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Tema: Hay “otro” bicentenario

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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Por Luis Ozden


    Lunes, 23 de diciembre de 2013


    EL CURA JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN







    LA REVOLUCIÓN DE 1811 A 1819

    Mi intención al relatar estos datos sobre la revolución de Independencia es hacer un esbozo de los personajes que el Partido Liberal Mexicano presenta como héroes nacionales.

    Después del ajusticiamiento del cura Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y José Mariano Jiménez en la ciudad de Chihuahua, entre junio y julio de 1811, siguieron sus relevos en la Revolución liberal que buscaba la independencia del antiguo Virreinato de la Nueva España, separándolo por medios violentos de la Corona Española. Dos jefes revolucionarios fueron los principales relevos; el cura José Ma. Morelos y Pavón, y Francisco Javier Mina.

    El también sacerdote (cura) José Ma. Morelos y Pavón, nacido en la ciudad de Valladolid, Michoacán el 30 de septiembre de 1765, de padres buenos católicos, ingresó en 1790 al Colegio de San Nicolás del que era rector el cura Hidalgo, permaneciendo allí cinco años para merecer su nombramiento de bachiller en la ciudad de México; en 1797 era ya presbítero. Como muchos otros curas del Virreinato se entusiasmó por las ideas liberales que circulaban entre los criollos ignorantes del fondo y origen que contenían. Así que en 1810 resolvió buscar a Hidalgo quien ya iniciaba su obra de destrucción del Orden Cristiano.El hecho es que en el pueblo michoacano de Charo, después de una larga entrevista, a fines de octubre de ese año, Hidalgo le extendió un nombramiento que registra la Historia:

    “Por la presente comisiono en toda forma a mi lugarteniente el Br. José María Morelos, cura de Carácuaro, para que en la costa del sur levante tropas, procediendo con arreglo a las instrucciones que le he comunicado”. (1)

    Pero Hidalgo había concedido igual jefatura a otros tres individuos: Ignacio López Rayón y su hermano José Ma. Para hacerse cargo de las tropas que aquel había dejado en Saltillo, un segundo grupo a los hermanos Villagrán, arrieros ignorantes y crueles, para operar en el Bajio y comarcas aledañas del centro del país, y el tercero, a Javier Osorno ladrón de caminos, comisionado en la región del norte de Veracruz, quienes se repartirían los territorios de Nueva España para revolucionarlos.

    José Ma. Morelos era otro de los cientos de sacerdotes del Virreinato, cuya vocación religiosa era superficial y equívoca, porque en el fondo había rebeldía a toda disciplina, especialmente para imitar a Jesucristo, guiando espiritualmente a las ovejas del Maestro. Las ideas de la Ilustración habían llenado su mente poco profunda, del deseo romántico de Libertad, Igualdad y Fraternidad universales, si bien en cura Morelos era de inteligencia viva, su cultura general era menos que mediocre; debiendo valerse de otros para suplir esa deficiencia. Sin embargo, tenía las cualidades humanas de la actividad física y la estrategia en el combate, las que le darían ventajas militares en poco tiempo.



    Primera campaña:

    Antes de finalizar el año de 1810, el cura Morelos, ya contaba con más de tres mil seguidores entre ellos, los hermanos Hermenegildo, José Antonio y Juan José Galeana, así como sus sobrinos Pablo y Luis Galeana. Junto con éstos, estaba un oscuro peón que con el tiempo llegaría hasta la presidencia de la república; Vicente Guerrero Saldaña. También se unió a Morelos otro cura como él; Mariano Matamoros y Orive, de la ciudad de México, ordenado sacerdote en 1796 a sus 26 años de edad, quien por sus ideas revolucionarias era perseguido, así que formando parte de las tropas de Morelos, salvaría momentáneamente su vida. Además, el cura Matamoros tenía dotes para el combate por lo que recibió el grado de coronel quedando custodio del pueblo de Izucar. (2)

    En un solo combate, Morelos cumpliría su primera campaña revolucionaria, es decir; de pillaje, de destrucción del orden y la riqueza establecidos en la parte sur de la provincia de México. ¿Conservaría algún resto de mansedumbre sacerdotal y vería minorar toda inútil efusión de sangre y destrucción de la Riqueza pública? (3)

    El historiador don Lucas Alamán en su “Historia de México” escribe refiriéndose al cura Morelos: “Por desgracia, entre las cualidades de Morelos, no se contaba la generosidad para con los vencidos. Su rostro torvo y ceñudo era la expresión de aquella crueldad calculada con que fríamente volvió sangre por sangre, y cobró a sus enemigos, centuplicados, los males que de ellos recibió”.(4)

    Para finales del año 1811, Morelos había derrotado a tres jefes realistas y ocupado casi todo el territorio del actual estado de Guerrero, con ayuda los hermanos Nicolás y Miguel Bravo.

    Entonces se acercaron a él los intelectuales de la Revolución, el cura volteriano Dr. José Ma. Cos Pérez y el impío Lic. Carlos Ma. Bustamante, para escribir a Morelos, sus discursos y redactar las actas del Congreso itinerante. Se acercaron, también, otros asesores yanquis que nunca le faltaron, para enardecer su anti españolismo, todos estos eran los agentes de aquellos que la dirigían la Revolución y que obedecían los lineamientos de la Logia de Charleston, al fin y al cabo la directora de la revolución en Nueva España.



    Segunda campaña:

    Si su antecesor Miguel Hidalgo, había mandado asesinar a los españoles que no eran masones y destruir cuanta riqueza se le atravesaba; Morelos lo superó en toda clase de crímenes.

    El historiador don Antonio Gibaja y Patrón escribe lo siguiente:

    “Me refiero a la penuria y a las calamidades que pesaron sobre los mexicanos sitiados y sitiadores y a la población, que sufrieron horriblemente en Cuautla”:

    “Morelos se aproximó de victoria en victoria a la villa de Cuautla en donde fue sitiado por las fuerzas del general Félix Ma. Calleja del Rey, fue un sitio de 60 días que sitiados y sitiadores no descansaron ni un solo momento. ¿Para qué? Estos dos ejércitos en guerra por más de cien años, ambos de mexicanos, la contemplaremos muchas veces en la historia de México. Todo para humillar a esta nación, porque el judaísmo y los gobiernos de los Estados Unidos la han uncido a infame jugo para esclavizar a sus hijos, para hacerles arrostrar la fama más degradada con que esos gobiernos y su pueblo llaman a los mexicanos; ladrones y bandidos

    Varios soldados de Morelos abandonaron sus filas y se presentaron en el campamento realista, informando a Calleja del miserable estado que guardaban los sitiados. Morelos declinó acogerse al indulto que le ofrecía el Virrey, mientras Hermenegildo Galeana, a las dos de la madrugada, rompía el sitio por el lado norte en el cauce del río para proteger la huida del comandante Morelos, quien por fin salió, pero a costa de dejar más de ochocientos muertos de sus soldados que lo protegieron.

    El primero en entrar fue el coronel Etchegaray quien envió al Comandante Calleja del Rey un parte con la descripción más cruda de lo que vio. “El pueblo presentaba la vista más horrorosa con cientos de muertos tirados en la calles y los quejidos de los enfermos y heridos salían de las casas abiertas, la peste había hecho presa de todos que estaban vivos….”

    El general Calleja ordenó al cura de Yautepec José Mariano Rus Calado para que organizara el abastecimiento de víveres y aguapara los sobrevivientes, mientras el sargento Juan Gamboa hacía que los indios rebeldes prisioneros cavaran las tumbas y enterraran a los muertos….

    Etchegaray escribió a Calleja: “Aquellas mismas gentes que solo esperaban ser pasadas a cuchillo por el ejército realista vencedor, según se lo anunciaron los cabecillas del ejército de Morelos, al observar que poníamos en sus manos el alimento que tanto necesitaban…….levantaban las manos para dar gracias a Dios, y ver su gusto y alegría, arrancó de nuestros ojos el llanto que tanto satisface a las almas que nunca se olvidan de sus semejantes, a quienes, por un precepto de su Fe deben amar como así mismos”

    El sitio de Cuautla ha sido cantado por los liberales oficiales como un hecho glorioso para el cura José Ma. Morelos, más, siguiendo los lineamientos de sus asesores nunca se mostró clemente y patriota con los mexicanos, él fue la causa de tanto sufrimiento y mortandad de personas inocentes y engañadas.



    Tercera campaña de Morelos:

    Después de la pérdida de Cuautla, Morelos se estacionó en Oaxaca no sin antes vencer y fusilar a los jefes españoles Régules, Bonavía y Aristi. Desde ahí, dirigió varias operaciones comendadas por Matamoros y los hermanos Bravo.

    Su siguiente objetivo sería apoderarse del puerto de Acapulco. Salió de Oaxaca el 7 de febrero y después de varias acciones de pillaje y destrucción por el camino, llegó al Puerto el 6 de abril con muy pocas armas y unos 1500 revolucionarios. Tomó los cerros circundantes, bombardeando por seis días la población, cuyas principales familias se refugiaron en el fuerte de San Diego. Morelos mandó tomar la isla Roqueta, rodear el Castillo y tomarlo el 20 de agosto asesinando a los refugiados con el comandante Pedro Vélez. (5)

    Estando Morelos en Acapulco llegó uno de los buques de la flota que venía desde Manila, capital de las Islas Filipinas ni tardo ni perezoso se hizo con su cargamento, e interrumpiendo con esto, el tráfico de más de doscientos años de relación comerciales entre Nueva España y Asia.

    Después de la toma de Acapulco, José Ma. Morelos se presentó en Chilpancingo para el establecimiento y la jura del primer Congreso revolucionario que llamó: “El Supremo Congreso de la América Septentrional Mexicana”, otros nombres: “Congreso Nacional Constituyente”, “Congreso de Anáhuac”, etc. todo fue aprobado, aunque se opuso Ignacio López Rayón. Fue formado en el Palacio de Chilpancingo a seis de noviembre de 1813. El presidente naturalmente era Morelos, el Vicepresidente Andrés Quintana Roo, Los diputados: Rayón, Herrera, Bustamante, Verduzco, Liceaga y Ortiz de Zárate.

    Su proclama: “El pueblo declara su Independencia de cualquiera otra nación”. Una enorme falsedad porque toda esa farsa era obra del Pbro. Don José María Morelos y Pavón, con sus diputados nombrados por él mismo.

    El historiador don Antonio Gibaja escribe muy acertadamente que:

    “La Revolución no era una guerra justa, sino una rebelión al orden establecido, y en cuanto al caso de la Independencia, no fue hecha por la sociedad mexicana, fueron algunos mexicanos afiliados a un partido cosmopolita, como lo es el Partido Liberal; la tal guerra fue una rebelión contra la autoridad….. o el Congreso contra la autoridad de las leyes de la guerra o de la ordenanza militar” (5A)

    Este Congreso dio a su creador el título de: “Alteza Serenísima”, esta era la segunda Alteza pues Hidalgo, en Guadalajara, había sido el primero en recibir este título, México habría de padecer a una tercera Alteza Serenísima por muchos años; Antonio López de Santana.

    Morelos tuvo un rasgo de humildad, declinando el título de Alteza y cambiándolo por el de “Siervo de la Nación”, que algunos presidentes de México del siglo XX adoptaron también por “humildad”…..



    Cuarta campaña:

    Ante tan exitosas campañas, Morelos se dirigió nada menos que a su ciudad natal Valladolid para uncir, ésta, a los revolucionarios. Creyendo que con los seis mil seguidores podría tomarla. Llevaba tres divisiones al mando de Mariano Matamoros, Nicolás Bravo y Hermenegildo Galeana, junto con las partidas de Muñiz, Arias, Ortiz, Vargas y el Padre Navarrete.

    La ciudad estaba al mando del mayor general José Calderón y entre los jefes oficiales se encontraba el coronel Agustín Iturbide; entre todos había menos de dos mil efectivos. Morelos dirigió al comandante Landázuri una carta escrita por su secretario Rosains llena de soberbia y fanfarronería que comenzaba así:

    “Aquellas armas a cuyo estruendo se rinden las ciudades y abaten las fortalezas……… No quedará cabeza sobre los hombros, las calles y las plazas serán regadas con negra sangre de cuantos temerarios se opongan a su impulso. Esta hermosa ciudad será teatro del horror………… Dios guarde V. muchos años. Campo de Valladolid, diciembre 23 de 1813 a la una del día. José Ma. Morelos, Señor comandante de las armas de Valladolid.”

    Al día siguiente 24 de diciembre de 1813, Morelos ordenó el ataque a la ciudad, pero Galeana y Bravo fracasaron replegándose al campamento. Ya en horas de la noche Iturbide al mando de 190 hombres de a caballo con infantes a la drupa atacó el campamento. La oscuridad y la confusión hicieron que las tropas revolucionarios se atacaran entre sí. Los sobrevivientes desobedecieron a sus jefes y huyeron. Morelos reunió algunas tropas y se refugió en la hacienda de Santa Lucía, dejando el mando a Matamoros. El 5 de enero de 1814 los insurgentes fueron nuevamente derrotados y Matamoros aprehendido. (6)

    La estrella del “Servidor de la Nación” comenzaba a declinar con la derrota que sufrieron sus tropas y el ajusticiamiento de Mariano Matamoros, brazo derecho de Morelos, éste, huyó a Acapulco por la sierra, pero fue seguido por el comandante Gabriel de Armijo a tan corta distancia, que si no hubiera sido por la muerte heroica de Ramírez, uno de los coroneles del Cura Morelos, ahí hubiera caído preso. Dejando en la Hacienda de las Animas donde se habían ocultado, todo su equipaje, documentos y sellos de su Congreso itinerante y hasta un retrato al óleo de Morelos con banda de generalísimo, que fueron remitidos a España bajo inventario.

    Entre el botín que traían los revolucionarios estaba el pectoral del Obispo de Puebla, vasos de oro y plata del tesoro de la catedral poblana. Muchas alhajas y monedas de oro por un total de 12 481 pesos y 14 reales todo inventariado, después por el virrey Calleja, y repartido entre los oficiales según el reglamento.(7)

    Ya en Acapulco, que seguía bajo el poder de los revolucionarios, estaban presos dentro del Castillo de San Diego 200 españoles que se habían refugiado ante el acoso de los revolucionarios, Morelos propuso el canje de ellos por Matamoros al Virrey quien no recibió su propuesta a tiempo, sin embargo los 200 españoles fueron degollados un mes después de muerto Matamoros.(8)

    Estando Morelos en el puerto de Acapulco supo que el coronel realista José Gabriel de Armijo con más tropas iba ganado las poblaciones una a una con la firme determinación de reconquistar el puerto. La toma de Chilpancingo, anterior sede del Congreso Americano, por las tropas de Armijo, determinó a Morelos salir por el sur para internarse en la sierra dominada por Vicente Guerreo. Pero antes de salir mandó quemar todas las casas de puerto utilizando paquetes de cacao traído desde Guayaquil, sacados de los enormes almacenes de la familia De Icaza.

    Orden al coronel insurgente Montes de Oca:

    “Despache dos que ballan á atisar solo las casas de Acapulco, pero que no se entretengan en pepenar nada, sino que atisen bien, que no quede nada que no quemen, pues que todo ade quedar redusido a cenizas. Que los que ballan sean de empeño. Pie de la Cuesta Abril 9 1814”. - Morelos – Sr. Teniente coronel Don Isidoro Montes de Oca. (9)

    Cuando el cura Morelos escribía por sí solo, sin ayuda de sus asesores, revelaba su ignorancia del idioma castellano y su pobre educación, a pesar de los años de Seminario.

    Las órdenes del impío Cura Morelos no se concretaron a quemar, sino a asesinar sin misericordia a los ricos del puerto y a los oficiales realistas prisioneros. Cuando el coronel Armijo recorrió la costa encontró en el sitio de la Quebrada los cadáveres todavía sangrando de 21 prisioneros de los batallones de Asturias y Fernando VII, y 34 más en una barranca inmediata.

    Entre los manglares de Coyuca encontró a varios religiosos y familias que ahí se habían refugiado para salvar sus vidas, entre ellos el Padre Francisco Patiño. (10)

    Morelos siguió su huida hacia Zacatula continuando sus asesinatos con una saña increíble en alguien que era cura, sobre todo con sus hermanos en Cristo, matando por medio de uno de los Galeana, a todo aquel que no quisiera abrazar la Revolución.



    Muerte de Hermenegildo Galeana:

    Sin embargo hay que hacer notar, que cuando los realistas iban persiguiendo a Morelos, en uno de los pueblos de la costa se acercaron al coronel Armijo; Fermín y Juana Galeana hermanos de Hermenegildo para donar setecientos pesos y Fray José Terán mil pesos a la causa realista.

    Armijo siguió a Galeana por la Costa Grande, pero se retiró a Tixtla para reorganizar sus fuerzas, dejando al capitán Avilés para seguir a Galeana que se escabullía, pero cuando lo perseguía el capitán Juan de Olivar muy de cerca, éste vio como Hermenegildo se golpeaba la cabeza con la rama de un árbol, cayendo a tierra, Galeana logró subirse de nueva cuenta a su caballo para seguir la huida, entonces el soldado de escuadrón Joaquín de León le dio un tiro matándolo. Los realistas entraron triunfantes a Coyuca con la cabeza de Hermenegildo Galeana, donde el comandante Avilés mandó colgarla de arco del atrio de la iglesia con un letrero que decía “Esta es la cabeza de un valiente”, quien traía tras de sí, cientos de asesinatos a mansalva. Era el 27 de junio de 1814. Cuando el cura Morelos se enteró, dicen que levantó las manos diciendo: “Acabaron mis dos brazos ahora ya no soy nada” Lucas Alamán tomo IV, capítulo II.

    Poco antes de la muerte de Hermenegildo Galeana, le había llegado la noticia a Ignacio López Rayón, de que el 19 de junio, en Nautla, había desembarcado un tal Mr. Humbert, enviado del gobierno de los Estados Unidos a los revolucionarios, con un importante refuerzo de armas y los “importantísimos pliegos de confederación con unas provincias que son la envidia de las naciones”· “nuestros generosos vecinos del Norte, altamente convencidos de la justicia de nuestra lucha… no quieren paz con la Europa hasta alcanzar la independencia de nuestro dilatado continente…” (6B)

    Así celebraba López Rayón en una carta dirigida a Rosains, su “Capitán general de los Ejércitos Nacionales y Ministro de las Cuatro Causas”

    Después se comprobó que solamente había sido un intento de algunos yanquis para enterarse directamente de la situación. Entonces Rayón por medio de su segundo Rosains ordenó que el llamado mariscal Juan Anaya fuera a los Estados Unidos a entrevistarse con el presidente Madison para pedirle ayuda, así como lo habían hecho Pascasio Ortiz de Letona y Bernardo Gutiérrez de Lara enviados por Hidalgo con el mismo fin.(6C)

    Anaya en compañía del Padre Pedroza llegó a Nueva Orleans para organizar una expedición de aventureros yanquis, Con esto se demuestra que cada jefe revolucionario pretendía establecer relaciones con el Presidente de los Estados Unidos, porque había, sin duda algún motivo para esa fraternidad.

    Sin embargo esta falta de patriotismo de los revolucionarios los ha llevado a una falsa creencia; ellos creían, como muchos aún lo siguen creyendo actualmente, “que el gobierno de los Estados Unidos hace compromisos directos con los revolucionarios. Esto es un error, porque no conocen el juego que sigue aquel gobierno. Al contrario, los llama bárbaros, ladrones y bandidos. Esto es a la faz del mundo, y ocultamente por medio de las sociedades secretas”.
    Antonio Gibaja, “Revoluciones Sociales de México”

    Mientras tanto, Morelos se había hecho fuerte en una región michoacana elevada, de buen clima alejada de los batallones realistas. Lugar ya conocido por él, donde existían minas abandonadas, socavones usados como cárceles para los eclesiásticos españoles o que habían resistido a la Revolución. El capellán de Morelos, Padre José Morales encontró a tres sacerdotes en tales condiciones, que quedó horrorizado. Eran los infelices, el Padre agustino Ramírez capellán de Acapulco, el Padre Alegre y el Padre franciscano Gotor. Esto se supo por relación del P. Morales en la causa a Morelos. (6D)

    Durante los primeros seis meses de 1814 las tropas del virrey Calleja, había recuperado toda la Costa del Sur con su centro el importante puerto de Acapulco. Los insurgentes perdieron lo que habían ganado en los primeros años de las campañas del Cura Morelos, mientras éste, quedo escondido en las montañas, el turno a ser perseguido era Ignacio López Rayón presidente de la Junta Revolucionaria, quien estaba en Tehuacán. Ante el acoso de los realistas, Rayón subió hacia Zacatlán donde se estableció una pequeña corte alrededor de su persona.

    En septiembre de 1814 las tropas realistas desde varios puntos habían rodeado a Zacatlán y casi prenden a Rayón durante la noche del 24, pero un tiempo húmedo con densa niebla impidió el asedio del pueblo. Al medio día el coronel realista Llorente atacó la casa de Rayón, aunque este se escapó abandonando todos sus documentos y haberes. El historiador don Lucas Alamán relata en el cap. V del tomo IV de su obra, que esos papeles de Rayón y remitidos a la secretaría del Virreinato le fueron de mucha utilidad para escribir su historia de la Revolución. Con Rayón se fugaron Carlos Bustamante y su esposa. Quedaron prisioneros, el Presbítero diputado Crespo y Francisco Antonio Peredo que había ido en calidad de enviado a los Estados Unidos, a más de otros muchos oficiales. La pérdida de los revolucionarios quedó en 200 muertos y 50 prisioneros.
    Rayón y Bustamante se separaron para que éste se embarcara en Nautla rumbo a los Estados Unidos, con un tejo de oro de 14 marcos y dinero en monedas. Bustamante y su esposa en compañía del Padre Alarcón y algunos criados de éste cayeron en manos de insurgentes quienes le quitaron el tejo y el oro, a poco llegaron los del Dr. Couto quien a su vez se quedó con el tejo y el dinero. (Lucas Alamán, Tomo IV, cap. V)

    Mientras tanto el Cura Morelos se reunió con varios jefes del Congreso en la villa de Uruapan donde los diputados le dieron el mando militar y la misión de llevarlo hasta Tehuacán. Don Lucas Alamán apunta en su libro VII capítulo I, “La salida se efectuó el 29 de septiembre de 1814, los individuos del Congreso recibieron 600 pesos cada uno para los gastos del viaje, los equipajes de tantas personas, los archivos y papeles de las oficinas, los víveres y municiones formaban un convoy considerable. Todos en la marcha estaban sujetos a la disciplina militar, los diputados recibían igual ración que los soldados; caminaban en formación rigurosa, desde las siete de la mañana hasta la tarde, que acampaban al raso”

    Para capturar a Morelos y su Congreso, el virrey Calleja nombró al coronel Manuel de la Concha y todas las divisiones del centro del país se fueron concentrando en forma de pinza sobre los insurgentes. Mientras el Cura dispuso que los integrantes de Congreso se adelantasen, él quedaría protegiendo la retaguardia, pero, Morelos y sus revolucionarios ya no tenían salida, todo se reducía al ataque de los realistas y a defenderse los rebeldes.

    Los realistas al mando del coronel de la Concha dieron alcance a las tropas de Morelos atacándolas por tres frentes. La desbandada de éstos fue general y el teniente Matías Carranco dio alcance al Generalísimo; cuando se vieron frente a frente, éste reconoció a su antiguo subalterno diciéndole: “Sr. Carranco, parece que nos conocemos”. Era el 5 de noviembre de 1815.

    En el alcance se hicieron muchos prisioneros entre ellos el capellán del Congreso, Padre José Ma. Morales, sin embargo los diputados y demás integrantes pudieron alejarse, porque nadie los siguió.

    El botín que llevaba Morelos se partió conforme al reglamento militar, solo se separaron cinco barras de plata para el gobierno virreinal. El Cura Morelos y el capellán quedaron bajo la custodia del capellán realista Padre Salazar.



    Prisión, Proceso y Muerte del Cura José Ma. Morelos y Pavón

    Desde su captura el 5 de noviembre hasta su proceso en la ciudad de México pasaron diez y seis días. El coronel de la Concha y su tropa, captor de Morelos llegaron con los prisioneros a San Agustín de las Cuevas distante 4 leguas de la Capital del Reino, el 21 de noviembre. El virrey Calleja no quiso presentar al preso en público, por lo que dictaminó que lo llevaran durante la noche a las cárceles secretas de la Inquisición, lo que así se hizo. Y que se procediera a su causa inmediatamente, informando a Morelos que nombrase al defensor que quisiese; quedando terminada la confesión de cargos esa misma tarde.

    El Cura Morelos, lejos de atribuir a otros la parte que había tenido en la Revolución, descargando sobre ellos lo más odioso de sus actos, como lo habían hecho Hidalgo y Allende, contestó con dignidad y firmeza a todos los cargos que se le hicieron, que fueron 23.

    El principal cargo que le hizo el jurado fue de traición, faltando a la fidelidad al Rey, promoviendo la Independencia y haciendo que esta se declarase por un Congreso reunido en Chilpancingo.
    Respondió: “Que no habiendo Rey en España cuando se decidió por la independencia de estas provincias trabajando cuanto pudo por establecerla, no había contra quien se pudiese cometer ese delito, y que hallándose después, comprometido con la Revolución, concurrió con su voto a la declaración que se hizo en el Congreso de que nunca debía reconocerse al Sr. Don Fernando VII, ya porque no era de esperar que volviese, o porque si volvía había de ser contaminado.”

    “Pero que antes de votarlo, consultó con las personas más instruidas de ese partido y por varias razones le dijeron que era justo, la una, porque era culpa de S.M. haberse puesto en manos de Napoleón y entregándole la España como un rebaño de ovejas, y que aunque tuvo conocimiento de su regreso de Francia, nunca le dio crédito o juzgó que habría vuelto napoleónico”

    El último de los cargos que le hicieron fue por los cientos de asesinatos que se habían cometido en su campaña, destrucción de fortunas, ruina de familias y desolación del país, dijo:

    “Que estos eran los efectos necesarios a todas las revoluciones, pero que cuando entró en ella no pensó que se causasen, y que desengañado de que no era posible conseguir la independencia, así por la diversidad de dictámenes que no permitía tomar providencias acertadas, así como la falta de recursos y de tino; había pensado pasarse a la Nueva Orleans, a Caracas, o presentarse a la antigua España, para presentarse ante el Rey a pedirle perdón……¨

    Terminado el proceso civil, vino a continuación el proceso eclesiástico, del que presentaré algunas preguntas siguiendo la Historia de México de don Lucas Alamán:

    Una interesante pregunta, ¿si en el tiempo que había permanecido en la Revolución había celebrado Misa?, contestó:

    “Que se había abstenido de hacerlo, considerándose irregular, desde que en el territorio a su mando comenzó a haber derramamiento de sangre”

    Otras peguntas:

    ¿Si había recibido la Sagrada Comunión estando excomulgado?

    “Que consideraba inválidas las excomuniones.”

    ¿Si había rezado el Oficio Divino?

    “Que en el calabozo no había suficiente luz para hacerlo.”

    ¿Si su conducta había sido relajada?

    “Que si su conducta había sido relajada, que había procurado, por lo menos, que no fuese escandalosa, y que los hijos que tenía, no se sabía en el público que lo fuesen”. Sin embargo, era público y sabido entre los que le seguían, que Juan Nepomuceno Almonte era su hijo, el mismo que lo acompañó en la toma de Cuautla y el que mandó a Nueva Orleans para educarse.

    En fin que el Tribunal falló con lo pedido por el fiscal:

    “El presbítero D. José María Morelos es hereje formal negativo, fautor de herejes, perseguidor y perturbador de la jerarquía eclesiástica, profanador de los santos sacramentos, traidor a Dios, al Rey y al Papa. Irregular para siempre, depuesto de todo oficio y beneficio.”

    Fue condenado a asistir a su Auto en traje de penitente, con sotanilla corta y vela verde, a hacer confesión general y los Ejercicios de San Ignacio. Y para el caso inesperado y remotísimo de que se le perdonara la vida; a una reclusión para todo el resto de ella en África.

    Don Lucas Alamán relata detalladamente esta ceremonia de degradación de un sacerdote como antes, las habían tenido Hidalgo y Matamoros:

    “Luego de que se terminó la lectura de la Causa, inquisidor decano hizo que el reo abjurase sus errores e hiciese la protesta de Fe, procediendo a la Reconciliación con todo el ceremonial de la Iglesia, recibiendo de rodillas los azotes con varas. En seguida continuó la Misa rezada con asistencia del mismo reo”.

    “Acabada esta, se siguió con la ceremonia de Degradación que estuvo a cargo del obispo de Oaxaca revestido de pontifical. En la sala del Tribunal se apretaban más de trescientas personas principales de la Capital. Morelos con los ojos bajos, aspecto decoroso y paso mesurado, se dirigió al altar: allí, después de leída la sentencia de la junta conciliar, se le revistió de todos los ornamentos de sacerdote y puesto de rodillas delante de Obispo, ejecutó este, la degradación por todos los órdenes según el ceremonial de la Iglesia. Todos los presentes estaban conmovidos, solamente Morelos no se inmutó.”

    Terminada la ceremonia se entregó al reo al brazo secular, entonces el coronel Manuel de la Concha se hizo cargo de Morelos conduciéndolo a la cárcel de la Ciudadela. Donde el coronel de la Concha, el 21 de diciembre intimó la sentencia al reo quien de rodillas según el uso de los Tribunales la escuchó.

    El coronel le hizo saber que en un lapso de tres días sería ejecutada la sentencia, fueron llamados el cura Guerra y otros sacerdotes para prepararlo a bien morir. El día 22 a las seis de la mañana de la Concha lo hizo subir a un coche con el Padre Salazar y un oficial; Concha y su división llevaron al reo hasta el santuario de Guadalupe. Morelos iba rezando diversas oraciones entre ellas el Misesere y De profundis aunque confiaba en la misericordia de Dios que sus pecados habían sido perdonados. En Guadalupe tomó un pequeño desayuno continuando hasta el llamado Palacio de San Cristóbal Ecatepec, ocupado por un destacamento militar.

    Se reconcilió con la Iglesia por medio del Padre Salazar y él mismo se vendó los ojos, los soldados le indicaron donde se debía poner de rodillas, el Padre Salazar le dijo: haga cuenta de que aquí murió Nuestro Salvador; se dio la voz de fuego, y el hombre más controvertido que había producido la Revolución en Nueva España, cayó atravesado por la espalda con cuatro balas, pero moviéndose todavía y quejándose lo remataron de otras cuatro. El Padre Salazar hizo vestir el cadáver y mandarlo enterrar a las cuatro de la tarde del 22 de diciembre de 1815 en la Parroquia del pueblo de Ecatepec, vivió exactamente 50 años. Sus restos se perdieron y nadie los ha encontrado hasta hoy.

    Morelos, había nacido el 30 de septiembre de 1765 como: José María Teclo Morelos y Pabon. Está a discusión de si el impío cura tuvo tres o cuatro hijos, pero es seguro que el Mariscal del Impero de Maximiliano, Don Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Brígida Almonte era uno de ellos.


    REFLEXIONES

    Para que el lector tenga una base a su propia investigación.

    El movimiento revolucionario que intentó destruir el antiguo orden monárquico, aristocrático y católico del Virreinato de Nueva España, para sustituirlo por el sistema republicano, plebeyo, librepensador y masónico, propio de los Estados Unidos de Norteamérica, estaba dirigido por el recién fundado Partido Liberal Mexicano, que a su vez seguía las órdenes de la Gran Logia establecida desde 1802 en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, Estados unidos de América. Los jefes de la Masonería buscaban individuos ya corrompidos o proclives a ser corrompidos dentro del clero bajo de Nueva España, porque decían: “Estos arrastran al pueblo y nos sirven para la causa que necesitamos”, entre los más idóneos encontraron al cura José Ma. Morelos.Como habían encontrado al cura Miguel Hidalgo, al cura Mariano Matamoros, al cura Manuel Iturriaga, al cura José Ma. Cos, y tantos otros que participaron en la Revolución.

    La Causa que la Masonería de principios del siglo XIX necesitaba, era la entrega del Imperio Español a los Estados Unidos, a través de Inglaterra y la Francia napoleónica. Para sentar las bases de una potencia mundial que destruiría el Orden Católico.

    Ninguno de los principales jefes revolucionarios que hemos mencionado pudo ver consumada la independencia por la que luchaban, a pesar de la ayuda intelectual y logística proporcionada por la República Yanqui. Estos fracasos retrasaron los planes de la política angloamericana para apoderarse de la Nueva España, por lo que en 1816 comenzaron a preparar en Londres, Inglaterra, una expedición de aventureros para apoderarse por la fuerza del Virreinato.

    Después del ajusticiamiento del cura Morelos, vendría la fugaz revolución de Francisco Javier Mina preparada desde 1816 en los Estados Unidos. Mina, con su tropa de extranjeros entró al país el 15 de abril de 1817 pero el 27 de octubre de ese año Mina cayó ajusticiado.

    Entre ese año y la actuación de Agustín de Iturbide vendrían unos años de relativa paz para los habitantes de la Nueva España. Solamente habían quedado algunos grupos guerrilleros en las montañas del sur del país, el grupo más notorio fue el de Vicente Guerrero. Pues la mayoría de los revolucionarios se habían indultado.

    Los habitantes de la Nueva España y de todos los territorios del Imperio Español, acendrados católicos, no se doblegaban ante la Revolución armada; entonces él ataque de la Masonería Internacional sería por vía de las Leyes.

    Los liberales de la propia España levantaron de nueva cuenta en 1820, la Constitución masónica de 1812, conocida como la Constitución de Cádiz, que el rey Fernando VII había desconocido en 1814. Volvieron a la carga y obligaron al Rey a firmarla para que fuera proclamada en todo el Imperio. Esto provocó la deseada efervescencia social: la Jerarquía de la Iglesia y el pueblo católico no la querían porque destruía la estructura de la Iglesia y la Fe del pueblo católico; las autoridades, por obediencia debían proclamarla. En México, la capital del Virreinato, el virrey Juan Ruiz de Apodaca quien gobernaba desde el 20 de septiembre de 1816, tuvo que jurar la Constitución masónica para evitar los tumultos semejantes a los de Madrid en España. Con esto, las clases elevadas de Nueva España idearon un Plan para separar el Virreinato, del Imperio Español, pero manteniendo la figura del Rey como autoridad política.

    Es entonces, cuando se forman las Juntas de la Profesa y entra a la palestra Agustín de Iturbide, LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO con su Plan de las Tres Garantías, la unión de todos los habitantes de la Nueva España en un Imperio Católico Mexicano, independiente de cualquier otra nación. Lo cual se realizó entre el 19 de mayo de 1822 al 19 de marzo de 1823.

    Pero una nación vecina, independiente y fuerte no convenía a los intereses imperialistas de los Estados Unidos. Éstos maquinaron para que en 1823 cayera en único gobierno mexicano realmente independiente, utilizando para ello, al Partido Liberal Mexicano aliado suyo hasta hoy en día, año 2013.


    LUIS OZDEN

    Diciembre de 2013.

    NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA:

    (1) “Enciclopedia de México”, S.E.P. 1988, Ficha Morelos.
    (2) Ibid, Obra mencionada.
    (3) Historia de la Iglesia en México”, Padre Mariano Cuevas S.J
    (4) “Historia de México”. Lucas Alamán Escalada.
    (5) “Revoluciones Sociales de México” Antonio Gibaja, Tomo II cap, 9, Ed Tradición 1973.
    (6) “Enciclopedia de México” S.E.P. 1988 Ficha Morelos, pag. 5625. (6A) “Revoluciones Sociales de México”, Tomo II, cap. IX, Antonio Gibaja y Patrón, Ed. Tradición 1973. (6C) Ver letras O y G. “Enciclopedia de México”, Secretaría de Educación Pública, México, 1988.
    (7) “Historia de México” Tomo IV, cap. I, Lucas Alamán Escalada, Ed. Fasc., Instituto Helénico.
    (8) “Revoluciones Sociales de México”, Tomo II, cap. IX, Antonio Gibaja, Obra citada.
    (9) El cura Mariano Matamoros fue conducido a Valladolid y procesado. Después que Morelos había huido hasta Acapulco donde tenía 203 prisioneros españoles. Morelos propuso al virrey Calleja el canje de ellos por Matamoros. Pero el virrey recibió la propuesta cuando ya había sido fusilado el cura Matamoros. A saber esto, el cura Morelos mandó degollar a los 203 españoles en el fuerte de San Diego de Acapulco. “Revoluciones sociales de México”, Tomo II cap. 9, obra de don Antonio Gibaja y Patrón. Ed. Tradición 1973.
    (10)Lucas Alamán Escalada. Obra citada
    (11)Lucas Alamán Escalada. Obra citada, Lucas Alamán Escalada. Obra citada.

    Ediciones de Luis Ozden

    México





    Fuente:

    Verdadera Historia de México: EL CURA JOSÉ MARÍA MORELOS Y PAVÓN




    Mariano Matamoros

    Mariano Matamoros.jpg



    Hermenegildo Galeana

    Hermenegildo Galeana.jpg

  2. #2
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    ELEGÍA CRIOLLA. UNA REINTERPRETACIÓN DE LAS GUERRAS HISPANOAMERICANAS


    Elegia Criolla Portada.jpg


    ¿Cual es la interpretación clásica de las guerras de independencia?

    La interpretación clásica de las guerras de independencia ha tenido básicamente dos vertientes; una que habían unas pre-existentes naciones americanas que se liberan de una pre-existente nación española; la otra que es una guerra en la que las clases subalternas se sublevan contra la opresión de los grupos hegemónicos. Esas serían digamos las dos interpretaciones. Ya con el tema del libro, y creo que lo demuestro, es que las dos interpretaciones son profundamente falsas.

    En el sentido, con respecto a la primera, esas naciones no existían, entre otras cosas porque la Monarquía Católica era una monarquía “a-nacional”. Quiero decir con esto que fundamentalmente lo que definía el contexto político de la Monarquía Católica era ser súbdito del monarca católico. Si nosotros a un novohispano del siglo XVIII le hubiésemos preguntado que era, desde luego que nunca nos hubiera dicho que era mexicano y que formaba parte de la nación mexicana; nos hubiese dicho cosas muy curiosas desde nuestra perspectiva y creencias, nos hubiese dicho que era católico y esa era la identidad fundamental, nos hubiese dicho que era súbdito del Rey, por eso el problema de la desaparición de Fernando VII, desde el hecho de que Fernando VII se haya ido preso a Francia que genera una espacio de colapso absoluto de la monarquía porque nadie sabe que hacer.

    El elemento de cohesión política era la existencia del monarca, y cuando Rey no está no se sabe que hacer, o sí se sabe que hacer, y de hecho lo que es sorprendente es que se hace lo mismo en todo el territorio de la monarquía -desde Manila hasta Madrid y desde México hasta Buenos Aires- que es recurrir a una vieja tradición castellana que es cuando el monarca no estaba, la soberanía recaía en los pueblos y no “el Pueblo” que el liberalismo nos ha enseñado a identificar, sino a los pueblos como el entorno de la plaza de un pueblo; la plaza de armas. Eso es un pueblo; el casco urbano y el territorio que le pertenece, y claro, esos son los pueblos que reclaman la soberanía.

    Pero no olvidemos una cosa, y ahí también hay una enorme falacia en esa celebración de 1810 como el momento de la independencia, lo que dicen todas las proclamas es que vuelva Fernando VII y que van a mantener el poder hasta que vuelva. Eso es así desde México hasta Buenos Aires y desde Dolores a Valencia (España). Yo cuento el ejemplo del caso del cura Hidalgo que grita “Viva Fernando VII, viva la Virgen de Guadalupe, que se mueran los gachupines”, ahí hay un elemento monárquico, un elemento religioso y un elemento xenófobo, pero eso se repite también en Valencia (España), porque en realidad los gachupines eran los afrancesados que apoyan la invasión. Si uno mira todos los panfletos que publican los insurgentes, lo que están diciendo es; estos pinches gachupines lo que quieren es darle el trono, darle el reino de la Nueva España a los franceses, no proteger a nuestro amado Fernando VIII… es decir, el problema es el Rey, el problema no es la nación.

    El problema no es la nación porque la nación no existe, la nación se construye a lo largo del proceso de las independencias. Y yo digo una frase que creo que lo resume perfectamente en el libro y que mantengo; “las naciones no fueron la causa de las guerras de la independencia, fueron la consecuencia de las guerras de independencia.” Esa sería la primera cuestión.

    La otra cuestión sería un enfrentamiento entre ricos y pobres, por decirlo de alguna forma, en todo caso de que fuera un enfrentamiento entre ricos y pobres uno en los documentos históricos no se lo encuentra en ningún lado, porque hubieron criollos ricos que formaron parte del lado de los insurgentes, y criollos ricos que formaron parte del lado de los realistas, y grupos indígenas que formaron parte del lado de los realistas, y grupos indígenas que participaron en la guerra del lado de los insurgentes.

    Por lo tanto, yo la conclusión a la que llego en el libro es que si esa guerra fue algo, fundamentalmente fue una guerra civil en la que se vieron involucrados todos los grupos sociales aunque con una participación –que eso hay que dejarlo claro- de las partes mayoritarias criollas que estuvieron de un lado y de otro; estuvieron del lado de los insurgentes y del lado de los realistas.



    Tomas Pérez Vejo. Autor de “Elegía criolla. Una reinterpretación de las Guerras de Independencia Hispanoamericanas”.




    Fuente:

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  3. #3
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Bandera del Batallon de Voluntarios del Castro de Chiloé

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    Bandera del Batallon de Voluntarios del Castro de Chiloé veteranos del ejercito realista habia sido formado en la isla de Chiloé para defender el virreinato del Perú. En Chiloé, con el pasaje jurídico de la Capitanía General de Chile al Virreinato Peruano, en 1766, se producen transformaciones muy profundas, tanto en lo económico, como en lo social y en lo político. En lo económico, en las últimas tres décadas del siglo XVIII, se hizo mucho más que en los dos siglos precedentes: se fundaron ciudades (San Carlos de Ancud), se edificaron fuertes, se construyeron caminos, se impulsaron los astilleros, se desarrolló el comercio. En lo social, se suprimió el régimen de la encomienda, otorgándoseles al veliche igualdad de derechos con la población hispánica y reconociéndoseles la propiedad de sus tierras ancestrales, se impulsó la educación y la salud pública, se dio sustentamiento a las clases sociales más desposeídas mejorándose sus condiciones de vida. En lo político, se acabó con el poder despótico de los encomenderos, permitiendo a una incipiente burguesía de tomar las riendas del Cabildo y por ende del poder civil de la Provincia. De allí que la monarquía hispánica retomó valoración y la gran mayoría de la población y, en modo particular, los componentes del Cabildo eran filo-peruanos y convencidos realistas. Solamente así se explica la constancia con que los chilotes combatieron durante tantos años una guerra sangrienta y cruel, aun cuando se volvieron concientes de que no tenían alguna posibilidad de victoria.





    Fuente:

    https://www.facebook.com/14212391414...type=1&theater

  4. #4
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    "En los años 1808 a 1824 los criollos iniciaron el camino hacia el derrocamiento de la figura del Rey padre. Este fue el acontecimiento central más traumático en toda la historia de la América Española. Fue la escenificación de los deseos de Edipo de asesinar a su padre, creando así un complejo de culpa colectivo del que la América Española nunca se ha podido liberar. Una gran parte de la rebeldía en la historia de la América Española representa la búsqueda de un substituto paterno a los reyes de España."


    -Anna Timothy, España y la Independencia de América, México, 1986, Ed. Fondo de Cultura Económica, pág. 32


    10437774_1450035275246594_4177895461377225187_n.jpg



    Fuente:

    https://www.facebook.com/photo.php?f...type=1&theater
    Última edición por Mexispano; 17/09/2014 a las 03:58

  5. #5
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    El Dan Brown hispano.

    Ximena Torres Cautivo

    “Logia”, la novela que da vuelta la historia de O´Higgins





    “Este libro me costó el matrimonio”, declara con mucho sentido de la cuña el periodista, historiador de vocación y exitoso novelista y guionista Francisco Ortega, autor de “Logia”, el ambicioso thriller histórico que lanzó hace escasas semanas con editorial Planeta y que le consumió los últimos seis años de su vida.


    Él compara su obra con “Ángeles y demonios”, el best seller de Dan Brown, uno de sus escritores comerciales favorito, porque Ortega en sus 40 años de existencia no ha desarrollado el prejuicio que muchos de sus colegas tiene contra los best sellers. Cree que los críticos locales le darán duro al suyo: “Aún no aparece ninguna reseña, pero sé que será así”. El público, en cambio, le ha dado calurosamente el favor y “Logia” ya se encarama en la lista de los libros más vendidos de ficción en Chile.


    Imposible que no sea así.



    En sus quinientas páginas la trama absolutamente contemporánea mezcla la influencia oscura de los seguidores de la Logia Lautarina, que aparece al servicio de la poderosa Iglesia Evangélica estadounidense embarcada en un ambicioso complot de desprestigio de la iglesia Católica, con la sugerida homosexualidad de Bernardo O´Higgins, la conversión religiosa de José Miguel Carrera y la manipulación de la imagen de la Virgen del Carmen para poner en cuestión la tan latinoamericana fe mariana.


    Partiendo en Nueva York, pasando por Madrid, viajando a Buenos Aires, a Mendoza y finalmente a Santiago, Ortega juega definitivamente a la manera de Dan Brown; aunque en materia de thrillers históricos los que más admira son los de Ken Follet y al que reconoce su notable talento en ambas teclas creativas, la comercial y la literaria pura, es a Stephen King.


    De todos ellos, toma ideas, lo mismo que de los recursos del reportaje periodístico, del cómic, que de todos los formatos narrativos es el que más le gusta. Tanto, eso sí, como lo raya la historia: -Estudié periodismo de gil. Lo que me interesó siempre fue la historia. Yo soy de sur, de Victoria, y mis papás soñaban con que fuera abogado, ya que les dijera que iba a estudiar periodismo fue tremendo, imagínate cómo les habría caído que fuera historia. De cobarde, no estudié historia –dice, haciendo un mea culpa.


    Pero las vocaciones no se tuercen con un simple cartón. Así, muchos de sus trabajos han estado cruzados por la investigación de la historia de Chile, como su novela “El número Kaifman”, que se basa en la huella de los nazis en el sur de Chile o su participación en un cómic que publicó Las Últimas Noticias sobre los aconteceres patrios previo al Bicentenario. Ahora se centra en la misteriosa Logia Lautarina, que junto a Orélie Antoine de Tounens, el excéntrico rey de la Araucanía, le comento, fueron siempre los episodios más apasionantes de mis clases de historia en el colegio. Novelescos, ambos.


    -Para la serie en cómic del Bicentenario trabajamos con cuatro historiadores y cuando llegamos al asunto de la Logia Lautarina hubo un encontrón entre los de la Universidad Católica y los de la Chile. Los primeros no querían que se relacionara a la Logia con la masonería, que no la mencionáramos, mientras los segundos decían que había que terminar con paradigmas impuestos y contar las cosas tal cual, incluyendo el anticatolicismo de O’Higgins. Ahí me di cuenta de que había discrepancias, un pequeño lío, diferencias historiográficas y decidí ponerme a investigar sobre la Logia Lautarina, porque yo siempre he querido y me ha atraído escribir ficción a partir de la historia de Chile. A mí me gusta mucho una definición del escritor inglés Neil Gaiman, quien sostiene que una novela es un problema, y aquí había un conflicto, un problema. Igualmente, pese a toda la investigación, me interesa que los lectores entiendan que “Logia” es ficción, no cuenta la historia real, aunque se basa en ella.


    –Los lectores te han celebrado, qué esperas de la crítica.

    –Ya dije: que me den duro. Pero yo no pretendo que nos pisemos la cola entre superhéroes, porque sé que es una novela comercial, no una gran obra literaria. Opté por hablar de nuestra historia, de un episodio apasionante de la misma, a partir del thriller. Yo no tengo recelos ni prejuicios de escribir para el pueblo. Creo que esa para de separar lo comercial de lo literario le ha hecho mucho daño al hábito de leer. Creo sí que tiene buenas reflexiones sobre la industria editorial y el mundo de los best sellers. Y tiene un buen trabajo sobre la ciudad de Santiago de Chile, y su historia.


    Efectivamente “Logia” parte con la muerte del escritor top de thrillers históricos del mundo, sigue con la del novelista top español del mismo género de novelas y continúa relatando la búsqueda de respuestas del bestsellerista chileno Elías Miele, quien descubre que los tres estaban escribiendo la misma novela: “La cuarta carabela”.


    –Me encanta el nombre Elías, en verdad me gustan todos los nombres bíblicos, y Miele es el apellido de un tío abuelo, que me encanta como suena, a miel…


    –Y a cocinas top –agrego. Y pregunto:–Hay mucho de ti en tu protagonista… ¿Lo reconoces así?


    –Tiene cosas de mí y de muchos de mis amigos, y de arquetipos sacados del cine y de otros libros –dice, y comenta a pedido nuestro a uno de los personajes femeninos de “Logia”, Princess Valiant: ¬–La princesa valiente está inspirada en Harley Quinn, que es la siquiatra-novia del Guasón, en el cómic de Batman. Antes de la década del 70 se escribió mucho este tipo de novelas. Hubo varias sobre la Ciudad de los Césares, sobre sobrevivientes en Chile de la Atlántida. “El autor” tocó el tema de los túneles jesuitas bajo Santiago. Y no fue el primero, la primera novela que abordó ese tema es de 1888 y es la segunda novela chilena después de “Martín Rivas”. Es un thriller, se llama “El misterio de los túneles secretos” y el autor es de apellido Cárdenas. Quien la quiera descargar puede bajarla de internet. O sea, nadie está inventando nada nuevo. Estamos rescatando una herencia perdida.


    Ortega es un conocedor, un lector ilustrado y un fanático de la historia. Se entusiasma hablando de “Adiós al séptimo de línea”, novela histórica en cinco tomos, de impronta “muy chovinista”, pero revolucionaria. “Es increíble un libro histórico, muy conservador, haya tenido de protagonista a una mujer, de clase alta, que se acuesta con generales peruanos, que es la Mata Hari chilena. No en vano es el mayor bestseller de Chile, con más de un millón de ejemplares vendidos”, dice, haciendo gala de su gusto por la trivia.


    Los túneles subterráneos de Santiago están muy presentes en el cóctel de suspenso histórico que arma Ortega.


    Se le nota satisfecho. Dice que mandó “Logia” a tres editoriales y que se la pelearon. “Me quedé con Planeta, porque me ofrecieron reeditar mis otros libros, y lanzar ‘Logia’ en Argentina y España. Nunca me había sentido la chica linda, y ahora lo viví. ‘Espérame para mejorar la oferta, espérame’, me pedían. Además he recibido llamados de dos canales de TV y otro de History Channel”, cuenta, sin disimular su chochera.


    “Logia” –título escueto que tuvo tres largos posibles títulos previos, incluyendo “La cuarta calavera”, que es parte de la novela– fue para él una visión. Y fue el catalizador de su divorcio. “Me obsesioné durante seis años y me separé”. No quedaron hijos de esa unión. Y ahora está pololeando con una antigua novia en el escaso tiempo que le queda, porque Francisco Ortega hace de todo: desde películas de terror hasta clases de guiones, pasando por una novela de breve título que está teniendo un espumoso éxito.

    Larga vida a “Logia” y su desprejuicio.


    FUENTE



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  6. #6
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    Re: Hay “otro” bicentenario


    LAS GUERRAS CIVILES MAL LLAMADAS DE INDEPENDENCIA


    Por Jorge Arias de Greiff



    Tomado de:

    Revista Credencial Historia.
    (Bogotá - Colombia).
    Edición 211
    Julio de 2007


    Al regarse la idea de que, en la falta del rey, la soberanía recae en 'los pueblos' se genera en la España peninsular y en la España americana una proliferación de juntas locales independientes unas de otras: se atomiza el poder. En los pueblos que antes eran centros de poder, capitales de reinos o provincias la junta aspira a conservar esa hegemonía; los restantes pueblos consideran que sus juntas son autónomas y se liberan de su capital. Mompox no quiere seguir dependiendo de Cartagena, ni Cali de Popayán; Santafé, Popayán y Cartagena insisten en conservar sus hegemonías. Se pelean unos pueblos con otros; se generan guerras civiles; se confederan grupos de juntas y entran en lucha con la que aspira a la hegemonía completa; se generaliza la guerra civil. Pero como unas siguen leales a la Corona y otrás no, la historia relatada por los desleales, alega que la lucha contra los vecinos leales es independencia de la patria. Muchas de las peleas entre separatistas son de centralistas contra federalistas; luchan por intereses contrarios; a eso lo llaman "Patria Boba" mejor lIamarlo 'historia boba de la Patria'. Cartagena pelea contra Santa Marta y Mompox, Cali contra Popayán. Las Provincias Unidas contra Santafé, Santafé contra Pasto; ¿no son dos centros españolísimos y a la vez criollísimos? ¿Españoles peninsulares y españoles americanos no son súbditos de una misma Monarquía y si luchan entre sí no es eso una guerra civil? ¿y en el ámbito peninsular, qué ocurre? Allí la guerra se inició como de independencia contra la Francia invasora y lograda esa meta degeneró en guerra civil entre absolutistas y constitucionalistas y ese conflicto se refleja en la lucha sostenida contra los disidentes americanos y en ocasiones es el factor determinante. El poder español en América se divide y si no pelea entre sí, sí unos y otros obran por separado. Cuando el Sámano absolutista captura a Caldas desobedece a su superior y jefe constitucionalista Montes que desde Quito le reclama el preso para perdonarlo; en vez de obedecer atiende el pedido que le hace el absolutista Morillo, en plan de represor. Es la muerte de Caldas. El gobernador constitucionalista de Cartagena de Indias, don Gabriel de Torres y sus oficiales, de igual tendencia, juran en esa plaza la Constitución de Cádiz, contra la oposición del virrey, el absolutista Sámano: de resultas Sámano abandona el virreinato expulsado por peninsulares, no por criollos. Y cuando los separatistas americanos se aprestan a dar la batalla final contra el poder peninsular en la América, el jefe absolutista del Alto Perú, Olañeta, no une sus fuerzas a las del virrey constitucionalista La Serna; espera a que constitucionalistas y separatistas se destrocen mutuamente para retomar luego el Perú para el absolutismo. Los separatistas americanos vencen a una fuerza dividida.

    Las guerras civiles en ambas orillas del Atlántico son, con los tremendos costos del conflicto armado, una de las causas que determinaron el que las naciones que emergieron de estos procesos separatistas, incluida España, entraran a jugar un papel secundario en el concierto de las naciones.


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    Fernando VII con manto real, ca. 1815, Francisco de Goya, Madrid, museo del Prado.






    Fuente:


    Las guerras civiles, mal llamadas de Independencia | banrepcultural.org

  7. #7
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Patricio Lons da en entrevista en programa de la cadena RT




  8. #8
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA

    ¡SALVE, DON PEDRO!










    Debo decir sin complejos, que a esta altura de mi vida estoy un poquito harto de recordar al 25 de mayo, como el día en que “nació la Patria”. (Y espero que algún despistado no ponga el grito en el cielo).

    Porque si la “patria” es la tierra de los padres, la Argentina nació al mundo unos cuantos años antes. Sin ir más lejos, más fundacionales fueron la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, días en que se probó la fuerza y el coraje hispano-criollo.

    Después España cayó, y tuvímoslas que arreglarnos por nuestra cuenta. Fue la “Argentina improvisada” -sobre la que tan bien escribió Bernardo Lozier Almazán- hasta que un criollo vino a mandar: Don Juan Manuel de Rosas.

    Pero puesto a buscar otra fecha patria, sería de estricta justicia histórica y memoria debida, seleccionar alguna relacionada con el gobierno de nuestro primer Virrey, don Pedro de Cevallos, ese notable organizador y soldado, cuyo nombre debería llevar alguna de nuestras unidades militares (como correspondería hacerlo con Garay o con Liniers).

    Rindo, pues, tributo a la gloriosa memoria del insigne gaditano.

    Y ¡viva la Patria entera y verdadera!







    Fuente:

    PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA « CATAPULTA
    Última edición por Mexispano; 27/10/2014 a las 06:30
    Donoso dio el Víctor.

  9. #9
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    El 13 de enero de 1826, el enfrentamiento entre chilotes y chilenos se trasladó por tierra y mar hasta Pudeto, donde la fuerza de las tropas republicanas y la estrategia, hicieron retirarse a los insulares hasta los cerros de Bellavista. Este hecho fue conocido como "el combate de Pudeto".




    Fuente:

    https://www.facebook.com/pages/Heren...21239141447077

  10. #10
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Diez mitos sobre nuestra independencia

    Ni los españoles eran tan esclavistas, ni Bolívar tan progresista.

    Por: JOSE ALVAREZ CARRERO | agosto 08, 2014

    "Nota ciudadana" es un espacio generado por nuestros lectores y no refleja o compromete el pensamiento ni la opinión de Las 2 orillas.


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    1.“La Independencia se dio en 1810 por influencia de los ideales de libertad pregonados por la Revolución Francesa”:

    Falso, en ese momento la península española estaba casi en su totalidad invadida por tropas francesas y los criollos (descendientes de los españoles que hicieron la conquista) se sublevan precisamente para seguir siendo fieles a Fernando VII quien en ese momento era prisionero de Bonaparte. Esas revueltas se dan ante el miedo de que esos ideales de libertad pregonados por los franceses contagiara a las autoridades virreinales y terminaran aboliendo el negocio de la esclavitud, a través de los cuales los criollos mantenían sus fortunas


    2. “Los Españoles se robaban la plata y el oro y por eso se dio la independencia”:

    Colombia nunca fue ni ha sido productor de plata, ni antes de la conquista, ni durante la colonia o posteriormente, y la producción de oro comparada con la de Perú o México, fue mínima. En todo caso, los españoles que embarcaban para América, nunca regresaban a sus tierras, se quedaron y son los antepasados (junto con los indígenas) de los actuales colombianos, mexicanos, venezolanos, etc. Entre los españoles que durante el periodo colonial llegaron a América, había personas ricas o que se enriquecieron durante la conquista, cuyos descendientes siguieron siendo ricos después de la independencia y aún siguen siéndolo, ocupando los puestos de poder en los actuales países americanos; también había españoles pobres, que siguieron siendo pobres y que –a diferencia de colonias como las inglesas donde exterminaron a los nativos- se mezclaron con indígenas, siendo los antepasados de la mayoría de colombianos. Los recursos fueron saqueados por ancestros de las castas políticas que aún hoy están en el poder.


    3. “Con la independencia se obtuvo la libertad”:

    Es común que en las escuelas enseñen que “la libertad de Colombia se alcanzó el 20 de julio de 1810”. No obstante, si bien la independencia se dio desde 1810, y se reafirma en 1821 con la Constitución de Cúcuta, la cual mantuvo la vergonzosa institución de la esclavitud. Mientras para la fecha, en la península española la esclavitud ya se había acabado de facto y jurídicamente se haría casi dos décadas antes que en lo que hoy es Colombia (allí en 1837, en Colombia hasta en 1851). En Colombia solo se pudo abolir la esclavitud luego de vencer la resistencia férrea de esclavistas como Julio Arboleda y su hermano Sergio Arboleda, siendo necesario que el Estado “compensara” con astronómicas sumas monetarias a los terratenientes propietarios de esclavos. Lo que sí es verdad, es que la mayoría de esos defensores de la esclavitud fueron militares destacados del “ejército patriota”.


    4. “Los Indígenas derrotaron a los españoles”:

    Si bien en las tropas de Bolívar pudiera haber algunos indígenas, la lucha que se dio entre 1810 y 1821 fue muy distinta a la que dieron durante la conquista los heroicos combatientes de La Gaitana, los Laches, o los caribes. Luego de 300 años de haberse incorporado los territorios americanos a la corona española y ante los contantes abusos de los criollos, la posición de la mayoría de indígenas fue muy diferente. Así, los territorios con mayoría indígena como Pasto fueron los más difíciles de doblegar, a incluso hasta 1823 seguían apareciendo guerrillas de nativos como la comandada por Agustín Agualongo, quienes seguían reivindicando ser españoles y únicamente reconocer a las autoridades peninsulares como las legítimas. Así mismo, indígenas como el cacique de Mamatoco, quien fue oficial del ejército español a las órdenes de Pablo Morillo. Entre tanto, más de la mitad de soldados que combatieron al lado de Bolívar (se estiman unos 8.500) eran Ingleses y mercenarios de diferentes países europeos enrolados en la Legión Británica a cambio de una “paga” que sería dada con cuantiosos empréstitos que adquirió el naciente Estado de manos de los ingleses, naciendo así la República endeudada hasta los tuétanos con sus “aliados”.


    5. “Los indígenas eran esclavos de los españoles”:

    Decir que la conquista fue pacífica sería no solo faltar a la verdad, sino también deshonrar la memoria de heroicos combatientes como Cuauhtémoc en México, La Gaitana en Colombia o Atahualpa en Perú. No obstante, durante la Colonia hubo una convivencia relativamente normal entre indígenas y blancos. Así, a diferencia de las colonias inglesas o francesas donde los indígenas no solo siguieron siendo exterminados sino que se les aisló, en el imperio español los nativos se mezclaron con los peninsulares, dando lugar al mestizaje que hoy caracteriza a la nación hispanoamericana. Si bien al principio existieron instituciones típicas del modo de producción feudal como la mita y la encomienda, estas dejaron de existir mucho antes de la independencia, ya que a la Corona le interesaba la protección de los nativos no por un gesto humanitario, sino porque con su trabajo pagaban un impuesto llamado “tributo de indios” el cual iba directo a las arcas del monarca a cambio de protección ante el abuso de los criollos. Para 1810 eran aún numerosos los pueblos de indios y los resguardos, los cuales misteriosamente desaparecierían junto con sus habitantes unas décadas después ¿Qué pasó con ellos?, es un interrogante sobre el cual la historia oficial aún no da una respuesta.


    6. “Los indígenas eran tratados como inferiores a los españoles”:

    las diferencias de clases son inherentes a la existencia de la propiedad privada sobre los medios de producción. No obstante, en 1811 la Constitución española promulgada en Cádiz ratificó en el artículo 5 y 18 que los indígenas eran también ciudadanos españoles, al igual que los mestizos, los criollos, y en general “todos los hombres libres nacidos y avecinados en los dominios de las Españas y los hijos de estos”. Después de que se promulgó esa norma, los criollos deciden romper cualquier vínculo con la península, y en pocos años las consecuencias eran visibles: Los indígenas perdieron sus resguardos, pasando sus tierras a las castas criollas, como también pasaron a su poder la mayoría de baldíos, los ejidos municipales etc. Esa situación llevó a que por ejemplo, los Muiscas que eran más del 60% de población de la sabana de Bogotá para 1810, misteriosamente dejaran de existir unos pocos años después, en tanto que la brecha entre los antiguos “criollos” y los mestizos se fue haciendo cada vez mayor durante la formación y consolidación de la nueva República.


    7. “Bolívar luchó contra el imperialismo”:

    Imperio no es sinónimo de imperialismo, pues mientras imperio hace referencia a un dominio político que se ejerce sobre una extensión territorial donde habita una diversidad de pueblos y ha existido desde la antigüedad, imperialismo es un concepto económico que solo va a aparecer a finales del siglo XIX y que se va a dar por el desarrollo de las fuerzas productivas donde su actuar desborda las fronteras nacionales. Así, “Imperialismo” es sinónimo de capitalismo monopolista, y este solo se dio después de la crisis económica inglesa de 1871. Esa necesidad de abrir mercados llevó entre otras cosas al reparto de África en 1885 y sería el germen de la Primera Guerra Mundial hace 100 años.


    8. “A los españoles les interesaba mantener la esclavitud”:

    Falso, los menos interesados en que esa institución se mantuviera eran los peninsulares, pues su incipiente industria que empezaba a surgir especialmente en Cataluña y el País Vasco necesitaba mano de obra y consumidores libres, que pudiera manejar dinero para que a la vez pudieran ser compradores de sus productos. ¿Qué ganaba un campesino de Castilla con que un terrateniente criollo del Cauca tuviera 200 esclavos en alguna de sus haciendas?


    9. “El humanismo de los independentistas contrasta con el salvajismo de los españoles”:

    Sin duda alguna, personajes como Pablo Morillo cometieron actos crueles contra los sublevados independentistas. No obstante, decir que las tropas independentistas fueron menos crueles es más que descabellado. Así, declaraciones como la hecha en el “Decreto de Guerra a Muerte” donde se amenaza con asesinar a la población peninsular que fuera neutra, hoy sería más que una instigación al genocidio. Tampoco ha de olvidarse que el reclutamiento infantil fue inaugurado por las tropas independentistas o ¿Qué explica que Pedro Pascasio Martínez, un niño de solo once años, hiciera parte del ejército de Bolívar cuando capturó a Barreiro el 7 de agosto de 1819? Igualmente ha de tenerse en cuenta hechos como los fusilamientos en Ventaquema el 8 de agosto de los prisioneros capturados el día anterior en la Batalla del Puente de Boyacá, o el acto más cruel de todos, la masacre de “La navidad negra” en 1822 cuando entre el 22 de diciembre y el 26 del mismo mes, los ejércitos independentistas asesinaron a cuchillo a miles de pastusos, incluyendo mujeres y niños, por el único hecho de no haber secundado a los terratenientes que se unieron al ejército de Bolívar.


    10. “Santander era de Derecha y Bolívar era de Izquierda”:

    Este mito se ha construido especialmente durante la segunda mitad del siglo XX, a pesar de que hasta ese momento Santander había sido considerado el precursor del liberalismo (izquierda en el siglo XIX) y de que la imagen de Bolívar siguiera presidiendo cualquier acto protocolario del Partido Conservador (Derecha). No obstante, si se analiza la vida de los dos caudillos se puede ver grandes diferencias ideológicas a pesar de que sus orígenes de clase sean los mismos: Familias de terratenientes criollos, descendientes de españoles que hicieron fortuna en el nuevo mundo. Aun así, puede verse como Bolívar no solo encarnó una ideología de férreo centralismo, como los plasmó en la Constitución Boliviana o en el Decreto Orgánico de la Dictadura, sino que además, tuvo posiciones cuestionables como fue el acercamiento excesivo a la corona inglesa y francesa, e incluso, según muchos historiadores lo han planteado, el intento de buscar entre los Habsburgo –Casa reinante en Austria y antigua familia que dominó España hasta la segunda mitad del siglo XVIII- a un candidato para que viniera a reinar entre los nacientes Estados Americanos.

    En cuanto a Santander, durante la segunda mitad del siglo XX se le ha hecho un juicio histórico y se le ha condenado con análisis muy válidos para juzgar la historia del siglo XX, más no la del siglo XIX: Ser librecambista y su proximidad con EEUU. Al respecto solo cabe preguntar ¿acaso no fueron los Estados Unidos durante finales del siglo XVIII y comienzos del XIX la vanguardia revolucionaria del mundo? ¿no era acaso un avance el modelo capitalista y republicano allí existente, frente al aun semifeudal y monárquico que se restauró en Europa después del Congreso de Viena? ¿No es exagerar cuando se le tílda de leguleyo y defensor del status quo? . Para el momento, los dos representaron intereses de familias poderosas, a las que les interesaba mantener un régimen conservador y semifeudal, amenazado por los movimientos liberales que se fortalecían en España, en un imperio que no necesitaba revoluciones de independencia, sino una revolución republicana, que removiera las bases sociales y revolucionara el anquilosado modo de producción. Eso ninguno lo hizo.

    Si de hablar de progresismo se trata, de los seguidores de Bolívar saldrían los fundadores del Partido Ministerial, fundador más tarde del Conservatismo, mientras que de los amigos de Santander saldrían los liberales, defensores acérrimos del Libre Mercado. El único héroe progresista de esa generación, no ocupó ningún puesto de relevancia ni con Santander ni con Bolívar, y cayó pronto al olvido: José María Melo, el primer indígena que llegó a ser Jefe de Estado en un país americano, intentando hacer las verdaderas reformas que necesitaba el país, frente al cual tanto liberales como conservadores aunaron esfuerzos y pusieron sus intereses de clase por encima de su ideología y en tan solo 10 meses no solo lo derrocaron, sino que desterraron a sus más fieles seguidores a las selvas de Panamá, donde morirían víctimas de enfermedades como el paludismo o la fiebre amarilla.


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    Etiquetas: Colonia Española, Esclavitud, Francisco de Paula Santander, independencia de colombia, Simón Bolívar







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    Diez mitos sobre nuestra independencia | Las2Orillas.CO

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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Los rebeldes de Uchuraccay

    Domingo, 02 de noviembre de 2014 | 4:30 am


    HUANTINOS. Los ronderos de Huanta, herederos de una estirpe de rebeldes ayacuchanos.


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    La república plebeya. Una estupenda investigación de la rebelión realista en las alturas de Huanta, en Ayacucho, que nos ofrece una visión más humana y real de la independencia.

    Roberto Ochoa B.


    1821 y 1824 son dos fechas claves en la historia del Perú independiente. Es por eso que la proximidad del Bicentenario de la Declaratoria de Independencia y de la Batalla de Ayacucho promete ampliar el debate relacionado con la historiografía independentista y los nuevos aportes de investigadores.

    El título, La República Plebeya, de Cecilia Méndez, será la chispa que encenderá la pradera del debate. Su buena prosa y su impecable investigación –traducida, ampliada y matizada en una buena edición a cargo del Instituto de Estudios Peruanos– dan luces sobre acontecimientos políticamente incorrectos que no figuran en la historia oficial, pero que marcaron la génesis del Estado peruano.

    En 1825, meses después de la Batalla de Ayacucho, “indios iquichanos” de la provincia de Huanta armaron una rebelión realista que intentó restaurar el orden colonial a nombre del rey Fernando VII. La rebelión duró tres años, mantuvo en jaque a los patriotas locales y marcó para siempre el temperamento político de las alturas ayacuchanas.

    Debemos reconocer que para muchos de nosotros los periodistas Uchuraccay “existe” desde que fue escenario de la masacre de colegas en 1983.

    Sin embargo, en el libro descubrimos que Uchuraccay fue cuartel general de los rebeldes “iquichanos” liderados por el arriero Antonio Abad Huachaca, quien se dio el lujo de tener entre sus subordinados a oficiales españoles que pelearon en la Batalla de Ayacucho.

    Además, la investigación histórica demuestra que el temperamento subversivo, el comercio de la coca y el pragmatismo político ya eran noticia casi 200 años antes de la existencia del VRAEM.

    A diferencia de esa visión paternalista que caracteriza el trato hacia los pobladores altoandinos, Méndez propone que los sublevados estaban al tanto del impacto que provocaron las medidas promulgadas por las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812, conocidas en España como “La Pepa”.

    Como se sabe, las Cortes de Cádiz, en las que participaron diputados nacidos en el Perú, abolieron el tributo indígena y prohibieron el trabajo indígena no remunerado, lo que provocó un drástico giro en la legislación colonial, como otorgar la ciudadanía española a los indios. Un giro que no les gustó a varios de nuestros próceres libertadores que se volvieron patriotas cuando el general José de San Martín desembarcó en Pisco, pero que en la víspera eran fervientes realistas.


    No a los estereotipos

    Méndez, además, propone “desterrar una serie de estereotipos sobre el Perú decimonónico y sus pobladores rurales de las zonas altoandinas”.

    Y vaya que lo logra. En sus páginas se critica esa visión de la historia como un proceso que va del “atraso” al “progreso” –columna vertebral de la historia oficial– y en la estupenda sustentación no hay tótem que se salve: desde José Matos Mar hasta el Informe Mario Vargas Llosa sobre la masacre de Uchuraccay, pasando por Alberto Flores Galindo, José Carlos Mariátegui, entre otros.

    Hace varios años, María Rostworowski me dijo en una entrevista que “toda la historia que se enseña en los colegios es pura basura”. Méndez no es tan radical, pero ella también considera la necesidad de “reescribir la historia”. Una receta necesaria ahora que se viene el Bicentenario.



    Libros

    Librerías Íbero

    El umbral de la sabiduría. Follett. Plaza & Janes. 99 soles.

    The Giver I: El dador de recuerdos. Lois Lowry. Everest. 59 soles.

    En busca de Alaska. John Green. Nube de Tinta. 63 soles.

    Ciudades de papel. John Green. Nube de Tinta. 79 soles.

    Cuentos. Julio Ramón Ribeyro. Editorial Cátedra. 52 soles.






    Fuente:

    Los rebeldes de Uchuraccay | LaRepublica.pe


  12. #12
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    Re: Hay “otro” bicentenario

    Entrevista a Julio Carlos González



    Parte 1 "La Revolución de Mayo fue la Tercera invasión inglesa"








    Parte 2 “En la Primera Junta había cuatro ingleses”








    Parte 3 “El Tratado de Comercio y Navegación con el Reino Unido”


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