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Tema: Habemus Papam - Francisco I

  1. #621
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Desenmascarando a Bergoglio. 2° parte





    Hace algunos días, un lector del blog envió un comentario en el que decía que le parecía divertido que diez o veinte sedevacantistas se entretuvieran criticando al papa Francisco, a partir de lo cual un psicólogo freudiano encontraría un tendal de actos fallidos que dejan traslucir nuestras más oscuros deseos y pensamientos.
    La cosa no es así:
    - No somos veinte. En los últimos días, según las estadísticas de Blogger, el blog ha tenido cerca de las cuatro mil visitas diarias.
    - No somos sedevacantistas. Reconozco que sería la solución más fácil, pero sería incorrecta.
    - Me tiene sin cuidado lo que puedan pensar los psicólogos que practican el psicoanálisis o su pariente cercana, la psicoterapia simbólica, tan de moda por estos días en ciertos medios neocones. Al hombre se lo conoce y se unifica por lo propiamente humano, el logos, y no por la oscuridad del inconsciente.
    Sin embargo, el comentario da pie para aclarar algo importante: el problema aquí no es la homosexualidad dentro y fuera de la iglesia. Esa tendencia existió siempre porque desde Adán y Eva el hombre carga con la caída original. Los textos de San Pedro Damián que publicamos ayer son bastante claros al respecto. El problema es el abordaje que está haciendo el papa Francisco sobre el problema. Y lo grafico del siguiente modo: María Magdalena era una pecadora pública y Jesús le dijo: “Mujer, levántate y no peques más”. Sin negar la particular gravedad que tiene el sexo contranatura, Dios perdona al pecador que se arrepiente y los cristianos tenemos el deber de recibirlo y acompañarlo. La Magdalena fue recibida, a pesar de su vida escandalosa, por los discípulos y se convirtió en unos de los personajes más importantes de la primera comunidad cristiana.
    Pero la actitud de Francisco sería decirle a Magdalena: “Dale Male, levántate y seguí con tu vida, porque lo que hacés no es pecado”. No se pueden repartir grajeas de misericordina a los pecadores que no se arrepienten y no tienen firme propósito de cambiar de vida. Y esta enseñanza básica del catecismo es la que nos quieren cambiar.
    El video de este post es una recopilación de tres entrevistas realizadas por periodistas serios –Ernesto Tenenbaum, CNN y Fox News- a tres epígonos de la reivindicación gay: Bruno Bimbi, el pastor luterano Andrés Albertsen y el “teólogo” Marcelo Márquez. Los testimonios son coincidentes entre sí y con lo que muchos católicos argentinos sabíamos y no decíamos para evitar el escándalo: el doble discurso del cardenal Bergoglio y su apoyo a la legislación progay. Causa indignación y repugnancia escuchar el modo en el cardenal primado argentino corría presuroso a pedir disculpas a los sodomitas por lo que, según él mismo, se veía obligado a decir por presión de los sectores conservadores de la Iglesia.
    A quienes les interese conocer más profundamente el verdadero rostro de Bergoglio, pueden bajar desde aquí algunos capítulos del libro La Iglesia traicionada, del Dr. Antonio Caponnetto. (Para comprar el libro, aquí están las coordenadas)
    Breaking news: Los medios de prensa de hoy nos informan que el papa Francisco le dijo ayer a un obispo: “Rezá por mí; la derecha eclesial me está despellejando. Me acusan de desacralizar el papado”. ¡Lo que nos faltaba! ¡Un nuevo San Bartolomé! Las diferencias son de detalles: mientras que el apóstol fue desollado vivo por los paganos armenios, Bergoglio lo es por los católicos tradicionalistas.

    - Santo Padre, si usted estuviera desacralizando el papado, yo me preocuparía pero no gastaría tiempo y energía en mantener este blog, y lo mismo ocurriría con los cientos de sitios como este. El problema es que usted está desacralizando a la Iglesia y traicionado el mensaje de Cristo. El Señor le ordenó al apóstol Pedro, de quien usted es sucesor, que “confirmara a los hermanos en la fe”. Usted, en cambio, pretende cambiar la fe que recibimos de nuestros padres.


    The Wanderer

  2. #622
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Off topic: al final del artículo de Valores Religiosos vean quienes son los auspiciantes.



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  3. #623
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Nepotes del Papa

    Cuando Francisco I subió al poder pontificio –que no al Solio-, una de las primeras confidencias que hizo a la prensa fue que él no era un príncipe renacentista. Llamó la atención de todos cuando no asistió a un Concierto en el que se esperaba su presencia, mostrando su lejanía con el concepto de Pontífice del Renacimiento. Más bien desde entonces ha querido que le veamos como Príncipe Popular, que es lo que a todos los progres les suele gustar que les llamen. Hacía tres meses que había sido sabiamente elegido y entonces estas cosas sonaban raras. Hoy ya no se extraña nadie. Es más, a estas alturas año y medio después, se extrañaría el pueblo fiel si le viera asistir a algún evento culto, mientras no produce asombro alguno verle tomar mate durante sus paseos por la Plaza de San Pedro, o besuquear a Cristina Kitchner y abrazar a Maradona o a algún que otro cura mariquita (aunque en el pecado lleva la penitencia, la verdad).
    Sin embargo, como siempre suelo decir, basta que alguien presuma de algo para hacer notar en seguida alguna carencia como dice el refrán: dime de qué presumes y te diré de qué careces. Una de las características de los Papas Renacentistas, fue su labor como mecenas de la cultura occidental. Grandes papas que se ocuparon quizá excesivamente de estos temas, pero que no se dedicaron a patear la doctrina de la fe. Creían en el pecado y ellos mismos se sabían pecadores. Y ni se les hubiera ocurrido decir de pasada que la corrupción es un mal mayor que el pecado. Pero bueno, es que aquellos papas habían estudiado teología. Tenían estilo, maneras y modos grandiosos. Y dejaron un legado monumental. Gracias, por ejemplo al Papa Julio II, que decoró con Miguel Angel la Capilla Sixtina, hoy puede el Papa Francisco alquilarla a los de Porsche para que hagan un evento millonario, de esos que nunca le han gustado a él porque lo suyo son los pobres. Yo creo que debe habérselo sugerido el cardenal Burke, porque eso no le pega a Francisco. Otra característica propia de los pontífices renacentistas fue la de colocar nepotes entre sus cardenales, obispos y corte palaciega. Cosa que sí veo que le gusta al papa actual. Pero también en esto hay diferencias. En aquellos tiempos gloriosos, los nepotes tenían categoría y también poseían estilo. Sabían teología y eran auténticos señores en lo que se refiere al empaque con que se movían. Pensemos por ejemplo en el gran San Carlos Borromeo, nepote del papa Pío IV que le nombró cardenal y administrador de los Estados Pontificios con tan solo 22 años y además de eso arzobispo de Milán (antes de que desembarcaran allí Montini y Martini cuatro siglos después), que tanto contribuyó al Concilio de Trento y colaboró con Pío V en la obra de la Reforma Tridentina.
    Hoy día los nepotes son vulgares y advenedizos. Como los nuevos ricos. Ni se hubieran imaginado que los podrían crear arzobispos (de la nada), ni que iban a tener acceso a los Palacios Pontificios, ni que la Prensa les iba a tener en vilo y podrían contar cotilleos y dogmatizar sobre lo divino y lo humano. Pensemos en el arzobispo Fernández (Rector de la Universidad A-Católica Argentina); o en el ya famoso secretario particular; o en el nuevo cardenal de Buenos Aires; o el nuevo secretario de la Conferencia Episcopal de Italia. Y en otros nombramientos a dedo que ha ido haciendo Francisco. Y los que vienen por ahí. Todos son nepotes. Nepotes de pacotilla. Corte de pelotilleros que aplauden y firman documentos con tal de no caer bajo las iras del Príncipe.

    Por eso insisto en que no me suelo creer las declaraciones de principios, hasta que los veo cumplidos. Hoy suben puestos los amiguetes. Siempre y cuando amen a los pobres, claro. Alguno de los expertos en nombramientos del Papa y que se conocen la Curia a fondo, deberían hacer la lista de Nepotes de Francisco. Nos enteraríamos de muchas cosas interesantes. Y veremos que en el fondo, el papa Francisco se parece en algunas cosas a los Príncipes Renacentista. ¡Ya lo creo!

    fraygerundiodetormes



    http://fraygerundiodetormes.wordpress.com/

  4. #624
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    ¿Dónde estamos?

    10/23/2014

    Apreciaciones sobre el post sínodo y el futuro inmediato


    Marcelo González






    En relación al Sínodo Extraordinario y sus consecuencias, en el contexto del pontificado de Francisco y en el más amplio (si cabe decirlo así) de la situación mundial, quizás prematuramente, en todo caso provisoriamente, podemos intentar respondernos dónde estamos.

    La primera duda que tiene el observador es si este Sínodo fortaleció o debilitó la posición de Francisco.

    La propagandista oficial del papa, Elisabetta Piqué afirma, junto con su contraparte clerical, Mons. Tucho Fernández, que los números finales de la votación demuestran una amplia tendencia de apoyo a sus reformas. Aunque los párrafos más cuestionados no hayan recibido la mayoría necesaria de dos tercios para su aprobación.

    Nuestro amigo New Catholic, de Rorate Caeli, acompaña la posición del Prof. De Mattei en este sentido: el peso de la figura papal es determinante sobre los votos de los padres sinodales (o conciliares en su momento). Y si se compara la resistencia que Paulo VI recibió de parte de los padres conciliares tradicionales, en particular en los documentos más cuestionados, porcentualmente, los votos contrarios a las posiciones ultraliberales presuntamente sostenidas por Francisco son muchísimos más en el Sínodo que lo fueron en el Concilio.

    2308 contra 70 para la aprobación de la Dignitatis humanae; 2221 contra 88 para la Nostra Aetate. Además, agrega el editor norteamericano, el Concilio Ecuménico incluye a todos los obispos, superiores religiosos, patriarcas, etc. Mientras que el Sínodo es una muestra mucho más pequeña y manipulable (de hecho manipulada) donde el papa tiene la posibilidad de excluir a sectores significativos. Por lo tanto 104 contra 74, o 118 contra 62 son números mucho más auspiciosos para la Resistencia, comparados con aquellos del Vaticano II.

    Este análisis no es anecdótico, refleja un estado de malestar profundo en un sector que puede ser minoritario (habrá que esperar los acontecimientos para comprobarlo), pero para nada insignificante.


    El papel de la prensa católica fiel

    El periodista Michael Voris, de Church Militant TV, en un especial desde Roma contó detalles valiosos sobre la presencia de la prensa católica fiel al Magisterio de la Iglesia en las salas de prensa vaticanas.

    Mientras suelen ser habitualmente terreno conquistado por los medios laicos y las publicaciones católicas dependientes de la estructura formal de la Iglesia, y por lo tanto oficiosas, en este caso tuvieron acceso muchos representantes de organizaciones pro familia y algunos medios católicos independientes, que lograron una inesperada acreditación oficial. Esto motivó el disgusto de los periodistas “profesionales”, molestó por la aparición de preguntas “incorrectas” donde predomina la corrección política.

    ¿Cómo se lograron estas acreditaciones? Sin duda los obispos y cardenales que preveían un Sínodo manipulado abrieron las puertas a la prensa fiel a la Iglesia, que hoy se multiplica en innumerables blogs, radios, o canales de TV online, gracias al acceso a la tecnología de las redes que no impone costos imposibles para pequeñas organizaciones.

    Emprendimientos tan escasos de medios y tan lejanos al lugar como el nuestro han hecho su aporte, en otro tiempo imposible. Los católicos ya no tienen excusas para estar “en Babia” sobre lo que pasa en la Iglesia. Este elemento fue una sorpresa para los progresistas y los golpeó fuerte. Debemos ser conscientes de esto y aprovecharlo al máximo. El apagón informativo que dominó el Vaticano II ya no es posible.

    Pero las voces que hablan de una resistencia no se limitan solo a la prensa militante tradicional. Omitimos entrar en detalles, por demasiado conocidos, de figuras como Sandro Magister, Marco Tosatti, Antonio Socci, Alessandro Gnocchi, o diarios como Il Foglio, que dan lugar a figuras críticas muy relevantes, como el valiente Prof. de Mattei.

    Un periodista liberal como Jean-Marie Guenois, vaticanista de Le Figaró, hombre que simpatiza con Francisco, ha hecho declaraciones notables: existe en la Iglesia, dice, un cisma silencioso. “Hay ya en la Iglesia cismas de hecho entre muchos sacerdotes y fieles que no aceptan ya la fe católica sobre la Virgen María, la Eucaristía, por ejemplo, y que se llaman católicos cuando son, más que cristianos, auténticos, protestantes. (…) El Sínodo abre una crisis en la Iglesia en el sentido antiguo de la palabra, esto es, el imponer una elección o decisión. (…) El shock del Sínodo puede ser abra los ojos de algunos. Este nuevo papa no es solo eso, representa una nueva orientación”.

    En otro lado afirma, con notable honestidad, que el Papa Francisco, pese a su fraseología habitual de diálogo, escucha, etc. adopta procedimientos autoritarios. Hay otros ejemplos. La prensa laica ya muestra fisuras sobre el hasta ahora aclamado universalmente Papa Francisco.


    El clero de la resistencia

    Parece obvio destacar que personalidades como el Card. Burke, que se ha empleado a fondo para frenar los disparates del Sínodo, está en jaque, y su expulsión de la curia, sumada a su prestigio personal, lo constituye, digamos así, en el jefe de la oposición y en un futuro gran elector de papa. Al liberarlo del peso del Dicasterio, Francisco le libera también las manos para actuar y le quita la mordaza que todo curial romano se pone al aceptar el cargo. Es decir, en el próximo cónclave, ya hay un jefe de partido que oponer al “vicepapa” y probable candidato de Francisco, el Card. Rodríguez Maradiaga.

    Pero no olvidemos el peso de las figuras que acompañaron a Burke: Müller, prefecto de la Fe; Pell, prefecto de la economía (y ya son tres cabezas de dicasterio). Mons. Gadecki, presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, quien ha dicho: “Si no hubiera hablado, el Sínodo hubiera sido mucho peor”. El card. Ruini, el Card. Cafarra, el Card. de Paolis, y otros cuyas cabezas no asomaron tanto, pero sin duda respaldan estas posiciones y comparten estas preocupaciones. Sumemos una cantidad de obispos africanos y de todo el mundo. Hasta en la Argentina, hoy un desierto episcopal, un obispo cuyo nombre naturalmente debo reservar, ha comentado que el “cisma es inminente”.


    Su propia dinámica “se lo lleva puesto”

    Sabrán disculpar los lectores esta expresión demasiado coloquial, pero tan significativa de la jerga rioplatense. “Se lo lleva puesto como una echarpe”, se lo carga, dirían los españoles. Francisco, actualmente, huye hacia delante como alguien corrido por un aluvión de nieve que él mismo provocó a fuerza de jugar con materias peligrosas en lugares peligrosos.

    Ya lo hemos observado en otra parte: está atado a una dinámica que lo empuja a alta velocidad contra un muro: la doctrina. Por ahora, a pesar de los horrores dichos en el Sínodo, él ha mantenido silencio sobre su postura, aunque sus hechos sean elocuentes. Sin embargo, en un momento deberá firmar y aprobar un documento de rango papal. Ahí está el muro.

    Si busca una componenda, será repudiado por los liberales extremos que son su sostén. No parece tener vuelta atrás sobre posiciones tradicionales después de semejante Sínodo, promovido y alentado por él. Pero aún en tal supuesto, muy difícilmente ganaría la confianza de los prelados y fieles que han visto con espanto lo que se preparó y ejecutó con astucia de político maquiavélico para imponer sobre las mayorías unos temas y un tratamiento que ha sido muy resistido, si tenemos en cuenta que hay otra Iglesia en África, en Medio Oriente, en Europa Oriental, en Asia y aún en bolsones de resistencia europeos y americanos, al menos en esta materia tan sensible que no se ha podido expresar.

    Un amigo cercano de Bergolio y confidente papal, el diputado Gustavo Vera, presidente de la Fundación Alameda, ha dicho en un programa de TV, a poco de la elección, que Francisco le había confesado: mi poder se limita a tener la plaza llena. Vera es un personaje pintoresco que se caracteriza por la franqueza con que habla. Tal vez no le haya hecho un favor a Francisco, pero sí a nosotros. Nos reveló cuál es su debilidad y cómo Francisco la conoce.

    Nuestra impresión, por si algo vale, es que Francisco ha quedado debilitado. Se ha jugado todo a octubre de 2015, y allí todos irán preparados para la guerra, si no estalla antes. Si acaso no ha estallado ya.

    No tiene freno, la inercia lo lleva a velocidad incontrolada y creciente contra un obstáculo imposible de remover para un papa, esto es, permanecer en la doctrina de Cristo. “Motus in fine velocior”.

    Y, claro, no debemos olvidar que Dios puede decir “basta” en cualquier momento.


    Fuente: PANORAMA CATÓLICO INTERNACIONAL
    Última edición por Martin Ant; 25/10/2014 a las 18:58

  5. #625
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    ASÍ LE PAGAN AL PAPA SUS ATENCIONES

    Parece que hubo algún revuelo hace unos días por la portada de un tabloide argentino que, a raíz de las lamentables capitulaciones del Sínodo en orden a la moral sexual, se animó a insultar rotundamente al Papa. Se trata de una publicación que, al amparo del capital contante y sonante, entrega sus regulares cretinadas para el gusto de un público cuyo cinismo viene a ocupar el lugar que otros otorgan al honor.

    No les basta con ser burgueses, sino que lo son de izquierdas, lo que pone un sensible coto a su desparpajo. Vaya alguno, si no, a burlarse de las Madres de Plaza de Mayo delante de estos lanzadores de fango, y verá si no tienen sus vacas sagradas -cuyo explícito culto, por añadidura, es capaz de otorgar ese empleo remunerado tan necesario en los días que corren. Ése es el momento en que el omnímodo guasón se trueca insospechadamente en apologista; el momento en que una voz anuncia desde las sombras, al tintineo del metal áureo y con vagas inflexiones yiddish, que «se acabagon las bgomas».

    Pero no vamos a detenernos en estos plumíferos para quienes las señales del desenlace escatológico de la historia serán siempre interpretadas conforme a la segunda acepción del término, la única que conocen: como una arrolladora marea fecal. Atendamos sólo al retraimiento culpable de la Iglesia que, deponiendo en las últimas décadas todo ímpetu de lucha, ha permitido a sus enemigos que se le rían en la cara, aun cuando se mostraba tan condescendiente y tan proclive a pactar con ellos.

    Vuelve a las mientes el pasaje del Apocalipsis (17, 16), cuando se habla de aquellos diez cuernos y de la Bestia marina que, pese a sus pasadas componendas con ella, «odiarán a la prostituta y la despojarán de sus vestiduras» para comer al fin sus carnes. Si de algo estamos seguros es de que, a diferencia de la conciliar, la Iglesia fustigada por los modernistas como "constantiniana" nunca hubiera podido decirse "prostituta". Sus enemigos le temían, y no esperaban intercambiar dones con ella. Ahí está el caso de los rojos, en la Guerra Civil española, que evitaban por todos los medios enfrentarse a requetés recién comulgados.

    A expensas del aggiornamento en vigor, hoy hay que soportar todo tipo de afrentas (y algunas, como la que aquí nos ocupa, no tan precisamente infundadas). Con razón alertaba dom Guéranger, hace más de cien años, que los enemigos del nombre cristiano «triunfan viendo a católicos a remolque de sus sistemas y se aplauden por el progreso que han hecho, hasta imponer su lenguaje y sus ideas» (El sentido cristiano de la historia, trad. por Cora de Zaldívar, Buenos Aires, Iction, 1984, pgs. 58-60). Tanto que no faltan entre el enemigo aquellos que, entre el universal y sospechoso coro laudatorio, son capaces de manifestar su asco ante tanta cobardía.

    Lo supo el gran benedictino de Solesmes:
    hoy más que nunca, que se comprenda bien, la sociedad necesita doctrinas fuertes y consecuentes consigo mismas. En medio de la disolución general de las ideas, solamente el aserto, un aserto firme, denso, sin mezcla, podrá hacerse aceptar [...] Como en los primeros días del cristianismo, es necesario que los cristianos impresionen a todas las miradas por la unidad de sus principios y de sus juicios. No tienen nada que recibir de ese caos de negaciones y de ensayos de toda clase que atestiguan bien alto la impotencia de la sociedad presente [...] Mostraos pues a ella como sois en el fondo, católicos convencidos. Ella tal vez tenga miedo de vosotros durante algún tiempo; pero, estad seguros, ella volverá a vosotros. Si la halagáis hablando su lenguaje, la divertiréis un instante, luego os olvidará; porque no le habréis hecho una impresión seria. Se habrá reconocido en vosotros más o menos, y como tiene poca confianza en sí misma, tampoco la tendrá en vosotros.
















    In exspectatione

  6. #626
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    ¡Sorpresa! ¡No hubo Vaticano III!


    La reciente sesión del Sínodo sobre la Familia ha sido comparada no pocas veces por los analistas como un intento de un mini-Vaticano III. Y esta apelación tiene cierta validez, ya que durante el último año o más, se ha visto la reaparición de personajes tales como Hans Küng (aunque no en forma vigorosa), Gustavo Gutiérrez, y, al menos en espíritu, Karl Rahner, y, en persona, el incansable cardenal Kasper, todos ellos ejemplos de aquellos que parecían estar decepcionados de que el Vaticano III no se realizó cercanamente al Concilio Vaticano II, con el fin de tratar los asuntos pendientes: conseguir que la Iglesia siguiera firmemente en el mismo camino del “chu-chu” del tren de la post-Ilustración; el secularismo moderno y post-moderno, cuyo “combustible” es el anti-dogmatismo y el individualismo radical.


    Parecería que Kasper y sus secuaces – y Kasper ciertamente creía que el Papa los apoyaba – pensaban que mientras que podría haber algunos obstáculos en el camino, lo que ellos querían en términos de cambiar la práctica pastoral con respecto a los católicos divorciados vueltos a casar y con respecto a las uniones civiles y las uniones homosexuales sería al final fácil de lograr. ¿Sobre qué basaron su optimismo? Tal vez su optimismo disparatado fue basado en cierta medida en su creencia de que estaban respaldados por Francisco. Pero incluso si esto no fuera cierto, estaban apostando a las tácticas utilizadas en el Concilio Vaticano II, donde los principales frutos de ese Concilio fueron traídos por la astucia de los “directores de escena”, aquellos encargados de las cuestiones de procedimiento, que alegremente hablaron sobre sus logros después del Concilio. Y una vez que esos frutos se habían incorporado en los documentos oficiales elaborados en la ambigüedad, fueron difundidos a través de la prensa que en aquel tiempo – como la prensa actual – se regocijaba en la idea de que la Iglesia Católica había visto la luz del Mundo moderno liberal. Aquellos de nosotros que somos de cierta edad recordamos la serie de artículos en el New Yorker durante el Concilio Vaticano II que fueron escritos por un sacerdote que firmaba como Xavier Rynne, un seudónimo con clase para un sacerdote Redentorista que filtró cuidadosamente lo que estaba pasando en el Concilio a través de su propia lente, una lente que refractaría los hechos de una manera que él sabía iba a complacer a los lectores de ese periódico sofisticado y mundano. A él se le atribuye ser el primero en utilizar los términos “conservador” y “liberal” para definir esas fuerzas opuestas en la Iglesia que fueron evidentes en los debates. Eso no es un buen legado para dejar atrás.


    Por lo tanto, parecía evidente a Kasper y a los demás, que podrían hacer el mismo tipo de cosa con el Sínodo. Tenían los directores de escena, pero resultaron no ser tan celosos y astutos como los que estuvieron en lo que el cardenal Marx llamó “El Concilio”. Pero hay tres diferencias importantes en la Iglesia y en el mundo de 1968 y en el del 2014 que no tomaron en cuenta, y no lo hicieron debido a su miopía severa que los deja fuera la realidad, incluso dentro de la Iglesia.

    El primer factor de diferenciación es que la mayoría de los Obispos y los Cardenales presentes en el Sínodo eran los descendientes de San Juan Pablo II. Ellos fueron moldeados en la imagen del Papa Polaco que estaba decidido a regresar, después de la confusión post-conciliar, a la continuidad doctrinal y a limpiar la enseñanza, al menos por parte del Papado, dentro de la Iglesia, una tarea que fue llevada a cuestas por su Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger. Los directores de escena y el propio Kasper, a través de su peculiar visión de la realidad, asumieron que todos los obispos estaban irritados por la mano dura de Juan Pablo II y Benedicto XVI y fueron justo a la espera de una oportunidad para mostrar sus verdaderos Colores del Concilio y terminar lo que el Concilio Vaticano II había comenzado. Pero en muchos casos, tal vez incluso en la mayoría de los casos, obviamente eso no fue verdad. Muchos de estos hombres realmente creen en la enseñanza de la Iglesia que se encarna en su Tradición. Y se opusieron decididamente. Pero, como se ha señalado acertadamente por un número de comentaristas del Sínodo, queda el hecho deprimente que más del 50 por ciento de los obispos no se opuso al intento de cambiar la enseñanza de la Iglesia por la puerta trasera pastoral.


    El segundo factor que los dirigentes no tuvieron en cuenta es la presencia ubicua del Internet. Atrás han quedado los días cuando el secreto podía ser impuesto estrictamente por edicto, cuando la información podía ser impuesta en movimientos cuidadosamente controlados, cuando uno tenía que esperar durante días o incluso semanas para averiguar lo que estaba pasando. Ciertamente sabemos también que el Internet se utiliza frecuentemente de manera negativa con fines reprobables. Pero también es la fuente de información instantánea y el debate interminable sobre todos los temas bajo el sol. No tuvimos que esperar para la siguiente edición del New Yorker para dejar que hombres y mujeres sofisticados supieran, incluso los Católicos, qué es lo que realmente está pasando en los Concilios y los Sínodos. El Internet también está haciendo la Oficina de Prensa del Vaticano cada vez más irrelevante, excepto como en donde uno escucha el sesgo particular de los que están a cargo quieren poner sobre una nota informativa.


    El otro factor de diferenciación es menos obvio para muchos Católicos, ya que la mayoría de los Católicos viven en un mundo post-conciliar que asume que todo lo que sucedió en los años posteriores de “El Concilio”, incluyendo y especialmente la vida litúrgica de la Iglesia, debe ser la voluntad de Dios, una actitud engendrada por la constante y creciente invasión del hiper-papismo que supera incluso los sueños ultramontanos del Cardenal Manning en el siglo XIX, y por la muy arraigada tradición de un laicado no pensante. Este segundo factor es que la mayoría de los sacerdotes jóvenes y de los jóvenes que están en el seminario hoy en día así como la mayoría de las y los jóvenes que están en las Órdenes Religiosas con crecimiento, quieren conocer y amar la tradición cada vez más profundamente. Ellos son muy diferentes de los sacerdotes que estaban dispuestos a adoptar cada cambio litúrgico (No por mandato del Concilio) de la era post-conciliar. Nunca derribarían retablos y altares mayores. Nunca arrancarían los comulgatorios. Ellos anhelan cantar algo en la Misa que no sea una ñoña imitación del sacro-pop de los 70s. Y – este es el meollo del asunto – muchos de ellos han descubierto el Rito Romano Tradicional de la Misa, también conocida como la Forma Extraordinaria. Bugnini afirma en alguna parte que para completar la revolución litúrgica, la Misa Tradicional tenía que ser borrada durante dos generaciones enteras. Eso no sucedió, gracias a Benedicto XVI.

    El redescubrimiento de la Tradición Católica por los sacerdotes jóvenes y por los jóvenes en su conjunto, especialmente por medio de la Misa Tradicional y por la belleza del arte, de la arquitectura y de la música que ésta dio luz ha pasado casi desapercibido no sólo para aquellos de la generación de Kasper y sus directores de escena contemporáneos sino también para la gran mayoría de los Católicos ordinarios, que se han mantenido en una burbuja de tiempo durante los últimos cincuenta años. Pero es real, y está ahí, y esto a pesar de la oposición de los obispos que están deliberadamente ciegos al poder de la Misa Tradicional y su necesario papel en la Nueva Evangelización de la Iglesia y del mundo. Esto no es, como los detractores nos quieren hacer creer, mero esteticismo o romanticismo o conservadurismo. Porque por el amor a la Tradición siempre lleva al cimiento de la doctrina, la praxis y la fe, lleva a un verdadero amor por la persona de Jesucristo, que luego hace posible a la persona, sacerdote o laico, practicar su fe con amor y misericordia hacia el prójimo.


    El Cardenal Burke celebró una Solemne Misa Pontifical en el Rito Latino Tradicional en San Pedro justo la semana pasada, el 25 de Octubre, como parte de la Peregrinación Summorum Pontificum. Hay fotos de la Misa en muchos sitios en Internet. Le sugiero a todo mundo que mire esas fotos. Usted verá bastantes jóvenes sacerdotes y seminaristas presentes, algunos al servicio de la Misa. El coro que cantó la música de la Misa estuvo compuesto por seminaristas del Colegio Norteamericano (North American College), lo cual es casi asombroso. Estos sacerdotes y seminaristas han encontrado una perla de gran valor y, con la ayuda de Dios, van a dar todo lo que tienen para hacer suya esa perla en su ministerio en la Iglesia Católica.


    La Misa Tradicional no puede ser manipulada. Esta es la raíz de la oposición entre los obispos, sobre todo en Europa. Es la propia Tradición la que dirige la Misa de siempre y cualquiera que celebra esta Misa; ya sea Cardenal, Obispo o Sacerdote, debe someterse a la Misa, debe someterse al Sacrificio que está ofreciendo, y en esa sumisión realiza su ministerio como Sacerdote de Dios.


    Fr. Richard G. Cipolla, DPhil

    [Tradución: Eduardo Alfaro Robles]
    FUENTE



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  7. #627
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    Re: Habemus Papam - Francisco I



    Leonardo Castellani y el Sínodo

    Publicado por: Hildebrando Tittarelli 31 octubre, 2014

    Dije en mi primer artículo que la intención era, primordialmente, aportar claridad, en estas épocas de confusión, desde la luz que proyecta la obra del Padre Leonardo Castellani. No es el propósito poner bajo examen el papado de S.S. Francisco –menos aún criticar a Maradona-, sino rescatar pinceladas de la obra del jesuita argentino que, con su genio, abarcó todas las facetas y lo constituyó un escritor inclasificable. Por supuesto que muchas de las citas de este autor –y de otros que vengan al caso- harán ineludible referencia a temas actuales. El don profético de Castellani fue una de las características más asombrosas. La mayoría de sus cosas parecen escritas ayer.


    El protagonismo del Cardenal Kasper en el Sínodo recientemente concluido nos permite traer un texto de Leonardo Castellani de 1967. Hace referencia a un artículo de Karl Rahner en la revista de teología “Concilium”, muy en boga en la década del ´60 y frecuentada por los más importantes teólogos del CV II, como Yves Congar, Hans Küng, Edward Schillebeeckx y hasta el mismísimo Josep Ratzinger –quien luego se distanciaría del pensamiento de Rahner-.

    No se puede ignorar la tremenda influencia de la teología de Rahner sobre los padres conciliares y del episcopado alemán sobre el Concilio Ecuménico. Kasper es tributario de la Nueva Teología de Rahner, que Castellani pone al descubierto hace casi cincuenta años –en plena primavera pos conciliar- y que ayudan a entender el desarrollo de los acontecimientos.


    Dice Castellani: “…He leído el N°23 de una revista teológica “CONCILIUM” que sale en 4 o 5 idiomas, español incluso, dirigida por Rahner, un teólogo muy agudo no muy seguro, dedicada toda ella (200 páginas) al problema del ateísmo. Dicen que el ateísmo es un fenómeno actual, que debemos analizar el ateísmo, que la Iglesia debe convertir a los ateos, que hay que buscar un camino nuevo hacia los ateos –todo lo cual es verdad. Pero dicen que también que muchos ateos son inculpables, lo cual negaba la antigua teología; que gran parte del ateísmo la tenemos los católicos romanos, lo cual es cargarnos demasiado la romana; que hay que establecer un diálogo con los ateos, por el cual diálogo alguno destos teologazos ya han sido arrollados o contaminados. Todo eso lo refieren al Concilio, pero confesando que el Concilio no lo dijo. Lo que dijo el Concilio es que hay ateos culpables; y puede haber, por excepción, ateos inculpables; y pare Ud de contar. Pero esa cuestión de si Ateo Fulano tiene culpa o no, pertenece a Dios, que es el único que penetra en el fondo de los corazones; para nosotros es una cuestión ociosa. Lo que nosotros sabemos cierto es que el ateísmo en sí mismo es un tremendo pecado contra Dios, un pecado de impiedad, el peor que se puede cometer; y que el hecho de que cunda hoy en día es un hecho del Diablo, y no un hecho de la Ciencia, o la Civilización Moderna, o nosotros los católicos. Estas pueden ser causas incidentales, pero nunca la causa principal. Si vemos que un tipo mata a otro, podemos pensar que quizá no tiene culpa ante Dios; pero el homicidio queda homicidio.

    Al salir de los intrincadísimos análisis y los intrincadísimos remedios de la última palabra de la Nueva Teología que es esta revista “CONCILIUM”, lo que se nota más fuerte que un dedo en el ojo es que:


    1°No recuerdan nunca la Gran Apostasía.


    2°No tienen en cuenta la Segunda Venida.


    3°Tienen como un dogma inconcuso que la Iglesia y el Mundo tienen que ir adelante, ir adelante, ir adelante siempre, lo menos durante 17 millones de años; y eso no solamente es un error en la fe sino un disparate ante la razón. No valía la pena sustituir la esperanza en la Parusía, que es un dogma de fe, por semejante macanazo…”(“Domingueras Prédicas”, Homilía sobre la Parábola del Convite Regio -1967-, Ediciones Jauja, Mendoza 1997, ps.266/267).


    Las expresiones de conspicuos participantes, al concluir el Sínodo, mencionan que fue “una etapa del camino”, que hay que “continuar la reflexión y el debate” sobre los temas controvertidos, “intensificar el acompañamiento pastoral”, “profundizar el diálogo”, que “el tiempo es superior al espacio” y un montón de frases vacuas, pero que trasuntan esta idea subyacente que la Iglesia y el mundo nunca acabarán, y que ellos son pastores que guían al pueblo de Dios en un camino sin final.


    Cabe preguntarse, con Castellani, Cristo ¿vuelve o no vuelve?


    Hildebrando Tittarelli


    FUENTE



    Imperium Hispaniae

    "En el imperio se ofrece y se comparte cultura, conocimiento y espiritualidad. En el imperialismo solo sometimiento y dominio económico-militar. Defendemos el IMPERIO, nos alejamos de todos los IMPERIALISMOS."







  8. #628
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    LA VICTIMIZACIÓN DEL LOBO Y LA IGLESIA AVANT-GARDE

    Anda circulando por la internete, a través de correos electrónicos, un texto que podría tenerse por conmovedoramente ingenuo si no fuera porque evidencia más bien la avidez por encubrir, con las peores artes, la escala del daño que Francisco y sus cómplices están infligiéndole a la Iglesia. Según muy previsible esquema, pretende revelar la existencia de una conspiración de carcamanes contra el Papa, intentos a mezclarle al pontífice algún poco de estricnina en el mate y despacharlo al más allá, como se supone que ocurrió otrora con Juan Pablo I. El pasquín es demasiado torpe como para reproducirlo íntegro: mala y vulgar redacción, pésima secuencia de las ideas, etc. Baste con traer las ideas principales. A saber, que
    sectores radicales conservadores de la Iglesia Católica Romana han iniciado duras críticas y feroces ataques contra el Papa Francisco, a través de medios de comunicación, sitios web y redes sociales por su actitud reformista
    imputándosele, en primerísimo lugar, el haber violado el rito romano
    al realizar el lavado de pies del jueves Santo fuera de los muros vaticanos, en la prisión de menores "Casal del mármol" en Roma, incluyendo a dos musulmanes y dos mujeres no católicas.
    Como si se tratase del principal de los escándalo que podrían imputársele a Francisco. Pero no sólo eso: los férreos guardianes de la ortodoxia que desfilarían por los pasillos vaticanos, por otro risible nombre «el alto poder enquistado en la cúpula vaticana», es
    totalmente opuesto a los planes del Papa Francisco de reformar, eliminar, modificar la pompa, el ritualismo y el lujo y ostentación de la Iglesia Católica Romana (Francisco tiene un deseo y pensamiento secreto y es el de permitir que la mujer pueda acceder al sacerdocio católico, lo cual tendría un efecto tipo terremoto a lo interno de los ensotanados)
    ¿Reformar para eliminar? ¿Y luego modificar, qué? ¿Lo previamente eliminado? Pónganse de acuerdo, señores, para hacer más creíble la diatriba. Lo de la pompa y el ritualismo da risa: se diría que el pamphlet fue redactado antes de la reforma litúrgica de Bugnini. También trascendió que
    la Curia Romana y los grupos de poder rechazan que el Papa Francisco haya hecho un llamado público a la Iglesia Católica a estrechar el diálogo y las relaciones con el Islam. Lo acusan de ser un relativista teológico.
    Y varias otras incriminaciones que harían concebir esperanzas ciertas de resistencia a la agenda progre, si no fueran más falaces que Pinocho. No falta la nota despampanante:
    acusan al Papa Francisco de hacer caso omiso a las reglas y normas de la Iglesia Católica Romana, ya que, como Papa, está actuando sin consultar ni pedir permiso a nadie para hacer excepciones sobre la forma en que las reglas eclesiásticas se relacionan con él [sic].

    Y luego vienen las increíbles acusaciones: nada menos que contra el correctísimo Opus Dei que, conjuntamente con la Masonería, estaría conspirando para sacarse de encima al pesado de Francisco, a quien deberíamos venerar como al campeón del saneamiento de las finanzas vaticanas, cuyos rapaces beneficiarios se suman al variopinto grupo de sus enemigos. Y es que «el Papa Francisco no está de acuerdo en que delincuentes con sotana vivan en terreno vaticano».

    Seguramente estas cortinas de humo encuentran su ocasión en el mismo guiño que les ofrece Bergoglio, quien supo hace poco pedirle confidencialmente a un obispo (para que el correveidile lo voceara luego a los periodistas): «rezá por mí: la derecha eclesial me está despellejando. Me acusan de desacralizar el papado». Queda claro que se ha montado un cínico aparato de confusión para hacer pasar al más autócrata de los papas en muchos siglos, a aquel que no reconoce condicionamiento alguno a su poder -ni siquiera de parte de la Tradición que debiera guardar, ni siquiera de parte del resto de piedad que cualquier hombre debe saber conceder a sus enemigos derrotados- como a un tímido corderito acorralado por una jauría de rapacísimos lobos. A los que hay que acusar con arreglo a la palabra-talismán de la corrección política: derechas. La promoción del clero pederasta y de los prelados saqueadores de finanzas tiene vía libre como nunca: se ha encontrado la temible fórmula para conjurar toda resistencia.

    En tanto, prosigue su vergonzoso y acomodaticio curso la «Iglesia de vanguardias», la que puja con el mundo para dirimir quién se impone en la carrera progresiva de la muda de principios y costumbres. Lo constata Maurizio Blondet en un reciente artículo:
    es tristemente cómico el destino del progresismo vaticano: apenas osan una apertura más avanzada hacia el mundo, el mundo los deja atrás. Los modernistas clericales son siempre superados, hagan lo que hagan. Fue ayer no más que monseñor Forte se abrió a las parejas gay, a sus «derechos», que reconoció sus «cualidades». Monseñor Marx, de Munich, se lanzó más hacia adelante: «no todo en la vida de ellos es condenable: si por 35 años permanecieron fieles el unos al otro, si el uno cuida del otro hasta el fin de la vida, como Iglesia, ¿qué debo decir? ¿Que no tiene ningún valor? Esto no es cierto». Qué audaces se habrán sentido: que se entienda, de «pecado que grita venganza a los ojos de Dios» llegar a reconocerlo como un derecho civil, es ya un buen paso para un purpurado. Embriagante, hallarse a la vanguardia.
    ¡Pero qué! Pronto llega Tim Cook, el millonario líder de Apple, y declara: «considero mi homosexualidad entre los más grandes dones que Dios me ha dado».
    ¡Caramba! Ahora el ex pecado impuro contra natura ha devenido un don de Dios. No bastaba absolverlo, atenuarlo: el mundo, a través del millonario, ya lo ha santificado y glorificado. Qué desdicha: los cardenales más avanzados han sido nuevamente superados, se quedaron atrás, deben barajar y dar de nuevo.
    Sólo pocos días antes la vieja marica ultrapotentada de Elton John había declarado: «¿el papa Francisco? Es mi héroe. Hagámoslo santo súbito, ¿o.k.?» Cierto, o.k. Apenas bendecidos, ahora son los ricos maricones quienes decretan a los santos. Es así que debe ser: es la fuerza irresistible del progreso.
    De hecho, es cada vez más clara la estrategia de misión hacia las «periferias existenciales» del papa Bergoglio. Trato de recapitular: la cordial amistad con Scalfari, quien pudo decir (sin ser desmentido) que este Papa «ha abolido el pecado»; la afirmación de la libertad absoluta de la conciencia privada, como lo ha confirmado al mismo tiempo Scalfari: «cada uno de nosotros tiene una visión propia del bien y del mal. Nosotros debemos incitarlo a proceder en función de aquello que cree que es el bien...», etc., etc.
    Ahora, por último, Francisco se declara abiertamente contra la pena de muerte, e incluso partidario del abolicionismo penal. Esperemos, pues, una nueva doctrina jurídica consagratoria de los peores delitos. Es más, que promueva explícitamente a los más altos cargos a quien acumule los más aberrantes crímenes: no otra ha de ser la redoblada apuesta de los juristas que obtuvieron la venia papal a sus dislates. Y en lo tocante a las aberraciones sexuales, urgidos los prelados -si quieren seguir en carrera- a reconocer a la homosexualidad como un don, esperemos la exaltación próxima del bestialismo y del coito con cadáveres. Es la espiral frenéticamente descendente del infierno la que llama a gritos. Y la jerarquía modernista, siempre atenta al bon ton, no querrá mostrarse descortés con quienes la cortejan.





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  9. #629
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Bergoglio, cómplice de los abortistas



    Los recibe y festeja sin exigir que se retracten



    Se ha comentado por todos los medios estos días, la visita de Estela de Carlotto y su séquito a Francisco. Al respecto, todas son mutuas loas y alabanzas, aunque para ello la mujer se debió disculpar de su antigua oposición al cardenal Bergoglio.

    Sin embargo no hay sorpresa ninguna para quien vea lo que nos muestran: todos los partidarios del nuevo orden mundial anticristiano, los adversarios izquierdistas de Jorge Mario, incluso los jesuitas que lo denunciaron por su actuación durante la guerra antisubversiva desarrollada en los años 70/80 en nuestro país, han reculado como por arte de magia luego del cónclave de 2013.

    Y esto en virtud de que Francisco es funcional a las políticas del gobierno mundial, sobre todo con su llamado a la "cultura del encuentro", aunque no solamente por eso. Baste recordar la aprobación que ha dado a los "movimientos marxistas" que lo visitaron en Roma en ocasión del Encuentro mundial de los mismos.

    Luego, todas estas gentes, que reciben los beneficios de la masonería mundialista, de buen grado se avendrían a lamerle los zapatos a Bergoglio, si fuera necesario, según indicación de sus altos mandos.

    A propósito, y haciendo un paréntesis al tema central de nuestro artículo, Francisco dijo frente a los "movimientistas" que
    Solidaridad …es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. Se tiene miedo al cambio que ustedes reclaman…
    No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados.
    Mientras decía estas palabras, ¡llamaban a la puerta de Francisco, hasta ahora sin respuesta, quinientos empleados de la Limosnería Apostólica expulsados poco tiempo ha, cuyas familias han quedado en la calle!.
    Nos parece elevado el número pero es el que da Sandro Magister en su artículo respectivo.

    Mientras en público se comporta con una demagogia y una imprudencia indigna del pontífice, para agradar o fogonear la revolución, elijan nuestros lectores, lejos de las cámaras no le tiembla el pulso al practicar el liberalismo laboral más descarnado. ¿Tomará su dósis de misericordina?

    Volviendo al tema, lo desarrollaremos en dos partes:

    La visita de la Abuelita Abortista:Todos sabemos las ventajas económicas de que disfruta Estela de Carlotto al amparo del gobierno actual, y de los organismos multilaterales que la financian. Al punto que tuvo varias personas en el séquito que la acompañó a Roma.

    Todos sabemos que vulnerando los más elementales derechos, han conseguido del Congreso una ley que obliga, incluso por la fuerza pública, a los argentinos a ceder células de su cuerpo si acaso se dudara sobre la procedencia de cualquiera de ellos; sin importar si el involucrado tiene interés en conocer su pasado, en el caso de que sea distinto al que él conoce.

    Todos sabemos las persecuciones que han realizado contra sus enemigos valiéndose de esta ley; por ejemplo a la familia Noble propietaria del diario Clarín, cuyos hijos se vieron obligados a entregar sus prendas íntimas, allanamiento mediante; para que luego se les diga que no tenían nada que ver con el asunto de los desaparecidos.

    Actualmente ha ocurrido un vergonzoso episodio que muestra cómo operan estas leyes, el cual se puede ver en el siguiente video. Tengan en cuenta nuestros lectores que todo el despliegue que se registra tiene como objeto "secuestrar" células del cuerpo de una persona, a quien se quiere obligar a un análisis que no desea:
    <em>



    Nos preguntamos: ¿qué habrán sentido las víctimas de todos estos atropellos, al ver al Papa recibiendo a su la presidente de las Abuelas? La respuesta está en 4' 00" del video de arriba.

    Pero más allá de todo esto, y de la polémica que pudiera generar, hay algo mucho más grave si acaso que debió evitar que Estela de Carlotto traspasara las puertas del Vaticano: su militancia proabortista y progay, así como la de su hijo Remo Carlotto, diputado nacional que impulsa firmemente la instalación del infanticidio en nuestro país, ¡y que estuvo en el séquito de su madre!

    En efecto, véase las siguientes declaraciones de la Abuelita Abortista (17/02/11):



    La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, consideró que el proyecto que busca despenalizar el consumo de drogas "es una ley para la vida" y pidió que "el Parlamento trabaje mucho sobre este tema" para que pueda aprobarse "este año".
    De Carlotto aclaró que esta iniciativa, como la de permitir el aborto, se deben "explicar con palabras muy claras, sensatas y respetuosas" porque son cosas que "existen en otros países del mundo y salvan vidas", al tiempo que remarcó que "no son para la muerte".
    "Yo pienso que como salió la ley de matrimonio igualitario va a salir esto. Aquello fue bravo porque trajo rispidez en la Iglesia y algunos sectores ultracatólicos o retrógrados. Hay que explicar bien para qué se quieren estas leyes, para bien, para dar vida, no para matar", precisó en declaraciones formuladas a la revista THC.



    Dos tiernos corderitos luchando por el aborto

    Por si esto fuera poco, en la fotografía de arriba la vemos visitando la sede de La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito, donde firmó la solicitada de esa entidad por el aborto legal, en compañía de Taty Almeida, otra dulce abuelita que también firmó.



    En la solicitada se ve también la firma de su hijo, el diputado Remo Carlotto, impulsor ferviente del aborto y que acompañó a su madre durante el encuentro Papal, como ya dijimos.

    A propósito, la diputada Bullrrich contó hace pocos días la forma patotera en que Remo y otros diputados, intentaron forzar el tratamiento del aborto en la Comisión de Legislación Penal. (ver AQUÍ a 2' 15"):
    Pregunta el periodista: "Ud dice que hace poco más de un mes se produjo un intento de sacar casi "manu militari" el dictamen (sobre el aborto); ¿puedo preguntarle quienes fueron... los que propusieron este dictamen el 30 de septiembre pasado?"
    Fueron varios diputados de La Cámpora, el diputado Grosso, ..., el diputado Carlotto".
    Habrán quedado claro para nuestros lectores, los dientes que muestra esta abuelita y su familia a poco que se lea sobre ella, aunque sea someramente.


    La finada defensora del Pueblo:



    Los diarios traían la noticia, hace un par de días, del fallecimiento de Alicia Olivieri, quien fue Defensora del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Nueva que fue acompañada unánimemente con la siguiente frase: "La amiga del Papa".

    En principio podría pensarse que era una treta de los períodicos para llevar agua a su molino. Pero según se publica Aquí:
    "el secretario de Protocolo y Ceremoniero del papa Francisco, Guillermo Karcher, dijo que "el papa Francisco reza por el eterno descanso de Alicia Oliveira, quien fuera una gran jueza y defensora del pueblo argentino".
    Para más abundamiento L'Osservatore Romano publicaba una necrológica bajo el título: "È morta Alicia Oliveira", como si hubiera fallecido el presidente de un país; donde se relata la amistad que mantuvieron Alicia y Jorge Mario durante abundantes años.

    Claro que toda esa proximidad al padre Jorge, no le sirvió a la difunta para renegar de sus posiciones abortistas, no. Pues en el año 1998, cuando se presentó el caso de una joven mujer demente embarazada por su violador, según ellos decían, y ni el juez quiso emitir un permiso para realizar el aborto, ni el hospital involucrado llevarlo a la práctica, Alicia Oliveira trabajó intensamente para defender el "derecho" de la mujer a matar a su hijo. Según decía Página 12:

    El lunes, dictó una resolución por la cual recomendó al secretario de Salud, Héctor Lombardo, que "instruya a todos los hospitales públicos con servicios de ginecología y obstetricia para que proporcionen los medios materiales y humanos" para realizar los abortos no punibles que pudieran demandar las mujeres o los representantes legales de las víctimas de violaciones o abusos deshonestos contra mujeres incapaces.
    Asimismo, Oliveira recomendó que se exceptúe a los médicos y demás profesionales que por razones religiosas o de conciencia no deseen suministrar ese servicio. Pero las resoluciones del ombudsman actúan sólo como recomendaciones. Por eso, Oliveira pretende elaborar un proyecto para que sea una ley la que obligue a los hospitales a realizar estas operaciones.

    Tiempo después, en 2001, se produce un hecho similar que relata La Botella al Mar:
    Las funcionarias izquierdisto-furiosas, Carmen Storani -Presidente del Consejo Nacional de la Mujer- y Alicia Oliveira -Defensora del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires-, resolvieron hacer de éste un caso piloto, para abrir las puertas al aborto amplio del cual son partidarias. Recomendaron a la señora Silvia X. consultar a la "Fundación Unos con Otros" para ser patrocinada en sus intentos de abortar.
    Seguramente se podría seguir con los antecedentes abortistas de Alicia Oliveira. Pero dejémoslo ahí; sugiriendo a nuestros lectores que pidan por ella la indulgencia plenaria que corresponde a la Conmemoración de los fieles difuntos, y que se puede lucrar hasta el próximo Domingo inclusive.

    Nuestro problema no son principalmente ni Carlotto, ni las personas como Oliveira; el problema está en Roma y se llama Francisco.
    Es imposible de creer y luego de aceptar, que un Papa le haga la corte a esta runfla de abortistas que abrevaron en el marxismo, enemigo acérrimo de la Cristiandad.

    Los que luchan por la vida, no pueden superar el hecho de que desde la cúspide de la Iglesia se ayude a los planes de enemigo, mientras muchas veces se ponen ruedas al accionar amigo.

    Bergoglio quiere agradar al mundo porque el mundo contribuyó a que llegara donde está, y es el mundo el que lo mantiene en la cima de la popularidad a través del control que ejercen por los medios.

    Pero debería meditar más en las palabras del Apostol San Juan (2 Jn. 1, 7-11), pues si "el que recibe en su casa y saluda a un hereje se hace cómplice de sus acciones perversas", del mismo modo, el que recibe y alaga a un abortista, no puede dejar de ser cómplice de los asesinatos que genera.

    Página Católica: Bergoglio, cómplice de los abortistas

  10. #630
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    UNA PETICIÓN PARA DEFENESTRAR A FRANCISCO

    Circula por la internete -con la invitación a suscribirla cuantos fieles católicos lo juzguen pertinente- una petición al Colegio Cardenalicio para que éste evalúe las graves irregularidades doctrinales de Bergoglio antes y después de su elección al Solio a los fines de su ulterior deposición. Sin más comentar, ponemos a disposición el enlace correspondiente y trascribimos aquí las tres cuestiones elevadas a los cardenales, apoyadas en pasajes tomados de la bula de Paulo IV Cum ex apostolatus officio que constituyen el criterio concreto para la imputación de ciertos graves cargos al reinante pontífice. Podrá razonablemente desestimarse la eficacia de esta solicitud para mover la conciencia de los cardenales, pero esto no porque carezca de suficiente fuerza suasoria sino más bien por la vigencia de una desviada y desvaída concepción de la Iglesia como «tiranía de faits accomplis».

    Consciente de que por el decreto del papa Paulo IV Cum ex Apostolatus officio (de 21 de diciembre de 1566), el Colegio -y, de hecho, toda la Iglesia- está gravemente obligado a elegir solamente y a reconocer como válidamente electo a un hombre de la Fe Católica; y consciente de que Jorge Mario Bergoglio, tanto antes como después de su elección el 13 de marzo de 2013, se ha expresado y actuado de maneras largamente condenadas por la Sede Apostólica, les solicito humildemente -siendo yo uno entre muchos fieles- que cumplan con su deber de proteger a la Iglesia y la Sede Apostólica de la corrupción, mediante la convocatoria -en lugar que se repute conveniente- a juzgar a las preguntas acerca de:
    1) si Jorge Mario Bergoglio fue elegido válidamente, en cumplimiento del decreto de Paulo IV que acabamos de mencionar, por cuanto antes de su elección promovió durante años en la Argentina la concesión de la comunión a aquellos sujetos incursos en matrimonios irregulares junto a los «curas villeros» (cf . Sandro Magister, "La revolución paciente de Francisco", Espresso on-line, 24 de octubre 2014), lo que contradice directamente la enseñanza del Concilio de Trento, Sesión 13, canon XI:

    Si alguno dijere, que sola la fe es preparación suficiente para recibir el sacramento de la santísima Eucaristía; sea excomulgado. Y para que no se reciba indignamente tan grande Sacramento, y por consecuencia cause muerte y condenación; establece y declara el mismo santo Concilio, que los que se sienten gravados con conciencia de pecado mortal, por contritos que se crean, deben para recibirlo, anticipar necesariamente la confesión sacramental, habiendo confesor. Y si alguno presumiere enseñar, predicar o afirmar con pertinacia lo contrario, o también defenderlo en disputas públicas, quede por el mismo caso excomulgado.

    Si él estaba sujeto a esta censura, se sigue entonces que -de acuerdo con el decreto del Papa Paulo IV mencionado anteriormente (nº 6)- fue inválidamente elevado a la dignidad del cardenalato, y también inválidamente elegido Romano Pontífice.

    2) Si pese a esto ustedes juzgaran que fue válidamente elegido, entonces les pido que diriman si acaso no haya perdido el cargo de Romano Pontífice a causa de su negación pertinaz de la Fe y/o de su propósito manifiestamente malicioso de perseguir a los fieles apegados a las antiguas tradiciones eclesiásticas, cada una de cuyas causas viola el anatema del Concilio de Nicea, celebrado en 787: si alguno rechazare cualquier tradición escrita o no escrita de la Iglesia, sea anatema (cuarto anatema sobre las Imágenes Sagradas), entre cuyas tradiciones se cuentan la celebración del Antiguo Rito Romano y la práctica perenne de la Iglesia Católica, desde los tiempos apostólicos, de negar la comunión a los adúlteros y los pecadores públicos.
    Si cae, pues, bajo esta censura de Nicea, se sigue del mismo modo que su elección resultaría invalidada por el decreto del Papa Paulo IV.

    3) Por último, aunque los anatemas y cánones que el Papa Paulo IV declara válidos a perpetuidad (ibid. nº 2), no ofreciesen razón suficiente a ningún miembro del Sacro Colegio para hacer al hombre convicto de herejía o de pérfida malicia en orden a derrocar la tradición eclesiástica, persiste una verdad teológica que versa sobre la ley divina y la eclesiología, a saber: que nadie que busque dañar a la Iglesia en cosas esenciales, como Su fidelidad a la Enseñanza de Cristo, puede estar en comunión con Ella; y como por esto mismo un cismático, moralmente hablando, no puede considerarse en comunión con la Iglesia, por ello debe y tiene que ser removido de su cargo.
    La petición, en inglés en original: Petition Petition to the Cardinals of the Roman Church regarding the grave improprieties of Pope Francis


    In exspectatione: UNA PETICIÓN PARA DEFENESTRAR A FRANCISCO

  11. #631
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    La Defenestración

    Fray Gerundio de Tormes

    Mal deben andar las cosas, y bastante se deben estar abriendo los ojos, para que algunos ya se atrevan a solicitar al Colegio Cardenalicio que se piense bien si Francisco debe seguir en su puesto, o por el contrario sería mucho mejor que pasara al dichoso, feliz y bienaventurado escaño de los Eméritos, de manera que alguien pudiera reconducir la divina doctrina revelada por los cauces que previó el Señor. Los que siempre han visto con naturalidad que en otras épocas hubiera Papas desastrosos para el gobierno de la Iglesia, papas débiles, papas políticos, papas inmorales e incluso –¿por qué no decirlo?–, papas sinvergüenzas; los que aceptan con toda serenidad los datos de la Historia de la Iglesia en torno a papas inútiles, bajo cuyo pontificado la Iglesia quedó debilitada y seriamente dañada… no se atreven a admitir que hoy en día pudiéramos estar viviendo una de esas etapas calamitosas y catastróficas de la historia eclesial y que por eso mismo esté necesitada de una seria reforma. No se atreven a admitir –al menos con la boca grande y hacia afuera–, que este Pontífice nos está dejando por los suelos la Institución y la Doctrina. Creo que para los sedevacantistas, esto no constituye problema. Están esperando que les caiga del cielo un Papa auténtico. Y cada día se les hace más difícil, porque encontrar ahora un Cardenal que hubiera sido ordenado sacerdote y obispo antes del Concilio, es bastante improbable. Como según ellos estamos ya muchos años en Sede Vacante, parece difícil poder remontar la situación. Por eso, aunque me merecen profundo respeto, los sedevacantistas están enquistados en la necesidad de fundar para ellos otra nueva Iglesia que mantenga esas coordenadas. Más acertados me parecen los seguidores de Monseñor Lefebvre, que no son sedevacantistas y reconocen que Roma perdió el norte hace muchos años. Al fin y al cabo estaba predicho en multitud de profecías, que era posible que Roma perdiera la Fe o que la apostasía se instalara en sus muros. Pero también desde esta perspectiva las cosas tienen difícil solución. Solamente les queda esperar a ser reconocidos con pleno derecho en esta Iglesia actual, y de ahí proceder a una reforma absoluta de arriba abajo. Pero claro está que dialogar ahora mismo, tal como está el panorama, no deja de ser un riesgo. De ahí que entre los propios obispos y miembros de la Hermandad de San Pío X haya cismas internos, reacciones y contra-reacciones, abandonos, quejas y luchas que no producen otra cosa que permitir que el Enemigo se frote las manos y el desconcierto siga siendo monumental. Por eso mismo me siento favorable a que sigan como están por el momento, haciendo el bien y proclamando la doctrina de siempre… y Dios proveerá. Comprendo que es tal la confusión, –de manera semejante, aunque mucho mayor a la de otras épocas de la Iglesia–, que hay opiniones para todos los gustos. Y no puedo desdeñar ninguna de ellas, porque la gravedad de la situación así lo exige. Suelo ser muy respetuoso con todos ellos, unos y otros, aunque a veces ellos no muestran excesivo respeto por los que pensamos de otro modo; o por los que sencillamente, no han tenido más remedio que estar dentro de esta Iglesia que tanto nos hace sufrir, viendo lo que vemos, pero aguardando que Dios Nuestro Señor ponga fin a esta situación, bien con su Venida Gloriosa, bien con su Amor por la Iglesia de la cual es Cabeza y a la que por lo tanto, algún interés tendrá en reconducir. Aquí podríamos recordar aquél versículo de Isaías citado también por Jesús: La caña cascada no la quebrará y el pabilo vacilante no lo apagará, porque no puede Dios dejar que la Iglesia muera, aunque sí está permitiendo que resulte gravemente herida. Me parece que si no adoptamos esta postura, nos vemos obligados y necesariamente abocados a pensar que podemos construir cada uno de nosotros una Iglesia separada de Roma. Comprendo que este punto de vista desagradará a muchos (de hecho tengo en mi convento opiniones de todo tipo), pero me parece que es la única salida. También en esto el grano de trigo tiene que morir para dar fruto. Las preocupaciones de tantos cristianos, las oraciones de tantos fieles desarmados por los hechos actuales, el sufrimiento de tantos sacerdotes, la sangre de tantos mártires, serán las encargadas de conseguir de Dios que esta situación se enderece, cuando lo crea conveniente Su Voluntad. Pero volviendo al actual Pontificado, si hubiera que poner un ejemplo gráfico y bien visible del desastre, los españoles lo entenderían muy bien si dijera que este Papa en el Vaticano, es como Zapatero en la Moncloa. Y supongo que cualquier hermano hispanoamericano puede poner en sus labios un ejemplo análogo. Todos nos entendemos. Pero ya hay muchos que hablan de la defenestración como una solución posible. Nada habría de extraño. Nos han bombardeado tanto en este último año y medio con actitudes inesperadas y cambios repentinos, que nos vamos haciendo a la idea de que pueden pasar cosas impensables hasta la fecha, sin que se produza ningún trauma. Los que nos quedamos de piedra cuando Benedicto XVI -menuda decisión que sólo Dios conocerá- anunció su renuncia, veríamos ahora con bastante gusto la renuncia de Francisco. Él mismo lo dijo hace poco en su habitual estilo: tenemos un Papa Emérito, y nada pasaría si tuviéramos dos, igual que tenemos muchos obispos eméritos y nadie se extraña de ello. Claro que lo que se propone ahora no es solamente el hecho de la renuncia, sino una renuncia precedida de defenestración. O sea, una expulsión en toda regla, por las consecuencias inevitables de la traición a la misión recibida. Lo explican muy bien los que proponen tal cosa. Usted está incapacitado para gobernar, usted está despedido.



    Pero los cardenales nunca harán esto. No olvidemos que ellos mismos son lo que eligieron abrumadoramente al cardenal Bergoglio. Y no se van a dar ahora un baño de humildad diciendo que se equivocaron. Pocos serían los que reconocieran todos estos hechos. En realidad, ellos han sido los grandes culpables de esta situación y de ello tendrán que dar cuenta a Dios. Por tanto, no creo en esa defenestración organizada y mayoritariamente aprobada. A pesar de que estoy seguro de que alguno habrá que pronto tendrá que hablar todavía más claro. Sin embargo, reconozco que tal pensamiento me agrada. Ya no es posible ver con los mismos ojos a quien está destrozando la Viña con sus manipulaciones, su soberbia, su displicencia hacia la fe, su totalitarismo disfrazado, su impiedad y su populismo de pacotilla. La alegría de los Enemigos de la Fe ante esta situación es prueba de ello. Y una buena defenestración en el momento adecuado, probablemente no estaría mal. Aunque con ella habría que reducirlo al silencio más profundo, porque un incontinente verbal emérito es un más peligroso que el ébola. Habría que enviarlo al páramo, a hacer penitencia y estar a pan y agua hasta el fin de sus días, con la boca cosida y sin posibilidad de manipulaciones mafiosas de esas que tanto denuncia. El tema está en manos de los Cardenales. Pero no esperen ustedes gran cosa. Mientras tanto, las malas noticias se agolpan y seguirán acumulándose. Pero para Dios nada hay imposible. Tendrá que suscitar reacciones. De momento ya hay mucha gente bastante descontenta y malhumorada. Hay mar de fondo. Dios puede actuar.



    Pero cada día tengo una cosa más segura. Quien decidió que Francisco viviera en Santa Marta, no fue él mismo sino el Señor. No es posible que Dios permita habitar en los Palacios Vaticanos, a este hombre que vino del fin del mundo a demolerlo todo. Dios no ha querido permitirlo. Y por eso lo ha dejado en el vestíbulo. Al menos las estancias donde vivió San Pío X o Pío XII no se han visto rebajadas y degradadas en su dignidad.

    Y es que Dios actúa poco a poco. Sin prisas. Pero actúa.


    Fray Gerundio de Tormes

  12. #632
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Ni mú


    A la ambigüedad, a las imprecisiones, al general desorden en sus expresiones, a los frecuentes oxímorons, a las contradicciones (a veces incluidas en un mismo párrafo), a los insultos vagamente apuntados hacia nosotros—a todo esto, agréguese la cantidad de cosas que este Papa viene diciendo desde que asumió su pontificado: su verborragia es también cosa de notar.
    De tal modo que cualquier intento de sistematizar o resumir lo dicho y hecho por este Papa constituye un desafío que supera mi capacidad (supuesto el caso de que eso habría que hacer). En efecto, ¿cómo clasificaríamos las incontables gaffes, faux pas y tonterías dichos por este tipo? ¿Cómo agruparíamos sus expresiones plebeyas, sus quasi-herejías (o herejías, simplemente), sus dichos anti-estéticos, sus pleonásticos neologismos, sus redundantes puerilidades, su afición por la retórica más barata (famosamente, “¿Quién soy yo para juzgarlo?”), su infalible instinto por lo políticamente correcto, su manifiesta aversión por la elegancia en la expresión, la precisión de la lógica, el buen gusto y la claridad de un lenguaje correctamente articulado.
    Y eso sólo referido a lo que el Papa ha dicho, no hemos mencionado siquiera todo lo que ha hecho (y aún así, todavía queda por referirnos a todo lo que no ha dicho y todo lo que no ha hecho, que es lo que presumiblemente indujo al Cardenal Burke a decir, en curiosa expresión, que la Iglesia es una nave sin timón).
    Y finalmente sus gestos, sus actitudes, sus sonrisas y sus expresiones de enojo.
    Es demasiado para tratar en un post de Internet, es demasiado difícil, como ya he dicho, hacer una síntesis de tanta cosa… fea.
    De modo que, dicho brevemente, ¿cómo picarle el boleto a este hombre?
    Pues nada, se me ha ocurrido intentarlo siguiendo el orden jerárquico de las peticiones incluidas en el Pater, la oración dominical, el Padre Nuestro, la oración que Jesucristo mismo nos enseñó.
    Y la primera petición, la más importante de todas, es que el nombre de Dios sea santificado, una obvia referencia a la necesidad de un culto reverente, decoroso, digno de Dios.
    De eso, Bergoglio, ni mú. O, mejor dicho, gestos en contrario, como colocar la pelota de las JMJ sobre el altar, y no arrodillarse jamás cuando celebra misa (algunos atribuyen eso a un problema fìsico, pero no: cuando tiene que lavarle las patas a una musulmana, no hay ningún problema). Y perseguir a quienes quieren ejecutar el “Motu Proprio” de su antecesor.
    Se va la segunda, que es pedir que Cristo vuelva en Gloria y Majestad, pedir que se adelante la Parusía, el Marán Athá y toda esa clase de cosas.
    De eso Bergoglio, ni mú. Esta segunda petición del Pater lo tiene perfectamente sin cuidado, y claramente subyace en todos sus discursos y prédicas una melodía suavemente anti-parusíaca como puede detectar cualquiera que preste mínimamente atención. (Sus referencias al “Señor del Mundo” de Benson esquivan, justamente, el asunto principal de aquella novela).
    La tercera petición, que se cumpla la voluntad de Dios, es cosa a la que Bergoglio se refiere bien poco: de la ley de Moisés, de los preceptos evangélicos, de los preceptos de la Iglesia, casi nunca dice nada, casi nada (aquí me puedo equivocar, que tampoco lo sigo tan de cerca, mi estómago no aguanta tanto).
    Ahora lo que sí hace todo el tiempo es atribuirle a la voluntad de Dios cosas que nunca habíamos oído antes: Bergoglio inventa nuevas leyes, nuevos preceptos, nuevos pecados, la corrupción es peor que el pecado, las mafias son pecaminosas y no sé yo cuántas estupideces por el estilo (y luego, recientemente, que la eutanasia es un pecado contra Dios: no sé yo qué pecado no es contra Dios, ni cómo podría no serlo y ser pecado, l.p.q.l.p. cómo impacienta este hombre). Y luego está el “decálogo” ese de la felicidad con su “vivir y dejar vivir”, etc…
    La cuarta petición del “Pater” que todos los Padres interpretan como primeramente referida a la Eucaristía, ¡bueh!, para qué vamos a hablar… ¿qué le importa a él eso? ¿Y cuándo le importó? Esto, claro está, enlaza con el modo en que celebra la misa y el “odium theologicum” contra los que la dicen, como ya hemos señalado, siguiendo el “vetus ordo”. Luego, no recuerdo que hable nunca de la Providencia, sino que tiene una fuerte sensibilidad socialistoide, con toda la carga retórica del “rumbo de la historia”, del “cambio de estructuras” de “liberación o dependencia” y otras antigüallas de los queridos ’70.
    Pero de la Providencia de Dios, creo yo, hasta donde recuerdo, ni mú.
    (Más le gusta a él hablar del “Dios de las sorpresas”).
    Ya hemos señalado que las peticiones de esta oración siguen un orden jerárquico, de más importantes a menos importantes: estas últimas tres, que perdonemos a los demás que así Dios nos perdonará a nosotros, que nos libre Dios de la tentación, del mal y del Malo, aparecen referidas por el Papa aquí y acullá (siempre con sus modos desordenados, un lenguaje más o menos confuso y expresiones impropias).
    ¿Y bien? ¿Qué has demostrado con esto?
    No mucho, lo sé.
    Pero si el Papa no quiere hablar o no puede hablar o no sabe hablar sobre las peticiones del “Pater” es claro indicio de que estamos en el horno.
    Y que él mismo se dirige hacia allí, con pasos agigantados.
    A menos que se detenga y se convierta y crea.
    Y rece el Padre Nuestro como Jesucristo, Él mismo, nos lo enseñó.
    (Nosotros, en el mientras, hagamos otro tanto).

    Jack Tollers

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  13. #633
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Otro cura en rebelión

    Aquí va un escrito del P. Jorge González Guadalix en el que reflexiona acerca del primaveral pontificado del papa Francisco:


    El dato, que recoge y explica ampliamente en su blog Juanjo Romero, es escalofriante. Uno de cada cinco hispanoamericanos ya es protestante en alguna de sus innumerables confesiones. Pero es que además el número sigue aumentando a día de hoy. Habla de personas que se bautizaron y formaron como católicos pero que posteriormente han abandonado esta fe para pasar a engrosar las filas de los evangélicos o directamente las de los no creyentes.




    Llevamos año y medio bajo el pontificado de Francisco. Un pontificado que muchos vienen calificando de primaveral, cercano, evangélico, de sencillez, comprometido con los pobres. Pontificado que hasta ha realizado signos más que evidentes de estar en comunión con los últimos de los últimos y apoyando sus reivindicaciones más extremas con actos como el encuentro con los movimientos populares hace días en el Vaticano.

    Nos han venido contando desde hace años la milonga de que los católicos de Hispanoamérica abandonaban la Iglesia porque desde el Vaticano no comprendían sus luchas sociales y sus reivindicaciones de justicia nacidas desde la fe. Que mientras gente tan buena como los sandinistas, por ejemplo, o los teólogos, ideólogos y pastores de la liberación convencían al pueblo de que abandonaran su mística y su religiosidad para abrirse al auténtico espíritu de Jesús de Nazaret consistente por lo visto en renunciar a la vieja vida de fe, caduca y tradicional y cambiar el credo, el catecismo y la liturgia católica por reuniones de marcha e ideología izquierdosa sazonada con un bastante de Palacagüina, desde el Vaticano llovían palos e incomprensiones (palos, en verdad pocos).
    Tras lo que desde Hispanoamérica y algunos sectores, cada vez más minoritarios, de Europa se afirmaba estaba acabando con la fe, por lo visto estaban dos mindundis como san Juan Pablo II y Benedicto XVI. Dos cualquiera.
    Bueno, pues llega un papa nuevo. Hispanoamericano, cercano a los pobres, sencillo, comprensivo, que apoya a los movimientos sin tierra, que acoge a los desheredados del mundo en el Vaticano, se reúne con ellos y apoya directamente sus reivindicaciones más históricas. Vamos, era como para que las parroquias católicas estuviesen abarrotadas, los confesionarios con colas kilométricas, las misas dominicales multiplicándose y las clases de catecismo impartiéndose en plazas públicas.
    Pues nada. Nada de nada. Algo falla. Porque todo el mundo tiene claro que cae bien, que es amable, simpático, sencillo, sobre todo sencillo… pero la gente no va a la Iglesia. Ya lo dijo en su momento González Faus con una de esas frases que me resultaron sangrante: “este papa posiblemente no va a convertir a nadie”.

    Qué quieren que les diga… Pareciera que Francisco tenga todas las cualidades que el mundo expresa para ser el papa ideal. Algo falla. Porque hoy, y a pesar de que sí, que viva Francisco, en América la gente se sigue largando a las sectas. ¿Las razones? Vaya usted a saber. Se las he preguntado a Rafaela. Me dice: “si a mí que sea simpático me parece bien, pero como no nos enseñe a rezar, a confesarnos, a ir a misa los domingos y a vivir según los mandamientos, lo otro ná de ná, pa cuatro días”.

    The Wanderer

  14. #634
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Hermeneútica de la Corrupción

    Fray Gerundio de Tormes

    Ya fue olvidada hace tiempo la famosa hermeneútica de la continuidad, tan popularizada por el anterior Pontífice Benedicto XVI, hoy de nuevo cardenal Ratzinger (nada de Papa Emérito). En aquellos días no tan lejanos (pero ya tan distantes…), todavía podía haber alguien que creyera en tamaña monserga, que pretendía ocultar el enorme abismo existente entre la doctrina de siempre y las nuevas doctrinas post-conciliares: en el espíritu sobre todo y también en la letra. Recién metido yo en estos menesteres blogeros, inaugurados con el terrible cambio de aires de la nueva iglesia de Francisco, tuve la ingenuidad de escribir sobre la hermenéutica de la contradicción. Llevábamos tres meses de nuevo Pontificado y no nos creíamos lo que estábamos viendo. Ahora ya estamos curados de espanto y nos quedamos tan tranquilos cuando escuchamos un disparate homilético, con la seguridad de que el disparate del día siguiente dejará en mantillas al de hoy. Por eso creo que, en la evolución de la Divinidad Hegeliana con que nos andan catequizando, hemos llegado a un nuevo estrato interestelar en el presente momento de la evolución creadora: la hermeneútica de la corrupción. Con ella se puede entender todo mucho mejor. Ella nos abre el camino para comprender los dislates verbales de estos días, así como las actitudes que les acompañan. Gracias a ella, se puede abordar el nuevo estilo lingüístico con que se revisten las herejías de hoy. Porque una herejía es una herejía, la diga Agamenón o su porquero. Siempre que el Papa habla de corrupción, parece que disfruta de lo lindo. No hace mucho dijo que la corrupción es peor que el pecado, brillante frase con la que mis mentecatos novicios quisieron debatir conmigo, sin saber los pobres que no pasaba de ser una frase más de encandilamiento de los oyentes, en ese momento favorables a escuchar tamaña insensatez. Como los magos de feria: Nada por aquí, nada por allí, la serpiente se levanta al sonido de la flauta.



    Señalar con el dedo a los corruptos es algo muy laudable. Pero hay que llevar mucho cuidado, porque el dedo puede volverse contra uno mismo. En la lista de los diversos grados de corrupciones, resulta mucho más rechazable la de aquello que deberia ser más puro. Ya lo dijeron los antiguos: Corruptio optimi, pessima: la corrupción peor, es la de los mejores. O la de los que deberían ser mejores, claro. Por eso es muchísimo peor la corrupción de las Altas Magistraturas que las de la gente de a pie. Un disparate, un contrasentido, un dislate, una herejía… tiene mucho más peligro cuando la dice alguien que debe velar por la desaparición de las mismas. Y eso mismo es lo que define la corrupción. Corromper es destruir, alterar la naturaleza de una cosa, dejar que hieda, que se pudra. Y por eso mismo, se puede hablar de corromper a la juventud, corromper el lenguaje y tantas otras cosas que hoy día preocupan a nuestros dirigentes.
    Sin embargo, también se puede corromper la doctrina, se puede corromper el catecismo, se puede corromper una verdad inmutable. Claro que esto no se persigue por la justicia, ni es noticia de primera página de los diarios. Y tampoco se ve como motivo suficiente para pedir la dimisión cuando a uno le pillan con las manos en la masa. A lo mejor, lo que se exije ahora tan contundentemente a los Obispos, se podría exigir también a los Cardenales de la Curia o a más gente de arriba, digo yo.
    Corromper de manera sibilina por parte de quien debería cuidar la doctrina, es mucho peor. No es que sea peor que el pecado, si no que es un pecado. Porque no hay nada peor que el pecado. Y es un pecado de gran calado. Si se dijera por ejemplo, que todos vamos al cielo. Todos, Todos, Todos…, dejando en el aire la doctrina de la condenación eterna, compadreando con el error, manipulando la verdad, obstruyendo la conversión de los pecadores, cercenando la necesidad de penitencia… se está corrompiendo a las almas. Se está escandalizando a los fieles. Y esto, solamente tiene una respuesta en el Evangelio, que es contundente. Y como fue el mismo Señor el que la dijo, tiene valor eterno: El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valiera que le colgaran una piedra de molino y le echaran al mar.



    Dejar que la doctrina se corrompa es pecado, especialmente si el artífice es quien debería preservar la doctrina de la corrupción. Corromper a las almas con doctrinas falsas, es pecado. En otros tiempos le habríamos llamado Alta Traición. Ahora, lo mismo son méritos para el Premio Nobel de la Paz.



    https://fraygerundiodetormes.wordpress.com/

  15. #635
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Semántica del discurso bergogliano, o la apologética desorbitada



    En su momento, hemos analizado las unidades semánticas mínimas en que se desenvuelve el discurso bergogliano, los bergoglemas. Queremos ahora ahondar en la estructura del disgregador discurso empleado por Bergoglio, para desentrañar sus claves, como forma de prevenir el efecto más visible que producen: la confusión y el error.

    Partimos de la siguiente base: nos encontramos ante la fase final, de decadencia extrema, de la apologética.
    La apologética nace como una disciplina complementaria de la simple evangelización, es decir la anunciación del Kerygma. Como tal, consistía en la defensa de los cristianos frente a los errores y calumnias que soportaban de los paganos, y una explicación didáctica de los contenidos de la fe, mostrando su congruencia con la razón. Despejar prejuicios y dar la razón de la esperanza cristiana: esta es la esencia de la apologética. Para lograrlo, el apologista debe contar con buena información, conocimiento de los contenidos de la fe y buen manejo de la lógica y la filosofía, y, en lo posible, buenos modales, además de una sólida autoestima y firmeza de carácter. Como la defensa de la fe se da en un contexto de crispación y desinformación cuando no de persecución, el apologista debe captar la benevolencia del público, mostrar lo razonable de la fe, descartar toda falsedad o leyenda instalada, para lograr, si Dios quiere, la convicción del antagonista. Anotemos que si lo acompaña cierto complejo de inferioridad frente a las ideologías vigentes, la apologética corre el riesgo o bien de cerrarse en un discurso autoritario, amargado e ideológico, con alto riesgo de perseguir a Tolkien o a la Novicia Rebelde, o bien, como decía Newman jugando con las palabras, de convertirse en pedido de disculpas por ser como somos (apology).
    Es fácil advertir los riesgos de la apologética barata. La captatio benevolentiae es conveniente, qué duda cabe. Fue San Pablo quien la inauguró al calificar a los areopagitas como los "varones más religiosos de todos los hombres" (analogía bastante laxa) y predicando al dios desconocido, con poco éxito la verdad. Pero puede degenerar en un desesperado intento por agradar al auditorio, a toda costa, incluso comprometiendo el honor de generaciones pasadas. El trabajo de desmalezamiento de prejuicios a veces lleva a crear hombres de paja del adversario, usar ciencia barata para "demostrar" la verdad de la religión, o negar hechos históricos con total mala fe para resaltar el "milagro moral" de la Iglesia (recordemos los interminables tratados de apologética negando la Noche de San Bartolomé, los errores de la Inquisición, la mala conducta o los errores de algunos papas o más acá en el tiempo, la existencia de estructuras de encubrimiento de abusos sexuales en la jerarquía).
    También puede llevar a un vicio contrario: aceptar los prejuicios sin beneficio de inventario y sin crítica, justamente para reforzar la dichosa captatio, en un alocado, voluntarista y pelagiano intento de convencer al antagonista, reducirlo a mi discurso y mi voluntad de poder renunciando a la verdad. Como toda actividad práctica, pende sobre ella el peligro de independizarse de la verdad y convertirse en una técnica más de propaganda. Curiosamente, el mismo Pontífice que pidió perdón por el pasado de la Iglesia, en una bastante discutible "apology" de un pasado que no le pertenecía y cuyas conciencias de cristianos estaban fuera de su jurisdicción, fue el mismo que se negó a aceptar problemas bien reales de conciencias del presente de la Iglesia que presidía y juzgaba, pensando que eran calumnias del enemigo.




    Ni que decir cuando, en una vuelta de tuerca - y aquí llegamos al discurso bergogliano - el punto de partida es no sólo aceptar los prejuicios históricos o actuales sobre la Iglesia, sean reales o ficticios (el reciente discurso sobre las tarifas sacramentales, la leyenda de los curas reluctantes a bautizar bastardos, las entusiastas quemas de luteranos, etc), sino también los presupuestos filosóficos propios de los enemigos de la visión católica. En ese sentido, el discurso bergogliano es claramente progresista, en la medida en que la modernidad lo es, y este tipo de apologética quiere mostrar que se es vigente, actual, "en onda". Lo que ocurre es lo que debe ocurrir, la voluntad de Dios se expresa en la Historia o es la Historia, y resulta inútil y nostálgico cualquier esfuerzo por intentar detener esa corriente. La Iglesia está atrasada doscientos años, como decía el "Padre" Martini y sus estructuras caducas, incluida su práctica sacramental, resultan intolerables, dado que el Evangelio debe ser leído a la luz de la cultura moderna. En los primeros tiempos de su Pontificado, Bergoglio recibía a sus visitantes con una muletilla : "Todo esto es muy loco". La Iglesia concreta e histórica es algo muy loco, algo extraño, en resumen una anomalía medieval en un mundo en progreso, a la que hay que ajustar para poder convencer a la gente.

    En suma: lo que viene diciendo el Iluminismo, el socialismo y el progresismo liberal moderno sobre la Iglesia es sustancialmente cierto, y la Iglesia debe revertir esa lamentable realidad para ponerse al nivel de los tiempos. En realidad, la Iglesia para el mundo, como tal, es insalvable: lo que se salva es la persona del papa, al cual se le da un waiver mental para que acabe con Ella usando una dignidad que se quiere también destruir. En este sentido, la noción de "progresismo adolescente" tan usada por Bergoglio, tiene el carácter de un guiño al proceso de la modernidad: tranquilos, el progreso está asegurado, pero se trata de no apresurar las cosas con el riesgo de que no haya regresiones no queridas. El izquierdismo, recordaba Lenin, es la enfermedad infantil del comunismo.
    Aquí la apologética se convierte en canibalismo institucional, en una especie de construcción ya no de un Arca sino de un bote salvavidas en que Bergoglio y quienes lo siguen aceptan abordar a cambio del perdón por haber tripulado tal malvada nave del infierno, tal bochornosa institución oscurantista que constituye el oprobio de Occidente. La apologética ha dado una vuelta de campana: es una disculpa por pertenecer, y una aceptación de los presupuestos del enemigo para poder salvar la cara. Y es la cara la que salva a la Iglesia, si tal cosa es posible.


    Ludovicus

    The Wanderer: Semántica del discurso bergogliano, o la apologética desorbitada

  16. #636
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Semántica del discurso bergogliano (II): La increpación



    Pasemos ahora a otra nota característica del discurso de Bergoglio, al que llamaremos, a falta de mejor término, la increpación. También este género tiene una ilustre historia de desarrollo desde el tiempo de los Profetas. Recordemos la dramática historia de Natán, haciendo recaer sobre el mismo rey su juicio: “Tú eres ese hombre”. Naturalmente, las fuertes increpaciones de Juan El Bautista, de Nuestro Señor contra los fariseos, de San Pablo, etcétera. Siempre el contraste entre el mensaje evangélico y las costumbres del siglo integraron el patrimonio de nuestra religión. Si hasta Dante, en un pasaje célebre, llega a censurar la avaricia de los ciudadanos de Cahors o los escotes de las florentinas cuyas intimidades debían reservar a los lactantes.

    Más cercanamente, existieron los reproches que desde el púlpito valientes predicadores sagrados vertían bien contra las costumbres de los soberanos, bien contra el pueblo corrompido. Los reyes cristianos aceptaban, de mayor o menor grado, estas invectivas. A veces los sermones costaban muy caro, como ocurrió con los franciscanos que se atrevieron a atacar la conducta de Enrique VIII en su propia capilla real, al comienzo del affair Bolena. A veces las fórmulas eran estereotipadas o el mismo predicador dejaba entrever, fuera del púlpito, sus limitaciones profesionales. Conocido es el caso de Massillon, del que se dice que Luis XIV decía “cuando lo oigo predicar me aterro; cuando lo veo comer me reconforto”.
    Con el tiempo y la moralización barroca de la predicación (que pasó del metanoete! al penitenciagite! sin traducción integral), este tipo de censura moral entró en franca decadencia, llegando incluso a relegar la prédica del Kerygma, y reduciendo el sermón o la plática a crítica de costumbres a veces amargada. La reacción a esta actitud llevó a su vez al vicio contrario en el posconcilio: la omisión de los temas ligados a la moral, sobre todo sexual, como insistentemente pedía el Cardenal Bergoglio en su diócesis a los sacerdotes.
    La increpación profética es tan peligrosa como la apologética. Debe estar contextualizada dentro de un marco teológico, para que no se coma toda la predicación y se convierta en una requisitoria de moral atlética y pelagiana. Requiere integridad de vida, so pena de que el que reprocha a dedo alzado se acuse con otros tres, como dice el proverbio inglés, convirtiéndose en hipocresía.
    Exige además un sentido de justicia integérrimo, que evite tres cosas: la acepción de personas (critico un grupo y dejo afuera a otro por motivos de conveniencia personal); el agravio comparativo (critico ciertas conductas y otras igualmente graves también quedan afuera); el subjetivismo (critico desde mis fobias o gustos personales y no desde el Evangelio).
    Finalmente, la amonestación requiere precisión. No hay cosa más dañina que una crítica imprecisa, difusa, confusa. El predicador no puede disparar al bulto, tiene que apuntar a la cabeza, como decía Bloy, para que el tiro no pegue más abajo del corazón. Que el dicterio sea tal que su destinatario pueda, sin ejercicio de la mala fe, recibirlo, o al menos quienes no lo son o lo son en menor medida puedan discernir que no les incumbe. De lo contrario, el primer dedo acusador mutará en un bosque nocturno de dedos apuntándose recíprocamente con un fragor de mil demonios de confusión.




    De eso se trata: el discurso moralista bergogliano, sus invectivas, son con frecuencia intrínsecamente difusas y confusas. Esto no es de ahora: no conozco muchos obispos que hayan calificado a su propia diócesis, a Buenos Aires como una "Ciudad corrupta y coimera", que "no ha llorado lo suficiente", a partir de un suceso municipal trágico pero que de ningún modo justificaba tales expresiones sobre la totalidad, como una especie de nube negra de hollín que cubriera a todos los ciudadanos y a nadie. Nunca se sabe bien quién cae bajo su censura; nunca se sabe quién escapa de ella. Muchos lo escuchan y se sienten aliviados, con la típica función falsamente purificadora de la conciencia sucia que tiene estigmatizar chivos expiatorios (“debe ser otro”); muchos, preocupados (“¿seré yo?”). Muy probablemente, los malos se reconfortarán, los buenos se preocuparán. Todos se confundirán. Porque no nos engañemos: el discurso sigue siendo intensamente moralista - y violento -, como en el preconcilio, sólo que ha cambiado su objeto formal y su objeto material: ahora es la moral de la corrección política, y se extiende a ciertas materias vinculadas con transgresiones a un vago sentido populista de la moral social. Pero sigue habiendo réprobos y elegidos, como no, y con la misma violencia de siempre. Sólo que ahora se llaman pecadores y corruptos, respectivamente. Otros términos se trastocan: la condena a la "mundanidad" recae sólo sobre algo que parece tener cierto olor a reuniones con aristócratas, conciertos de música o buenos modales; no caben en dicho concepto la frecuentación de mafiosos del futbol mundial, de los tratantes de carne humana, de los traficantes, de los promotores del aborto y de los dictadores populistas elegidos democráticamente.

    Coadyuva a esta característica la frecuente transgresión de las normas de justicia que más arriba hemos indicado: la acepción de personas, las preferencias inexplicables por ciertas personas o grupos, el subjetivismo. Las críticas parten de las fobias y preferencias del predicador: ¿desde cuándo forma parte del repertorio homilético atacar como algo grave los gastos en mascotas o a las personas que las tienen, por ejemplo, sobre todo cuando se odian los animales de compañía, como es el caso de Bergoglio? ¿Por qué criticar los gastos en industria de los cosméticos y hablar poco de materias vinculadas con la generación, como reconoció Bergoglio que omitía? ¿Se predica la moral evangélica o la moral políticamente correcta, donde los preceptos específicos de moral cristiana se silencian en aras de una moral común planetaria? ¿Por qué se ataca a los curas que cobran estipendios y al mismo tiempo se prestan lugares sagrados emblemáticos para saraos de millonarios? ¿Qué es más grave, los gastos de un obispo que viaja a Cancún con su amante o los integrantes de Caritas que festejan un cumpleaños con una comida de cincuenta o cien dólares? ¿El gasto de un gay alojando en una nunciatura a su militar compañero de sodomías no cifra en la cuenta de las defraudaciones a los pobres y se llama simple y benévolamente “pecados de juventud”?
    Sin contar el continuo “fuego amigo” sobre los fieles, los resistentes, los cumplidores de mandamientos, que son fustigados por el predicador con una sospechosa sincronía con el ataque del mundo: hipócritas, apegados a la ley, no se dejan sorprender, son amargados, etcétera. La moralina políticamente correcta se vuelve cómplice e idiota útil de la inmoralidad más desenfadada, la del mundo, que ha tirado a los perros el orden natural y divino hace siglos y reputa al cristiano practicante como “beato”, “pacato”, chupacirios”, “meapilas”, “comehostias”. Comprar el hombre de paja del enemigo tiene sus costos.
    Estas alteraciones de baremos, estos virtuales caprichos, estas injusticias verbales, no dejan de echar más humo al fuego de la confusión. En eso estamos.

    Ludovicus

    The Wanderer

  17. #637
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Semántica del discurso bergogliano (III): el lejónimo

    En nuestros anteriores posts se analizaba el discurso de Bergoglio como instancia final de una apologética decadente, y se caracterizaba a la diatriba como una de sus armas dialécticas favoritas. Cabe ahondar ahora un poco en lo que llamábamos “fuego amigo”, esto es la propensión a descargar en los cercanos dichas furias y reservar los halagos a quienes se hallan en las periferias. Se podría resumir esta propensión en la máxima: “Despreciarás a tu prójimo y amarás (o mejor, adularás) a tu lejónimo”.




    Nada en el cristianismo indica que el pecador, en tanto tal, en tanto enemigo de Dios, merezca una predilección especial. Por el contrario, se lo ama y prefiere en tanto criatura, capaz de Dios, y deseándole que atraviese su lejanía para acercarse a la verdad y al amor. Se lo ama para rescatarlo. Se lo ama con la locura de la Redención, no de la complacencia. La parábola de los obreros de última hora no dice que el Señor haya pagado a los que nunca se arrimaron a la labor. La del Hijo Pródigo tampoco registra que el Padre haya mandado algunos empleados a seguir sufragando los gastos del hijo cuando las bellotas de los cerdos habían pasado a ser su próximo recurso.




    Por lo mismo, las invectivas de Nuestro Señor nunca fueron contra los justos (i.e., los que intentan, con todas las dificultades y caídas del caso, vivir la gracia), ni contra los amantes de la verdad (i.e, los que intentan con la ayuda de la gracia conservar la fe). Cuando Cristo fulmina a los fariseos, los juzga como pecadores, y graves pecadores. Cuando rectifica a los saduceos, los corrige por heréticos. No es contra el resto fiel que conserva la fe e intenta vivir los mandamientos contra quienes alza su voz. A este resto le corresponde una advertencia: velad, no sea que se agote el aceite de la lámpara, no sea que el Hijo del Hombre venga como un ladrón en la noche. Cuando el joven rico se presenta ante Cristo, no le dice, ante su confesión de cumplimiento de la ley, que abra su mente y se deje sorprender por las novedades. Lo invita a ahondar en la ley de la gracia, que no implica arrojar por la ventana los mandamientos. Por último, Nuestro Señor no compara a los justos con las prostitutas y los publicanos. Dice a los pecadores (fariseos) que se tenían por justos que las prostitutas y los publicanos (pecadores convertidos) los precederían en el Reino de los Cielos, lo que es muy diferente.




    Este largo excursus es para diferenciar el discurso bergogliano del evangélico, al que se le parece pero no. Hay una vuelta de tuerca: aquí el Hijo Pródigo es preferido cuando está en el muladar; “quia” está en el muladar; la oveja perdida es preferida a las 99, a las que se deja a merced de los lobos; en esta versión sesentista y desvertebrada, Esaú recibe la elección sobre Jacob. La periferia de fe y de moral se vuelve preferible porque es periferia, no porque quienes habitan en las tinieblas y a las sombras de la muerte deben ser rescatados, advertidos, corregidos, llevados al centro mismo de la luz.




    Las consecuencias semánticas son tremendas. Los cercanos, primero de todos los sacerdotes, son caracterizados con todos los lugares comunes del mundo: codiciosos, avaros, grasosos, hipócritas, que cargan sobre las espaldas de los fieles (en realidad infieles) cargas insoportables, etc. El amor a la verdad de los fieles es cerrazón; el amor a la tradición, pelagianismo y fariseísmo; el cumplimiento de los mandamientos (como si fuera común) rutina y tibieza. En fin, el desprecio del cercano, del prójimo. En un plano personal, sabemos que quienes rodean a Bergoglio no la pasan bien: tienen que estar dispuestos a echar su honra a los perros, como le ocurrió recientemente a varios colaboradores (Omar Bello en su libro cuenta que quienes asistían al antiguo arzobispo de Buenos Aires terminaron, en su mayoría, en terapia).



    Mientras tanto, los lejónimos, en tanto lejónimos, son colmados de halagos, de mohines, de guiños cómplices. No se le hace asco a nadie. No se exige ninguna condición previa, ninguna ablución más que la corrección política y la adhesión al populismo inmanente bergólatra. Un diputado abortista suspende por una semana su labor para abrazarse con el Pontífice. Vuelve luego y retoma sus tareas genocidas como si hubiera estado una semana en Las Vegas. Los ateos, los perversos, los corruptos cumplen la visita a la Meca y retornan a una vida pública más negra que la piedra de la Kaaba. Sin cambios, sin condiciones, con todas las felicitaciones, con todas las inadvertencias. Para ellos no hay profetismo, que se reserva con una violencia insólita y a veces con mucha injusticia, para los de la casa. Pegarles a los curas, exaltar a los imanes y rabinos; abrazarse con los turcos, dejar colgados del pincel a los armenios; reventar a los Franciscanos de la Inmaculada, idolatrar a los pentecostales.




    La conducta es curiosa. Consta en el libro de Bello que el antiguo arzobispo de Buenos Aires pasaba la Navidad en la Catedral, con un grupo de judíos, alejado de su familia y comiendo bocaditos sin jamón. En la Misa de la Institución de la Eucaristía trocó el rito del lavado de pies de sus hermanos sacerdotes por el de laicos y personas de otras religiones. Recientemente, desautorizó a su ceremoniero frente a su antigua enemiga Cristina Kirchner. No queremos multiplicar los ejemplos, que parecen responder a una estructura de personalidad, no sólo a una estrategia de marketing o a una pastoral extraviada. Como esos padres de familia que sólo ven defectos en sus hijos y se desviven alabando a los de sus amigos, quizás haya cierto complejo de inferioridad o baja autoestima en esta semántica del lejónimo.




    Pero en esas alturas, la baja autoestima es institucional. Duele, y cómo. Y las consecuencias, de no interrumpir esta semántica, pueden ser muy nocivas. Pregunten a los sacerdotes.
    Ludovicus


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  18. #638
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    GALERÍA DEL DESQUICIO ECUMÉNICO



    Llevando a sus últimas desatinadas consecuencias -al menos, hasta lo que al día de hoy se haya visto- el dictado conciliar acerca de los «elementos de santificación y verdad» pasibles de ser hallados fuera de la Iglesia (
    Nostra aetate,
    2; cfr.
    Lumen gentium,
    16), en el giro de unos pocos días se lo ha visto a Francisco en su salsa, inclinándose ante el patriarca ecuménico Bartolomé I para ser bendecido por éste, y rezando luego en la mezquita azul de Estambul junto al gran muftí. El multipolarismo religioso propiciado por el romano pontífice (ya sin embozos, para las cámaras, con el fin inocultable de condensar en imagen el desquicio doctrinal) se nos ofrece como el clímax de esta prolongada estación post-conciliar que vio trocada, para sorpresa de los astros, la
    certitudo fidei
    en su mismísima opuesta.


    Mérito del autor de Il blog di Baronio ha sido ofrecer el siguiente antídoto humorístico a una impostura de tan vasto y deletéreo alcance. Nos hacemos eco entre risas y llanto.


    Georg van Bergoglien,
    obispo luterano de Roma
    Jorge Mario I,
    patriarca de Roma

    Bergoglio,
    imán de Roma


    Francisco,
    reencarnación conciliar del Dalai Lama


    Rabí Bergoglio,
    gran rabino de Roma

    Ber Go Glin,
    del templo sintoísta de Roma
    Jorgesh Bergoglijt,
    santón hindú del Tíber

    Jorghbhergogl,
    ministro ecuménico maya del templo de Roma


    Baila-con-los-ateos,
    jefe de la tribu de los conciliares



    In exspectatione
    Tropo dio el Víctor.

  19. #639
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    No hay comentarios...
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  20. #640
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    Re: Habemus Papam - Francisco I

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Un Papa post-cristiano

    Comentarista estrella de la Radio Francesa: “Francisco, el Anti-Benedicto XVI, está llevando a los cristianos serios a la desesperación.”

    Éric Zemmour es probablemente el más famoso e influyente periodista y comentarista en la Francia contemporánea. Aunque no es católico (tiene orígenes judíos de Argelia, y proviene de una familia a la que se concedió la ciudadanía francesa con el histórico Decreto Crémieux, de 1870), es considerado “polémico” en Francia ya que es un descarado conservador en un medio ambiente fuertemente progresista – y no tiene miedo, como un pensador conservador, de defender la gran historia de Francia, incluyendo sus raíces católicas. (Más acerca de él, y su reciente libro, “El Suicidio Francés”, sobre cómo el “progresismo” extremo está destruyendo Francia, en este reciente artículo del Weekly Standard.)




    Lo que sigue es el comentario editorial que hizo en la radio de noticias más popular de Francia, RTL, sobre la visita de Francisco a Estrasburgo. Lo publicamos sobre todo para el registro de los acontecimientos históricos de cómo la corriente principal de comentaristas conservadores en Europa están empezando a ver este pontificado.


    Éric Zemmour: “Francisco va a Estrasburgo y hace caso omiso de la Catedral”


    Es la historia de un Papa que va a Estrasburgo y hace caso omiso de la Catedral. Sería como un musulmán que viajara a Jerusalén y no rezara en la mezquita de Al-Aqsa. O como un presidente francés que celebrara 11 de noviembre sin visitar la Tumba del Soldado Desconocido. O como si la Reina de Inglaterra desdeñara a la Royal Navy, o un presidente estadounidense que no prestara su juramento sobre una Biblia.


    Francisco habla de las raíces de Europa, pero nunca deja claro que éstas son cristianas. Exalta la espiritualidad, pero apenas menciona el nombre de Dios, y nunca el de “Cristo”. Menciona “derechos humanos”, “solidaridad”, “explotación”, ” diversidad “, “medio ambiente “, la “globalización” y la” inmigración “, pero no dice “aborto”, “eutanasia” o “matrimonio homosexual”.


    Él pronuncia las palabras que son agradables, no las palabras que molestan. Habla de la “Europa de los pueblos”, pero no de la “Europa de las
    Naciones”. Él aboga por la generosa acogida de los inmigrantes, sin tener en cuenta que estas olas incesantes en el Mar Mediterráneo están transformando a Europa en tierra del Islam – y esto a pesar de que todos los que llegan a Lampedusa son musulmanes. Pero el líder de los cristianos no parece que le preocupara o que siquiera le importase.



    Este Papa está obsesionado con el diálogo entre el Cristianismo y el Islam, pero más allá de un diálogo convencional y protocolar, ¿cómo puede dialogar útilmente el cristianismo con un Islam que considera a todos los cristianos como a musulmanes que todavía no saben que lo son, o que niegan su identidad?



    [Presentador:. Pero todo esto, Éric, es simplemente porque él está llevando adelante, de esta manera, la obra de sus predecesores]


    Ah, pero Francisco es de hecho, el Anti- Benedicto XVI, que había causado escándalo al exaltar al Cristianismo, impregnado con la razón griega, que es lo contrario del Islam. Benedicto XVI recordó los principios de la Iglesia, socavando el culto pseudo-compasivo de la pobreza [lit. misérabilisme] difundido por los medios de comunicación. Francisco actúa sobre este culto de la pseudo-pobreza para mejorar su popularidad entre los medios de comunicación. Benedicto XVI, en cambio, recordó el dogma en una época que lo rechaza. Francisco lanza fuera el dogma para complacer al espíritu de estos tiempos.


    El reciente Sínodo sobre la familia y sus deferencias hacia el “matrimonio” homosexual ya había causado preocupación entre los cristianos serios. Y si en Francia, los que habían protestado contra el “matrimonio” entre personas del mismo sexo en nombre de su fe se sintieron traicionados, este viaje a Estrasburgo terminó llevándolos a la desesperación.



    Si ya el Vaticano II trajo la devastación de la orientación litúrgica de los Cristianos, Francisco parece estar decidido en deshacerse de las orientaciones culturales y religiosas. Francisco es el ídolo de los medios de comunicación, de los miembros del Parlamento Europeo y de la izquierda de Occidente, y no pareciera importarle que es aplaudido por los más resentidos y sarcásticos críticos de la Iglesia.



    El Papa parece ser más bien el heredero de Jacques Delors * que de Juan Pablo II. Un demócrata cristiano convertido a la socialdemocracia. Un alemán de la Gran Coalición **, todo en uno. Un Papa post-cristiano. Un partidario de un cristianismo sin dogmas, que es adorado por los progresistas contemporáneos que han tirado todo lo que es sagrado en los cubos de basura de la historia. Un papa que encarna las famosas palabras de Chesterton de que ” El mundo moderno está lleno de viejas virtudes cristianas que se volvieron locas.”



    Francisco está en el proceso de transformación de la Iglesia en una simple ONG, [algo] entre Greenpeace y Terre d’Asile. ***


    _____________

    * Famoso y muy influyente ex presidente de la Comisión Europea

    ** Democristianos de la CDU y los socialistas del SPD

    *** France Terre d’Asile, ONG francesa dedicada a establecer la más amplia comprensión posible de asilo y migración en Europa. [Audio, en francés]


    Para los registros: Comentarista estrella de la Radio Francesa: “Francisco, el Anti-Benedicto XVI, está llevando a los cristianos serios a la desesperación.” | Adelante la Fe

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