No se trata de desmerecer la profundización en el conocimiento de las Escrituras sino de poner en aviso sobre el riesgo de descontextualizarlo y hacerlo autónomo. La Biblia no puede uno leerla por su cuenta y riesgo como si fuera un best-seller que se ha adquirido en una librería, como un manual de autoaprendizaje que es como la consideran los herejes protestantes.

De mis relaciones con algunos protestantes he obtenido algunas informaciones sobre cómo esta gente cree estar en posesión de la verdad tras leer la, por supuesto, adulterada versión que manejan. Dicen rezar antes de leer la Biblia como si por eso tuviesen línea directa con Dios, una especie de ayuda "on line" con el que resolver sus dudas y acertar en su interpretación.

Es por esto que el mundo de las sectas protestantes está lleno de presuntos iluminados fanatizados que repiten como papagayos versículos de la Biblia. Son gnósticos porque creen que pertenecen al grupo de elegidos para el que se han revelado los secretos de las Escrituras mientras que los ignorantes católicos carecemos de esa iniciación y practicamos supersticiones y ritos injustificados desde el punto de vista bíblico, como por ejemplo en lo relativo al culto mariano.

La Tradición es integérrima puesto que nada se le puede añadir ni quitar y las pretensas interpretaciones de la Biblia no pueden revelar nada nuevo puesto que si algo es nuevo no es verdadero y si es verdadero no es nuevo. Los protestantes han ido inventando cosas conforme han deformado las Escrituras.

El aquinate solía decir "temo al hombre de un sólo libro" y a fe que tiene más razón cuando se trata de un iluminado protestante que sólo lee su versión de la Biblia. Y respecto al racionalismo protestante ya reza el aguafuerte de Goya que el sueño de la razón produce monstruos.