La Iglesia preconciliar ha condenado por activa y por pasiva el racismo. Durante el pontificado de Pío XII se llegó a considerar un pecado el racismo. Sorprende que se inicie el alegato con un documento de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades que es una perfecta refutación de la tesis que se afirma a continuación, a saber, que el racismo es compatible con el catolicismo o que el mestizaje es malo y se debe prohibir.
La Iglesia nunca ha creído que haya nada de malo en mestizaje. No fomenta el mestizaje pero tampoco lo condena, porque no tiene nada de malo. Y esto depende de un dogma de fe: que la Humanidad procede de Adán y Eva y que, en consecuencia, todos los hombres son hermanos. Si todos los hombres proceden de la misma pareja, no hay ningún problema en que se mezclen por muy distintas que sean sus características físicas. Por tanto, la prohibición del mestizaje no tiene ningún sentido desde el punto de vista religioso.
Pero tampoco tiene sentido la prohibición del mestizaje desde un punto de vista biológico. No hay ninguna evidencia científica de que la procreación entre dos razas distintas dé lugar a individuos tarados. Si hay alguna evidencia científica es justamente de lo contrario, a saber, que la procreación entre sangres próximas produce con frecuencia individuos con importantes discapacidades, lo cual corroboran las costumbres de casi todos los pueblos al prohibir el incesto y los matrimonios entre parientes. La endogamia degenera la raza; la exogamia no.
Desde el punto de vista político tampoco tiene sentido la prohibición del mestizaje. Las dos grandes superpotencias en la actualidad, Estados Unidos y Rusia, son multirraciales y gran parte de su fuerza la han obtenido de la inmigración. No tenemos por qué imitarles en eso, pero salta a la vista que no hay ninguna incompatibilidad entre regir el mundo y aceptar el mestizaje. Más bien lo contrario: España fue un gran imperio porque supo fundirse en mestizaje con otros pueblos.
El falangismo siempre condenó el racismo y de hecho se llegó a definir explícitamente como antirracista, muchas décadas antes de que la palabra se pusiese de moda. El fascismo español nunca vio ningún problema en el mestizaje; más bien lo consideró timbre de gloria. El carlismo no lo conozco a fondo, pero me consta que condenó también el racismo y dudo mucho que fuese contrario al mestizaje. En España sólo han defendido postulados racistas y eugenésicos los progresistas, dado que el racismo tiene orígenes ilustrados.
El racismo es un fenómeno crepuscular que se da en naciones pequeñitas que no han significado nada en la Historia y en pueblos decadentes que han renunciado a procrear. El verdadero problema de estos pueblos es el declive de la natalidad como consecuencia de su abandono de la fe católica. El racismo, lejos de de solucionar ese problema, contribuye a agravarlo. El racismo acelera la muerte del enfermo occidental que ha renunciado a tener hijos. La solución sólo puede venir de que volvamos a tener hijos.
DEUS VULT es el grupito que la emprendió a puñetazos con un transeúnte negro a cuento de la iglesia galicana de Santa Rita, lo cual fue festejado por la tropa infocatólica de Luis Fernando Pérez Bustamante y José María Iraburu. Cuando vi esa performance supe que volveríamos a tener noticias de ese grupo que de católico sólo tiene los símbolos. Con el pretexto del islam todo es posible.
Sorprende que este hilo no encuentre oposición entre los foreros más que en el caso de Hyeronimus. Quizá la implantación de estas ideas está ya tan avanzada en el sector patriótico que es inútil discutirla. En ese caso sólo cabría certificar la muerte y pasar a otra cosa.
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