Re: Delirios y mÁs delirios
Es conveniente situar las cosas por su verdadero significado. Hoy en día el término confederado en el caso de España equivale a su desmembración, como ya dije, en un número indeterminado de Estados soberanos mucho más pequeños. Hecho que no tiene precedentes aquí, ni los va a tener. El Partido Socialista lleva tiempo propugnando un cambio constitucional para transformar a España en un Estado federal, porque "federación" y "confederación" no son sinónimos. En el caso federal España seguiría siendo una nación, con un gobierno central que regulase las relaciones de una serie de territorios con entidad política y administrativa propia y que se autodenominarían "estado", pero sin ser independientes. En el caso de una "confederación" cada Estado miembro sería soberano y podría estar unido o marcharse en cuanto le viniese en gana y sin contar con el permiso de nadie. Creo que eso no es ser español precisamente, pues no tardarían nada en disolverse cada uno por su cuenta.
Al parecer hay una cierta dificultad en entender las cosas. España no puede proceder así por:
1.- Toda la legislación firmada e incorporada a nuestro ordenamiento a través de los tratados internacionales nos lo impediría, y es que dichos tratados están celebrados y signados por un sujeto de Derecho Internacional llamado Estado Español o Reino de España. Resulta, además, que no se podrían fraccionar en partes alícuotas por lo que todos los "estaditos" surgidos de semejante disparate estarían obligados en algunos casos y en otros no, dependiendo de la extensión de aplicación, materia y naturaleza de cada tratado, a signar de nuevo, y eso tiene costes, muchos económicos ¿y eso quién lo pagaría?
2.- En tal sentido el más gravoso sería el de salida de la U.E, en un proceso similar al "Brexit", sólo que en unas condiciones mucho peores. ¿Razón? España se ha visto beneficiada de dos Planes PRISMA, denominación para designar los fondos que le fueron destinados para ponerla a la altura de Alemania o de Italia, que el reino Unido no ha recibido y que nosotros tenemos que devolver por un valor de un billón de euros (billón en Europa es millón de millones), con la consecuente salida de todas las regiones de España, cambio de moneda, elaboración de nuevas legislaciones y nuevas peticiones de ingreso en cadena a lo largo de los siguientes 20 ó 30 años, suponiendo que cada nuevo "estadito" se hiciese cargo de la parte alícuota que le correspondiese y no se hubiese convertido en un paisito del cuarto mundo. ¿Y eso quién lo paga?
3.- Habría que contar con el concurso y aceptación de todas las instituciones del Estado, empezando por el Ejército, ¿cree usted que eso lo iban a permitir?
4.- Habría que contar con el permiso de todos los millones de españoles que no lo aceptarían, y en eso son aplastante mayoría. Hace dos o tres años unos "triunfantes" ignorantes publicaron con toda la satisfacción que "sólo" un 17% de españoles estaría dispuesto a defender España en caso de guerra. El problema es que no sabían ni las más elementales reglas de las Matemáticas: ese 17% representaban más de 7 millones de efectivos. ¿Cuántos tienen los separatistas y separadores que estarían encantados de romper España?
5.- El problema que tiene España, aparte de haber perdido la fe, no está provocado más que por unas minorías vociferantes que meten mucho ruido y juegan al victimismo. Pero eso no lo tenemos que pagar los demás españoles, pues cada cual se paga sus caprichos.
6.- Las legislaciones existentes que fueron siendo fusionadas desde los Reyes Católicos, es materia de estudio del Derecho y por ello yo le invito a que lea entero en el siguiente enlace, aunque puede hacerlo también desde el propio comienzo para entender las razones y evolución del mismo a través de los siglos:
http://hispanismo.org/historia-y-ant...-30-temas.html
7.- Evidentemente, una cuestión es la territorialidad del Estado nacional surgido a partir de la unión dinástica de los Reyes Católicos y otra muy distinta la de los territorios que fueron incorporados a la Corona, los cuales bajo diversas vicisitudes, la principal la dificultad de las distancias así como el esfuerzo militar que conllevaba, más las múltiples traiciones, fueron proclamando su independencia y constituyéndose en repúblicas, con presidentes. El término república en origen significa cosa pública o asunto público que concierne a toda la comunidad, no a una forma de Estado en concreto. Dicha idea surgió con Platón pero, en mi opinión, quien le dio plenitud de significado fue Cicerón Tratado de la República y Tratado de las Leyes. En España dicha denominación se ha empleado en ocasiones incluso por los monarcas, por ejemplo, tanto en el "Fuero Viejo" como "Fuero Nuevo" del Señorío de Bizcaya a modo de concesiones del Rey a aquellas tierras.
Una cuestión que también se ha de tener presente, es que el lenguaje usado en América no suele coincidir con el empleado en Europa. Por ejemplo, aquí a los alzados en armas se les llama "golpistas, terroristas", grupos armados...etc., según circunstancias, en América esos grupos reciben la denominación de "insurrectos", como digo es un ejemplo. Del mismo modo el término "confederado" no significa lo mismo allí que aquí.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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