Re: Delirios y mÁs delirios

Iniciado por
Michael
Mire, para serle más claro y directo, lo único que se necesita para que un estado falle, y para que una secesión se concrete son dos cosas importantes:
1. Un grupo de políticos que promueva, apoye, y trabaje arduamente para la secesión.
2. Un grupo de políticos que reconozca la secesión, la acepte, y conceda la independencia al territorio.
Le puedo citar muchísimos ejemplos: Panamá, los territorios de América, y muchos más.
Discúlpeme, pero no me descubre usted nada que no se sepa, de todos modos hay muchas otras posibilidades que no menciona, por ejemplo los conflictos, la hambruna, las aculturaciones, etc., etc. Además, un Estado es fallido cuando la acción de su soberanía no se impone en todo el territorio y un sector de población queda fuera de la misma, y nada tendrá que ver que se pretendan secesiones, y en la historia de los Estados hispanoamericanos hay multiplicidad de ejemplos, de situaciones de "Estado fallido" sin movimiento separatista alguno.
Había usted mencionado el caso de Yugoslavia, y yo olvidé en contestar, pido me disculpe ese particular. Pues yo tengo un amigo Yugoslavo, y él me dijo que no pidió permiso para la secesión, y aún añora su patria natural. Y es cuestión de leer los muchos comentarios de personas que se sienten yugoslavas, y que echan la culpa a las potencias extranjeras por dividir ese país. Por otra parte, Yugoslavia y España tienen ciertos matices: en el caso de España hay una unidad que ya existe de facto, todos hablamos la misma lengua, tenemos una fe común (la cristiana), hay una fuerte identificación entre nuestros países que se deja sentir a través del deporte, la música, entre otras cosas, en el caso de Yugoslavia la tensión entre religiones es mucho más intensa, puedo citarle el caso de Kosovo, y entendiendo fue un estado que apenas comenzaba a gatear, no puedo poner un paralelismo entre España y Yugoslavia respecto de su balcanización.
La mención de Yugoeslavia la hice con una sola intención, destacar que fue un Estado artificial creado a partir de 1918 sobre una serie de pueblos de diversos orígenes, algunos de los cuales ya habían sido Estados con anterioridad. Al respecto hay mucha información y comprendo que haya gente que añore ese Estado, como otros lo hacen con la URSS, pero nada tienen que ver España y la antigua Yugoeslavia.
Esa identificación hasta los anglosajones (de América) la reconocen pues aquí todos, no importa si la persona es de Segovia o de Buenos Aires, somos llamados Spanish o Hispanic, que significa Hispano, Español.
Si, todo ello es sabido, del mismo modo que acá también decimos "hermanos hispanoamericanos", pero en los Estados Unidos también hacen diferencias. Tengo un sobrino, hijo de un hermano, casado con una gringa, él recibió una educación desde pequeño en Inglés y Español en un colegio privado de España. Bueno, pues le causó gran sorpresa cuando recién llegado a los EEUU, había gente que decía esto cuando se enteraban que era español de Europa (y lo siento, pero lo menciono para que abran un poco los ojos): ¡Ah! español de Europa, de los "buenos".
La ubicación geográfica de las personas varía muchísimo sus percepciones del resto del mundo. De España puede ir un gañán y de cualquier otro país de Hispanoamérica todo un señor de los pies a la cabeza, pero en el pasaporte del primero pone: Europa y eso es determinante. Por otra parte, si bien hay una natural confraternidad entre hispanos, también hay una enorme inquina contra España, y no es una corriente de hoy. Basta con revisar las letras de muchos himnos de las repúblicas "hermanas" para comprobarlo, himnos que los niños aprenden desde pequeños, y esto sólo sería un ejemplo. Por supuesto hay que luchar contra tales prejuicios, pero eso no basta pues otras realidades son que cada uno paga sus impuestos en su propio país, y cada cual vota en las elecciones de su propio país, a sus propios políticos y a sus propios partidos, para llevar a cabo sus propias políticas nacionales y tienen sus propios representantes en el exterior. Al respecto, no existe ninguna, NINGUNA repito, representación múltiple a nivel de embajada, legación diplomática o consulado, que se ocupe de los asuntos de los nacionales de las 20 naciones hispanoamericanas.
Una cosa son las declaraciones de intenciones, la buena voluntad, los buenos deseos, las preferencias, las simpatías, una excelente práctica sería la de la proliferación de matrimonios mixtos, y otra muy diferente la realidad. Yo, por ejemplo, me puedo sentir muy chino, aprender chino, vestirme como chino, comprar productos chinos (hoy casi todos), comer cocina china, y lo que usted quiera, pero a la hora de la verdad no seré chino sino español.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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