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Tema: Angustia Coronavírica

  1. #261
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    Re: Angustia Coronavírica

    Gracias a Dios.

  2. #262
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    Re: Angustia Coronavírica

    Mujeres alzan la voz en defensa de los niños no nacidos y en oposición
    a las vacunas manchadas con sangre de abortos


    El aborto es el equivalente actual de la Matanza de los Inocentes. Como mujeres,
    alzamos nuestro clamor femenino para que resuene en todo el mundo. Esta declaración
    brota del fondo de nuestro corazón maternal, entregado a defender la causa de la vida y
    combatir la cultura de la muerte. Por consiguiente, declaramos de todo corazón: «No
    queremos ser cómplices de la actual Matanza de los Santos Inocentes, y en
    consecuencia nos negamos a aceptar toda vacuna en cuya preparación se hayan utilizado
    células derivadas de fetos humanos abortados».

    El aborto, origen de tejidos empleados para producir vacunas


    Encaremos con franqueza la realidad del aborto. A nivel mundial, aproximadamente
    uno de cada cinco embarazos termina en aborto; el número anual de abortos se calcula
    entre 40 y 50 millones anuales1. Desde que el aborto empezó a ser un negocio
    importante, no menos de 2500 millones de nasciturus han sido asesinados en el vientre
    de su madre. Reflexionemos por un momento en esta cifra, e intentemos sondear la
    profundidad de este abismo sin fondo.


    La excepcionalmente bárbara crueldad del siglo XX, con sus dos mortíferas contiendas
    mundiales e incluso con ideologías más mortíferas aún, no se acerca ni de lejos a la
    indecible magnitud de esta matanza de proporciones mundiales de quienes son los más
    indefensos entre los seres humanos. No podemos menos que tenerlo presente mientras
    reflexionamos sobre la moralidad de las vacunas fabricadas a partir de células
    procedentes de fetos humanos abortados.


    Este genocidio de niños por nacer es de una magnitud inimaginable, pero es igualmente
    inadmisible por su detestable brutalidad: la manera en que se cometen esos asesinatos es
    de una crueldad inconcebible. Tengamos en cuenta algunos de los métodos más
    extendidos de realizar abortos2. Imaginemos un niño con nueve semanas de gestación:
    es capaz de dar volteretas en el seno materno, fruncir el ceño y tragar. Para abortarlo, se
    introduce en el útero un tubo hueco terminado en una punta con una cuchilla afilada, y
    por el otro extremo se conecta a una potente aspiradora; corta al niño en pedazos
    pequeños que son aspirados, pasan a un frasco y terminan en la basura.


    Pensemos ahora en una niña al final de su tercer mes de gestación: es capaz de llorar en
    silencio --y a veces lo hace-- en el claustro materno, así como de sentir dolor. Para
    abortarla, se introduce un fórceps en el seno de la madre, el cual atenaza y retuerce los
    huesos de la criatura y termina por desmembrar totalmente su cuerpecito. Con toda
    probabilidad, la espina dorsal se quebrará y el cráneo resultará machacado mientras es
    extraída del cuerpo de la madre.


    Por último, imaginemos un nasciturus de 20 semanas de vida: es capaz de reconocer la
    voz de la madre. Para abortarlo, el médico inserta una larga aguja en el abdomen de la
    madre por la que le inyecta una solución salina que es tragada por el feto; se trata de un
    tóxico corrosivo que lo quema por dentro y por fuera. En cosa de un día, la madre da a
    luz a un niño muerto o agonizante. En estos casos, muchos niños nacen vivos y mueren
    abandonados. Es una muerte más cruel que la de los niños sacrificados en la Gehenna,
    el valle vecino a Jerusalén donde los israelitas sacrificaron por un tiempo a sus hijos
    quemándolos vivos en las fauces del dios cananeo Moloc. El fuego de aquellos infanticidas
    los consumía más rápido que a las víctimas actuales. Cuando hoy en día la colocan en las
    manos de Moloc, la criatura no deja de temblar hasta que por fin se queda quieta y callada
    en un charco de sangre que se enfría rápidamente. Hasta hace poco estaba arropado en
    el calor del vientre materno; ahora yace sin vida en una sala esterilizada, completamente
    desnudo y sin nadie que llore su muerte3.


    El fruto de la investigación con tejidos fetales


    Por si no fuera suficiente con la cantidad y brutalidad de estos abortos, hoy en día se
    cultivan 4 miembros de niños abortados con miras a la investigación médica en una
    especie de terrorífica pesadilla feticida. Los aborteros reconocen que han modificado los
    procedimientos quirúrgicos5 a fin de que algunos miembros queden intactos y les sean
    de utilidad a los investigadores. Imaginemos ahora al niño de antes, no quemado por la
    solución salina sino nacido vivo de un modo tan horroroso como cuando los aztecas, en
    sus sacrificios humanos, arrancaban el corazón a su víctimas sobre la piedra del
    sacrificio mientras aún latía: tras nacer la criatura, tal vez por cesárea6, la criatura
    experimenta un dolor indecible mientras el abortero le extirpa con suma rapidez el riñón
    --sin anestesia-- para que en pocas horas se le pueda hacer llegar al investigador
    cómplice, todavía fresco7. Sabiendo esto, ¿cómo podemos beneficiarnos tranquilamente
    de su sacrificio recibiendo una vacuna que en el algún momento de su producción se
    sirvió de tejidos de esas criaturas, da igual cuánto tiempo haga de ello?


    A pesar de eso, hay quienes insisten en afirmar que ese mal quedó atrás, se cometió
    hace décadas, mientras otros sostienen que es lícito recibir una vacuna de origen
    abortivo porque la cooperación con el mal es remota8. Ahora bien, ¿reflejan esas
    posturas la verdadera dimensión y gravedad de la situación? El mal consistente en
    emplear líneas celulares que provienen de fetos abortados no sólo comprende el
    asesinato original, sino la comercialización continuada del cuerpo del niño, así como la
    negativa a enterrar sus profanados restos. No sólo eso; el uso de tejido celular de origen
    abortivo en el desarrollo de la investigación médica sin duda alguna impulsa, y siempre
    impulsará, la demanda de nuevos tejidos de origen abortivo9. Las líneas celulares
    procedentes de fetos abortados no duran indefinidamente10, y son un poderoso incentivo
    para que los fabricantes de vacunas creen nuevas líneas que se correspondan con las
    viejas, por lo que prefieren experimentar con criaturas abortadas del mismo sexo y la
    misma edad aproximada11. Esto ha ocurrido numerosas veces en las últimas décadas; la
    línea celular de origen fetal más reciente es de 201512. Es más, dada la notoria falta de
    clamor contra el empleo de dichas líneas celulares, la investigación biomédica con
    tejidos de niños abortados se ha extendido en los últimos decenios, llegando incluso a la
    adquisición y tráfico de cadáveres de nasciturus asesinados13 para su utilización en
    investigaciones que normalmente no se consideraría ético realizar en un ser humano14.
    Moloc nunca está satisfecho.


    Lo único que perpetúa todos estos males es la aceptación pasiva y temporal de vacunas
    moralmente comprometidas. Reflexionemos en que se ha instado como un deber moral15
    a usar la vacuna triple vírica (SPR), creada en 1971 y comercializada por Merck, en
    vista de su posible capacidad para reducir el síndrome de la rubéola congénita (cosa que
    no hace16). La vacuna SPR contiene componentes de rubéola moralmente
    comprometidos para los que se recurrió a casi un centenar de abortos17, y a pesar de las
    declaraciones de nuestros obispos en el sentido de que los católicos que reciben la


    vacuna deben objetar a que se les dé otros usos18, sigue utilizándose al cabo de 50 años.
    La voz de los pastores y de los fieles no ha acallado la tácita aprobación que en la
    práctica manifiestan. Lo cierto es que la aceptación generalizada de las vacunas de
    origen abortivo, y en particular por parte de cristianos, no hecho otra cosa que contribuir
    a la cultura de la muerte19. No podemos quedarnos cruzados de brazos mientras
    gradualmente se va normalizando el uso de fetos humanos en la investigación médica
    como una faceta desafortunada de la medicina actual. Es hora de que el clero y los
    laicos planten firmemente cara a este horror y defiendan con la mayor determinación20 el
    derecho a la vida de los más vulnerables. ¡Hay que poner coto a esta maligna
    ramificación del aborto!

    Vacunas anticovid y tejidos fetales


    Estudiemos ahora el caso actual de las vacunas contra el covid-19, muchas de las cuales
    se producen a partir de líneas celulares de origen fetal21, ya sea directamente durante el
    proceso de elaboración o indirectamente en las pruebas. Algunos sostienen que dicho
    uso no es sólo moral sino que de hecho es una obra de caridad para con el prójimo22 en
    vista de la gravedad de la pandemia. Con toda humildad , aconsejamos que semejantes
    declaraciones, entre las que se cuentan las de algunos obispos23 e incluso el Vaticano24,
    se basan en una evaluación incompleta de la ciencia de las vacunas y la inmunología.
    Rogamos a quienes tal aconsejan que reevalúen sus declaraciones a la luz de los
    siguientes datos:


    1. En las vacunas propuestas que, según se ha informado, utilizaron células
    procedentes de fetos «sólo durante las pruebas» se emplean células HEK-
    293 [Human Embryonic Kidney-293] como parte integral de la producción25 de
    ARN mensajero y las volvieron a emplear para confirmar la eficacia del ARN
    mensajero, en algunos casos haciendo más de una prueba26 de confirmación.
    2. No se han sometido a pruebas rigurosas las vacunas en cuestión a fin de verificar
    su eficacia para prevenir la infección o la transmisión del virus SARS-CoV-227; en
    vez de eso, se ha evaluado la reducción de la gravedad de los síntomas en los
    pacientes de casos confirmados de covid-19. Esta mera evaluación de modestos
    efectos protectores puede estar seriamente exagerada28.
    3. La tasa de supervivencia media en las infecciones de SARS-CoV-2 es del 98,3%29,
    por lo que no es probable que unas vacunas con tan poca eficacia tengan un impacto
    significativo.
    4. Hay entre 5 y 10 veces más probabilidades de que la vacuna produzca reacciones
    adversas que las de la gripe, y causa entre 15 y 26 veces más dolores de cabeza,
    fatiga y mareos (segun datos de VAERS30). La vacuna también ha tenido muchas
    más reacciones graves y causado numerosas muertes31. Los datos reunidos en lo
    referente a seguridad son insuficientes para determinar posibles efectos a largo
    plazo32.
    5. Dado el carácter experimental de estas vacunas33, instar, obligar o coaccionar a
    recibirlas constituye una infracción directa de la Declaración Universal sobre
    Bioética y Derechos Humanos34.
    La suma de todos estos factores es prueba de que las declaraciones que justifican el uso
    de las vacunas para el covid en cuya elaboración se ha hecho no sólo hacen caso omiso
    de la gravedad e inmediatez de los crímenes contra el nasciturus, sino que no tienen en
    cuenta las pruebas científicas sobre la enfermedad y lo inadecuado de las vacunas
    actualmente propuestas y de sus riesgos conocidos y desconocidos.


    En conclusión, los cristianos estamos llamados a sentir como Cristo y unir nuestros
    corazones al Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. Por tanto,
    no vamos a colaborar con este culto infanticida tan extendido. No podemos seguir
    ofreciendo ese grano de incienso a Moloc. Ha llegado la hora de imitar a los primeros
    cristianos, que estaban dispuestos a dar la vida por la Verdad. No seremos cómplices.
    ¡Es hora de dar la cara!


    + 8 de marzo de 2021
    Festividad de San Juan de Dios,
    patrono de los hospitales y los enfermos
    Día Internacional de la Mujer


    [1] Thomas D. Williams, PhD, “10 de enero de 2021.
    [2] “All the Facts You Ever Need to Know about Abortion Methods”,LifeSiteNews.com.
    [3] Agradcimientos a Karen Darantière, “ Devons-nous refuser les vaccins fabriqués à partir
    de cellules dérivées de fœtus humains avortés? ”, Le Blog de Jeanne Smits, 22 de enero de 2021.
    [4] Meredeth Wadman, “The Truth about Fetal Tissue Research”, Nature Magazine, 9 de diciembre de
    2015.
    [5] Debra Vinnedge, “Forsaking God for the Sake of Science”, Children of God for Life, 13 de junio de
    2012.
    [6] Ibid.
    [7] Debra Vinnedge, “Aborted Fetal Cell Line Vaccines and the Catholic Family: A Moral and
    Historical Perspective”, Children of God for Life, Octubre de 2005.
    [8] Sociedad San Pío X, “Is it Morally Permissible to Receive the Covid-19 Vaccine?”, 4 de
    diciembre de 2020.
    [9] Dra. Theresa Deisher, “Recently Aborted Baby DNA in Vaccines”, Sound Choice Pharmaceutical
    Institute, 1 de noviembre de 2019.
    [10] Debra Vinnedge, “Aborted Fetal Cell Line Vaccines and the Catholic Family: A Moral and
    Historical Perspective”, Children of God for Life, Octubre de 2005.
    [11] Christine Beiswanger PhD, “A Brief History of IMR-90”, Coriell Institute for Medical Research,
    2004
    [12] Carol Szczepaniak, “The Ethics of the Walvax-2 Cell Strain”, Nebraska Coalition for Ethical
    Research, 14 de marzo de 2016.
    [13] “Coalition Fetal Tissue Research Letter,” Endocrine Society, 16 de septiembre de 2019.
    [14] Stacy Trasancos, “How Aborted Children are Used in Medical Research in 2020,”National Catholic
    Register, 15 de diciembre de 2020.


    [15] “Moral reflections on vaccines prepared from cells derived from aborted human
    fetuses”, Academia Pontificia para la Vida, 9 de junio de 2005
    [16] Catherine J.M. Diodati, “Immunization: history, ethics, law and health”, Integral Aspects, 1999.
    [17] Debra Vinnedge, “Vaccines from Abortion: Time to Report the Truth”, Children of God for Life,
    20 de mayo de 2019.
    [18] “ Instructión Dignitas Personae sobre algunas cuestiones de bioética , Congregation for the
    Doctrine of the Faith, 8 de septiembre de 2008.
    [19] Popa Juan Pablo II, encíclica Evangelium Vitae”, 25 de marzo de 1995.
    [20] Pope John Paul II, exhortación apostolic postsinodal Christifidelis Laici, 30 de diciembre de 1988.
    [21] “Covid-19 Vaccines and Treatments in Development”, Children of God for Life, 12 de enero de
    2021.
    [22] “Pope Francis to have Covid-19 vaccine, says it is the ethical choice for all”,Reuters, 9 de enero
    de 2021.
    [23] Chairmen of the Committee on Doctrine and the Committee on Pro-Life Activities, “Moral
    Considerations Regarding the New Covid-19 Vaccines”, Conferencia Episcopal de los Estados Unidos.
    [24] “Nota sobre la moralidad del uso de algunas vacunas contra la covid-19”, Congregación para la
    Doctrina de la Fe, 21 de diciembre de 2020.
    [25] Daniel Wrapp, et al. “ Cryo-EM structure of the 2019-nCoV spike in the prefusion
    conformation ”, Science Magazine, 13 de marzo de 2020.
    [26] “Guidance on Getting the COVID-19 Vaccine”, Children of God for Life.
    [27] Pfizer, “A Phase 1/2/3 Study to Evaluate the Safety, Tolerability, Immunogenicity, and Efficacy
    of RNA Vaccine Candidates Against COVID-19 in Healthy Individuals”, BioNTech.
    [28] Peter Doshi, “Pfizer and Moderna’s ‘95% effective’ vaccines—we need more details and the
    raw data”, BMJ Opinion, 4 de enero de 2021.
    [29] John P.A. Ioannidis, “Infection fatality rate of COVID-19 inferred from seroprevalence
    data”, Bulletin of the World Health Organization, 14 de octubre de 2020. Article ID: BLT.20.265892.
    [30] VAERS, Vaccine Adverse Event Reporting System.
    [31] Amanda Woods, “23 die in Norway after receiving Pfizer Covid-19 vaccine: officials”, New York
    Post, 15 de enero de 2021.
    [32] Entrevista a Bill Gates, “Vaccine Safety Compromise”, BBC Breakfast, 12 de abril de 2020.
    [33] “How the Pfizer-BioBTech Covid-19 Vaccine was Developed”, 60 Minutes, 21 de diciembre de
    2020.
    [34] Naciones Unidas, Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, 19 de octubre de
    2005.

    FIRMANTES (88 mujeres de 25 países)


    FIRMANTES DE RENOMBRE INTERNACIONAL (2)


    Dra. Wanda Półtawska, Polonia. Doctora en medicina, especialidad psiquiatría y
    víctima de experimentos pseudomédicos en el campo de concentración nazi de
    Ravensbrück


    Abby Johnson, activista pro vida, Estados Unidos


    OTRAS FIRMANTES, POR CONTINENTES


    ÁFRICA (6)


    Lesotho
    Celestina Tiheli, directora de Human Life International Lesotho

    Kenya


    Maximiliane Muninzwa, agente pro vida


    Namibia


    Marion Matheis, enfermera y activista pro vida


    Tanzania


    Alice Kawonga Hagamu, Human Life International Tanzania


    Zimbabwe


    Monica Chihambakwe, Human Life International Zimbabwe
    Veronica Chawasemerwa, Human Life International Zimbabwe

    LAS AMÉRICAS (56)


    Centroamérica


    Guatemala


    Mercedes Wilson de Arzú, fundadora y directora de fundadora y directora de Familia de las Américas


    Costa Rica


    Clara Milena Perdomo, psicopedagoga, miembro de Opciones Heroicas, instructor de
    planificación natural de la familia para la Conferencia Episcopal de Costa Rica

    Norteamérica


    México


    Dr. Pilar Calva MD, especialista en genética clínica, profesora de bioética y asesora
    para los Derechos del Concebido
    Arlene Gugino Gaytán, miembro de Misión Guadalupana y del Consejo Diocesano de
    Mérida para las Capillas de Adoración Perpetua
    Laura Rebeca Lecuanda Gómez, directora del Centro de Ayuda para la Mujer en
    Ensenada, Baja California
    Marcela Vaquera Guevara, presidenta del Frente Nacional por la Familia en Baja
    California
    Effy de Lille, licenciada en Ciencias de la Familia, Centro Cultural Mater Dei
    María del Carmen Limón, coordinadora, Asociación Mexicana para la Superación
    Integral de la Familia
    Rubí Peniche de Mac Gregor, activista pro vida en Chiapas
    Brenda Lourdes Del Río Machín, activista por los derechos de la mujer, directora de
    Que viva México
    Patricia López Mancera, presidenta del Centro de Estudios y Formación Integral para la
    Mujer y coordinadora del of Frente Nacional por la Familia, Quintana
    Mercedes Pizzuto de Marván, historiadora del arte, master en orientación familiar y
    presidenta de Por la Vida y la Familia en Querétaro
    Marta Eugenia Menéndez Losa, miembro de 40 dias por la Vida
    Gladys Noemí Alayola Montáñez, consagrada del Instituto para la Liberación y
    Crecimiento Espiritual de las Almas
    Gabriela Tejeda Morales, orientadora familiar y directora of Vida y Familia
    Rossana Villares Moreno, Movimiento Frena
    Silvia Rovelo Nájera, Grupo Apostólico Betel
    Luz Marie Orcí, catedrática universitaria y fundadora de la Organización para la
    Restauración, Consolidación e Integración de la Familia
    Lilia Pastrana, miembro de 40 días Por la Vida
    Patricia Pesqueira de Erosa, miembro de Misión Guadalupana


    Verónica Dorbecker Puerto, miembro de Misión Guadalupana
    Claudia Susana Nevárez Quintana, licenciada en relaciones industriales y miembro de
    Red de Apoyo a la Familia
    Fernanda Patricia Terán Quintero, licenciada en administración internacional de
    empresas y coordinadora de acción política para la Coalicion de Grupos a Favor de la
    Vida y la Familia
    Mireya del Carmen Rivera Ramirez, consagrada del Instituto para la Liberación y
    Crecimiento Espiritual de las Almas
    Alma Elisa Saldaña Rivera, licenciada en derecho y coordinadora de la Coalicion de
    Grupos a Favor de la Vida y la Familia
    María de los Ángeles Pavón Rodriguez, miembro de la Asociación Católica
    Internacional Consecratio Mundi
    Susana Troyo Rodríguez, consagrada del Instituto para la Liberación y Crecimiento
    Espiritual de las Almas
    Aida Rosa Cardin de Rosado, miembro de Misión Guadalupana
    Alejandra Yáñez Rubio, abogada de Conciencia y Derechos Humanos
    Adriana Olguín Ruiz, miembro de la Familia Religiosa del Inmaculado Corazón y de la
    Divina Misericordia
    María Luisa Rubio Barthell de Ayuso, miembro de Misión Guadalupana
    Carmen Moreno Sánchez, miembro de Misión Guadalupana
    Ileana López Rscoffie, Mision Guadalupana
    Suhad Serna Slim, Directora, licenciada en educación primaria y representante de Ola
    Celeste Salvemos Las 2 Vidas
    Dra. María de Lourdes Pérez Soto, médica y anestesióloga
    Antonieta López Valdés, licenciada en bioética
    Cecilia Álvarez Vales, miembro de Misión Guadalupana
    Andrea Ana Paula del Villar, directora y fundadora de Fundación Tú Decide
    Isabel Olguín Villar, miembro de Brigadas Católicas
    Haydee Namur Zurita, miembro de la Asociación Católica Internacional Consecratio
    Mundi


    Estados Unidos de América


    Pamela Acker, master en ciencias y autora de “Vaccination: A Catholic Perspective”
    (2020)
    Sra./Dra.Deirdre M. Byrne, POSC, Little Workers of the Sacred Hearts, cirujana general
    Dra. Grazie Christie, MD, radióloga, asesora normative para The Catholic Association y
    presentadora del programa de radio de EWTN “Conversations with Consequences”
    Dra. Angela Lanfranchi, MD, cofundadora de del Breast Cancer Prevention Institute
    Debi Vinnedge, fundadora de Children of God for Life

    Sudamérica


    Argentina


    Marcela Errecalde, vocera de Latinoamérica por las 2 Vidas y activista pro derechos
    humanos
    Yamila Alfonsina Ríos, obstetriz


    Brasil


    Anna Carolina Papa Tavares de Oliveira, abogada pro vida
    Chirlei Matos Santos, enfermera
    Christine Nogueira dos Reis Tonietto, congresista pro vida


    Ecuador


    Sonia María Crespo, psicoterapeuta familiar y directora de la Fundación Familia y
    Futuro
    Amparito Medina Guerrero, coordinadora de obras de desarrollos social, activista pro
    derechos humanos, Red Vida y Familia
    Ximena Izquierdo, directora de of EWTN para Hispanoamérica

    Paraguay


    Hadhara Brunstein, doctora en medicina, endocrinóloga y presidenta de Médicos por la
    Vida


    Venezuela


    Christine de Marcellus Vollmer, presidenta de Provive, Alive to the World

    ASIA (13)


    Japón


    Sakura Izumi, activista pro vida
    Shigeko Ooka, secretaria del movimiento pro vida de Japón


    Kazajistán


    Dina Khalelova, pediatra y ativista pro vida
    Asel Schultz, apostolado de sanación postaborto y voluntaria de “Give Life”, Kazajistán


    Malaysia


    Dorothy Kuek, Human Life Service Miri, Malaysia


    Filipinas


    Dra. Ligaya Acosta, directora regional para Asia y Oceania de Human Life International
    Dra. Cynthia Domingo, Doctors for Life
    Dra. Jacqueline King, Doctors for Life
    Dra. Dolores Octavia No, ex presidenta de Doctors for Life
    Dra. Eleanor Palabyab, ex presidenta de Doctors for Life


    Taiwán


    Sr. Fideles, director of Saint Gianna Beretta Molla Prolife Center
    Meilin Liang, Saint Gianna Beretta Molla Prolife Center
    Ruihua Wong, Saint Gianna Beretta Molla Prolife Center

    EUROPE (11)


    Austria


    Dra. Eva-Maria Hobiger, MD, radiooncóloga, Viena
    Francia
    Karen Darantière, madre católica, cofundadora de la Confraternidad de María
    Corredentora
    Jeanne Smits, máster en derecho, periodista y bloguera pro vida


    Alemania


    Hedwig v. Beverfoerde, portavoz de Aktionsbündnis für Ehe und Familie –
    DemoFürAlle
    Dorothee Ehrhardt, vocal de Europäische Ärzteaktion
    Gabriele Kuby, socióloga y autora de “The Global Sexual Revolution: Destruction of
    Freedom in the Name of Freedom” (2015)
    Inge M. Thürkauf, actriz, perodista y conferencista pro familia


    Polonia


    Kaja Godek, fundadora de la fundación Life and Family


    Rusia


    Olga Kukhtenkova Ph.D., directora de la version rusa de IFamNews, activista pro
    derechos de la familia
    Alexandra Mashkova, coordinadora de campañas de “For Family Rights” NGO,
    fundadora de Respuesta Inmune, movimiento de oposición a la vacunación obligatoria


    España


    Dra. Isabel Bellostas Escudero, pediatra y miembro de Médicos por la Verdad



    https://edwardpentin.co.uk/wp-conten...NATORIES-2.pdf

  3. #263
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    Re: Angustia Coronavírica

    Tragacionistas

    Juan Manuel De Prada

    Hace apenas unas semanas, unas declaraciones de la actriz Victoria Abril sobre la plaga coronavírica y los remedios que se han arbitrado para contenerla provocaban gran escándalo entre los biempensantes que babean de fascinación idolátrica cuando cualquier actor famoso pontifica sobre el cambio climático, o sobre el fascismo, o sobre cualquier otro asunto del que no tiene ni puñetera idea, ensartando topicazos sistémicos. Que es, por cierto, lo que hacen casi siempre los actores famosos: vomitar como loritos las paparruchas y lugares comunes que interesan a los que mandan, para obtener a cambio mejores contratos y el aplauso gregario de las masas cretinizadas.

    Habría que empezar diciendo que la opinión de la actriz Victoria Abril sobre la plaga coronavírica tiene el mismo valor que –pongamos por caso– la opinión del actor Javier Bardem sobre el cambio climático. Sin embargo, las paridas y lugares comunes sobre el cambio climático que el actor Javier Bardem repite como un lorito desde las tribunas más encumbradas son consideradas dogma de fe por los biempensantes. Puede que la actriz Victoria Abril soltase también algunas paridas sobre la plaga coronavírica; pero, al menos, no prodigó los lugares comunes pestíferos que suelen soltar sus compañeros de profesión (más pestíferos cuanto más famosos son). Y, junto con algunas paridas y observaciones dudosas, Victoria Abril soltó también algunas verdades como templos que merecen nuestra consideración; y, en algunos casos, nuestro aplauso ante su valentía, pues por atreverse a pronunciarlas firmará en los próximos años menos contratos (que se repartirán las actrices que ensarten con mayor entusiasmo las paparruchas sistémicas que interesan a los que mandan). Por lo demás, las paridas y observaciones dudosas que Victoria Abril deslizó en sus declaraciones se pueden refutar tranquilamente, sin necesidad de desprestigiarla, como hacen los jenízaros del discurso oficial que pretenden convertirnos en ‘tragacionistas’; o sea, en botarates que se tragan las versiones oficiales y las repiten como loritos o actores comprometidos (con su bolsillo y con la bazofia sistémica circulante).

    Sólo los tragacionistas se niegan a aceptar, por ejemplo, que China ha ocultado deliberadamente (con la ayuda impagable de los mamporreros de la OMS) los orígenes del virus. Sólo los tragacionistas se niegan a reconocer que la plaga coronavírica ha propiciado los más variopintos experimentos de biopolítica e introducido prácticas de disciplina social completamente arbitrarias e irracionales (empezando, por cierto, por el uso de mascarillas en espacios abiertos) que se ciscan en los tan cacareados ‘derechos’ y ‘libertades’ de las antaño opíparas y hogaño escuálidas democracias. Sólo los tragacionistas se niegan a asumir que la plaga ha sido utilizada como excusa por gobernantes psicopáticos para devastar las economías locales, provocando la ruina de infinidad de pequeños negocios, condenando al paro a millones de personas y favoreciendo la hegemonía de las grandes corporaciones transnacionales. Sólo los tragacionistas se niegan a discernir las burdas manipulaciones, medias verdades y orgullosas mentiras que han propagado nuestros gobernantes y sus voceros mediáticos durante el último año. Sólo los tragacionistas se niegan a discutir la eficacia de medidas restrictivas caprichosas y confinamientos desproporcionados que, además, han tenido altísimos costes sociales y económicos. Sólo los tragacionistas se niegan a admitir que las vacunas son una terapia experimental que se está administrando sin cumplir los plazos y los protocolos de seguridad establecidos y cuyos efectos secundarios no se han explorado suficientemente (aunque, desde luego, sus efectos bursátiles sean de sobra conocidos). Sólo los tragacionistas, en fin, se niegan a examinar todas estas evidencias, tal vez porque si lo hicieran tendrían que confrontarse con su estupidez gregaria y su sometimiento lacayuno a las consignas sistémicas.

    Son estos tragacionistas, pues, los auténticos negacionistas, que con tal de sentirse abrigaditos en el rebaño renuncian a la ‘nefasta manía de pensar’. Pues el ‘negacionismo’, aparte de un empeño desquiciado en prescindir de la realidad, es también un anhelo gregario, una penosa necesidad de buscar protección y falsa seguridad en conductas tribales. Y no hay conducta más tribal que tragarse las versiones oficiales sin someterlas a juicio crítico, señalando además como réprobos a quienes osan ponerlas en entredicho. Tal vez esos réprobos suelten de vez en cuando alguna parida; pero al menos no regurgitan el pienso que se reparte a los borregos.



    https://www.xlsemanal.com/firmas/202...uel-prada.html


  4. #264
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    Re: Angustia Coronavírica

    La vacuna, divinidad misteriosa a la que sin embargo hay que ofrecer sacrificios


    Marco Tosatti

    Estimaos amigos y enemigos de Stilum Curiae, el amigo Paolo Deotto nos ha señalado este caso – real – del que es testigo personal, ligado a la locura pandémica vacunal que estamos sufriendo. Nos parece justo presentarlo a vuestra atención. Buena lectura.

    §§§

    El caso de una persona, veterana de operaciones graves e inmunodeprimida, a la que, con gran ligereza, se le propone recibir la vacuna. Además, los mismos que la proponen especifican que no saben nada sobre la eficacia de la vacuna…

    Este caso me fue comunicado recientemente por los familiares de una persona inmunodeprimida que acababa de ser sometida a una cirugía mayor, a causa de una enfermedad muy grave.

    Llega una llamada del hospital, para avisar de que era posible recibir la vacuna contra el Covid. Objeción del interesado: pero usted mismo me ha dicho que durante al menos tres meses, en mis condiciones, ni siquiera se debe hablar de ello.

    Respuesta: sí, bueno, pero, vamos, usted está bastante bien, se puede hacer. Y de todos modos, quede claro que nosotros, sin embargo, no estamos en condiciones de dar ninguna indicación sobre la eficacia de la vacuna en sí. Y menos aún, sobre los eventuales efectos indeseables.

    El interesado se niega y ahí se acaba todo por ahora.

    La experiencia es poco menos que alucinante: se propone a una persona que se encuentra en un estado de salud precario -aunque mejorando- que reciba una vacuna para la que los mismos profesionales sanitarios que la proponen se esfuerzan en especificar que no saben si servirá realmente y si no causará problemas, quizá incluso graves.

    Lo único que se puede deducir es que, en la atmósfera de histeria vacunal, que hay que mantener viva, se va al azar, quizás para poder anotar en el boletín de notas un gran número de vacunas inoculadas.

    ¿Pero la vacuna sirve realmente? ¿Qué inmunidad da? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Y los vacunados pueden contagiar a otros, o no? ¿Y qué riesgo corre realmente la persona vacunada en cuanto a efectos no deseados, especialmente cuando se encuentra, como en este caso, en una situación de inmunodepresión?
    ¿Quién lo sabe?

    Nosotros, querido señor, no estamos en condiciones de responder a estas preguntas. Sólo le pedimos una cosa: ¿quiere venir a vacunarse? ¿Sí o no? ¿No? Muy bien, buenos días.

    La lógica se ha dado vuelta, se ha invertido: ya no es la vacuna para el hombre, sino el hombre para la vacuna.

    ¿Por qué? Pues bien, la razón no se conoce, o mejor dicho, tememos saberlo realmente, y es una razón que va mucho más allá incluso del enorme negocio para las empresas farmacéuticas. No es sólo la codicia por el dinero lo que manda aquí. Hay algo mucho peor.

    Ya no es la vacuna para el hombre, sino el hombre para la vacuna. Largas colas frente a los sacerdotes de esta nueva y misteriosa deidad, todos allí para ofrecer el músculo deltoides en religiosa espera -por cierto, también Mattarella y Draghi (¿pero sabemos a ciencia cierta lo que había en esas jeringas?)- y luego quizás conceder una breve entrevista exudando “sentido cívico” al periodista de turno.

    ¿Se muere alguien? ¿Y es quizás más que “alguien”? Bah, quién sabe, lo que sea, alguno ha muerto. Y en todo caso, con excepcional rapidez y granítica certeza se establece que no murió por la vacuna.
    Pero disculpen, señores, ¿cómo pueden decir que no murió por la vacuna cuando ustedes mismos han dicho que saben poco o nada sobre esta vacuna?

    Qué vergüenza, entonces eres un negacionista. Asocial. Tal vez incluso un fascista. Pero para arreglar a gente como tú, el próximo DPCM [Decreto del Presidente del Consejo de Ministros] o DL [Decreto Ley], o lo que sea, está en proyecto. En cualquier caso, el cuchillo por el mango lo tenemos nosotros…





    https://www.marcotosatti.com/2021/04...r-sacrificios/

  5. #265
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    Re: Angustia Coronavírica

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Vacunas: ¿conspiraciones o intereses?


    (Por Gonzalo García) –


    De verdad que no tengo ninguna vocación de conspiranoico. No creo que en ninguna vacuna nos metan microchips que se activan por las redes 5G y con los que nos controlarán, ni nada de esas cosas que se dicen. No soy «antivacunas», en genérico. Mis hijos se han puesto todas las que les iban correspondiendo, y algunas no incluidas en el calendario financiado por la sanidad pública. También es verdad que alguna en particular, y después de hablarlo con los pediatras, se pusieron en fechas diferentes a las en principio indicadas. Y básicamente mi actitud es la misma con la situación actual: Si hay una vacuna con el suficiente tiempo de uso para haber estudiado en profundidad su comportamiento y además la enfermedad de la que protege supone un riesgo que yo considere más importante que cualquiera de sus efectos, me la pondré. Aunque confío más (o confiaría, si me dejasen) en tratamientos curativos que en supuestos preventivos.

    De momento no se dan ninguna de las dos circunstancias. Cuando cambien, veremos.

    Pero escucho que, tras los pufos de AstraZeneca y Jansen la Unión Europea ya está considerando que, tras este arreón inicial en el que van a pinchar lo que sea que consigan, romperá su contrato con esas vacunas y sólo administrará las de Pfizer yModeRNA. Es decir, las de ARN mensajero que, recordemos, NO SON VACUNAS en el sentido estricto de la palabra sino tratamientos externos sobre nuestro sistema inmunitario. Tratamientos que hasta ahora únicamente se habían utilizado de manera experimental con pacientes terminales de cáncer sobre los que, por tanto, no se pudo nunca observar el efecto a largo plazo y sobre los que el cálculo del riesgo/beneficio es muy distinto que sobre personas sanas.

    Y, no, no es que me tenga que volver conspiranoico porque ese tratamiento vaya a hacer tal o cual cosa sobre ese sistema inmunitario (que también, pero eso lo dejo, de momento, aparte), sino que esos dos jarabes, o mejor dicho las empresas dueñas de esos dos jarabes tienen algo en común que tiene poco que ver con la química. Entre sus accionistas mayoritarios están Vanguard, Blackrock, State Street,Fidelity…

    Y ¿quiénes son esa gente? Pues fondos de inversión especulativa que, además de invertir en la industria farmacéutica, controlan hoy por hoy, con cifras de inversiones de muchos (pero muchos, muchos, muchos) miles de millones de dólares o de euros, los índices más importantes de las bolsas mundiales (en España está presente en prácticamente TODOS los valores del IBEX35), los grandes medios de comunicación (en España son grandes accionistas de Atresmedia, de Mediaset o de Prisa), y además poseen enormes participaciones de deuda de los estados.

    Imagen: La Información

    Ah, un dato adicional: Pfizer está dejando caer que vamos hacia un escenario de «vacunación crónica» en la que toda la población deberá vacunarse al menos una vez al año, preferiblemente cada seis meses.


    Imagen: rtve.es

    Es decir, hacia un escenario de miles de millones de dosis anuales que los estados comprarán sí o sí, a unos 15 euros por chupito. Por decreto.

    Y ahora piensen fríamente si confían tranquilamente en la independencia de bancos (¿les he dicho que son grandes accionistas del Santander o BBVA?), gobiernos híperendeudados o grandes medios a la hora de contarnos sobre la fiabilidad y seguridad de los productos que venden sus propios dueños.

    Imagen: Cinco Días

    Vuelvo al inicio: yo no soy conspiranoico. Sólo tengo la mala costumbre de leer alguna letra pequeña y de no creerme a ciegas todo lo que dicen los dueños sobre sus productos en los anuncios. Si usted quiere creer en todo lo que le cuentan y no leer jamás las condiciones para así no llevarse disgustos, allá usted. El miedo es libre. Pero es SU miedo, no el mío.

    Piensen en las consecuencias que tendría un «tropiezo» de Blackrock o de Vanguard. A quién le afectaría. Y qué estarían dispuestos a hacer los «interesados» (es decir, que su interés depende en alguna medida de esos gigantes) para evitar esos problemas.

    Pues ya está.

    «Es la economía, estúpido». El capitalismo y el libre mercado en su máxima expresión. Liberales, inclinad vuestra testuz ante ellos.




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