Revista FUERZA NUEVA, nº 469, 3-Ene-1976
CARTAS ESPAÑOLAS
Señor director:
En vista de que en las páginas de «ABC» y por parte de otros órganos de difusión de ideologías, sistemas y políticos contrarios y enemigos del Régimen y del Ordenamiento Fundamental español se viene atacando hace mucho tiempo, impunemente, a nuestras instituciones, y propagando ideas y regímenes –parlamentario-socialistas o liberaldemocratistas y hasta comunistas o sus mezclas y confabulaciones- que fueron definitivamente derrocadas por nuestro pueblo en armas por la gloriosa revolución del 18 de Julio (la revolución española, y no una revolución que esté pendiente, como expliqué y demostré en mi conferencia del 24 de abril de este año), he cursado hoy mismo un telegrama al excmo. señor ministro de Información y Turismo; una carta al «ABC» dándonos de baja como suscriptores y protestando de su contenido y de su indecorosa publicidad… en estos últimos tiempos de tiranía periodística irresponsable ejercida sobre los millones de españoles…
Es una humillación insultante para nuestro pueblo el que se produzcan y divulguen hechos tan deshonrosos como los de arrastrarse determinados “políticos” enanos, ante políticos, organizaciones, consejos, etc. “europeos”, que vienen, como es antigua costumbre, ocupándose de nuestros asuntos como si fuéramos algo así como una colonia o dependencia…
Por culpa de estos desmedrados “políticos pordioseros” se está cultivando el olvido de que España gracias a su revolución del 18 de Julio, a su Guerra Cruzada de Liberación y a su Movimiento, fuertemente institucionalizados, está ya en condiciones… a llevar hasta sus últimas consecuencias la nueva empresa universal española.
En la doctrina de José Antonio y en el ideario de nuestra revolución nacional, como la llamó siempre el Caudillo figura inscrito el principio que caracteriza nuestra lucha como pueblo nacional moderno: … libertad ordenada al bien común y participación desde la propia función de cada uno, porque los españoles no nos conformamos con la falsa participación que se simula a través de las mojigangas del sufragio universal y demás mitos fraudulentos de las democracias inorgánicas y totalitarias.
Es absolutamente necesario desenmascarar el juego con que los imperialismos mundiales o europeos tratan de sojuzgar a las naciones independientes enarbolando contra ellas, y las legítimas libertades de sus ciudadanos honrados, los falsos “derechos humanos” que solamente se invocan y utilizan para proteger a terroristas y mantener en continuo desorden a los pueblos que, como España, quieren vivir en paz.
Es una infamia hablar de derechos humanos para dejar hacer libremente a los asesinos o enemigos de todo orden y toda paz; como es blasfemia pretender declarar derechos quienes no reconozcan ¡lo primero! los derechos infinitos y absolutamente radicales de Dios. Sin basarse en su Ley Eterna, no hay ningún derecho que pueda invocarse por nadie, ni siquiera por la ONU, y mucho menos si es a costa o en contra de los derechos naturales de las naciones libres y de sus ciudadanos laboriosos, hoy coaccionados por el terror que imponen o difunden organizaciones internacionales no sólo irresponsables, sino protegidas por fuerzas inconfesables, ilegítimas y tenebrosas.
Las potencias vencedoras de la guerra más cruel de la historia dieron apariencias de justicia al aplastamiento de las derrotadas, creando sin leyes previas los llamados “crímenes de guerra” y el tristemente célebre Tribunal de Nüremberg. ¿Por qué no se considera, se juzga y se castiga como a criminales de guerra a esas organizaciones y sus miembros que subvencionan y planean o ejecutan actualmente las guerras subversivas, psicológicas y terroristas?
Le saluda atentamente
Jaime Montero
Madrid
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