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Tema: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

  1. #41
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    nepociano está desconectado Miembro graduado
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    El Espíritu Santo no es una herramienta de Dios: es Dios mismo, parte de la Santísima Trinidad. Y no ordena, al Pastor. Los cardenales no humanos, tienen libre albedría y pueden hacer caso o no de lo que les indique el Espíritu Santo. Antes del Cónclave hay Misa y se invoca al Espíritu Santo. Eso está bien, pero no es suficiente. Yo puedo recurrir a Fulano para pedirle un consejo, pero luego puedo estar de acuerdo o no con lo que me aconseje. Y en todo caso, los cardenales tampoco es que tengan línea directa con Dios. Dios no suele hablar directamente con las personas, salvo en los raros casos de algunos santos y místicos. Pot ejemplo, yo no tengo el don de profecía; Dios no me da mensajes directos en palabras concretas. Pero cuando tengo que tomar una decisión importante, le pido que me ilumine, y generalmente me da indicaciones de lo que tengo que hacer o me da una idea que luego funciona. Por medios indirectos, Dios puede indicar su voluntad, sobre todo en la medida en que uno esté dispuesto a aceptarla, y sobre todo teniendo en cuenta que no haya intereses personales o partidistas de por medio, como por desgracia suele ocurrir muchas veces en los cónclaves. Cuando un cónclave elige un papa, los católicos lo aceptamos como tal, pero el Sumo Pontífice no es necesariamente el oráculo divino. Ha habido papas santos y papas que han sido unos indeseables. El Papa también debe tener una actitud propicia a la voluntad de Dios, dejarse inspirar por Él (no está inspirado por defecto), y no todo lo que dice o hace es necesariamente voluntad divina. Es el Papa, y aunque se lo critique por no hacer bien su cometido, se lo respeta, y también se le obedece en tanto que no mande algo contrario a las Escrituras o la Tradición. No se reniega del papa sólo porque éste sea un mal pontífice. Pero por amor a las ovejas, por el bien de ellas, hay que prevenirlas de los malos pastores. Pero seguimos creyendo que el Papa es legítimo y rezando por él en la Misa.
    Muy clarificadora su explicación y se lo agradezco pues es un tema interesante.

    Pero me siguen quedando algunas dudas:

    Hemos concluido que el Papa es nombrado por sus Cardenales – humanos y por tanto imperfectos - y que debido a múltiples circunstancias es posible que no sea el idóneo y por tanto tome decisiones contrarias a los principios cristianos; ¿ existe en la iglesia un Protocolo para el cese de un Papa? en el caso de que se determine que las decisiones que toma no son inducidas por Dios. ¿ sería posible su destitución?

    Hablar de respeto y cisma … ¿ es compatible?

    Le reitero mi agradecimiento por su atención y educación

    Un cordial saludo

  2. #42
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Que sea posible o no deponer a un papa hereje es un tema que han debatido los teólogos durante siglos y no se ha llegado a una conclusión clara.

    Aquí tiene algunos artículos sobre el tema:

    https://adelantelafe.com/que-se-pued...x-da-silveira/

    https://adelantelafe.com/deponer-al-papa/
    Patriota Sevillano dio el Víctor.

  3. #43
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    <<Uno de los casos de estudio más flagrantes en este sentido, aunque en absoluto único, es del asesor vaticano de Comunicación, el jesuita padre James Martin y sus obsesivas ‘microhomilías’ en favor de la causa LGTB y de que la Iglesia cambie su doctrina sobre la homosexualidad.>>

    https://infovaticana.com/2019/07/01/...a-agenda-lgtb/


    ¿Qué parte de la doctrina? ¿tal vez ROMANOS I 18,32?
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  4. #44
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Cita Iniciado por DOBLE AGUILA Ver mensaje
    Hombre, se podrá criticar mucho a los antiguos sofistas, pero al fin y al cabo ERAN filósofos con evidente dominio del lenguaje y altura intelectual; en esta ocasión creo que sería deseable emplear otra clasificación ontológica, quizá más prosaica y menos académica, al objeto de ser rigurosos catalogando al sujeto empírico (es decir, no-trascendental) que nos ocupa.
    # 36 "por decirlo educadamente,"
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  5. #45
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Y Ni que hablar de lo que Bergoglio esta preparando para el Sínodo de Amazonia!
    Un engendro siniestro y terrorífico!
    Vean su aqueróntico "Programa" y después me cuentan...
    Me pregunto como es posible que los Obispos y Cardenales toleren todo esto?
    Claro que después de la "beatificación" como "mártir" del obispo Angelelli, ya todo es posible...
    El neo Caballo de Troya, ya sabemos donde esta, y el Comandante en Jefe de los Autodemoledores también.
    Que el Buen Dios nos pille confesados.
    San Miguel Arcángel defiéndenos en la batalla...

  6. #46
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Porque habrá entonces una tan gran tribulación cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas por amor de los elegidos se acortarán los días aquéllos. (MATEO 24,21-22)




    La ideología arco iris invade la iglesia, los corredores humanitarios del Papa Francisco, silencio Vaticano ante el nuncio de Francia.


    Por SPECOLA | 08 julio, 2019

    La situación de confusión provocada, y aparentemente muy querida, que estamos viviendo en la Iglesia Católica no tiene precedentes. La historia está llena de momentos en que se ha entrado en decadencia o se han vivido tiempos de relajación, lo que hoy sucede es distinto, se esta intentando cambiar, desde dentro, los fundamentos del catolicismo. Hasta hace poco tiempo se acercaban a la iglesia muchos cristianos asustados de la deriva que estaban tomando muchas confesiones protestantes hoy ya somos uno más en esta deriva. En Estado Unidos, y no solo, se están multiplicando, con la total indiferencia de los obispos responsables, o mejor con su aplauso, la celebración de misas del orgullo, la emisión des así llamados votos pseudo matrimoniales ante la comunidad de parejas homosexuales, la participación de sacerdotes en los desfiles orgullosos. Hay obispos que apoyan abiertamente la agenda del lobby gay. Si entramos en el campo de la educación, nos encontramos con muchos colegios, llamados todavía oficialmente católicos, que son especialmente agresivos, en especial los de jesuitas, que han elaborado normativas internas de total apoyo a la ideología de género. Todo esto sucede ante el silencio que quién debería ser la luz en la tinieblas. Hay muchos católicos que, con un gran sentido común, están aprendiendo a vivir su fe en medio del caos, o por decir mejor, pasando de este caos.

    Hoy es el día de la Misa, a puerta cerrada, con refugiados en San Pedro en Vaticano. Las posiciones políticas del Papa Francisco con relación a la acogida de inmigrantes están causando un autentico terremoto político en Italia. En el ángelus de ayer volvió a insistir en los corredores humanitarios, pero más anchos y más largos. Es otra de esas propuestas vacías que llenan el mundo político que nos rodea. Lo dicen todo y no dicen nada. Son meras palabras que suenan bien pero que no significan nada. Un corredor es un corredor que tiene en su propia naturaleza la necesidad de salir de alguna parte y llegar a alguna parte. Abrir un corredor supone que se sabe de donde se viene y a donde se quiere llegar. Por ahora todo se reduce a crear unos hipotéticos túneles a la nada. En todo este juego político, en el que el Papa Francisco se ha alineado descaradamente con las posiciones de la izquierda radical, lo que menos importan son los inmigrantes y sus problemas. Es infumable la utilización que se está haciendo de la terrible situación de guerras y persecuciones. La vida de las personas es sagrada y jugar con la vida y la debilidad de los verdaderos pobres clama al cielo. Lo que no llegaremos nunca a entender, o quizás o entendemos demasiado bien, es qué pinta el Papa Francisco en medio de esta defensa de ideologías políticas del momento. La Misa de hoy será otro episodio triste y vergonzoso de lo que estamos viviendo.

    Siguen los artículos, a favor y en contra, de la apertura de las tumbas en el Teutónico. Si el objetivo de la familia es mantener viva la memoria de Emanuela Orlandi está más que conseguido. Los nuevos datos apuntan a que lo de cementerio puede complicarse.


    Nuevos artículos sobre el proceso al nuncio en París, que lo sigue siendo, y las peticiones al Papa Francisco sobre la inmunidad diplomática. En la última reunión de nuncios con el Papa Francisco se le pudo ver muy sonriente y lleno de jovialidad a pesar de sus casi 75 años. Amplias informaciones sobre las andanzas de Luigi Ventura. No olvidemos que antes era nuncio en Chile y que nadie quiere hablar del auténtico problema que corroe la cadena de mando y que no es otro de la llamada mafia lavanda que sigue muy activa y protegiéndose con astucia.

    «¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.»


    https://infovaticana.com/blogs/speco...io-de-francia/
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  7. #47
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Son muchas las profecías que anuncian estos tiempos que vivimos, desde La Salette o Garabandal, en todas las apariciones marianas, tanto las canónicamente aceptadas por la Iglesia, como las todavía pendientes de ello, siempre se pide por la conversión del mundo, se avisa de los peligros que corre si no se hace así, pero parece resultar inútil toda advertencia, y los peores son los miembros de la jerarquía pese a contar con las palabras proféticas del propio Jesucristo recogidas en el Evangelio.


    El ambiente Social en el entorno del Aviso de Garabandal


    Garabandal profecía sobre comunismo

    Las niñas de Garabandal describieron las circunstancias sociales que rodearán la llegada del Aviso en diversas ocasiones, principalmente después de los éxtasis de las noches de los gritos en el mes de junio de 1962. Según estas narraciones, poco antes del Aviso se desatará de modo rápido e inesperado una circunstancia liderada por Rusia que implicará que la sociedad en todo el mundo y Europa principalmente se verá dominada de nuevo por el comunismo. En un éxtasis llegó a decir que si no nos convertíamos Rusia se haría dueña del mundo. El mundo no lo esperará porque falsamente creerá que el comunismo había desaparecido.


    El momento en que se desencadenará las hostilidades en distintos puntos de Europa será a la vuelta de un viaje del Papa a Moscú. El Padre Pío comentó a Conchita cuando le visitó en 1968 que el Milagro vendría debido a la gran cantidad de sangre de europeos, océanos de sangre. No obstante, según le dijo la Virgen en Garabandal a Conchita, con motivo de las circunstancias de la crisis de los misiles de Cuba, ninguna confrontación militar futura volverá a alcanzar el carácter de guerra mundial.

    La Virgen también dijo a Conchita en Garabandal que el comunismo volvería a España, aunque no lo sufriría tan intensamente como el resto de Europa quizás porque ya lo sufrió durante la guerra civil en los años 30. No obstante la invasión comunista llegará hasta San Sebastián de Garabandal durante unos días y allí algunas personas serán asesinadas por su fe. Para llegar más tarde al Milagro habrá que viajar desde el sur de España o Portugal. Durante este tiempo la Iglesia parecerá que ha desaparecido, será difícil recibir los Sacramentos y los sacerdotes deberán esconderse y muchos serán asesinados. Cuando las cosas estén peor, entonces Dios enviará el Aviso.

    En la Sagrada Escritura esta circunstancia social está descrita tanto en la quinta trompeta del Apocalipsis como en la invasión de Gog y Magog que narra el profeta Ezequiel en el capítulo 38. Los detalles de ambas descipciones bíblicas, como ocurre en el caso del Aviso, complementan de modo importante las descripciones de las niñas. Si desea conocer estos aspectos con mayor detalle y su conexión con las profecías de Garabandal, puede verlos expuestos en el libro "Garabandal, 50 años después".


    Situación social



    Se objetará que el comunismo cayó en Rusia, que como consecuencia la URSS desapareció, que nada de lo que se dice en el texto -basado en los mensajes de las apariciones-, se cumple.

    Pero lo cierto es que hoy en España tenemos un jefe de gobierno comunista, por mucho que se quiera disfrazar tal realidad, que pacta con comunistas para mantenerse en la poltrona, PODEMOS y toda su enmarañada red de siglas, son comunistas, que pacta con otros comunistas disfrazados de nacionalistas y uno de cuyos objetivos más importantes es acabar con la Iglesia Católica, algo que por activa o por pasiva, se puede ver en la Prensa diaria.

    Por supuesto, los acontecimientos más terribles aún no se han producido, más aún, Putin visita al Papa Francisco, y hasta parece una ursulina hablando, tanto, tanto, que da la sensación de que sus palabras nos invitan a una nueva cruzada. ¿Pero dice la verdad? ¿se expresa con total convencimiento y sinceridad? ya sabemos que Occidente está en manos satánicas, eso es una evidencia diaria, pero ¿Rusia se ha convertido? Dicho de otro modo, ¿en caso de un conflicto global Rusia se aliaría con China o no lo haría? Y la pregunta está bien formulada, porque China sigue siendo comunista.

    ¿Y qué pasa con la inmigración masiva que estamos viviendo? El Papa Francisco ha celebrado una misa a puerta cerrada por ellos, cerrada para su celebración pero bien pública para que se conozcan los motivos. Que los inmigrantes son personas, nadie lo pone en duda, ¿pero qué son las mafias que los traen? Y que a nadie se le pase por la cabeza que esas personas saben como llegar a Europa sin "ayuda" cuando se nos vende la idea de que son poco menos que analfabetos. Yo me pregunto porque el Papa no pide a los Estados que inviertan en educación, formación, investigación y desarrollo en esos países de los que viene esta inmigración, porque su indudable influencia si produciría efectos. Y entre tales efectos también habría que contar con que el flujo migratorio iría disminuyendo.

    Y, por otro lado, si bien la sangre derramada ya en Europa en las últimas décadas desde la desaparición de la URSS no parece haber sido causada por los comunistas, la realidad bien podría ser diferente si nos fijamos en la desaparición de Yugoeslavia, y tampoco está muy clara la ideología política de los terroristas musulmanes. Sin duda, en Europa todavía no se ha declarado y generalizado una guerra, pero los servicios de seguridad de los diferentes Estados siempre están en permanente alerta.

    Y el arma más poderosa que han encontrado los enemigos de la Iglesia Católica, ¿o el Enemigo?, es la ideología de género, la destrucción de la mujer como esposa y madre. Se ha declarado que no aceptar esta manifiesta decadencia del ser humano es homofobia, cuando lo que representa es heterofobia, cuando lo que se hace es transformar a las personas de ambos sexos -biológicamente no hay más se pongan como se pongan, otra cuestión son posibles alteraciones cromosómicas siempre minoritarias-, en caricaturas de si mismas, en auténticos sarcasmos de lo que es el ser humano. ¿Y cómo va a acabar esto? Si las líneas rojas no se han traspasado aún asistiremos atónitos a espectáculos que ni siquiera podemos imaginar. Pero si las líneas rojas ya han sido traspasadas llegará el momento de que la tortilla dé la vuelta y ya veremos qué pasa.


    Cuanto al tiempo y a las circunstancias no hay, hermanos, por qué escribir. Sabéis bien que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. Cuando se dicen:
    <<Paz y Seguridad>>, entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina como los dolores del parto a la preñada y no escaparán.


    (TESALONICENSES 5, 1-3)
    Última edición por Valmadian; 08/07/2019 a las 15:52
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  8. #48
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Francisco afronta el cisma alemán

    Presuntas soluciones de la Iglesia germana contra la pederastia clerical: fornicar, acabar con el celibato y legalizar los actos homosexuales. ¡Olé!

    Eulogio López 08/07/19 06:17


    Ya no sólo es Hispanidad, a quien calificaban de exagerado… aunque reconozco que no es la primera vez. Ahora son medios católicos y ‘laicos’ quienes ya hablan de cisma. Y no de origen desconocido o indefinido, sino muy concreto: cisma alemán.

    El sínodo de la Iglesia alemana y la actitud montaraz, luterana, de hasta demasiados prelados alemanes, entre ellos el cardenal-arzobispo de Munich, Reinhard Marx, ha forzado al Papa Francisco a enviar una carta a los obispos alemanes en demanda de cordura.

    Los obispos teutones quieren terminar con la ‘teología del cuerpo’ de San Juan Pablo II, que se resume en seis palabras: el sexo es donación y procreación
    El problema alemán -la jerarquía alemana tiene ese problema, que es alemana- es que en todo sajón anida un nazi y un Lutero. Por luterano, tiende al cisma, a la herejía, a la desobediencia. Por nazi, tiene a sentirse superior, también en la Iglesia, porque ya se sabe que el Vaticano no es un organismo tan limpio, pulido y avanzado como Berlín.

    Ya saben, cómo definió Chesterton a Los sajones: bárbaros tecnológicamente avanzados. Cuando el nazi que lleva dentro se dispara, el alemán concluye que hay que exterminar a otras razas. Cuando no se dispara, cuando sólo está latente, el alemán concluye que debe educar y ayudar a los inferiores, que son todos los demás. Y entre los demás, está la Iglesia de Roma, que no deja de ser un obispo más, no sé si saben.

    En cualquier caso, El cardenal arzobispo de Munich, Reinhard Marx –y no es el más centrífugo de los prelados alemanes-, unido a otros obispos teutones, ha emprendido una carrera por ver quién es más moderno y más progre. Y ya saben: todavía hay algo más tonto que un obrero de derechas: un hombre feminista, pero todavía hay algo incluso más tonto que un varón feminista: un cura progresista. Ese ya es tonto insuperable, macizo.

    En todo sajón anida un nazi y un Lutero. No les basta con discrepar, tiene que imponer su discrepancia a toda la Iglesia
    Pues bien, en Teutonia, lo de la pederastia clerical es una excusa de cierta parte del episcopado alemán para aplicar el sapientísimo criterio acerca de cómo luchar contra el robo: promulgando que los robos pequeños sean hurtos y que los robos grandes vengan acompañados de un montón de atenuantes.

    En concreto, ante el “trauma” -como gusta repetir la prensa progre- de los casos de pederastia clerical alemana, como siempre muy inferior a la pederastia laical alemana, alguien ha lanzado, en el Sínodo de la Iglesia sajna –a partir de ahora, el puñetero sínodo- unas soluciones innovadoras para luchar contra la lacra. A saber: fornicar más y mejor, cargarse el celibato sacerdotal y promocionar los actos homosexuales. Vamos, cambiar toda la teología del cuerpo que certificó y condensó San Juan Pablo II y que puede resumirse en estas seis palabras: el sexo es donación y procreación, más aquel añadido wojtiliano de en las relaciones sexuales hay otra persona “que no quiere que le hagan daño”.

    En Alemania hablan ya de adaptar la doctrina del Magisterio sobre el sexo. Es decir, aluden a un cisma en toda regla.

    Por eso, el Papa Francisco les advierte mediante una carta fraternal. Yo les habría enviado a un grupo de profesionales de los que no dejan huella. Pero claro, por eso Francisco es Papa y yo no he llegado ni a diácono: me he quedado en periodista. Me someto al superior criterio del Pontífice pero, ante la gravedad de la situación en Germania, qué quieren que les diga: me quedo con las ganas.


    https://www.hispanidad.com/confidenc...11290_102.html
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    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  9. #49
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Esto es el río que no cesa, es ya casi una cuestión diaria que nos encontremos con alguna nueva por parte de un sector bullanguero de la jerarquía diciendo idioteces que nada tienen que ver con la Santa Iglesia Católica. Como católico de a pie (a mi esos autollamados cristianos de base no me "inspiran") tengo el derecho a saber qué están haciendo estos prelados, y el deber de denunciar públicamente lo que hacen cuando sus actos no se ajustan a lo que es el mandato de Cristo sobre su Iglesia.

    Sobre el cardenal al que se refiere el artículo de INFOVATICANA, ya se encargan de recordarle qué es la TRADICIÓN, se entiende que la TRADICIÓN CATÓLICA, no la de los comanches de Río Bravo. Y yo tengo que hacerle otra pregunta, ¿qué entiende por CULTURA?, dado que el término es de significado tan amplio que ni la Antropología Social se ha puesto aún de acuerdo en darle una definición. Asi, y desde 1954 Leslie WHITE, uno de los antropólogos más influyentes de su época, solía tomar como referente la célebre Revisión Crítica de Conceptos y Definiciones (de Cultura), de A.L. KROEBER y C. KLUCKHON

    https://ocw.unican.es/pluginfile.php...tropologia.pdf


    Ensayo en el que se analizaban 164 definiciones de cultura: descriptivas, históricas, psicológicas y genéticas, existiendo el problema del abuso del vocablo pasando así de ser un término polisémico a concepto quasi-unívoco y quasi-universal simultáneamente, que cualquier pelagatos se cree con capacidad intelectual y cognitiva para usarlo indebidamente y como le da la gana, tal de si un comodín se tratase. Quizás el ejemplo más vulgar y visible sea ese estúpido abuso que nos habla de que "el mundo de la cultura asistió al estreno de...". Y es que si nos atenemos a lo que dijo la antropóloga Laura BOHANNAN, "casi todo lo que es humano pudo ser, y en algún momento ha sido, usado como base para una definición de cultura".

    Lamentablemente es muy frecuente encontrar el argumento ad verecundiam en prelados de la Iglesia por aquello de que son lo que son, no cayendo en el detalle de que esa actitud es falaz. La misión de la Iglesia Católica está más que explicada por Nuestro Señor en Los Evangelios, (sana doctrina), ampliada con la Doctrina de la Iglesia, mostrándonos las verdades de fe. Por tanto, si un prelado no está conforme con tales tiene dos opciones: una, salirse de la Iglesia y dos, callarse y si fuera preciso retirarse de su labor pastoral. Pero no, hay que seguir demoliendo la Iglesia desde dentro, sembrando dudas e inquietud.

    ¿Dónde han quedado para estos individuos aquello de El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama (MATEO 12-30) y el mandato de Apacienta mis ovejas (JUAN 21: 15-17)?




    La Iglesia de hoy, cultura y tradición

    Por Carlos Esteban | 17 julio, 2019

    El cardenal João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, ha concedido una entrevista en la que parece desconocer qué signifiquen las palabras ‘tradición’ y ‘cultura’. Entre otras cosas.

    Uno podría pensar que ser prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica bajo un Papa no especialmente entusiasta de la vida consagrada y con evidenciado recelo hacia el apostolado como se ha entendido durante tanto tiempo no es precisamente una bicoca, pero se equivocaría de parte a parte.

    El cardenal João Braz de Aviz, que cumple este encargo, ha demostrado sobradamente que entiende a la perfección cuál es su cometido, a juzgar por las ‘muescas’ que acumula su historial de órdenes tocadas y hundidas. La vida religiosa languidece, desapareciendo las vocaciones a monjes, frailes o consagrados a mayor ritmo que cualquier otra. Pero si por las viejas congregaciones no tiene que preocuparse, que llevan ya décadas vaciándose a toda velocidad y a un ritmo que promete, en muchos casos, su desaparición a décadas vista, las nuevas son otra cosa.


    Me refiero, naturalmente, a las que nacen llenas de vitalidad y abundantes en frutos que, para desesperación de nuestra más alta jerarquía, parecen ser las que enraizan con la más perenne tradición de la Iglesia, en fondo y forma. Y es misión de Braz de Aviz frustrarlas antes de que puedan hacer algún daño: Hermanitas de María, Sociedad de los Santos Apóstoles, Franciscanos de la Inmaculada, Familia Christi… Ya conocen el marcador.

    Braz de Aviz, de visita en Paraguay, ha concedido una entrevista al diario Última Hora en la que nos deja vislumbrar un atisbo de esos ‘nuevos aires’ eclesiales que, siempre que se puede, se definen en vagas metáforas o, mejor, en negaciones de lo que no son.

    Una parte importante, clave, de los malentendidos en el debate público moderno, ya se trate de política, religión o cualquier asunto lo bastante amplio, es la confusión del lenguaje, el uso de las palabras atendiendo a las emociones que provocan y las asociaciones espurias que suscitan, sin atender a su significado estricto o, en el caso de que tenga varios, a aclarar a cuál se refiere, beneficiándose de la ambigüedad.

    En las respuestas de Braz de Aviz hay una verdadera fiesta de este lenguaje ambiguo, pero nos quedaremos solo en su empleo de dos palabras: tradición y cultura. Dice el cardenal: “Muchas cosas de la tradición, muchas que son de la cultura pasada, ya no sirven más”.

    ‘Tradición’, en el lenguaje católico esperable en un curial, tan preciso, es clave, es una de las fuentes de la Revelación, de lo que creemos, junto con la Escritura. Pero cuando el periodista pide al brasileño que aclare a qué se refiere, responde: “Por ejemplo, tenemos formas de vida que son ligadas a nuestros fundadores que no son esenciales: Una forma de rezar, una forma de vestir, dar más importancia a ciertas cosas que no son tan importantes y a otras que sí son importantes, dejarlas un poco”. Esto no es lo que se conoce como Tradición, aunque es evidente que existe una relación íntima entre fondo y forma y que esta última no es baladí. Volveremos luego a eso.

    La otra palabra es ‘cultura’, como cuando dice: “Que mi cultura es más importante que la cultura del otro, eso ya no es verdad porque las culturas son todas iguales”. Dan ganas de preguntarle algo más por ese “ya”. ¿Quiere decir que hubo un momento en que una cultura era más importante que otra? ¿Cuándo ha dejado de serlo? ¿Por qué? ¿En qué sentido ‘importante’?

    Estamos ante otra palabra por la que se entienden cosas distintas. En un sentido popular, ‘cultura’ suele asociarse con ‘alta cultura’, con las principales obras en arte, literatura, filosofía y otros frutos del espíritu humano; más amplio, ‘cultura’ se refiere a la expresión concreta de cómo un pueblo ve el mundo, de sus valores, sus creencias, sus esperanzas y temores.

    En ninguno de los dos sentidos nos parece cierta la frase del cardenal. Por supuesto que hay culturas más ‘importantes’ que otras, y por eso unas culturas se imitan y otras no. Pero, en su segunda acepción, la cosa es mucho más grave, cuanto más en boca de un prelado, porque viene a decir que los valores cristianos no son más importantes que los musulmanes o los animistas, que viene a ser lo mismo que decir que el cristianismo no es la verdad, como mucho una interpretación alternativa, tan válida como cualquier otra, de la verdad. Una concepción, por otra parte, que empapa el Instrumentum Laboris del Sínodo de la Amazonía, el sínodo-trampa, y que ha sido calificado de ‘herejía’, ‘apostasía’, ‘estupidez’ y ‘cristianismo biodegradable’.

    Pero Braz de Aviz no cree en lo que dice. La alta jerarquía no cree en lo que dice cuando habla de dejar atrás fórmulas y tradiciones -con minúsculas- viejas que “ya no sirven”. Porque la paradoja de esta revolución es que nos llega de manos de quienes ya no cumplen 70, y a menudo han pasado ya de los 80. Y son sus fórmulas, más que antiguas, desfasadas, las que quieren imponer, pese a que, si el criterio es ‘servir’, deberían ser las primeras en desaparecer porque el pueblo cristiano ha reaccionado ante ellas con un creciente y alarmante abandono de la práctica de la fe.

    No es cierto que desprecien las formas y tradiciones; si así fuera, dejarían que la gente eligiera libremente adorar a Dios del mismo modo en que se ha hecho durante siglos. Y no es ya inercia, porque para la abrumadora mayoría del pueblo católico son absolutamente novedosas, algo que no han vivido al crecer y que, por tanto, no repiten mecánicamente.

    No, no desprecian las formas, pero tienen que ser las suyas, esas que han alejado a millones, que reflejan el pueril utopismo progresista de los años sesenta y que han quedado mil veces más desfasadas que una liturgia y una piedad que ha desafiado triunfante los siglos.


    https://infovaticana.com/2019/07/17/...a-y-tradicion/
    Última edición por Valmadian; 17/07/2019 a las 15:20
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    En fin, que no soy yo como simple católico de a pie quien cuestiona lo que dice y hace el sector de demolición interna de la actual prelatura, sino que, gracias sean dadas a Dios, hay otros que sostienen el edificio para nuestro bien y salvación. De los lodos del CVII nos están empezando a llegar estos barros.



    NO QUEDA CLARO QUE EN LA IGLESIA «EL PUNTO DE PARTIDA ES LA REVELACIÓN DE DIOS EN JESUCRISTO»


    Declaración crítica del cardenal Muller sobre el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonia

    El documento del ex-Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe critica el concepto de Revelación presente en el documento preparatorio del Sínodo para la Amazonía que se celebrará en octubre

    17/07/19 12:38 AM

    (InfoCatólica)
    El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entrevistado por La Nuova Bussola Quotidiana, realizó el pasado 11 de julio una crítica profunda al Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonia. «Viene de una visión ideológica que no tiene nada que ver con el catolicismo», dijo.

    El cardenal aseguraba que al documento no solamente podía achacarse «herejía», sino, más aún, «falta de reflexión teológica». «El hereje conoce la doctrina católica y la contradice, pero aquí hay una gran confusión en la que el centro de todo no es Jesucristo sino ellos mismos, sus ideas humanas para salvar al mundo», subrayó.

    Infovaticana ha publicado, simultáneamente con Corrispondenza Romana y Lifesitenews, la declaración que el cardenal Müller ha emitido analizando el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonía que se celebrará en Roma el próximo mes de octubre.

    El documento se titula «Sobre el concepto de Revelación presente en el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonía» y comienza con una cita de San Pablo: «Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo» (1 Cor 3, 11)

    Reproducimos algunos puntos del análisis del Card. Gerhard Müller que puede leerse íntegramente en Infovaticana.

    Comienza hablando del método del Instrumentum Laboris (IL), a la tarea «de un desarrollo integral de todos los hombres en la única casa que es la Tierra, de la que la Iglesia se declara ser responsable», idea recurrente en el IL, y al esquema del mismo:

    El propio texto está dividido en tres partes: 1) La voz de la Amazonía; 2) Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres; 3) Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas. Estas tres partes están construidas según el esquema que también utiliza la Teología de la Liberación: ver la situación – juzgar a la luz de los Evangelios – actuar para establecer mejores condiciones de vida.

    El cardenal acusa, a continuación, la «ambivalencia en la definición de los términos y los objetivos» clave utilizados reiteradamente en el IL y se pregunta:

    ¿Qué es un camino sinodal, qué es desarrollo integral, qué significa una Iglesia samaritana, sinodal y abierta, o una Iglesia de apertura, la Iglesia de los pobres, la Iglesia del Amazonas, etc.? ¿Es esta Iglesia distinta al Pueblo de Dios, o hay que considerarla meramente como la jerarquía del papa y los obispos, o es parte de ella, o está en el lado opuesto a la gente? ¿Es el Pueblo de Dios un término sociológico o teológico? ¿O no es, más bien, la comunidad de los fieles que, junto a sus pastores, están en peregrinación hacia la vida eterna? ¿Son los obispos los que tiene que oír el clamor del pueblo, o es Dios el que, tal como hizo con Moisés durante la esclavitud de Israel en Egipto, les dice ahora a los sucesores de los apóstoles que guíen a los fieles fuera del pecado y de la maldad del naturalismo e inmanentismo secular hacia la Palabra de Dios y los Sacramentos de la Iglesia?

    La propia estructura del texto, denuncia el cardenal Muller, «presenta un giro radical en la hermenéutica de la teología católica»:

    «La relación entre Sagrada Escritura y Tradición Apostólica por un lado, y el Magisterio de la Iglesia por otro, ha sido determinado clásicamente de tal modo que la Revelación está plenamente contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición, mientras que es tarea del Magisterio -unido al sentido de fe de todo el pueblo de Dios- interpretarla de manera auténtica e infalible».

    Pero en el IL se vuelve del revés:

    Toda la línea de pensamiento se vuelve autorreferencial y circula en torno a los últimos documentos del Magisterio del papa Francisco, con algunas escasas referencias a Juan Pablo II y Benedicto XVI. Se cita poco la Sagrada Escritura y casi nada a los Padres de la Iglesia.

    Indica el cardenal que la continua referencia a los textos del Papa llega al extremo del halago, como en el punto 122, cuando

    después de afirmar que «el sujeto activo de la inculturación son los mismos pueblos indígenas» (IL 122), los autores añaden una extraña formulación, a saber: «Como ha afirmado el papa Francisco ‘la gracia supone la cultura'». Como si hubiera sido él quien ha descubierto este axioma, que es en realidad un axioma fundamental de la propia Iglesia católica. En el original, la Gracia supone la Naturaleza, del mismo modo que la Fe supone la Razón (véase santo Tomás de Aquino, S. th. I q.1 a.8).

    Aún peor, «el IL llega hasta el punto de afirmar que hay nuevas fuentes de la Revelación», como en su número 19, cuando asegura que «el territorio es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios».

    Muller recuerda, citando la Dei Verbum, que «durante dos mil años la Iglesia católica ha enseñado de manera infalible que la Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica son las únicas fuentes de la Revelación y que no se puede añadir ninguna otra Revelación a lo largo de la historia».

    Respecto a los autores del IL (la organización Rete Ecclesiale Panamazzonica (=REPAM) -a la que se le encargó la preparación del IL, en virtud de lo cual fue fundada en 2014-), el cardenal asegura que constituyen «una sociedad cerrada de personas con el mismo punto de vista sobre el mundo, tal como se puede observar fácilmente en la lista de nombres de los encuentros pre-sinodales que tuvieron lugar en Washington y Roma, que contiene un número desproporcionadamente alto de europeos de habla alemana».

    De estos autores afirma que «son inmunes a las objeciones serias porque estas pueden estar basadas sólo en un doctrinarismo y dogmatismo monolítico, o en un ritualismo [o] clericalismo que es incapaz de dialogar». También que les une el control de «los temas del camino sinodal que han emprendido la Conferencia Episcopal alemana y el Comité Central de los católicos alemanes (abolición del celibato, acceso de las mujeres al sacerdocio y a posiciones clave contra el clericalismo y fundamentalismo, adaptar la moralidad sexual revelada a la ideología de género y apreciación de las prácticas homosexuales)».

    Yendo al fondo de su análisis, el cardenal afirma que «el punto de partida es la Revelación de Dios en Jesucristo» y que si bien «la proclamación del Evangelio es un diálogo, que corresponde a la Palabra (=Logos) de Dios dirigida a nosotros y nuestra respuesta en el don libre de la obediencia a la fe», no puede olvidarse que «el hombre es el destinatario del mandato misionero universal de Jesús, el mediador universal y único de la salvación entre Dios y toda la humanidad»

    Por tanto, «una cosmovisión con sus mitos y el mágico ritual de la Madre Naturaleza, o de sus sacrificios a los dioses y espíritus [..] no puede ser un enfoque adecuado para la venida del Dios Trino en Su Palabra y en Su Espíritu Santo. Mucho menos puede ser un enfoque con un punto de vista científico-positivista de una burguesía progresista».

    A continuación trata de «la diferencia entre la Encarnación de la Palabra y la inculturación como vía de evangelización». Comienza por calificar a la «teología indígena y la ecoteología» como «invento de los románticos sociales».

    El cardenal Muller insiste en que «la teología es la comprensión de la Revelación de Dios en Su Palabra en la Profesión de Fe de la Iglesia», «la fe en el sentido cristiano es, por lo tanto, el reconocimiento de Dios en Su Palabra Eterna que se hizo Carne: es la iluminación del Espíritu Santo para que reconozcamos a Dios en Cristo». Y desarrolla esta idea:

    La Encarnación es un hecho único en la historia que Dios determinó libremente con Su deseo universal de salvación. No es una inculturación, y la inculturación de la Iglesia no es una encarnación (IL 7;19;29;108). [...]

    Los ritos secundarios de las tradiciones de los pueblos pueden ayudar a inculcar la cultura de los sacramentos, que son los medios de salvación instituidos por Cristo. Sin embargo, no pueden ser independientes.

    Los signos sacramentales, instituidos por Cristo y los apóstoles (símbolos de palabra y materiales) no pueden cambiarse a cualquier precio. El bautismo es administrado de manera válida sólo si es en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y con agua natural. Y en la Eucaristía no se puede reemplazar con comida local el pan hecho de trigo y el vino hecho con uva.

    Dios viene por medio de la Revelación de sí mismo en la historia de Su pueblo elegido, Israel, y viene a nosotros en su Palabra Encarnada y en el Espíritu que infundió en nuestros corazones. Esta comunicación de sí mismo que hace Dios como Gracia y vida de cada hombre se difunde en el mundo mediante la proclamación de la Iglesia de su vida y su culto, es decir, mediante la misión en el mundo según el mandato universal que recibió de Cristo.

    Así llega el cardenal Muller a identificar que en el IL falta «un testimonio claro de la comunicación de Dios en el verbum incarnatum, de la sacramentalidad de la Iglesia, de los Sacramentos como medio objetivo de la Gracia en lugar de meros símbolos autorreferenciales, del carácter sobrenatural de la Gracia, por lo que la integridad del hombre no consiste sólo en la unidad con una bio-naturaleza, sino en la Filiación Divina y en la comunión llena de gracia con el Espíritu Santo»

    Concluye el cardenal

    En lugar de presentar un enfoque ambiguo con una religiosidad vaga y un intento inútil de convertir al cristianismo en una ciencia de la salvación al sacralizar el cosmos y la biodiversidad de la naturaleza y la ecología, tenemos que mirar el centro y origen de nuestra fe: «Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina» (Dei Verbum 2).



    Declaración crítica del cardenal Muller sobre el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonia
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Reino Astur - ¿ primer cisma en terriotorio Hispano ?

    El adopcionismo de Elipando y Félix de Urgel
    El arzobispo de Toledo Elipando, que se decía primado de España, presentó una teoría trinitaria poco ortodoxa, que se denominó adopcionismo, según la cual Cristo, según su naturaleza humana, era hijo adoptivo de Dios. Puede ser que Elipando quisiera encontrar un punto de relación con los musulmanes centrados en la unicidad de Dios o estuviese influenciado por los nestorianos venidos a España con los ejércitos musulmanes. En Asturias, Eterio, futuro obispo de Osma, y el monje Beato de Liébana —el célebre comentador del Apocalipsis— le contestaron con una carta en forma de tratado.

    Cuando Carlomagno conquistó Cataluña entre los años 785 y 790, se dirigió al obispo Félix de Urgel, quien también había predicado el adopcionismo. Félix fue convocado a Ratisbona y combatido por Paulino de Aquilea. Su doctrina se convirtió en una herejía. El papa Adriano recuerda la doctrina ortodoxa, y en concilio, en Francfort (794) Paulino de Aquilea y Alcuino prepararon el dossier que fue enviado a los obispos españoles. Félix, que había regresado a Urgel, mantenía sus ideas, y Paulino debió escribir entre 798 y 800 un Contra Felicem; después Alcuino, hacia 802, escribió dos tratados, uno sobre la fe en relación con la Santísima Trinidad, y otro contra las ideas de Félix que envió a España por medio de Benito de Aniane. Félix, invitado a venir a Aquisgrán, fue encarcelado en Lyón, donde murió en 818. En cuanto a Elipando, continuó hasta la edad de 84 años manteniendo su posición, tratando de heréticos a los que le combatían, particularmente a Alcuino. Como los adopcionistas eran aún numerosos en España y en concreto en Cataluña, Alcuino publicó Los cuatro libros contra Elipando, en los que refutaba las alegaciones del arzobispo de Toledo y establecía, a partir de los escritos de los Padres de la Iglesia, lo que era necesario creer en torno a la Trinidad. El asunto del adopcionismo dio lugar a diferentes obras teológicas, pero no a controversias apasionadas. La enseñanza de la doctrina cristiana. El problema del culto a las imágenes Alcuino insistió cerca de Carlomagno para que, con un vigor sacerdotal, predicara la palabra de Dios. Carlos asumió esta tarea de enseñanza religiosa y prescribió que se predicara regularmente y que se enseñara a los fieles el Pater noster y el Credo. En 812 envió a todo el Imperio una encuesta sobre las condiciones necesarias para recibir el bautismo.

    Más allá de esta pedagogía elemental, su soberanía sobre la jerarquía eclesiástica, su intromisión en la promulgación dogmática de los concilios, no pretendía ser una oposición al magisterio docente del papa. En efecto, Carlomagno reconoció como evidente la total y absoluta primacía de la Iglesia romana en el plano doctrinal. No obstante, tante, se ocupó de la defensa precisa del contenido de la fe, y asumió en este dominio las responsabilidades tomadas por Constantino, Teodosio y sus sucesores orientales; hizo condenar y perseguir el adopcionismo; intervino en la lucha iconoclasta contra los bizantinos. El papa Adriano envió al príncipe las actas del concilio ecuménico celebrado en Nicea en 787, que condenaban a los iconoclastas y distinguían entre la veneración de las imágenes y la adoración de Dios, definida como un culto de latría. La traducción latina enviada al rey de los francos era considerada mediocre. Carlomagno la mandó anotar por sus clérigos, que descubrieron en ella numerosos errores. Su consejero Alcuino redactó o hizo redactar bajo la inspiración directa de Carlomagno un memorial, Los libros carolinos (Libri carolini), que condenaban a la vez el iconoclasmo y los errores del episcopado griego en Nicea. En 794, el concilio de Francfort condenó a los iconoclastas sin suscribir las definiciones nicenas.
    El asunto del «Filioque» Este asunto tuvo repercusiones mucho más importantes y lejanas, pues aún en la actualidad es causa de diferencias entre la Iglesia romana y las Iglesias ortodoxas. En el año 381 el concilio de Constantinopla había completado el símbolo de Nicea con un artículo sobre el Espíritu Santo: «Creemos en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, y que habló por los profetas».

    Para luchar, especialmente contra los arrianos, los teólogos visigodos en el concilio III de Toledo, 586, modificaron la fórmula y le añadieron: «Confesamos al Espíritu Santo, de quien afirmamos que procede del Padre y del Hijo, que es una sola sustancia con el Padre y el Hijo». Los clérigos carolingios, probablemente para afirmar su independencia de los bizantinos y señalar un defecto en los griegos, utilizaron la fórmula en la redacción de Los libros carolinos, pero el papa Adriano rehusó esta interpretación. Paulino, metropolitano de Aquilea, demostró en el concilio de Cividale de 796 lo bien fundada que estaba la fórmula Filioque. Finalmente, en 806, en pleno conflicto con Bizancio, Carlomagno hizo cantar en la capilla de Aquisgrán el Credo con el añadido. Los monjes francos introdujeron este Credo en Jerusalén, lo que provocó un conflicto entre latinos y griegos. Carlomagno hizo justificar su interpretación por sus amigos teólogos, Teodulfo de Orleáns y Smaragdo de San Miguel. En el concilio de Aquisgrán de 809, hizo aprobar la fórmula de la doble procesión del Espíritu Santo. Fue enviada a Roma una misión dirige da por Smaragdo, pero el papa León III rehusó recibirla; más aún, mandó grabar cerca de la confesión de San Pedro los dos textos del símbolo de Nicea, en latín y en griego, y propuso suprimir en la celebración litúrgica el canto del Credo, intentando así resolver el problema.

    El asunto del Filioque volvió a ponerse de actualidad en 867, cuando el patriarca Focio denunció las innovaciones dogmáticas y disciplinares de los latinos. El papa Nicolás I pidió al clero de Occidente que refutara las objeciones de los griegos. Durante el reinado de Carlos el Calvo, Hincmaro de Reims encargó a Éneo, obispo de París, en nombre de la provincia de Sens, y Odón, obispo de Beauvais, por la de Reims, y pidió a Ratramno, monje de Corbie, ya célebre por otros tratados teológicos, componer un libro «contra las objeciones de los griegos». Focio, después de su segunda deposición en 886, redactó un tratado sobre el Espíritu Santo para responder a las objeciones de los latinos, recordando que el papa jamás había admitido esta innovación. A comienzos del siglo XI, ante la petición del emperador Enrique II, el papa hizo insertar el Filioque en la recitación del Credo.
    Controversias sobre la Eucaristía y la predestinación Existían dos controversias, la de la Eucaristía y la de la doble predestinación, que provocaron discusiones entre los clérigos a mediados del siglo IX. Esta vez la dialéctica nutrió las discusiones; a la auctoritas de los Padres se opuso la razón, que Dios ha dado a los hombres para profundizar y resolver los problemas de la Sagrada Escritura, como afirma San Agustín.

    El debate sobre la Eucaristía se abrió cuando en el año 820 Amalado de Metz habló en su libro sobre los Oficios eclesiásticos del triple cuerpo de Cristo, cuerpo nacido de la Virgen, representado por el fragmento mezclado con el vino; cuerpo místico figurado por el pan distribuido, y la tercera parte que simboliza la hostia conservada sobre el altar y destinada a morir. Floro, diácono de Lyón, denuncia las interpretaciones de Amalario en el concilio de Quierzy (838). Por su parte, Pascasio Radberto, abad de Corbie, había escrito un tratado Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo, donde definía la Eucaristía apoyándose en los Padres de la Iglesia pero haciendo uso, igualmente, de la razón cuando se encontraba con una dificultad de interpretación, y afirmaba la doctrina de la presencia real. Carlos el Calvo, preocupado por las especulaciones teológicas, preguntó al monje de Corbie, Ratramno, «si el cuerpo y la sangre de Cristo que recibe la Iglesia y los fieles en la boca están presentes en misterio o en verdad ». Ratramno le respondió con un tratado donde distinguía entre lo que se deja ver, el cuerpo real, la veritas, y lo que no es sino un misterio, la figura. Rábano Mauro y Gotescalco defendieron a Ratramno contra Pascasio, que completó su tratado en 850. Ratramno de Corbie escribió otros tratados teológicos sobre la naturaleza del alma, el nacimiento de Cristo. Participó, también, en la controversia sobre la doble predestinación. Hincmaro se enfrenta contra Escoto Eriúgena, quien sostenía las tesis más excesivas de Ratramno sobre la Eucaristía. Escoto venía a hacer de la Eucaristía un gesto simbólico, descartando la presencia real. El arzobispo organizó contra el teólogo un procedimiento canónico, que terminó en 867 con la condena por parte de Nicolás I del simbolismo eucarístico.

    Fue Gotescalco, antiguo oblato de Fulda convertido en monje en Orbais, quien lanzó el debate, llevando al extremo las ideas de San Agustín de la doble predestinación: para Gotescalco los hombres desde su nacimiento estaban predestinados por voluntad divina, los buenos a la salvación y los malos a la muerte eterna. En este caso, la redención de Cristo no era universal, sino limitada a aquellos que Dios «por su gracia gratuita había predestinado a la vida eterna». Rábano Mauro, convertido en arzobispo de Maguncia, condenó a Gotescalco y lo expulsó a la provincia de Reims. Hincmaro reinició el debate e hizo condenar al teólogo en los dos concilios de Quierzy de 849 y de 853. Gotescalco fue encerrado en el monasterio de Hautvillers, donde continuó trabajando, sostenido por sus amigos Ratramno y Lupo de Ferriéres. Murió en el año 866, sin reconciliarse con la Iglesia.

    Hincmaro pidió entonces ayuda a Juan Escoto Eriúgena. Hábil dialéctico, Juan escribió un tratado en el que demostró que la razón se podía utilizar para combatir las ideas de la doble predestinación, que él negó demostrando que en Dios, que es simple, no se puede basar una doble predestinación. Dios no puede prever los pecados ni preparar de antemano sus castigos, porque pecado y pena no son nada: el infierno es puramente interior y consiste en los remordimientos. El tratado de Juan Escoto fue muy mal recibido por los adversarios de Hincmaro y en particular por Floro de Lyón. El asunto se transformó en un conflicto entre Hincmaro, de una parte, y los teólogos lioneses, de la otra, entre la Iglesia del Norte y la del Sur. Carlos el Calvo, que protegía a Juan Escoto, se sintió feliz cuando el asunto encontró un compromiso en el concilio de Savonniéres (859) y en el de Douzy (860).

    La controversia duró veinte años y durante ella se desataron las pasiones de una y otra parte. Con esta discusión, la especulación teológica salió de sus primeros balbuceos y se introdujo en los comienzos de la teología medieval. Juan Escoto se hizo célebre escribiendo la primera gran obra teológica. Conocedor del griego, había traducido la obra de Dionisio el Areopagita y algunos extractos de Máximo el Confesor, y presentó en cinco libros una síntesis, el Periphyseon o De divisione naturae entre 864 y 865. Fue en este gran libro, esta «inmensa epopeya metafísica», como la denominó Étienne Gilson, donde Juan Escoto definió, mucho antes que San Anselmo, los derechos y el papel de la razón frente a la auctoritas. Dios, que es el principio de todo lo creado, es también el fin de todo, lo que podemos conocer por la estrecha unión del ser divino con la naturaleza humana en el Verbo encarnado. Esta obra le valió más tarde la acusación de panteísta.
    b) El renacimiento carolingio El renacimiento carolingio interesa como manifestación de una voluntad de reforma religiosa, antes de ser un fenómeno cultural. En la medida en que Carlomagno quiso un clero más santo y más eficaz, lo quiso, también, más instruido. El renacimiento de las letras bajo los príncipes carolingios busca una mejor formación del clero y alcanza estos resultados, pero no llega a la creación de una cultura laica autónoma a imagen del Renacimiento del siglo XV. Fenómeno puramente eclesiástico, el renacimiento de los estudios fue obra exclusivamente de clérigos para clérigos; sólo accesoriamente participó algún gran laico como Carlomagno, los príncipes de su familia y sus colaboradores directos, pero dependiendo de los clérigos.
    Los grandes iniciadores: Alcuino
    En su desarrollo cronológico, el renacimiento carolingio vio sucederse tres grandes generaciones. La primera fue la de los maestros de la escuela, venidos del extranjero la mayor parte: Pablo Diácono, Pedro de Pisa, Alcuino. Éstos trajeron de Italia o de Inglaterra los rudimentos de la cultura; enseñaron a las personas que rodeaban a Carlomagno las nociones de gramática, métrica, retórica y aritmética. De todos ellos, el más activo y más eficaz fue Alcuino.

    Alcuino había nacido en York o sus inmediatos alrededores hacia el año 730, en el momento en que moría Beda, en una familia noble emparentada con la de San Willibrordo. Desde su infancia fue puesto junto a Egberto de York y estudió en su escuela monástica las artes liberales, es decir, los rudimentos del latín, la lengua que se hablaba, el griego, la Sagrada Escritura. Este joven estudiante acompañó a Etelberto, el sucesor de Egberto, en su viaje a Roma en 766. Allí adquirió un gran número de manuscritos y estableció contactos con los literatos italianos, Pedro de Pisa entre otros. Alcuino sucedió a Etelberto, cuando éste fue consagrado arzobispo, como maestro de la escuela de York y recibió el diaconado. En el año 780, a la muerte de Etelberto, su sucesor Eambaldo envió a Alcuino a Roma a buscar su pallium. En Pavía, Alcuino se encontró con Carlomagno y aceptó trasladarse a la corte franca (782). Alcuino permaneció al servicio de Carlomagno hasta su muerte en 804, pero a partir del otoño de 796 el viejo Alcuino recibió del rey la abadía de San Martín de Tours y la autorización para vivir allí. Desde allí continuó ejerciendo una influencia preponderante.

    Director de conciencia de Carlomagno, de las sucesivas reinas, de Gisela —la hermana del emperador, abadesa de Chelles—, de numerosos grandes, laicos y eclesiásticos, como Arn de Salzsburgo, Alcuino dirigió las conciencias en la dulzura evangélica, predicando una religión que imponía la renuncia del mundo. Pero, al mismo tiempo, Alcuino jugó el papel de un verdadero coordinador de la reforma escolar. Alcuino organizó la schola Palatii (la escuela de Palacio) donde los jóvenes educados (nutriti) en Palacio (vivían, eran alimentados e instruidos en Palacio) se interesaban por las letras al mismo tiempo qué por la práctica de la administración. Alcuino animaba los trabajos de aquella reunión de personas cultivadas de la corte que se denominaba Academia Palatina, donde cada uno tomaba un nombre literario o escriturístico: el emperador era David, Alcuino Horacio, Angilberto Homero, Teodulfo Ovidio, Arn de Salzburgo Áquila, Eginardo Besalel. Su obra escrita es inmensa, se compone de manuales de gramática y de retórica, comentarios a las Sagradas Escrituras —preparó una edición, revisada y corregida, de la Vulgata de San Jerónimo—, poemas y una voluminosa correspondencia de la que han llegado hasta nosotros cuatrocientas cartas. Por su riqueza de espíritu, por su acción, por su obra, Alcuino se presenta como el gran iniciador y creador del renacimiento carolingio.

    Alcuino de York compuso manuales de gramática, claros y atrayentes, a veces en forma de diálogos: De gramática, De orthographia. El Dialogus de rethorica et virtutibus, con el pretexto de la retórica trata, en forma de diálogo entre Carlomagno y Alcuino, de la manera en que el soberano debe conducirse para apaciguar las luchas de las facciones. Es una reflexión política y moral, teórica ciertamente. En teología no tiene mucha originalidad. El interés pedagógico lo impulsa a resumir las obras de los Santos Padres. El De Fide sanctae et individuae Trinitatis es deudor en su contenido de San Agustín. Su obra más importante es la Expositio super Iohannem en siete libros. El Adversus Felicem Urgeltitanum sigue la exposición de Félix de Urgel frase a frase, e intenta mostrar sus errores de interpretación de las Escrituras. El Adversus Elipandum Toletanum es puramente polémico.

    De Italia vinieron Pablo Diácono, que escribió diferentes obras, entre ellas una Historia de los longobardos; el diácono Pedro de Pisa (+ antes 799), poeta y gramático, y Paulino de Aquilea ( + 802), amigo de Alcuino, en unión del cual luchó contra el adopcionismo, cuando ya era patriarca de Aquilea, cargo que desempeñó desde 787.
    El desarrollo de las escuelas y de los «scriptoria» Desarrollar la escuela de Palacio no era suficiente para mejorar la calidad del clero. Desde su primer capitular (769) Carlomagno había prescrito la deposición de los clérigos ignorantes, porque «aquellos que no conocen la Ley de Dios no la pueden enseñar a los demás». Carlomagno tomó, entonces, medidas para abrir escuelas por todas partes. La Admonitio generalis del año 789 obliga a las catedrales y monasterios a crear y abrir una escuela, destinada a los monjes jóvenes y a los clérigos, pero de la que se podían aprovechar otros muchos.

    Por otra parte, en algunos grandes monasterios, al lado de la escuela interior para los oblatos del monasterio, se creó una escuela pública para el clero secular y los laicos jóvenes. El sínodo de Maguncia de 813 prescribió la apertura de una escuela en cada parroquia rural para el reclutamiento de futuros sacerdotes. A partir de 803 los candidatos al sacerdocio fueron sometidos a un examen previo.

    Con esta abundancia de iniciativas escolares, algunos monasterios, como los de Fulda, Reichenau, San Gall, Corbie, Corbey, Verden, brillaron con una luz singular. En Provenza y en Aquitania el renacimiento escolar fue poco sensible.

    En estos centros se fabrican, en gran cantidad, los instrumentos del trabajo intelectual: los libros. En todos los monasterios importantes se establecieron talleres de copistas, los scriptoria. El uso de la minúscula carolingia, particularmente elegante y legible, favoreció la edición de numerosos manuscritos que fueron buenos manuales, y salvaron de desaparecer un gran número obras antiguas.
    La segunda generación de letrados carolingios: Teodulfo y Eginardo
    Teodulfo
    Teodulfo había nacido en España en 780, de una familia visigoda. Exiliado, fue acogido en la corte por Carlomagno, quien le concede un poco antes de finales del siglo VIII el obispado de Orleáns y diferentes abadías. En su diócesis restaura la disciplina, promulga estatutos sinodales y funda ricas bibliotecas. En la corte ejerce una influencia indiscutible sobre el rey; como su amigo Angilberto, es uno de los firmantes y testigos del testamento de Carlomagno. En el año 798, fue enviado como missus en las ciudades de Normandía. Permanece muy cercano de Luis el Piadoso, pero, implicado en el complot de Bernardo de Italia, fue desposeído y enviado al exilio a un monasterio cercano a Angers. Rehabilitado, regresa a su sede y muere, al parecer de manera violenta, en el año 821. Su obra poética, frecuentemente de circunstancias, hecha en gran parte de préstamos clásicos, tuvo un gran éxito en su tiempo: Sobre los hipócritas, Al rey Carlos, A la reina Liutgarda, Sobre la llegada de Luis a Orleáns, Gloria laus (himno para el día de Ramos, que aún se canta hoy), Sobre la resurrección de la carne, El paraíso. Compuso un De Spiritu Sancto, a petición de Carlomagno, para refutar a los griegos en el concilio de Aquisgrán en 809.

    Eginardo
    Pero, de esta generación de letrados, el más conocido sigue siendo Eginardo, amigo de los precedidos y compañero de estudios de Luis el Piadoso. Había nacido hacia 755 en la ciudad de Main y educado en el monasterio de Fulda. Bajo la recomendación del abad Baugulfo, fue recibido entre los nutriti hacia 791. Su vivo gusto por la poesía latina le hizo ser estimado por todos y recibió el apelativo respetable de Besalel. Como este personaje es el orfebre que adornó la Tienda de la Reunión y todos sus objetos, incluida el Arca (Éx 31,2), se ha afirmado que Eginardo fue el superintendente de bellas artes de Carlomagno. En efecto, hasta el año 814 no ejerce función alguna, cumpliendo algunas misiones aisladas: en 806, por ejemplo, lleva a Roma la copia de la Divisio regnorum. Con la llagada de Luis el Piadoso, fue objeto del favor real. Recibió la abadía secular de San Bavón de Gante, de San Servasio de Maastricht, de San Wandrilo, de San Claudio y de San Juan de Pavía. En 817, el emperador lo colocó junto al joven Lotario, como su secretario particular y consejero. En 828 intenta jugar un papel mediador entre Luis el Piadoso y sus hijos; ante la violencia del conflicto, prefirió retirarse y murió en el monasterio de Seligenstad en 840.

    Junto a alguna correspondencia sin interés y un pequeño tratado sobre la adoración de la Santa Cruz, dejó una obra de primera importancia, la Vida de Carlomagno (Vita Karoli). Muy célebre, esta bio grafía constituye la fuente principal para conocer la persona de Carlomagno. Eginardo la prepara en su retiro de 830. Toma como modelo las Vidas de los doce Césares de Suetonio; en ella se inspira para la división en capítulos, la ordenación de materias y en algunas ocasiones toma sus mismas palabras. Además de sus recuerdos personales, utilizó los Anales Reales (Anuales Regni Francorum), la Historia de los obispos de Metz de Pablo Diácono, el testamento del emperador y alguna correspondencia diplomática. La obra es un panegírico, sigue servilmente a su modelo, pero, en su conjunto, es una fuente preciosa de informes, de noticias, y es un buen ejemplo de lo que la segunda generación de las letras carolingias produjo como obra que imita la antigüedad.
    La tercera generación La tercera generación del renacimiento carolingio llega a su madurez en el momento en que el Imperio comienza de desmoronarse. Estos autores dejan de ser imitadores de sus modelos, conciben obras originales, no conformistas. Es interesante la rica correspondencia del abad Lupo de Ferriéres (805-862), el Epitafio para Arséne de Pascasio Radberto, monje de Corbie, verdadero panfleto contra Luis el Piadoso y la reina Judith. Un discípulo de Alcuino, Rábano (784-856), al que su maestro puso el sobrenombre de Mauro como el compañero de San Benito, dirigió la enseñanza en Fulda antes de convertirse en su abad. En 847 fue nombrado arzobispo de Maguncia por Luis el Germánico. Su influencia pedagógica le valió con justo título ser denominado «el preceptor de Germania». Escribió una abundante correspondencia, varios tratados de Teología y, ante la petición de Lotario, un Homiliario. Su hijo espiritual Walafrido Estrabón (8047-849) fue encargado en 829 de la educación del hijo de Luis el Piadoso y Judith, el joven Carlos. Nombrado abad de Reichenau al final del preceptorado, estudió y comentó el Salterio. Publicó una edición de la Vita Caroli, con una subdivisión en párrafos y un prefacio. Un obispo de Orleáns, Jonás (7807-844?), con dos tratados Sobre la realeza (De institutione regia) y Sobre los laicos (De institutione laicali), adquirió una plaza entre los teóricos carolingios de mediados del siglo XI.
    Los personajes originales. Juan Escoto Eriúgena
    Juan Escoto
    Por diferentes títulos, casi opuestos, debemos retener la atención sobre dos figuras, ciertamente los dos espíritus más fuertes de su tiempo: el teólogo Juan Escoto y el arzobispo Hincmaro. Juan Escoto Eriúgena había nacido en Irlanda, como indica su apodo, y allí realizó sus primeros estudios. Dirigió los trabajos de la Schola palatii de Carlos el Calvo. En 850-851, a petición de Hincmaro, para contrapesar las enseñanzas de un monje heterodoxo, Gotescalco, escribió un tratado sobre la Predestinación. En 860, comienza una serie de traducciones griegas, especialmente de Dionisio el Areopagita, discípulo cristiano del filósofo neoplatónico Proclo, a finales del siglo VI. Publicó en latín el tratado Sobre los nombres divinos, Teología Mística, La jerarquía celeste. Tradujo, también, el tratado Sobre las imágenes de Gregorio de Nisa. Entre 862 y 866 escribió De la Naturaleza (Periphyseon o De divisione naturae).

    De la Naturaleza, no se trata de divisiones gramaticales o retóricas, sino de divisiones reales, las que diferencian a los seres y a las cosas unos de otros y que forman un mundo unido y creado por Dios. Juan Escoto intenta explicar las relaciones de la criatura con Dios con la ayuda de las teorías platónicas sobre lo uno y lo múltiple, y después la diferencia entre las cosas por la multiplicidad de las ideas divinas. El mundo es un conjunto jerarquizado cada vez menos noble a medida que se aleja de la perfección divina. El hombre se describe, a la manera de los platónicos, como un espíritu dueño de un cuerpo. La redención cristiana se consigue por un retorno a Dios y a las ideas eternas, a través de toda la jerarquía de los seres. La teoría platónica de la emanación del mundo a partir del Uno y su retorno sirve aquí para describir la idea cristiana de la creación y del fin del mundo. La empresa era nueva en Occidente. Este primer intento de concepción general del universo resulta rápidamente sospechoso; tardíamente, en 1225, es condenado por el papa Honorio III.
    Hincmaro Alumno del monasterio de Saint-Denis desde su infancia, siguió a Hilduino, abad de este monasterio, convertido en archicapellán de la corte en el año 822. Aprendió allí lo necesario para mantenerse en la vida pública. Elegido arzobispo de Reims en 845, después de la deposición de Ebón, se consagra a la evangelización de su diócesis. Reúne el sínodo, publica los estatutos sinodales, predica personalmente, termina la catedral y se esfuerza en recuperar los bienes alienados a su diócesis. Desde este punto de vista, Hincmaro constituye una de las figuras más interesantes de obispo carolingio.

    Docto, se opone a las desviaciones doctrinales de Gotescalco, y se enfrenta también contra Escoto Eriúgena. Defensor vigoroso, algunas veces brutal, de la ortodoxia, Hincmaro fue, también, el protagonista de los derechos del metropolitano —ya conocemos el conflicto con Rotardo, obispo de Soissons, que apeló ante el papa Nicolás I—. El arzobispo jugó, por otra parte, un papel político de primer orden a favor de Carlos el Calvo.

    A su muerte en 882, dejaba una obra teológica y moral considerable. Había contribuido con el rigor de su pensamiento a orientar la política de su época, pero, por su obra de historiador, a partir de 861 es el redactor de los Anales de San Bertín, orienta la imagen que la posteridad se ha hecho de su tiempo. Espíritu cultivado; fuerte voluntad, algunas veces sin escrúpulos, en un tiempo en que se multiplicaban los falsos cánones, encarna el mejor fruto del renacimiento carolingio: una cultura eclesiástica, especulativa pero al mismo tiempo práctica, tanto apta para la controversia teórica como para el gobierno de los hombres.

    Al final de su vida, el período creativo del renacimiento carolingio se había terminado. A mediados del siglo IX, Walafrido Estrabón, en el prefacio de la Vida de Carlomagno, señalaba la caída de los estudios y el debilitamiento de la cultura. Pasado el año 840, toda la legislación escolar cesa y, al final del reinado de Carlos el Calvo, éste y su corte eclesiástica permanecían solos, como un islote de cultura, en un mundo en trance de caer en la ignorancia y la barbarie del pensamiento.

  12. #52
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Reino Astur - ¿ primer cisma en terriotorio Hispano ?

    El adopcionismo de Elipando y Félix de Urgel
    El arzobispo de Toledo Elipando, que se decía primado de España, presentó una teoría trinitaria poco ortodoxa, que se denominó adopcionismo, según la cual Cristo, según su naturaleza humana, era hijo adoptivo de Dios. Puede ser que Elipando quisiera encontrar un punto de relación con los musulmanes centrados en la unicidad de Dios o estuviese influenciado por los nestorianos venidos a España con los ejércitos musulmanes. En Asturias, Eterio, futuro obispo de Osma, y el monje Beato de Liébana —el célebre comentador del Apocalipsis— le contestaron con una carta en forma de tratado.

    Cuando Carlomagno conquistó Cataluña entre los años 785 y 790, se dirigió al obispo Félix de Urgel, quien también había predicado el adopcionismo. Félix fue convocado a Ratisbona y combatido por Paulino de Aquilea. Su doctrina se convirtió en una herejía. El papa Adriano recuerda la doctrina ortodoxa, y en concilio, en Francfort (794) Paulino de Aquilea y Alcuino prepararon el dossier que fue enviado a los obispos españoles. Félix, que había regresado a Urgel, mantenía sus ideas, y Paulino debió escribir entre 798 y 800 un Contra Felicem; después Alcuino, hacia 802, escribió dos tratados, uno sobre la fe en relación con la Santísima Trinidad, y otro contra las ideas de Félix que envió a España por medio de Benito de Aniane. Félix, invitado a venir a Aquisgrán, fue encarcelado en Lyón, donde murió en 818. En cuanto a Elipando, continuó hasta la edad de 84 años manteniendo su posición, tratando de heréticos a los que le combatían, particularmente a Alcuino. Como los adopcionistas eran aún numerosos en España y en concreto en Cataluña, Alcuino publicó Los cuatro libros contra Elipando, en los que refutaba las alegaciones del arzobispo de Toledo y establecía, a partir de los escritos de los Padres de la Iglesia, lo que era necesario creer en torno a la Trinidad. El asunto del adopcionismo dio lugar a diferentes obras teológicas, pero no a controversias apasionadas. La enseñanza de la doctrina cristiana. El problema del culto a las imágenes Alcuino insistió cerca de Carlomagno para que, con un vigor sacerdotal, predicara la palabra de Dios. Carlos asumió esta tarea de enseñanza religiosa y prescribió que se predicara regularmente y que se enseñara a los fieles el Pater noster y el Credo. En 812 envió a todo el Imperio una encuesta sobre las condiciones necesarias para recibir el bautismo.

    Más allá de esta pedagogía elemental, su soberanía sobre la jerarquía eclesiástica, su intromisión en la promulgación dogmática de los concilios, no pretendía ser una oposición al magisterio docente del papa. En efecto, Carlomagno reconoció como evidente la total y absoluta primacía de la Iglesia romana en el plano doctrinal. No obstante, tante, se ocupó de la defensa precisa del contenido de la fe, y asumió en este dominio las responsabilidades tomadas por Constantino, Teodosio y sus sucesores orientales; hizo condenar y perseguir el adopcionismo; intervino en la lucha iconoclasta contra los bizantinos. El papa Adriano envió al príncipe las actas del concilio ecuménico celebrado en Nicea en 787, que condenaban a los iconoclastas y distinguían entre la veneración de las imágenes y la adoración de Dios, definida como un culto de latría. La traducción latina enviada al rey de los francos era considerada mediocre. Carlomagno la mandó anotar por sus clérigos, que descubrieron en ella numerosos errores. Su consejero Alcuino redactó o hizo redactar bajo la inspiración directa de Carlomagno un memorial, Los libros carolinos (Libri carolini), que condenaban a la vez el iconoclasmo y los errores del episcopado griego en Nicea. En 794, el concilio de Francfort condenó a los iconoclastas sin suscribir las definiciones nicenas.
    El asunto del «Filioque» Este asunto tuvo repercusiones mucho más importantes y lejanas, pues aún en la actualidad es causa de diferencias entre la Iglesia romana y las Iglesias ortodoxas. En el año 381 el concilio de Constantinopla había completado el símbolo de Nicea con un artículo sobre el Espíritu Santo: «Creemos en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, y que habló por los profetas».

    Para luchar, especialmente contra los arrianos, los teólogos visigodos en el concilio III de Toledo, 586, modificaron la fórmula y le añadieron: «Confesamos al Espíritu Santo, de quien afirmamos que procede del Padre y del Hijo, que es una sola sustancia con el Padre y el Hijo». Los clérigos carolingios, probablemente para afirmar su independencia de los bizantinos y señalar un defecto en los griegos, utilizaron la fórmula en la redacción de Los libros carolinos, pero el papa Adriano rehusó esta interpretación. Paulino, metropolitano de Aquilea, demostró en el concilio de Cividale de 796 lo bien fundada que estaba la fórmula Filioque. Finalmente, en 806, en pleno conflicto con Bizancio, Carlomagno hizo cantar en la capilla de Aquisgrán el Credo con el añadido. Los monjes francos introdujeron este Credo en Jerusalén, lo que provocó un conflicto entre latinos y griegos. Carlomagno hizo justificar su interpretación por sus amigos teólogos, Teodulfo de Orleáns y Smaragdo de San Miguel. En el concilio de Aquisgrán de 809, hizo aprobar la fórmula de la doble procesión del Espíritu Santo. Fue enviada a Roma una misión dirige da por Smaragdo, pero el papa León III rehusó recibirla; más aún, mandó grabar cerca de la confesión de San Pedro los dos textos del símbolo de Nicea, en latín y en griego, y propuso suprimir en la celebración litúrgica el canto del Credo, intentando así resolver el problema.

    El asunto del Filioque volvió a ponerse de actualidad en 867, cuando el patriarca Focio denunció las innovaciones dogmáticas y disciplinares de los latinos. El papa Nicolás I pidió al clero de Occidente que refutara las objeciones de los griegos. Durante el reinado de Carlos el Calvo, Hincmaro de Reims encargó a Éneo, obispo de París, en nombre de la provincia de Sens, y Odón, obispo de Beauvais, por la de Reims, y pidió a Ratramno, monje de Corbie, ya célebre por otros tratados teológicos, componer un libro «contra las objeciones de los griegos». Focio, después de su segunda deposición en 886, redactó un tratado sobre el Espíritu Santo para responder a las objeciones de los latinos, recordando que el papa jamás había admitido esta innovación. A comienzos del siglo XI, ante la petición del emperador Enrique II, el papa hizo insertar el Filioque en la recitación del Credo.
    Controversias sobre la Eucaristía y la predestinación Existían dos controversias, la de la Eucaristía y la de la doble predestinación, que provocaron discusiones entre los clérigos a mediados del siglo IX. Esta vez la dialéctica nutrió las discusiones; a la auctoritas de los Padres se opuso la razón, que Dios ha dado a los hombres para profundizar y resolver los problemas de la Sagrada Escritura, como afirma San Agustín.

    El debate sobre la Eucaristía se abrió cuando en el año 820 Amalado de Metz habló en su libro sobre los Oficios eclesiásticos del triple cuerpo de Cristo, cuerpo nacido de la Virgen, representado por el fragmento mezclado con el vino; cuerpo místico figurado por el pan distribuido, y la tercera parte que simboliza la hostia conservada sobre el altar y destinada a morir. Floro, diácono de Lyón, denuncia las interpretaciones de Amalario en el concilio de Quierzy (838). Por su parte, Pascasio Radberto, abad de Corbie, había escrito un tratado Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo, donde definía la Eucaristía apoyándose en los Padres de la Iglesia pero haciendo uso, igualmente, de la razón cuando se encontraba con una dificultad de interpretación, y afirmaba la doctrina de la presencia real. Carlos el Calvo, preocupado por las especulaciones teológicas, preguntó al monje de Corbie, Ratramno, «si el cuerpo y la sangre de Cristo que recibe la Iglesia y los fieles en la boca están presentes en misterio o en verdad ». Ratramno le respondió con un tratado donde distinguía entre lo que se deja ver, el cuerpo real, la veritas, y lo que no es sino un misterio, la figura. Rábano Mauro y Gotescalco defendieron a Ratramno contra Pascasio, que completó su tratado en 850. Ratramno de Corbie escribió otros tratados teológicos sobre la naturaleza del alma, el nacimiento de Cristo. Participó, también, en la controversia sobre la doble predestinación. Hincmaro se enfrenta contra Escoto Eriúgena, quien sostenía las tesis más excesivas de Ratramno sobre la Eucaristía. Escoto venía a hacer de la Eucaristía un gesto simbólico, descartando la presencia real. El arzobispo organizó contra el teólogo un procedimiento canónico, que terminó en 867 con la condena por parte de Nicolás I del simbolismo eucarístico.

    Fue Gotescalco, antiguo oblato de Fulda convertido en monje en Orbais, quien lanzó el debate, llevando al extremo las ideas de San Agustín de la doble predestinación: para Gotescalco los hombres desde su nacimiento estaban predestinados por voluntad divina, los buenos a la salvación y los malos a la muerte eterna. En este caso, la redención de Cristo no era universal, sino limitada a aquellos que Dios «por su gracia gratuita había predestinado a la vida eterna». Rábano Mauro, convertido en arzobispo de Maguncia, condenó a Gotescalco y lo expulsó a la provincia de Reims. Hincmaro reinició el debate e hizo condenar al teólogo en los dos concilios de Quierzy de 849 y de 853. Gotescalco fue encerrado en el monasterio de Hautvillers, donde continuó trabajando, sostenido por sus amigos Ratramno y Lupo de Ferriéres. Murió en el año 866, sin reconciliarse con la Iglesia.

    Hincmaro pidió entonces ayuda a Juan Escoto Eriúgena. Hábil dialéctico, Juan escribió un tratado en el que demostró que la razón se podía utilizar para combatir las ideas de la doble predestinación, que él negó demostrando que en Dios, que es simple, no se puede basar una doble predestinación. Dios no puede prever los pecados ni preparar de antemano sus castigos, porque pecado y pena no son nada: el infierno es puramente interior y consiste en los remordimientos. El tratado de Juan Escoto fue muy mal recibido por los adversarios de Hincmaro y en particular por Floro de Lyón. El asunto se transformó en un conflicto entre Hincmaro, de una parte, y los teólogos lioneses, de la otra, entre la Iglesia del Norte y la del Sur. Carlos el Calvo, que protegía a Juan Escoto, se sintió feliz cuando el asunto encontró un compromiso en el concilio de Savonniéres (859) y en el de Douzy (860).

    La controversia duró veinte años y durante ella se desataron las pasiones de una y otra parte. Con esta discusión, la especulación teológica salió de sus primeros balbuceos y se introdujo en los comienzos de la teología medieval. Juan Escoto se hizo célebre escribiendo la primera gran obra teológica. Conocedor del griego, había traducido la obra de Dionisio el Areopagita y algunos extractos de Máximo el Confesor, y presentó en cinco libros una síntesis, el Periphyseon o De divisione naturae entre 864 y 865. Fue en este gran libro, esta «inmensa epopeya metafísica», como la denominó Étienne Gilson, donde Juan Escoto definió, mucho antes que San Anselmo, los derechos y el papel de la razón frente a la auctoritas. Dios, que es el principio de todo lo creado, es también el fin de todo, lo que podemos conocer por la estrecha unión del ser divino con la naturaleza humana en el Verbo encarnado. Esta obra le valió más tarde la acusación de panteísta.
    b) El renacimiento carolingio El renacimiento carolingio interesa como manifestación de una voluntad de reforma religiosa, antes de ser un fenómeno cultural. En la medida en que Carlomagno quiso un clero más santo y más eficaz, lo quiso, también, más instruido. El renacimiento de las letras bajo los príncipes carolingios busca una mejor formación del clero y alcanza estos resultados, pero no llega a la creación de una cultura laica autónoma a imagen del Renacimiento del siglo XV. Fenómeno puramente eclesiástico, el renacimiento de los estudios fue obra exclusivamente de clérigos para clérigos; sólo accesoriamente participó algún gran laico como Carlomagno, los príncipes de su familia y sus colaboradores directos, pero dependiendo de los clérigos.
    Los grandes iniciadores: Alcuino
    En su desarrollo cronológico, el renacimiento carolingio vio sucederse tres grandes generaciones. La primera fue la de los maestros de la escuela, venidos del extranjero la mayor parte: Pablo Diácono, Pedro de Pisa, Alcuino. Éstos trajeron de Italia o de Inglaterra los rudimentos de la cultura; enseñaron a las personas que rodeaban a Carlomagno las nociones de gramática, métrica, retórica y aritmética. De todos ellos, el más activo y más eficaz fue Alcuino.

    Alcuino había nacido en York o sus inmediatos alrededores hacia el año 730, en el momento en que moría Beda, en una familia noble emparentada con la de San Willibrordo. Desde su infancia fue puesto junto a Egberto de York y estudió en su escuela monástica las artes liberales, es decir, los rudimentos del latín, la lengua que se hablaba, el griego, la Sagrada Escritura. Este joven estudiante acompañó a Etelberto, el sucesor de Egberto, en su viaje a Roma en 766. Allí adquirió un gran número de manuscritos y estableció contactos con los literatos italianos, Pedro de Pisa entre otros. Alcuino sucedió a Etelberto, cuando éste fue consagrado arzobispo, como maestro de la escuela de York y recibió el diaconado. En el año 780, a la muerte de Etelberto, su sucesor Eambaldo envió a Alcuino a Roma a buscar su pallium. En Pavía, Alcuino se encontró con Carlomagno y aceptó trasladarse a la corte franca (782). Alcuino permaneció al servicio de Carlomagno hasta su muerte en 804, pero a partir del otoño de 796 el viejo Alcuino recibió del rey la abadía de San Martín de Tours y la autorización para vivir allí. Desde allí continuó ejerciendo una influencia preponderante.

    Director de conciencia de Carlomagno, de las sucesivas reinas, de Gisela —la hermana del emperador, abadesa de Chelles—, de numerosos grandes, laicos y eclesiásticos, como Arn de Salzsburgo, Alcuino dirigió las conciencias en la dulzura evangélica, predicando una religión que imponía la renuncia del mundo. Pero, al mismo tiempo, Alcuino jugó el papel de un verdadero coordinador de la reforma escolar. Alcuino organizó la schola Palatii (la escuela de Palacio) donde los jóvenes educados (nutriti) en Palacio (vivían, eran alimentados e instruidos en Palacio) se interesaban por las letras al mismo tiempo qué por la práctica de la administración. Alcuino animaba los trabajos de aquella reunión de personas cultivadas de la corte que se denominaba Academia Palatina, donde cada uno tomaba un nombre literario o escriturístico: el emperador era David, Alcuino Horacio, Angilberto Homero, Teodulfo Ovidio, Arn de Salzburgo Áquila, Eginardo Besalel. Su obra escrita es inmensa, se compone de manuales de gramática y de retórica, comentarios a las Sagradas Escrituras —preparó una edición, revisada y corregida, de la Vulgata de San Jerónimo—, poemas y una voluminosa correspondencia de la que han llegado hasta nosotros cuatrocientas cartas. Por su riqueza de espíritu, por su acción, por su obra, Alcuino se presenta como el gran iniciador y creador del renacimiento carolingio.

    Alcuino de York compuso manuales de gramática, claros y atrayentes, a veces en forma de diálogos: De gramática, De orthographia. El Dialogus de rethorica et virtutibus, con el pretexto de la retórica trata, en forma de diálogo entre Carlomagno y Alcuino, de la manera en que el soberano debe conducirse para apaciguar las luchas de las facciones. Es una reflexión política y moral, teórica ciertamente. En teología no tiene mucha originalidad. El interés pedagógico lo impulsa a resumir las obras de los Santos Padres. El De Fide sanctae et individuae Trinitatis es deudor en su contenido de San Agustín. Su obra más importante es la Expositio super Iohannem en siete libros. El Adversus Felicem Urgeltitanum sigue la exposición de Félix de Urgel frase a frase, e intenta mostrar sus errores de interpretación de las Escrituras. El Adversus Elipandum Toletanum es puramente polémico.

    De Italia vinieron Pablo Diácono, que escribió diferentes obras, entre ellas una Historia de los longobardos; el diácono Pedro de Pisa (+ antes 799), poeta y gramático, y Paulino de Aquilea ( + 802), amigo de Alcuino, en unión del cual luchó contra el adopcionismo, cuando ya era patriarca de Aquilea, cargo que desempeñó desde 787.
    El desarrollo de las escuelas y de los «scriptoria» Desarrollar la escuela de Palacio no era suficiente para mejorar la calidad del clero. Desde su primer capitular (769) Carlomagno había prescrito la deposición de los clérigos ignorantes, porque «aquellos que no conocen la Ley de Dios no la pueden enseñar a los demás». Carlomagno tomó, entonces, medidas para abrir escuelas por todas partes. La Admonitio generalis del año 789 obliga a las catedrales y monasterios a crear y abrir una escuela, destinada a los monjes jóvenes y a los clérigos, pero de la que se podían aprovechar otros muchos.

    Por otra parte, en algunos grandes monasterios, al lado de la escuela interior para los oblatos del monasterio, se creó una escuela pública para el clero secular y los laicos jóvenes. El sínodo de Maguncia de 813 prescribió la apertura de una escuela en cada parroquia rural para el reclutamiento de futuros sacerdotes. A partir de 803 los candidatos al sacerdocio fueron sometidos a un examen previo.

    Con esta abundancia de iniciativas escolares, algunos monasterios, como los de Fulda, Reichenau, San Gall, Corbie, Corbey, Verden, brillaron con una luz singular. En Provenza y en Aquitania el renacimiento escolar fue poco sensible.

    En estos centros se fabrican, en gran cantidad, los instrumentos del trabajo intelectual: los libros. En todos los monasterios importantes se establecieron talleres de copistas, los scriptoria. El uso de la minúscula carolingia, particularmente elegante y legible, favoreció la edición de numerosos manuscritos que fueron buenos manuales, y salvaron de desaparecer un gran número obras antiguas.
    La segunda generación de letrados carolingios: Teodulfo y Eginardo
    Teodulfo
    Teodulfo había nacido en España en 780, de una familia visigoda. Exiliado, fue acogido en la corte por Carlomagno, quien le concede un poco antes de finales del siglo VIII el obispado de Orleáns y diferentes abadías. En su diócesis restaura la disciplina, promulga estatutos sinodales y funda ricas bibliotecas. En la corte ejerce una influencia indiscutible sobre el rey; como su amigo Angilberto, es uno de los firmantes y testigos del testamento de Carlomagno. En el año 798, fue enviado como missus en las ciudades de Normandía. Permanece muy cercano de Luis el Piadoso, pero, implicado en el complot de Bernardo de Italia, fue desposeído y enviado al exilio a un monasterio cercano a Angers. Rehabilitado, regresa a su sede y muere, al parecer de manera violenta, en el año 821. Su obra poética, frecuentemente de circunstancias, hecha en gran parte de préstamos clásicos, tuvo un gran éxito en su tiempo: Sobre los hipócritas, Al rey Carlos, A la reina Liutgarda, Sobre la llegada de Luis a Orleáns, Gloria laus (himno para el día de Ramos, que aún se canta hoy), Sobre la resurrección de la carne, El paraíso. Compuso un De Spiritu Sancto, a petición de Carlomagno, para refutar a los griegos en el concilio de Aquisgrán en 809.

    Eginardo
    Pero, de esta generación de letrados, el más conocido sigue siendo Eginardo, amigo de los precedidos y compañero de estudios de Luis el Piadoso. Había nacido hacia 755 en la ciudad de Main y educado en el monasterio de Fulda. Bajo la recomendación del abad Baugulfo, fue recibido entre los nutriti hacia 791. Su vivo gusto por la poesía latina le hizo ser estimado por todos y recibió el apelativo respetable de Besalel. Como este personaje es el orfebre que adornó la Tienda de la Reunión y todos sus objetos, incluida el Arca (Éx 31,2), se ha afirmado que Eginardo fue el superintendente de bellas artes de Carlomagno. En efecto, hasta el año 814 no ejerce función alguna, cumpliendo algunas misiones aisladas: en 806, por ejemplo, lleva a Roma la copia de la Divisio regnorum. Con la llagada de Luis el Piadoso, fue objeto del favor real. Recibió la abadía secular de San Bavón de Gante, de San Servasio de Maastricht, de San Wandrilo, de San Claudio y de San Juan de Pavía. En 817, el emperador lo colocó junto al joven Lotario, como su secretario particular y consejero. En 828 intenta jugar un papel mediador entre Luis el Piadoso y sus hijos; ante la violencia del conflicto, prefirió retirarse y murió en el monasterio de Seligenstad en 840.

    Junto a alguna correspondencia sin interés y un pequeño tratado sobre la adoración de la Santa Cruz, dejó una obra de primera importancia, la Vida de Carlomagno (Vita Karoli). Muy célebre, esta bio grafía constituye la fuente principal para conocer la persona de Carlomagno. Eginardo la prepara en su retiro de 830. Toma como modelo las Vidas de los doce Césares de Suetonio; en ella se inspira para la división en capítulos, la ordenación de materias y en algunas ocasiones toma sus mismas palabras. Además de sus recuerdos personales, utilizó los Anales Reales (Anuales Regni Francorum), la Historia de los obispos de Metz de Pablo Diácono, el testamento del emperador y alguna correspondencia diplomática. La obra es un panegírico, sigue servilmente a su modelo, pero, en su conjunto, es una fuente preciosa de informes, de noticias, y es un buen ejemplo de lo que la segunda generación de las letras carolingias produjo como obra que imita la antigüedad.
    La tercera generación La tercera generación del renacimiento carolingio llega a su madurez en el momento en que el Imperio comienza de desmoronarse. Estos autores dejan de ser imitadores de sus modelos, conciben obras originales, no conformistas. Es interesante la rica correspondencia del abad Lupo de Ferriéres (805-862), el Epitafio para Arséne de Pascasio Radberto, monje de Corbie, verdadero panfleto contra Luis el Piadoso y la reina Judith. Un discípulo de Alcuino, Rábano (784-856), al que su maestro puso el sobrenombre de Mauro como el compañero de San Benito, dirigió la enseñanza en Fulda antes de convertirse en su abad. En 847 fue nombrado arzobispo de Maguncia por Luis el Germánico. Su influencia pedagógica le valió con justo título ser denominado «el preceptor de Germania». Escribió una abundante correspondencia, varios tratados de Teología y, ante la petición de Lotario, un Homiliario. Su hijo espiritual Walafrido Estrabón (8047-849) fue encargado en 829 de la educación del hijo de Luis el Piadoso y Judith, el joven Carlos. Nombrado abad de Reichenau al final del preceptorado, estudió y comentó el Salterio. Publicó una edición de la Vita Caroli, con una subdivisión en párrafos y un prefacio. Un obispo de Orleáns, Jonás (7807-844?), con dos tratados Sobre la realeza (De institutione regia) y Sobre los laicos (De institutione laicali), adquirió una plaza entre los teóricos carolingios de mediados del siglo XI.
    Los personajes originales. Juan Escoto Eriúgena
    Juan Escoto
    Por diferentes títulos, casi opuestos, debemos retener la atención sobre dos figuras, ciertamente los dos espíritus más fuertes de su tiempo: el teólogo Juan Escoto y el arzobispo Hincmaro. Juan Escoto Eriúgena había nacido en Irlanda, como indica su apodo, y allí realizó sus primeros estudios. Dirigió los trabajos de la Schola palatii de Carlos el Calvo. En 850-851, a petición de Hincmaro, para contrapesar las enseñanzas de un monje heterodoxo, Gotescalco, escribió un tratado sobre la Predestinación. En 860, comienza una serie de traducciones griegas, especialmente de Dionisio el Areopagita, discípulo cristiano del filósofo neoplatónico Proclo, a finales del siglo VI. Publicó en latín el tratado Sobre los nombres divinos, Teología Mística, La jerarquía celeste. Tradujo, también, el tratado Sobre las imágenes de Gregorio de Nisa. Entre 862 y 866 escribió De la Naturaleza (Periphyseon o De divisione naturae).

    De la Naturaleza, no se trata de divisiones gramaticales o retóricas, sino de divisiones reales, las que diferencian a los seres y a las cosas unos de otros y que forman un mundo unido y creado por Dios. Juan Escoto intenta explicar las relaciones de la criatura con Dios con la ayuda de las teorías platónicas sobre lo uno y lo múltiple, y después la diferencia entre las cosas por la multiplicidad de las ideas divinas. El mundo es un conjunto jerarquizado cada vez menos noble a medida que se aleja de la perfección divina. El hombre se describe, a la manera de los platónicos, como un espíritu dueño de un cuerpo. La redención cristiana se consigue por un retorno a Dios y a las ideas eternas, a través de toda la jerarquía de los seres. La teoría platónica de la emanación del mundo a partir del Uno y su retorno sirve aquí para describir la idea cristiana de la creación y del fin del mundo. La empresa era nueva en Occidente. Este primer intento de concepción general del universo resulta rápidamente sospechoso; tardíamente, en 1225, es condenado por el papa Honorio III.
    Hincmaro Alumno del monasterio de Saint-Denis desde su infancia, siguió a Hilduino, abad de este monasterio, convertido en archicapellán de la corte en el año 822. Aprendió allí lo necesario para mantenerse en la vida pública. Elegido arzobispo de Reims en 845, después de la deposición de Ebón, se consagra a la evangelización de su diócesis. Reúne el sínodo, publica los estatutos sinodales, predica personalmente, termina la catedral y se esfuerza en recuperar los bienes alienados a su diócesis. Desde este punto de vista, Hincmaro constituye una de las figuras más interesantes de obispo carolingio.

    Docto, se opone a las desviaciones doctrinales de Gotescalco, y se enfrenta también contra Escoto Eriúgena. Defensor vigoroso, algunas veces brutal, de la ortodoxia, Hincmaro fue, también, el protagonista de los derechos del metropolitano —ya conocemos el conflicto con Rotardo, obispo de Soissons, que apeló ante el papa Nicolás I—. El arzobispo jugó, por otra parte, un papel político de primer orden a favor de Carlos el Calvo.

    A su muerte en 882, dejaba una obra teológica y moral considerable. Había contribuido con el rigor de su pensamiento a orientar la política de su época, pero, por su obra de historiador, a partir de 861 es el redactor de los Anales de San Bertín, orienta la imagen que la posteridad se ha hecho de su tiempo. Espíritu cultivado; fuerte voluntad, algunas veces sin escrúpulos, en un tiempo en que se multiplicaban los falsos cánones, encarna el mejor fruto del renacimiento carolingio: una cultura eclesiástica, especulativa pero al mismo tiempo práctica, tanto apta para la controversia teórica como para el gobierno de los hombres.

    Al final de su vida, el período creativo del renacimiento carolingio se había terminado. A mediados del siglo IX, Walafrido Estrabón, en el prefacio de la Vida de Carlomagno, señalaba la caída de los estudios y el debilitamiento de la cultura. Pasado el año 840, toda la legislación escolar cesa y, al final del reinado de Carlos el Calvo, éste y su corte eclesiástica permanecían solos, como un islote de cultura, en un mundo en trance de caer en la ignorancia y la barbarie del pensamiento.

  13. #53
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Cita Iniciado por nepociano Ver mensaje
    Reino Astur - ¿ primer cisma en terriotorio Hispano ?

    [FONT="]El adopcionismo de Elipando y Félix de Urgel [/FONT]
    El arzobispo de Toledo Elipando, que se decía primado de España, presentó una teoría trinitaria poco ortodoxa, que se denominó adopcionismo, según la cual Cristo, según su naturaleza humana, era hijo adoptivo de Dios. Puede ser que Elipando quisiera encontrar un punto de relación con los musulmanes centrados en la unicidad de Dios o estuviese influenciado por los nestorianos venidos a España con los ejércitos musulmanes. En Asturias, Eterio, futuro obispo de Osma, y el monje Beato de Liébana —el célebre comentador del Apocalipsis— le contestaron con una carta en forma de tratado.

    Cuando Carlomagno conquistó Cataluña entre los años 785 y 790, se dirigió al obispo Félix de Urgel, quien también había predicado el adopcionismo. Félix fue convocado a Ratisbona y combatido por Paulino de Aquilea. Su doctrina se convirtió en una herejía. El papa Adriano recuerda la doctrina ortodoxa, y en concilio, en Francfort (794) Paulino de Aquilea y Alcuino prepararon el dossier que fue enviado a los obispos españoles. Félix, que había regresado a Urgel, mantenía sus ideas, y Paulino debió escribir entre 798 y 800 un Contra Felicem; después Alcuino, hacia 802, escribió dos tratados, uno sobre la fe en relación con la Santísima Trinidad, y otro contra las ideas de Félix que envió a España por medio de Benito de Aniane. Félix, invitado a venir a Aquisgrán, fue encarcelado en Lyón, donde murió en 818. En cuanto a Elipando, continuó hasta la edad de 84 años manteniendo su posición, tratando de heréticos a los que le combatían, particularmente a Alcuino. Como los adopcionistas eran aún numerosos en España y en concreto en Cataluña, Alcuino publicó Los cuatro libros contra Elipando, en los que refutaba las alegaciones del arzobispo de Toledo y establecía, a partir de los escritos de los Padres de la Iglesia, lo que era necesario creer en torno a la Trinidad. El asunto del adopcionismo dio lugar a diferentes obras teológicas, pero no a controversias apasionadas. [FONT="]La enseñanza de la doctrina cristiana. El problema del culto a las imágenes [/FONT] Alcuino insistió cerca de Carlomagno para que, con un vigor sacerdotal, predicara la palabra de Dios. Carlos asumió esta tarea de enseñanza religiosa y prescribió que se predicara regularmente y que se enseñara a los fieles el Pater noster y el Credo. En 812 envió a todo el Imperio una encuesta sobre las condiciones necesarias para recibir el bautismo.

    Más allá de esta pedagogía elemental, su soberanía sobre la jerarquía eclesiástica, su intromisión en la promulgación dogmática de los concilios, no pretendía ser una oposición al magisterio docente del papa. En efecto, Carlomagno reconoció como evidente la total y absoluta primacía de la Iglesia romana en el plano doctrinal. No obstante, tante, se ocupó de la defensa precisa del contenido de la fe, y asumió en este dominio las responsabilidades tomadas por Constantino, Teodosio y sus sucesores orientales; hizo condenar y perseguir el adopcionismo; intervino en la lucha iconoclasta contra los bizantinos. El papa Adriano envió al príncipe las actas del concilio ecuménico celebrado en Nicea en 787, que condenaban a los iconoclastas y distinguían entre la veneración de las imágenes y la adoración de Dios, definida como un culto de latría. La traducción latina enviada al rey de los francos era considerada mediocre. Carlomagno la mandó anotar por sus clérigos, que descubrieron en ella numerosos errores. Su consejero Alcuino redactó o hizo redactar bajo la inspiración directa de Carlomagno un memorial, Los libros carolinos (Libri carolini), que condenaban a la vez el iconoclasmo y los errores del episcopado griego en Nicea. En 794, el concilio de Francfort condenó a los iconoclastas sin suscribir las definiciones nicenas.
    [FONT="]El asunto del «Filioque» [/FONT] Este asunto tuvo repercusiones mucho más importantes y lejanas, pues aún en la actualidad es causa de diferencias entre la Iglesia romana y las Iglesias ortodoxas. En el año 381 el concilio de Constantinopla había completado el símbolo de Nicea con un artículo sobre el Espíritu Santo: «Creemos en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, y que habló por los profetas».

    Para luchar, especialmente contra los arrianos, los teólogos visigodos en el concilio III de Toledo, 586, modificaron la fórmula y le añadieron: «Confesamos al Espíritu Santo, de quien afirmamos que procede del Padre y del Hijo, que es una sola sustancia con el Padre y el Hijo». Los clérigos carolingios, probablemente para afirmar su independencia de los bizantinos y señalar un defecto en los griegos, utilizaron la fórmula en la redacción de Los libros carolinos, pero el papa Adriano rehusó esta interpretación. Paulino, metropolitano de Aquilea, demostró en el concilio de Cividale de 796 lo bien fundada que estaba la fórmula Filioque. Finalmente, en 806, en pleno conflicto con Bizancio, Carlomagno hizo cantar en la capilla de Aquisgrán el Credo con el añadido. Los monjes francos introdujeron este Credo en Jerusalén, lo que provocó un conflicto entre latinos y griegos. Carlomagno hizo justificar su interpretación por sus amigos teólogos, Teodulfo de Orleáns y Smaragdo de San Miguel. En el concilio de Aquisgrán de 809, hizo aprobar la fórmula de la doble procesión del Espíritu Santo. Fue enviada a Roma una misión dirige da por Smaragdo, pero el papa León III rehusó recibirla; más aún, mandó grabar cerca de la confesión de San Pedro los dos textos del símbolo de Nicea, en latín y en griego, y propuso suprimir en la celebración litúrgica el canto del Credo, intentando así resolver el problema.

    El asunto del Filioque volvió a ponerse de actualidad en 867, cuando el patriarca Focio denunció las innovaciones dogmáticas y disciplinares de los latinos. El papa Nicolás I pidió al clero de Occidente que refutara las objeciones de los griegos. Durante el reinado de Carlos el Calvo, Hincmaro de Reims encargó a Éneo, obispo de París, en nombre de la provincia de Sens, y Odón, obispo de Beauvais, por la de Reims, y pidió a Ratramno, monje de Corbie, ya célebre por otros tratados teológicos, componer un libro «contra las objeciones de los griegos». Focio, después de su segunda deposición en 886, redactó un tratado sobre el Espíritu Santo para responder a las objeciones de los latinos, recordando que el papa jamás había admitido esta innovación. A comienzos del siglo XI, ante la petición del emperador Enrique II, el papa hizo insertar el Filioque en la recitación del Credo.
    [FONT="]Controversias sobre la Eucaristía y la predestinación [/FONT] Existían dos controversias, la de la Eucaristía y la de la doble predestinación, que provocaron discusiones entre los clérigos a mediados del siglo IX. Esta vez la dialéctica nutrió las discusiones; a la auctoritas de los Padres se opuso la razón, que Dios ha dado a los hombres para profundizar y resolver los problemas de la Sagrada Escritura, como afirma San Agustín.

    El debate sobre la Eucaristía se abrió cuando en el año 820 Amalado de Metz habló en su libro sobre los Oficios eclesiásticos del triple cuerpo de Cristo, cuerpo nacido de la Virgen, representado por el fragmento mezclado con el vino; cuerpo místico figurado por el pan distribuido, y la tercera parte que simboliza la hostia conservada sobre el altar y destinada a morir. Floro, diácono de Lyón, denuncia las interpretaciones de Amalario en el concilio de Quierzy (838). Por su parte, Pascasio Radberto, abad de Corbie, había escrito un tratado Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo, donde definía la Eucaristía apoyándose en los Padres de la Iglesia pero haciendo uso, igualmente, de la razón cuando se encontraba con una dificultad de interpretación, y afirmaba la doctrina de la presencia real. Carlos el Calvo, preocupado por las especulaciones teológicas, preguntó al monje de Corbie, Ratramno, «si el cuerpo y la sangre de Cristo que recibe la Iglesia y los fieles en la boca están presentes en misterio o en verdad ». Ratramno le respondió con un tratado donde distinguía entre lo que se deja ver, el cuerpo real, la veritas, y lo que no es sino un misterio, la figura. Rábano Mauro y Gotescalco defendieron a Ratramno contra Pascasio, que completó su tratado en 850. Ratramno de Corbie escribió otros tratados teológicos sobre la naturaleza del alma, el nacimiento de Cristo. Participó, también, en la controversia sobre la doble predestinación. Hincmaro se enfrenta contra Escoto Eriúgena, quien sostenía las tesis más excesivas de Ratramno sobre la Eucaristía. Escoto venía a hacer de la Eucaristía un gesto simbólico, descartando la presencia real. El arzobispo organizó contra el teólogo un procedimiento canónico, que terminó en 867 con la condena por parte de Nicolás I del simbolismo eucarístico.

    Fue Gotescalco, antiguo oblato de Fulda convertido en monje en Orbais, quien lanzó el debate, llevando al extremo las ideas de San Agustín de la doble predestinación: para Gotescalco los hombres desde su nacimiento estaban predestinados por voluntad divina, los buenos a la salvación y los malos a la muerte eterna. En este caso, la redención de Cristo no era universal, sino limitada a aquellos que Dios «por su gracia gratuita había predestinado a la vida eterna». Rábano Mauro, convertido en arzobispo de Maguncia, condenó a Gotescalco y lo expulsó a la provincia de Reims. Hincmaro reinició el debate e hizo condenar al teólogo en los dos concilios de Quierzy de 849 y de 853. Gotescalco fue encerrado en el monasterio de Hautvillers, donde continuó trabajando, sostenido por sus amigos Ratramno y Lupo de Ferriéres. Murió en el año 866, sin reconciliarse con la Iglesia.

    Hincmaro pidió entonces ayuda a Juan Escoto Eriúgena. Hábil dialéctico, Juan escribió un tratado en el que demostró que la razón se podía utilizar para combatir las ideas de la doble predestinación, que él negó demostrando que en Dios, que es simple, no se puede basar una doble predestinación. Dios no puede prever los pecados ni preparar de antemano sus castigos, porque pecado y pena no son nada: el infierno es puramente interior y consiste en los remordimientos. El tratado de Juan Escoto fue muy mal recibido por los adversarios de Hincmaro y en particular por Floro de Lyón. El asunto se transformó en un conflicto entre Hincmaro, de una parte, y los teólogos lioneses, de la otra, entre la Iglesia del Norte y la del Sur. Carlos el Calvo, que protegía a Juan Escoto, se sintió feliz cuando el asunto encontró un compromiso en el concilio de Savonniéres (859) y en el de Douzy (860).

    La controversia duró veinte años y durante ella se desataron las pasiones de una y otra parte. Con esta discusión, la especulación teológica salió de sus primeros balbuceos y se introdujo en los comienzos de la teología medieval. Juan Escoto se hizo célebre escribiendo la primera gran obra teológica. Conocedor del griego, había traducido la obra de Dionisio el Areopagita y algunos extractos de Máximo el Confesor, y presentó en cinco libros una síntesis, el Periphyseon o De divisione naturae entre 864 y 865. Fue en este gran libro, esta «inmensa epopeya metafísica», como la denominó Étienne Gilson, donde Juan Escoto definió, mucho antes que San Anselmo, los derechos y el papel de la razón frente a la auctoritas. Dios, que es el principio de todo lo creado, es también el fin de todo, lo que podemos conocer por la estrecha unión del ser divino con la naturaleza humana en el Verbo encarnado. Esta obra le valió más tarde la acusación de panteísta.
    b) El renacimiento carolingio El renacimiento carolingio interesa como manifestación de una voluntad de reforma religiosa, antes de ser un fenómeno cultural. En la medida en que Carlomagno quiso un clero más santo y más eficaz, lo quiso, también, más instruido. El renacimiento de las letras bajo los príncipes carolingios busca una mejor formación del clero y alcanza estos resultados, pero no llega a la creación de una cultura laica autónoma a imagen del Renacimiento del siglo XV. Fenómeno puramente eclesiástico, el renacimiento de los estudios fue obra exclusivamente de clérigos para clérigos; sólo accesoriamente participó algún gran laico como Carlomagno, los príncipes de su familia y sus colaboradores directos, pero dependiendo de los clérigos.
    [FONT="]Los grandes iniciadores: Alcuino [/FONT]
    En su desarrollo cronológico, el renacimiento carolingio vio sucederse tres grandes generaciones. La primera fue la de los maestros de la escuela, venidos del extranjero la mayor parte: Pablo Diácono, Pedro de Pisa, Alcuino. Éstos trajeron de Italia o de Inglaterra los rudimentos de la cultura; enseñaron a las personas que rodeaban a Carlomagno las nociones de gramática, métrica, retórica y aritmética. De todos ellos, el más activo y más eficaz fue Alcuino.

    Alcuino había nacido en York o sus inmediatos alrededores hacia el año 730, en el momento en que moría Beda, en una familia noble emparentada con la de San Willibrordo. Desde su infancia fue puesto junto a Egberto de York y estudió en su escuela monástica las artes liberales, es decir, los rudimentos del latín, la lengua que se hablaba, el griego, la Sagrada Escritura. Este joven estudiante acompañó a Etelberto, el sucesor de Egberto, en su viaje a Roma en 766. Allí adquirió un gran número de manuscritos y estableció contactos con los literatos italianos, Pedro de Pisa entre otros. Alcuino sucedió a Etelberto, cuando éste fue consagrado arzobispo, como maestro de la escuela de York y recibió el diaconado. En el año 780, a la muerte de Etelberto, su sucesor Eambaldo envió a Alcuino a Roma a buscar su pallium. En Pavía, Alcuino se encontró con Carlomagno y aceptó trasladarse a la corte franca (782). Alcuino permaneció al servicio de Carlomagno hasta su muerte en 804, pero a partir del otoño de 796 el viejo Alcuino recibió del rey la abadía de San Martín de Tours y la autorización para vivir allí. Desde allí continuó ejerciendo una influencia preponderante.

    Director de conciencia de Carlomagno, de las sucesivas reinas, de Gisela —la hermana del emperador, abadesa de Chelles—, de numerosos grandes, laicos y eclesiásticos, como Arn de Salzsburgo, Alcuino dirigió las conciencias en la dulzura evangélica, predicando una religión que imponía la renuncia del mundo. Pero, al mismo tiempo, Alcuino jugó el papel de un verdadero coordinador de la reforma escolar. Alcuino organizó la schola Palatii (la escuela de Palacio) donde los jóvenes educados (nutriti) en Palacio (vivían, eran alimentados e instruidos en Palacio) se interesaban por las letras al mismo tiempo qué por la práctica de la administración. Alcuino animaba los trabajos de aquella reunión de personas cultivadas de la corte que se denominaba Academia Palatina, donde cada uno tomaba un nombre literario o escriturístico: el emperador era David, Alcuino Horacio, Angilberto Homero, Teodulfo Ovidio, Arn de Salzburgo Áquila, Eginardo Besalel. Su obra escrita es inmensa, se compone de manuales de gramática y de retórica, comentarios a las Sagradas Escrituras —preparó una edición, revisada y corregida, de la Vulgata de San Jerónimo—, poemas y una voluminosa correspondencia de la que han llegado hasta nosotros cuatrocientas cartas. Por su riqueza de espíritu, por su acción, por su obra, Alcuino se presenta como el gran iniciador y creador del renacimiento carolingio.

    Alcuino de York compuso manuales de gramática, claros y atrayentes, a veces en forma de diálogos: De gramática, De orthographia. El Dialogus de rethorica et virtutibus, con el pretexto de la retórica trata, en forma de diálogo entre Carlomagno y Alcuino, de la manera en que el soberano debe conducirse para apaciguar las luchas de las facciones. Es una reflexión política y moral, teórica ciertamente. En teología no tiene mucha originalidad. El interés pedagógico lo impulsa a resumir las obras de los Santos Padres. El De Fide sanctae et individuae Trinitatis es deudor en su contenido de San Agustín. Su obra más importante es la Expositio super Iohannem en siete libros. El Adversus Felicem Urgeltitanum sigue la exposición de Félix de Urgel frase a frase, e intenta mostrar sus errores de interpretación de las Escrituras. El Adversus Elipandum Toletanum es puramente polémico.

    De Italia vinieron Pablo Diácono, que escribió diferentes obras, entre ellas una Historia de los longobardos; el diácono Pedro de Pisa (+ antes 799), poeta y gramático, y Paulino de Aquilea ( + 802), amigo de Alcuino, en unión del cual luchó contra el adopcionismo, cuando ya era patriarca de Aquilea, cargo que desempeñó desde 787.
    [FONT="]El desarrollo de las escuelas y de los «scriptoria» [/FONT] Desarrollar la escuela de Palacio no era suficiente para mejorar la calidad del clero. Desde su primer capitular (769) Carlomagno había prescrito la deposición de los clérigos ignorantes, porque «aquellos que no conocen la Ley de Dios no la pueden enseñar a los demás». Carlomagno tomó, entonces, medidas para abrir escuelas por todas partes. La Admonitio generalis del año 789 obliga a las catedrales y monasterios a crear y abrir una escuela, destinada a los monjes jóvenes y a los clérigos, pero de la que se podían aprovechar otros muchos.

    Por otra parte, en algunos grandes monasterios, al lado de la escuela interior para los oblatos del monasterio, se creó una escuela pública para el clero secular y los laicos jóvenes. El sínodo de Maguncia de 813 prescribió la apertura de una escuela en cada parroquia rural para el reclutamiento de futuros sacerdotes. A partir de 803 los candidatos al sacerdocio fueron sometidos a un examen previo.

    Con esta abundancia de iniciativas escolares, algunos monasterios, como los de Fulda, Reichenau, San Gall, Corbie, Corbey, Verden, brillaron con una luz singular. En Provenza y en Aquitania el renacimiento escolar fue poco sensible.

    En estos centros se fabrican, en gran cantidad, los instrumentos del trabajo intelectual: los libros. En todos los monasterios importantes se establecieron talleres de copistas, los scriptoria. El uso de la minúscula carolingia, particularmente elegante y legible, favoreció la edición de numerosos manuscritos que fueron buenos manuales, y salvaron de desaparecer un gran número obras antiguas.
    [FONT="]La segunda generación de letrados carolingios: Teodulfo y Eginardo [/FONT]
    Teodulfo
    Teodulfo había nacido en España en 780, de una familia visigoda. Exiliado, fue acogido en la corte por Carlomagno, quien le concede un poco antes de finales del siglo VIII el obispado de Orleáns y diferentes abadías. En su diócesis restaura la disciplina, promulga estatutos sinodales y funda ricas bibliotecas. En la corte ejerce una influencia indiscutible sobre el rey; como su amigo Angilberto, es uno de los firmantes y testigos del testamento de Carlomagno. En el año 798, fue enviado como missus en las ciudades de Normandía. Permanece muy cercano de Luis el Piadoso, pero, implicado en el complot de Bernardo de Italia, fue desposeído y enviado al exilio a un monasterio cercano a Angers. Rehabilitado, regresa a su sede y muere, al parecer de manera violenta, en el año 821. Su obra poética, frecuentemente de circunstancias, hecha en gran parte de préstamos clásicos, tuvo un gran éxito en su tiempo: Sobre los hipócritas, Al rey Carlos, A la reina Liutgarda, Sobre la llegada de Luis a Orleáns, Gloria laus (himno para el día de Ramos, que aún se canta hoy), Sobre la resurrección de la carne, El paraíso. Compuso un De Spiritu Sancto, a petición de Carlomagno, para refutar a los griegos en el concilio de Aquisgrán en 809.

    Eginardo
    Pero, de esta generación de letrados, el más conocido sigue siendo Eginardo, amigo de los precedidos y compañero de estudios de Luis el Piadoso. Había nacido hacia 755 en la ciudad de Main y educado en el monasterio de Fulda. Bajo la recomendación del abad Baugulfo, fue recibido entre los nutriti hacia 791. Su vivo gusto por la poesía latina le hizo ser estimado por todos y recibió el apelativo respetable de Besalel. Como este personaje es el orfebre que adornó la Tienda de la Reunión y todos sus objetos, incluida el Arca (Éx 31,2), se ha afirmado que Eginardo fue el superintendente de bellas artes de Carlomagno. En efecto, hasta el año 814 no ejerce función alguna, cumpliendo algunas misiones aisladas: en 806, por ejemplo, lleva a Roma la copia de la Divisio regnorum. Con la llagada de Luis el Piadoso, fue objeto del favor real. Recibió la abadía secular de San Bavón de Gante, de San Servasio de Maastricht, de San Wandrilo, de San Claudio y de San Juan de Pavía. En 817, el emperador lo colocó junto al joven Lotario, como su secretario particular y consejero. En 828 intenta jugar un papel mediador entre Luis el Piadoso y sus hijos; ante la violencia del conflicto, prefirió retirarse y murió en el monasterio de Seligenstad en 840.

    Junto a alguna correspondencia sin interés y un pequeño tratado sobre la adoración de la Santa Cruz, dejó una obra de primera importancia, la Vida de Carlomagno (Vita Karoli). Muy célebre, esta bio grafía constituye la fuente principal para conocer la persona de Carlomagno. Eginardo la prepara en su retiro de 830. Toma como modelo las Vidas de los doce Césares de Suetonio; en ella se inspira para la división en capítulos, la ordenación de materias y en algunas ocasiones toma sus mismas palabras. Además de sus recuerdos personales, utilizó los Anales Reales (Anuales Regni Francorum), la Historia de los obispos de Metz de Pablo Diácono, el testamento del emperador y alguna correspondencia diplomática. La obra es un panegírico, sigue servilmente a su modelo, pero, en su conjunto, es una fuente preciosa de informes, de noticias, y es un buen ejemplo de lo que la segunda generación de las letras carolingias produjo como obra que imita la antigüedad.
    [FONT="]La tercera generación [/FONT] La tercera generación del renacimiento carolingio llega a su madurez en el momento en que el Imperio comienza de desmoronarse. Estos autores dejan de ser imitadores de sus modelos, conciben obras originales, no conformistas. Es interesante la rica correspondencia del abad Lupo de Ferriéres (805-862), el Epitafio para Arséne de Pascasio Radberto, monje de Corbie, verdadero panfleto contra Luis el Piadoso y la reina Judith. Un discípulo de Alcuino, Rábano (784-856), al que su maestro puso el sobrenombre de Mauro como el compañero de San Benito, dirigió la enseñanza en Fulda antes de convertirse en su abad. En 847 fue nombrado arzobispo de Maguncia por Luis el Germánico. Su influencia pedagógica le valió con justo título ser denominado «el preceptor de Germania». Escribió una abundante correspondencia, varios tratados de Teología y, ante la petición de Lotario, un Homiliario. Su hijo espiritual Walafrido Estrabón (8047-849) fue encargado en 829 de la educación del hijo de Luis el Piadoso y Judith, el joven Carlos. Nombrado abad de Reichenau al final del preceptorado, estudió y comentó el Salterio. Publicó una edición de la Vita Caroli, con una subdivisión en párrafos y un prefacio. Un obispo de Orleáns, Jonás (7807-844?), con dos tratados Sobre la realeza (De institutione regia) y Sobre los laicos (De institutione laicali), adquirió una plaza entre los teóricos carolingios de mediados del siglo XI.
    [FONT="]Los personajes originales. Juan Escoto Eriúgena [/FONT]
    Juan Escoto
    Por diferentes títulos, casi opuestos, debemos retener la atención sobre dos figuras, ciertamente los dos espíritus más fuertes de su tiempo: el teólogo Juan Escoto y el arzobispo Hincmaro. Juan Escoto Eriúgena había nacido en Irlanda, como indica su apodo, y allí realizó sus primeros estudios. Dirigió los trabajos de la Schola palatii de Carlos el Calvo. En 850-851, a petición de Hincmaro, para contrapesar las enseñanzas de un monje heterodoxo, Gotescalco, escribió un tratado sobre la Predestinación. En 860, comienza una serie de traducciones griegas, especialmente de Dionisio el Areopagita, discípulo cristiano del filósofo neoplatónico Proclo, a finales del siglo VI. Publicó en latín el tratado Sobre los nombres divinos, Teología Mística, La jerarquía celeste. Tradujo, también, el tratado Sobre las imágenes de Gregorio de Nisa. Entre 862 y 866 escribió De la Naturaleza (Periphyseon o De divisione naturae).

    De la Naturaleza, no se trata de divisiones gramaticales o retóricas, sino de divisiones reales, las que diferencian a los seres y a las cosas unos de otros y que forman un mundo unido y creado por Dios. Juan Escoto intenta explicar las relaciones de la criatura con Dios con la ayuda de las teorías platónicas sobre lo uno y lo múltiple, y después la diferencia entre las cosas por la multiplicidad de las ideas divinas. El mundo es un conjunto jerarquizado cada vez menos noble a medida que se aleja de la perfección divina. El hombre se describe, a la manera de los platónicos, como un espíritu dueño de un cuerpo. La redención cristiana se consigue por un retorno a Dios y a las ideas eternas, a través de toda la jerarquía de los seres. La teoría platónica de la emanación del mundo a partir del Uno y su retorno sirve aquí para describir la idea cristiana de la creación y del fin del mundo. La empresa era nueva en Occidente. Este primer intento de concepción general del universo resulta rápidamente sospechoso; tardíamente, en 1225, es condenado por el papa Honorio III.
    [FONT="]Hincmaro [/FONT] Alumno del monasterio de Saint-Denis desde su infancia, siguió a Hilduino, abad de este monasterio, convertido en archicapellán de la corte en el año 822. Aprendió allí lo necesario para mantenerse en la vida pública. Elegido arzobispo de Reims en 845, después de la deposición de Ebón, se consagra a la evangelización de su diócesis. Reúne el sínodo, publica los estatutos sinodales, predica personalmente, termina la catedral y se esfuerza en recuperar los bienes alienados a su diócesis. Desde este punto de vista, Hincmaro constituye una de las figuras más interesantes de obispo carolingio.

    Docto, se opone a las desviaciones doctrinales de Gotescalco, y se enfrenta también contra Escoto Eriúgena. Defensor vigoroso, algunas veces brutal, de la ortodoxia, Hincmaro fue, también, el protagonista de los derechos del metropolitano —ya conocemos el conflicto con Rotardo, obispo de Soissons, que apeló ante el papa Nicolás I—. El arzobispo jugó, por otra parte, un papel político de primer orden a favor de Carlos el Calvo.

    A su muerte en 882, dejaba una obra teológica y moral considerable. Había contribuido con el rigor de su pensamiento a orientar la política de su época, pero, por su obra de historiador, a partir de 861 es el redactor de los Anales de San Bertín, orienta la imagen que la posteridad se ha hecho de su tiempo. Espíritu cultivado; fuerte voluntad, algunas veces sin escrúpulos, en un tiempo en que se multiplicaban los falsos cánones, encarna el mejor fruto del renacimiento carolingio: una cultura eclesiástica, especulativa pero al mismo tiempo práctica, tanto apta para la controversia teórica como para el gobierno de los hombres.

    Al final de su vida, el período creativo del renacimiento carolingio se había terminado. A mediados del siglo IX, Walafrido Estrabón, en el prefacio de la Vida de Carlomagno, señalaba la caída de los estudios y el debilitamiento de la cultura. Pasado el año 840, toda la legislación escolar cesa y, al final del reinado de Carlos el Calvo, éste y su corte eclesiástica permanecían solos, como un islote de cultura, en un mundo en trance de caer en la ignorancia y la barbarie del pensamiento.

    FUENTE: Historia de la Iglesia


    PUNTO 8 de las NORMAS: respetar el COPYRIGHT

    Normas
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  14. #54
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Para saber sobre la Historia de la Iglesia en España entre los Siglos VIII y XIV, el siguiente PDF es mucho más completo y da la posibilidad a lo largo de sus 303 páginas de tener una visión mucho más amplia. Entre las páginas 33 y 39 se trata la herejía de Elipando y su adopcionismo, si bien el tratamiento general que dan los historiadores es de V. APOSTASIAS POPULARES Y BROTES HETERODOXOS, siendo un cisma algo muy distinto.


    https://mercaba.org/mediafire/garcia...%83%c2%b1a.pdf
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  15. #55
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    ¿Un cisma en la Iglesia Católica?

    José Miguel Arráiz, el 6.03.17

    Recientemente Fr. Dwight Longenecker ha escrito en su blog personal un artículo que me ha parecido muy interesante porque trata de forma prudente pero a la vez valiente, un tema que aunque es evidente muchas veces evitamos tocar. Al final del artículo comparto, para quienes no le conocen, una breve biografía de este sacerdote católico converso desde el anglicanismo.

    ¿Cisma? ¿Qué cisma?

    Los titulares de la semana pasada en los noticieros comentaban que un grupo de cardenales cree que el Papa Francisco debe renunciar para evitar un cisma catastrófico en la Iglesia Católica.

    Es un hecho que la Iglesia Católica en la actualidad ya está en el cisma, pero es un cisma interno, oculto para la mayoría de las personas.

    La división es muy clara y sin embargo prácticamente tácita. Nadie se atreve a hablar de ello. La división existe entre cardenales, entre obispos y arzobispos, entre teólogos y entre párrocos. Existe también entre liturgistas y catequistas, trabajadores de iglesias, músicos, maestros, periodistas y escritores.

    No es realmente una división entre conservadores y liberales, entre tradicionalistas y progresistas.

    Es una división entre quienes creen que Jesucristo es el Hijo de Dios, nacido de la Virgen, y que como la segunda persona de la Trinidad Santa e indivisa estableció su iglesia en la tierra sobrenaturalmente llena del Espíritu Santo que permanecería firme hasta el fin de los tiempos, y los que creen lo contrario.

    Los que creen lo contrario son los modernistas. Ellos son los que piensan que la iglesia es una institución de construcción humana. Un accidente histórico que ocurrió hace dos mil años y que tuvo éxito por algunos giros del destino y algunas circunstancias felices. Desde esa perspectiva la iglesia “puede” y “debe” adaptarse y cambiar para cada edad y cultura en la que se encuentra.

    Esta es la gran división. Este es el cisma que ya existe.

    Pero ¿es la iglesia una institución divinamente designada y establecida para la salvación eterna de las almas o es una construcción social en donde las personas sinceras se han juntado para hacer del mundo un lugar mejor?

    Esta es la división que existe dentro de la iglesia hoy y cada conflicto que ocurre -desde la música, la arquitectura, el arte, la educación católica, la liturgia, la literatura, las devociones a las disciplinas y las doctrinas- todo vuelve sobre esta división básica.

    Por supuesto yo estoy de acuerdo con los primeros: en que la iglesia fue establecida por el Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo para la derrota de Satanás, la salvación de las almas y la redención del mundo a través de las gracias sobrenaturales potenciadas por la muerte sacrificial de Jesucristo en la cruz.

    Todo lo demás, desde salvar el medio ambiente hasta alimentar a los hambrientos, desde la igualdad de derechos de los trabajadores hasta la apertura de un comedor de beneficencia, desde la educación de los jóvenes hacia el logro de la paz y la justicia, todo eso es secundario y depende de esta primera y eterna prioridad.

    El cisma ya existe.

    Todo lo que se requiere es que cada católico decida en qué lado está.


    ¿Quién es Fr. Dwight Longenecker?

    Según el propio Fray Dwight Longenecker cuenta, es un americano que ha pasado la mayor parte de su vida viviendo y trabajando en Inglaterra. Fue educado en un hogar protestante evangélico en Pensilvania, y luego de graduarse de la Universidad fundamentalista Bob Jones estudió teología en la Universidad de Oxford. Finalmente fue ordenado sacerdote anglicano y trabajó como presbítero capellán de la escuela en Cambridge y fue párroco en la Isla de Wight.

    Sin embargo, posteriormente se dio cuenta de que él y la Iglesia Anglicana estaban en caminos divergentes, y en 1995 Dwight y su familia fueron recibidos en la Iglesia Católica. Quienes entiendan inglés y quieran conocer más de su historia de conversión pueden leerla de su propio blog.

    El padre Dwight pasó los siguientes diez años trabajando como escritor independiente, contribuyendo con más de veinticinco revistas, periódicos en Gran Bretaña, Irlanda y Estados Unidos.

    Su primer libro ha sido el más vendido relacionado a historias de conversión en inglés llamado The Path to Rome - Modern Journeys to the Catholic Fait. Posteriormente escribió con éxito más libros relacionados a la apologética apreciados por presentar un enfoque amigable y no conflictivo, como por ejemplo Mary-A Catholic Evangelical Debate que contiene un debate con su amigo de la Universidad Bob Jones, David Gustafson, un evangélico episcopaliano.

    El Padre Dwight también ha contribuido con un capítulo del tercer volumen de la exitosa serie de libros Surprised by Truth del reconocido apologista Patrick Madrid.

    En diciembre de 2006 fue ordenado sacerdote católico bajo la provisión pastoral especial para el ex clero anglicano casado. Actualmente es párroco de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario en Greenville.


    ¿Un cisma en la Iglesia Católica?
    ALACRAN dio el Víctor.
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    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

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    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  16. #56
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Lo cierto es que la mayoría de los católicos desconocemos o conocemos mal, el Catecismo y cuanto más el Código Canónico. Hoy están pasando cosas terribles dentro de la Iglesia Católica, vivimos un momento histórico en el que la Institución puede partirse de facto en dos, como ya lo hizo en el pasado. Vemos la herejía permanentemente en boca de muchos prelados y otros consagrados, cuando no desde el propio Vaticano que escandaliza a muchos fieles. POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS (MATEO 7:16)

    Asistimos igualmente a una apostasía generalizada que presenta grandes signos de alarma pues se parece cada día más a la gran apostasía profetizada.

    https://adelantelafe.com/la-resurrec...la-viuda-nain/

    Y, por supuesto, el gran cisma parece cada vez más evidente y próximo a llevarse a cabo. El Sínodo de la Amazonía promete ser el punto final para que se produzca de facto y, si Dios no lo remedia, de iure.

    Pero ¿qué son cada una de estas figuras y cómo se tratan en el Derecho Canónico vigente? La respuesta a continuación:

    El cisma, la herejía y la apostasía en el derecho canónico


    ESCRITO POR PEDRO MARÍA REYES VIZCAÍNO.

    La Iglesia se sabe depositaria de un cuerpo doctrinal entregado por Jesucristo para la salvación de los hombres. Es el llamado depósito de fe. Es función de la Iglesia defender la integridad del depósito de fe, para lo cual cuenta con la indefectibilidad prometida por el Señor (cf. Mt 16, 18; 28, 20). Por ello uno de los elemento de esta función de la Iglesia consiste en señalar aquello que no está incluido en el depósito de la de.

    La Iglesia, además, tiene la misión de difundir el depósito de la fe entre los hombres, para lo cual es consciente de que la verdad que la Iglesia enseña se propone, no se impone, o como dice el Concilio Vaticano II, «la verdad no se impone de otra manera, sino por la fuerza de la misma verdad, que penetra suave y fuertemente en las almas» (Declaración Dignitatis humanae, n. 1).

    Forma parte de la doctrina de la Iglesia el derecho a la inmunidad de coacción en esta materia, «de tal manera que, en materia religiosa, ni se obligue a nadie a obrar contra su conciencia, ni se le impida que actúe conforme a ella en privado y en público, sólo o asociado con otros, dentro de los límites debidos» (Declaración Dignitatis humanae, n. 2). Nadie puede ser coaccionado para abrazar las enseñanzas de la Iglesia, pero la Iglesia tiene el derecho de indicar cuál es el cuerpo doctrinal al que deben adherirse quienes quieran considerarse católicos.

    El cisma, la herejía y la apostasía

    El Código de Derecho Canónico define estas tres figuras:

    Canon 751: Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos.

    La herejía

    Por lo tanto, la herejía es la negación pertinaz de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica. El canon 750 § 1 define qué se debe creer con fe divina y católica:

    Canon 750 § 1: Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios, ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria.

    Entre estas doctrinas se encuentran los artículos del Credo y los dogmas proclamados por el papa o los Concilios Ecuménicos, como los dogmas marianos o la infalibilidad del Romano Pontífice. El rechazo de estas doctrinas constituye herejía.

    El cisma

    El cisma es el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos. El que incurre en cisma no niega ninguna verdad de fe, pero rompe el vínculo que le une al Romano Pontífice y a los demás miembros de la Iglesia. Rompe uno de los tria vincula que nos une a los católicos, el vinculum regendi, al declararse no sometido a la autoridad del Papa. No incurre en cisma quien desobedece al Santo Padre. Este hecho, aunque puede ser muy grave, en sí no constituye un cisma. Lo que es esencial al cisma es negar al Papa su autoridad sobre la Iglesia.

    Como dijo el Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos en la Nota Explicativa de 24 de agosto de 1996 sobre la excomunión en que incurren los seguidores de Lefebvre en su n. 5, el cisma (y la consecuente excomunión) afecta a aquellos que se adhieren formalmente a un movimiento cismático. Aunque sobre la cuestión del alcance exacto de la noción de ‘adhesión formal al cisma’ sería competente la Congregación para la Doctrina de la Fe, parece que tal adhesión debe implicar dos elementos complementarios:

    a) uno de naturaleza interna, que consiste en participar libre y conscientemente en la sustancia del cisma, esto es, en el optar por los seguidores de Lefebvre en tal modo que se ponga tal opción por encima de la obediencia al Papa;

    b) otro elemento de índole externa, consistente en la exteriorización de esta opción, cuyo signo más manifiesto sería la participación exclusiva en los actos lefebrianos, sin tomar parte en los actos de la Iglesia Católica. Se trataría, sin embargo, de un signo no unívoco, puesto que existe la posibilidad de que algún fiel tome parte en las funciones litúrgicas de los seguidores de Lefebvre sin participar en su espíritu cismático.

    Naturalmente estas indicaciones se deberán aplicar en movimientos cismáticos análogos.

    La apostasía

    La apostasía es el rechazo total de la fe cristiana. En este caso no se rechaza una doctrina católica, sino que se rechaza a la Iglesia Católica entera. Puede que el apóstata comparta algunas doctrinas católicas, pero rechaza la autoridad de la Iglesia. Un ejemplo sería el del católico que se hace musulmán: este sujeto sería un apóstata, aunque cree en algunas doctrinas católicas, como la existencia de Dios Uno. Sin embargo cree en esas doctrinas no por la autoridad de la Iglesia, sino por otros motivos. Por eso se puede afirmar que rechaza totalmente la fe cristiana.

    Un caso particular es la defección formal de la Iglesia Católica. De ella habló especialmente la Comunicación a los Obispos sobre el acto formal de defección de la Iglesia Católica, enviada por el Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos el 13 de marzo de 2006.

    En este documento, en su n. 2, se dice:

    El contenido del acto de voluntad ha de ser la ruptura de aquellos vínculos de comunión –fe, sacramentos, gobierno pastoral– que permiten a los fieles recibir la vida de gracia en el interior de la Iglesia. Esto significa que un tal acto formal de defección no tiene sólo carácter jurídico-administrativo (salir de la Iglesia en el sentido relativo a su registro con las correspondientes consecuencias civiles), sino que se configura como una verdadera separación con respecto a los elementos constitutivos de la vida de la Iglesia: supone por tanto un acto de apostasía, de herejía o de cisma.


    Sanción canónica

    La herejía, el cisma y la apostasía están tipificados como delitos canónicos castigados con excomunión latae sententiae (cf. can. 1364). Además, las Modificaciones a las Normas de los delitos más graves de 21 de mayo de 2010 en su art. 2º, establece que estos son delitos más graves y están reservados a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

    La herejía, el cisma y la apostasía tienen otras consecuencias:

    a) El can. 1184 § 1, 1 indica que se deben negar las exequias eclesiásticas “a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos”, salvo que haya manifestado algún signo de arrepentimiento antes de morir.

    b) Según el can. 1041, 2, son irregulares para recibir las órdenes sagradas “quien haya cometido el delito de apostasía, herejía o cisma”.

    c) El can. 194 § 1, 2, establece que queda removido del oficio eclesiástico ipso iure “quien se ha apartado públicamente de la fe católica o de la comunión de la Iglesia”.



    El cisma, la herejía y la apostasía en el derecho canónico - Iuscanonicum - Derecho Canónico en la Web


    Naturalmente el artículo necesita de algunas correcciones o precisiones como, por ejemplo, y no es un asunto menor precisamente, que Benedicto XVI levantó la ex-comunión a Mons. Levfebre y, en consecuencia, a todos los obispos por él nombrados. Por tanto, el cisma que se supone que provocó Levfebre -¿él, o quienes motivaron su terrible decisión?-, en realidad no fue sino una confrontación entre quienes son fieles al depósito de la fe y quienes querían (y quieren) acabar con dicho depósito.

    https://www.aciprensa.com/noticias/e...s-por-lefebvre


    Hay otros aspectos que merecen un comentario, tal como es el caso de que se utilizan los documentos del CVII en un sentido u otro según conviene. Los contenidos de tales documentos recuerdan a lo que pasa con la vigente Constitución española de 1978, así no son pocos los que toreando los artículos de la misma son, cuando las circunstancias interesan, quienes más los exhiben impúdicamente. En estos momentos, el Sínodo de la Amazonía es manifiesto que pasa de toda la Historia de la Iglesia, lo mismos que del CVII.

    Por último, recordemos que la infalibilidad papal se refiere a la relativa en materia de dogma.

    Ahora la duda está en saber quién o quiénes están provocando el actual cisma. Se sostiene, y con razón, que lo que buscan es hacer desaparecer la Iglesia Católica, hacerla invisible, pero no está de más preguntarse si todo esto no obedece a otras razones, como prepararla para la llegada del Anticristo que llegará para sentarse en el Trono de Pedro y autoproclamarse dios (con mínúsculas, la mayúscula es para el Verdadero).

    En Mateo 24- 4:14, se nos avisa ante los acontecimientos previos a la Segunda Venida, también en Lucas 18-8, donde se pregunta: "Pero cuando venga el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra? ¿Significan esos términos que no habrá Iglesia, o que ésta será una Iglesia falsa en la que ya no hay fe en la revelación de Dios en Cristo?
    Última edición por Valmadian; Hace 4 semanas a las 16:19
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  17. #57
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Asistimos igualmente a una apostasía generalizada que presenta grandes signos de alarma pues se parece cada día más a la gran apostasía profetizada.
    Ciertamente, tendría mucha miga que el recuento de últimos Papas que realizó San Malaquías antes de la Gran Tribulación, fuera tan sumamente exacto como al menos, a simple vista, parece.
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  18. #58
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Pues da la impresión de que sí, aunque la lista ya debería haber acabado y sólo queda la posibilidad de que San Malaquias hablase de papas, papas, no antipapas. la cuestión se puede aclarar si mirando su lista aparece algún antipapa, pues en tal caso no se podría aplicar ese criterio, pero si es al contrario, todavía quedaría "Pedro el romano", que acorde con tal denominación, deberá ser romano de origen y nacimiento.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

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  19. #59
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    En sí es una repetición del artículo reproducido en el # 50 pero introduce algunos aspectos diferentes y otro orden de exposición. En cualquier caso, este sínodo representa un gravísimo riesgo de fractura en la Iglesia y hasta el otoño seguiremos a la espera de acontecimientos.



    Muller explica los errores del documento del Sínodo Amazónico


    Por INFOVATICANA | 16 julio, 2019

    InfoVaticana publica hoy, en colaboración con medios de todo el mundo y de manera simultánea, la declaración que el Cardenal Müller ha emitido analizando el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonía que se celebrará en Roma el próximo mes de octubre.

    «Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo» (1 Cor 3, 11)

    Sobre el concepto de Revelación presente en el Instrumentum Laboris del Sínodo para la Amazonía



    1. Sobre el método del Instrumentum Laboris (IL)

    Nadie podría cuestionar la buena voluntad de quienes están implicados en la preparación e implementación del sínodo y su intención de hacer todo lo posible para animar la fe católica entre los habitantes de esta amplia región de fascinante paisaje.

    La región amazónica representa para la Iglesia y para el mundo «un pars pro toto, un paradigma, una esperanza para el mundo» (IL 37). Ya esta asignación de su tarea demuestra la idea de un desarrollo «integral» de todos los hombres en la única casa que es la Tierra, de la que la Iglesia se declara ser responsable. Esta idea la encontramos una y otra vez en el Instrumentum Laboris (IL). El propio texto está dividido en tres partes: 1) La voz de la Amazonía; 2) Ecología integral: el clamor de la tierra y de los pobres; 3) Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas. Estas tres partes están construidas según el esquema que también utiliza la Teología de la Liberación: ver la situación – juzgar a la luz de los Evangelios – actuar para establecer mejores condiciones de vida.

    2. Ambivalencia en la definición de los términos y los objetivos

    Como suele suceder con textos que han sido escritos por un grupo de trabajo, siempre hay equipos de personas que tienen un modo de pensar similar, en los que cada uno trabaja una parte, lo que da como resultado algunas tediosas redundancias. Si se eliminaran todas las repeticiones, el texto quedaría fácilmente reducido a la mitad, incluso menos.

    Sin embargo, el problema principal no es la excesiva longitud del texto, sino el hecho de que no se aclara el significado de los términos clave, que son utilizados de manera inflacionaria: ¿qué es un camino sinodal, qué es desarrollo integral, qué significa una Iglesia samaritana, sinodal y abierta, o una Iglesia de apertura, la Iglesia de los pobres, la Iglesia del Amazonas, etc.? ¿Es esta Iglesia distinta al Pueblo de Dios, o hay que considerarla meramente como la jerarquía del papa y los obispos, o es parte de ella, o está en el lado opuesto a la gente? ¿Es el Pueblo de Dios un término sociológico o teológico? ¿O no es, más bien, la comunidad de los fieles que, junto a sus pastores, están en peregrinación hacia la vida eterna? ¿Son los obispos los que tiene que oír el clamor del pueblo, o es Dios el que, tal como hizo con Moisés durante la esclavitud de Israel en Egipto, les dice ahora a los sucesores de los apóstoles que guíen a los fieles fuera del pecado y de la maldad del naturalismo e inmanentismo secular hacia la Palabra de Dios y los Sacramentos de la Iglesia?

    3. Cambio en la hermenéutica

    ¿Ha sido entregada la Iglesia de Cristo por su Fundador, como si se tratara de un material en bruto, en las manos de los obispos y los papas para que así estos, iluminados ahora por el Espíritu Santo, la reconstruyan haciendo de ella un instrumento actualizado con fines también seculares?


    La estructura del texto presenta un giro radical en la hermenéutica de la teología católica. La relación entre Sagrada Escritura y Tradición Apostólica por un lado, y el Magisterio de la Iglesia por otro, ha sido determinado clásicamente de tal modo que la Revelación está plenamente contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición, mientras que es tarea del Magisterio -unido al sentido de fe de todo el pueblo de Dios- interpretarla de manera auténtica e infalible. Así, la Sagrada Escritura y la Tradición son los principios constitutivos del conocimiento para la profesión católica de fe y su reflejo teológico-académico. El Magisterio, por su parte, es meramente activo de una manera interpretativa y reguladora (Dei Verbum 8-10; 24).

    En el caso del IL, sin embargo, es exactamente lo opuesto. Toda la línea de pensamiento se vuelve autorreferencial y circula en torno a los últimos documentos del Magisterio del papa Francisco, con algunas escasas referencias a Juan Pablo II y Benedicto XVI. Se cita poco la Sagrada Escritura y casi nada a los Padres de la Iglesia, sólo de manera ilustrativa y con el fin de apoyar convicciones que ya son preexistentes por otras razones. Tal vez se desea así mostrar una especial lealtad al papa, o tal vez se crea que es posible evitar los desafíos del trabajo teológico cuando se hacen constantes referencias a palabras clave muy conocidas, y a menudo repetidas, que los autores llaman, de una manera bastante chapucera, «el mantra de Francisco» (IL 25). Este halago es llevado a su extremo cuando los autores añaden, después de afirmar que «el sujeto activo de la inculturación son los mismos pueblos indígenas» (IL 122), la extraña formulación, a saber: «Como ha afirmado el papa Francisco ‘la gracia supone la cultura'». Como si hubiera sido él quien ha descubierto este axioma, que es en realidad un axioma fundamental de la propia Iglesia católica. En el original, la Gracia supone la Naturaleza, del mismo modo que la Fe supone la Razón (véase Santo Tomás de Aquino, S. th. I q.1 a.8).

    Además de confundir los papeles del Magisterio por un lado, y de la Sagrada Escritura por el otro, el IL llega hasta el punto de afirmar que hay nuevas fuentes de la Revelación. IL 19 afirma: «Además, podemos decir que la Amazonía -u otro espacio territorial indígena o comunitario- no es solo un ubi (un espacio geográfico), sino que también es un quid, es decir, un lugar de sentido para la fe o la experiencia de Dios en la historia. El territorio es un lugar teológico desde donde se vive la fe, es también una fuente peculiar de revelación de Dios. Esos espacios son lugares epifánicos en donde se manifiesta la reserva de vida y de sabiduría para el planeta, una vida y sabiduría que hablan de Dios». Si aquí se declara que un cierto territorio es «una fuente secular de revelación de Dios», entonces tenemos que afirmar que es una enseñanza falsa, puesto que durante dos mil años la Iglesia católica ha enseñado de manera infalible que la Sagrada Escritura y la Tradición Apostólica son las únicas fuentes de la Revelación y que no se puede añadir ninguna otra Revelación a lo largo de la historia. Como afirma Dei Verbum, «no hay que esperar ya ninguna revelación pública» (4). La Sagrada Escritura y la Tradición son las únicas fuentes de la Revelación, tal como explica Dei Verbum en el n. 7: «Por consiguiente, esta sagrada tradición y la Sagrada Escritura de ambos Testamentos son como un espejo en que la Iglesia peregrina en la tierra contempla a Dios, de quien todo lo recibe, hasta que le sea concedido el verlo cara a cara». «La Sagrada Tradición, pues, y la Sagrada Escritura constituyen un solo depósito sagrado de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia» (Dei Verbum 10).

    Además de estas desconcertantes afirmaciones y referencias, la organización Rete Ecclesiale Panamazzonica (=REPAM) -a la que se le encargó la preparación del IL, en virtud de lo cual fue fundada en 2014-, así como los autores de la llamada Theologia india, normalmente se citan a ellos mismos.

    Es una sociedad cerrada de personas con el mismo punto de vista sobre el mundo, tal como se puede observar fácilmente en la lista de nombres de los encuentros pre-sinodales que tuvieron lugar en Washington y Roma, que contiene un número desproporcionadamente alto de europeos de habla alemana.

    Son inmunes a las objeciones serias porque estas pueden estar basadas sólo en un doctrinarismo y dogmatismo monolítico, o en un ritualismo (IL 38; 110; 138), así como en un clericalismo que es incapaz de dialogar (IL 110), y en el rígido modo de pensar de los fariseos y en el orgullo de la razón de los escribas. Razonar con estas personas sería una pérdida de tiempo y un esfuerzo vano.

    No todos ellos tienen experiencia con Sudamérica y están presentes sólo porque siguen la línea oficial y controlan los temas del camino sinodal que han emprendido la Conferencia Episcopal alemana y el Comité Central de los católicos alemanes (abolición del celibato, acceso de las mujeres al sacerdocio y a posiciones clave contra el clericalismo y fundamentalismo, adaptar la moralidad sexual revelada a la ideología de género y apreciación de las prácticas homosexuales).

    Yo he estado en servicio en el campo pastoral y teológico en Perú y otros países durante quince años consecutivos, cada 2-3 meses. Estaba mayormente en parroquias y seminarios sudamericanos, por lo que mi juicio no tiene una mera perspectiva eurocéntrica, tal como algunos desearían reprocharme.

    Todos los católicos estarán de acuerdo con una importante intención del IL, a saber: que los pueblos de la Amazonía no sigan siendo objeto del colonialismo y neocolonialismo, sujetos a fuerzas que sólo piensan en el provecho y el poder, a costa de la felicidad y la dignidad de los demás. Está claro para la Iglesia, la sociedad y el Estado que la gente que vive allí -sobre todo nuestros hermanos y hermanas católicos-, son iguales y libres en sus vidas y trabajos, su fe y su moralidad, y esto es nuestra responsabilidad común ante Dios. Pero, ¿cómo se puede alcanzar?

    4. El punto de partida es la Revelación de Dios en Jesucristo

    Sin duda, la proclamación del Evangelio es un diálogo, que corresponde a la Palabra (=Logos) de Dios dirigida a nosotros y nuestra respuesta en el don libre de la obediencia a la fe (Dei Verbum 5). Porque la misión viene de Cristo el Dios-Hombre y porque Él pasó Su Misión desde el Padre a Sus Apóstoles, las alternativas del enfoque dogmático «desde arriba» hacia el enfoque pedagógico-pastoral «desde abajo» no tienen sentido, sólo si se rechaza el «principio divino-humano del caso pastoral» (Franz Xaver Arnold).

    Pero el hombre es el destinatario del mandato misionero universal de Jesús (Mateo 28, 19), «el mediador universal y único de la salvación entre Dios y toda la humanidad» (Juan 14, 6; Hechos 4, 12; 1 Tim 2, 4 sig.) y el hombre puede reflexionar, con la ayuda de la razón, sobre el sentido de la vida entre el nacimiento y la muerte, y su vida está sacudida por las crisis existenciales de la existencia humana, y pone su esperanza, en la vida y en la muerte, en Dios, el origen y la meta de todo ser.

    Una cosmovisión con sus mitos y el mágico ritual de la Madre «Naturaleza», o de sus sacrificios a los «dioses» y espíritus que nos causan un gran miedo, o que nos tientan con falsas promesas, no pueden ser un enfoque adecuado para la venida del Dios Trino en Su Palabra y en Su Espíritu Santo. Mucho menos puede ser un enfoque con un punto de vista científico-positivista de una burguesía progresista que acepta el cristianismo como un cómodo vestigio de valores morales y ritos civiles-religiosos.

    Seamos serios, ¿acaso en la formación de los futuros pastores y teólogos debe sustituirse el conocimiento de la filosofía clásica y moderna, de los Padres de la Iglesia, de la teología moderna y de los concilios por la cosmovisión amazónica y la sabiduría de los antepasados con sus mitos y rituales?

    Si la expresión «cosmovisión» significa sólo que todas las cosas creadas son interdependientes, es un tópico. Debido a la sustancial unión del cuerpo y el alma, el hombre está en el cruce del entramado del espíritu y la materia. Pero la contemplación del cosmos es sólo la ocasión para glorificar a Dios y su maravilloso trabajo en la naturaleza y la historia. El cosmos, sin embargo, no tiene que ser adorado como Dios; sólo el Creador debe serlo. No nos arrodillamos ante el enorme poder de la naturaleza y ante «los reinos del mundo y su gloria» (Mateo 4, 8), sino sólo ante Dios: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto» (Mateo 4, 10). Es así como Dios rechazó al diabólico seductor en el desierto.

    5. La diferencia entre la Encarnación de la Palabra y la inculturación como vía de evangelización

    La «teología indígena y la ecoteología» (IL 98) son un invento de los románticos sociales. La teología es la comprensión (intellectus fidei) de la Revelación de Dios en Su Palabra en la Profesión de Fe de la Iglesia, y no una nueva y continua mezcla de sentimientos del mundo y de puntos de vista del mundo o de constelaciones religioso-morales del sentimiento cósmico todo-en-uno, la mezcla de los sentimientos del propio yo con los del mundo (hen kai pan).

    Nuestro mundo natural es la creación de un Dios Personal. La fe en el sentido cristiano es, por lo tanto, el reconocimiento de Dios en Su Palabra Eterna que se hizo Carne: es la iluminación del Espíritu Santo para que reconozcamos a Dios en Cristo. Con la fe, se nos comunican las virtudes sobrenaturales de la esperanza y la caridad. Así es como nos comprendemos a nosotros mismos como hijos de Dios, quien, a través de Cristo, llama a Dios en el Espíritu Santo, Abba, Padre (Rom 8, 15). Depositamos nuestra confianza en Él, y Él nos convierte en Sus hijos, libres del miedo a las fuerzas elementales del mundo y a las apariencias demoníacas, dioses y espíritus, que con malicia nos esperan en el carácter impredecible de las fuerzas materiales del mundo.

    La Encarnación es un hecho único en la historia que Dios determinó libremente con Su deseo universal de salvación. No es una inculturación, y la inculturación de la Iglesia no es una encarnación (IL 7;19;29;108). No fue Ireneo de Lyon, en su V libro Adversus haereses (IL 113), sino Gregorio Nacianceno el que formuló el principio: «quod non est assumptum non est sanatum – lo que no es asumido no es redimido» (Ep. 101, 32). Lo que significa la plenitud de la naturaleza humana contra lo afirmado por Apolinar de Laodicea (315-390), que pensaba que el Logos en la Encarnación sólo asumía una naturaleza, sin alma humana. Por esta razón la siguiente frase es totalmente abstrusa: «La diversidad cultural reclama una encarnación más real para asumir diversos modos de vida y culturas». (IL 113)

    La Encarnación no es el principio de una adaptación cultural secundaria, sino el principio principal de la salvación concreta en la «Iglesia como sacramento de salvación del mundo en Cristo» (Lumen Gentium 1, 48), en la profesión de fe de la Iglesia, en sus siete sacramentos y en su episcopado con el papa a la cabeza, en sucesión apostólica.

    Los ritos secundarios de las tradiciones de los pueblos pueden ayudar a inculcar la cultura de los sacramentos, que son los medios de salvación instituidos por Cristo. Sin embargo, no pueden ser independientes porque, por ejemplo, de repente costumbres matrimoniales pueden convertirse en más importantes que la Palabra-Sí [“Ja-Wort”], constitutiva del Sacramento del matrimonio. Los signos sacramentales, instituidos por Cristo y los apóstoles (símbolos de palabra y materiales) no pueden cambiarse a cualquier precio. El bautismo es administrado de manera válida sólo si es en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y con agua natural. Y en la Eucaristía no se puede reemplazar con comida local el pan hecho de trigo y el vino hecho con uva. Hacerlo no sería inculturación, sino una inadmisible interferencia con el deseo de Jesús como fundador [“Stiftungswillen”] y también sería destruir la unidad de la Iglesia en su centro sacramental.

    Cuando la inculturación se refiere a la celebración externa secundaria del culto divino y no a los sacramentos -que es ex opere operato, a través de la presencia viva de Cristo, el fundador y el verdadero dador de Gracia en estos signos sacramentales-, entonces la siguiente frase es escandalosa, o como mínimo, desconsiderada: «Sin esta inculturación la liturgia puede reducirse a una ‘pieza de museo’ o ‘una posesión de pocos'». (IL 124)

    Dios no sólo está en todas partes y presente de igual manera en todas las religiones, como si la Encarnación fuera meramente un fenómeno típico mediterráneo. De hecho, Dios como Creador del mundo está presente como un todo y en cada corazón humano individualmente (Hechos 17, 27 y sig.), incluso si los ojos del hombre a menudo están cegados por el pecado, y sus oídos están sordos al Amor de Dios. Pero Él viene por medio de la Revelación de sí mismo en la historia de Su pueblo elegido, Israel, y viene a nosotros en su Palabra Encarnada y en el Espíritu que infundió en nuestros corazones. Esta comunicación de sí mismo que hace Dios como Gracia y vida de cada hombre se difunde en el mundo mediante la proclamación de la Iglesia de su vida y su culto, es decir, mediante la misión en el mundo según el mandato universal que recibió de Cristo.

    Sin embargo, Él se anticipa y trabaja con la ayuda de la Gracia en los corazones de esos hombres que aún no le conocen expresamente y por Su nombre, por lo que, cuando oyen hablar de Él en la proclamación apostólica, pueden identificarle como el Señor Jesús, en el Espíritu Santo (1 Cor 12, 3).

    6. El criterio de discernimiento: la comunicación histórica de Dios en Jesucristo

    Lo que falta en el IL es un testimonio claro de la comunicación de Dios en el verbum incarnatum, de la sacramentalidad de la Iglesia, de los Sacramentos como medio objetivo de la Gracia en lugar de meros símbolos autorreferenciales, del carácter sobrenatural de la Gracia, por lo que la integridad del hombre no consiste sólo en la unidad con una bio-naturaleza, sino en la Filiación Divina y en la comunión llena de gracia con el Espíritu Santo y, por lo tanto, en el hecho de que la vida eterna es el premio por la conversión a Dios, la reconciliación con Él, y no sólo con el medio ambiente y nuestro mundo compartido.

    No se puede reducir el desarrollo integral sólo al suministro de recursos materiales. Porque el hombre recibe su nueva integridad sólo mediante la perfección en la Gracia; ahora en el Bautismo, por el que nos convertimos en nuevas criaturas y en hijos de Dios, y un día en la Visión Beatífica en la comunidad del Padre, y el Hijo, y del Espíritu Santo y en comunión con Sus santos (1 Juan 1, 3; 3, 1 y sig.).

    En lugar de presentar un enfoque ambiguo con una religiosidad vaga y un intento inútil de convertir al cristianismo en una ciencia de la salvación al sacralizar el cosmos y la biodiversidad de la naturaleza y la ecología, tenemos que mirar el centro y origen de nuestra fe: «Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina» (Dei Verbum 2).

    Traducido para InfoVaticana por Verbum Caro.



    https://infovaticana.com/2019/07/16/...odo-amazonico/
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  20. #60
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    Re: ¿Pero ya hay cisma de facto o no lo hay?

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    En ese contexto de "añadir" nuevas fuentes de revelación, según el Instrumentum Laboris, o documento con el que van a trabajar los obispos en Roma a partir de octubre, resulta necesario concretar aspectos que muestran que algo muy oscuro se ha introducido entre un sector de la curia. El siguiente artículo de Infocatólica resulta revelador, en su texto se pueden leer párrafos raros, ajenos por completo a la Doctrina de la Iglesia Católica.



    La eficacia ¿sobrenatural? de los rituales amazónicos

    Néstor, el 18.06.19

    En el numeral 87 del instrumento de trabajo para el próximo sínodo sobre la Amazonia, tal como se ha publicado aquí en Infocatólica, se puede leer lo siguiente:

    “87. Los rituales y ceremonias indígenas son esenciales para la salud integral pues integran los diferentes ciclos de la vida humana y de la naturaleza. Crean armonía y equilibrio entre los seres humanos y el cosmos. Protegen la vida contra los males que pueden ser provocados tanto por seres humanos como por otros seres vivos. Ayudan a curar las enfermedades que perjudican el medio ambiente, la vida humana y otros seres vivos.”


    Aparte de todo lo que se presenta como alarmante en este sínodo, en el cual podrian darse pasos hacia el fin del celibato sacerdotal obligatorio, así como hacia el sacerdocio femenino, ese párrafo se lee como atribuyendo una eficacia real a los rituales y ceremonias indígenas.

    Eso ya es bastante, pero surge la pregunta de cuál es la fuente revelada para esa afirmación ¿la Escritura, la Tradición?


    Por otra parte, si esa eficacia real existe ¿cuál es su causa? ¿Es natural o sobrenatural? No parece que sea natural, ni que la ciencia tenga alguna hipótesis explicativa de la misma. Y entonces, si es sobrenatural, sólo puede ser divina, angélica o demoníaca. Como se ve, es de vital importancia saber, en todo caso, de cuál de las tres se trata, o en definitiva, de las dos.

    Y si se responde que dados sus buenos efectos esa causa no puede ser demoníaca, dejando pasar esa afirmación que tampoco se puede hacer en forma absoluta, porque el demonio puede muy bien darnos bienes temporales a cambio de nuestra condenación eterna, el hecho es que volvemos a lo mismo ¿cuál es la fuente revelada para esa afirmación? ¿Dónde consta en la Escritura o la Tradición de la Iglesia que los rituales de los indígenas amazónicos tienen esa eficacia debida a la acción de Dios o de sus ángeles?

    En realidad, la actitud tradicional de la Iglesia ante ese tipo de rituales ha sido, por decir poco, de extrema desconfianza, comenzando por el dicho patrístico: “Omnes dii gentium daemonia”: todos los dioses de los gentiles (paganos) son demonios.

    ————————————————————————

    Copio del siguiente sitio web:

    ¿Que significa la maldición de Dabucurí? - A Todo Momento



    Guarulla lanzo la maldición de Dabucurí a Maduro

    Este martes, el gobernador del estado Amazonas le lanzó una maldición chamánica los responsables de su inhabilitación política. El conjuro fue hecho durante una rueda de prensa

    “No morirán sin tormento. Antes de morir comenzarán a sufrir y su alma va a vagar por los sitios más oscuros y pestilentes antes de poder cerrar los ojos”, esas fueron las palabras de Liborio Guarulla, gobernador del estado Amazonas, al referirse a los que lo inhabilitaron políticamente durante 15 años.

    Agitando una pequeña maraca adornada con plumajes negros y marrones, Guarulla lanzó esta maldición que es muy popular en la selva amazónica .

    No es la primera vez que un político venezolano amenaza con una maldición, en el pasado, el presidente Nicolás Maduro amenazó al electorado de que le caería la maldición de Maracapana a quien no votara por él.

    ¿En qué consiste realmente esta maldición?

    [I]1) En la selva amazónica, que abarca Venezuela, Brasil, Colombia y Perú, los indígenas que la habitan, dan a cierto ritual especial sagrado y poderoso el nombre de Dabucurí.

    2) Es conocida como una prolongada y especial ceremonia tradicional de integración entre las distintas etnias.

    3) La fiesta ceremonial del dabucurí se caracteriza por los llamativos atuendos y adornos rituales que visten hombres y mujeres para disfrutar de esta ocasión especial.

    4) Lo más importante de esta ceremonia es que se ofrecen danzas y se ofrenda comida, frutas y bebidas a los ancestros para recibir gran abundancia y prosperidad.

    5) Según la tradición chamánica, cuando este ritual se lanza en forma de maldición, todo aquél que lo recibe carecerá de prosperidad, será despojado de sus riquezas y su vida se inundará de dolor y pesar.

    6) Todas las mujeres se dedican a preparar la chicha, pero primero tienen que ir a la chagra, arrancan yuca y ñame; faltando 8 días para el Dabucurí el proceso se torna dispendioso ya que tienen que cocinar por varios días los materiales y luego dejarlos fermentar por cuatro días en un recipiente llamado cachirí.

    7) En el Dabucurí participan los ancianos, hombres adultos, hombres jóvenes que ya han vivido la fiesta en años anteriores, niños mayores de 12 años, mujeres y niños menores de edad.

    8) Las mujeres son las encargadas de preparar la mayor cantidad de comida y bebida para ofrendar y compartir durante el ritual.

    9) En la declaraciones ofrecidas por Guarulla, en donde lanzó un conjuro en contra de quienes lo inhabilitaron, dijo: “No morirán sin tormento. “Antes de morir comenzarán a sufrir y su alma va a vagar por los sitios más oscuros y pestilentes antes de poder cerrar los ojos”.


    Siendo así las cosas, no parece apropiado que un documento de la Iglesia reconozca y elogie la eficacia de tales rituales. Si los supuestos efectos buenos de tales rituales se usasen como argumento para su origen divino ¿qué conclusión hay que sacar de estas maldiciones que forman parte de los mismos?



    Por otra parte, un concepto tan pomposo como “salud integral", o bien incluye también la salud espiritual, o no se ve bien a qué viene eso de “integral".

    Ahora bien, la salud espiritual, sabemos por nuestra fe, sólo es posible por la gracia santificante, que deriva del sacrificio de Cristo en la cruz.

    A la “salud integral", entonces, le serían esenciales los rituales y ceremonias indígenas. De ahí se siguen varias conclusiones.

    En primer lugar, nosotros, que no participamos en esos rituales, no podemos tener salud integral.


    Benévolamente, interpretaríamos que para que la salud sea “integral” hace falta no solamente la salud del alma, sino la del cuerpo, y que para esta última, solamente, serían esenciales los rituales amazónicos. De todos modos, nosotros no podemos tener, entonces, esa salud corporal, hasta que participemos en alguna de esas ceremonias. Avisar a los médicos.

    No tan benévolamente, los rituales serían esenciales también para la salud espiritual, que incluye el don de la gracia santificante, y de ello se seguiría, no solamente que esos rituales producen la gracia “ex opere operato“, como dice “Dominus Iesus” que NO lo hacen, sino que además, nosotros estaríamos lamentablemente privados de esa gracia al no haber participado hasta el presente en tales ceremonias.


    Asombra que tales disparates estén lógicamente implicados en un “Instrumentum laboris” de un Sínodo de los Obispos.


    La eficacia ¿sobrenatural? de los rituales amazónicos
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

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