Bueno, estimado Esteban, procuro ser meticuloso y detallado, o "prolijo" en el sentido que le dan ustedes a esta palabra de esmerado, no en el que le damos habitualmente en España de largo y pesado. Ambos sentidos están recogidos en el DRAE. Pero de ahí a que sean completas estas intervenciones mías va mucho trecho. Si pudiera dedicarle más tiempo al asunto serían más largas. De hecho, el tema da para llenar una enciclopedia del porte de la Espasa, pero por falta de tiempo no me puesto a mirar en mi biblioteca. Más bien estoy escribiendo como al azar algunas cosas de memoria, a partir de lo que he aprendido en viajes, lecturas y estudios, pero un tanto improvisado e inconexo. Algo así como los interesantes posteos de nuestro forero Gerundio.


El tema de los italianismos en el castellano porteño daría también para llenar un diccionario (y supongo que existirá alguno).

Desde luego, birra es un indudable italianismo típico de Argentina. Hoy en día ya se conoce en España, pero no está tan extendido. En México y América Central la llaman popurlamente chela (es decir, rubia, femenino de "chele", que significa rubio. Curiosamente, en Chile es bastante común chela en el habla familiar para referirse a la cerveza. Podría haber influencia de teleseries mexicanas, o bien haber surgido espontáneamente en ambientes juveniles, como también hubo una época en España a fines de los setenta y primeros de los ochenta (sí, aquí decimos los setenta, los ochenta, etc., sin pluralizar como ustedes) en que entre los jóvenes estaba de moda usar "pibe" y "piba", que todo el mundo siempre había identificado como argentinismo; pero fue una de tantas modas que pasan y no acabó por cuajar en la lengua.

No voy a hacerlo muy prolijo (ahora lo dijo en el sentido normal por aquí), pero pondré algunos de los italianismos más extendidos de Argentina (y luego ustedes añadan los que quieran, claro.

fiaca (del italiano fiacca, flaca, floja): pereza.
sentir nombrar (por ej., "no lo he sentido nombrar"), o decir, etc.: oír decir, oír nombrar. Del italiano sentire.
laburo (italiano lavoro): trabajo. Extendido a Chile, aunque lo más típico y habitual en Chile es pega.
chao. Aunque está generalizado en todo el mundo, y por supuesto en el mundo de habla hispana (y por supuesto no es desconocido en España, si bien no es habitual), su extendido uso en Hispanoamérica delata un posible origen argentino, ya que Argentina es, junto con España y México, uno de los principales centros de irradiación cultural en lengua española. La variante "chau" está asimismo extendidísima en Hispanoamérica (aunque desconocida en España). Curiosamente, en italiano no sólo significa "adiós" sino también "hola".
yeta (italiano iettatore): que trae mala suerte. Extendido a Chile.
festichola (it. festicciola): fiesta.
mala pécora: mala persona (literalmente oveja negra).
bochar (de bocciare): no aprobar (es España suspender, en Hispanoamérica reprobar) a alguien en un examen.
banquina (it. banchina): arcén o cuneta de la carretera.
crepar (it. crepare): estirar la pata, morir.
capo (it. capo, jefe): no sólo capo mafioso, sino que se usa para encarecer lo mucho que vale un tipo, o que es el mandamás. Extendido a Çhile.
valija (de valigia): maleta; no sólo la valija diplomática.
cucheta: litera.
cucha (de cuccia): la caseta donde duerme el perro fuera de la casa de su amo. Por extensión, un padre puede decir a sus niños "a la cucha" para indicarles que es hora de que se vayan a acostar.
escrachar (de scacciare): borrar o eliminar algo o a alguien.
taco: tacón de zapato. Se usa también en Chile y Perú.

También se nota la influencia italiana en palabras como "descripto", "inscripto", "prescripto", etc., que fuera del ámbito rioplatense son arcaísmos (excepción hecha de "conscripto"). Aunque son más fáciles de pronunciar las formas descrito, inscrito, prescrito, adscrito, etc., se han mantenido sin duda por la influencia de la doble t italiana: descritto, inscritto, prescritto, etc.

Las construcciones anómalas con "que" tan condenadas en libros de gramática y de estilo a ambos lados del charco ("es por eso que", "fue entonces que", "es allí que", etc.) se suelen considerar galicismos. Es cierto que en francés son construcciones habituales (y también en portugués), pero su uso tan general en Hispanoamérica delata un origen italiano (en italiano también se usa esa construcción) que ha irradiado hacia el resto de América, aunque afortunadamente no haya llegado a sustiruir del todo las construcciones castizas ("por eso", "fue entonces cuando", "es allí donde", etc.)

La también anómala construcción "cualquiera sea" en lugar de "cualquiera que sea", omnipresente en el español porteño y que en los últimos diez o quince años se ha extendido mucho por Chile donde antes no existía (basta consultar cualquier libro publicado anteriormente en este último país o sus hemerotecas), no es otra cosa que un calco de "qualunque sia". De lo contrario se diría "cualquiera que sea", del mismo modo que decimos "quienquiera que sea", "dondequiera que vaya" y cosas así.

Y en cuanto a che, muletilla por la que se conoce internacionalmente a los argentinos (en chile hasta es sinónimo de argentino) no proviene como algunos creen del italiano c'è, que simplemente significa "hay" y no se emplea ni de lejos como el che argentino. Basta darse una vuelta por Valencia (de España, no de Venezuela) y se verá que es una exclamación de lo más habitual.