Fuente: El Pensamiento Navarro, 10 de Marzo de 1971, página 9.



EN EL DÍA DE NUESTROS MÁRTIRES

Por F. de Santodomingo


El viejo refrán popular dice: «El muerto al hoyo, y el vivo al bollo». Pero el pueblo carlista no dice eso, sino esto otro: «El mártir muerto nos exige responsabilidad; y el mártir superviviente, la exige a todos».

El recuerdo de nuestros Mártires, me trae ahora a la memoria este episodio de la vida real, que yo he vivido en un pueblo de Castilla.

Era médico, en el pueblo abulense llamado Adanero, un gran amigo que después prestó sus servicios en la Dirección General de Sanidad.

Estábamos comiendo en su casa de Adanero, cuando sentimos fuertes bocinazos junto a la casa; y, asomándonos al balcón, vimos llegar a un acreditado abogado de Madrid. Era muy amigo éste, de mi amigo el médico.

Juntos los tres, degustamos un buen café, y, charlando, dimos un paseo por un camino a cuyo borde está sito el Cementerio pueblerino.

Mirando todos nosotros hacia su interior, el Abogado madrileño dijo a mi amigo el médico: «Oye tú: cuando pasas por aquí y contemplas estos mausoleos, ¿no te remuerde la conciencia, al pensar en que, algunos de los aquí enterrados, pudieron haber seguido viviendo aún; y fallecieron, acaso, por tus errores profesionales…?». Y el médico le replicó: «Acaso tengas algo de razón; pero considero que alguno de esos que murieron, dejaron de sufrir para siempre; en tanto que, acaso tú, como abogado, les has arruinado en algún pleito judicial en que interviniste, y, después de arruinarles, siguen viviendo sufriendo él y su familia, por tu comportamiento profesional». No se me ha olvidado aún este episodio.


LOS OTROS MÁRTIRES

El Carlismo tuvo, durante más de un siglo, muchos Mártires; unos que ya murieron; y otros que seguimos viviendo y sufriendo los errores de los dirigentes, y los propios también. Pensemos filosóficamente hoy.

Nuestros Reyes carlistas, y nuestros Príncipes abanderados, han tenido grandes virtudes, indudablemente; pero también han cometido graves errores, por los que, acaso, Dios no ha consentido llevarles al Trono de San Fernando. Y no culpo exclusivamente a ellos; sino a los aduladores cortesanos, que saben, «con cara de sonrisa como la mona» –que diría Larra–, desviarles hacia errores funestos. Citemos un ejemplar recuerdo histórico.

Unos aduladores cortesanos lograron que nuestro REY DON CARLOS V concediera amplios poderes al General Maroto, y éste hizo fusilar en Estella a aquellos leales Generales, llamados GARCÍA; SANZ; GUERGUÉ; CARMONA; y al intendente URIZ, el 18 de febrero de 1839 –según nos recordaba hace días el admirado, querido y leal don Francisco López-Sanz, ex-director de este Diario–.

Muchos ejemplos podría recordar; pero…


«EL NEOCARLISMO» Y LOS «COMANDOS OPERATIVOS»

Considero que no sólo los que murieron por la Santa Causa merecen el calificativo de MÁRTIRES de la Tradición; que también somos MÁRTIRES los que seguimos viviendo, con hondo dolor; y, sacrificando nuestras haciendas, vemos la inutilidad de nuestros esfuerzos y lealtades, porque, los que hoy privan en los puestos de mando de la Comunión –salvo contadísimas excepciones– son arribistas de última hora, que dicen AMÉN a cualquier propuesta desvirtuadora y claudicante respecto a la doctrina tradicional, para aparecer ante la opinión pública como «PROGRESISTAS CONTESTATARIOS» (porque es la moda marxistoide), para imponernos una NUEVA LÍNEA POLÍTICA DEL CARLISMO. En esta nueva línea política, se ha comenzado por hacer desaparecer el glorioso e histórico REQUETÉ, sustituyéndolo por el modelo marxista de los «COMANDOS OPERATIVOS», y despreciando hasta el clásico nombre de «Guerrillas», que, en las históricas guerras carlistas, tanta gloria dieron bajo el mando de nuestros Generales.


NUEVOS TÉRMINOS: PARTIDO, COMANDOS, CONTACTOS…

Si el Carlismo de la nueva Línea ha de tener por esencia el olvido, y hasta el desprecio, de nuestra historia de más de un siglo; cuando se dice en CURSILLOS y SEMINARIOS, dirigidos y aleccionados los jóvenes por personas que saben muy poco de lo que es deber ser el Carlismo –imbuidas por lecturas de políticos extranjeros, que nada saben de nuestra idiosincrasia y de nuestros problemas prácticos nacionales–; cuando, al tratar de la «Postura actual del Carlismo», se quieren dar normas sobre nuestra «ACTITUD ANTE LA REPRESIÓN DEL RÉGIMEN (actual español) CONTRA OTROS GRUPOS POLÍTICOS», para añadir que «las principales misiones de nuestros equipos serán (entre otras) los CONTACTOS CON ESTOS GRUPOS…», los verdaderos carlistas tenemos que decir que NOS PARECE UNA FARSA política –dicho con todos los respetos– crear, hace pocos años, el CONSEJO REAL [1], para ser oído el Pueblo Carlista (el cual no ha sido oído para imponer una NUEVA LÍNEA POLÍTICA), y ahora CREAR UN CONGRESO DEL PUEBLO CARLISTA, ignorando las masas (así llamadas) del Pueblo Carlista quiénes forman parte de ese PRIMER CONGRESO, que se reunió en Arbonne (Francia), el siete de diciembre de 1970; ignorando esos dirigentes que el PRIMER CONGRESO CARLISTA se reunió en el Monasterio del Valle de los Caídos en febrero de 1966; y yo conservo una de las lujosas carpetas que allí nos dieron a los convocados por el Rey, en la que, con letras doradas impresas en el Skay, lo definen así. Es decir, que todo lo vemos como en «teje y desteje»; unos dirigentes actuales, improvisados y bisoños, que ignoran la historia antigua y moderna del Carlismo, y que de carlistas sólo tienen el «mote» que alguien les da, en lugar de llamarles «comparsas».

Lo cierto es que están desintegrando el Carlismo; que a la Comunión Tradicionalista la quieren llamar «PARTIDO CARLISTA»; y que hoy hay que pedir a Dios, no sólo por los MÁRTIRES MUERTOS, sino también por los MÁRTIRES SUPERVIVIENTES, y por nuestra Dinastía.

Hagámoslo así.




[1] Nota mía. El Consejo Real fue creado por Real Decreto de Don Javier, de fecha 8 de Diciembre de 1967. Raimundo de Miguel fue nombrado Presidente del mismo el 1 de Enero de 1968. A raíz del Congreso de Arbonne, y de la Declaración de D. Javier del 6 de Diciembre de 1970, Raimundo de Miguel presentó su dimisión.