No se puede hacer historia contrafactica, los hechos marcan la realidad, Se puede distintas lecturas de los hechos históricos de acuerdo a una determinada ideologia y esto no es relativismo histórico. España en el siglo XIX había perdido el rumbo mundial, lo mismo que le había sucedido a las ciudades estado italianas 250 años antes, su incapacidad para adecuarce a la nueva realidad determinó la suerte del imperio.