Lo que no aceptan los herejes protestantes es que la Biblia como conjunto de libros inspirados procede de la Iglesia y no al revés, como interpretan ellos, que la iglesia deriva de la interpretación de la Biblia, lo que en su caso degenera en un sinnúmero de sectas puesto que cada una corresponde a una interpretación privada de las Escrituras que a su vez son traducidas a voluntad para justificar la interpretación elegida.

La Iglesia es la única depositaria, custodia e intérprete de la Biblia. Es la Sagrada Tradición la que infunde autoridad a la Iglesia y no la supuesta interpretación arbitraria de determinados pasajes.

Entre muchas otras herejías, el protestantismo está impregado de gnosticismo seudocientífico ya que cada secta cree encontrar una verdad en la Biblia que para los que no lo aceptan está oculta porque no saben leer e interpretar. Todos los estudios bíblicos de estos herejes rezuman presunción exegética racionalista, pero de nada les sirve la razón emancipada de la autoridad de la Iglesia. Es el liberalismo satánico el que está detrás de todo esta soberbia de pretender conocer sin someterse a ninguna autoridad ni Tradición.

Interpretar la Biblia sin la sujeción al Magisterio es como pretender cantar una canción teniendo sólo la letra e inventando la música, suponiendo que incluso poseyeran la letra, léase traducción, autorizada.¡Cuántos males se hubiesen ahorrado a la humanidad y a la Fe si ese monje maldito llamado Lutero y sus secuaces no hubiesen desatado a la bestia liberal, judaizante, inmanentista, nominalista y relativista! Con mucho el principio de la "Sola Scriptura" es el más disolvente y demoledor para el cristianismo.

Por otra parte, ese racionalismo de escudriñar las Escrituras y extraer todo de ellas es simple emulación del judaísmo, y por tanto judaización, ya que en realidad el protestantismo encuentra su arquetipo en el rabino y en la sinagoga consagrados a rumiar la Torah y el Talmud hasta aprenderlos de memoria. El protestante no se siente seguro en la Tradición y necesita racionalizar su fe y por ello imita a los judíos. De hecho los protestantes han asumido como canónicos los mismos libros que incluyen los judíos en su Tanaj.

El protestantismo en su conjunto es la gran subversión judaica en el seno del cristianismo, sabido que los reformadores consultaban a los rabinos sobre la biblia y su interpretación así como que muchos humanistas y traductores de las primeras biblias eran marranos.