Re: La Cruzada de 1936 a debate

Iniciado por
Guy Fawkes
Alzar la voz y conspirar son dos cosas muy diferentes.
Y no es que yo lo comprenda, simplemente es historia. Las potencias de primer orden (entre ellas Inglaterra) se caracterizan por no aceptar imposiciones de poderes extranjeros.
Efectivamente, "las potencias de primer orden se caracterizan por no aceptar imposiciones de poderes extranjeros", excepto porque en aquél tiempo Inglaterra sólo era una potencia de tercer orden, y eso también es historia. Y, supongo que entre las mencionadas por usted en el mensaje anterior, ¿no incluirá usted a Escocia, verdad? Y, supongo que todavía menos a Irlanda.
Si hay una potencia que ya no era de primer orden en aquellos momentos, sino de segundo, y que no admitió imposición de ningún modo, fue España cuando fue invadida por las huestes de Napoleón, y eso también es historia. Porque Inglaterra, pese a su superioridad naval, por si misma fue incapaz de derrotar al corso, sino tan sólo de participar en coaliciones. La otra potencia de segundo orden que también derrotó a Napoleón sin ayuda de nadie fue Rusia. Y eso también es historia.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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