Bien. Con razón usted y yo teníamos dos concepciones distintas del bien común. Está claro su completo desconocimento de la Doctrina Social de la Iglesia. Yo ya lo intuía antes en base a las respuestas que usted daba, pero ahora ya me lo acaba de confirmar definitivamente. Muchas gracias.El principio de subsidiaridad... Es justamente en base a ese principio por el que se creó en España la Seguridad Social Estatal y gratuita para todos los obreros y sus familias. Y sobretodo porque en la encíclica Rerum Novarum, el Papa León XIII ya lo dijo de manera muy expresa:
"...el Estado deberá rodear de singulares cuidados y providencia a los asalariados, que se cuentan entre la muchedumbre desvalida". Y al hacer ésto no debe quedarle a nadie "la más leve sospecha de injerencia, ya que el Estado debe velar por el bien común como propia misión suya". Creo que usted y yo hemos entendido la DSI no de idéntica manera. Pero doctores tiene la Iglesia...
Rerum novarum, León XIII, 15-mayo-1891
NOTA: Observe usted que el Papa en su encíclica dice literalmente: "debe rodear de singulares cuidades y providencia a los asalariados, QUE SE CUENTAN ENTRE LA MUCHEDUMBRE DESVALIDA". No dice: "que se cuenten (con 'e') entre la muchedumbre desvalida"; entendiendo, si así hubiera dicho el Papa, que este principio de subsidiaridad solamente habría de prestar especial atención a algunos obreros que no pudieran, por las razones que sean, permitirse el acceso a ciertos 'cuidados y providencias', sino a TODOS. El Papa León XIII, con muy buen criterio, incluye de manera automática de esta manera, en el texto de su encíclica, a todos los obreros.
Y es que hay distintas formas de entender (una más generosa y otra más cicatera o restrictiva) aquello del 'principio de subsidiaridad' en la política.
Para ayudarle a entender, aunque sea someramente y de manera resummida, qué es el principio de subsidiariedad, le dejo el siguiente texto que lo explica muy bien y muy claro.
"El principio de subsidiaridad constituye el eje en torno al cual la «doctrina social de la Iglesia» intentó desde el principio regular las relaciones entre el Estado y la sociedad. El objetivo de este principio es salvaguardar los espacios de los individuos y de los grupos sociales frente a una excesiva ingerencia del Estado. Efectivamente, la intervención de las instituciones públicas se legitima solamente como auxiliaria, en cuanto que representa una integración de la acción de los grupos sociales intermedios donde surgen exigencias de un bien común más general.
La primera formulación del principio de subsidiaridad se remonta a la Quadragesimo anno, de Pío XI. En este documento el papa señala con precisión su contenido observando que, « lo mismo que es ilícito quitar a los individuos lo que ellos pueden realizar con sus propias fuerzas y con su empeño para confiárselo a la comunidad, también es injusto confiar a una sociedad mayor y más alta lo que pueden hacer las comunidades menores e inferiores.
Y esto es al mismo tiempo un grave daño y una perversión del orden recto de la sociedad, ya que el objeto natural de cualquier intervención de la sociedad es el de ayudar de manera supletoria a los miembros del cuerpo social, no va el de destruirlas o absorberlas» (n. 86).
Fue sobre todo Pío XII el que aplicó ampliamente el principio de subsidiariedad. Defendiendo las razones de la democracia, subrayó repetidas veces que su verdadera realización supone que el Estado y el aparato estatal estén al servicio de la sociedad, es decir, de los ciudadanos y de los cuerpos intermedios, y denunció con energía las involuciones presentes en las modernas comunidades políticas, especialmente las que se derivan del totalitarismo, de la burocratización despersonalizante y de la tecnocracia."
G. Piana
Bibl.: O, Nell-Breuning. Subsidiaridad (Principio de}, en SM, VI, 476-480: A, A. Cuadrón (ed,), Manual de doctrina social de la Iglesia, BAC, Madrid 1993.
Por cierto. Ayer, en un artículo, recordaba el publicista franquista Manuel Morillo lo siguiente: "La persecución del patriotismo, el catolicismo, los cuerpos intermedios, etc.. se ha sufrido porque son ideas que hacen al hombre libre y con criterio frente al control del Estado, y eso no lo puede consentir el Sistema."
Ya vé usted que el fomento de eso que se llaman los cuerpos intermedios (o cuerpos sociales, corporaciones, entes forales, etc...) como criterio (o uno de los criterios) para el bien común de una comunidad política no es un invento mío (ni un invento de los publicistas de la revista Verbo, que criticaban la política tecnocrática franquista anti-social y anti-bien común en los años ´60 y ´70).
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