Tristemente, el culmen de la esclavitud, en el sentido más auténtico y "tradicional" del término es África. Es la esclavitud del hombre negro sobre el hombre negro (expresión que molestará mucho a los BUENISTAS). Esos que con una descolonización precipitada, progresista, "emancipadora", "humanista" y todos los términos paramasónicos que se quieran poner, la impulsaron hacia el final de la II Guerra Mundial y especialmente en los décadas de los 50, 60 y 70 en Naciones Unidas, son los responsables de la anarquía y el desastre humano que asola todo el continente, y que rara vez ha sido superado.Ciertamente, como bien ha señalado Isidorus, no fue ningún inglés el primero en proponer llevar esclavos negros al Nuevo Mundo (....)
Ahora Occidente pagará el precio de su desidia política-moral y su discurso "descolonizador" unido a su mero interés económico por dichas tierras; habiéndolas dejado en manos de analfabetos sátrapas y antropófagos[1] (a veces en el sentido literal) que hacían tratos con las grandes corporaciones; cuando no se echaban en manos del comunismo internacional o (actualmente) del fundamentalismo islámico.
[1] Recuérdese el caso, por ejemplo, del "emperador" centroafricano Bokassa.
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