La Iglesia nunca prohibió la Biblia, excepto algunas versiones. En tanto que estuviera anotada o que se adhiriera uno al magisterio no se prohibía. Por eso existen traducciones desde muy antiguo. Pero luego don Jorgito el Inglés y sus colegas repartían sus biblias entre personas sin formación y les contaban películas como que la Iglesia prohibía las Escrituras.
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