Pido disculpas por haber desviado el tema con el Sr. Ordóñez, me dejé llevar por la ira ante lo que interpreté como una actitud prepotente.

Sigo pensando que no se puede hablar de inmigración desde la teología. Considero que es equivocado enfrentar los problemas contemporáneos con lo que casi parece un remake de las antiguas discusiones escolásticas.

No creo que las soluciones a los problemas actuales se puedan encontrar en exégesis del silgo XV o en interpretaciones discutibles y discutidas de textos del silgo XIII de Santo Tomas de Aquino. Me parece poco práctico y a la vez demasiado pretencioso.

Por eso donde otros ven la solución yo veo una rémora, y supongo que ese es el origen de la discusión y quizás también algo que me separa del espíritu que sustenta este espacio de debate.