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Tema: Análisis del programa económico-financiero del Partido Podemos

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  1. #1
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    Análisis del programa económico-financiero del Partido Podemos

    Existe ya otro hilo abierto que también, en cierta forma, se refiere a este tema. Sin embargo, he preferido abrir uno nuevo para centrarme exclusivamente en el estudio científico de las propuestas presentadas, en materia económico-financiera, por el Partido Podemos (dentro de lo que cabe poder hacerlo en base a unos textos muy generales, propios y normales de todo programa político conforme a los cánones del sistema democrático de partidos).

    Es inevitable que en este estudio se mezclen aspectos político-sociales, dada la imposible inescindibilidad de la realidad, que nos impone siempre relacionar continuamente cada uno de los diferentes elementos que la componen, y que se ven constantemente afectados los unos por los otros recíprocamente (por lo demás, seguiendo esta ley imperativa de la naturaleza, en el apartado del programa correspondiente a la economía, los redactores introducen igualmente estos elementos político-sociales, como no podía ser, lógicamente, de otra forma).

    Los textos objeto de estudio están tomados del programa político de Podemos para las últimas elecciones europeas del 2014 y, en concreto, del primer gran apartado, titulado: "Recuperar la economía, construir la democracia." Este apartado está dividido en 12 subapartados. Éstos me servirán para centrar el análisis, siguiendo la misma enumeración; sin embargo, a la hora de analizar cada subapartado, no seguiré el mismo orden que se establece en el propio programa político.

    Antes de empezar, me gustaría hacer un pequeño inciso. Uno observa en el programa, antes de nada, que la idea básica que focaliza todas las demás es la de "democracia". Así vemos en todos sus apartados principales que terminan con la coletilla: "construir la democracia".

    Pero ahora bien, ¿de qué democracia hablamos? Todos los revolucionarios que hemos estado padeciendo en suelo español en estos últimos 181 años hablaban siempre de democracia como leit motiv de sus políticas: democracia constitucional, democracia liberal, democracia "orgánica", democracia socialista, etc..., y sin embargo todos ellos han seguido la misma deriva totalitaria estatista, fomentadora del mismo proceso continuo disociador antisocial y desecador de la vitalidad social autorreguladora y autónoma, terminando como resultado en una cada vez peor masa de rebaños movida por tropismos estimulados desde instancias procedentes del aparato administrativo superpuestamente injertado como sustituto.

    Yo podría creer que con la frase "construir la democracia" quiere darse a entender: reconstrucción y restauración del orden social; lo cual sería un proyecto totalmente loable y digno de alabanza (a fin de cuentas, no vendría a ser sustancialmente distinto a lo que pregona el único grupo político que ha defendido y viene defendiendo, en suelo español, dicho proyecto social encarándose, desde el principio y desde la primera hora, contra todos los revolucionarios: la Comunión Tradicionalista). El problema es si realmente entienden eso los redactores del programa de Podemos cuando hablan de "contruir la democracia".

    Entiéndase bien que es preciso no ser ambiguos en esto y saber que existe un tipo de "democracia" que es defendible y otro tipo de "democracia" que sólo sirve de señuelo para el fomento y desarrollo del totalitarismo. Esto lo explicaban muy bien los grandes filósofos de las costumbres del pasado siglo (Rafael Gambra, Gustave Thibon, Marcel de Corte, Dietrich von Hildebran, Josef Pieper, por citar a los principales). En concreto, por mencionar un ejemplo, Gustave Thibon, en su entrevista televisada con Christian Chabanis de 1974 (luego recogida en un libro, también traducido al español con el título de "Entre el amor y la muerte") hacía las siguientes afirmaciones:

    «Pero la sociedad que me parece la mejor, o la menos mala, es aquélla que conlleva el máximo de costumbres y el mínimo de leyes».

    «Sólo hay un medio de no ser demócrata, es ¡ser pueblo!»

    «…frente a cierta mitología de la democracia que consiste en hacer una especie de panacea de esta palabra, válida para todos los tiempos y todos los pueblos, ¡me siento muy poco demócrata!»

    «Y me opongo todavía más a una especia de democracia formal en la cual, teóricamente y bajo la apariencia de la papeleta electoral, se confieren al pueblo todos los poderes y se le quitan sus más legítimos derechos por un conjunto de leyes, de reglamentos o de intervenciones abusivas del Estado. En este sentido yo soy absolutamente nada demócrata. Pero, por el contrario, yo soy profundamente demócrata en el sentido de desear que el ser humano pueda tener el máximo de libertades y responsabilidades. Cada uno en su escala, entiéndase bien…».

    [En referencia a la definición que el Diccionario filosófico de Lalande hace de la palabra «democracia»: «Régimen en el cual el gobierno es ejercido por todos los hombres sin distinción de nacimiento, de fortuna o de competencia»]. «¿Cómo queréis que los incompetentes puedan discernir la competencia de quienes los gobernarán?»

    «Repito que el mejor régimen político es aquél en el cual los ciudadanos gozan del máximo de libertades individuales y locales y donde el Estado realiza un papel de coordinador y árbitro. En tal régimen, la selección procede en cierto modo de la base, quiero decir del mérito personal, de un servicio social, de una entrega auténtica. Lo cual nos conduce muy lejos del régimen actual en el que los responsables son designados por la papeleta electoral: pura abstracción, pues las gentes votan por las etiquetas políticas más que por los hombres. Y lo peor es que se hace votar a la gente acerca de problemas de los que nada entienden, y se olvidan de consultarles acerca de las cuestiones en las cuales tienen interés y competencia».

    «Valery, que no era antidemócrata, lo decía: “La política es el arte de consultar a las gentes acerca de lo que nada entienden y de impedirles que se ocupen de aquello que les concierne”. Sueño con un poder infinitamente más descentralizado, con muchas más libertades locales en la base, lo que favorece la selección de las autoridades responsables. Mucho mejor que con un sistema electoral puramente formal y abstracto».

    « [A cada sociedad le conviene un régimen político diferente] A condición de que ese régimen asegure, os lo repito, la estabilidad de la nación y el máximo de posibilidades para los individuos, las familias y los grupos que la componen».

    «… Lo ideal sería que los hombres que rijen los destinos de la nación emanaran de esas diversas élites (en el arte, en la religión, en la industria, en la agricultura, en cualquier otro sector) por una selección positiva muy diferente de la elección actual…».
    Última edición por Martin Ant; 13/11/2014 a las 13:17
    D. Fco. de Bobadilla dio el Víctor.

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