
Iniciado por
Donoso
Un par de notas ahora que tengo tiempo de escribirlas:
1) He leído por ahí que de lo que se trata es de hacer un lavado de cara. No es eso. Se trata de hacer las cosas bien, no de pasarlas por lejía hasta que no tengan color. Lavarse la cara lo han hecho muchos desde hace muchos años y no les va mejor por eso.
Vamos a ver si con otro ejemplo queda más claro: en ciencia, existen dos campos llamados física teórica y física aplicada. Una estudia la realidad por medio de un fuerte uso de las matemáticas, haciendo teorías y modelos, se preocupa por mejorar el conocimiento del mundo material y hacerlo más riguroso. La otra rama, busca implementaciones de ese conocimiento en herramientas útiles. Pero la física aplicada no puede contradecir, o reducir, la física teórica, entonces no funcionaría, sería un timo y una estafa. La física teórica es muy compleja y al alcance de pocos; la física aplicada, al alcance de bastantes pues tiene infinidad de campos, los resultados de la física aplicada, al alcance de todos. ¿O hay alguien que no sepa usar un móvil porque no entiende sus fundamentos físicos?
Con el tradicionalismo pasa esto: tenemos mucho tradicionalismo teórico, lo cual está muy bien y es muy necesario, pero casi nada de tradicionalismo aplicado. Se suele intentar coger el tradicionalismo teórico y sintetizarlo en un lema para unas elecciones, o buscar inventos para hacerlo atractivo y comprensible para todos. Que es como si se quisiera hacer de la física teórica algo divertido y fácil. Y no lo es.
Por fuerza, un tradicionalismo aplicado es una reducción de la teoría para expresarse de forma más concreta. Pero eso no tiene, ni debe, suponer que se renuncia a algo. Igual que un científico no renuncia a leyes físicas sólo porque no las necesite todas para un trabajo concreto.
Eso luego debería terminar en concreciones de todos los niveles, donde además la teoría cada vez sería menos importante. Un trabajador de una fábrica de coches debería poder vivir y trabajar según la doctrina social de la Iglesia sin tener ni idea de quién fue León XIII o Vázquez de Mella, igual que muchos, o todos los que leéis esto, usáis Google y no tenéis ni idea de quién fue Dijkstra ni estáis al tanto de los misterios de la informática avanzada.
Esa labor de traducción de la teoría a la práctica es la función de la política. Tradicionalismo aplicado es política católica. Muy pocos hacen algo por esta labor, y lo que es peor, muchos son muy hostiles a este planteamiento que he hecho. Podríamos llamarles los "puristas", por englobarlos de alguna forma, que niegan la validez de cualquier acción que no lleve una explítica y muy rígida carga teórica (¡y a veces también estética!) a todas partes con ella. Son un lastre. Algunos son muy cultos y se les puede mantener como consultores y consejeros, pero no pueden dirigir ni diseñar una actividad política.
El tradicionalismo aplicado que se puede hacer hoy es, por razones de contexto social y temporal, una política cristiana que sepa que tiene que ejercerse sobre no cristianos. Y con todo esto no he dicho nada aún, pues queda todo por decir sobre esa política (esa es mi queja), pero creo que he apuntado en al dirección correcta a trabajar y he diagnosticado bien el problema actual.
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Segunda nota: sobre carlismo y CTC.
El carlismo ha sido la única política católica y tradicional que ha existido en España. Sí ha habido tradicionalismo teórico que, precisamente por teórico, no llegaba a ser carlista ni a no serlo. El carlismo fue un tradicionalismo aplicado, o si nos ponemos muy estrictos, una voluntad de tradicionalismo aplicado que por avatares de la historia no llegó a implementarse.
¿Realmente se puede decir eso hoy día? Ninguno aquí vamos a decir que no queremos lo mismo que querían los carlistas, porque sí lo queremos, pero en lo que sí vamos a disentir es que lo queramos de la misma forma. Ya no podemos hacer carlismo como implementación del tradicionalismo, so pena de llegar al absurdo total. Y la CTC es un buen ejemplo, con su monarquismo sin rey (?¿), siendo además que el decir que no hay rey físico no es precisamente algo objetivo sino más bien una opinión muy discutible.
Pero Carlos VII tiene razón: aunque la dinastía carlista, o el carlismo, se acaben, el tradicionalismo continúa mientras haya españoles. Y tiene el deber de hacer tradicionalismo aplicado, que aunque recuerde con cariño al carlismo y se debe considerar su heredero, no puede ser igual. Es un hecho tozudamente real: ni CTC ni el Partido Carlista (partidos políticos carlistas) hacen política carlista. Hacen otras cosas (o lo intentan) y lo llaman carlismo, pero es sólo un nombre.
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