El término nación forma parte de ese conjunto de palabras de difícil definición y acuerdo: amor, cultura, enfermedad, y una considerable lista conforman una serie de categorías en las que nunca se logra unidad de criterios. Y no sólo hay dificultades a la hora de las definiciones, sino que éstas se incrementan cuando hay otros factores asociados, a la nación se asocia en el acto el nacionalismo, siendo éste un fenómeno surgido a raíz de las revoluciones políticas e industrial. En resumen, el nacionalismo es liberalismo.

"(...) La dinámica que los intelectuales inician con los sectores populares es absolutamente necesaria para lograr su apoyo, su seguimiento, su entusiasta adfirmación nacionalista.
A cambio tienen que sensibilizar el espíritu popular exaltando -e idealizando-, la cultura popular. Para ello tienen que HABLAR su lengua, incluso si en épocas anteriores ésta fue calificada de dialecto de paletos. Tienen que compartir sus tradiciones, sus costumbres, olvidadas en la homogenización de la cultura...

La extensión del capitalismo como un ordenamiento de la sociedad racional y universal conduce así a una fragmentación extrema, a la exageración de las diferencias étnico-culturales...

La recuperación de la propia historia es aquí la herramienta fundamental. La búsqueda de la memoria colectiva, retaceada y diluida en las tradiciones ancestrales... Lo que se busca no es el parecido o la contigüidad entre los miembros del grupo, sino la comunidad de intereses y pensamientos que quedó plasmada, con el paso del tiempo, en los hábitos, en los lugares, en las fechas conmemorativas de acontecimientos significativos, en las palabras, los lenguajes. Vale decir, en la plenitud de la vida material y moral de una sociedad arraigada en un espacio material...

El nacionalismo está así dotado de un alto grado de VOLUNTARISMO político e ideológico, gracias a la alianza entre grupos dirigentes de la sociedad, económicos, intelectuales y artistas. Es necesariamente populista, empuja a la movilización constante de los sectores populares exacerbando sus ánimos, avivando implacablemente su vitalidad interna, animando a una unidad comunitaria interclasista."


Ángela LÖPEZ. Prof., titular de Sociología en la Universidad de Zaragoza.

Y redundando en el tema:

"El nacionalismo t6al vez sea el concepto más resbaladizo con que topa un análisis sereno de la realidad social de hoy. Ya es asaz revelador que al hablar de nación se tenga que hablar también, casi sin solución de continuidad, de nacionalismo. Y es que la nación NO EXISTE más que en función del nacionalismo: las etnias podrán tal vez ser <<naciones>> en si, pero lo son plenamente SOLO cuando sus miembros cobran conciencia de ellas y se ponen en movimiento para darles sustancia política. Por ello puede decirse que LA NACIÓN MODERNA ES INVENCIÓN DEL NACIONALISMO."

Salvador GINER, Catedrático de Sociología. Director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (CSIC)

Ambos autores en: LOS NACIONALISMOS Seminario de Investigación para la Paz. Centro PIGNATELLI, Colección ACTAS, nª 24; 496 pág., Zaragoza 1994.

Si bien, ciertamente, en siglos medievales y aún antiguos, se habla de nación, el término estaba más bien referido al lugar de nacimiento, o a un espacio geográfico más o menos delimitado en el que reposaban los antepasados. El término usado más común era el de pueblo, incluso es el empleado por la Historiografía, hasta donde yo sé no conozco a nadie que hable de la nación egipcia, o la nación babilónica, por supuesto los romanos hablaban de si mismos como pueblo de Roma Senātus Populusque Rōmānus ('El Senado y el Pueblo Romano'), no había una nación visigoda, sino Reino visigótico, o Reino Tolosano. Alguien mencionaba más arriba que Cervantes hablaba de la nación vizcaína, pero en el sentido que le dan los dos Fueros, el "Viejo" y el "Nuevo" de "repúblicas".

Y no cabe hablar de diferencias en este caso que ha dado lugar a esta polémica entre un significativo tradicional, o tradicionalista, y el moderno liberal de nación.

135. Patria

Para el Carlismo las regiones no son naciones, sino los pueblos varios aunados en la única "nación" española, la patria que invoca el lema sagrado de la causa. Por eso regionalismo forista significa que las Españas son al mismo tiempo unidad y variedad. Las Españas son una unidad, porque sólo hay una nación que es España. Mas son también variedad regional, porque su personalidad, acuñada por la historia, solamente vale en función de la integración de cada región en la patria común. De donde no se puede confundir el regionalismo foralista con los nacionalismos regionales.

Los nacionalismos catalanistas, galleguistas o bizcaitarras, por ejemplo, otorgan a las regiones del Principado de Cataluña, del Reino de Galicia o del Señorío de Vizcaya consideración de naciones. Tal tesis no la puede compartir el Carlismo. Para el Carlismo, tales regiones son entidades históricas, sociológicamente diferenciadas en sus peculiaridades culturales o lingüísticas, centros de autarquía política o de autonomía administrativa, pero siempre integradas en las Españas unas, patria común de todos los españoles."


¿QUÉ ES EL CARLISMO? VVAA, Edición de Francisco Elías de Tejada, Rafael Gambra Ciudad y Francisco Puy Muñóz. Centro de Estudios Históricos y Políticos "GENERAL ZUMALACÁRREGUI". Madrid 1971. Parágrafo 135 página 148.

El señor De PRADA, por mucho que se empeñen algunos, se ha equivocado. Primero porque no se puede ser experto en todo, segundo porque el sitio, momento y oportunidad no eran los adecuados y es que hacer tal afirmación tajante y sin dejar espacio a la discusión, de que Cataluña es ujna nación como una catedral, es un disparate en términos, además también yerra al suponerse que los lectores son expertos politólogos, historiadores, juristas o sociólogos, capaces de diferenciar una pretendida disparidad de conceptos entre nación en sentido tradicional, y nación en sentido liberal. Y es que hasta en este mismo sentido, el concepto liberal puede ser tomado como tradicional (lo que se transmite de generación en generación), dado que tal se da desde hace ya más de dos siglos. Y admitir esa expresión de que España es una nación de naciones, eso si que es liberalismo.