Lección 3: El desarrollo o crecimiento a toda costa
En la primera lección habíamos visto el esquema básico del funcionamiento del sistema económico (tal y como es gobernado por el actual sistema financiero) mediante el simple ejemplo de una sola línea de producción de botas de cuero dividida en cuatro fases productivas correspondientes a cuatro líneas temporales sucesivas.
Observamos en ese esquema la manifestación de una escasez de poder de compra o poder adquisitivo cuando llegaban finalmente a ponerse a la venta los bienes de consumo en el intervalo temporal 4 (es decir, veíamos que era mayor la cantidad total de precios que la cantidad total de dinero en manos de la población).
Veíamos en la segunda lección que los "ortodoxos" aceptaban que, efectivamente podía producirse o manifestarse esa deficiencia de poder adquisitivo, pero que eso se evitaba "fácilmente" distribuyendo poder adquisitivo adicional a la población mediante la producción simultánea de bienes de capital y bienes de consumo durante el mismo intervalo temporal en que se ponían a la venta los bienes de consumo, de forma tal que hubiera paridad entre el total de dicho poder adquisitivo distribuido y el total de precios de los bienes de consumo puestos a la venta en ese mismo intervalo; y poníamos, para visualizarlo, un nuevo esquema más desarrollado en donde podía verse que, efectivamente, se conseguía esa paridad en los intervalos temporales 4 y 5 en dicho esquema.
A su vez, observábamos que, sin embargo, una vez que se interrumpía la generación de nuevas líneas de producción (a partir del intervalo temporal 6) volvía a manifestarse de nuevo esa escasez de poder adquisitivo que vimos en el esquema original básico. Es por ello que los "ortodoxos" pregonaban (y pregonan) que debe haber, pues, una continua y permanente generación de nuevas líneas de producción, que a su vez permitan la continua y permanente producción de nuevos bienes de capital, que a su vez permitan la continua y permanente distribución de poder adquisitivo para la compra de los bienes de consumo o finales puestos a la venta al público.
Ahora bien, ya adelantábamos antes lo "insano", económicamente hablando, de un "parche" de este tipo, en el que para poder comprar los bienes de consumo la población se vea obligada, a su vez, a mantenerse en un estado constante de producción, y de vinculación laboral a dicha producción, para obtener el poder adquisitivo suficiente para comprar sus bienes de consumo y poder satisfacer sus diarias necesidades elementales.
Pero es que además -añadimos ahora en esta nueva lección- ni siquiera aún con una continuada o continua producción ininterrumpida y permanente de nuevas líneas de producción de nuevos bienes de capital es posible mantener la paridad entre el poder adquisitivo y los precios de los bienes de consumo en cada intervalo temporal, a menos que esas nuevas líneas de producción de los subsiguientes intervalos temporales generen una mayor cantidad de bienes que las líneas de producción iniciadas en los intervalos temporales inmediatamente anteriores.
Recordemos lo que se dijo en la NOTA que se introdujo en la primera lección con respecto al esquema básico: que constituía un esquema del sistema productivo visto de la forma más simple posible y que, por tanto, se habían hecho algunas suposiciones consistentes en la omisión en él de algunos elementos de la vida real que se irían incorporando posteriormente en esquemas más desarrollados y complejos.
Pues bien, eso es lo que hicimos en la segunda lección y eso es lo que vamos a hacer ahora en esta tercera lección, dando un nuevo paso más en el desarrollo del esquema (recuérdese que hago estos pasos de esquemas más sencillos a más complejos con una función didáctica sin que eso suponga, como ya se advirtió, un cambio cualitativo en el diagnóstico original de la escasez de poder adquistivo que descubrimos en el primer esquema original de la primera lección; estos desarrollos que se van incorporando al esquema inicial únicamente suponen un cambio cuantitativo a peor en ese mismo defecto descubierto en el esquema original: dicho con otras palabras, el esquema original representaba el supuesto más favorable imaginable, y a medida que le vamos incorporando los elementos de la vida real vemos que ese defecto de poder adquisitivo que descubrimos en el esquema original simplificado va empeorando o yendo a más).
El elemento que vamos a introducir en el esquema va a ser el de considerar la existencia en cada fase productiva de la imputación o registro de un coste representativo del capital fijo. Véase a continuación el siguiente diagrama:
Diagramas credito social 5.doc
En él podemos observar, a diferencia de los esquemas anteriores, que en cada casilla se resta 10 € de los pagos A (que ahora, por tanto, serán cada uno de 90 €, y no de 100 € como antes) y se añaden a los pagos B, de forma que estos suman 10 € más en cada casilla.
¿Qué es lo que se está considerando aquí con esos 10 €? Es bien sencillo. Vimos que en el esquema básico habíamos considerado que todos los pagos B de las empresas productivas inmediatamente posteriores representaban la suma de los pagos A y B de las empresas inmediatamente anteriores, en todas las líneas de producción de las botas de cuero, quedando en el caso del granjero solamente con pagos A. De esta forma cubríamos el supuesto que los "ortodoxos" pregonaban de que todo pago B (pago hecho a otra organización productiva), en última instancia, termina siendo un pago A (o distribución de poder adquisitivo a la población).
Pero ahora bien, en la realidad del día a día de las empresas, también asignan o registran costes de sus bienes inmuebles (instalaciones, fábricas, tiendas, etc...) así como otros cargos que no son distribuidos. Dicho en lenguaje técnico: en el esquema básico solamente habíamos considerado que las empresas asignaban o registraban únicamente costes de capital circulante. Ahora lo que estamos haciendo en el esquema o diagrama es que también las empresas asignen o registren, como ocurre en la vida real, una porción de los costes al capital fijo de la empresa productiva.
Ahora bien este coste de capital fijo en que incurre la empresa constituye un pago B que no es distribuido a nadie durante el intervalo temporal en que dicho coste se registra. Por lo tanto podemos observar en el esquema anterior que, aún cuando cumplimos con la condición que imponían los "ortodoxos" de realizar una continua generación de nuevas líneas de producción, eso no sirve para conseguir la paridad entre los precios de los bienes de consumo puestos a la venta y el poder adquisitivo distribuido durante los mismos intervalos de tiempo en que dichos bienes de consumo son puestos a la venta al público. Vemos en los cuadros inferiores, a partir del intervalo temporal número 4 en adelante, que los precios de los bienes de consumo puestos a la venta suman 400 €, pero la cantidad de poder adquistivo distribuido durante esos mismos intervalos temporales no supera los 360 € (como consecuencia de esos 10 € que cada empresa sustrae de los costes A, para aplicarlo a los costes B de capital fijo).
Por lo tanto, vemos, como diijmos antes, que tampoco serviría el paliativo de la producción continuada ininterrumpidamente que los "ortodoxos" presentaban como "solución" para cubrir la deficiencia de poder adquisitivo.
Solamente habría una forma de conseguir cubrir esa deficiencia en caso de que continuáramos con la misma lógica de la "solución" de los "ortodoxos", y ésa sería aumentar en cada nueva fase productiva la cantidad de bienes de capital producidos para poder distribuir así una cantidad de poder adquistivo suficiente en sustitución de la porción de costes que se detraen en favor del capital fijo de las empresas.
Para ilustrar esto, me gustaría traer aquí de nuevo otro de los esquemas que adelanté en mi primer mensaje del hilo:
(Véase mensaje siguiente)
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