étnica.


    XXII. (H.U.): ¿Podría volver Puerto Rico, alguna vez, a Hispanoamérica?

    (J.G.): Debe volver: los puertorriqueños se sienten ante todo puertorriqueños; son hispanoamericanos, y la descendencia hispanoamericana perdura a través de generaciones con su genética hispanoamericana o hispanoindiana. Veamos por ejemplo el sur de los Estados Unidos: California, Arizona, Texas, Nueva México y Florida. A pesar de haber sido arrebatadas a México en guerras iniciadas en 1830, su población sigue siendo hispanoamericana. Es hispano parlante: el 40% de los habitantes [del sur] de los Estados Unidos es bilingüe. El verbo pudo más que las armas y el dinero juntos.


    XXIII. (H.U.): En un eventual proceso de reunificación hispanoamericana, ¿dónde queda Filipinas? ¿Se ha perdido para siempre a ese país de 100 millones de habitantes a las puertas de Asia oriental donde ya casi nadie habla español?

    (J.G.): [Se puede recuperar Filipinas] reconquistando el lenguaje del mundo hispánico, que aún subsiste; esto es muy importante.

    [Por cierto] en las memorias de Cochrane se señala que San Martín le imploraba ir a atacar Filipinas y que entre ambos se dividirían el tesoro. Pero Cochrane se niega. La tragedia es que se llama ‘próceres’ a los grandes traidores de la Hispanidad.


    XXIV. (H.U.): Con un Brasil que pretende dominar toda América del Sur y con unos Estados Unidos que, de hecho, controlan a México y toda América Central, ¿no corre Hispanoamérica el riesgo de ser “partida en dos” y acabar devorada por esos dos gigantes, incluso desapareciendo en un futuro nuestro idioma común?

    (J.G.): Sí, desde luego, existe ese peligro, por ello es necesario un Ministerio de Asuntos Hispano-Americanos. Porque el Brasil avanza, pero los hispanoamericanos no lo quieren. Eso requiere una acción de gobierno inmediata. [El concepto de] ‘Latinoamérica’ comprende la adhesión a Brasil. Un ejemplo: hace cuatro años, acudí a una iglesia y me encontré con un coro brasileño que venía a festejar el Mercosur. [Les dije]: “Aquí no hay que festejar nada, esto es un canto de propaganda del Brasil; es una promoción de un negocio y adhesión al Brasil’. Brasil siempre ha intervenido en Argentina, incluso militarmente.

    Yo comenzaría con un factor muy importante, que es internet. Creando grupos en todos los países que sean la ‘levadura’ que empezará [más tarde] a fermentar. Y promover lo siguiente: 1º) Pedir una acción mancomunada de los gobiernos para atender la salud pública, creando una red de salud hispanoamericana; 2º) La unidad hispanoamericana para salvar nuestra vejez: un sistema jubilatorio para toda Hispanoamérica, 3º) La unidad de las leyes de trabajo; 4º) Establecer un código civil y comercial de obligaciones comunes a toda Hispanoamérica, y 5º) Muy importante y emotivo: crear la liga hispanoamericana de fútbol. Después, habría que avanzar con los libros y con un pequeño folleto que salga todos los meses por internet. Y, sobre todo [finalmente llegar a], una moneda hispanoamericana. Una moneda hemisférica que comprendía a los Estados Unidos y al Brasil fue propuesta en el temario de la Primera Conferencia Panamericana con sede en Washington en 1889. Allí los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña se opusieron terminantemente a esta vinculación que incluso estaba afirmada por un ferrocarril hemisférico que pasando por todas la capitales del hemisferio uniera Washington con Buenos Aires. Los delegados argentinos Manuel Quintana y Roque Sáenz Peña obedecían planes británicos. Una moneda común y un ferrocarril que uniera todo el hemisferio americano rompía estos 4 puntos capitales de la política exterior de Inglaterra:


    1. Divide et impera. Es decir dividir para reinar.

    2. Trade not countries. Comercio por tratados y no conquista abierta y pública de territorios a los cuales se les reemplaza la bandera.

    3. Ejercer el poder sin exhibirlo ni exhibirse. En la República Argentina todas las intervenciones británicas se presentaron siempre como agresiones norteamericanas. Un ejemplo fue el golpe de estado que derribó el gobierno de Perón en 1955.

    4. Hacerle hacer a nuestros enemigos lo que nosotros necesitamos que hagan para que se destruyan solos. Al respecto, un gran pensador argentino, Juan José Hernández Arregui en su obra La formación de la conciencia nacional (1930-1960) dice:

    “La caída de Perón fue provocada por Inglaterra, no por EE.UU., que luego de años de ofensiva debió ceder ante un gobierno de contenido nacional…”

    “Inglaterra, después de la II Guerra Mundial, recuperó su antigua condición de potencia exportadora de capitales de inversión…”Tal hecho corrobora una afirmación de Perón, expresada a la Revista Tempo, de México, en 1955: <<El consejero comercial inglés en Buenos Aires declaró un día con extrema franqueza que cualquier esfuerzo cumplido por quienquiera que fuese para asegurar la producción petrolera argentina sería considerado en Londres como un atentado a los intereses británicos…>>”.

    “Los hechos posteriores a 1955, con la entrega de nuestra riqueza a Inglaterra y EE.UU. en condiciones financieras… lo demuestran”.

    (véase al respecto el libro de Julio C. González, “Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos.”)


    Estos cuatro apotegmas surgen de una obra basal para comprender la secesión de Hispanoamérica de España: “Gran Bretaña y Argentina en el siglo XIX” de Harry S. Ferns. Editorial Solar/Hachette, Buenos Aires, 1966.

    Al respecto me es imperioso remitirme a la obra de Julio C. González titulada “La Involución Hispanoamericana. De Provincias de las Españas a Territorios Triburtarios”. Editorial Docencia (Calle Agüero 2260, Ciudad de Buenos Aires. Teléfono 4805-8434. Editorial Docencia Hernanadarias)





    El Dr. Julio C. González, leyendo un discurso en un acto público en favor de la recuperación de las Islas Malvinas.




    XXV. (H.U.): Ud. defiende la necesidad de un sistema basado en la economía real (o productiva) frente a un sistema especulativo. Pero, ¿qué sistema económico defendería para una Hispanoamérica unificada: una economía planificada o de libre competencia?

    (J.G.): [Debería ser] una economía planificada. La “libre competencia” no ha existido ni existe. [Las economías] siempre son dirigidas o por el Estado o por multinacionales. El gobierno del general Perón [estableció] la obligación para las empresas multinacionales de reinvertir sus utilidades en el país. El gobierno de Menem [firmó] casi cien tratados de promoción de inversiones, otorgando créditos… y en cualquier litigio con una empresa nacional [argentina] se [estableció que] se aplicaría una jurisdicción extranjera: la del Banco Mundial. En cambio, Brasil acepta empresas extranjeras pero las condiciona. Un principio constitucional establecido en el artículo 38 de la Enmienda Constitucional 1949, inspirada por Juan Domingo Perón establecía que “el capital ha de estar al servicio de la economía nacional”.

    Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida podría haber establecido una ley condicionando al capital extranjero dentro de la ley hispanoamericana. Todo [lo que ocurre] es producto de la globalización, que hace que la empresa extranjera cambie de lugar en busca de mano de obra cada vez más barata.

    Las empresas norteamericanas fueron el primer sistema [estatal] proteccionista. Hamilton buscó el proteccionismo y que el producto fuera terminado y consumido en Estados Unidos. [Era un sistema] planificado: una industria no podía hacer lo que quisiera sino lo que estaba asignado. En Estados Unidos hay una economía libre pero planificada: por ejemplo, la línea ferroviaria que [necesariamente] debía ir del Atlántico al Pacífico.

    Las necesidades de la soberanía de un país son las que establecen las reglas con que se debe tratar el capital extranjero. La actividad empresarial, industrial, técnica y científica intenta abrirse paso en algún país. [En Hispanoamérica] México tiene la ventaja de que son mexicanos, defienden sus propiedades, lo que es suyo. Chile también defiende su producción… pero en Argentina hay una extranjerización del capital. El problema del país es el mismo problema de Hispanoamérica: se necesita un programa [nacional], y tienen que realizarlo los profesores de las universidades.


    XXVI. (H.U.): Si Hispanoamérica hubiera permanecido unida y hoy fuera un gran país: ¿habría alcanzado un nivel de desarrollo tecnológico avanzado? ¿Una gran potencia de religión católica podría ser la que marcara la pauta de la (nueva) Modernidad?

    (J.G.): Sí, hubiera marcado la pauta. [Los principios de Modernidad] se habrían tomado de la preparación filosófica, jurídica, política, económica que le darían sus hombres, que son de ‘acero’. La religión tiene dos niveles; uno es el intelectual y el otro es el moral. El desarrollo tecnológico se conseguiría con una continuidad. Le daré un ejemplo: en 1972 [el gobierno de] Libia pidió a tres catedráticos de economía de Buenos Aires que los ayudaran a desarrollar un sistema bancario. En Argentina, el ingeniero Mosconi y el general Baldrich levantaron todas las torres de perforación de YPF a lo largo de 3 millones de Km2, pero su obra no continuó. [Alguien dijo que] “para gobernar hacen falta cerebro, testículos y corazón”. Hay que estar [prestando] atención las 24 horas del día [para impedir el] sabotaje.


    XXVII. (H.U.): ¿A qué países, gobiernos o poderes podría beneficiar una Hispanoamérica unificada?

    (J.G.): A los [propios] hispanoamericanos, por eso lo primero es convencerlos a ellos, no a otras latitudes.

    La fuerza del mundo son las grandes masas terrestres: China, Rusia, India, Brasil y Sudáfrica. La marina rusa, como la alemana… no son universales como la británica, no están vinculadas por logias internacionales, son totalmente autónomas para [asegurar] la independencia de su país. En cuanto a China… es un enigma, pero puede ser [una futura fuerza rectora]. India tiene un espíritu que viene de fines del 1700: místico de recuperación, de volver a ser. No es [lo mismo que] Gandhi, que quiso ser independiente dentro de la Commonwealth. El ‘Commonwealth’ tiene 60 países, 30 millones de km2 y más de 1.600 millones de habitantes. Pero esas cifras no nos tienen que asustar. Porque la curva de LaRouche [mencionada más arriba muestra que] la economía mundial termina en recesión y desocupación (el movimiento de los indignados en España y en otros países europeos demuestra rotundamente la tesis de LaRouche); por eso Obama busca la guerra, porque eso tapa a todos los culpables de la situación creada por la economía especulativa.


    XXVIII. (H.U.): ¿Cree Ud. que Europa es hoy, de facto, una “colonia” de Estados Unidos? ¿Cómo ve Ud. el futuro de Europa?

    (J.G.): Estados Unidos es la fuerza policíaca de Inglaterra y de Europa. No es Estados Unidos el que dirige la política mundial, sino el que ejecuta las decisiones que se toman en Gran Bretaña. Hay que ser consecuentes: Hispanoamérica es católica, pero el catolicismo tiene que ser más religioso y menos protocolar y comercial. Una persona o un país que ‘quiere ser’ tienen que actuar en silencio, sin esperar favoritismos o caridad de las grandes potencias, aunque se dé un acercamiento. Todo esto es materia de una estrategia constante que en Gran Bretaña realiza la Universidad de Oxford. En la Universidad de Oxford existe una cátedra denominada “Argentina” dedicada exclusivamente a la situación de nuestro país. Esto es algo sin precedentes en todas las universidades del mundo.

    El pensamiento está ahí; hay que nuclearlo y convencer de que se puede [construir] un futuro (“movimiento Podemos”). [Vemos] cómo evoluciona el conocimiento desde el año 1950. Hasta esa fecha, se tardaba 100 años en inventar o descubrir. Pero después de 1950 un descubrimiento o una invención se realiza en un año. El factor tiempo requiere que las disciplinas científicas y técnicas se desarrollen en función de un tiempo. El tiempo es una variable independiente.

    Hispanoamérica tiene que realizarse a sí misma, tiene que revivirse. Es necesario sufrir, y que ‘sienta’ en su alma lo que es pasar de [ser ] sujeto a objeto de la política de otros. Solamente el conocimiento cabal de la grandeza perdida dará a España e Hispanoamérica la fuerza para recuperar esa grandeza con que se dirige el mundo.


    XIX. (H.U.): ¿Está de acuerdo con Ortega y Gasset cuando dijo que lo que nos falta es una minoría selecta, que forme el gobierno de los mejores?

    (J.G.): Efectivamente, la democracia que es el gobierno para el pueblo, debe ser la obra de los científicos y técnicos que sean intelectualmente los ‘mejores’, pero aquellos que están en una situación secundaria o debilitada es extremadamente [importante que se les dé oportunidades] porque no tienen recursos.

    Juan Álvarez [también representa] un pensamiento extraordinario: publicó sus estudios sobre las guerra civiles de la Argentina en 1912. [Señaló que] a los períodos de superávit les seguían períodos de paz, y a los de déficit, períodos de guerra.

    Es importantísimo que [hoy esa minoría] actúe por internet, que publique periódicamente (cada dos meses, etc.).

    [En el caso de la Argentina] el único tema de política exterior del que habla la República Argentina es el de las Malvinas, no habla de otros temas, jamás. Hace unos cinco años, me visitó el coronel Eduardo de Casas y me mostró un expediente de 1833 que acreditaba cómo fueron tomadas las Malvinas. [Y me dijo:] “La única persona que puede evitar que se pierdan es usted”. Mi conmoción fue enorme. Como anexo, incorporé ese expediente a mi libro “Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas. Desocupación y hambre para los argentinos” (Editorial Del Copista, Córdoba, Argentina. Año 2004). [En Argentina] hay una doble política. Por un lado, se habla en contra del ‘imperialismo’, pero por otro se omite todo lo que tiene que ver con propiedades privadas de ingleses [en Argentina]. La política de Malvinas dura ya dos siglos: ¿qué se hace [realmente] para echar al enemigo?

    La Unión Europea no es una Europa unida por la voluntad de avanzar, sino por la necesidad de defenderse. Por el tratado de Maastricht, Gran Bretaña impuso el euro a Europa, pero ellos se quedaron con la libra. El Imperio Británico es la inteligencia de Estados Unidos. [Recordemos que] en 1294 se fundó la bolsa de valores de Londres en Lombard Street: [desde entonces] tienen el poder financiero y la fuerza de la experiencia.

    [Recomiendo consultar:] “Historia de Inglaterra y de los pueblos de habla inglesa” [de Winston Churchill], hay que leerla, porque ellos, de la historia, sacan lo que debe continuarse y lo que no debe repetirse.

    ¿Merece la pena luchar? Sí, porque el objetivo [se logrará] con voluntad y perseverancia. Aunque el mal rige el mundo, la fuerza del bien tiene el tesón que no tiene la fuerza del mal.


    XXX. (H.U.):¿Cómo es posible luchar en pro de la unidad hispanoamericana en medio de un ambiente de profunda hispanofobia?

    (J.G.): Sembrando la verdad, por internet o por otros medios.


    XXXI. (H.U.): ¿Cómo cree que sería un mundo donde existiese una potencia hispanoamericana soberana?

    (J.G.): Una Hispanoamérica soberana tendría un perfil que [destacaría] el triunfo del espíritu, de la cultura [propia], la fe en una misión que va más allá de la [propia] vida y la alegría y felicidad [del hombre] por encima de las empresas.


    XXXII. (H.U.):¿Qué acción práctica recomendaría Ud. a todos los hispanos que lean esta entrevista y que sueñan con una Hispanoamérica unida?

    (J.G.): Que profundicen estos conceptos que hemos bosquejado [en esta entrevista] y que [luchen] todos los días. Que no tengan miedo, porque es terrible tenerle miedo al miedo. La cuestión es luchar todos los días, para conseguir lo que se desea, para que al final el deseo se cumpla. La lucha es intelectual, con el arma del pensamiento. Nunca con la fuerza. El pensamiento que se expande como solución de los angustiosos problemas que sufrimos desde hace 200 años cuando Gran Bretaña nos separo de España, producen una cibernética de consentimiento.

    Al respecto, es de recordar que cuando Gran Bretaña perdió los Estados Unidos, el ex Primer Ministro William Pitt , “el Viejo” (1708 – 1778), que era parlamentario fue interpelado por todos sus pares a raíz del desastre que era para Gran Bretaña la pérdida de sus dominios en América del Norte. Con su flemática inglesa, con toda serenidad expresó: “Cálmense señores. Los quebrantos de los hombres y de los reinos quedan recuperados, inmediatamente, en un cincuenta por ciento por lo menos cuando las cosas se analizan con realidad y decidida verdad.”

    El apotegma predicho es el que nunca tuvo Hispanoamérica donde todos sus problemas que desencadenaron en sangrientas guerras y postración económica, fueron analizadas por los políticos de turno por palabras frondosas y adjetivos calificativos.

    En definitiva, un programa integral, económico y jurídico para toda Hispanoamérica nunca fue elaborado por ninguno de los presuntos próceres (con excepción de Bolívar). Terminada la absurda lucha contra España a que los pueblos hispanoamericanos fueron inducidos por los ingleses, Simón Bolívar en 1826 convocó al Congreso Anfictiónico en Panamá, donde habrían de reunirse los representantes de virreinatos y capitanías generales para determinar el futuro de Hispanoamérica.

    Los británicos se hicieron presentes como veedores y disgregaron la única posibilidad que hubo entonces de unir a Hispanoamérica y buscar un destino común. Nacieron así los estados desunidos de Hispanoamérica opuestos a los Estados Unidos de Norteamérica.

    Las consecuencias de esta desunión las expresó muy bien Bartolomé Hidalgo (de Montevideo) en 1820, en un brillante poema que sintetizó la situación actual de Hispanoamérica a partir del momento en que fue desvinculada de España. El poema se llama “Diálogo entre Chano y Contreras” (1920). Dice así:


    En diez años que llevamos

    De nuestra revolución

    Por sacudir las cadenas

    De Fernando el baladrón

    ¿Qué ventaja hemos sacado?

    Le diré con su perdón,

    Robarnos unos a otros,

    Aumentar la desunión,

    Querer todos gobernar,

    Y de facción en facción

    Andar sin saber que andamos;

    Resultando en conclusión

    Que hasta el nombre de paisanos,

    Parece de mal sabor,

    Y en su lugar yo no veo

    Sino un eterno rencor

    Y una tropilla de pobres,

    Que metida en un rincón

    Canta al son de la miseria:

    ¡No es la miseria mal son!


    En síntesis, respondiendo a la pregunta, la acción práctica consiste en conversar y conocernos, porque en Hispanoamérica hay que diferenciar a los publicitados de los existentes. Los existentes que no tienen la publicidad de conceptos vacíos son muchísimos más y más talentosos.

    Necesitamos conocerlos. Y empezar a conversar. Este será el inicio de una Hispanoamérica unida. El poema argentino “Martín Fierro” lo señala categóricamente: “no son todos los que están. Ni están todos los que son”.

    Con todo esto, se podrá triunfar, pero al menos haciéndolo justificaremos ante Dios, fuerza de todas las fuerzas y causa de todas las causas, la vida y la existencia que nos ha dado.



    __________________________

    Fuente:

    Dr. Julio Carlos González: “Para unir a Hispanoamérica, necesitamos organizar a las fuerzas del pensamiento “ | Hispanoamérica Unida
    Última edición por Mexispano; 28/01/2016 a las 03:38

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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Se nos señala habitualmente a los Borbones como sinónimo de decadencia, pero no es así. De hecho, el siglo XVIII fue un siglo de recuperación frente a la decadencia que ya había empezado en los últimos años del augusto Felipe II. La recuperación empieza con Felipe V y se confirma especialmente bajo Fernando VI y Carlos III. No fueron perfectos, por supuesto que tuvieron fallos. Pero al menos, y probablemente eso fue lo más importante, nos libramos del avispero de guerras euro...peas en las que nos metieron los Austrias.

    Las políticas erróneas de los Borbones del XVIII, asimismo, no son muy diferentes del resto de políticas de la Europa de la época, desde Portugal a Rusia. Incluso para con los virreinatos americanos, con las torpezas que cometieron los Borbones, sin embargo, se suele omitir que convirtieron al Río de la Plata en uno de los puntos de referencia de la política y la economía hispanoamericana. Y es que el Río de la Plata, Vascongadas y Cataluña fueron posiblemente las zonas más beneficiadas por la política borbónica.

    __________________________

    Fuente:

    https://es-la.facebook.com/pages/Ant...13868212144988

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