Probablemente la causa de la decisión de Franco de elegir a un miembro de la familia liberal para sucederle -un error en mi opinión tal y como la propia Dña Carmen Polo de Franco afirmó en audiencia privada ante un grupo de personas encabezadas por el Sr.Don Jaime Alonso-, estuvo en las filas de quienes controlaban el Carlismo en aquellos días, así como en las actitudes nada nobles de los presuntos representantes de la Dinastía legítima. Y no lo digo yo, pues en sobradas ocasiones así se ha demostrado. Si bien en mi opinión Franco se equivocó dejando la sucesión a quien se la dejó, acertó plenamente rechazando a quienes no debían de ningún modo acceder a la máxima institución del Estado. Lo quieran entender o no, así y entender también Agamenón y su porquero. Pero no soy yo el único que lo dice, afortunadamente ya había entonces quien se daba cuenta dentro del Carlismo. Y es que no hacía falta ser muy ducho para ver el talante de los susodichos.
"Señor.
La Comunión Tradicionalista, constituida en Madrid por antiguos miembros de la Juventud y del Requeté, se ha dirigido varias veces al Príncipe Don Javier de Borbón, Regente de la Comunión para que no demorara más aún la designación del Príncipe de <<mejor derecho>> que, de acuerdo con lo que preceptuaba el testamento de nuestro último Rey Don Alfonso Carlos (q.s.g.h.), uniera a su legitimidad de origen el reconocimiento pleno de los Principios Tradicionalistas dando lugar a la solución del problema dinástico, que durante más de un siglo ha tenido divididos a los monárquicos españoles.
Todos unidos a nuestro Rey, podríamos conseguir la instauración de la Monarquía en nuestra Patria.
Han sido desoídas nuestras peticiones, y hemos sido sorprendidos el día cinco del mes actual, por la presentación en Montejurra del Príncipe Don Hugo de Borbón Parma que, en nombre de su padre, <<el Rey Don Javier>>, se ha titulado a sí mismo Príncipe de Asturias.
Los actos realizados a través de los úlimos veinte años por Don Javier, sus vacilaciones, sus gravísimas decisiones, y suscesivas rectificaciones, nos hicieron pensar en determinados momentos, que la línea de conducta del Príncipe y sus consejeros no era la adecuada , sobre todo, , lo necesaraimente fiel a nuestros principios. No obstante, esperábamos una definitiva rectificación , y como consecuencia, la solución de nuestras dificultades en cuanto al orden dinástico se refiere.
Hemos sido defraudados. El pasado acto de Montejurra nos ha hecho perder la esperanza, y al mismo tiempo, comprobar como hemos sido víctimas del engaño por quien era depositario y custodio de nuestros principios.
A la vista de ello,hemos repudiado el acto realizado por Don Javier y su hijo Don Hugo en Montejurra, retirándoles toda nuestra confianza , en escrito que se le ha dirigido y haremos público, no reconociéndole su Jefatura y Regencia al haber sido la primera, nefasta para los intereses de la Comunión Tradicionalista y haber caducado la segunda al no haber dado cumplimiento fiel al Testamento Político de Don Alfonso de Borbón y Austria-Este (q.s.g.h.)
No hacen falta mayores argumentos, los causantes, los responsables y, por ello, culpables de la elección de Franco queda de manifiesto que fueron los que debiendo representar y defender los principios de la Tradición carlista, fueron los mismos que controlaban, o eso pretendieron, el propio Carlismo con actitudes e intentios de manipulación claramente revolucionarios. ¿Cómo iba Franco a dejar el futuro de España en manos de semejantes elementos? Y, para colmo, no le dejaron mucho donde elegir. Pero sigamos con el escrito...
ANEXO 32. ESCRITO DE LA JUVENTUD TRADICIONALISTAEn esta situacion, Señor, en nombre de la auténtica Comunión Tradicionalista de Madrid, y en el de los núcleos de Carlistas de distintas regiones de España, que nos han otorgado su representación, nos dirigimos a Vuestra Augusta Persona, reconociéndole como Príncipe de mejor derecho, por su descendencia directa por línea de varón del Señor Infante Don Francisco de Paula de Borbón.
Aspiramos, Señor, a que la Monarquía que se instaure en España sea católica, social, representativa, nacional y hereditaria, enunciados y síntesis de la Monarquía Tradicional, la cual, adaptada a las realidades presentes, es la única reserva que España tiene para que su futuro discurra por caminos de paz y de prosperidad, en el juego armónico de instituciones permanentes, que garaticen el respeto a la persona y a las sociedades infrasoberanas, así como la justicia, y la participación de todos los españoles en la vida pública, encarnación política y social del espíritu del Glorioso Alzamiento Nacional del dieciocho de Julio de mil novecientos treinta y seis.
Si estos Principios, de los que en distintas ocasiones os habéis hecho mantenedor , son, como esperamos, los que representáis, consideraremos unida a Vuestra Augusta Persona la legitimidad de ejercicio, lo que permitirá al Tradicionalismo español aclamaros como Rey, logrando así la unión de todos los españoles en un solo sentimiento monárquico, que, con la ayuda de Dios, nos conducirá a la instauración en nuestra querida Patria, de la verdadera, católica y Tradicional Monarquía Española."
Laureano LÓPEZ RODÓ. (Op., cit.) página 565
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