Portugal precisa do Crédito Social (und Deutschland auch)
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Por M. Oliver Heydorn
Portugal tiene una larga historia de expresión de comentarios sociales y políticos y de activismo en formas musicales. En efecto, el cercano golpe de Estado incruento que derribó la dictadura en la Revolución de los Claveles de 1974 fue anunciada (muy literalmente) por Grandola Vila Morena, una canción que había sido compuesta y realizada por Zeca Afonso, un músico popular y disidente político. La Música de Intervencação o “música de protesta” es un método de llamar la atención acerca de problemas, ya sean económicos, políticos o en general sociales en su naturaleza, de los que nadie está dispuesto o es capaz de hablar de una manera abierta y/o efectiva.
Una de las últimas entregas en esta tradición vino con el lanzamiento en 2011 del éxito “Parva que Sou”, “Tonta que soy”, por el grupo Deolinda.
Mi traducción:
Soy de la generación sin remuneración
Y esta situación ni siquiera me molesta.
¡Qué tonta que soy!
Porque esto es malo y continuará,
Es una suerte que pueda ser capaz de ser pasante.
¡Qué tonta que soy!
Y me quedo a pensar,
Qué mundo más tonto es éste
donde, para poder ser esclavo, es necesario estudiar.
Soy de la generación “casa de los padres”,
Si ya lo tengo todo, ¿por qué querer algo más?
¡Qué tonta que soy!
Niños, marido, siempre lo estoy posponiendo
Y todavía tengo que pagar por el coche.
¡Qué tonta que soy!
Y me quedo a pensar,
Qué mundo más tonto es éste
donde, para poder ser esclavo, es necesario estudiar.
Soy de la generación “¿por qué debería quejarme?”
Hay alguien mucho peor que yo en la televisión.
¡Qué tonta que soy!
Y me quedo a pensar,
Qué mundo más tonto es éste
donde, para poder ser esclavo, es necesario estudiar.
Soy de la generación “¡No puedo soportarlo más!”,
Porque esta situación ya ha durado demasiado.
¡Qué tonta que soy!
Y me quedo a pensar,
Qué mundo más tonto es éste
donde, para poder ser esclavo, es necesario estudiar.
Sí, la misma tonta situación económica, tanto en Portugal como en todas partes, ya ha durado demasiado. ES tonta … muy tonta… porque, dada la enorme capacidad productiva (tanto actual como potencial) de la economía industrializada moderna, no hay ninguna buena razón para la pobreza (una generación sin remuneración), para la servidumbre en sus varias formas incluyendo la política fútil del pleno empleo (tienes que estudiar para poder ser esclavo – es una suerte que pueda ser capaz de ser pasante), para las deudas crónicas y siempre incrementándose (y todavía tengo que pagar por el coche), o para los efectos adversos sociales y psicológicos de una economía defectuosa (soy de la generación “casa de los padres” – niños, marido, siempre lo estoy posponiendo – ¡Qué tonta que soy!), etc., etc. Y ya HA durado demasiado porque tanto la explicación para la gran discrepancia entre lo que una economía moderna puede hacer y lo que realmente hace, así como la correcta solución para esa particular paradoja ha sido conocida –no ampliamente conocida– pero conocida durante muchas décadas.
El ingeniero anglo-escocés, C. H Douglas (1879-1952), identificó correctamente la causa principal que está detrás de la disfuncionalidad económica moderna y también ideó las oportunas medidas para su remedio. El cuerpo de pensamiento resultante vino a ser conocido como Crédito Social.
Portugal, junto con el resto del mundo, sufre, no a causa de una falta de “competitividad” o por falta de una buena gestión en sí, sino porque, para empezar, el sistema financiero convencional no está apropiadamente diseñado. No está diseñado para facilitar, en la mayor medida posible, el suministro de bienes y servicios donde, cuando y en la medida en que sean requeridos, con la mínima cantidad de molestias para todos. En lugar de ello, la economía física está cercada, restringida y distorsionada por un sistema financiero que no refleja adecuadamente la realidad. Si uno quisiera resumir el problema en una sola frase, ésta sería: “escasez crónica de poder adquisitivo del consumidor.” Para empeorar las cosas, mientras esta brecha subyacente entre precios e ingresos no sea atendida adecuadamente, ocurrirán inevitablemente crisis financieras recurrentes. La solución apropiada consiste en que el sistema financiero sea adecuadamente modificado para así poder restaurar un equilibrio real (es decir, auto-liquidable) para el flujo circular. Un flujo compensatorio de dinero libre de deuda ha de ser creado por una Oficina del Crédito Nacional y emitido directamente (mediante un Dividendo Nacional) o indirectamente (mediante un Descuento Nacional sobre los precios al por menor) al consumidor. Una vez que se haya logrado una endógena homeostasis financiera, todos los demás síntomas de la disfuncionalidad económica se disiparán. Portugal no necesita medidas de austeridad inhumanas, ni tampoco necesita de la intervención de la troika globalista (la insanta trinidad del F.M.I., la Comisión Europea y el Banco Central Europeo). ¡Lo que Portugal necesita es el Crédito Social!
Otra bonita composición del repertorio de Deolinda que igualmente toca una variedad de temas del Crédito Social es “Um Contra O Outro”, “Uno contra el otro”. Esta canción particular desafía a la gente a optar por salirse fuera de la carrera de ratas: otro fenómeno más que puede remontarse al sistema financiero disfuncional.
Mi traducción:
Vamos, desenchufa el cable,
que une la vida con este juego.
Juega conmigo un nuevo juego
con dos vidas, una contra la otra.
Ya no es suficiente,
esta lucha contra el tiempo,
este tiempo que perdemos
tratando de morder a algún otro.
Al final de esto todo,
que se presenta como una ganancia,
se pierde
sin dar nada a nadie.
Vamos, tómate un descanso,
aparca el coche,
salte de la carrera,
abandona esta guerra,
porque tu objetivo
está a este lado
de tu vida.
Cambia tu nivel,
salte del estado invisible,
adopta un modo compatible
con mi condición
porque tu vida es real y repetida,
date a ti más de lo imposible,
si me das tu mano.
Sal de casa y ven conmigo a la calle, ven,
porque esta vida que tienes,
por muchas “vidas” que puedas ganar,
es la tuya la que tiene las más de perder si no vienes.
Sal de casa y ven conmigo a la calle, ven,
porque esta vida que tienes,
por muchas “vidas” que puedas ganar,
es la tuya la que tiene las más de perder si no vienes.
Vamos, muestra lo que vales,
tú, en este juego, vales muy poco,
cambia tu vicio por uno nuevo,
porque el desafío es una lucha.
Elige tu arma,
una estrategia que nunca falla,
el lado fuerte de la batalla,
maximiza tu poder.
Te doy la ventaja,
tú con todo,
y yo sin nada, aún así, sin armas,
te enseñaré a perder.
Sal de casa y ven conmigo a la calle, ven,
porque esta vida que tienes,
por muchas “vidas” que puedas ganar,
es la tuya la que más puede perder si no vienes.
Sal de casa y ven conmigo a la calle, ven,
porque esta vida que tienes,
por muchas “vidas” que puedas ganar,
es la tuya la que más puede perder si no vienes.
Fuente: CLIFFORD HUGH DOUGLAS INSTITUTE
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